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Asesinato de Helena Jubany

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Helena Jubany i Lorente
Nombre completo Helena Jubany i Lorente
Nacimiento 27 de febrero de 1974
Barcelona, España
Fallecimiento 2 de diciembre de 2001 (27 años)
Sabadell, España
Causa de muerte Homicidio por defenestración
Nacionalidad Española
Ocupación Periodista, bibliotecaria y escritora

El asesinato de Helena Jubany i Lorente fue un homicidio ocurrido en Sabadell, España, el 2 de diciembre de 2001. La víctima, una joven periodista y bibliotecaria de 27 años, fue encontrada sin vida en un patio interior tras ser lanzada al vacío desde una azotea. El caso se caracterizó por múltiples irregularidades en la investigación, el sobreseimiento provisional de la causa en 2005 y la posterior reapertura judicial en agosto de 2020. Hasta la fecha, el crimen permanece oficialmente sin resolver.

1. Contexto[editar]

Helena Jubany i Lorente nació en Barcelona el 27 de febrero de 1974 y creció en Mataró, ciudad con la que mantuvo una estrecha vinculación cultural y social. Se formó como periodista y desarrolló los inicios de su carrera profesional realizando prácticas en el diario El Punt del Maresme, en la Televisión de Mataró y en la librería Robafaves de la capital maresmense.[1]

Desde el año 2000 trabajaba como bibliotecaria en Sentmenat, donde se encargaba de la sección infantil. Este nuevo empleo la llevó a independizarse y trasladarse a un piso situado en el barrio de la Creu Alta de Sabadell. Poco después comenzó a colaborar activamente con la Sección de Naturaleza de la Unión Excursionista de Sabadell (UES), entidad donde conocería a las personas que posteriormente serían investigadas por su muerte.[2]

1.1. Las notas y obsequios anónimos[editar]

En las semanas previas a su asesinato, Helena Jubany recibió una serie de obsequios y notas anónimas que resultarían claves en la investigación.

El 17 de septiembre de 2001, encontró en el portal de su casa una botella de horchata, su bebida preferida, junto con unos pastelitos y una nota manuscrita en catalán. La nota, redactada en tono enigmático, decía: «Helena, sorpresa. Pasábamos por aquí y hemos dicho: A ver Helena qué se explica. Somos ???? (Te llamaremos). "A comérselo todo"».[3] El hecho de que fuera precisamente horchata no se consideró banal, pues solo alguien cercano podía conocer que era su bebida preferida. No se pudo determinar si Helena llegó a ingerir los alimentos.

El 9 de octubre encontró un nuevo obsequio en la puerta de su casa, esta vez un zumo de melocotón de la marca Granini, acompañado de una segunda nota manuscrita. En ella se indicaba que se tomara la anécdota con buen humor y que «a la tercera revelaremos el misterio». La nota mencionaba también el deseo de volver a coincidir en una excursión de la UES. En esta ocasión, Jubany sí probó el zumo, pero se sintió indispuesta y no lo terminó. Intrigada, encargó un análisis de laboratorio en Sabadell que detectó la presencia de benzodiazepina, un tipo de somnífero, en la bebida.[4]

2. Asesinato[editar]

Helena Jubany salió de su domicilio el viernes 30 de noviembre de 2001 alrededor del mediodía, después de haber estado trabajando en su ordenador. No se presentó en la biblioteca de Sentmenat, donde debía cumplir su jornada laboral. Según la investigación, aquella mañana habría recibido una llamada telefónica y, al mediodía, se habría desplazado con su coche hasta la calle Calvet d'Estrella número 48 de Sabadell. En ese edificio se encontraba el piso de dos de sus conocidos, Montse Careta, maestra, y Santi Laiglesia, abogado criminalista y compañero sentimental de Careta.[5]

De acuerdo con los forenses del sumario, en ese inmueble alguien la habría narcotizado con benzodiazepina, dejándola inconsciente y retenida durante aproximadamente treinta y seis horas. El cuerpo de la víctima presentaba una dosis de somníferos 35 veces superior a la normal al momento de su muerte, aunque no suficiente para causarle la muerte por sí misma.[6]

