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Dina Boluarte

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Dina Boluarte
Presidenta de la República del Perú
Mandato 7 de diciembre de 2022 — 10 de octubre de 2025
Predecesor Pedro Castillo
Sucesor José Jerí
Vicepresidenta Vacante
Vicepresidenta de la República del Perú
Mandato 28 de julio de 2021 — 7 de diciembre de 2022
Presidente Pedro Castillo
Ministra de Desarrollo e Inclusión Social del Perú
Mandato 29 de julio de 2021 — 25 de noviembre de 2022
Información personal
Nombre completo Dina Ercilia Boluarte Zegarra
Nacimiento 31 de mayo de 1962
Chalhuanca, Apurímac
Nacionalidad Peruana
Formación Abogada por la Universidad de San Martín de Porres
Ocupación Abogada, funcionaria pública, política
Carrera política
Partido Perú Libre (hasta 2022)
Independiente desde 2022

1. Resumen[editar]

Dina Ercilia Boluarte Zegarra es una abogada y política peruana que fue presidenta de la República del Perú entre el 7 de diciembre de 2022 y el 10 de octubre de 2025. Asumió el cargo tras la destitución de Pedro Castillo por parte del Congreso de la República y lo dejó cuando ese mismo Congreso la vacó por «permanente incapacidad moral»; le sucedió el entonces presidente del Congreso, José Jerí. Es la primera mujer en ocupar la presidencia en la historia del país. Anteriormente se desempeñó como vicepresidenta de la República y ministra de Desarrollo e Inclusión Social durante el gobierno de Castillo.

Su llegada al poder se produjo en medio de una profunda crisis política. Castillo había anunciado la disolución del Congreso y la instauración de un gobierno de excepción, acto calificado por diversas instituciones como un golpe de Estado. Horas después, el Congreso votó mayoritariamente a favor de la vacancia presidencial, y Boluarte, en su calidad de vicepresidenta, asumió la jefatura del Estado conforme a la línea de sucesión constitucional.

Su presidencia ha estado marcada por fuertes tensiones sociales. Sectores afines al expresidente Castillo y organizaciones del sur andino desconocieron su autoridad y exigieron la realización de elecciones anticipadas. Las protestas desatadas entre diciembre de 2022 y los primeros meses de 2023 dejaron un saldo de decenas de fallecidos,[1] lo que motivó investigaciones por presuntas violaciones de derechos humanos atribuidas a las fuerzas del orden. La relación entre el Ejecutivo y el Congreso ha sido objeto de constante fricción, y los pedidos de adelanto electoral han sido recurrentes en la agenda pública.

2. Primeros años y formación[editar]

Boluarte nació en Chalhuanca, departamento de Apurímac, en el sur del Perú, el 31 de mayo de 1962. Proviene de una familia modesta de raíces quechuas. Su lengua materna es el quechua,[2] lo que ha sido destacado como un símbolo de la diversidad cultural en los más altos cargos del Estado peruano.

Realizó sus estudios escolares en colegios de su región natal. Posteriormente se trasladó a Lima, donde cursó la carrera de Derecho en la Universidad de San Martín de Porres, graduándose como abogada. Durante sus años formativos combinó los estudios con trabajos administrativos para costear su educación, una trayectoria que ella misma ha descrito como la de una mujer hecha a pulso, lejos de los círculos de poder tradicionales.

Antes de incursionar en la vida política, Boluarte desarrolló una carrera como funcionaria pública. Trabajó durante años en el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC), donde ocupó diversos cargos técnicos y administrativos. Esta experiencia en el aparato estatal le otorgó un conocimiento práctico de la burocracia pública peruana que luego se reflejaría en su discurso de gestión.

3. Trayectoria política[editar]

3.1. Inicios y candidatura vicepresidencial[editar]

El ingreso de Boluarte a la política partidaria se produjo en la década de 2010. En 2018 se postuló como candidata a la alcaldía del distrito limeño de Surquillo por el partido Perú Libre, aunque no logró el cargo. Esa campaña local le permitió tejer vínculos con dirigentes del emergente partido Perú Libre, formación de ideología marxista-leninista liderada por Vladimir Cerrón.

