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Clima

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Clima
DefiniciónCondiciones meteorológicas promedio que caracterizan un lugar durante un período largo, por lo general de 30 años o más.
Diferencia con el tiempo atmosféricoEl tiempo es el estado corto plazo de la atmósfera; el clima es su síntesis estadística de largo plazo.
Elementos principalesTemperatura, presión atmosférica, viento, humedad y precipitación.
Factores modificadoresLatitud, altitud, orientación del relieve, distancia al mar y corrientes oceánicas.
Clasificación más utilizadaClasificación climática de Köppen.
Período de referencia habitual30 años o más, según usos de la Organización Meteorológica Mundial y de múltiples fuentes climatológicas.

1. Resumen[editar]

El clima se define como las condiciones meteorológicas promedio que caracterizan a un lugar determinado. Es una síntesis del tiempo atmosférico, obtenida a partir de estadísticas de largo plazo. Los elementos meteorológicos que se consideran para describirlo son la temperatura, la presión atmosférica, el viento, la humedad y la precipitación.[1][2]

El clima difiere del tiempo atmosférico en que este último solo describe las condiciones de corto plazo de esas variables en una región. Para caracterizar el clima de un lugar o una región se analizan los datos meteorológicos de un período relativamente largo, de 30 años o más, como señala F. J. Monkhouse.[3][4]

El clima de una ubicación está afectado por su latitud, altitud, orientación del relieve, distancia al mar y corrientes oceánicas. Estos son los llamados factores modificadores del clima. Los climas pueden clasificarse según los promedios y los rangos típicos de los elementos señalados, principalmente temperatura y precipitación. El esquema de clasificación más utilizado, la clasificación climática de Köppen, fue desarrollado originalmente por Wladimir Köppen.[5] El sistema de Thornthwaite, en uso desde 1948, incorpora la evapotranspiración junto con la temperatura y la precipitación y se emplea en estudios de diversidad biológica y de efectos potenciales del cambio de clima sobre ella.[6]

La paleoclimatología estudia los climas antiguos. Como no existen observaciones directas del tiempo anteriores al siglo XIX, los paleoclimas se infieren a partir de indicadores como sedimentos en lechos lacustres, núcleos de hielo, anillos de árboles y corales. Los modelos climáticos son representaciones matemáticas de climas pasados, presentes y futuros. Un cambio climático puede ocurrir durante períodos largos y cortos por factores variados; el calentamiento reciente se trata con mayor amplitud en los estudios de calentamiento global.[7]

2. Diferencia entre clima y tiempo atmosférico[editar]

El tiempo atmosférico es el estado de la atmósfera en un lugar y momento determinados. Puede ser cálido o frío, húmedo o seco, despejado o tormentoso. Esas condiciones resultan de combinaciones distintas de temperatura, presión, viento, humedad y precipitación. El clima, en cambio, no es una observación momentánea: es el patrón estadístico que emerge cuando se acumulan y analizan miles de observaciones diarias durante décadas.[4:1]

La distinción práctica suele resumirse en que el tiempo es lo que ocurre hoy o esta semana, mientras que el clima es lo que se espera como condición típica de una estación o de una región. La lluvia que riega los cultivos y llena los embalses forma parte del tiempo, al igual que los huracanes y tornados que dañan ciudades. Esos episodios singulares no definen por sí solos el clima, pero sí alimentan el registro con el que se construye su estadística.[3:1]

La meteorología estudia esta envoltura de aire alrededor del planeta. Los primeros intentos humanos fueron observar el tiempo; después se usaron las observaciones como base para la predicción; y finalmente se comprendió que el pronóstico exigía entender los procesos atmosféricos. Con ese conocimiento se pasó de predecir a intentar, en algunos casos, aminorar los efectos negativos del tiempo.

