Clara Campoamor
| Clara Campoamor | |
|---|---|
| Nombre completo | Carmen Eulalia Campoamor Rodríguez |
| Nacimiento | 12 de febrero de 1888 Madrid, España |
| Fallecimiento | 30 de abril de 1972 (84 años) Lausana, Suiza |
| Sepultura | Cementerio de Polloe, San Sebastián |
| Nacionalidad | Española |
| Ocupación | Abogada, escritora, política y activista por los derechos de la mujer |
| Conocida por | Ser la principal impulsora del sufragio femenino en España |
| Cargo | Diputada en las Cortes republicanas por Madrid 4 de julio de 1931-9 de octubre de 1933 |
| Partido | Partido Republicano Radical |
| Educación | Licenciatura en Derecho, Universidad de Madrid |
1. Resumen[editar]
Clara Campoamor, registrada al nacer como Carmen Eulalia Campoamor Rodríguez y conocida públicamente como Clara, fue una abogada, escritora, política y defensora de los derechos de la mujer española. Nació en Madrid el 12 de febrero de 1888 y falleció en Lausana, Suiza, el 30 de abril de 1972.[1]
Durante la Segunda República fue elegida diputada por Madrid en las elecciones de 1931, por el Partido Republicano Radical. Formó parte de la comisión encargada de redactar el proyecto de Constitución de 1931 y es recordada sobre todo por su defensa del sufragio femenino, aprobado el 1 de octubre de 1931 y ejercido por primera vez en las elecciones generales de 1933. También participó de manera relevante en la elaboración de la Ley de Divorcio de 1932 y defendió en el Congreso la abolición de la prostitución como forma de igualdad entre hombres y mujeres.
A causa de la guerra civil abandonó España y vivió en Lausana, París y Buenos Aires. Murió en el exilio; sus cenizas fueron llevadas más tarde al cementerio de Polloe, en San Sebastián, donde permanecen en el panteón de la familia Monsó Riu.
Su figura fue durante décadas menos recordada que la de otros protagonistas de la Segunda República. A partir de la Transición comenzó a ser objeto de homenajes, calles, premios, sellos postales, monedas conmemorativas y obras de ficción. En España se la considera habitualmente una de las figuras centrales del sufragismo y de la lucha por la ciudadanía plena de las mujeres.
2. Primeros años y formación[editar]
Clara Campoamor nació en Madrid, hija de Pilar Rodríguez Martínez, costurera, y Manuel Campoamor Martínez, contable en un periódico. Su familia paterna procedía de Cantabria y Asturias, y la materna de Madrid y Toledo. El matrimonio tuvo más hijos, de los que sobrevivió Ignacio, quien más tarde ocuparía puestos de responsabilidad política durante la Segunda República.
En 1898, con diez años, la muerte de su padre obligó a Clara a dejar sus primeros estudios para colaborar en la economía familiar. Trabajó como modista, dependienta comercial y telefonista. En las oposiciones de junio de 1909 consiguió una plaza como auxiliar femenina de segunda clase del cuerpo auxiliar de Telégrafos, del Ministerio de la Gobernación, en las primeras oposiciones femeninas de Telégrafos. Tuvo destinos sucesivos en Zaragoza y San Sebastián, donde permaneció unos cuatro años.
En 1914 ganó con el primer puesto una plaza en el Ministerio de Instrucción Pública, lo que le permitió regresar a Madrid. Fue destinada como profesora especial de taquigrafía y mecanografía en las Escuelas de Adultas. Durante los años siguientes alternó ese trabajo con el de traductora de francés y auxiliar mecanógrafa en el Servicio de Construcciones Civiles del propio ministerio.
Su contacto con el periodismo y con los ambientes intelectuales madrileños se produjo en gran parte a través de su trabajo como secretaria de Salvador Cánovas Cervantes, director del periódico conservador maurista La Tribuna. Allí publicó sus primeros artículos en 1920 y conoció a la escritora Eva Nelken, comprometida también con los derechos de las mujeres. En esa época empezó a frecuentar círculos intelectuales y a colaborar con activistas feministas, entre ellas la sufragista Carmen de Burgos.
