Cambio climático
| Cambio climático | |
|---|---|
| Cambio climático | |
| Tipo de fenómeno | Alteración global y sostenida del sistema climático terrestre |
| Principal causa identificada | Emisión antropogénica de gases de efecto invernadero: quema de combustibles fósiles, deforestación, agricultura y ganadería, y procesos industriales |
| Calentamiento observado | 1,09 °C de media en el decenio 2011-2020 respecto al periodo 1850-1900, según el Sexto Informe del IPCC. De ese aumento, el IPCC atribuye 1,07 °C a la actividad humana |
| Concentración de CO₂ preindustrial (1750) | 278 ppm |
| Concentración de CO₂ actual | Máximo mensual de 432 ppm en Mauna Loa en mayo de 2026, el valor más alto jamás medido |
| Año más cálido registrado | 2024, con 1,60 °C sobre el nivel preindustrial según Copernicus (1,55 °C en las series consolidadas de la OMM) |
| Órgano científico de referencia | Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), creado en 1988 por la OMM y el PNUMA |
| Marco jurídico internacional | Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (1992) y Acuerdo de París (2015) |
| Objetivo del Acuerdo de París | Mantener el aumento de la temperatura media global muy por debajo de 2 °C respecto a niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C |
| Partes del Acuerdo de París | 194, tras la retirada de Estados Unidos, efectiva el 27 de enero de 2026 (eran 195) |
1. Resumen[editar]
El cambio climático es la alteración duradera de las temperaturas medias y de los patrones de precipitación, viento y demás variables del sistema climático terrestre. El clima del planeta ha variado a lo largo de su historia por causas naturales —los ciclos orbitales de Milanković, la actividad volcánica, las variaciones de la irradiancia solar—, pero la comunidad científica internacional coincide en que el calentamiento observado desde mediados del siglo XX se debe en su abrumadora mayoría a la actividad humana: la quema de combustibles fósiles, la deforestación y determinadas prácticas agrícolas e industriales.
La cifra de referencia procede del Sexto Informe de Evaluación del IPCC (AR6): la temperatura media de la superficie terrestre en el decenio 2011-2020 fue 1,09 °C superior a la del periodo 1850-1900, tomado como aproximación al nivel preindustrial. De ese aumento, el IPCC atribuye 1,07 °C a la influencia humana; es decir, prácticamente la totalidad. El calentamiento no ha sido uniforme: sobre tierra firme alcanzó 1,59 °C y sobre el océano, 0,88 °C.
El marco internacional vigente es el Acuerdo de París, adoptado en 2015 durante la COP21, que persigue mantener el calentamiento muy por debajo de 2 °C y proseguir los esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C. Los años recientes han situado esa segunda cifra bajo presión directa: 2024 fue el año más cálido registrado, y el trienio 2023-2025 fue el primero cuya media supera los 1,5 °C sobre el nivel preindustrial. Conviene precisar que el umbral del Acuerdo de París se define sobre medias de varias décadas, no sobre años sueltos, de modo que superarlo un año —o incluso tres— no equivale formalmente a haberlo rebasado.
2. Definición y conceptos básicos[editar]
Conviene distinguir entre tiempo atmosférico —las condiciones meteorológicas de corto plazo en un lugar determinado— y clima —el patrón estadístico de esas condiciones durante periodos largos, típicamente treinta años o más—. El cambio climático se refiere a modificaciones estadísticamente significativas de ese patrón, sostenidas durante décadas o más.
El mecanismo físico central es el efecto invernadero. Determinados gases atmosféricos —dióxido de carbono (CO₂), metano (CH₄), óxido nitroso (N₂O), vapor de agua y gases fluorados— absorben y reemiten radiación infrarroja, reteniendo calor cerca de la superficie. Este efecto es natural e imprescindible: sin él, la temperatura media del planeta estaría muy por debajo del punto de congelación. El problema no es su existencia, sino el aumento acelerado de la concentración de esos gases por la actividad humana, que intensifica la retención de calor.