3. Elementos del clima[editar]

Para estudiar el clima se analizan los elementos del tiempo meteorológico: temperatura, humedad, presión atmosférica, vientos, precipitación, nubosidad, brillo y visibilidad. De todos ellos, la temperatura promedio mensual y los montos pluviométricos mensuales, a lo largo de una serie suficientemente larga de años, son los datos más importantes que suelen aparecer en los gráficos climáticos.[8]

La temperatura y la precipitación también son los elementos articuladores de buena parte de los demás rasgos del clima. Una mayor o menor temperatura da origen a una menor o mayor presión atmosférica, respectivamente. El aire cálido, menos denso, tiende a elevarse y genera zonas de baja presión o ciclones; el aire frío, más denso, tiende a descender y produce zonas de alta presión o anticiclones. Las diferencias de presión, a su vez, generan los vientos, que transportan humedad y nubes y distribuyen las lluvias sobre la superficie terrestre.

3.1 Temperatura atmosférica[editar]

La temperatura atmosférica es el grado de calor del aire en un lugar y momento determinados. Depende del modo en que la energía de la radiación solar se reparte entre la atmósfera y la superficie terrestre: el clima es más cálido donde llega más energía y más frío donde llega menos.

La insolación depende de dos tipos de factores:

  • Factores planetarios: el movimiento de rotación terrestre, que origina el día y la noche, y el movimiento de traslación de la Tierra alrededor del Sol, que da origen a las estaciones. Las estaciones resultan de la inclinación del eje terrestre respecto de la eclíptica u órbita terrestre.
  • Factores geográficos: latitud, altitud, mayor o menor distancia al mar, orientación del relieve y corrientes marinas. Estos factores modifican la cantidad de energía solar que efectivamente calienta un lugar.

La latitud determina la inclinación con la que caen los rayos del Sol y la duración relativa del día y la noche. Cuanto más directamente incide la radiación solar, más calor aporta a la Tierra. Cuando los rayos inciden con mayor inclinación calientan menos, porque atraviesan un espesor mayor de atmósfera y parte del calor se filtra y dispersa. Por eso las temperaturas son más bajas al amanecer y en invierno, y más altas en las horas cercanas al mediodía y en verano.[1:1]

3.2 Presión atmosférica[editar]

La presión atmosférica es la presión que ejerce el peso de las masas de aire en todas direcciones. Varia de manera inversa con la altitud y de manera directa con la temperatura: en condiciones normales, a mayor altitud menor temperatura y menor presión.

Las áreas de alta y baja presión son piezas clave del movimiento atmosférico. Los anticiclones son áreas de alta presión donde el aire frío y seco desciende; los ciclones son áreas de baja presión donde el aire, menos denso, se eleva. La localización de los grandes centros de acción determina la dirección de los vientos planetarios y, con ello, las zonas de mayor o menor precipitación.

3.3 Viento[editar]

El viento es el movimiento de masas de aire de acuerdo con las diferencias de presión atmosférica. En sentido general, es el vehículo por el que se realiza el transporte de energía en la atmósfera y contribuye a distribuirla de forma más equitativa. El viento también es un elemento fundamental del ciclo hidrológico, indispensable para sustentar la vida en la Tierra.

La dirección de los vientos planetarios y estacionales influye directamente sobre la humedad y las lluvias. Cuando el viento sopla desde el océano hacia el continente suele aportar humedad; cuando sopla desde el continente hacia el océano, en cambio, tiende a ser más seco.

3.4 Humedad[editar]

Se denomina humedad al agua presente en un cuerpo o al vapor de agua en la atmósfera. El agua está presente en todos los seres vivos, animales o vegetales, y esa presencia es relevante para la vida. La humedad atmosférica resulta del agua que se evapora desde superficies líquidas, suelos y vegetación y que el aire transporta en forma de vapor.

3.5 Precipitación[editar]

La precipitación es cualquier forma de hidrometeoro procedente del agua atmosférica en forma de nubes que cae a la superficie terrestre. Incluye lluvia, nieve, granizo y otras formas. La cantidad, intensidad y distribución estacional de la precipitación son decisivas para la clasificación de los climas.

