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El cuento de la criada

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El cuento de la criada
Título originalThe Handmaid's Tale
AutoraMargaret Atwood
PaísCanadá
IdiomaInglés
GéneroNovela distópica, ciencia ficción feminista
Año de publicación1985
SecuelaLos testamentos (2019)
Adaptaciones destacadasPelícula de 1990, serie de Hulu (2017–presente), ópera (2000), teatro y radio

El cuento de la criada —título original en inglés, The Handmaid's Tale— es una novela distópica de la escritora canadiense Margaret Atwood, publicada en 1985. La obra presenta una versión autoritaria y teocrática de los Estados Unidos, rebautizada como la República de Gilead, en la que las mujeres fértiles son reducidas a la condición de "criadas" destinadas a gestar para las élites gobernantes. La novela es considerada una de las obras más influyentes de Atwood y una de las distopías feministas más leídas del siglo XX.[1]

En septiembre de 2019, Atwood anunció la publicación de una continuación titulada Los testamentos, ambientada quince años después de los hechos narrados en El cuento de la criada. La secuela obtuvo una recepción crítica favorable y compartió el Premio Booker 2019 con la novela Niña, mujer, otra, de Bernardine Evaristo.

1. Contexto y producción[editar]

Atwood comenzó a escribir la novela a inicios de la década de 1980. La obra surgió en un contexto marcado por el avance de sectores conservadores en varios países y por debates públicos sobre los derechos reproductivos y el papel social de la mujer. La autora ha señalado en múltiples entrevistas que todos los elementos opresivos del libro tienen antecedentes históricos documentados, una decisión deliberada para reforzar el efecto de verosimilitud de la distopía.[2]

La estructura del libro combina el relato en primera persona con un epílogo académico: un grupo de historiadores examina, años después, unas grabaciones atribuidas a la protagonista. Con este recurso, Atwood introduce una distancia irónica entre la experiencia de la narradora y la interpretación posterior de los estudiosos del régimen.

El título original, The Handmaid's Tale, remite a la figura bíblica de la criada que aparece en el capítulo 30 del libro del Génesis, donde Raquel ofrece a su sierva Bilhá a Jacob para tener descendencia. Ese pasaje es citado e institucionalizado dentro de la novela como justificación de los rituales del régimen.

2. Argumento[editar]

La historia está narrada por Defred, una mujer que perdió su nombre, su trabajo, su dinero y su vida anterior después de que un grupo de políticos teocráticos tomara el poder en los Estados Unidos mediante un golpe militar. El nuevo régimen, que culpa del atentado contra el presidente a un supuesto terrorismo islámico, suspende la libertad de prensa y elimina los derechos de las mujeres mediante un sistema de castas rígidas y vigiladas.

Dentro de Gilead, las mujeres son clasificadas según su función social y reproductiva: las Esposas dirigen el hogar y ostentan rango, las Martas realizan trabajo doméstico, las Tías adiestran a las criadas y las Criadas —mujeres fértiles— existen únicamente como gestantes al servicio de los hombres poderosos. La fecundidad se convierte en el criterio central de inclusión y de supervivencia.

A la protagonista se le asigna el nombre Defred, compuesto por la preposición inglesa of y el nombre de su comandante, Fred. Su nombre, por lo tanto, indica posesión: "de Fred". Si cambiara de comandante, su nombre también cambiaría. Esta práctica se repite con otras criadas, como Ofglen ("de Glen"). El sistema busca borrar la identidad propia y sustituirla por una función útil para el Estado.

La vida de Defred en casa del comandante gira en torno a la Ceremonia, un ritual institucionalizado en el que el comandante debe mantener relaciones sexuales con la criada mientras la Esposa la sujeta. La Ceremonia se presenta como un acto reproductivo oficial, pero en la práctica constituye una violación ritualizada. Está inspirada en el pasaje bíblico de Raquel, Bilhá y Jacob, y constituye uno de los mecanismos centrales de dominación de la novela.

Las criadas viven bajo vigilancia constante. Tienen prohibido leer, escribir, salir solas y establecer vínculos que no estén regulados. Disponen de poca autonomía personal y deben acudir a compras cotidianas en pareja. Las infracciones se castigan con ejecuciones públicas, torturas o destierro a colonias de trabajo. Las criadas que no logran concebir dentro del plazo establecido son consideradas fallidas y eliminadas.

