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Batalla de Pichincha

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Batalla de Pichincha
Campañas del Sur
Fecha24 de mayo de 1822
LugarFaldas del volcán Pichincha, cerca de Quito, actual Ecuador
ResultadoVictoria patriota decisiva; toma de Quito por las fuerzas independentistas
Beligerantes
PatriotasGran Colombia
Provincia Libre de Guayaquil
Protectorado del Perú
República de Chile
Provincias Unidas del Río de la Plata
RealistasImperio español
Comandantes
PatriotasAntonio José de Sucre
José María Córdova
Andrés de Santa Cruz
RealistasMelchor Aymerich
Carlos Tolrá
Fuerzas en combate
PatriotasEntre 2.000 y 3.500 hombres, con alrededor de 2.971 presentes
RealistasMenos de 2.000 a 3.500 hombres; probablemente menos de 3.000
Bajas
Patriotas200 muertos y 140 heridos
Realistas400 muertos, 190 heridos y 1.260 prisioneros

La batalla de Pichincha ocurrió el 24 de mayo de 1822 en las faldas del volcán Pichincha, cerca de la ciudad de Quito. Enfrentó al ejército independentista unido bajo el mando del general venezolano Antonio José de Sucre con el ejército realista comandado por el mariscal de campo Melchor Aymerich. La victoria patriota liberó Quito y aseguró la incorporación de la antigua Real Audiencia de Quito a la Gran Colombia, territorio del que más tarde surgiría la República del Ecuador.

1. Antecedentes[editar]

El proceso independentista quiteño tuvo una de sus primeras expresiones el 10 de agosto de 1809, cuando una junta de gobierno autónoma se instaló en Quito. Aquel movimiento fue reprimido y varios de sus participantes fueron asesinados el 2 de agosto de 1810 durante la matanza de prisioneros en el cuartel de la ciudad, episodio que la historiografía ecuatoriana recuerda como parte del Primer Grito de Independencia Hispanoamericana.[1]

Un impulso decisivo vino desde la costa. El 9 de octubre de 1820, Guayaquil proclamó su independencia de España tras una revuelta rápida y casi incruenta contra la guarnición local. El nuevo gobierno formó un ejército con el propósito de defender la ciudad y extender el movimiento independentista a las provincias de la sierra. En noviembre de ese mismo año, las tropas guayaquileñas avanzaron hacia el interior, lograron la declaración de independencia de Cuenca el 3 de noviembre de 1820, pero poco después fueron derrotadas en la batalla de Huachi, cerca de Ambato, y debieron replegarse hacia la costa.

El Protectorado del Perú, encabezado por José de San Martín, prestó apoyo a Guayaquil mediante pertrechos, armas y oficiales. En diciembre de 1820 se firmó un pacto de protección y mutuo auxilio, por el cual la provincia quedaba bajo protección militar del Perú, aunque conservaba la facultad de decidir más tarde su incorporación al Estado que considerara conveniente.[2]

Por su parte, Simón Bolívar, entonces presidente de la Gran Colombia, envió en 1821 al general Antonio José de Sucre con tropas colombianas para dirigir la campaña de liberación de Quito. El avance de Sucre a través de los Andes comenzó en julio de 1821, pero terminó con una derrota en la segunda batalla de Huachi, el 12 de septiembre de 1821. La campaña se cerró provisionalmente con un armisticio entre independentistas y realistas el 18 de noviembre de 1821.

2. Planificación de la campaña[editar]

Tras regresar a Guayaquil, Sucre optó por evitar un avance directo hacia Quito por Guaranda. Prefirió marchar primero hacia Cuenca y luego girar al norte por la cordillera. Esta ruta le permitía interrumpir las comunicaciones entre Quito y Lima, esperar refuerzos peruanos y adaptar gradualmente a sus tropas a la altitud. Sobre todo, evitaba un choque frontal con las fuerzas realistas que dominaban los pasos principales.

En enero de 1822 el ejército patriota inició la campaña. En Saraguro, el 9 de febrero, se unió a la división peruana enviada por San Martín al mando del coronel Andrés de Santa Cruz. La fuerza conjunta, de alrededor de 3.000 hombres, estaba compuesta por grancolombianos, peruanos, guayaquileños, neogranadinos, venezolanos, chilenos, rioplatenses y alto-peruanos, además de un batallón de voluntarios británicos conocido como Albión.[3] La caballería realista que defendía Cuenca se retiró hacia el norte y la ciudad fue ocupada nuevamente por los patriotas el 21 de febrero de 1822, sin un solo disparo.

El 2 de mayo, la fuerza principal de Sucre llegó a Latacunga, unos 90 km al sur de Quito. Allí reorganizó sus tropas, sumó voluntarios de los pueblos cercanos y esperó nuevos informes sobre la ubicación del ejército realista. Aymerich, por su parte, dispuso posiciones de artillería en los pasos montañosos que conducían a Quito.

