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Civilización maya

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Civilización maya
UbicaciónSureste de México (Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas y Tabasco), Guatemala, Belice, y el occidente de Honduras y El Salvador
Extensión temporalc. 2000 a. C. – 1697 d. C. (caída de Nojpetén, el último señorío maya independiente)
ApogeoPeriodo Clásico, c. 250-950 d. C.
Organización políticaDecenas de ciudades-estado independientes; nunca hubo unificación imperial
LenguasFamilia mayense: más de 28 lenguas vivas, con unos seis millones de hablantes
EscrituraJeroglífica logosilábica, el sistema de escritura más completo de la América precolombina
NumeraciónVigesimal (base 20), con notación posicional y uso del cero
ReligiónPoliteísta, con deidades de la lluvia, el maíz, el sol y los astros
Ciudades principalesEl Mirador, Tikal, Calakmul, Palenque, Copán, Caracol, Chichén Itzá, Uxmal, Mayapán
Población maya actualEntre seis y ocho millones de personas, según la estimación

1. Resumen[editar]

La civilización maya se desarrolló en el sureste de México, Guatemala, Belice y el occidente de Honduras y El Salvador, y es la única cultura precolombina de América que desarrolló un sistema de escritura completo, capaz de registrar cualquier enunciado de la lengua hablada.

A diferencia de los mexicas o del Imperio inca, los mayas nunca formaron un solo Estado. Fueron decenas de ciudades-estado independientes que compartían escritura, calendario, religión y una tradición artística común, pero que competían entre sí por el poder, con alianzas cambiantes y guerras frecuentes. Su historia abarca más de tres milenios, desde las primeras aldeas del Preclásico hasta la caída de Nojpetén en 1697, casi dos siglos después de la conquista de Tenochtitlan.

Conviene decir de entrada algo que la divulgación repite mal: los mayas no desaparecieron. Lo que terminó hacia el año 900 en las tierras bajas del sur fue un sistema político y urbano concreto —el de los reinos del Clásico—, no un pueblo. Hoy viven entre seis y ocho millones de personas mayas en su territorio histórico y en la diáspora, se hablan más de veintiocho lenguas mayenses y las comunidades mayas de Guatemala y México mantienen calendarios rituales, sistemas de autoridad y prácticas agrícolas de raíz prehispánica.

2. Etimología y denominación[editar]

El término "maya" no era una autodenominación colectiva. Los pueblos que hoy agrupamos bajo ese nombre se identificaban por su ciudad, señorío o linaje —itzáes, k'iche', kaqchikel, tzotziles, cocomes— y no tenían conciencia de formar una única nación.

La palabra procede del ámbito yucateco, donde está documentada en la época del contacto asociada a Mayapán y a la lengua de la península, llamada maya t'aan o "maya yucateco". Los cronistas coloniales la extendieron primero a los habitantes de Yucatán y, a partir del siglo XIX, los lingüistas y arqueólogos la aplicaron a toda la familia lingüística y al conjunto de la civilización. Es, por tanto, una etiqueta académica moderna, útil pero externa, aplicada retroactivamente a una realidad mucho más fragmentada.

3. Geografía[editar]

El área cultural maya se divide convencionalmente en tres zonas, con condiciones muy distintas que explican buena parte de las diferencias entre las regiones:

  • Tierras altas del sur. La cadena volcánica de Guatemala y Chiapas, de clima templado, suelos fértiles y yacimientos de obsidiana y jade, materias primas de exportación hacia todo el mundo maya.
  • Tierras bajas del sur. La selva tropical del Petén guatemalteco, Belice, el sur de Campeche y Chiapas. Allí estuvieron las grandes capitales del Clásico —Tikal, Calakmul, Palenque, Yaxchilán, Copán— y allí se produjo el colapso del siglo IX.
  • Tierras bajas del norte. La península de Yucatán, de suelo cárstico y prácticamente sin ríos superficiales, donde el agua se obtenía de cenotes, aguadas y chultunes. Allí florecieron Uxmal y la región Puuc, y más tarde Chichén Itzá y Mayapán.

