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Ataques de Hamás a Israel del 7 de octubre

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Ataques de Hamás a Israel
del 7 de octubre
Parte de guerra de Gaza
Fecha 7–9 de octubre de 2023
Lugar Zonas fronterizas de la Franja de Gaza, distrito Sur, Israel
Resultado Victoria táctica de Hamás; Israel recupera el control de las zonas invadidas y declara la guerra
Beligerantes Hamás y aliados:
  • Yihad Islámica Palestina
  • Frente Popular para la Liberación de Palestina
  • Frente Democrático por la Liberación de Palestina
  • Comités de Resistencia Popular
  • Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa
Apoyados por Irán según observadores, extremo negado por Irán

Israel
Comandantes Hamás: Yahya Sinwar, Mohamed Deif, Marwan Issa

Israel: Benjamín Netanyahu, Yoav Galant, Herzi Halevi
Fuerzas en combate Entre 3,000 y 6,000 atacantes cruzaron la barrera, según Israel

Frente israelí inicial: 767 soldados y 12 tanques
Bajas israelíes Aproximadamente 1,139 a 1,200 muertos: 766 civiles y 373 militares y policías; unos 3,400 heridos; 251 secuestrados; 5 desaparecidos
Bajas atacantes Según Israel: 1,609 milicianos muertos y 200 capturados

1. Resumen[editar]

Los ataques de Hamás a Israel del 7 de octubre fueron una serie de incursiones armadas coordinadas, lanzadas desde la Franja de Gaza contra zonas fronterizas de Israel, que comenzaron la mañana del 7 de octubre de 2023 y se prolongaron durante aproximadamente dos días, hasta que el ejército israelí recuperó el control de las localidades y bases atacadas. El asalto, calificado como ataque sorpresa, combinó un lanzamiento masivo de cohetes con incursiones terrestres, marítimas y aéreas por parte de milicianos palestinos.

El ataque causó la muerte de alrededor de 1,139 a 1,200 personas en Israel, entre civiles, militares y policías, y el secuestro de 251 personas que fueron trasladadas a la Franja de Gaza. Fue la primera vez en la historia de Israel que el país perdió el control de parte de su territorio durante un periodo prolongado. Además, el ataque al festival de música Nova, celebrado cerca del kibutz Reim, es considerado el atentado con más víctimas mortales en la historia del país.

El expresidente estadounidense Joe Biden describió el día como la «peor masacre de judíos en un solo día desde el Holocausto». El ataque marcó el inicio de la guerra de Gaza y de una prolongada crisis de rehenes, con consecuencias militares, humanitarias y diplomáticas que se extendieron mucho más allá de la región.

2. Denominación[editar]

En medios de comunicación, organizaciones internacionales y gobiernos, el suceso es conocido principalmente como ataques del 7 de octubre o ataque del 7 de octubre. La fecha hace referencia al día en que comenzó la operación y se convirtió en la forma más habitual de identificarla en español, inglés y otros idiomas.

Los grupos palestinos denominaron el ataque como Operación Inundación de Al-Aqsa —también traducida como Tormenta de Al-Aqsa—, en árabe eamaliat tufan al'aqsaa. El nombre hace referencia a la mezquita de Al-Aqsa de Jerusalén, tercer lugar santo del islam suní, y fue presentado por Hamás como respuesta a las incursiones israelíes en ese recinto, especialmente a un desalojo policial ocurrido en abril de 2023. La denominación elegida por los atacantes tiene una carga simbólica y religiosa explícita, aunque en la mayor parte de la prensa hispanoamericana el término más frecuente fue simplemente «ataque de Hamás» o «ataque del 7 de octubre».[1]

3. Antecedentes y preparación[editar]

El ataque se produjo en un contexto de tensiones persistentes en la frontera entre la Franja de Gaza e Israel, y en una fecha simbólica: se cumplía medio siglo de la guerra de Yom Kipur. Según documentos revisados por The New York Times, oficiales israelíes manejaban desde aproximadamente un año antes un plan de Hamás denominado «Muro de Jericó», aunque lo consideraron aspiracional y difícil de ejecutar.[2] La investigación oficial del ejército israelí, difundida en 2025, situó la decisión de Hamás de lanzar el ataque en abril de 2022 y la fijación de la fecha concreta en mayo de 2023.

