Elecciones generales de Perú de 2026
| Elecciones generales de 2026 | |
|---|---|
| Presidencial y legislativa | |
| Fechas | |
| Domingo 12 de abril de 2026 (primera vuelta; mesas faltantes habilitadas el 13 de abril) Domingo 7 de junio de 2026 (segunda vuelta) | |
| Periodo | |
| 28 de julio de 2026 – 28 de julio de 2031 | |
| Cargos a elegir | |
| Presidente y dos vicepresidentes 190 congresistas: 60 senadores y 130 diputados 5 representantes al Parlamento Andino | |
| Registrados | |
| 27 325 432 | |
| Participación | |
| Primera vuelta: 73,81 % Segunda vuelta: 72,03 % | |
| Ganadora | |
| Keiko Fujimori — Fuerza Popular 50,14 % en segunda vuelta | |
| Fórmula ganadora | |
| Luis Galarreta Miguel Torres | |
| Predecesor | |
| José María Balcázar | |
| Lema simbólico | |
| «Un voto de esperanza» |
1. Resumen[editar]
Las elecciones generales del Perú de 2026 se celebraron el domingo 12 de abril de 2026, con mesas pendientes habilitadas el lunes 13 de abril por problemas de material electoral, y la segunda vuelta el domingo 7 de junio de 2026. El proceso eligió la fórmula presidencial —presidente y dos vicepresidentes de la República—, a los representantes ante el Congreso de la República y a los miembros peruanos del Parlamento Andino para el periodo constitucional 2026-2031. Por primera vez en más de tres décadas, el Congreso elegido fue bicameral: 60 senadores y 130 diputados.
Los comicios fueron convocados por la entonces presidenta Dina Boluarte mediante Decreto Supremo N.° 039-2025-PCM, publicado el 25 de marzo de 2025.[1] La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) calificó el proceso como las elecciones más complejas y costosas de la historia peruana, con más de cuarenta partidos competidores, una cédula de gran tamaño y un presupuesto inicial cercano a los 864 millones de soles. El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) fijó como lema simbólico «Un voto de esperanza».
En la primera vuelta, ninguna candidatura superó el 50 % de los votos válidos. Pasaron al balotaje Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, con 17,19 % de los votos, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, con 12,03 %. La segunda vuelta fue una de las más estrechas y tensas del periodo reciente: el 7 de junio se registró una cifra récord de votos nulos para una elección presidencial peruana de los últimos veinte años, y el escrutinio se prolongó durante semanas.
El 23 de junio de 2026, Fujimori logró que sus votos superaran los votos aún por contabilizar, lo que proyectó su victoria. El 29 de junio, la ONPE concluyó el cómputo con 9 223 396 votos a favor de Fujimori (50,14 %) frente a 9 173 755 de Sánchez (49,86 %). El JNE proclamó los resultados el 3 de julio, y el 15 de julio entregó las credenciales a la plancha ganadora. Keiko Fujimori asumió el cargo de presidenta constitucional de la República el 28 de julio de 2026.[2] Con ello, el país cerró un ciclo marcado por la crisis política, la sucesión presidencial y el regreso de un Congreso bicameral.
2. Antecedentes y contexto político[editar]
2.1. Crisis política desde 2016[editar]
Perú llegó a las elecciones de 2026 tras una prolongada crisis política. Desde 2016, la lucha entre el Ejecutivo y el Legislativo generó inestabilidad, vacancias presidenciales y cierre del Congreso. Tras las elecciones generales de 2021, la polarización entre Pedro Castillo y Keiko Fujimori dio paso a una nueva crisis electoral. El analista Alfredo Torres, de Ipsos Perú, describió aquel escenario como una «polarización entre candidatos costeños y andinos».[3]
Pedro Castillo fue destituido por el Congreso y reemplazado por su vicepresidenta, Dina Boluarte. Posteriormente, el presidente del Congreso, José Jerí, asumió la jefatura del Estado y permaneció algunos meses en el cargo hasta ser destituido por el propio Congreso. En febrero de 2026, la prensa informó que José María Balcázar había asumido la presidencia de la República en el tramo final antes del cambio de gobierno.[4] Este rosario de sucesiones se produjo en un clima de fuerte desgaste institucional.