Posteriormente, aún con vida, Helena fue subida hasta la azotea del edificio. Entre las tres y las cinco de la madrugada del domingo 2 de diciembre, fue arrojada al vacío desde la terraza comunitaria. La autopsia confirmó que en el momento de ser lanzada se encontraba en un estado de semi-coma. Murió a causa de la defenestración y el impacto contra el suelo, a los 27 años.[7]

El cuerpo cayó en un patio trasero que correspondía a una finca vecina con salida a la calle Güell i Ferrer 91-97, en el barrio de la Creu Alta. Un vecino encontró el cadáver a las nueve de la mañana del mismo día 2 de diciembre. El cuerpo estaba desnudo, presentaba quemaduras en varios puntos y tenía la cabeza desfigurada a consecuencia del impacto contra el suelo, lo que impidió su identificación inmediata. Las ropas de la víctima aparecieron plegadas en la terraza desde la que fue lanzada.[8]

3. Investigación[editar]

El sábado 1 de diciembre, Helena había quedado con su padre, Joan Jubany, para comer en Mataró. Al ver que no aparecía y no respondía al teléfono, el padre comenzó a preocuparse. El domingo tampoco acudió a una cita que tenía con una amiga. El lunes 3 de diciembre, al contactar con la biblioteca de Sentmenat, le informaron de que Helena no se había presentado a trabajar el viernes anterior. Fue entonces cuando Joan Jubany denunció la desaparición. Gracias a esa denuncia, la policía pudo identificar el cadáver encontrado el domingo.[9]

La causa fue asumida por el Juzgado de Instrucción número 3 de Sabadell. Las primeras investigaciones apuntaron a que la víctima había caído o sido arrojada desde la terraza comunitaria del inmueble de la calle Calvet d'Estrella 48, donde también se encontraron cabellos de la víctima. Los interrogatorios a familiares, compañeros de trabajo, vecinos y amistades permitieron a la policía identificar una conexión entre el lugar del hallazgo del cadáver y Helena Jubany: Montserrat Careta i Herrera, quien residía en el mismo edificio desde cuya terraza fue presuntamente lanzada la víctima.[10]

La investigación se centró en un triángulo de personas vinculadas a la Unión Excursionista de Sabadell: Montse Careta, Santi Laiglesia y Ana Echaguivel Rad. Los tres se conocían del grupo de naturaleza de la UES, el mismo al que se había incorporado Helena Jubany tras mudarse a Sabadell. Las notas manuscritas que Helena había recibido semanas antes de su muerte reforzaron esta línea de investigación: se apuntó que la primera nota podría haber sido escrita por Montse Careta, mientras que la segunda habría sido escrita parcialmente por Ana Echaguivel. Ninguno de los imputados pudo justificar dónde estaba la noche de los hechos, ni por qué no habían ido a trabajar la mañana del lunes 3 de diciembre.[11]

La investigación reveló además que tanto Careta como Laiglesia participaron el domingo 2 de diciembre, el mismo día en que se encontró el cuerpo de Helena, en una excursión de la UES, a pesar de no estar inscritos previamente.[12]

3.1. Detenciones y suicidio de Montse Careta[editar]

El 12 de febrero de 2002, Montserrat Careta fue detenida como presunta autora del crimen. Fue enviada a prisión preventiva sin fianza al Centro Penitenciario de Mujeres de Barcelona, conocido como prisión de Wad-Ras. En su domicilio, los investigadores encontraron dos botes de Noctamid, un psicofármaco hipnótico que contiene benzodiazepina, la misma sustancia hallada en el cuerpo de la víctima. También se localizó una caja de cerillas similar a las encontradas en la azotea que supuestamente se usaron para quemar a Helena. Durante su estancia en prisión, Careta siempre defendió su inocencia a través de cartas que enviaba a familiares y amigos.[13]

Mientras Careta permanecía en prisión, el juez encausó a Santiago Laiglesia y a Ana Echaguivel. El 23 de marzo se detuvo a Echaguivel, entonces de 32 años y vecina de Sabadell, después de que una prueba de caligrafía determinara que era la autora de la primera mitad del segundo anónimo recibido por Jubany.[14]

