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Imperio inca

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Imperio inca (Tawantinsuyu)
CapitalCusco (también escrito Cuzco)
Lengua administrativaQuechua (runasimi), sobre un territorio donde también se hablaban el aimara, el puquina, el mochica y decenas de lenguas locales
ReligiónPoliteísta andina; culto estatal al Sol (Inti)
Forma de gobiernoMonarquía teocrática hereditaria encabezada por el Sapa Inca
Fundador (relato tradicional)Manco Cápac, figura de la tradición oral sin confirmación histórica; el reino del Cusco se sitúa hacia el año 1200
Periodo imperialc. 1438-1533 (Estado neoinca de Vilcabamba hasta 1572)
Superficie máximaAlrededor de 2.000.000 km², hacia 1525
Extensión norte-surDel río Ancasmayo (frontera actual entre Colombia y Ecuador) al río Maule (centro de Chile): unos 4.000 km en línea recta
Población estimadaEstimaciones entre 4 y 37 millones; la mayoría de los especialistas la sitúa entre 6 y 14 millones
EconomíaSin moneda ni mercados: redistribución estatal y trabajo por turnos (mit'a)
Registro de informaciónQuipus (cuerdas anudadas); sin escritura alfabética conocida
Fin del imperio1533 (caída del Cusco); 1572 (toma de Vilcabamba y ejecución de Túpac Amaru I)

1. Resumen[editar]

El Imperio inca, llamado en quechua Tawantinsuyu —"las cuatro regiones unidas"—, fue el mayor Estado precolombino de América y una de las organizaciones políticas más extensas que ha existido sin moneda, sin mercados y sin escritura alfabética. Su capital fue Cusco, en los Andes del sur del actual Perú.

En su máxima extensión, hacia 1525, abarcó alrededor de dos millones de kilómetros cuadrados a lo largo de los Andes: desde el río Ancasmayo, en el límite actual entre Colombia y Ecuador, hasta el río Maule, en el centro de Chile, incluyendo la mayor parte del actual Perú, Bolivia y el noroeste de Argentina. Las estimaciones sobre su población varían muchísimo —desde 4 hasta 37 millones de personas— pero la mayoría de los especialistas la sitúa entre 6 y 14 millones; conviene decirlo así, porque las cifras exactas que circulan en la divulgación no tienen respaldo documental.

A diferencia de la civilización maya, que nunca se unificó políticamente, y de los mexicas, cuyo dominio se basaba sobre todo en el tributo, los incas construyeron un Estado territorial integrado —y lo hicieron sin rueda para el transporte, sin animales de tiro pesados y sin hierro. Lo hicieron apoyándose en una capacidad administrativa excepcional: la red vial del Qhapaq Ñan, la contabilidad mediante quipus, el quechua como lengua administrativa, el sistema de trabajo rotativo llamado mit'a y una red de depósitos estatales (qullqas) que permitía redistribuir excedentes.

Su fase imperial fue notablemente breve —menos de un siglo— y terminó de forma abrupta con la llegada de los españoles en la década de 1530. Un Estado inca reducido sobrevivió en la selva de Vilcabamba hasta 1572.

2. Orígenes y formación del reino del Cusco[editar]

Todo lo que se sabe sobre los orígenes incas procede de la tradición oral, recogida por cronistas españoles, mestizos e indígenas décadas después de la conquista, y de la arqueología. Las dos fuentes no siempre coinciden, y el relato dinástico anterior al siglo XV debe leerse como memoria oficial reelaborada, no como cronología documentada.

La tradición recoge al menos dos versiones del origen. En una, Manco Cápac y Mama Ocllo emergen del lago Titicaca enviados por el dios solar Inti para fundar el Cusco. En la otra, la de los hermanos Ayar, cuatro hermanos y cuatro hermanas salen de las cuevas de Pacaritambo y, tras una serie de episodios en los que los hermanos son eliminados uno a uno, solo Ayar Manco llega al valle del Cusco. Los historiadores actuales tratan ambos relatos como mitos de fundación con función política —legitimar a la dinastía y su vínculo con los santuarios del Titicaca—, no como crónicas de hechos.