Diversos organismos documentaron el deterioro democrático. El Centro Nacional de Planeamiento Estratégico señaló que el índice de democracia electoral del V-Dem Institute pasó de 0,71 en 2020 a 0,49 en 2024, cerca del promedio de América Latina. Human Rights Watch, por su parte, advirtió en abril de 2026 un «constante deterioro democrático» y atribuyó responsabilidad al Congreso de la República.[5]
2.2. La propuesta de adelanto de elecciones[editar]
Entre 2022 y 2023, el gobierno de Dina Boluarte y varios sectores del Legislativo discutieron la posibilidad de adelantar las elecciones generales. La Comisión de Constitución y el pleno del Congreso rechazaron al menos cinco intentos de adelantar los comicios para 2023 o 2024. El 15 de junio de 2023, Boluarte declaró que el adelanto de elecciones era un tema cerrado y que culminaría su mandato hasta el 28 de julio de 2026.
2.3. Juventud y desinterés electoral[editar]
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advirtió que el interés de los jóvenes peruanos por la política había caído entre 2022 y 2025. Según el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), el 64,8 % de los encuestados de entre 18 y 29 años que pertenecían a la denominada generación Z afirmaba que no votaría por ningún candidato. En ese grupo, el 41 % se identificaba con la derecha, el 37 % con el centro y el 23 % con la izquierda.[6] Para facilitar el voto joven, el Reniec permitió que quienes cumplieran 18 años el día de las elecciones pudieran sufragar con su DNI amarillo.
2.4. Campañas de observación e iniciativas ciudadanas[editar]
Distintas organizaciones impulsaron plataformas de fiscalización ciudadana. Amnistía Internacional lanzó la campaña «Mira Bien» para contrastar los planes de gobierno con los derechos humanos. La Asociación Civil Transparencia, Proética, IPAE, Empresarios por la Integridad y el Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS) presentaron «Revisa tu candidato», portal elaborado con unos 5000 voluntarios que etiquetaba con «octógonos» a candidaturas contrarias a la institucionalidad democrática. El PNUD, el IEP y la Red Científica Peruana impulsaron el documento «Tejiendo ciudadanía», una agenda ciudadana recogida en el norte, centro y sur del país.
3. Sistema electoral[editar]
3.1. Elección presidencial[editar]
El presidente y los dos vicepresidentes de la República son elegidos por sufragio directo y en distrito electoral único. Si ninguna fórmula presidencial alcanza más del 50 % de los votos válidamente emitidos, se realiza una segunda vuelta entre las dos candidaturas más votadas.
3.2. Elección parlamentaria[editar]
Para el Congreso se eligieron 190 congresistas: 60 senadores y 130 diputados. La elección se organizó en 27 distritos electorales, correspondientes a los 24 departamentos, la provincia de Lima, la Provincia Constitucional del Callao y el distrito de peruanos residentes en el extranjero. Se empleó la cifra repartidora con doble voto preferencial opcional. Para acceder a la repartición de escaños, los partidos debían cruzar el umbral electoral del 5 % a nivel nacional o ganar al menos siete escaños en una circunscripción, mediante el método D'Hondt.[7]
Una novedad del proceso fue que los candidatos presidenciales pudieron postular simultáneamente como primeros en la lista de candidatos al Senado o a la Cámara de Diputados de su propio partido. La medida evocó el caso de Alberto Fujimori, quien en 1990 fue candidato presidencial por Cambio 90 y a la vez aspirante al Senado. La politóloga Christabelle Roca-Rey señaló que, en aquel momento, Fujimori veía el Parlamento como una alternativa viable para ingresar a la política si no ganaba la presidencia.
3.3. Retorno a la bicameralidad[editar]
El Congreso aprobó la reinstauración del sistema bicameral tras treinta y dos años de ausencia, es decir, desde el autogolpe de Fujimori en 1992. El Senado quedó facultado para revisar, modificar o rechazar las propuestas de ley de la Cámara de Diputados, elegir a los miembros del Tribunal Constitucional, designar al contralor general a propuesta del Ejecutivo, elegir al defensor del Pueblo y autorizar al presidente para salir del país, entre otras funciones.
La Cámara de Diputados, en cambio, actúa como primera instancia en la aprobación de proyectos de ley, puede acusar al presidente y a altos funcionarios por infracción constitucional o delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones, interpelar y censurar ministros, otorgar o rechazar la confianza y conformar comisiones investigadoras.