La trama alterna el presente de Defred con recuerdos de su vida anterior: su matrimonio con Luke, el nacimiento de su hija, su intento fallido de cruzar la frontera hacia Canadá y la separación forzada de su familia. En particular, recuerda a su amiga Moira, una figura de resistencia que intenta escapar del sistema y se convierte en un referente ambivalente para la protagonista.

Con el tiempo, Defred establece una relación ambigua con el comandante. Aunque lo desprecia, él le concede pequeños privilegios, como jugar al Scrabble o permitirle leer revistas. Esas transgresiones, lejos de devolverle una autonomía real, evidencian la dependencia total de la protagonista respecto del hombre que la posee. De forma paralela, Defred entra en contacto con Ofglen, su compañera de compras, quien forma parte de una red de resistencia conocida como Mayday.

Hacia el final de la novela, la situación de Defred se vuelve insostenible: Ofglen desaparece, la represión se intensifica y la protagonista recibe señales confusas sobre su posible salida. Un grupo de hombres armados llega a la casa para llevársela. Nick, el chofer del comandante, le dice que confíe en él. La novela termina sin aclarar si Defred logra escapar, si es arrestada o si muere. El desenlace permanece deliberadamente abierto.

El epílogo, titulado "Notas históricas", se sitúa en un congreso académico futuro, en el que los investigadores discuten la autenticidad y las lagunas de las grabaciones de Defred. El discurso final del profesor Pieixoto revela la persistencia de una mirada masculina y condescendiente sobre el testimonio de la protagonista, lo que añade una capa de crítica a la manera en que la historia oficial trata la experiencia de las mujeres.

3. Personajes[editar]

Defred / Offred: protagonista y narradora de la novela. Su nombre es un posesivo que la define en relación con el comandante Fred. Atraviesa la historia desde la captura hasta su presente como criada, reconstruyendo su memoria para resistir la despersonalización. La novela no revela de forma explícita su nombre de pila.[3]

El comandante Fred: alto funcionario del régimen, asignado a Defred como jefe de hogar. Encarna el poder patriarcal y la hipocresía del sistema: mantiene el orden exterior mientras concede caprichos prohibidos a la criada en privado.

Serena Joy: Esposa del comandante. Antes del ascenso de Gilead tuvo una carrera pública como defensora de valores tradicionales. En el nuevo orden, su espacio se reduce al hogar, aunque conserva una autoridad doméstica y participa activamente en la Ceremonia.

Moira: amiga de la protagonista desde la época universitaria. Se convierte en un símbolo de resistencia e inconformidad, aunque su trayectoria demuestra el costo de desafiar al régimen.

Luke: esposo de Defred antes de la instauración de Gilead. Su destino tras la separación forzosa es incierto durante gran parte de la novela.

Nick: chofer del comandante y figura cercana a Defred. Su lealtad es ambigua: puede estar al servicio del régimen o servir de intermediario con la resistencia.

Ofglen: compañera de compras de Defred. Es la primera vía de contacto con la red clandestina Mayday y representa la posibilidad de una resistencia colectiva.

Rita y Cora: Martas que trabajan en la casa del comandante. Realizan tareas domésticas y mantienen una relación distante y silenciosa con la protagonista.

Tía Lydia: adiestradora de criadas en el centro de reeducación. Su papel consiste en inculcar la ideología del régimen con una mezcla de violencia y paternalismo.

4. Temas y estilo[editar]

La novela aborda de forma central el control de los cuerpos femeninos y la instrumentalización de la fertilidad. Las criadas no son consideradas personas con autonomía, sino receptáculos necesarios para la reproducción de una sociedad en crisis demográfica. Esa lógica reduce a la mujer a una función biológica y elimina cualquier dimensión de libertad individual.

Otro tema central es la teocracia: Gilead se sostiene sobre una lectura selectiva del Antiguo Testamento, utilizada para justificar la jerarquía y la obediencia. La autora subraya cómo un discurso religioso puede ser movilizado para legitimar la opresión política, especialmente contra las mujeres.