Los términos "calentamiento global" y "cambio climático" se usan a menudo como sinónimos, aunque no son equivalentes: el primero designa específicamente el aumento de la temperatura media, mientras que el segundo abarca el conjunto de alteraciones derivadas —patrones de lluvia, intensidad de fenómenos extremos, circulación oceánica y atmosférica, pérdida de hielo, acidificación de los océanos, subida del nivel del mar—.
3. Historia del descubrimiento científico[editar]
3.1 Los primeros hallazgos (siglo XIX)[editar]
La base física del fenómeno se remonta a comienzos del siglo XIX. El matemático francés Joseph Fourier planteó en la década de 1820 que la atmósfera terrestre debía retener parte del calor recibido del Sol, comparando su efecto con el de un recipiente cubierto de vidrio. Décadas más tarde, el físico irlandés John Tyndall demostró experimentalmente, hacia 1859, que el vapor de agua y el dióxido de carbono absorben radiación infrarroja mientras que los componentes mayoritarios del aire —nitrógeno y oxígeno— son transparentes a ella, con lo que quedó identificado el mecanismo concreto.
En 1896, el químico sueco Svante Arrhenius publicó el primer cálculo cuantitativo de la relación entre la concentración de CO₂ atmosférico y la temperatura de superficie, y fue de los primeros en señalar que la quema de carbón a gran escala podía alterar el clima planetario.
3.2 Consolidación de la evidencia (siglo XX)[editar]
En 1958, el científico estadounidense Charles David Keeling comenzó a medir de forma sistemática y continua la concentración de CO₂ atmosférico en el observatorio de Mauna Loa, en Hawái. Aquellas mediciones dieron origen a la curva de Keeling, que muestra un ascenso sostenido superpuesto a la oscilación estacional del hemisferio norte y constituye una de las series de datos más citadas de toda la ciencia contemporánea.
En las décadas siguientes se acumuló evidencia independiente procedente de núcleos de hielo, anillos de crecimiento de árboles, sedimentos marinos y registros de corales, que permitió reconstruir la composición atmosférica y las temperaturas de cientos de miles de años atrás. Los testigos de hielo antárticos cubren unos 800 000 años y muestran que la concentración actual de CO₂ es la más alta de al menos los últimos dos millones de años, y que la temperatura de la década más reciente supera la del periodo centenario más cálido de los últimos 125 000 años.
3.3 Institucionalización internacional (1985-2000)[editar]
- 1985: la Conferencia de Villach, en Austria, reunió a científicos de veintinueve países bajo el auspicio de la OMM, el PNUMA y el Consejo Internacional de Uniones Científicas, y emitió una declaración de consenso que advertía del calentamiento asociado a los gases de efecto invernadero. Suele considerarse el punto de partida de la agenda climática internacional.
- 1987: el Protocolo de Montreal estableció la eliminación progresiva de las sustancias que dañan la capa de ozono. Su objetivo no era climático, pero al retirar de circulación gases con enorme potencial de calentamiento tuvo un efecto colateral positivo considerable sobre el clima.
- Junio de 1988: la Conferencia de Toronto sobre el Cambio Atmosférico reunió a cientos de científicos y responsables políticos y emitió una de las primeras alertas públicas de alto perfil, con una recomendación explícita de reducir emisiones.
- 1988: la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) crearon el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).
- 1990: el IPCC publicó su Primer Informe de Evaluación, elaborado con la participación de cientos de científicos, que confirmó la realidad del calentamiento y recomendó actuación internacional.
- 1992: en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro se adoptó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
- 1995: el Segundo Informe de Evaluación sentó las bases técnicas del tratado que se firmaría dos años después.
- 1997: se adoptó el Protocolo de Kioto, primer tratado internacional con objetivos vinculantes de reducción de emisiones para países desarrollados.