El Senado está compuesto por un mínimo de 60 senadores, elegidos en parte por circunscripciones y en parte por distrito único nacional. La Cámara de Diputados cuenta con al menos 130 miembros, con posibilidad de aumentar según el crecimiento poblacional. Para ser senador se exige ser peruano de nacimiento, tener al menos 45 años o haber sido congresista o diputado, y gozar del derecho de sufragio. Para ser diputado, se requiere ser peruano de nacimiento, tener al menos 25 años y gozar del derecho de sufragio. Ambos cargos permiten la reelección inmediata, pese al referéndum de 2018 que prohibió esa posibilidad.
La reforma también estableció que el presidente de la República no puede disolver el Senado, aunque sí puede disolver la Cámara de Diputados bajo determinadas condiciones. Se eliminó el voto de confianza por investidura: el presidente del Consejo de Ministros debe exponer la política general del gobierno ante la Cámara de Diputados sin que ello constituya una cuestión de confianza.
4. Organización y material electoral[editar]
4.1. Convocatoria y financiamiento[editar]
La elección fue convocada mediante Decreto Supremo N.° 039-2025-PCM, publicado el 25 de marzo de 2025. La ONPE señaló que el proceso fue el más complejo de la historia, ya que en una sola cédula se mostraron más de cuarenta partidos políticos. La institución contó con un presupuesto de 864 millones de soles, y se estimó que los gastos del proceso ascenderían a 1500 millones de soles.[8]
4.2. Cédula y trazabilidad[editar]
Para las elecciones de 2026 se imprimió una de las papeletas electorales más grandes usadas en Perú: 44 centímetros de ancho por 21 centímetros de largo. Se imprimieron 453 toneladas de cédulas electorales. En una demostración realizada en marzo de 2026 en Lima, la ONPE explicó que el material electoral se sellaría y contaría con un código QR para identificar su destino, así como con un sistema RFID para garantizar su trazabilidad. Cada caja electoral pesaba nueve kilos, de los cuales cinco correspondían a las cédulas.
El escrutinio fue automatizado en Lima Metropolitana, pero manual en el resto del país, con una duración estimada de ocho horas. Fuera de Perú, se excluyó la distribución de material electoral en Medio Oriente debido a la crisis regional del estrecho de Ormuz de 2026. La ONPE aclaró que el voto se consideraría nulo si se votaba por candidatos ya excluidos.[9]
4.3. Eliminación de las elecciones PASO[editar]
En 2023, el Congreso eliminó la Ley 30998, que regulaba las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Esa ley había estado vigente en la Ley de Organizaciones Políticas, pero nunca se aplicó en una elección general, pues el Congreso suspendió su implementación en 2020, 2021 y 2022. El gobierno de Dina Boluarte promulgó la derogación en 2024.
La eliminación de las PASO planteó tres modalidades de selección de candidatos: elecciones con voto universal, libre, voluntario, igual, directo y secreto de afiliados e inscritos; elecciones con voto de los afiliados; o elecciones a través de delegados previamente elegidos por los afiliados. Algunos especialistas advirtieron que la medida restaba protagonismo a los ciudadanos y fortalecía a las cúpulas partidarias. El exjefe de la ONPE, Fernando Tuesta, criticó que la eliminación de las PASO produjo un aumento significativo del número de partidos inscritos y permitió que organizaciones que no habrían superado las primarias compitieran directamente en las generales de 2026.[10]
4.4. Conservación de cédulas y recuento[editar]
En diciembre de 2024, el Congreso aprobó una modificación legal propuesta por el congresista fujimorista Fernando Rospigliosi que obligó a conservar las cédulas de votación por un periodo de tres meses. Anteriormente, las cédulas eran destruidas después del conteo de votos en cada mesa. La reforma creó, además, la figura del recuento de votos en determinadas circunstancias, y fue promulgada por el gobierno de Boluarte en enero de 2025.
El JNE aclaró que el recuento no sería general, sino excepcional: solo se aplicaría ante errores materiales en las actas electorales, como errores de cálculo, información inexacta o fallas en la firma de actas. También se presentaron iniciativas para devolver a las Fuerzas Armadas copias de las actas electorales —práctica abolida durante el gobierno de Alejandro Toledo—, pero no prosperaron.
4.5. Publicación de resultados y fallas del STAE[editar]
La ONPE anunció que el día de la elección publicaría resultados en tiempo real para Lima Metropolitana y el extranjero, con información de tres sistemas: el Sistema de Transmisión de Actas Electorales (STAE), el Sistema de Cómputo Electoral (SCE) y el Sistema de Presentación de Resultados (SPR). El inicio de la publicación estaba previsto para las 5:00 p. m., pero se postergó a las 6:00 p. m. por problemas logísticos.