El 7 de mayo de 2002, Montserrat Careta fue encontrada muerta colgada en el lavabo de su celda en la prisión de Wad-Ras. Dejó una nota en la que aseguraba su inocencia respecto al homicidio que se le atribuía. En junio del mismo año, Ana Echaguivel fue puesta en libertad con cargos.[15]

3.2. Hipótesis del juego de rol[editar]

En el otoño de 2002 se levantó el secreto de sumario. El 3 de octubre de ese año, la familia de Helena Jubany ofreció una rueda de prensa en la que su abogado, Pep Manté, expuso una posible hipótesis homicida vinculada a un «juego de rol». Según esta teoría, las notas y obsequios anónimos, así como el posterior crimen, habrían formado parte de un juego macabro en el que Helena se habría visto involucrada sin ser consciente de ello. El abogado sostuvo que Jubany había comentado a su entorno que recibía anónimos, pero que no estaba asustada, sino intrigada e interesada por la situación.[16]

La investigación continuaba abierta para determinar los hechos ocurridos entre el mediodía del 30 de noviembre y las nueve de la mañana del 2 de diciembre. El abogado de la familia también señaló que Santi Laiglesia, quien podría ser considerado coautor material del asesinato, no constaba en ninguna de las casi mil hojas del sumario.[17]

El caso ha sido relacionado en la prensa con el denominado «crimen del rol», un homicidio ocurrido en 1994 en Madrid en el que se condenó a dos jóvenes por matar a un hombre durante una partida de juego de rol.[18]

3.3. Archivo de la causa[editar]

La causa fue finalmente archivada en octubre de 2005. El juez consideró que la «solidez de las pruebas» no era «suficiente» para sustentar la acusación que pesaba sobre Santiago Laiglesia Pla y Ana Echaguivel, además de la fallecida Montse Careta. El caso quedó sobreseído sin que se llegara a celebrar juicio oral.[19]

4. Irregularidades y reapertura del caso[editar]

Tanto la familia de Helena Jubany como la de Montse Careta han cuestionado la investigación y han solicitado en múltiples ocasiones la reapertura del caso. Ambas familias comparten la convicción de que el verdadero autor o autores del asesinato «continúan libres».[20]

Los principales argumentos que sustentan la petición de reapertura son:

  • Falta de recogida de huellas: Cuestionan que no se tomaran huellas dactilares en el piso de Montse Careta, en el coche de Helena Jubany ni en la azotea, a pesar de ser escenarios clave del crimen.
  • Pruebas «preparadas»: Sostienen que las pruebas incriminatorias encontradas en el domicilio de Careta (los botes de Noctamid y la caja de cerillas) parecían colocadas deliberadamente para provocar conclusiones rápidas y fáciles, ya que habrían permanecido en el piso durante más de dos meses después de los hechos.[21]
  • Imposibilidad física: Argumentan que, incluso si Careta hubiera sido culpable, su complexión pequeña no le habría permitido cometer el crimen sola. El sumario describe que habría tenido que subir un cuerpo inconsciente por las escaleras hasta la azotea (el edificio no tenía ascensor) y luego levantarlo y lanzarlo al vacío, lo que consideran físicamente inviable para una persona sola.[22]

En diciembre de 2018 se publicó un estudio lingüístico que descartó que los anónimos recibidos por Helena Jubany hubieran sido escritos por Montse Careta. El estudio puso en cuestión las conclusiones de las primeras pruebas caligráficas realizadas en 2002.[23]

En 2017, dos estudiantes de periodismo, Anna Prats y Iago García, recopilaron toda la información disponible sobre el caso con la voluntad de contribuir a su esclarecimiento. Su trabajo ayudó a visibilizar las inconsistencias del sumario y a impulsar nuevas peticiones de reapertura.[24]

4.1. Reapertura judicial[editar]

El 3 de agosto de 2020, el Juzgado de Primera Instancia número 2 de Sabadell dictó la reapertura de la investigación por el asesinato de Helena Jubany. El delito habría prescrito en 2021 para las personas no investigadas, pero no para los imputados Santiago Laiglesia, Ana Echaguivel y Xavi Jiménez, para quienes el plazo de prescripción se extendía hasta 2025.[25]