La planificación operativa buscó deliberadamente evadir la vigilancia electrónica israelí. En las horas previas, las órdenes se transmitieron de forma escalonada y de boca en boca: primero a jefes de batallón, luego a líderes de pelotón y después a responsables de brigada, quienes avisaron a personas de su confianza. Los milicianos se reunieron en puntos de encuentro donde recibieron munición adicional, fusiles de francotirador, ametralladoras, granadas, explosivos y cámaras GoPro para documentar la acción. Pasadas las 6:00 de la mañana se distribuyeron órdenes escritas de avanzar hacia las brechas que se abrirían en la valla fronteriza.

Las unidades de Hamás contaban con tres tipos de misión: atacar bases militares y comunidades civiles, defender posiciones ante la llegada de refuerzos israelíes y capturar el mayor número posible de rehenes para llevarlos a los túneles de la Franja. El festival de música de Reim no figuraba entre los objetivos planeados. Hamás también había estudiado los kibutz fronterizos y había redactado planes que contemplaban ataques a escuelas primarias y centros juveniles, con la intención de maximizar el número de civiles muertos y de secuestrados.

Durante más de una década, Hamás desarrolló una operación de engaño para que los servicios de espionaje israelíes creyeran que la organización no estaba interesada en un conflicto abierto y que su prioridad era la estabilidad económica de Gaza. Esa percepción, sumada a la confianza israelí en la tecnología de vigilancia de la barrera, dejó a la zona fronteriza mal preparada para un ataque de gran escala.

En la madrugada del 7 de octubre, los servicios israelíes detectaron señales sospechosas, como la activación simultánea de numerosas tarjetas SIM israelíes por parte de comandos de élite de Hamás. Sin embargo, las alertas no se consideraron concluyentes y se aplazó una evaluación completa. Los planes de defensa israelíes contemplaban, como escenario más extremo, un ataque de unos 70 milicianos contra entre dos y ocho posiciones, muy lejos de lo que ocurrió. Enviaron a la zona un pequeño equipo de respuesta, el Equipo Tequila, y ordenaron al comandante de la División de Gaza regresar de sus vacaciones; aun así, cuando comenzó el asalto, la posición defensiva israelí era limitada.

4. Desarrollo del ataque[editar]

4.1 Lanzamiento masivo de cohetes[editar]

En torno a las 6:30 de la mañana, hora local, del 7 de octubre de 2023, Hamás anunció el comienzo de la «Operación Inundación de Al-Aqsa» y afirmó haber lanzado más de 5,000 cohetes contra Israel en un lapso de veinte minutos. La investigación israelí posterior elevó la cifra a unos 4,700 cohetes, una cantidad igualmente extraordinaria para un ataque de este tipo.[3] Al menos cinco personas murieron en Israel por impacto directo de cohetes. Las explosiones se registraron en las zonas cercanas a Gaza y en ciudades de la llanura de Sharón, entre ellas Tel Aviv, Ascalón, Herzliya y Gedera. También se activaron las sirenas antiaéreas en Beerseba, Jerusalén, Rejovot y Rishon LeZion.

El comandante militar de las Brigadas de Ezzeldin Al-Qassam, Mohamed Deif, hizo un llamado público a la movilización armada y pidió a los musulmanes de distintas partes del mundo que se sumaran al ataque. Su discurso, difundido junto con el inicio de la operación, presentó la acción como una respuesta a la profanación de la mezquita de Al-Aqsa y a los crímenes de la ocupación israelí.

4.2 Incursión a través de la barrera[editar]

De forma simultánea al lanzamiento de cohetes, entre 3,000 y 5,000 milicianos palestinos cruzaron la barrera entre Gaza e Israel. Usaron camiones, camionetas, motocicletas, excavadoras, embarcaciones rápidas y parapentes motorizados para superar las defensas. Con explosivos y drones, abrieron brechas en la valla en unos 114 puntos distintos, forzaron 37 puertas y dejaron fuera de servicio a casi todas las torres de vigilancia. La infiltración también incluyó una operación anfibia en la zona del kibutz Zikim, donde varias lanchas alcanzaron la costa israelí.