El STAE generó severas dificultades. No contaba con la acreditación del JNE y presentó errores de software e impresoras que retrasaron la instalación de las mesas de votación. Tras la crisis de la primera vuelta, el sistema fue revertido a favor del voto manual para la segunda vuelta.[11]
El 6 de junio, el JNE habilitó la página web «Fiscaliza», que permitía comprobar en tiempo real si el material electoral había llegado correctamente a cada centro de votación y si las mesas estaban instaladas.
5. Candidaturas presidenciales[editar]
Más de cuarenta partidos compitieron en la elección. Las siete candidaturas que concentraron el grueso de los votos en la primera vuelta fueron las siguientes:
| Candidato | Partido | Fórmula vicepresidencial | Votos | % |
|---|---|---|---|---|
| Keiko Fujimori | Fuerza Popular | Luis Galarreta / Miguel Torres | 2 877 678 | 17,19 |
| Roberto Sánchez | Juntos por el Perú | Analí Márquez / Brígida Curo | 2 015 114 | 12,03 |
| Rafael López-Aliaga | Renovación Popular | Norma Yarrow / Jhon Ramos | 1 993 905 | 11,91 |
| Jorge Nieto | Partido del Buen Gobierno | Susana Matute / Carlos Caballero | 1 837 517 | 10,97 |
| Ricardo Belmont | Partido Cívico OBRAS | Daniel Barragán / Dina Hancco | 1 698 903 | 10,15 |
| Carlos Álvarez | País para Todos | María Chambizea / Diego Guevara | 1 326 717 | 7,92 |
| Alfonso López Chau | Ahora Nación | Luis Villanueva / Ruth Buendía | 1 221 272 | 7,29 |
El resto de los votos válidos se distribuyó entre las demás candidaturas habilitadas. Como ninguna fórmula superó la mitad de los votos válidos, la elección presidencial se definió en segunda vuelta.
6. Primera vuelta[editar]
La primera vuelta se celebró el domingo 12 de abril de 2026. La jornada estaba prevista para iniciar con la instalación de mesas a las 6:00 a. m., de acuerdo con la Ley 32166, que amplió el horario de instalación y apertura de locales de votación.
Sin embargo, el proceso sufrió serios problemas logísticos. El JNE reconoció que casi el 30 % de las mesas electorales del país no se instalaron a tiempo por la demora en la entrega del material. En respuesta, se amplió el límite de instalación de mesas hasta las 2:00 p. m. y, a pedido del JNE, la ONPE ordenó habilitar el lunes 13 de abril las mesas que no llegaron a instalarse, principalmente en Lima y en el extranjero.
El 13 de abril, el gerente de gestión electoral de la ONPE renunció y fue detenido por la policía tras asumir responsabilidad en las fallas logísticas registradas en Lima. Además, se reveló que la empresa contratada para la distribución del material, señalada por los retrasos, había sido proveedora de la Municipalidad Metropolitana de Lima durante la gestión de Rafael López-Aliaga.[12]
Pese a la crisis, el ausentismo fue menor que el de las elecciones de 2021. La participación en la primera vuelta fue de 73,81 %, con 20 167 745 votantes sobre 27 325 432 inscritos. Los votos válidos sumaron 16 749 424; en blanco, 2 372 896; y nulos, 1 045 425.
Los resultados no dejaron una mayoría clara. Keiko Fujimori y Roberto Sánchez pasaron a segunda vuelta con 17,19 % y 12,03 %, respectivamente, en el fragmentado electorado peruano. La demora en el voto rural y del extranjero hizo que el conteo con alto grado de precisión tardara varios días en conocerse.
7. Segunda vuelta[editar]
La segunda vuelta se realizó el domingo 7 de junio de 2026. En esta etapa, la ONPE retiró el STAE y regresó al voto manual después de las fallas de la primera vuelta. El JNE habilitó la plataforma «Fiscaliza» para monitorear la llegada del material electoral a los centros de votación.
La votación batió el récord de votos nulos en una elección presidencial peruana de los últimos veinte años: más de un millón de electores votaron nulo o viciado.[13] El resultado final fue extraordinariamente estrecho:
| Candidata | Partido | Votos | % |
|---|---|---|---|
| Keiko Fujimori | Fuerza Popular | 9 223 396 | 50,14 |
| Roberto Sánchez | Juntos por el Perú | 9 173 755 | 49,86 |
La participación fue de 72,03 %: votaron 19 683 383 personas. Los votos válidos sumaron 18 397 151; en blanco, 118 396; y nulos, 1 167 836.