3.4 Del Protocolo de Kioto al Acuerdo de París (2001-2015)[editar]
- 2001: el Tercer Informe de Evaluación calificó de "probable" que la mayor parte del calentamiento observado en los últimos cincuenta años se debiera a la actividad humana. Ese mismo año, el gobierno de George W. Bush anunció que Estados Unidos no aplicaría el Protocolo de Kioto, que nunca llegó a ratificar.
- 2006: el exvicepresidente Al Gore estrenó el documental Una verdad incómoda, que llevó el asunto al gran público.
- 2007: el Premio Nobel de la Paz fue concedido conjuntamente al IPCC y a Al Gore por sus esfuerzos para construir y difundir un mayor conocimiento sobre el cambio climático provocado por el ser humano y para sentar las bases de las medidas necesarias para contrarrestarlo. Ese mismo año se publicó el Cuarto Informe de Evaluación.
- 2014: Quinto Informe de Evaluación.
- 2015: se adoptó el Acuerdo de París el 12 de diciembre, durante la COP21, con 195 Partes, incorporando por primera vez compromisos de reducción tanto de países desarrollados como en desarrollo. Entró en vigor el 4 de noviembre de 2016. El mismo año, la ONU adoptó los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, varios de ellos vinculados a la acción climática y a la energía.
3.5 Activismo y vaivenes políticos (2017-2021)[editar]
- 1 de junio de 2017: el gobierno de Donald Trump anunció la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París. Por las reglas del propio tratado, la retirada no se hizo efectiva hasta el 4 de noviembre de 2020.
- 2018-2019: la activista sueca Greta Thunberg impulsó las huelgas climáticas escolares, que dieron lugar al movimiento Fridays for Future y se extendieron por numerosos países hispanohablantes.
- 19 de febrero de 2021: bajo la presidencia de Joe Biden, Estados Unidos reingresó formalmente en el Acuerdo de París.
3.6 Desarrollos recientes (2021-2026)[editar]
- El IPCC publicó su Sexto Informe de Evaluación (AR6) por partes: el volumen del Grupo de Trabajo I, sobre bases físicas, en agosto de 2021; el del Grupo II, sobre impactos y adaptación, en febrero de 2022; el del Grupo III, sobre mitigación, en abril de 2022; y el Informe de Síntesis en marzo de 2023.
- Las conferencias de las partes siguieron su curso anual: COP26 en Glasgow (2021), COP27 en Sharm el-Sheij, Egipto (2022), COP28 en Dubái, Emiratos Árabes Unidos (2023) y COP29 en Bakú, Azerbaiyán (2024).
- La COP30 se celebró en Belém, en la Amazonía brasileña, del 6 al 21 de noviembre de 2025, y cerró el día 22. Su resultado principal fue un acuerdo para triplicar la financiación de adaptación destinada a países en desarrollo. Como en ediciones anteriores, el texto final no mencionó los combustibles fósiles, lo que provocó críticas abiertas de varias delegaciones. En paralelo,
Colombia presentó la Declaración de Belém, un compromiso voluntario que reconoce que la producción, el consumo, las licencias y los subsidios a los combustibles fósiles son incompatibles con el objetivo de 1,5 °C: se adhirieron inicialmente 24 países, entre ellos España,
México, Chile, Panamá, Costa Rica, Países Bajos, Bélgica, Austria, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Luxemburgo y Australia. Es importante no confundirla con una decisión de la COP: se trata de una declaración de una coalición de países, sin efecto jurídico sobre el conjunto de las Partes. - 27 de enero de 2026: se hizo efectiva la segunda retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París, notificada al inicio del segundo mandato de Trump. El país quedó como el único del mundo fuera del acuerdo, que pasó de 195 a 194 Partes. A comienzos de ese mismo mes, el gobierno estadounidense anunció además su intención de abandonar la propia CMNUCC, el tratado paraguas de 1992 sobre el que se sostiene todo el edificio negociador.