La ausencia de metales útiles, de animales de tiro y de ríos navegables extensos condicionó toda la tecnología maya: sus herramientas eran de piedra —sobre todo obsidiana y pedernal—, el transporte era humano y por canoa, y la agricultura tuvo que adaptarse a suelos delgados y a un régimen de lluvias estacional y variable.

4. Historia[editar]

La cronología maya se divide en periodos Arcaico, Preclásico, Clásico y Posclásico. Son convenciones de la investigación arqueológica, no rupturas culturales percibidas por sus protagonistas, y las fechas límite varían entre autores, en ocasiones en un siglo entero. Las que se usan aquí son las más difundidas.

Periodo Fechas Rasgo definitorio
Arcaico c. 8000-2000 a. C. Domesticación de plantas; primeras aldeas
Preclásico c. 2000 a. C. – 250 d. C. Arquitectura monumental; primeros grandes centros
Clásico c. 250-950 d. C. Ciudades-estado dinásticas; auge de la escritura
Posclásico c. 950-1539 d. C. Desplazamiento al norte; nuevas formas de gobierno
Contacto y conquista 1511-1697 Conquista fragmentaria y prolongada

4.1 Periodo Arcaico[editar]

Antes del año 2000 a. C. no existía todavía una identidad cultural maya diferenciada. Es la etapa de la domesticación del maíz, el frijol y la calabaza —la milpa, el policultivo que sostendría a toda Mesoamérica— y de la transición de la caza y la recolección a las primeras aldeas sedentarias.

4.2 Periodo Preclásico (c. 2000 a. C. – 250 d. C.)[editar]

El Preclásico fue durante décadas el periodo peor conocido, y es el que más ha cambiado con la arqueología reciente. Hoy sabemos que la arquitectura monumental maya es mucho más antigua y mucho más grande de lo que se creía.

El hallazgo decisivo fue Aguada Fénix, en Tabasco (México), detectado mediante LiDAR —escaneo láser aerotransportado, que atraviesa el dosel de la selva— y anunciado en junio de 2020 por el equipo de Takeshi Inomata, de la Universidad de Arizona. Se trata de una plataforma artificial de 1.400 metros de largo por 400 de ancho y entre 10 y 15 metros de altura, con un volumen estimado en 3,2 a 4,3 millones de metros cúbicos, superior al de la Gran Pirámide de Guiza. Fue construida entre 1000 y 800 a. C., es la construcción monumental maya más antigua y más voluminosa conocida, y —dato clave— se levantó antes de que existieran reyes: no hay en ella palacios ni tumbas reales ni monumentos con nombres de gobernantes, lo que sugiere una obra de trabajo comunitario, no de coerción dinástica.

En el Preclásico tardío destaca El Mirador, en el norte del Petén guatemalteco, que floreció entre el siglo VI a. C. y el siglo I d. C. y alcanzó su apogeo desde el siglo III a. C. Su pirámide La Danta mide unos 72 metros de altura sobre la selva y tiene un volumen aproximado de 2,8 millones de metros cúbicos, lo que la sitúa entre las mayores construcciones del mundo antiguo por volumen. El Mirador fue abandonado hacia el siglo II d. C., un primer colapso —muy anterior al famoso— que las investigaciones asocian a la deforestación masiva provocada por la producción de cal para el estuco y a la consiguiente erosión de los suelos agrícolas.

De estos grandes centros preclásicos no se han recuperado inscripciones dinásticas, lo que hace muy difícil reconstruir cómo se gobernaban.

4.3 Periodo Clásico (c. 250-950 d. C.)[editar]

El Clásico es el periodo de las ciudades-estado dinásticas. Cada una estaba gobernada por un k'uhul ajaw ("señor sagrado") que erigía estelas fechadas con su nombre, sus antepasados, sus victorias y sus rituales: es esa costumbre epigráfica la que permite hoy escribir historia política maya con nombres y fechas, algo imposible para cualquier otra civilización precolombina.

Las estimaciones de población para el momento de máximo apogeo varían enormemente y conviene tratarlas con cautela. Las ciudades mayores —Tikal, Calakmul, Caracol— habrían tenido entre 50.000 y 120.000 habitantes cada una. Para el conjunto del área, las cifras propuestas van de unos pocos millones a más de diez; los estudios de LiDAR realizados en las tierras bajas centrales desde 2018, que revelaron una densidad de asentamiento muy superior a la supuesta, han empujado las estimaciones hacia arriba, pero ninguna cifra tiene consenso.