3.6 Nubosidad, brillo y visibilidad[editar]

Junto a los cinco elementos fundamentales, los estudios climáticos incluyen la nubosidad, el brillo solar y la visibilidad. La nubosidad regula la cantidad de radiación que llega a la superficie y la que se refleja al espacio. El brillo solar, o insolación, se relaciona con la duración e intensidad de la radiación directa. La visibilidad, por su parte, se modifica por la humedad, las partículas en suspensión y los fenómenos meteorológicos.

4. Factores que determinan el clima[editar]

Los factores modificadores del clima son latitud, altitud, orientación del relieve, distancia al mar y corrientes oceánicas.[8:1]

4.1 Latitud geográfica[editar]

La latitud geográfica es el factor que más claramente ordena los climas del planeta. Determina la inclinación con la que inciden los rayos solares y la duración del día y de la noche. La incidencia más perpendicular aporta más calor. La inclinación del eje terrestre hace que el ángulo de incidencia no sea el mismo en verano que en invierno, y esa es la causa principal de las diferencias estacionales.

La latitud también influye sobre las precipitaciones a través de la localización de los centros de acción que originan los vientos. Los cuatro paralelos notables, los trópicos y los círculos polares, enmarcan las grandes zonas anticiclónicas y las depresiones de origen dinámico y térmico que definen la circulación general de la atmósfera.

4.2 Altitud y pisos térmicos[editar]

La altura del relieve modifica sustancialmente el clima, en especial en la zona intertropical, donde se convierte en el factor modificador de mayor importancia. La diferenciación térmica originada por la altitud da lugar a los pisos térmicos, fajas climáticas delimitadas por curvas de nivel que generan también curvas de temperatura o isotermas.

En la zona intertropical se considera la existencia de cuatro o cinco pisos térmicos:[1:2]

  1. Macrotérmico: ubicado entre el nivel del mar y aproximadamente los 800 a 1.000 metros de altitud, según distintos autores, con temperaturas normalmente superiores a 20 °C.
  2. Mesotérmico: desde los 800 a 1.000 metros hasta los 2.500 a 3.000 metros, con temperaturas templadas de montaña, en general entre 10 y 20 °C.
  3. Microtérmico, también llamado piso frío o de páramo: desde los 2.500 o 3.000 metros hasta el nivel de las nieves perpetuas, con temperaturas entre 0 y 10 °C.
  4. Gélido, helado o de nieves perpetuas: a partir de aproximadamente los 4.700 metros, donde se ubica, de forma aproximada, la isoterma de 0 °C.

Algunos autores subdividen el piso mesotérmico para lograr mayor precisión. Proponen así un piso intermedio entre 1.000 y 1.500 metros, llamado a veces subtropical, y un piso templado entre 1.500 y 3.000 metros. El término subtropical resulta poco apropiado, porque se refiere a una latitud y no a un piso térmico definido por la temperatura. El cálculo aproximado es que al elevarse unos 160 metros la temperatura baja 1 °C en términos generales, aunque en la zona intertropical, donde la atmósfera es de mayor espesor, el descenso de 1 °C puede requerir unos 180 metros.

El número de pisos climáticos disminuye a medida que aumenta la latitud, porque la influencia de la altitud va siendo sustituida por la de la latitud. Así, el piso macrotérmico desaparece en las zonas templadas.

4.3 Orientación del relieve[editar]

La disposición de las cordilleras respecto de la incidencia de los rayos solares determina dos tipos de vertientes o laderas: de solana y de umbría. Al norte del trópico de Cáncer, las vertientes de solana son las orientadas hacia el sur; al sur del trópico de Capricornio son las orientadas hacia el norte.

La orientación del relieve respecto de los vientos dominantes también define dos vertientes: de barlovento y de sotavento. Llueve mucho más en las vertientes de barlovento porque el relieve da origen a lluvias orográficas, al forzar el ascenso de las masas de aire húmedo. En las vertientes de sotavento, el aire descendente es más seco y genera zonas de menor precipitación.