El lenguaje es también un campo de disputa en la novela. A las criadas se les prohíbe leer y escribir, se les asignan nombres que expresan posesión y se regula la comunicación entre pares. La narración de Defred funciona, en ese contexto, como un acto de resistencia: recordar, hablar y dejar testimonio es una forma de preservar la subjetividad frente al borrado impuesto.

El epílogo académico introduce una crítica adicional: el sufrimiento de Defred es convertido en objeto de estudio por historiadores varones que discuten la veracidad del relato, pero apenas se interesan por su dimensión humana. Con ello, Atwood sugiere que aun las instancias supuestamente neutrales del conocimiento pueden reproducir formas de dominio.

En cuanto al estilo, la novela emplea un narración fragmentaria en primera persona que alterna entre episodios del presente y recuerdos. Esa estructura refuerza la sensación de encierro y de continua comparación entre la libertad perdida y la opresión actual. El tono es seco, contenido y observacional; la protagonista describe la brutalidad sin estridencias, lo que intensifica el efecto perturbador del relato.

5. Recepción y premios[editar]

El cuento de la criada fue bien recibida por la crítica desde su publicación. Se destacó la combinación de un alto valor literario con una advertencia política urgente. Con el paso del tiempo, su estatus se consolidó y pasó a ser lectura frecuente en escuelas, universidades y clubes de lectura.

Entre los reconocimientos asociados a la novela se encuentran los siguientes:

  • Premio del Gobernador General de Canadá en la categoría de ficción en lengua inglesa en 1985.
  • Finalista del Premio Booker en 1986.
  • Premio Arthur C. Clarke.

La adaptación televisiva de Hulu volvió a impulsar la popularidad del libro, que apareció de nuevo en listas de ventas décadas después de su publicación original. La serie obtuvo reconocimiento en los premios Emmy: en 2017 recibió cinco galardones de un total de siete nominaciones, y en 2018 sumó un premio de once candidaturas.

6. Publicación y traducción al español[editar]

La obra fue traducida a numerosos idiomas y circula en todo el ámbito hispanohablante bajo el título El cuento de la criada. La primera edición en español apareció en la década de 1980, a cargo de una editorial española. En América Latina, la novela ha tenido sucesivas reediciones a cargo de distintos sellos, particularmente a partir del estreno de la serie de Hulu en 2017.

El título en español mantiene el eco bíblico del original. La palabra criada designa a una servidora doméstica y, en el contexto de la novela, acentúa la condición de subordinación reproductiva de las protagonistas.[4]

La serie de Hulu se encuentra disponible en América Latina mediante distintas plataformas de streaming. La disponibilidad exacta varía según el país y el catálogo de cada servicio, por lo que no existe una única referencia estable para toda la región.[5]

7. Adaptaciones[editar]

7.1 Cine y radio[editar]

En 1990 se estrenó una adaptación cinematográfica dirigida por Volker Schlöndorff, con guion de Harold Pinter. La película, titulada en español El cuento de la criada, contó con Natasha Richardson como Defred, Faye Dunaway como Serena Joy y Robert Duvall como el comandante Fred. La recepción fue discreta en comparación con la novela, y la cinta no tuvo el impacto cultural de la posterior serie de televisión.

En 2000, John Dryden produjo una adaptación radiofónica para BBC Radio 4.

7.2 Serie de Hulu[editar]

Hulu produjo una serie de televisión basada en la novela. La primera temporada se estrenó el 26 de abril de 2017, con los tres primeros episodios disponibles de forma simultánea y el resto emitido semanalmente. Elisabeth Moss interpreta a Defred, y Margaret Atwood participó como productora consultora.

La historia de la serie se extendió más allá del material original de la novela, desarrollando subtramas y personajes secundarios a lo largo de varias temporadas. La producción fue aclamada por la crítica y se convirtió en uno de los estandartes de Hulu durante sus primeras temporadas. En 2017 logró cinco premios Emmy de siete nominaciones, y en 2018 obtuvo un Emmy de un total de once candidaturas.

7.3 Ópera y teatro[editar]

El compositor danés Poul Ruders escribió una adaptación operística de la novela. La obra se estrenó en Copenhague el 6 de marzo de 2000, y posteriormente fue presentada por la English National Opera en Londres en 2003. La Canadian Opera Company la incluyó en su temporada 2004-2005.