En 1920 inició sus estudios de bachillerato y, tras obtener el título, se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid. Se licenció como abogada el 19 de diciembre de 1924, con 36 años, y en 1925 se convirtió en la segunda mujer en incorporarse al Colegio de Abogados de Madrid, un mes después de Victoria Kent.[2]
La historiografía suele situar a Campoamor entre las primeras mujeres que abrieron espacio jurídico y político en España. Se le atribuyen hitos como ser la primera abogada en defender un caso ante el Tribunal Supremo, la primera mujer en ocupar la junta directiva del Ateneo de Madrid, la primera mujer en hablar en el Congreso al acceder a su escaño en 1931 y la primera española en pronunciarse ante la Sociedad de las Naciones, antecedente de la actual ONU. Algunas de estas primicias responden a la memoria posterior de su figura y deben leerse como expresión de un proceso de acceso femenino a instituciones, más que como una lista cerrada de precedentes.[3]
3. Trayectoria política y parlamentaria[editar]
3.1. Del mundo intelectual al compromiso republicano[editar]
Campoamor no se afilió al Partido Socialista Obrero Español, aunque algunas fuentes han señalado su cercanía puntual a ese mundo. En 1925 escribió el prólogo del libro Feminismo socialista, de María Cambrils, dedicado a Pablo Iglesias. Sin embargo, no consta que llegara a afiliarse al PSOE ni aceptó la colaboración de los socialistas con la dictadura de Primo de Rivera. En 1929 perteneció al comité organizador de la Agrupación Liberal Socialista, formación que desapareció poco tiempo después. Junto a Matilde Huici, propuso sin éxito que la agrupación se desmarcara de la dictadura.
Tuvo gran actividad como conferenciante en la Asociación Española de Mujeres Universitarias y en la Academia de Jurisprudencia, donde defendió la igualdad de derechos de la mujer y la libertad política. Colaboró con Enrique Martí Jara, amigo de Manuel Azaña, en el embrión de Acción Republicana, en cuyo Consejo Nacional figuró al principio.
Después de la sublevación de Jaca, encabezada por Ángel García Hernández y Fermín Galán, y del proceso contra el Comité Revolucionario, asumió la defensa de algunos de los implicados, entre ellos su hermano Ignacio.
3.2. Diputada y debate del sufragio femenino[editar]
Tras proclamarse la Segunda República, Clara Campoamor fue elegida diputada por la circunscripción de Madrid en las elecciones de 1931, en un momento en que las mujeres podían ser elegidas pero no podían votar. Se presentó por el Partido Republicano Radical, partido al que se había afiliado, según explicó, por haberse proclamado republicano, liberal, laico y democrático.
Durante las Cortes Constituyentes formó parte del equipo de veintiún diputados que elaboró el proyecto de Constitución. En ese órgano defendió la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos e hijas nacidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y el sufragio universal. Consiguió todas esas reivindicaciones, excepto lo relativo al voto, que tuvo que debatirse en las Cortes.
Los partidos republicanos de orientación radical temían que el voto de las mujeres favoreciera a la derecha, suponiéndolas muy influidas por la Iglesia católica. Por ello, el Partido Republicano Radical Socialista enfrentó a Campoamor con otra diputada destacada, Victoria Kent, contraria al voto femenino. El debate final se celebró el 1 de octubre de 1931. Campoamor fue considerada vencedora y la aprobación del artículo 36, que permitió el sufragio femenino, se logró por 161 votos a favor y 121 en contra.[4]
La votación contó con el apoyo de la mayor parte del Partido Socialista, con excepciones importantes como la de Indalecio Prieto; de buena parte de la derecha, con excepciones como José Calvo Sotelo; de casi todos los diputados de Esquerra Republicana de Cataluña y de pequeños grupos republicanos. Votaron en contra Acción Republicana, el Partido Republicano Radical Socialista y la mayor parte del Partido Republicano Radical, salvo cuatro compañeros de filas de Campoamor.
Ni ella ni Victoria Kent consiguieron renovar sus escaños en las elecciones de 1933. Alejandro Lerroux le ofreció a Clara el puesto de directora general de Beneficencia y Asistencia Social.
En noviembre de 1931, poco después de la votación del sufragio, Campoamor creó la Unión Republicana Femenina, orientada a promover campañas a favor del voto femenino y a organizar actividades políticas y culturales en colaboración con los radicales. Además de su trabajo por el sufragio, participó de manera directa en la elaboración de la Ley de Divorcio de 1932 y defendió en el Congreso la abolición de la prostitución como medio para garantizar la igualdad entre hombres y mujeres.
3.3. Dirección general de Beneficencia y ruptura con el radicalismo[editar]
Como directora general de Beneficencia, en mayo de 1934 impulsó una Bolsa de Trabajo de Ciegos con el propósito de facilitar un trabajo digno y de erradicar la mendicidad de personas ciegas en la calle. A los ciegos mayores de 60 años se les concedió una pensión de 1.000 pesetas anuales y, a finales de mayo, se habían concedido cerca de cien pensiones.