4.4 Continentalidad[editar]

La cercanía del mar modera las temperaturas extremas y suele aportar más humedad cuando los vientos proceden del mar hacia el continente. Las brisas marinas atenúan el calor durante el día y las brisas terrestres limitan la irradiación nocturna. En la zona intertropical, ese mecanismo refresca las costas: las brisas son más fuertes y refrescantes precisamente en las primeras horas de la tarde, cuando más calor hace.

La continentalidad, en cambio, acentúa la amplitud térmica. Provoca inviernos fríos y veranos calurosos. El ejemplo más notable es Rusia, en especial la parte central y oriental de Siberia: Verjoyansk y Oimyakon rivalizan entre sí como polos del frío durante los largos inviernos boreales, con registros inferiores a 70 °C bajo cero.

La explicación está en el alto calor específico del agua. El agua tarda mucho en calentarse y también tarda más en enfriarse por irradiación que las superficies continentales. Las masas de agua son, por tanto, el más importante agente moderador del clima.

4.5 Corrientes oceánicas[editar]

Las corrientes oceánicas trasladan una enorme cantidad de agua y, por consiguiente, de energía térmica. La influencia de la corriente del Golfo, que lleva aguas cálidas desde las latitudes intertropicales, hace más templada la costa atlántica de Europa de lo que correspondería por su latitud. En contraste, zonas de la costa este de América del Norte situadas a la misma latitud presentan temperaturas mucho más bajas, sobre todo en invierno. Washington D. C. y Sevilla, por ejemplo, están aproximadamente a la misma latitud, pero Sevilla tiene inviernos mucho más cálidos.

La corriente fría del Labrador acentúa ese contraste más al norte: Oslo, Estocolmo, Helsinki y San Petersburgo están a una latitud similar a la península del Labrador y la bahía de Hudson, territorios muy poco poblados por su clima extremadamente frío.

Las corrientes frías también ejercen una influencia poderosa. En la zona intertropical producen climas muy áridos en las costas occidentales de África y de América. La frialdad de corrientes como la de Humboldt, llamada también del Perú, se debe principalmente al ascenso de aguas profundas en las costas occidentales de la zona intertropical. Ese ascenso lento y constante hace de la corriente de Humboldt una zona muy rica en plancton y en pesca. Como las aguas frías producen alta presión atmosférica y baja humedad relativa, las lluvias son escasas o nulas: el desierto de Atacama, asociado a esa dinámica, es el más árido del mundo.

El ascenso de aguas frías se relaciona con dos razones ligadas al movimiento de rotación de la Tierra. Por una parte, los vientos planetarios de la zona intertropical y las corrientes ecuatoriales se desplazan de este a oeste y se alejan de la costa, lo que favorece que aguas profundas suban a reemplazar a las superficiales. Por otra, el propio movimiento de rotación de la Tierra, de oeste a este, obliga a ascender a las aguas del fondo oceánico cuando el talud continental actúa como una barrera.[1:3]

5. Clasificación climática[editar]

5.1 Clasificación de Köppen[editar]

La obra principal de Köppen con respecto a la climatología se titula Die Klimate der Erde (Los climas de la Tierra), publicada en 1923.[9] Describe los climas del mundo en función de su régimen de temperaturas y de precipitaciones. Es la primera obra sistemática sobre climatología y se convirtió en la clasificación climática más conocida.

Köppen emplea un sistema de letras mayúsculas y minúsculas cuyo valor está establecido en torno a ciertos umbrales de temperatura y precipitación. La letra A corresponde a los climas tropicales o macrotérmicos, la C a los templados o mesotérmicos, la D a los continentales fríos y la E a los polares. La letra B se destina a los climas secos, con dos tipos: BS para el clima semidesértico o estepario y BW para el desértico. La letra H se emplea para los climas indiferenciados de alta montaña.