Arqueológicamente, el reino del Cusco aparece como un señorío local de tamaño modesto hacia el año 1200, uno más entre los que se repartieron los Andes centrales tras el colapso de los Estados anteriores. Porque los incas no surgieron de la nada: heredaron dos siglos de experiencia estatal andina de Wari y Tiwanaku, de quienes tomaron elementos de organización administrativa, arquitectura, iconografía religiosa y sistemas de caminos y almacenes. Los santuarios del Titicaca —la Isla del Sol, sobre todo— siguieron siendo centros de peregrinación de primer orden dentro del mundo inca.

La transformación de ese señorío local en potencia expansiva se atribuye tradicionalmente al enfrentamiento con los chancas, un pueblo vecino que habría sitiado el Cusco a comienzos del siglo XV. Según el relato, el Sapa Inca Viracocha Inca abandonó la ciudad y fue su hijo quien organizó la defensa, venció y tomó el poder con el nombre de Pachacútec, "el que transforma el mundo".

3. Expansión y apogeo[editar]

Una advertencia previa: las fechas de los gobernantes incas son reconstrucciones, no registros. Se derivan de listas dinásticas orales cotejadas por cronistas coloniales, y varían entre autores en varios años —a veces en más de una década—. La cronología que sigue es la más difundida, pero no debe tomarse como exacta.

3.1 Pachacútec[editar]

Pachacútec Inca Yupanqui, noveno Sapa Inca de la lista tradicional, habría gobernado desde 1438 y es la figura fundacional del imperio. Bajo su mando —y con sus hijos como comandantes de campaña— el Cusco pasó de dominar un valle a controlar buena parte de los Andes centrales, mediante una combinación de conquista militar y de negociación con los señores locales, a los que se ofrecía integración privilegiada a cambio de sumisión.

Pachacútec reorganizó el Estado sobre bases nuevas: reconstruyó el Cusco con un trazado planificado, levantó el Coricancha como templo mayor del Sol, estableció el sistema de administración decimal, generalizó el uso del quechua entre los funcionarios e instauró la práctica de trasladar poblaciones enteras —los mitmaqkuna o mitimaes— para desactivar resistencias y colonizar tierras nuevas.

A su reinado se atribuye la construcción de Machu Picchu, hacia 1450, probablemente como finca real o llaqta de la panaca —el linaje— del propio Pachacútec, y no como fortaleza ni como ciudad perdida, que son lecturas posteriores.

3.2 Túpac Inca Yupanqui[editar]

Su hijo Túpac Inca Yupanqui gobernó aproximadamente entre 1471 y 1493 —algunas cronologías retrasan su ascenso a 1478— y fue el gobernante que más territorio incorporó. Extendió el dominio inca por la costa, sometiendo al poderoso reino chimú de Chan Chan, y llevó la frontera sur hasta el río Maule, en el centro de Chile, donde la resistencia de los pueblos del sur detuvo el avance.

De su reinado data la consolidación de instituciones estatales como las acllas o "mujeres escogidas", seleccionadas en las provincias para el servicio religioso, la producción textil de élite y las alianzas matrimoniales dispuestas por el Estado.

3.3 Huayna Cápac[editar]

Huayna Cápac (c. 1493-1525) llevó la frontera norte hasta el río Ancasmayo, en el límite actual entre Ecuador y Colombia, y pasó buena parte de su reinado en Tomebamba y Quito, lo que desplazó el centro de gravedad político del imperio hacia el norte y sembró las tensiones que estallarían a su muerte.

En este periodo el Tawantinsuyu gobernaba sobre decenas de pueblos distintos —las fuentes hablan de en torno a un centenar de grupos étnicos y de varias decenas de lenguas, aunque ninguna cifra es firme—, integrados mediante un sistema de administración indirecta que respetaba jerarquías locales, cultos regionales y modos de vida siempre que se cumplieran las obligaciones de trabajo y se aceptara el culto oficial al Sol.