4. Causas[editar]
4.1 Factores naturales[editar]
El clima terrestre ha cambiado por causas naturales a lo largo de la historia geológica:
- Variaciones orbitales (ciclos de Milanković): cambios en la excentricidad de la órbita, la oblicuidad del eje y la precesión, que explican la alternancia de periodos glaciares e interglaciares de los últimos 800 000 años.
- Actividad volcánica: las grandes erupciones inyectan aerosoles de sulfato en la estratosfera y producen un enfriamiento temporal de uno a tres años; en escalas geológicas, la desgasificación volcánica sostenida aporta CO₂.
- Variabilidad de la irradiancia solar, en ciclos de once años y en tendencias más largas.
- Modos internos de variabilidad, como El Niño-Oscilación del Sur, que redistribuyen calor entre océano y atmósfera y modulan la temperatura global de un año a otro sin alterar la tendencia de fondo.
Ninguno de estos factores, ni su combinación, explica el ritmo ni la magnitud del calentamiento observado desde mediados del siglo XX. La irradiancia solar, de hecho, ha mostrado una ligera tendencia a la baja en las últimas décadas mientras la temperatura subía.
4.2 Factores antropogénicos[editar]
El IPCC concluye que la influencia humana ha calentado inequívocamente la atmósfera, el océano y la tierra, y que la evolución de esa afirmación a lo largo de sus seis informes —de "probable" a "extremadamente probable" y de ahí a "inequívoco"— refleja el aumento de la evidencia disponible, no un cambio de criterio. Las vías principales son:
- Quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) para generación eléctrica, transporte, calefacción e industria: la fuente dominante de emisiones de CO₂.
- Deforestación y cambios de uso del suelo, que liberan carbono almacenado y reducen la capacidad de los ecosistemas de absorberlo.
- Agricultura y ganadería, principales fuentes de metano —fermentación entérica, arrozales— y de óxido nitroso, procedente sobre todo de los fertilizantes nitrogenados.
- Procesos industriales, en particular la producción de cemento, cuya reacción química libera CO₂ con independencia del combustible utilizado, y los gases fluorados, con potenciales de calentamiento cientos o miles de veces superiores a los del CO₂.
5. Evidencia y manifestaciones observadas[editar]
5.1 Temperatura[editar]
Sobre el periodo 2011-2020, el calentamiento fue de 1,09 °C respecto a 1850-1900. En años individuales, las cifras recientes son las siguientes, según el servicio europeo Copernicus:
| Año | Anomalía sobre el nivel preindustrial | Puesto |
|---|---|---|
| 2024 | 1,60 °C | El más cálido registrado |
| 2023 | 1,48 °C aproximadamente | Segundo |
| 2025 | 1,47 °C | Tercero |
Las series de distintos organismos no coinciden exactamente: la Organización Meteorológica Mundial, que consolida varios conjuntos de datos, cifró 2024 en torno a 1,55 °C, algo por debajo de Copernicus. Las diferencias proceden de la elección del periodo de referencia y del tratamiento de las regiones con pocas observaciones, sobre todo el Ártico, y son del orden de unas centésimas de grado.
El dato de mayor peso de los últimos años es que el trienio 2023-2025 fue el primero cuya media supera los 1,5 °C sobre el nivel preindustrial. La Oficina Meteorológica del Reino Unido (Met Office) pronosticó para 2026 una anomalía central de 1,46 °C, con un rango de 1,34 a 1,58 °C, lo que lo situaría entre los cuatro años más cálidos jamás registrados y sería el cuarto consecutivo por encima de 1,4 °C. Se trata de una previsión emitida en diciembre de 2025, no de un dato observado, y su verificación solo será posible al cierre del año.
Alrededor del 90 % del exceso de energía retenido en el sistema climático ha ido a parar al océano, cuyo contenido de calor bate registros año tras año con mucha menos variabilidad interanual que la temperatura del aire.
5.2 Océanos y criosfera[editar]
- El nivel medio del mar ha subido de forma acelerada, por la expansión térmica del agua y por el aporte de agua de deshielo procedente de glaciares y mantos polares.