A las letras principales se añaden subletras como f, w, m y s:

  • f: lluvias todo el año sin estación seca definida; por ejemplo, Af corresponde al clima de selva.
  • w: lluvias en verano, por ejemplo Aw, clima de sabana.
  • m: lluvias de monzón, similares a Aw pero más intensas; se presentan sobre todo en el sur y sureste de Asia.
  • s: lluvias en invierno, propias del clima mediterráneo, por ejemplo Csa.

La clasificación por tipo de vegetación emplea letras mayúsculas como S para estepa, W para desierto, T para tundra y F para hielos perpetuos.[10]

[ Desplegar / Plegar ] Subtipos principales de la clasificación de Köppen
GrupoNombreSubtipos representativosCaracterística central
ATropicalAf, Am, Aw/AsTemperatura promedio del mes más frío superior a 18 °C; sin estación fría definida.
BSecoBWh, BWk, BSh, BSkEvaporación superior a la precipitación; árido o semiárido, cálido o frío.
CTempladoCsa, Csb, Csc, Cwa, Cwb, Cwc, Cfa, Cfb, CfcMes más frío entre 18 °C y 0 °C; estaciones marcadas en latitudes medias.
DContinentalDsa, Dsb, Dsc, Dsd, Dwa, Dwb, Dwc, Dwd, Dfa, Dfb, Dfc, DfdInviernos rigurosos; el mes más frío se sitúa por debajo de 0 °C.
EPolarET, EFMes más cálido con promedio inferior a 10 °C; tundra o hielo.
HAlta montañaSegún altitudClima de montaña no diferenciado en el esquema original.

Entre las principales modificaciones al sistema de Köppen se citan las de Trewartha y la de Thornthwaite, considerado por Strahler como un sistema aparte.[11][12]

5.2 Sistema de Thornthwaite[editar]

El sistema de Thornthwaite, en uso desde 1948, incorpora la evapotranspiración potencial al análisis de temperatura y precipitación. Con ello busca medir la disponibilidad efectiva de agua para la vegetación. Se usa en estudios de diversidad biológica y para evaluar los efectos potenciales de cambios del clima sobre los ecosistemas.[6:1]

5.3 Clasificaciones sinópticas y genéticas[editar]

Los sistemas de clasificación de Bergeron y de clasificación sinóptica espacial se centran en el origen de las masas de aire que definen el clima de una región. La clasificación genética, por su parte, distingue climas según las masas de aire dominantes: la vaguada ecuatorial, la zona de contacto entre viento tropical y polar, y las zonas controladas por vientos polares y árticos. Su problema es que resulta excesivamente sintética y deja de lado la innumerable gama de variaciones continentales, regionales y locales.

5.4 Clasificación por temperatura y por precipitación[editar]

Según la temperatura exclusivamente, los climas pueden agruparse en:

  • Climas sin invierno: el mes más frío tiene una temperatura promedio mayor de 18 °C. Corresponden a los climas isotermos de la zona intertropical en áreas inferiores a unos 1.000 metros de altitud.
  • Climas de latitudes medias: con las cuatro estaciones.
  • Climas sin verano: el mes más caluroso tiene una temperatura promedio menor de 10 °C.

Según la precipitación, los climas se clasifican como áridos, semiáridos, subhúmedos, húmedos y muy húmedos. Los umbrales que separan unos de otros varían según autores, y deben considerar también las temperaturas promedio mensuales. Una precipitación escasa de 1 mm en un clima cálido se evapora pronto, mientras que en un clima de tundra puede permanecer en el suelo líquida o sólida por la casi ausencia de evaporación.

6. Tipos de clima por temperatura[editar]

Los tipos de clima por su temperatura se clasifican en tres grupos: cálidos, templados y fríos.

6.1 Climas cálidos[editar]

Los climas cálidos se encuentran dentro de la zona intertropical y son en su mayoría tropicales. Su temperatura promedio es siempre superior a 22 °C y no presentan las estaciones térmicas marcadas; son isotermos y la temperatura disminuye con la altura. La continentalidad no tiene allí el efecto que tiene en latitudes medias, y la precipitación varía desde unos 400 mm en los áridos hasta más de 8.000 mm en el ecuatorial.