4. Guerra civil y llegada de los españoles[editar]

Huayna Cápac murió hacia 1525-1527, junto con su heredero designado, en el curso de una epidemia que barrió el norte del imperio. La hipótesis más aceptada es que se tratara de viruela, llegada por contagio en cadena desde Centroamérica y el Caribe años antes de que ningún europeo pisara los Andes. Es un punto central para entender lo que vino después: cuando los españoles llegaron, el imperio ya había sufrido una crisis demográfica y sucesoria.

La muerte sin sucesión clara desató una guerra civil (c. 1529-1532) entre dos hijos de Huayna Cápac: Huáscar, reconocido en el Cusco, y Atahualpa, apoyado por los ejércitos veteranos del norte y por sus generales Quizquiz, Chalcuchímac y Rumiñahui. Atahualpa venció y capturó a Huáscar en 1532, pero el conflicto dejó al Tawantinsuyu dividido, con provincias enteras dispuestas a aliarse con cualquiera contra el bando vencedor.

El primer europeo que pudo haber alcanzado los confines del imperio fue probablemente el portugués Aleixo García, que hacia 1524-1525 llegó desde el Río de la Plata al borde oriental del Collasuyu, en la actual Bolivia, al frente de un grupo de guaraníes; murió en el camino de regreso y su expedición no tuvo continuidad. El contacto decisivo llegó con la tercera expedición de Francisco Pizarro, que desembarcó en la costa norte del actual Perú en 1532, justo al término de la guerra civil.

5. Conquista española y fin del imperio[editar]

El 16 de noviembre de 1532, en la plaza de Cajamarca, un contingente español de menos de doscientos hombres capturó a Atahualpa en una emboscada tras una entrevista con el fraile Vicente de Valverde. El Sapa Inca ofreció como rescate una sala llena de oro y dos de plata, que fue entregada; aun así, fue juzgado sumariamente y ejecutado en julio de 1533.

La conquista no fue obra únicamente de los españoles. Fue decisiva la participación de decenas de miles de aliados indígenas —cañaris, huancas, chachapoyas y otros pueblos sometidos por el Cusco—, que vieron en los recién llegados una oportunidad para librarse del dominio inca. Ese factor, sumado a la guerra civil previa, a las epidemias y a la ventaja tecnológica de las armas de acero, la caballería y las armas de fuego, explica un colapso que de otro modo resultaría inverosímil.

Tras tomar el Cusco a finales de 1533, los españoles entronizaron a Manco Inca, hijo de Huayna Cápac, como gobernante subordinado. En 1536, Manco Inca se rebeló y sitió el Cusco y Lima al frente de un ejército numeroso. Fracasado el sitio, se replegó con sus seguidores a Vilcabamba, en la vertiente amazónica, donde el llamado Estado neoinca sobrevivió 36 años bajo cuatro gobernantes sucesivos.

En 1572, una expedición ordenada por el virrey Francisco de Toledo tomó Vilcabamba y capturó al último Sapa Inca, Túpac Amaru I, hijo de Manco Inca, que fue ejecutado en la plaza mayor del Cusco en septiembre de 1572. Con él terminó el Tawantinsuyu como entidad política.

Las consecuencias demográficas de la conquista fueron catastróficas y se prolongaron durante más de un siglo, impulsadas sobre todo por las epidemias sucesivas de viruela, tifus, sarampión, gripe y difteria documentadas en 1546, 1558, 1589, 1614 y 1618, a las que se sumaron el trabajo forzado y la desestructuración de las comunidades. Las estimaciones sobre la magnitud de la caída varían mucho, pero todas coinciden en que la población andina se redujo en un porcentaje muy elevado —los cálculos más citados hablan de entre la mitad y las nueve décimas partes— en el siglo que siguió a 1532.