La política del Clásico estuvo dominada por la rivalidad entre dos grandes potencias: Tikal (el reino de Mutal) y Calakmul (el reino de Kaanul o "de la serpiente"), que competían menos por conquistar territorio que por construir redes de ciudades vasallas y aliadas. Calakmul y sus aliados infligieron a Tikal una derrota que abrió un largo "hiato" en su registro monumental durante el siglo VI, y Tikal se rehízo a finales del siglo VII bajo Jasaw Chan K'awiil I. Palenque, Copán, Yaxchilán, Piedras Negras, Naranjo y Dos Pilas fueron otros de los actores mayores de ese tablero.

4.3.1 El colapso maya clásico

Entre finales del siglo VIII y el siglo X, las ciudades de las tierras bajas del sur dejaron de erigir monumentos, sus dinastías se extinguieron y su población se redujo drásticamente. Es el llamado "colapso maya clásico".

Tres precisiones importantes:

  1. No fue simultáneo ni uniforme. Fue un proceso escalonado a lo largo de más de un siglo, que afectó a unas ciudades antes que a otras y que no alcanzó a las tierras bajas del norte: Chichén Itzá y Uxmal vivieron precisamente entonces su mejor momento.
  2. No fue una desaparición de población. Fue el colapso de un sistema político y de un modelo urbano. Las comunidades mayas continuaron existiendo, se reorganizaron y se desplazaron.
  3. No hay una causa única aceptada. Las hipótesis principales —sequías prolongadas documentadas en registros paleoclimáticos, agotamiento y erosión de los suelos por deforestación, guerra endémica entre ciudades, ruptura de las redes de intercambio y pérdida de legitimidad de las dinastías— no compiten entre sí en la investigación actual, sino que se combinan. El modelo que hoy tiene más apoyo es multicausal: un sistema con muy poco margen ecológico y político, sometido a varias presiones a la vez, que dejó de poder sostener a sus élites y a sus ciudades.

El peso relativo de cada factor, y muy en particular el del clima, sigue siendo objeto de discusión científica activa, con reconstrucciones paleoclimáticas que no siempre coinciden entre sitios.

4.4 Periodo Posclásico (c. 950-1539 d. C.)[editar]

Con el sur en declive, el centro de gravedad se trasladó al norte de Yucatán. Chichén Itzá se convirtió en la potencia dominante, con una arquitectura que combina rasgos mayas y del centro de México, y un urbanismo articulado en torno al Cenote Sagrado y a El Castillo, la pirámide de Kukulkán. Le sucedió Mayapán, capital de una confederación de linajes que se fracturó hacia 1441-1461, dejando la península dividida en una docena y media de señoríos independientes y enfrentados: esa fragmentación explica en buena medida lo difícil que resultó después la conquista española.

En las tierras altas de Guatemala surgieron los reinos k'iche', con capital en Q'umarkaj (Utatlán), y kaqchikel, con capital en Iximché, rivales entre sí. De la tradición k'iche' procede el Popol Vuh, el texto mítico e histórico transcrito en alfabeto latino en el siglo XVI y una de las obras fundamentales de la literatura amerindia.

4.5 Contacto y conquista española (1511-1697)[editar]

El primer contacto documentado se produjo en 1511, cuando un naufragio dejó en la costa de Yucatán a un grupo de españoles; dos sobrevivieron, Jerónimo de Aguilar, que se incorporaría después como intérprete a la expedición de Cortés, y Gonzalo Guerrero, que se integró en la sociedad maya, se casó con una mujer noble y combatió contra los españoles.

La conquista del área maya no se parece en nada a la caída rápida de Tenochtitlan. Precisamente porque no había un Estado central que decapitar, hubo que someter uno a uno a decenas de señoríos, en un proceso que duró casi dos siglos:

  • 1524: Pedro de Alvarado inicia la campaña de las tierras altas de Guatemala, apoyado en tropas mexicas y tlaxcaltecas y en las divisiones entre k'iche' y kaqchikeles.
  • 1527-1547: campañas de la familia Montejo en Yucatán. Mérida se funda en 1542 y la resistencia organizada del norte cede hacia 1546-1547, aunque quedaron zonas fuera de control.
  • 1697: Martín de Ursúa toma Nojpetén (Tayasal), la capital de los itzáes en una isla del lago Petén Itzá, el 13 de marzo. Fue el último señorío maya independiente, y cayó 176 años después de Tenochtitlan.