7.1. Escrutinio y proclamación[editar]
El 23 de junio, los votos a favor de Fujimori superaron los votos pendientes de contabilización, por lo que su victoria fue proyectada frente a su rival. El diario colombiano El Tiempo informó ese día que Fujimori lograba la ventaja suficiente para ser la próxima presidenta de Perú. El 29 de junio, la ONPE contabilizó el 100 % de las actas presidenciales y confirmó 9 223 396 votos para Fujimori. El JNE proclamó oficialmente los resultados de la segunda vuelta el 3 de julio, y el 15 de julio entregó credenciales a la plancha ganadora.
Finalmente, el 28 de julio de 2026, Keiko Fujimori juró como presidenta constitucional de la República del Perú en el Congreso de la República, iniciando el periodo gubernamental 2026-2031.[14]
8. Resultados legislativos[editar]
El nuevo Congreso quedó integrado por 60 senadores y 130 diputados. De acuerdo con el reparto de escaños, Fuerza Popular obtuvo la primera minoría en ambas cámaras, sin mayoría absoluta. La distribución presentada en la información oficial fue la siguiente:
[ Desplegar / Plegar reparto de escaños ]
| Partido | Senadores | Diputados |
|---|---|---|
| Fuerza Popular | 22 | 41 |
| Juntos por el Perú | 14 | 32 |
| Renovación Popular | 8 | 15 |
| Partido del Buen Gobierno | 7 | 18 |
| Partido Cívico OBRAS | 5 | 14 |
| Ahora Nación | 4 | 10 |
| País para Todos | 0 | 0 |
| Total | 60 | 130 |
Además, se eligieron cinco representantes titulares al Parlamento Andino. Las cinco curules correspondieron a cinco agrupaciones distintas, con un escaño cada una: Fuerza Popular (2 040 116 votos, 15,25 %), Juntos por el Perú (1 652 937 votos, 12,36 %), Partido del Buen Gobierno (1 618 210 votos, 12,10 %), Renovación Popular (1 535 706 votos, 11,48 %) y Partido Cívico OBRAS (1 274 086 votos, 9,53 %). El resto de las candidaturas reunió 5 255 366 votos (39,29 %) sin obtener representación.[15]
9. Crisis postelectoral y judicialización electoral[editar]
Las dificultades logísticas de la primera vuelta derivaron en una crisis postelectoral. ONPE y JNE recibieron duras críticas por parte de simpatizantes de partidos políticos, especialmente en círculos radicales, por el retraso en la instalación de mesas y la demora en la entrega de material. Un informe de Deutsche Welle advirtió que en Perú se había producido una «judicialización excesiva» en materia electoral, es decir, el uso de mandatos judiciales para detener el curso de los comicios o eliminar legalmente a un rival en lugar de derrotarlo en las urnas.[16]
Aun en medio de la crisis, el ausentismo electoral fue menor que en 2021. Sin embargo, los fallos de la ONPE generaron más mesas sin instalar que en procesos anteriores, y la empresa responsable de la distribución del material pasó a ser uno de los puntos centrales de la controversia política.
10. Voto rural, voto extranjero y público joven[editar]
10.1. Voto rural[editar]
En las elecciones de 2026, el voto rural adquirió notoriedad por la dificultad logística que suponía trasladar el material electoral a zonas de difícil orografía y escasa infraestructura. La demora en el conteo rural hizo que el resultado final con alto grado de precisión tardara días en conocerse. El debate público se centró en si el voto rural tenía un peso determinante frente a los políticos de Lima y, en parte, del extranjero. Julio Failoc indicó que, desde el año 2000, el sur peruano —que concentra buena parte del voto rural— se caracterizaba por un bloque de votantes homogéneo y contestatario.
10.2. Voto extranjero[editar]
La Cancillería peruana centralizó la información del voto exterior en su sitio web y fomentó una campaña para los peruanos fuera del país. Unos 1,2 millones de peruanos estaban habilitados para votar en 199 ciudades de 68 países. Hubo un jurado electoral especial dedicado a supervisar la participación de este grupo, que en las elecciones de 2021 registró un 30 % de abstencionismo.
El recuento del voto extranjero comenzó cinco días después de la jornada electoral, desde doce ciudades importantes de Sudamérica, Estados Unidos y Europa. El analista Alfredo Torres sostuvo que el voto en el exterior tendió a apoyar a candidatos de derecha, como Keiko Fujimori. En contraste, el diario puneño Los Andes consideró que el voto extranjero era casi insignificante frente al voto rural del interior, al sostener que por cada voto del exterior había diez votos rurales.