Conviene señalar una limitación de fondo: prácticamente todas las fuentes escritas sobre los incas son posteriores a la conquista y fueron redactadas por los vencedores o bajo su marco. Incluso las crónicas indígenas y mestizas —las de Felipe Guamán Poma de Ayala, Juan de Santa Cruz Pachacuti o el Inca Garcilaso de la Vega, nieto de una princesa cusqueña— se escribieron décadas después, en español, para lectores europeos y con propósitos de reivindicación o de defensa jurídica. La arqueología ha corregido esas fuentes en numerosos puntos y sigue haciéndolo.

6. Organización política y social[editar]

6.1 El Sapa Inca y la nobleza[editar]

En la cúspide estaba el Sapa Inca —"el único Inca"—, considerado hijo del Sol y gobernante absoluto, que ejercía a la vez el poder político, militar y religioso. A su muerte, su momia conservaba sus bienes, sus tierras y su corte a través de la panaca, el linaje que descendía de él: cada nuevo Sapa Inca tenía por tanto que conquistar territorio nuevo para financiar su propio linaje, un mecanismo que los historiadores señalan como uno de los motores de la expansión.

La palabra "inca", en sentido estricto, no designa a toda la población del imperio sino a la élite gobernante cusqueña, un grupo que probablemente no superaba las 15.000 a 40.000 personas sobre una población de millones. Existían además los "incas de privilegio", pueblos vecinos del Cusco a los que se concedió ese estatus.

6.2 División administrativa: los cuatro suyus[editar]

El territorio se organizaba en cuatro grandes regiones o suyus, que convergían en el Cusco y daban nombre al Estado:

  • Chinchaysuyu — noroeste, hacia la costa norte y Quito.
  • Antisuyu — noreste, hacia la vertiente amazónica.
  • Collasuyu — sureste, hacia el altiplano del Titicaca, Bolivia, el norte de Argentina y Chile; el mayor en superficie.
  • Cuntisuyu — suroeste, hacia la costa sur.

Por debajo de los suyus, la administración se organizaba en provincias (wamani) y, dentro de ellas, en un sistema decimal de unidades de tributarios —de diez a diez mil— encabezadas por funcionarios de rango proporcional (curacas y kurakas mayores). Los quipucamayocs, especialistas en la lectura y confección de quipus, llevaban el registro de esas unidades.

6.3 Sociedad y trabajo: la mit'a[editar]

La unidad básica de la sociedad andina no era el individuo ni la familia nuclear, sino el ayllu: un grupo de parentesco que compartía tierras, antepasados y obligaciones colectivas. La estratificación existía —nobleza cusqueña, curacas locales, gente común, yanaconas al servicio permanente del Estado o de la élite— pero no era un sistema de castas cerrado, y la posición dependía en buena medida del linaje y del servicio prestado al Estado.

El Estado no recaudaba impuestos en dinero, porque no había dinero, ni en producto, sino en trabajo: la mit'a (mit'a, "turno") obligaba a cada ayllu a aportar mano de obra por temporadas para la agricultura estatal, la construcción de caminos, andenes, templos y fortalezas, la minería y el servicio militar. A cambio, el Estado alimentaba y vestía a los trabajadores durante su turno, organizaba banquetes ceremoniales y garantizaba acceso a tierras y a los depósitos en caso de necesidad. Esa reciprocidad —desigual, pero real— era el principio que sostenía el sistema.

Es importante no confundir la mit'a incaica con la mita colonial española, que conservó el nombre y la forma rotativa pero eliminó la reciprocidad: convertida en trabajo forzado para las minas de Potosí y Huancavelica, se convirtió en uno de los mecanismos más letales del régimen colonial.

7. Economía[editar]

La base era la agricultura andina de montaña, adaptada a un territorio de pendientes extremas y de pisos ecológicos superpuestos mediante andenes —terrazas de cultivo con muros de contención, drenaje y relleno de capas—, canales de riego y control de heladas. Los cultivos principales eran la papa en centenares de variedades, el maíz —de alto valor ritual—, la quinua, la oca, el camote, el ají, el maní, la coca y el algodón.