En las elecciones generales de 2021, Perú Libre conformó una plancha presidencial con Pedro Castillo, un maestro rural y dirigente sindical de Cajamarca, como candidato a la presidencia, y Dina Boluarte como candidata a la primera vicepresidencia. La fórmula sorprendió al país al pasar a la segunda vuelta tras obtener el primer lugar en la votación de abril con aproximadamente el 19 % de los votos válidos.

Durante la campaña de segunda vuelta, Boluarte asumió un papel moderador frente a sectores urbanos que desconfiaban del programa radical de Perú Libre. Ofreció entrevistas en las que intentó distanciarse de las posturas más extremas del partido y se presentó como una mujer de izquierda democrática, defensora de la igualdad social pero alejada del marxismo-leninismo ortodoxo. Estas declaraciones generarían más tarde tensiones con la dirigencia partidaria.

La fórmula Castillo-Boluarte se impuso en el balotaje de junio de 2021 por un margen estrecho —aproximadamente 44 000 votos de diferencia sobre la candidata Keiko Fujimori— en un proceso electoral que tomó varias semanas de resolución debido a las impugnaciones presentadas por ambas fuerzas políticas.

3.2. Vicepresidencia y ministerio[editar]

El 28 de julio de 2021, Boluarte asumió como primera vicepresidenta de la República. Simultáneamente, el presidente Castillo la designó ministra de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS), cartera encargada de los programas de asistencia a poblaciones en situación de pobreza y vulnerabilidad.

Su gestión al frente del MIDIS se centró en la continuidad de los programas sociales existentes —como el programa de transferencias monetarias Juntos, el programa de alimentación Qali Warma y el programa de pensiones Pensión 65— en un contexto de recuperación económica tras la pandemia de COVID-19. Mantuvo un perfil relativamente bajo en el gabinete, evitando los escándalos que afectaron a otros ministros del gobierno de Castillo.

Durante año y medio, la relación entre Boluarte y el presidente fue ambivalente. En público se mostraba leal a Castillo, aunque en privado circulaban versiones de distanciamiento progresivo. En enero de 2022, el partido Perú Libre anunció la expulsión de Boluarte, argumentando que sus declaraciones públicas contradecían la línea partidaria. La medida, sin embargo, no afectó su permanencia en la vicepresidencia, ya que ese cargo depende de la elección popular y no de la militancia partidaria.

En noviembre de 2022, Boluarte renunció al Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social,[3] en medio de una nueva crisis de gabinete que evidenciaba el creciente aislamiento político del presidente Castillo.

3.3. Ascenso a la presidencia[editar]

El 7 de diciembre de 2022, el presidente Pedro Castillo se dirigió al país en un mensaje televisado en el que anunció la disolución del Congreso, la intervención del sistema judicial y la instauración de un "gobierno de excepción". El acto fue inmediatamente calificado como un intento de golpe de Estado por la mayoría de las fuerzas políticas, las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y diversos organismos internacionales.

En cuestión de horas, el Congreso de la República se reunió de emergencia y votó la moción de vacancia presidencial por "permanente incapacidad moral", la cual fue aprobada con 101 votos a favor, 6 en contra y 10 abstenciones, superando ampliamente el umbral de 87 votos requerido. Pedro Castillo fue detenido por la Policía Nacional cuando intentaba dirigirse a la embajada de México para solicitar asilo político.

Esa misma tarde, Dina Boluarte se presentó ante el Congreso y prestó juramento como presidenta constitucional de la República, en una ceremonia presidida por el entonces presidente del Congreso, José Williams. En su primer discurso como mandataria, Boluarte convocó a una tregua política, pidió el cese de la confrontación y se comprometió a gobernar para todos los peruanos.

La rapidez con que Boluarte asumió el cargo y se distanció de Castillo —a quien horas antes todavía representaba como vicepresidenta— fue interpretada por algunos analistas como un acto de pragmatismo político inevitable, y por otros como una traición a la alianza que la había llevado al poder. La división de opiniones en torno a esa jornada persiste en el debate público peruano.