El ataque se organizó en tres oleadas. La primera, entre las 6:29 y las 7:00, combinó el lanzamiento de 1,406 cohetes con el avance de 1,175 miembros de la fuerza Nukhba, la unidad de comandos de Hamás. La segunda, entre las 7:00 y las 9:00, lanzó 937 cohetes y permitió el ingreso de unos 600 milicianos más, centrados en las comunidades fronterizas. La tercera, entre las 9:00 y las 14:00, incorporó a 435 miembros adicionales de Nukhba y más de mil cohetes de cobertura. A lo largo de la mañana se registraron combates simultáneos en decenas de lugares.

La División de Gaza israelí, que contaba con unos 767 efectivos, fue desbordada y perdió operatividad durante horas. La muerte de varios comandantes de compañía y pelotón, así como la ruptura de las comunicaciones, impidieron que el mando israelí comprendiera de inmediato la magnitud de la incursión. Israel solo logró restablecer de forma progresiva el control sobre la zona durante el 8 y el 9 de octubre.

4.3 Ataques a comunidades y bases[editar]

Los milicianos atacaron simultáneamente varias localidades israelíes cercanas a la frontera, entre ellas Sederot, Reim, Nahal Oz, Beeri, Mefalsim, Ein HaShlosha y Zikim. En Sederot tomaron temporalmente la comisaría de policía y mataron a una treintena de personas, entre policías y civiles. En la base militar de Reim, cuartel general de la División de Gaza, los combates fueron especialmente relevantes porque allí se encontraban los centros de mando de las dos brigadas encargadas de la frontera y su neutralización retrasó la respuesta israelí.

Cerca de Nahal Oz, los atacantes tomaron una base militar y dejaron decenas de soldados israelíes muertos, heridos o capturados. En el kibutz Beeri, una de las comunidades más castigadas durante el asalto, se registraron combates casa por casa y la toma de rehenes. Los vídeos difundidos en redes sociales mostraron a milicianos armados disparando contra civiles en Sederot y en el kibutz Mefalsim, así como vehículos calcinados y civiles llevados por la fuerza hacia Gaza.

[ Desplegar / Plegar: puntos afectados ]
  • Sederot: combates urbanos, ataque a la comisaría, civiles asesinados.
  • Reim: asalto a la base militar, cuartel general de la División de Gaza.
  • Nahal Oz: toma de una base militar, decenas de bajas y capturas.
  • Beeri: incursión prolongada en el kibutz, enfrentamientos y rehenes.
  • Mefalsim: ataque a civiles en las inmediaciones del kibutz.
  • Ein HaShlosha: enfrentamientos y víctimas civiles.
  • Zikim: desembarco anfibio y asalto a posiciones israelíes.

4.4 Festival de música Nova[editar]

Una de las acciones más letales del 7 de octubre tuvo lugar en el festival de música Nova, celebrado cerca del kibutz Reim, a pocos kilómetros de la frontera con Gaza. El festival no formaba parte del plan original de los atacantes, pero se convirtió en un objetivo de oportunidad cuando los milicianos se encontraron con una concentración de civiles. Los asistentes huyeron por campos abiertos mientras los atacantes disparaban desde vehículos y posiciones estáticas. El ataque al festival Nova dejó un número elevado de muertos y secuestrados y se convirtió en el atentado más mortífero de la historia de Israel en un solo acto contra civiles.

Las imágenes de la masacre, así como los testimonios de supervivientes, tuvieron una enorme difusión mundial y se convirtieron en uno de los símbolos del 7 de octubre. Muchos de los rehenes capturados durante el festival fueron llevados a la Franja de Gaza.

4.5 Toma de rehenes[editar]

Los milicianos capturaron a soldados y civiles, incluidas mujeres y niños, y los trasladaron a la Franja de Gaza. Algunos rehenes fueron tomados en las comunidades fronterizas; otros, en la base de Nahal Oz y en el festival Nova. La cifra de secuestrados se situó en 251 personas, según recuentos israelíes posteriores, con 5 desaparecidos adicionales. Los rehenes quedaron repartidos en la red de túneles de Gaza y su liberación se convirtió en uno de los ejes de la guerra posterior.

5. Respuesta de Israel[editar]

La respuesta israelí fue inicialmente lenta y descoordinada. La destrucción de las comunicaciones, la muerte de mandos intermedios y la toma de la base de Reim impidieron una reacción rápida. Los refuerzos que llegaron se encontraron con carreteras bloqueadas, emboscadas y localidades aún en manos de los atacantes. En algunos casos, militares israelíes abandonaron sus unidades ante la confusión, según la investigación oficial.