Dentro de los climas cálidos se distinguen:

  • Clima ecuatorial: presente en la región amazónica, parte oriental de Panamá, la península de Yucatán, el centro de África, la costa occidental de Madagascar, el sur de la península de Malaca e Insulindia.
  • Clima tropical de sabana: presente en el Caribe, los Llanos y costas de Colombia, Costa Rica y Venezuela, la costa de Ecuador, la costa norte del Perú, la mayor parte del este de Bolivia, el noroeste de Argentina, el norte de Paraguay, el centro y sur de África, el sudeste asiático, el norte de Australia, el centro y sur de la India, la Polinesia y parte de la costa del Pacífico de México.
  • Clima subtropical árido: se ubica entre los desiertos subtropicales y las franjas de clima mediterráneo, del que se distingue por una pequeña diferencia en la lluvia recibida. Aparece en el suroeste de América del Norte, el norte y suroeste de África, Oriente Medio, la costa central y sur del Perú, el norte de Chile y el centro de Australia.
  • Clima desértico cálido y semidesértico cálido: propio de la mayor parte del Sáhara y de Oriente Medio, zonas del norte de México, La Guajira y Zulia en el norte de Sudamérica, y la costa peruana.

6.2 Climas templados[editar]

Los climas templados son propios de latitudes medias y se extienden entre los paralelos 30 y 70 grados aproximadamente. Su carácter procede de los contrastes estacionales de temperatura y precipitación, y de una dinámica atmosférica condicionada por los vientos del oeste. Excepcionalmente aparecen en zonas altas intertropicales, aunque de carácter isotermo. Las temperaturas medias anuales se sitúan alrededor de 15 °C y la precipitación va desde 300 mm hasta más de 1.000 mm anuales.

Dentro de los templados se distinguen dos grandes conjuntos: los subtropicales o templados-cálidos, y los templados propiamente dichos o templados-fríos.

  • Clima desértico y semidesértico templado y frío: ubicado en el interior de los continentes en la zona templada, como Asia Central, Mongolia, el centro-oeste de América del Norte y el norte y oeste de China.
  • Clima subtropical húmedo: presente en el sudeste de Estados Unidos y de Australia, el noreste de México, el sur de China, el noreste de Argentina, el sur de Brasil, el sur de Paraguay, Uruguay, el norte de la India y Pakistán, Japón y Corea del Sur.
  • Clima mediterráneo: propio de la zona del Mediterráneo, California, el norte de Baja California, el centro de Chile, el sur de Sudáfrica y el suroeste de Australia.
  • Clima oceánico o atlántico: presente en la zona atlántica europea, las costas del Pacífico del noroeste de Estados Unidos y de Canadá, el sureste de Australia, Nueva Zelanda, el sur de Chile y la costa de la provincia de Buenos Aires en Argentina.
  • Clima templado de montaña o tropical de montaña: en sitios de no más de 3.000 metros de altura en los Andes intertropicales de Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, en zonas altas de Centroamérica y México, y en macizos de África Oriental e Insulindia.
  • Clima continental: propio del centro de Europa y de China, de la mayor parte de Estados Unidos, del norte y este de Europa, del sur y centro de Siberia, de Canadá y de Alaska.

6.3 Climas fríos[editar]

Los climas fríos incluyen:

  • Climas polares: al norte del círculo polar ártico y al sur del círculo polar antártico, y en montañas nevadas.
  • Clima de tundra: en zonas subpolares y montañas altas.

7. Microclimas y clima urbano[editar]

Un microclima es un clima local de características distintas a las que están presentes en la misma zona en que se encuentra. Es un conjunto de valores meteorológicos que caracterizan un contorno o ámbito reducido y que se diferencia de su entorno. Los factores que lo componen son la topografía, la temperatura, la humedad, la altitud, la latitud, la insolación y la cobertura vegetal.