En diciembre de 2021, el juez dio por prescrito el asesinato para las personas no investigadas, manteniendo la causa viva únicamente respecto a los investigados.[26]

4.2. Pruebas de ADN y prisión provisional[editar]

El 13 de junio de 2023, el juez confirmó que las pruebas de ADN que comparaban el perfil genético de Santi Laiglesia con restos hallados en el jersey de Helena Jubany habían resultado negativas.[27]

Sin embargo, un nuevo estudio realizado por la Unidad Central de Análisis Científicos de la Policía Nacional, publicado el 8 de noviembre de 2024, concluyó que era «24 veces más probable que el ADN encontrado en el jersey fuera de Santiago Laiglesia que no lo fuera». Del otro investigado en el caso, Xavi Jiménez, no se halló ADN en la prenda.[28]

El 28 de noviembre de 2025, dos días antes de que el delito prescribiera para los investigados, Santiago Laiglesia fue llamado a declarar nuevamente ante la jueza. Tras acogerse a su derecho constitucional a no declarar, la jueza decretó prisión provisional sin fianza para Laiglesia, que ingresó en prisión el mismo día. La decisión se produjo en el marco de la reapertura del caso y en relación con los resultados de las pruebas de ADN sobre el jersey de la víctima.[29]

A fecha de cierre de este artículo (diciembre de 2025), el procedimiento judicial continúa en curso y el asesinato de Helena Jubany no ha sido oficialmente resuelto.

5. Presencia en el mundo hispanohablante y legado[editar]

El caso ha tenido una notable repercusión mediática en Cataluña y en el conjunto de España, especialmente a raíz de su reapertura judicial. El 23 de marzo de 2020, el programa Crims de TV3, la televisión pública catalana, emitió un capítulo doble dedicado al caso, lo que renovó el interés público y contribuyó a la petición de reapertura de la investigación.[30]

En 2007 se creó la Asociación Cultural Helena Jubany con el objetivo de mantener viva su memoria. La asociación organiza anualmente el Premi Helena Jubany, un galardón literario de narración corta o recopilación de cuentos que se entrega en Mataró, ciudad natal de la víctima.[31]

El crimen ha sido objeto de reportajes en medios de comunicación catalanes y españoles como El País, La Vanguardia, El Periódico, Ara y VilaWeb.[32]


  1. Joan Jubany describió a su hija como una persona muy vinculada a la vida cultural del Maresme, con una amplia red de amistades en el ámbito asociativo y excursionista. ↩︎

  2. La vinculación con la UES fue clave en la investigación, ya que tanto las víctimas como los investigados frecuentaban las actividades de naturaleza de la entidad. ↩︎

  3. El detalle de que la horchata fuera la bebida preferida de Helena indica que quien dejó el obsequio conocía sus gustos con precisión. La identidad del remitente de las notas nunca se determinó con certeza. ↩︎

  4. La benzodiazepina es una clase de fármacos con efectos sedantes e hipnóticos. Su presencia en el zumo demostró que alguien manipuló la bebida con intención de someterla. ↩︎

  5. La calle Calvet d'Estrella 48 era un edificio sin ascensor. Careta vivía en el tercer piso y la azotea se encontraba en el cuarto, lo que implica subir al cuerpo inconsciente un tramo de escaleras. ↩︎

  6. Los forenses determinaron que el cuerpo había permanecido inconsciente durante horas antes de ser lanzado, lo que dificulta la hipótesis de un acto espontáneo. ↩︎

  7. El estado de semi-coma al momento del lanzamiento es un dato forense clave: la víctima no estaba despierta ni pudo defenderse. ↩︎

  8. El hallazgo de las ropas plegadas en la terraza sugiere que la víctima fue desvestida en la propia azotea antes de ser lanzada. ↩︎

  9. La denuncia de desaparición de Joan Jubany fue presentada el lunes 3 de diciembre, un día después del hallazgo del cuerpo, que permaneció sin identificar durante varias horas. ↩︎