En enero de 1935, la Unión Republicana Femenina se sumó a Izquierda Republicana. El 23 de febrero de 1935, Clara Campoamor abandonó el Partido Radical por su subordinación a la Confederación Española de Derechas Autónomas y por los excesos en la represión de la insurrección revolucionaria de Asturias. En julio de ese año intentó incorporarse a Izquierda Republicana, con la mediación de Santiago Casares Quiroga, pero su admisión fue denegada tres meses después.
Fue entonces cuando escribió y publicó Mi pecado mortal. El voto femenino y yo, testimonio personal de sus luchas parlamentarias.[5]
3.4. Exilio, madurez y muerte[editar]
Al estallar la guerra civil, Campoamor abandonó Madrid por temor a ser víctima de la violencia revolucionaria en la retaguardia republicana y, al mismo tiempo, a ser represaliada por el bando sublevado. Salió de España hacia Génova; durante el viaje, en un barco de bandera alemana, sufrió amenazas de falangistas presentes en la embarcación. Se estableció en Lausana, donde trabajó como traductora; después vivió en Buenos Aires y más tarde regresó a Lausana.
Tras la victoria franquista se abrió contra ella un proceso en España por presunta masonería. Según las fuentes, de haber regresado habría sido condenada a doce años de prisión. Intentó volver a finales de la década de 1940, pero desistió al conocer que estaba procesada por su pertenencia a una logia masónica.
En el exilio compaginó empleos con la escritura de obras sobre feminismo y sobre su experiencia política. En París publicó La revolución española vista por una republicana, obra en la que narra su experiencia en Madrid y se muestra crítica con el comportamiento de los republicanos. Vivió más de una década en Buenos Aires, donde se ganó la vida traduciendo, dando conferencias y escribiendo biografías, entre ellas las de Concepción Arenal, sor Juana Inés de la Cruz y Quevedo. Publicó veintinueve textos divulgativos en la revista femenina Chabela entre 1943 y 1945, e hizo traducciones del francés, por ejemplo de Víctor Hugo y de Émile Zola.
En la correspondencia que Campoamor mantuvo con la médica uruguaya Paulina Luisi, publicada con el título Letras de mujer, la jurista y exdiputada expresó posiciones políticas marcadas por la experiencia de la guerra. Calificó al Frente Popular de “creación satánica” y, ante el caos que observaba en Madrid, escribió que deseaba ardientemente el triunfo de Franco como única posibilidad de evitar el derrumbamiento de España, “pero, ¡a qué precio!”. Las mismas cartas subrayan que Campoamor no fue franquista y que no aprobó el régimen que se consolidó en España: escribió que no quería volver antes de saber si personas liberales como ella podrían vivir y respirar. Se trata de un testimonio valioso para entender los dilemas políticos de una parte del exilio republicano liberal.[6]
En 1955 se instaló en Lausana y trabajó en un bufete de abogados hasta que perdió la vista. Murió el 30 de abril de 1972 a causa de un cáncer. Al no permitirse el traslado de su cuerpo a España, fue incinerada; sus cenizas fueron llevadas clandestinamente al país y, días después, trasladadas al cementerio de Polloe, en San Sebastián. En 2026 sus restos permanecen en el panteón de la familia Monsó Riu, de la que Clara fue madrina.
4. Pensamiento y obra[editar]
El pensamiento de Clara Campoamor se inscribe en el republicanismo liberal y laico de la época. Defendió el sufragio femenino no como una concesión simbólica, sino como parte de una noción amplia de ciudadanía que incluía la igualdad jurídica entre mujeres y hombres, la igualdad de los hijos nacidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio, la educación de las niñas y la lucha contra la explotación de mujeres y menores. Su activismo no se limitó al espacio español: intervino también en organismos internacionales y defendió la cooperación entre países para proteger a mujeres y menores, lo que la convirtió en una de las primeras españolas en llevar esas cuestiones al plano internacional.
Sobre el divorcio, argumentó que, si el matrimonio era un contrato civil basado en el amor, el Estado no debía obligar a mantenerlo si ese amor desaparecía. Sobre la prostitución, defendió el abolicionismo desde la convicción de que la igualdad entre hombres y mujeres era incompatible con su regulación como actividad permitida.