- El hielo marino ártico ha disminuido de manera sostenida en extensión y, sobre todo, en espesor y en proporción de hielo plurianual.
- Los glaciares de montaña retroceden de forma prácticamente generalizada en todas las cordilleras del planeta, incluidos los Andes tropicales, donde la pérdida ha sido especialmente pronunciada.
- Los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida pierden masa neta, con contribución creciente al nivel del mar.
- La acidificación del océano avanza a medida que absorbe CO₂ atmosférico, con efectos sobre organismos calcificadores.
5.3 Eventos extremos[editar]
El AR6 establece con alta confianza que los episodios de calor extremo se han vuelto más frecuentes e intensos en la mayor parte de las regiones terrestres desde 1950, y que la precipitación intensa ha aumentado en frecuencia e intensidad en la mayoría de las regiones con datos suficientes. Las sequías agrícolas y ecológicas han aumentado en varias regiones concretas, entre ellas el Mediterráneo. Para los ciclones tropicales, la evidencia apunta a un aumento de la proporción de tormentas de categoría intensa más que del número total.
La atribución de un fenómeno concreto al cambio climático es hoy una disciplina establecida —la ciencia de atribución—, capaz de cuantificar en semanas cuánto más probable o intenso hizo el calentamiento un episodio determinado.
5.4 Salud y ecosistemas[editar]
El calentamiento está modificando la distribución geográfica de los vectores de enfermedades. Las condiciones climáticas favorables a la transmisión por mosquitos del género Aedes —responsables del dengue, el chikunguña, el zika y la fiebre amarilla— se han ampliado en altitud y latitud a lo largo de las últimas décadas, un fenómeno que los informes del IPCC y de la Organización Mundial de la Salud documentan con confianza creciente y que en América Latina se ha traducido en brotes de dengue en zonas donde antes era infrecuente. La urbanización y el comercio global actúan como factores concurrentes, lo que complica aislar la contribución exacta del clima.
En los ecosistemas, los efectos documentados incluyen el desplazamiento de las áreas de distribución de miles de especies hacia latitudes y altitudes mayores, el desacoplamiento de ciclos biológicos —floración, migración, reproducción— y episodios masivos de blanqueamiento de coral asociados a olas de calor marinas.
6. Proyecciones y escenarios futuros[editar]
El AR6 organiza sus proyecciones en torno a cinco trayectorias socioeconómicas compartidas (SSP), que combinan supuestos de desarrollo y de emisiones. El calentamiento medio proyectado para el periodo 2081-2100 respecto a 1850-1900 es el siguiente:
| Escenario | Calentamiento estimado | Rango probable |
|---|---|---|
| SSP1-1.9 (emisiones muy bajas) | 1,4 °C | 1,0 - 1,8 °C |
| SSP1-2.6 (emisiones bajas) | 1,8 °C | 1,3 - 2,4 °C |
| SSP2-4.5 (intermedio) | 2,7 °C | 2,1 - 3,5 °C |
| SSP3-7.0 (emisiones altas) | 3,6 °C | 2,8 - 4,6 °C |
| SSP5-8.5 (emisiones muy altas) | 4,4 °C | 3,3 - 5,7 °C |
Tres precisiones importantes. Primera: estos escenarios no son predicciones, sino trayectorias condicionadas a decisiones políticas y económicas que aún no se han tomado. Segunda: bajo los escenarios de emisiones bajas o muy bajas, el calentamiento de 1,5 °C se rebasaría de forma transitoria a lo largo del siglo antes de descender de nuevo. Tercera: el IPCC subraya que limitar el calentamiento exige alcanzar emisiones netas cero de CO₂, y que la temperatura se estabiliza aproximadamente en el nivel al que se llegue en ese momento.
7. Impactos[editar]
7.1 Impactos ambientales[editar]
- Pérdida de biodiversidad y reorganización de hábitats, con riesgo de extinción creciente para las especies con menor capacidad de desplazamiento.