La ganadería se apoyaba en los camélidos: llamas como animales de carga y alpacas por su fibra, además de cuyes para consumo. Las llamas eran la única solución de transporte de carga disponible, ya que los Andes no ofrecían animales de tiro pesados y la rueda, conocida en objetos rituales de otras culturas americanas, no se empleaba para el transporte en un terreno donde no habría servido de nada.

No existía mercado ni moneda. El sistema funcionaba mediante reciprocidad y redistribución: el Estado acumulaba excedentes de alimentos, textiles, armas y herramientas en miles de qullqas —depósitos de piedra construidos en laderas ventiladas, capaces de conservar tubérculos durante años— y los redistribuía para sostener campañas militares, obras públicas o poblaciones afectadas por sequías. A escala local operaba además el control vertical de pisos ecológicos descrito por el antropólogo John Murra: una misma comunidad mantenía colonias en altitudes distintas para acceder a productos de la puna, del valle y de la costa sin necesidad de comerciar.

Entre las técnicas de conservación destacan el chuño —papa deshidratada por congelación nocturna y secado al sol, capaz de durar años— y el charqui, carne seca de camélido, ambos todavía en uso.

8. Religión y cosmovisión[editar]

El culto oficial del Estado giraba en torno a Inti, el Sol, ancestro divino del Sapa Inca, cuyo templo principal era el Coricancha del Cusco, con paredes revestidas de planchas de oro. El panteón incluía a Viracocha, divinidad creadora; a Pachamama, la Madre Tierra; a Illapa, del rayo y la lluvia; y a Mama Killa, la Luna.

Junto a esas deidades mayores existía una religiosidad de lugar extraordinariamente densa: las huacas, entidades sagradas que podían ser un manantial, una roca, una montaña o una momia, se contaban por centenares solo en el entorno del Cusco y estaban organizadas en un sistema de líneas radiales llamado ceque, que ordenaba a la vez el calendario ritual y la administración del agua y las tierras.

La momificación de los gobernantes fallecidos era central: las momias reales (mallquis) no eran reliquias pasivas sino miembros activos de la vida política, consultadas, alimentadas, vestidas y sacadas en procesión en las grandes ceremonias.

Los sacrificios humanos existieron, pero fueron excepcionales y ritualmente muy delimitados. La capacocha consistía en el sacrificio de niños o adolescentes seleccionados por su perfección física, llevados desde sus provincias al Cusco y luego a santuarios de alta montaña, en ocasiones asociadas a la muerte de un Sapa Inca, a catástrofes naturales o a la consagración de territorios. Está documentada arqueológicamente por hallazgos como los niños del Llullaillaco (1999, a 6.700 m en Argentina) y la momia del Cerro El Plomo (1954, Chile), que se cuentan entre los cuerpos mejor conservados del mundo. Su frecuencia real es objeto de discusión, y las cifras elevadas que aparecen en algunas crónicas coloniales se consideran hoy exageraciones interesadas.

9. Cultura y legado material[editar]

9.1 Arquitectura y el Qhapaq Ñan[editar]

La arquitectura inca se reconoce de inmediato por su cantería de piedra encajada sin mortero, con bloques poligonales tallados para ajustar entre sí con tolerancias mínimas, muros ligeramente inclinados hacia dentro y vanos trapezoidales. Ese diseño, además de estético, es antisísmico: permite que la estructura absorba el movimiento y vuelva a asentarse. Machu Picchu, el Coricancha, Sacsayhuamán, Ollantaytambo y Písac son sus ejemplos más conocidos, y muchos muros incas siguen en pie bajo edificios coloniales del Cusco que se han derrumbado varias veces.

El Qhapaq Ñan, el "camino real", fue una red vial que superaba los 30.000 km —algunas estimaciones la elevan bastante más— y recorría el imperio de norte a sur por dos ejes principales, el de la sierra y el de la costa, unidos por ramales transversales. Contaba con puentes colgantes de fibra vegetal renovados cada año, calzadas escalonadas, muros de contención y una red de tambos o postas de alojamiento y almacenamiento.