4. Presidencia de la República[editar]

4.1. Primeros meses: protestas y respuesta estatal[editar]

La asunción de Boluarte desencadenó una ola de protestas en diversas regiones del país, especialmente en los departamentos del sur andino —Puno, Cusco, Apurímac, Arequipa, Ayacucho— y en la capital, Lima. Los manifestantes, en su mayoría simpatizantes del expresidente Castillo y de organizaciones sociales de izquierda, exigían la renuncia de Boluarte, el cierre del Congreso, la convocatoria inmediata a una asamblea constituyente y la realización de nuevas elecciones generales.

Las movilizaciones incluyeron bloqueos de carreteras, paralización de actividades productivas y, en algunos casos, tomas de aeropuertos. El gobierno respondió declarando estados de emergencia en varias regiones y desplegando a las Fuerzas Armadas en apoyo de la Policía Nacional. Los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden produjeron un número significativo de víctimas fatales, que la Defensoría del Pueblo estimó en más de 60 fallecidos en los primeros meses del conflicto.

La respuesta estatal fue objeto de críticas tanto dentro como fuera del país. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) visitó el Perú y emitió un informe en el que señaló la existencia de "graves violaciones de los derechos humanos", incluyendo ejecuciones extrajudiciales. El gobierno de Boluarte negó las acusaciones y sostuvo que las fuerzas del orden actuaron en legítima defensa frente a actos de violencia.

4.2. Relación con el Congreso y persistencia de la crisis[editar]

La relación entre el Ejecutivo y el Legislativo ha sido uno de los ejes más complejos del gobierno de Boluarte. Aunque el Congreso que la invistió le otorgó inicialmente un respaldo institucional, pronto surgieron tensiones en torno a las demandas de adelanto de elecciones. Boluarte presentó en diciembre de 2022 un proyecto de ley para recortar el mandato presidencial y legislativo, pero el Congreso lo debatió y archivó en sucesivas votaciones a lo largo del primer semestre de 2023, sin alcanzar los consensos necesarios para su aprobación.

La fragmentación del arco parlamentario —con más de una docena de bancadas sin mayorías estables— ha dificultado la formación de alianzas duraderas. La oposición, tanto de derecha como de izquierda, ha presentado mociones de interpelación y censura contra varios ministros del gabinete de Boluarte, algunos de los cuales debieron abandonar sus cargos.

4.3. Gabinete y orientación política[editar]

Boluarte ha presidido una serie de gabinetes de composición fluctuante. Su primer jefe de gabinete fue Pedro Angulo, un abogado y político de perfil conservador, cuya designación fue interpretada como un giro hacia la derecha en comparación con el gobierno de Castillo. Los sucesivos cambios de gabinete han mantenido una orientación general de centro-derecha en materia económica y de seguridad, con énfasis en la estabilidad macroeconómica y la promoción de la inversión privada.

Este giro ha generado críticas desde los sectores que la apoyaron como candidata vicepresidencial, que la acusan de haber abandonado las banderas progresistas. Boluarte, por su parte, ha defendido la necesidad de un gobierno de concertación nacional por encima de las ideologías.

4.4. Vacancia y salida del poder[editar]

El 10 de octubre de 2025, el Congreso de la República aprobó la vacancia presidencial de Boluarte por «permanente incapacidad moral», la misma figura con la que había sido destituido Pedro Castillo tres años antes. Como la vicepresidencia estaba vacante desde su propia asunción, la sucesión recayó en el presidente del Congreso, José Jerí, que asumió la jefatura del Estado ese mismo día. El mandato de Boluarte duró dos años y diez meses.

Su salida no cerró la crisis institucional peruana. Jerí fue censurado como presidente del Congreso el 17 de febrero de 2026 y perdió con ello la jefatura del Estado; le sucedió José María Balcázar, que ejerció hasta el traspaso de mando ordinario del 28 de julio de 2026, cuando asumió Keiko Fujimori tras ganar las elecciones generales de ese año.