Sucre decidió no atacar esas posiciones de frente. Avanzó por las laderas del volcán Cotopaxi y bajó hacia el valle de Los Chillos, a la retaguardia de las defensas realistas. El 16 de mayo, el ejército realista se replegó a Quito. Dos días después, las tropas patriotas ocuparon Sangolquí.

En la madrugada del 23 de mayo de 1822, el ejército patriota, conformado por 2.971 hombres, empezó a ascender por las laderas del volcán Pichincha. La vanguardia estaba formada por 200 colombianos del batallón Alto Magdalena; el grueso de las tropas seguía detrás y el batallón Albión protegía la retaguardia y el parque de municiones. La marcha fue más lenta de lo previsto por la llovizna y el mal estado de los senderos.

Al amanecer, el ejército se hallaba a unos 3.500 metros de altitud y a la vista de los centinelas realistas de Quito. A las ocho de la mañana, con sus tropas agotadas y afectadas por la altitud, Sucre ordenó detener el avance y ocultar los batallones. Envió una parte del batallón Cazadores del Paya en reconocimiento, seguida por el batallón Trujillo. Hacia la una y media de la tarde, los hombres del Paya recibieron una descarga de mosquetes realistas. El combate había comenzado.

3. Desarrollo de la batalla[editar]

Al detectar la maniobra patriota, Aymerich ordenó a su ejército subir rápidamente por el Pichincha para enfrentar a Sucre en la montaña. El terreno era empinado y estrecho, con barrancos y matorrales densos, y dejaba poco espacio para maniobrar. Los dos comandantes fueron enviando tropas de manera gradual.

Los hombres del Paya se reposicionaron bajo fuego enemigo a la espera del batallón Trujillo. Sucre envió también al batallón Yaguachi, conformado por guayaquileños y otros hombres de la Real Audiencia. El batallón Alto Magdalena intentó un movimiento de flanqueo, pero el terreno se lo impidió. Los batallones patriotas Paya, Trujillo y Yaguachi, con muchas bajas y escasas municiones, comenzaron a replegarse.

La situación se agravó para los patriotas. El batallón peruano Piura fue obligado a retroceder y el destino de la lucha parecía depender del Albión, que llevaba el parque de municiones y cuyo paradero era desconocido en ese momento. En medio de la crisis, los hombres en reserva del Paya recibieron la orden de cargar a la bayoneta. La acción estabilizó temporalmente la línea patriota, aunque con fuertes pérdidas en ambos bandos.

Aymerich había separado de su fuerza principal al batallón Aragón, integrado por veteranos españoles, y le ordenó avanzar hacia la parte alta del volcán para atacar por la retaguardia. El Aragón estaba por romper la línea patriota cuando fue detenido por el Albión, que entró inesperadamente en combate desde una posición más alta. El batallón Alto Magdalena se sumó a la pelea. El Aragón sufrió bajas severas y se desintegró. Luego el Alto Magdalena avanzó hasta la línea principal, reemplazó al Paya y cargó contra la formación realista hasta romperla.

3.1. Abdón Calderón[editar]

En la batalla se destacó el joven teniente Abdón Calderón, nacido en Cuenca. Recibió sucesivamente cuatro heridas de bala y, según el parte de Sucre, no quiso retirarse del combate. Murió en Quito catorce días después, el 7 de junio de 1822. Simón Bolívar lo ascendió póstumamente a capitán y decretó que se honrara su memoria. El Ejército ecuatoriano mantiene la tradición de nombrarlo al pasar lista, con la respuesta ritual: «Murió gloriosamente en Pichincha, pero vive en nuestros corazones».[4]

4. Capitulación de Quito[editar]

La batalla concluyó con la victoria patriota en las alturas del Pichincha. El 25 de mayo de 1822, Sucre y Aymerich firmaron la capitulación de Quito. Los realistas arriaron su bandera y entregaron sus armas al ejército de la Gran Colombia en una ceremonia realizada en el fortín de El Panecillo, cerro que domina el sur de la ciudad. La rendición incluyó a las tropas españolas establecidas en el territorio del llamado Departamento de Quito, que la Gran Colombia consideraba parte integral de la República desde su creación.

La victoria facilitó la incorporación de Quito y su región a la Gran Colombia. Sucre entró en la ciudad y asumió responsabilidades de gobierno en el territorio liberado. Bolívar, ya como autoridad grancolombiana, hizo su entrada en Quito en junio de 1822. En ese contexto conoció a Manuela Sáenz, figura quiteña asociada desde entonces a la historia independentista.