En 2002, una adaptación teatral de Brendon Burns recorrió el Reino Unido, con producción asociada al Haymarket Theatre de Basingstoke, Inglaterra.

8. Influencia y legado[editar]

El cuento de la criada se convirtió en una referencia recurrente del debate sobre los derechos de las mujeres, en particular sobre el derecho al aborto y la autonomía reproductiva. El traje rojo de las criadas, popularizado por las adaptaciones escénicas y televisivas, fue usado en protestas de distintos países como símbolo visual de la opresión reproductiva.

La novela también dejó frases que se volvieron lemas de resistencia, como Nolite te bastardes carborundorum, una expresión en falso latín que la protagonista encuentra escrita en un armario y que suele traducirse como "no dejes que los bastardos te aplasten". La frase fue retomada por movimientos feministas en diversos lugares.[6]

La publicación de Los testamentos en 2019 renovó el interés por la historia y amplió el universo de Gilead con nuevas perspectivas. La secuela fue recibida como un acontecimiento editorial y obtuvo repercusión internacional.

La obra de Atwood sigue siendo citada en debates sobre autoritarismo, libertad de expresión y la fragilidad de los derechos conquistados. Como distopía, su advertencia no reside en la irrealidad de lo narrado, sino en la cercanía de prácticas que han existido o persisten en distintas sociedades.

9. Citas destacadas[editar]

La novela contiene numerosas frases que se volvieron representativas de su tono y de su mirada crítica:

  • "Pensar puede perjudicar tus posibilidades, y yo tengo intención de resistir." (Capítulo 2)
  • "Recato e invisibilidad son sinónimos." (Capítulo 5)
  • "Pero es falso, nadie muere por falta de sexo. Es por falta de amor por lo que morimos." (Capítulo 18)
  • "¿Pero quién puede recordar el dolor, una vez que este ha desaparecido? Todo lo que queda de él es una sombra, ni siquiera en la mente ni en la carne. El dolor deja una marca demasiado profunda como para que se vea, una marca que queda fuera del alcance de la vista y de la mente." (Capítulo 21)
  • "Qué fácil resulta inventar la humanidad de cualquiera." (Capítulo 24)
  • "No dejes que los bastardos te carbonicen." (Capítulo 29)
  • "Mejor nunca significa mejor para todos, comenta. Para algunos siempre es peor." (Capítulo 32)
  • "Ningún sistema nuevo puede imponerse al anterior si no incorpora muchos de los elementos de este." (Discurso de Pieixoto)
  • "Como todos los historiadores sabemos, el pasado es una gran tiniebla llena de resonancias." (Discurso de Pieixoto)

10. Véase también[editar]

  • Ciencia ficción feminista
  • Margaret Atwood
  • Los testamentos

  1. Suele clasificarse dentro de la ciencia ficción feminista, aunque Atwood ha declarado que prefiere el término ficción especulativa porque evita, según ella, elementos que no tienen antecedentes verificables en la historia o en la tecnología. ↩︎

  2. Atwood distingue entre ciencia ficción y ficción especulativa: según su definición, la ciencia ficción especularía sobre cosas que aún no existen, mientras que la ficción especulativa incluiría solo situaciones con precedente real. Esa distinción ha generado debates entre críticos y especialistas. ↩︎

  3. En adaptaciones posteriores, especialmente la serie de Hulu, se usó el nombre June Osborne para la protagonista. En la novela original, sin embargo, no se confirma de manera inequívoca ese dato. ↩︎

  4. En algunos países hispanohablantes se han usado variantes como La historia de la doncella o El precio de la fertilidad para referirse a la adaptación cinematográfica de 1990, lo que ha generado cierta confusión con el título de la novela. ↩︎

  5. En países como México, Argentina o Colombia, los derechos de emisión de la serie han cambiado entre plataformas a lo largo del tiempo. Conviene consultar el catálogo vigente de servicios como Paramount+, HBO Max o Amazon Prime Video según el territorio. ↩︎

  6. La expresión no corresponde a un latín clásico genuino; se trata de un latinajo humorístico de origen estudiantil. Atwood la incorporó deliberadamente en la novela, y su uso político posterior demuestra cómo la cultura popular resignifica los símbolos literarios. ↩︎