5. Controversias y procesos[editar]

La presidencia de Boluarte ha estado atravesada por cuestionamientos en diversos frentes:

  • Responsabilidad en las muertes durante las protestas: La Fiscalía de la Nación inició investigaciones preliminares contra Boluarte y altos mandos de las fuerzas del orden por los presuntos delitos de genocidio, homicidio calificado y lesiones graves.[4] Las investigaciones se encuentran en curso y constituyen uno de los flancos más delicados de su gestión.
  • Presunto enriquecimiento ilícito: Medios de comunicación han difundido reportajes sobre el incremento patrimonial de Boluarte entre su etapa como funcionaria del RENIEC y su llegada a la presidencia, incluyendo la propiedad de bienes inmuebles y el uso de relojes y joyas de alto valor. La mandataria ha negado haber incurrido en irregularidades y ha atribuido su patrimonio a ahorros personales y créditos bancarios. La Fiscalía también abrió diligencias en este ámbito.

  • Renuncia del fiscal de la Nación interino: En 2023[sin verificar], el fiscal de la Nación interino presentó su renuncia en medio de señalamientos cruzados con el Ejecutivo. Estos episodios han contribuido a la percepción de una crisis institucional que excede a la figura presidencial y abarca a todo el sistema político peruano.

6. Vida pública y legado[editar]

Dina Boluarte ha construido una imagen pública de mujer reservada y de bajo perfil mediático, en contraste con la exposición constante de otros líderes políticos peruanos. Sus intervenciones públicas han sido relativamente escasas, optando por la lectura de discursos y la presencia en actos oficiales antes que por las entrevistas y ruedas de prensa abiertas.

El debate sobre su legado es prematuro y está profundamente condicionado por la coyuntura. Para sus partidarios —un sector minoritario en las encuestas de opinión, que le atribuyen niveles de aprobación que han oscilado entre el 15 % y el 25 %— representa la defensa de la constitucionalidad frente al colapso institucional. Para sus detractores, su mandato está marcado por la represión estatal y una desconexión con las demandas populares.

La paradoja de Boluarte es haber llegado al poder como representante de la izquierda popular y gobernar con el respaldo de un Congreso y unas fuerzas económicas que esa misma izquierda combatía. Ese giro, más que cualquier otra cosa, define su lugar en la historia peruana del presente.

7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La figura de Boluarte ha sido objeto de cobertura en los principales medios de comunicación de América Latina y España, especialmente durante la crisis de diciembre de 2022 y las protestas subsiguientes. Su condición de primera presidenta del Perú ha sido destacada como un hito en la historia de la participación política femenina en la región, aunque las controversias de su gobierno han matizado ese reconocimiento.

En los países vecinos, la crisis peruana despertó reacciones diversas. Los gobiernos de Bolivia, Colombia, México y Argentina manifestaron inicialmente su respaldo a Pedro Castillo, aunque luego reconocieron al gobierno de Boluarte una vez consolidada la sucesión constitucional. El Grupo de Puebla, foro de líderes progresistas latinoamericanos, condenó las muertes en las protestas y pidió una salida negociada a la crisis.

En España, la cobertura mediática se ha centrado en los paralelismos entre la crisis peruana y otros episodios de inestabilidad presidencial en América Latina, así como en el papel de la cooperación internacional y los organismos de derechos humanos.


  1. La cifra exacta de fallecidos y las circunstancias de cada muerte varían según las fuentes; la Defensoría del Pueblo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y organismos locales han emitido reportes diferenciados. La controversia sobre la cadena de mando y la responsabilidad política sigue abierta al momento de redactar este documento. ↩︎

  2. En el contexto peruano, que un presidente tenga el quechua como lengua materna es un hecho de gran valor simbólico, dada la histórica marginación de las lenguas originarias. Alejandro Toledo, presidente entre 2001 y 2006, también tiene raíces quechuas, aunque el español fue su lengua predominante en la esfera pública. ↩︎

  3. Algunas fuentes indican que la renuncia fue solicitada por el propio Castillo como parte de una recomposición del gabinete; otras señalan que fue una decisión de la propia Boluarte ante el deterioro de la situación política. Ninguna versión ha sido confirmada de manera oficial y definitiva. ↩︎

  4. Al momento de redactar este documento, las investigaciones de la Fiscalía siguen abiertas. No había entonces acusación formal ni juicio en marcha. El proceso ha generado debates sobre la independencia del Ministerio Público y la separación de poderes. ↩︎