Campoamor dejó una obra escrita que combina ensayo político, biografía y artículos periodísticos. Sus títulos principales incluyen textos de la década de 1930, obras del exilio argentino y recopilaciones póstumas:
[ Desplegar / Plegar obras ]
- El voto femenino y yo: mi pecado mortal (1936/1935).
- El derecho de la mujer en España (1937).
- La révolution espagnole vue par une républicaine (1937), publicada por primera vez en París y traducida después al español como La revolución española vista por una republicana.
- Heroísmo criollo: la Marina argentina en el drama español (1939, reeditada en 1983), escrita en colaboración con Federico Fernández de Castillejo.
- El pensamiento vivo de Concepción Arenal (1943).
- Sor Juana Inés de la Cruz (1944).
- Vida y obra de Quevedo (1945).
- Del amor y otras pasiones. Artículos literarios, antología posterior.
- La forja de una feminista. Artículos periodísticos. 1920-1921 (edición de 2019).
- Del Foro al Parlamento. Artículos periodísticos 1925-1934 (edición de 2021).
La revolución española vista por una republicana fue reeditada en España en 2018 por Editorial Renacimiento, con traducción de Luis Español Bouché. Las ediciones de sus artículos periodísticos han permitido en las últimas décadas una relectura de su trayectoria intelectual y no solo de su faceta parlamentaria.
5. Reconocimientos y legado[editar]
5.1. Distinciones institucionales[editar]
Tras la Transición, Campoamor comenzó a recibir homenajes que, durante mucho tiempo, fueron considerados escasos por organizaciones dedicadas a la igualdad de la mujer. Institutos, colegios, centros culturales, asociaciones de mujeres, parques y calles recibieron su nombre.
Entre los reconocimientos institucionales destaca la creación, en 2005, del Premio Mujer y Parlamento “Clara Campoamor”, otorgado por el Congreso de los Diputados, el Senado y el Ministerio de la Presidencia, destinado a distinguir obras o estudios que subrayen la participación de las mujeres en la vida política y parlamentaria. En 1988 Correos lanzó un sello conmemorativo del centenario de su nacimiento. En 2007, el Ministerio de Fomento botó el buque polivalente Clara Campoamor (BS-32), operado por la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima.
En 2021, SER Podcast lanzó Clara conquista, pódcast de dos episodios conmemorativo del 90.º aniversario de la aprobación del sufragio femenino. En 2022, un retrato de Campoamor se incorporó a la Galería de Retratos del Ateneo de Madrid, como el tercero de una mujer incorporado hasta entonces a esa galería. En septiembre de 2025, un nuevo retrato de Clara Campoamor fue incorporado a la galería de políticos ilustres del Congreso de los Diputados.
La figura de Campoamor también ha estado ligada a la numismática conmemorativa:
- En 2011, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre acuñó una moneda conmemorativa de plata con valor facial de 20 euros, con la efigie de Clara Campoamor y la inscripción CENTENARIO DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER 1911-2011 / CLARA CAMPOAMOR en el reverso.
- En 2022, emitió una moneda de plata de 10 euros en la que aparece Campoamor en un mitin político celebrado en el Frontón Urumea de San Sebastián el 5 de abril de 1931, acompañada por las divisas IGUALDAD, LIBERTAD y PROGRESO. La tirada se limitó a 7.000 unidades.
5.2. Espacios públicos, esculturas y calles[editar]
Diversas ciudades españolas han dedicado espacios públicos a Clara Campoamor:
[ Desplegar / Plegar espacios públicos ]
- Barcelona: los jardines de Clara Campoamor, situados en la avenida Diagonal, 609-615, fueron inaugurados el 3 de diciembre de 1994.
- Madrid: en 2006 el Ayuntamiento creó un premio con su nombre, entregado en su primera edición a la abogada y feminista María Telo Núñez. Ese mismo día se inauguró un busto en la plaza de las Guardias de Corps, obra de Lucas Alcalde. El busto fue robado en 2016 y repuesto por el mismo escultor en diciembre de 2017. En Madrid llevan también su nombre un Espacio de Igualdad en Villaverde y un centro sociocultural en Retiro. El 23 de diciembre de 2020, la estación ferroviaria de Madrid-Chamartín pasó a denominarse Madrid-Chamartín-Clara Campoamor.
- San Sebastián: en 2011 se colocó en la plaza Clara Campoamor una escultura de Dora Salazar que la representa de pie, a tamaño real, con un libro en la mano. En 2017 la escultura fue trasladada a la plaza Vinuesa, junto al paseo de La Concha.
- Sevilla: en 2007 se inauguró un monumento en la plaza de la Pescadería, obra de Anna Jonsson, impulsado por la Asociación de Mujeres Gabiana.