- Acidificación de los océanos por absorción de CO₂, con efectos sobre arrecifes de coral, moluscos y organismos planctónicos calcificadores.
- Degradación de ecosistemas clave con capacidad de retroalimentación sobre el propio clima. El caso más discutido es la selva amazónica: distintos grupos de investigación han propuesto umbrales de deforestación y calentamiento a partir de los cuales amplias zonas podrían transitar hacia una vegetación de tipo sabana, pero ni la existencia precisa de ese umbral ni su valor cuentan con consenso, y el debate científico sigue abierto.
- Degradación del permafrost, con liberación potencial de metano y CO₂ hoy almacenados.
7.2 Impactos sociales y económicos[editar]
- Riesgos para la seguridad alimentaria por alteración de los ciclos agrícolas, estrés térmico de los cultivos y variabilidad de las lluvias.
- Aumento de los desplazamientos forzados asociados a fenómenos extremos y a la degradación lenta de tierras y recursos hídricos.
- Impactos en la salud pública: mortalidad por olas de calor, empeoramiento de la calidad del aire y expansión de enfermedades transmitidas por vectores y por el agua.
- Pérdidas económicas crecientes por desastres climáticos, con efectos desproporcionados sobre los países de renta baja y media, que en general son los que menos han contribuido a las emisiones acumuladas. Este desequilibrio es el fundamento del principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas que atraviesa toda la negociación climática, y del fondo de pérdidas y daños acordado en la COP27 y puesto en marcha en la COP28.
8. Gobernanza y políticas internacionales[editar]
El régimen internacional se articula en torno a cuatro piezas:
- La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), adoptada en 1992 y con 198 Partes, tratado paraguas bajo el que se negocia todo lo demás y en cuyo marco se celebran las Conferencias de las Partes (COP) anuales.
- El Protocolo de Kioto (1997), que fijó los primeros objetivos vinculantes para países desarrollados. Su alcance quedó muy limitado: Estados Unidos, entonces el mayor emisor, nunca lo ratificó, y no imponía obligaciones a las economías emergentes.
- El Acuerdo de París (2015), instrumento central en la actualidad, construido sobre Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) que cada país define y revisa al alza de forma periódica. Carece de mecanismo sancionador: su arquitectura descansa en la transparencia, el balance mundial quinquenal y la presión entre pares.
- El IPCC, que no realiza investigación propia sino que evalúa y sintetiza la literatura científica mundial. Ha publicado seis informes de evaluación completos, en 1990, 1995, 2001, 2007, 2014 y el AR6 entre 2021 y 2023, además de informes especiales sobre asuntos concretos, como el de 2018 sobre el calentamiento de 1,5 °C.
Hacia 2026, la gobernanza climática atraviesa un periodo de incertidumbre. La retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París, efectiva el 27 de enero de 2026, y su anunciada salida de la propia CMNUCC dejan fuera del sistema al segundo mayor emisor mundial y al mayor emisor histórico acumulado. En paralelo, la Unión Europea ha seguido desarrollando su marco de energía y clima, y la financiación climática hacia países en desarrollo —el compromiso de triplicar los fondos de adaptación acordado en Belém— es el frente donde se concentran las negociaciones inmediatas.
9. Cambio climático en Hispanoamérica[editar]
9.1 Impactos regionales[editar]
América Latina y el Caribe figuran entre las regiones más expuestas del planeta, pese a aportar una fracción menor de las emisiones globales:
- Retroceso de los glaciares andinos en Perú, Bolivia, Chile,
Argentina, Ecuador y
Colombia. Los Andes tropicales concentran la mayor parte de los glaciares tropicales del mundo y han perdido buena parte de su superficie desde mediados del siglo XX, con consecuencias directas sobre el abastecimiento de agua de ciudades como Lima, La Paz y Quito, y sobre el riego y la generación hidroeléctrica. - Deforestación e incendios en la Amazonía, que afectan a Brasil, Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia y Venezuela, con efectos sobre la biodiversidad y sobre el ciclo hídrico continental: la humedad que la selva recicla y transporta —los llamados "ríos voladores"— alimenta las lluvias de buena parte del cono sur.