El clima urbano es un tipo de microclima originado por el calentamiento del aire debido a las actividades domésticas urbanas, la industria, el transporte, la calefacción y otras causas. Suele producir un clima más seco y con mayores extremos meteorológicos. Los incendios forestales pueden producir efectos similares a los de los climas urbanos por el calentamiento local del aire. Las erupciones volcánicas, por su parte, pueden provocar lluvias torrenciales, nubes de polvo y agua, y tormentas eléctricas producidas por el ascenso violento de aire con gases y vapor muy calientes.

8. Paleoclimatología y modelos climáticos[editar]

La paleoclimatología estudia los climas antiguos. Como no se dispone de observaciones directas del tiempo anteriores al siglo XIX, los paleoclimas se infieren a partir de variables llamadas indicadores paleoclimáticos. Las pruebas no bióticas incluyen sedimentos encontrados en lechos lacustres y núcleos de hielo; las pruebas bióticas incluyen anillos de árboles y corales.[5:1]

Los modelos climáticos son modelos matemáticos de climas del pasado, presente y futuro. Un cambio climático puede ocurrir durante períodos largos y cortos a partir de una variedad de factores. El calentamiento reciente se trata en los estudios de calentamiento global.

El calentamiento global produce redistribuciones del clima. Por ejemplo, un cambio de 3 °C en la temperatura promedio anual corresponde a un cambio en las isotermas de aproximadamente 300 a 400 km en latitud en la zona térmica o de 500 m en elevación. Se prevé, por tanto, que las especies se desplacen hacia arriba en altitud o hacia los polos en latitud en respuesta a los cambios de las zonas climáticas.[7:1]

9. Cambio climático y calentamiento global[editar]

El clima no es fijo. Ha cambiado durante toda la historia de la Tierra por factores como variaciones de la órbita terrestre, cambios en la radiación solar, actividad volcánica y modificaciones en la composición de la atmósfera. Lo que distingue el cambio reciente es su ritmo y su relación con la actividad humana, en particular la emisión de gases de efecto invernadero.

El estudio del cambio climático combina observaciones instrumentales, paleoclimatología y modelos climáticos. Los registros largos permiten comparar el clima actual con la variabilidad natural anterior. Los modelos, por su parte, se usan para proyectar escenarios futuros; no se trata de previsiones equivalentes a las del pronóstico diario, sino de simulaciones condicionadas a supuestos de emisiones y de respuesta del sistema climático.

El calentamiento global altera el balance de energía del planeta y desplaza zonas térmicas y regímenes de precipitación. El resultado no es un simple aumento uniforme de temperatura: también cambian la frecuencia e intensidad de extremos, la disponibilidad de agua y la distribución de ecosistemas. Por eso el clima es un tema central tanto para la climatología como para la agricultura, la salud pública, la planificación urbana y las políticas energéticas.

10. El clima en el mundo hispanohablante[editar]

El mundo hispanohablante abarca latitudes, altitudes y costas muy diversas, por lo que contiene casi todos los grandes tipos climáticos de la clasificación de Köppen.

En América del Sur, la región amazónica presenta clima ecuatorial lluvioso. Los Llanos y las costas de Colombia y Venezuela, la costa de Ecuador y la costa norte del Perú tienen clima tropical de sabana. La mayor parte del este de Bolivia, el noroeste de Argentina y el norte de Paraguay comparten condiciones tropicales con estación seca y húmeda.

La cordillera de los Andes introduce el factor altitudinal de manera decisiva. En Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, los pisos térmicos son la base de la descripción climática: tierras cálidas, templadas, frías y de páramo. Por ello, una misma latitud puede albergar climas muy distintos a pocas decenas de kilómetros de distancia.

La costa central y sur del Perú y el norte de Chile están bajo la influencia de la corriente de Humboldt. El ascenso de aguas frías estabiliza el aire y reduce las precipitaciones, lo que explica la aridez extrema del desierto de Atacama. Las aguas frías, además, sustentan una productividad pesquera notable.