La conquista trajo consigo el colapso demográfico habitual por epidemias, trabajo forzado y guerra, y una destrucción cultural deliberada: el auto de fe de Maní, ordenado por fray Diego de Landa en 1562, hizo quemar un número indeterminado de códices e imágenes. Paradójicamente, la Relación de las cosas de Yucatán que Landa escribió después, con su "alfabeto" mal entendido de los jeroglíficos mayas, resultó siglos más tarde una de las claves del desciframiento de la escritura que él había contribuido a destruir.

4.6 Investigaciones recientes[editar]

La arqueología maya vive desde 2018 una transformación metodológica por el uso sistemático del LiDAR, que ha permitido cartografiar bajo el dosel selvático decenas de miles de estructuras —plataformas, calzadas, terrazas, canales, murallas— invisibles desde el suelo. El resultado ha sido una revisión al alza de la densidad de población, de la extensión de la agricultura intensiva y del grado de conexión entre ciudades.

A ello se suman el descubrimiento de Aguada Fénix y de otros grandes complejos preclásicos en Tabasco y el Petén, y el avance continuado de la epigrafía, que sigue añadiendo nombres, fechas y episodios a la historia política del Clásico. Es un campo en movimiento: buena parte de lo que se daba por establecido hace veinte años ha sido matizado o corregido.

5. Política y organización social[editar]

5.1 El rey y la corte[editar]

Cada ciudad-estado estaba gobernada por un ajaw o, en los reinos mayores, un k'uhul ajaw ("señor sagrado"), cargo hereditario y masculino en la mayoría de los casos, aunque se conocen reinas gobernantes documentadas epigráficamente, como la Señora Seis Cielo de Naranjo o las señoras de Palenque y Yaxchilán.

Su legitimidad se apoyaba en tres pilares: la genealogía dinástica, el desempeño ritual —incluido el autosacrificio de sangre, que lo convertía en canal de comunicación con los ancestros y los dioses— y el éxito militar, medido sobre todo en cautivos de alto rango. En torno al rey funcionaba una corte de nobles (sajal), sacerdotes, escribas (aj tz'ib) y jefes militares, con cargos que en algunos reinos eran hereditarios y con sedes propias en ciudades secundarias.

5.2 La población común[editar]

La mayoría de la población eran agricultores, artesanos y comerciantes que vivían en asentamientos dispersos alrededor de los centros cívico-ceremoniales. Practicaban la milpa de roza, tumba y quema, complementada —y esto es lo que el LiDAR ha demostrado a gran escala— con terrazas, campos elevados en zonas pantanosas y sistemas de canales que suponen una agricultura mucho más intensiva de lo que se creía. Cultivaban maíz, frijol, calabaza, chile, yuca, aguacate y cacao, criaban pavos y perros, cazaban venado y pecarí, y producían textiles de algodón teñido.

6. Economía y comercio[editar]

La economía maya combinó la producción agrícola local con redes de intercambio de larga distancia que conectaban tierras altas y bajas, y el mundo maya con el resto de Mesoamérica.

Circulaban la obsidiana de las tierras altas de Guatemala, el jade del valle del Motagua, la sal de la costa norte de Yucatán, el cacao —usado también como unidad de valor en las transacciones—, las plumas de quetzal, las conchas del Caribe y del Pacífico, el algodón y la cerámica policromada. El transporte era humano, con porteadores, y fluvial y marítimo, con grandes canoas de cabotaje que recorrían las costas del Caribe y del golfo; Cristóbal Colón se cruzó con una de ellas en 1502, frente a Honduras, cargada de mercancías.

Los mercados urbanos, cuya existencia se ha confirmado arqueológicamente por análisis químicos de suelos en plazas de Tikal y Chunchucmil, y una clase de comerciantes especializados sostenían esa circulación incluso entre ciudades políticamente enfrentadas.