- Ciclones tropicales en el Caribe y Centroamérica, con impacto recurrente en Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, Honduras, Nicaragua y Guatemala, y con un aumento observado de la proporción de tormentas de mayor intensidad.
- Estrés hídrico en el norte de
México, el norte y centro de Chile —donde la llamada megasequía se ha prolongado más de una década— y amplias zonas del sur de España. - Aumento del nivel del mar, con riesgo para ciudades costeras como Cartagena de Indias, Guayaquil, Montevideo, Buenos Aires y La Habana, y para los pequeños Estados insulares del Caribe.
9.2 Marcos normativos regionales[editar]
- El Acuerdo de Escazú —Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe— fue adoptado el 4 de marzo de 2018 en Escazú (Costa Rica) y entró en vigor el 22 de abril de 2021. Es el primer tratado del mundo que incluye disposiciones específicas para la protección de los defensores del medio ambiente, una cuestión especialmente sensible en una región que concentra la mayor parte de los asesinatos de activistas ambientales registrados cada año.
- Varios países cuentan con legislación climática nacional: la Ley General de Cambio Climático de México (2012), pionera en la región; la Ley Marco de Cambio Climático de Chile (Ley 21.455, de 2022), que fija por ley el objetivo de neutralidad de carbono en 2050; y normas equivalentes en Colombia, Perú y Argentina.
- España desarrolla su política climática a través de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética (Ley 7/2021), el Marco Estratégico de Energía y Clima, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima y el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC), articulado en programas de trabajo sucesivos.
9.3 Presencia hispanohablante en la agenda climática internacional[editar]
La COP30 de Belém, en noviembre de 2025, fue la primera conferencia climática celebrada en plena región amazónica, con fuerte presencia de delegaciones latinoamericanas y de organizaciones de pueblos indígenas de la cuenca. El papel más visible de un país hispanohablante correspondió a Colombia, que lideró la Declaración de Belém sobre el abandono progresivo de los combustibles fósiles y convocó una conferencia internacional específica sobre la materia, ante la ausencia de referencias a los combustibles fósiles en el texto negociado de la COP. España, México, Chile, Panamá y Costa Rica figuraron entre los primeros firmantes de esa declaración.
10. Controversia y negacionismo[editar]
El respaldo científico al origen humano del calentamiento es abrumador y ha sido cuantificado en varias ocasiones. El estudio más citado, de Cook y colaboradores (2013), analizó cerca de 12 000 resúmenes de artículos publicados entre 1991 y 2011 y halló que, entre los que expresaban una posición, el 97 % atribuía el cambio climático a la actividad humana. Una revisión posterior dirigida desde la Universidad de Cornell (Lynas y colaboradores, 2021) elevó esa proporción por encima del 99 % de la literatura revisada por pares.
Pese a ello, el asunto ha sido objeto de una controversia pública sostenida, alimentada en parte por campañas de comunicación financiadas por sectores de la industria de los combustibles fósiles. Documentos internos de compañías petroleras difundidos en investigaciones periodísticas y académicas muestran que algunas de ellas disponían desde los años setenta y ochenta de proyecciones internas coherentes con el consenso científico posterior, mientras financiaban en público mensajes de incertidumbre. Diversos gobiernos y figuras políticas han cuestionado la magnitud o el origen humano del fenómeno, y esa posición se ha traducido en decisiones concretas: la no ratificación estadounidense del Protocolo de Kioto y las dos retiradas del Acuerdo de París, anunciada la primera en 2017 y efectiva la segunda el 27 de enero de 2026.
El tema ha permeado también la cultura popular, con producciones como la película catastrofista El día de mañana (2004) —científicamente inverosímil en su cronología, pero de enorme impacto divulgativo— y el documental Una verdad incómoda (2006), ambas distribuidas comercialmente en el mundo hispanohablante.