Durante los combates, el ejército israelí activó la llamada Directiva Aníbal, un procedimiento que autoriza el uso de fuerza letal para impedir la captura de soldados israelíes, incluso a costa de la vida de los propios militares. El 7 de octubre, la directiva se aplicó por primera vez también a civiles, lo que generó una controversia importante. Un informe de las Naciones Unidas de 2024 estimó que al menos catorce civiles israelíes murieron por fuego del propio ejército israelí en aplicación de este procedimiento. No se ha establecido con exactitud cuántas de las muertes israelíes de ese día se debieron a fuego amigo, pero se considera que la cifra es minoritaria frente a las causadas directamente por los atacantes.

Israel recuperó la base de Reim y la comisaría de Sederot en las horas siguientes, y progresivamente expulsó o abatió a los últimos milicianos en los días 8 y 9 de octubre. El gobierno israelí declaró formalmente el estado de guerra y lanzó una campaña masiva de bombardeos sobre la Franja de Gaza que daría paso a una operación terrestre prolongada.

6. Víctimas[editar]

La cifra de muertos en el lado israelí se estableció de forma paulatina. Según los datos de la seguridad social israelí y otras fuentes oficiales, el ataque causó la muerte de aproximadamente 1,139 a 1,200 personas. El desglose más citado es de 766 civiles muertos y 373 soldados y policías. Entre los civiles fallecidos había al menos 36 menores de edad. La cifra total ha variado ligeramente según la fuente y el criterio de contabilización, pero se sitúa en el entorno de los 1,200 muertos.[4] Alrededor de 3,400 personas resultaron heridas, 251 fueron secuestradas y 5 quedaron desaparecidas.

En el lado atacante, Israel comunicó haber abatido a 1,609 milicianos palestinos dentro de su territorio y capturado a otros 200. Las Fuerzas de Defensa de Israel estimaron que aproximadamente 6,000 personas cruzaron la línea divisoria, incluyendo milicianos de élite, integrantes de otras facciones y civiles palestinos que se sumaron tras la apertura de las brechas.

7. Crímenes de guerra y controversias[editar]

Varias organizaciones internacionales de derechos humanos han documentado que los ataques de Hamás y de otros grupos armados palestinos contra civiles, la toma de rehenes y los ataques contra centros educativos constituyeron crímenes de guerra. La organización Human Rights Watch publicó en julio de 2024 un informe en el que señalaba que los grupos armados palestinos cometieron violaciones graves del derecho internacional humanitario durante el asalto del 7 de octubre. El informe subrayó el carácter deliberado de los ataques contra civiles y la captura sistemática de rehenes.

La aplicación de la Directiva Aníbal por parte del ejército israelí también fue objeto de crítica, al haberse utilizado, según informes, para evitar el secuestro de civiles y no solo de soldados. La ONU estimó que al menos catorce civiles israelíes murieron por fuego israelí en aplicación de esta directiva. Ese hecho no exime de responsabilidad a los atacantes, pero abrió un debate interno en Israel sobre las órdenes emitidas durante las horas de caos.

El ataque del 7 de octubre y la posterior guerra de Gaza generaron además una intensa controversia internacional sobre el uso de términos como «genocidio», «apartheid» o «crímenes de guerra» para describir la respuesta israelí. La calificación jurídica de los hechos sigue siendo objeto de disputa entre gobiernos, organizaciones internacionales y tribunales.

8. Reacciones internacionales[editar]

La mayoría de los gobiernos occidentales, incluidos los de Estados Unidos, Alemania, Francia y España, condenaron de forma enérgica los ataques y expresaron su apoyo al derecho de Israel a defenderse. Las Naciones Unidas y la Unión Europea calificaron la incursión como terrorismo. El presidente estadounidense Joe Biden calificó el 7 de octubre como la peor masacre de judíos en un solo día desde el Holocausto.

En América Latina y España, la cobertura periodística fue inmediata y amplia. Medios como El País, RTVE, CNN en Español, El Mundo y El Confidencial reconstruyeron la cronología del ataque y la respuesta israelí para el público hispanohablante. Varios gobiernos de la región emitieron comunicados de condena y pidieron protección para los civiles, aunque las posturas ante la respuesta militar israelí variaron de forma considerable entre países.