7. Guerra[editar]

La guerra fue estructural en la política maya del Clásico, y su reconstrucción cambió por completo la imagen de la civilización: durante la primera mitad del siglo XX se creyó que los mayas eran astrónomos pacíficos, hasta que el desciframiento de las inscripciones y el hallazgo de los murales de Bonampak (1946) mostraron una realidad de campañas, capturas y sacrificio de prisioneros.

Las ciudades competían por rutas comerciales, tierras, mano de obra y prestigio dinástico. Las inscripciones distinguen distintos tipos de acción militar —ch'ak (ataque), chuk (captura), la "guerra estrella" asociada a posiciones de Venus— y celebran la captura de gobernantes rivales, que solían ser sacrificados en ceremonias públicas. El armamento consistía en lanzas, dardos con átlatl, hachas y cuchillos de pedernal y obsidiana, escudos y armaduras acolchadas de algodón; el arco aparece de forma tardía, en el Posclásico.

8. Religión y cosmovisión[editar]

La religión maya era politeísta y estaba integrada en el calendario, la agricultura y la política. El cosmos se concebía en tres niveles —el cielo, la superficie terrestre y el inframundo o Xibalbá—, unidos por un árbol cósmico, con cuatro direcciones asociadas a colores.

Entre las deidades principales figuran Itzamná, creador y patrón de la escritura; Chaac, de la lluvia, con su hacha del rayo; K'inich Ajaw, el sol; Ix Chel, asociada a la luna, el parto y el tejido; el Dios del Maíz, cuyo ciclo de muerte y renacimiento es el eje de la mitología; y KukulkánQ'uq'umatz en k'iche'—, la serpiente emplumada, especialmente venerada en el Posclásico.

El ritual incluía ofrendas de copal, alimentos y cerámica; el autosacrificio de sangre de los gobernantes y sus consortes, mediante punzones de raya o espinas; y el sacrificio humano, practicado sobre todo con cautivos de guerra de alto rango y, en Chichén Itzá, mediante lanzamiento de ofrendas y personas al Cenote Sagrado. Los sacerdotes eran los especialistas del calendario y de la adivinación, y su papel político fue central.

El Popol Vuh, transcrito por los k'iche' de Guatemala en el siglo XVI, conserva el relato de la creación del mundo y de los héroes gemelos Hunahpú e Ixbalanqué frente a los señores de Xibalbá: es la fuente mitológica maya más completa que existe.

9. Escritura, matemáticas y calendario[editar]

Los mayas desarrollaron el único sistema de escritura plenamente desarrollado de la América precolombina: una escritura logosilábica con unos ochocientos signos, que combina logogramas (signos-palabra) y sílabas, y que permitía escribir cualquier enunciado de la lengua hablada. Se conservan inscripciones en estelas, dinteles, escalinatas jeroglíficas, cerámica, hueso y jade.

Su desciframiento fue uno de los grandes trabajos intelectuales del siglo XX. El punto de inflexión llegó en 1952, cuando el lingüista soviético Yuri Knórozov demostró que la escritura tenía un componente fonético-silábico, en contra de la opinión dominante; Tatiana Proskouriakoff probó en 1960 que las inscripciones registraban historia dinástica real y no solo astronomía y ritual, y a partir de los años setenta y ochenta el trabajo de epigrafistas como Linda Schele, David Stuart y Nikolai Grube completó el sistema. Hoy se lee con seguridad la gran mayoría del corpus.

De los códices en papel de amate que existían en el momento del contacto, sobreviven cuatro:

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Códice Dónde se conserva Notas
Códice de Dresde Biblioteca Estatal de Sajonia, Dresde (Alemania) El más completo y estudiado; contiene tablas de Venus y de eclipses de notable precisión
Códice de Madrid (Tro-Cortesiano) Museo de América, Madrid (España) 112 páginas; sus dos mitades, halladas por separado, se reunieron en 1888
Códice de París (Peresiano) Biblioteca Nacional de Francia, París Localizado en 1832; conservado sin exhibición pública
Códice Maya de México (antes Códice Grolier) México Su autenticidad fue discutida durante décadas; un peritaje de 2016 confirmó pigmentos y técnica prehispánicos, y hoy se le considera el más antiguo de los cuatro

En matemáticas, los mayas usaron un sistema vigesimal (base 20) con notación posicional y un signo para el cero, uno de los pocos desarrollos independientes del cero posicional en la historia. Con tres símbolos —punto (1), barra (5) y concha (0)— podían escribir cualquier número.