El Cono Sur contiene climas templados y fríos. El centro de Chile posee clima mediterráneo. El sur de Chile presenta clima oceánico y, hacia la Patagonia, condiciones de estepa y climas fríos de montaña. El noreste de Argentina, el sur de Brasil, el sur de Paraguay y Uruguay presentan clima subtropical húmedo.

En México, Centroamérica y el Caribe se combinan climas tropicales, de sabana y de montaña. El sureste mexicano y la península de Yucatán son húmedos y cálidos, mientras que el norte de México tiene amplias zonas áridas y semiáridas. Las zonas altas de México y Centroamérica albergan climas templados de montaña. El Caribe, por su parte, presenta clima tropical de sabana y está expuesto a ciclones tropicales.

En España, la pluviosidad disminuye de noroeste a sureste, desde unos 1.500 mm anuales en gran parte de Galicia hasta 300 mm o menos en las costas de Almería. Los valles internos de la provincia de Almería pueden ser extremadamente áridos por el efecto de sotavento de las alineaciones montañosas, como sucede en el valle de Tabernas. En contraste, las laderas occidentales de la sierra de Grazalema, en Cádiz, expuestas a los vientos del oeste a barlovento, registran lluvias muy abundantes.

Esta diversidad climática explica que en los países hispanohablantes convivan desiertos costeros, selvas ecuatoriales, sabanas, montañas tropicales, zonas mediterráneas, estepas, climas subtropicales húmedos y climas fríos de montaña. El clima es, por ello, un eje constante de la historia productiva, la distribución de la población y la gestión del agua en la región.

11. Temas relacionados[editar]

Entre los temas asociados al estudio del clima se encuentran la climatología, la meteorología, el tiempo atmosférico, las zonas térmicas, los pisos térmicos, las corrientes marinas, la paleoclimatología, los récords meteorológicos mundiales, el clima urbano, la isla de calor, las olas de calor, el fenómeno de El Niño y el calentamiento global.


  1. Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (SENAMHI), Un buen clima: glosario de términos meteorológicos, Perú, septiembre de 2018, p. 8. ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎

  2. Real Academia Española, definición de clima, disponible en el Diccionario de la lengua española. ↩︎

  3. F. J. Monkhouse, A Dictionary of Geography, Londres: Edward Arnold, 1978. Existe traducción al español. ↩︎ ↩︎

  4. NASA, What’s the Difference Between Weather and Climate?, consultado en su sitio web en marzo de 2015. ↩︎ ↩︎

  5. Hylke E. Beck et al., “Present and future Köppen-Geiger climate classification maps at 1-km resolution”, Scientific Data 5, 2018, 180214. ↩︎ ↩︎

  6. C. W. Thornthwaite, “An Approach Toward a Rational Classification of Climate”, Geographical Review 38, núm. 1, 1948, pp. 55-94. ↩︎ ↩︎

  7. Lesley Hughes, “Biological consequences of global warming: is the signal already apparent?”, Trends in Ecology and Evolution 15, núm. 2, 2000, pp. 56-61. ↩︎ ↩︎

  8. Rosa María Rodríguez Jiménez, Águeda Benito Capa y Adelaida Portela Lozano, Meteorología y Climatología, Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), 2004, pp. 12-33. ↩︎ ↩︎

  9. Arthur N. Strahler, Physical Geography, Nueva York: John Wiley & Sons, 2.ª edición, 1962, p. 504. ↩︎

  10. Jorge Tamayo, Geografía moderna de México, Trillas, 2016, p. 157. ↩︎

  11. Glenn T. Trewartha, An Introduction to Climate, Nueva York: McGraw-Hill, 1955, 402 pp. ↩︎

  12. C. W. Thornthwaite, “The Climates of the Earth”, Geographical Review, núm. 23, pp. 433-440. ↩︎