La conmemoración del primer aniversario, en octubre de 2024, incluyó un mensaje del secretario general de las Naciones Unidas en el que recordó los ataques y pidió la liberación de los rehenes. También se realizaron vigilias y actos en diversas ciudades de América Latina y España, organizados por comunidades judías y organizaciones civiles.

9. Consecuencias[editar]

El ataque transformó de manera profunda el conflicto palestino-israelí y activó una guerra de gran escala en Gaza. Entre las consecuencias más visibles se encuentran:

  • El inicio de la guerra de Gaza, con una ofensiva aérea y terrestre israelí de gran intensidad.
  • La crisis de los rehenes israelíes, con negociaciones intermitentes y liberaciones parciales.
  • Una crisis humanitaria en la Franja de Gaza, con desplazamientos masivos y miles de víctimas civiles.
  • Una convulsión política y social en Israel, con críticas a la inteligencia y a la gestión del gobierno antes y después del ataque.
  • Un aumento de la tensión regional, con participación de actores como Hezbolá, los hutíes y milicias aliadas de Irán en distintos frentes.

El 7 de octubre también provocó un intenso debate internacional sobre la seguridad de Israel, el futuro del proceso de paz y el derecho internacional humanitario. En América Latina, la diáspora palestina y judía se movilizó, y las redes sociales se convirtieron en un escenario de disputa narrativa sobre lo ocurrido.

10. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La repercusión del ataque en el mundo hispanohablante fue inmediata. RTVE publicó una reconstrucción del asalto, CNN en Español elaboró cronologías detalladas y El País, El Mundo y El Confidencial dedicaron espacios centrales a la cobertura del ataque y de la guerra posterior.[5] Las cadenas de noticias en español transmitieron de forma continua las imágenes del festival Nova, los testimonios de los supervivientes y los comunicados de las autoridades israelíes y palestinas.

En el plano diplomático, España condenó los ataques y su presidente mantuvo contactos con las autoridades israelíes, aunque la posición española sobre la respuesta militar en Gaza generó tensiones con el gobierno de Benjamín Netanyahu. Varios países latinoamericanos llamaron a la protección de los civiles y algunos retiraron o reprendieron a sus embajadores en Israel durante la guerra posterior.

La memoria del 7 de octubre se mantiene en el calendario conmemorativo de numerosas comunidades judías de América Latina y España. En ciudades como Buenos Aires, Ciudad de México, Santiago de Chile, Montevideo y Madrid se realizaron actos en recuerdo de las víctimas y en favor de la liberación de los rehenes. El suceso se integró además en la conversación pública sobre antisemitismo, terrorismo y el conflicto palestino-israelí en el ámbito hispanoamericano.


  1. La denominación «Inundación de Al-Aqsa» no fue adoptada por la mayoría de los gobiernos occidentales ni por las organizaciones internacionales, que prefirieron términos descriptivos y fechados. En algunos medios en español se usó también «Tormenta de Al-Aqsa» como traducción del árabe. La votación de grupos palestinos por «Inundación de Al-Aqsa» fue recogida por medios como El Mundo e HispanTV. ↩︎

  2. El informe «Muro de Jericó» fue revisado por The New York Times y reveló que el ejército israelí poseía información detallada del plan de Hamás al menos un año antes, pero lo calificó como improbable. ↩︎

  3. Hamás habló de 5,000 cohetes; la investigación del ejército israelí, citada por The Times of Israel, los cifró en unos 4,700. La diferencia se debe en parte a la contabilización de cohetes de corto alcance y morteros. ↩︎

  4. Las cifras de muertos israelíes han sido objeto de revisiones. El dato de 1,195 muertos aparece en informes posteriores, pero la suma de 766 civiles y 373 militares da 1,139. La diferencia se debe a la inclusión de policías, extranjeros o personas fallecidas con posterioridad a causa de las heridas. ↩︎

  5. La cobertura en español no se limitó a la prensa escrita. La reconstrucción operacional de El Confidencial y la cronología de CNN en Español son ejemplos del tratamiento detallado que recibió el ataque en los medios de habla hispana. ↩︎