El calendario combinaba tres cuentas simultáneas:

  • El Tzolk'in, ciclo ritual de 260 días (13 números × 20 nombres de día), todavía en uso en comunidades k'iche' y otras de Guatemala.
  • El Haab', año solar de 365 días (18 meses de 20 días más 5 días finales considerados aciagos).
  • La combinación de ambos, la Rueda Calendárica, que se repite cada 52 años.
  • La Cuenta Larga, un cómputo lineal de días desde una fecha base equivalente al 11 de agosto de 3114 a. C., que permitía fechar acontecimientos de manera absoluta y sin ambigüedad.

Sobre la Cuenta Larga conviene deshacer un malentendido muy extendido. El 21 de diciembre de 2012 terminó el decimotercer b'ak'tun (un ciclo de 144.000 días) y comenzó el siguiente. Ningún texto maya anuncia un fin del mundo en esa fecha: el sistema simplemente continúa —hay unidades mayores que el b'ak'tun, y las inscripciones proyectan fechas miles de años hacia el futuro—. La idea del "apocalipsis maya de 2012" fue una construcción de la literatura esotérica occidental del siglo XX, ajena por completo a las fuentes mayas y rechazada tanto por los especialistas como por las comunidades mayas contemporáneas.

En astronomía, los mayas midieron con notable exactitud los ciclos del Sol, la Luna y sobre todo Venus, cuyo periodo sinódico calcularon en 584 días —frente a los 583,92 reales— y cuyas apariciones vincularon a decisiones militares y rituales.

10. Arte y arquitectura[editar]

10.1 Diseño urbano[editar]

Las ciudades mayas se organizaban en torno a plazas rodeadas de templos, palacios y juegos de pelota, con calzadas elevadas (sacbés) que conectaban conjuntos y, en algunos casos, ciudades entre sí. No seguían una cuadrícula: se adaptaban a la topografía, y la zona residencial se dispersaba hacia la periferia en grupos de patio, sin una frontera nítida entre ciudad y campo.

10.2 Tipos de construcción[editar]

  • Pirámides-templo, coronadas por un santuario y a menudo con crestería decorativa; algunas albergan tumbas reales, como la del rey K'inich Janaab' Pakal bajo el Templo de las Inscripciones de Palenque, hallada en 1952 por Alberto Ruz Lhuillier.
  • Palacios y acrópolis, conjuntos de múltiples cámaras que servían de residencia y de sede administrativa.
  • Grupos E, conjuntos alineados para observar los amaneceres de solsticios y equinoccios desde un punto fijo.
  • Pirámides triádicas, patrón característico del Preclásico: una estructura principal flanqueada por dos menores enfrentadas.
  • Juegos de pelota, escenario del juego ritual mesoamericano asociado a la mitología del inframundo.

La bóveda maya o bóveda saliente —hiladas de piedra que se aproximan progresivamente hasta cerrarse con una losa— es su solución estructural distintiva: no es un arco verdadero, exige muros muy gruesos y produce interiores estrechos, pero permitió techos de piedra permanentes.

El arte maya alcanzó su nivel más alto en la escultura en piedra de estelas y dinteles, los relieves de estuco de Palenque, la pintura mural —los murales de Bonampak (siglo VIII), con sus escenas de corte, batalla y sacrificio en tres cámaras, y los de San Bartolo (siglo I a. C.), los más antiguos conocidos— y una cerámica policromada de calidad excepcional, en la que muchos vasos llevan además una inscripción con el nombre de su dueño y del artista.

11. Legado y pueblos mayas en la actualidad[editar]

Los mayas no son un pueblo del pasado. Entre seis y ocho millones de personas mayas viven hoy en Guatemala, el sureste de México, Belice y Honduras, y en comunidades de la diáspora en Estados Unidos —muy numerosas en California y Florida—, donde el desplazamiento se aceleró durante el conflicto armado guatemalteco de 1960-1996, en el que la población maya fue la principal víctima.