5. Consecuencias[editar]

La batalla de Pichincha no estuvo entre los mayores enfrentamientos de las guerras de independencia hispanoamericanas por número de combatientes, pero tuvo consecuencias políticas importantes. Dio libertad al territorio que hoy conforma la República del Ecuador y permitió su incorporación formal a la Gran Colombia, en un proceso que incluyó también a Cuenca y, más tarde, a Guayaquil.

La incorporación de Guayaquil no fue inmediata ni exenta de tensiones. Existían en la ciudad posiciones favorables a la Gran Colombia, al Perú y a la autonomía local. Finalmente, la ciudad quedó incorporada a la Gran Colombia, en un contexto de fuerte presión del gobierno grancolombiano.[5]

En julio de 1822, Bolívar y San Martín se reunieron en la llamada Entrevista de Guayaquil para discutir el futuro de la guerra de independencia, particularmente la continuidad de las acciones contra el poder realista que seguía firme en el Perú.

En 1830, las provincias del Distrito del Sur de la Gran Colombia —Quito, Guayaquil y Cuenca— se separaron y formaron la República del Ecuador.

6. Memoria y conmemoración[editar]

Cada 24 de mayo el Estado ecuatoriano conmemora la batalla de Pichincha como una de las fechas cívicas centrales de la independencia nacional. La celebración suele incluir actos oficiales, desfiles y ceremonias en Quito y en otras ciudades del país.

En la ladera del Pichincha donde ocurrió el combate se levantó en 1922 un obelisco conmemorativo del primer centenario de la batalla. El monumento, situado a unos 3.000 metros de altitud, recuerda los nombres de los comandantes patriotas e incluye una placa dedicada al valor del soldado español. En los años setenta, la dictadura militar que gobernaba Ecuador impulsó la construcción del Templo de la Patria, estructura de hormigón armado con salones excavados en la montaña y diseñada por Milton Barragán.

En el centro histórico de Quito se encuentra el Monumento a los Héroes Ignotos del Pichincha, columna rematada por un cóndor de bronce, levantada en el Paseo 24 de Mayo al pie de la montaña con ocasión del primer centenario del combate.

7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La batalla de Pichincha es recordada en la historiografía ecuatoriana y en la memoria cívica del país. En el resto de Hispanoamérica se la estudia como parte de las campañas del Sur, junto con la acción de la división peruana enviada por San Martín y la presencia de oficiales y tropas de otras naciones sudamericanas. En México, la batalla fue narrada gráficamente en el número 44 de la revista de historietas Aventuras de la vida real, del 1 de agosto de 1959, con el título «El triunfo de Pichincha».

8. Sobre la denominación y las cifras[editar]

Las denominaciones históricas de la batalla varían entre «batalla de Pichincha» y, en documentos de la época, «batalla del Pichincha». El combate recibe su nombre del volcán homónimo, situado al oeste de Quito.

Las fuentes no coinciden en las cifras exactas de combatientes. Para el ejército patriota se mencionan desde 2.000 hasta 3.500 hombres, y para el realista desde menos de 2.000 hasta 3.500. Los números de bajas también presentan variaciones menores según las fuentes. En particular, la cifra de 1.260 prisioneros realistas convive con otras estimaciones que hablan de la captura de alrededor de 1.100 soldados y 160 oficiales.[6] Las discrepancias se deben, entre otras razones, a la diferente forma de contar efectivos, heridos y prisioneros en los partes y documentos del momento.[7]


  1. La junta quiteña de 1809 juró inicialmente lealtad al rey Fernando VII mediante la llamada máscara de Fernando VII, estrategia utilizada en varios movimientos hispanoamericanos de la época. ↩︎

  2. Ese pacto no resolvió la disputa posterior sobre el destino de Guayaquil, que quedó abierta hasta la incorporación de la ciudad a la Gran Colombia. ↩︎

  3. Fuentes chilenas, basadas en una comunicación del general Francisco Antonio Pinto de 1823, señalan presencia de tropas chilenas enroladas en los batallones peruanos y en la caballería de Trujillo para completar sus efectivos. ↩︎

  4. El parte de Sucre, fechado el 28 de mayo de 1822, menciona que Calderón «probablemente morirá» y pide que el gobierno compense a su familia. ↩︎

  5. La cuestión de Guayaquil es una de las más debatidas por la historiografía ecuatoriana, peruana y grancolombiana. Los protagonistas políticos de la época dejaron versiones distintas sobre el grado de presión que existió en la incorporación. ↩︎

  6. Otras fuentes contemporáneas al combate recogen la captura de 1.100 soldados y 160 oficiales, con 190 heridos realistas. ↩︎

  7. En los documentos militares de la época era común reportar por separado muertos, heridos, prisioneros y extraviados, lo que explica que las cifras no siempre coincidan entre el propio ejército, el enemigo o los observadores posteriores. ↩︎