- Zaragoza: una calle del barrio del Actur-Rey Fernando lleva su nombre y, desde junio de 2019, un instituto de educación secundaria del barrio Parque Goya se denomina IES Clara Campoamor Rodríguez.
- Bilbao: desde diciembre de 2016 una calle en la zona de Zorroza lleva su nombre.
- Las Palmas de Gran Canaria: la calle Clara Campoamor (Sufragista) se encuentra en el barrio de La Galera.
- Cáceres: en 2020 la avenida del General Primo de Rivera cambió su nombre por avenida Clara Campoamor.
- También existen calles con su nombre en Santander, Santiago de Compostela y Castellón de la Plana.
5.3. En la ficción[editar]
La vida de Campoamor ha sido llevada a la pantalla y al teatro:
[ Desplegar / Plegar obras de ficción ]
- 2011: Clara Campoamor, la mujer olvidada, película dirigida por Laura Mañá, con Elvira Mínguez.
- 2020: El Ministerio del Tiempo: La memoria del tiempo, dirigida por Javier Olivares, con María Morales.
- 2024: Victoria viene a cenar, dirigida por Carmen Nieves, con Teresa Soria Ruano.
- 2026: Yo, Clarita, dirigida por Antonia Bueno, con Pilar Rochina.
6. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La relación de Clara Campoamor con el mundo hispanohablante no se limita a España. En su exilio argentino, vivido durante más de una década, tradujo, impartió conferencias y publicó biografías de figuras fundamentales de la cultura en español, como la escritora novohispana sor Juana Inés de la Cruz, el hombre de letras español Francisco de Quevedo o la pensadora gallega Concepción Arenal.
Ese período bonaerense conecta su trayectoria con la vida cultural de Argentina. En Buenos Aires publicó también Heroísmo criollo: la Marina argentina en el drama español, escrito junto a Federico Fernández de Castillejo, y colaboró con la revista femenina Chabela. Su correspondencia con la médica y activista uruguaya Paulina Luisi, publicada en Letras de mujer, constituye otro vínculo directo con el Río de la Plata.
La película para televisión Clara Campoamor, la mujer olvidada se produjo en español y circuló en España a través de RTVE. No se documenta un doblaje específico para Hispanoamérica, ya que la obra se rodó en castellano peninsular; su disponibilidad efectiva en plataformas de América Latina puede variar según el catálogo de cada servicio.[7]
7. Referencias y notas[editar]
Al nacer fue registrada como Carmen Eulalia, nombre que aparece en la obra periodística recuperada y en diversas fuentes biográficas. El nombre público por el que se la conoce, Clara, fue el que utilizó habitualmente en su vida adulta. ↩︎
La cronología entre 1909 y 1924 procede de los estudios de N. Samblancat Miranda y de la investigadora Alba González Sanz. Las fechas exactas de algunos nombramientos y destinos pueden presentar variaciones menores según las fuentes; se mantienen aquí las indicadas por las biografías más difundidas. ↩︎
La condición de “primera” mujer en distintas instituciones debe matizarse: en el Colegio de Abogados de Madrid, por ejemplo, se suele registrar a Victoria Kent un mes antes. Las enumeraciones de primicias, frecuentes en los homenajes, reflejan un proceso de acceso femenino a las instituciones más que una lista jurídicamente exhaustiva. ↩︎
La votación del artículo 36 suele citarse como 161 votos a favor y 121 en contra. Algunas fuentes mencionan además 188 abstenciones, mientras que otras interpretan esas ausencias de manera distinta. Lo que no varía en las fuentes es el resultado: la aprobación del sufragio femenino. ↩︎
La fecha de publicación de El voto femenino y yo: mi pecado mortal aparece de manera variable: algunas fuentes la sitúan en 1935 y otras en 1936. Las fichas de ediciones modernas tienden a consignar 1936; se deja indicada la discrepancia para su verificación. ↩︎
La correspondencia con Paulina Luisi fue publicada como Letras de mujer (Editorial Renacimiento, 2026). Las citas sobre el Frente Popular y el deseo del triunfo de Franco proceden de la cobertura de esa edición. Se trata de un documento histórico que muestra posiciones personales expresadas durante el exilio, no de una afiliación posterior al franquismo. ↩︎
La disponibilidad en plataformas no tiene registro estable y debe comprobarse para cada país de habla hispana. La coproducción y distribución de la película de 2011 se realizó en el ámbito televisivo español. ↩︎