Por él circulaban los chasquis, corredores de relevo apostados cada pocos kilómetros, que transmitían mensajes y quipus a una velocidad extraordinaria: una noticia salida de Quito podía llegar al Cusco —unos 2.000 km— en menos de diez días.

La UNESCO inscribió el Qhapaq Ñan en la Lista del Patrimonio Mundial en 2014, en una candidatura conjunta de seis países —Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú— que incluyó 274 componentes y más de 5.000 km de trazado.

9.2 Los quipus[editar]

Sin escritura alfabética, los incas registraban información mediante quipus (o khipus): un cordel principal del que penden cuerdas secundarias con nudos de distinto tipo y posición, en fibras de algodón o de camélido con colores codificados.

Su uso contable y estadístico está descifrado: los nudos representan un sistema decimal posicional, y los quipus numéricos —censos de población, inventarios de depósitos, cuentas de tributo en trabajo— pueden leerse hoy con seguridad. Lo que no está resuelto es si algunos quipus registraban además información narrativa: genealogías, relatos históricos o textos. Los cronistas afirman que existían quipus "históricos" leídos por especialistas, y proyectos de investigación como la base de datos de khipus impulsada desde Harvard por Gary Urton han identificado patrones sugerentes, pero no hay hasta hoy una lectura narrativa demostrada. El problema se agrava porque la mayoría de los quipus se perdieron o fueron destruidos, y los cerca de mil que se conservan carecen casi siempre de contexto.

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Legados incas vigentes

Legado Estado actual
Qhapaq Ñan Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2014, compartido por seis países
Machu Picchu Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1983; una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno (2007)
Andenes de cultivo En uso agrícola en valles de Perú y Bolivia; objeto de programas de recuperación
Quechua Lengua viva con millones de hablantes en Perú, Bolivia, Ecuador, Argentina y Chile
Chuño y charqui Técnicas de conservación de alimentos todavía practicadas en el mundo andino
Ayllu Base de la organización comunal campesina en zonas de Perú y Bolivia
Textilería Técnicas de telar de cintura y diseños de origen inca y preinca en producción activa

10. Legado y presencia en el mundo hispanohablante[editar]

El Tawantinsuyu es hoy un componente central de la identidad nacional de varios países andinos, y muy especialmente del Perú, donde el Cusco, Machu Picchu y el Valle Sagrado son a la vez el principal circuito turístico del país y un símbolo de identidad. Machu Picchu, dado a conocer al mundo occidental por Hiram Bingham en 1911, recibe alrededor de 1,6 millones de visitantes al año, con acceso limitado por cupos diarios para preservar el sitio.

El quechua sigue siendo una lengua viva hablada por millones de personas en Perú, Bolivia, Ecuador, el noroeste de Argentina y el norte de Chile —el idioma indígena con más hablantes de América—, y goza de estatus oficial, con distintas fórmulas, en Perú, Bolivia y Ecuador. En Bolivia, la Constitución de 2009 reconoce el quechua y el aimara entre los idiomas oficiales del Estado.

El Inti Raymi, la fiesta del Sol, se celebra cada 24 de junio en la explanada de Sacsayhuamán, en el Cusco: es una recreación escénica instaurada en 1944 a partir de las descripciones del Inca Garcilaso de la Vega, y se ha convertido en la mayor celebración del calendario cultural peruano. En el mismo registro, buena parte de las fiestas patronales andinas conservan estructuras rituales, danzas y calendarios de raíz prehispánica bajo advocación católica.

En el terreno político y simbólico, la memoria del Tawantinsuyu ha sido reivindicada de forma recurrente: en la rebelión de Túpac Amaru II (1780-1783), que tomó deliberadamente el nombre del último Sapa Inca; en el indigenismo peruano del siglo XX, con la obra de José Carlos Mariátegui y las novelas de José María Arguedas; y en los movimientos indígenas contemporáneos de Bolivia, Perú y Ecuador. Los sitios arqueológicos del imperio, distribuidos hoy entre seis países, son la prueba material más visible de que la frontera política actual de la región andina se dibujó sobre un territorio que estuvo unificado antes de que existiera ninguno de esos países.