  10. La coincidencia entre el lugar del hallazgo del cadáver y el domicilio de Montse Careta fue el primer vínculo claro que encontró la policía. ↩︎

  11. El hecho de que Careta y Echaguivel no pudieran justificar su paradero en la noche del crimen reforzó la acusación inicial, aunque posteriormente estas imputaciones se debilitaron. ↩︎

  12. La participación en la excursión de la UES el mismo día del hallazgo del cadáver se interpretó como una posible coartada o intento de normalidad. ↩︎

  13. Los botes de Noctamid y la caja de cerillas fueron elementos centrales de la acusación inicial contra Careta. Los críticos de la investigación sostienen que eran demasiado visibles para no ser una escena preparada. ↩︎

  14. La prueba de caligrafía que vinculó a Echaguivel con la segunda nota anónima fue posteriormente cuestionada, y un estudio lingüístico de 2018 descartó la autoría de Careta sobre los anónimos. ↩︎

  15. La muerte de Careta en prisión cerró la vía judicial contra la principal acusada. Su familia siempre ha defendido su inocencia y ha pedido que se investigue a otras personas. ↩︎

  16. La hipótesis del «juego de rol» nunca fue confirmada judicialmente. Se trató de una línea de investigación especulativa propuesta por el abogado de la familia Jubany. ↩︎

  17. La ausencia de Santi Laiglesia en el sumario inicial fue un punto muy criticado por la familia de la víctima, que considera que el abogado criminalista tuvo un papel clave en el crimen. ↩︎

  18. El «crimen del rol» alude al asesinato de Carlos Moreno en Madrid en 1994. La cobertura mediática del caso Jubany estableció paralelismos entre ambos crímenes por la hipótesis del juego, aunque se trata de sucesos independientes. ↩︎

  19. El sobreseimiento se produjo por falta de pruebas concluyentes contra los tres imputados. La familia de Jubany apeló en varias ocasiones sin éxito hasta la reapertura de 2020. ↩︎

  20. La convergencia entre las familias de la víctima y de la acusada es un hecho singular del caso: ambas sostienen que los verdaderos responsables siguen en libertad. ↩︎

  21. La tesis de las «pruebas preparadas» sugiere que alguien con acceso al piso de Careta pudo colocar los objetos incriminatorios para desviar la investigación. ↩︎

  22. La cuestión de la fuerza física necesaria para subir el cuerpo hasta la azotea fue planteada por los abogados de la familia Careta y por los críticos de la instrucción. ↩︎

  23. El estudio lingüístico de 2018 fue elaborado por peritos independientes. Sus conclusiones contradicen las primeras pruebas caligráficas que se hicieron durante la instrucción de 2002. ↩︎

  24. El trabajo de documentación de Prats y García se materializó en la recopilación de testimonios y en la difusión pública de las inconsistencias del caso. ↩︎

  25. La reapertura de 2020 se produjo a instancias de la familia de la víctima y tras la emisión del capítulo de Crims. ↩︎

  26. La prescripción para personas no investigadas significa que solo los imputados formalmente antes de la fecha límite podían ser juzgados. ↩︎

  27. El resultado negativo de 2023 supuso un revés temporal para la acusación, pero las pruebas fueron revisadas con técnicas más sensibles posteriormente. ↩︎

  28. La cifra de «24 veces más probable» es una medida estadística que indica compatibilidad del perfil genético, no una certeza absoluta de autoría. ↩︎

  29. La prisión provisional se decretó sin fianza tras la negativa a declarar y ante el riesgo de fuga. La decisión judicial se conoció el mismo 28 de noviembre de 2025. ↩︎

  30. El programa Crims de TV3, presentado por Carles Porta, ha dedicado varios episodios a crímenes sin resolver en Cataluña, contribuyendo a su difusión. ↩︎

  31. El Premi Helena Jubany se convoca anualmente en Mataró para fomentar la narración oral y escrita, en homenaje a la pasión de Helena por la literatura. ↩︎

  32. La cobertura de Crims en TV3 es considerada un punto de inflexión en la atención pública al caso, ya que propició una nueva oleada de testimonios y la revisión de diligencias que habían permanecido inactivas durante años. ↩︎