Se hablan más de veintiocho lenguas mayenses, agrupadas en ramas (huasteca, yucatecana, ch'olana-tzeltalana, q'anjob'alana, mameana y k'iche'ana, entre otras), con alrededor de seis millones de hablantes, en su mayoría bilingües en español. En Guatemala, la Ley de Idiomas Nacionales de 2003 reconoce 22 idiomas mayas junto con el garífuna y el xinka; en México, las lenguas mayenses están reconocidas como lenguas nacionales por la Ley General de Derechos Lingüísticos.

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Algunas de las lenguas y pueblos mayenses actuales

Lengua / pueblo Dónde se habla
K'iche' Guatemala — la lengua maya con más hablantes
Q'eqchi' Guatemala, Belice
Kaqchikel Guatemala
Mam Guatemala, Chiapas (México)
Q'anjob'al Guatemala, México
Poqomam y Poqomchi' Guatemala
Maya yucateco (maya t'aan) Yucatán, Campeche y Quintana Roo (México)
Tzeltal Chiapas (México)
Tzotzil Chiapas (México)
Ch'ol Chiapas y Tabasco (México)
Mopán Belice, Guatemala
Huasteco (tének) San Luis Potosí y Veracruz (México) — la rama más divergente y separada geográficamente del resto
Itzá Petén (Guatemala) — en peligro crítico, con muy pocos hablantes de edad avanzada

La continuidad no es solo lingüística. El calendario ritual de 260 días sigue vigente entre los ajq'ijab' o guías espirituales k'iche' y de otros pueblos de las tierras altas guatemaltecas; las cofradías, los sistemas de cargos y la organización comunal del trabajo tienen raíces prehispánicas y coloniales entrelazadas; y las técnicas de tejido en telar de cintura, con diseños que identifican comunidad de origen, se practican de forma continuada desde antes de la conquista.

Los sitios arqueológicos —Tikal, Chichén Itzá, Palenque, Copán, Uxmal, Calakmul, Caracol, Joya de Cerén, entre muchos otros— reciben en conjunto millones de visitantes al año y varios de ellos figuran en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

12. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La civilización maya ocupa un lugar central en la identidad de varios países hispanohablantes, aunque con relaciones muy distintas entre sí.

En Guatemala no es solo patrimonio arqueológico sino demografía viva: según el censo de 2018, el 43,4 % de la población se autoidentificó como indígena, alrededor de 6,5 millones de personas pertenecientes a los 22 pueblos mayas del país, además de xinkas y garífunas. Los Acuerdos de Paz de 1996, que cerraron 36 años de conflicto armado, incluyeron un Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas cuyo cumplimiento sigue siendo objeto de reclamación; la Comisión para el Esclarecimiento Histórico concluyó en 1999 que la mayor parte de las víctimas del conflicto fueron mayas y calificó de actos de genocidio determinadas operaciones militares contra comunidades ixiles y otras.

En México, los estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas y Tabasco concentran una fuerte presencia maya; el maya yucateco es, después del náhuatl, la lengua indígena con más hablantes del país. El levantamiento zapatista de 1994 en Chiapas fue protagonizado mayoritariamente por población tzotzil, tzeltal, ch'ol y tojolabal, es decir, por pueblos mayenses, y colocó la cuestión indígena en el centro del debate político mexicano.

Chichén Itzá fue elegida en 2007 una de las "Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno" en una votación por internet y SMS organizada por la New7Wonders Foundation, una entidad privada suiza; la UNESCO se desvinculó expresamente de aquella iniciativa, que no tiene carácter oficial. Con todo, el resultado disparó su proyección turística, y hoy es el sitio arqueológico más visitado de México.

El estudio de la civilización maya se realiza en buena medida en español: la epigrafía, la arqueología y la lingüística mayas cuentan con programas activos en universidades de Guatemala y México —el Centro de Estudios Mayas de la UNAM, la Universidad de San Carlos, el CIESAS— y con una comunidad creciente de investigadores mayahablantes que trabajan sobre su propia lengua y su propia historia. La divulgación en español, sin embargo, sigue arrastrando dos tópicos que la investigación desmiente hace décadas: el de los mayas como astrónomos pacíficos y el de su "desaparición".