10.3. Voto joven[editar]
El electorado joven mostró altos niveles de indecisión durante la campaña. Tras la primera vuelta, un informe del IEP señaló que la mitad de los encuestados que votaron por Jorge Nieto tenían entre 18 y 29 años, y que un 79,3 % de sus votantes contaba con educación superior. La constatación reflejó el peso desigual de las generaciones jóvenes en las preferencias de las distintas candidaturas.
11. Legado y consecuencias[editar]
Las elecciones generales de 2026 marcaron varios hitos en la historia peruana reciente. Fueron las primeras elecciones parlamentarias bicamerales tras la reforma que devolvió el Senado después de más de tres décadas. También concentraron a más de cuarenta partidos en una sola cédula, lo que generó una oferta política fragmentada y una segunda vuelta con récord de votos nulos.
El triunfo de Keiko Fujimori cerró un ciclo de alta inestabilidad en el que el país había tenido sucesivas presidencias interrumpidas o de transición. Su llegada al poder se produjo tras una disputa de semanas por el escrutinio, en un clima marcado por la desconfianza ciudadana y por el debate sobre la fiscalización de los organismos electorales. El flamante Congreso bicameral, con Fuerza Popular como primera minoría pero sin control absoluto, quedó llamado a negociar con bancadas de izquierda, centro y derecha en un escenario de fragmentación.
El proceso de 2026 dejó también lecciones sobre logística electoral: la fallida implementación del STAE, la ampliación excepcional de la votación al 13 de abril, la detención del gerente de gestión electoral de la ONPE y la posterior vuelta al voto manual en la segunda vuelta. La conservación de cédulas por tres meses y la posibilidad excepcional de recuento fueron reformas que estrenaron vigencia en este proceso, en medio de una fuerte discusión sobre la transparencia del conteo.
En el mundo hispanohablante, el proceso tuvo amplia cobertura. Medios como El Tiempo de Colombia, la Deutsche Welle en español y la agencia suiza SWI siguieron de cerca el balotaje, la judicialización electoral y la demora de resultados. La crisis peruana de 2026 se leyó, en buena parte de América Latina, como un caso más del desgaste de los sistemas de partidos y de la tensión entre organismos electorales y actores políticos.[17]
Quedó abierta la tarea, para el nuevo gobierno y el nuevo Congreso, de reconstruir la confianza en el sistema electoral y de gobernar con una base parlamentaria fragmentada entre dos cámaras recién reinstaladas.
El decreto fue publicado en El Peruano el 26 de marzo de 2025. ↩︎
La sucesión de José Jerí a José María Balcázar aparece en las coberturas de febrero de 2026; su reconstrucción precisa tiene diferencias según la fuente. ↩︎
La cita corresponde a una columna publicada por Alfredo Torres en octubre de 2025. ↩︎
La relación exacta entre Balcázar y la línea sucesoria tras Jerí debe verificarse contra las actas del Congreso. ↩︎
El dato de V-Dem se tomó del observatorio del Ceplan; la advertencia de HRW fue recogida por Infobae en abril de 2026. ↩︎
Las cifras del IEP sobre la generación Z son de una encuesta difundida en octubre de 2025. ↩︎
Los detalles del sistema electoral provienen de la ONPE y del IFES Election Guide. ↩︎
El presupuesto preliminar reportado por Convoca fue de S/860 millones; la cifra final citada fue de S/864 millones. ↩︎
La aclaración sobre votos nulos correspondió a candidaturas excluidas cuyo nombre quedó impreso en la cédula. ↩︎
La crítica de Fernando Tuesta fue recogida por La República en julio de 2024. ↩︎
El STAE fue eliminado para la segunda vuelta tras la crisis de la primera, según Crónica Viva. ↩︎
La vinculación de la empresa con la gestión de López-Aliaga fue reportada por Infobae en abril de 2026. ↩︎
El dato del récord de nulos corresponde al diario Correo, junio de 2026. ↩︎
La juramentación fue anunciada por el Centro de Noticias del Congreso el 28 de julio de 2026. ↩︎
El reparto de los cinco escaños del Parlamento Andino procede de la tabla de resultados de la fuente. Sus tres columnas cuadran entre sí: los votos por agrupación suman exactamente los 13 376 421 votos válidos declarados y los escaños suman cinco. ↩︎
La advertencia sobre judicialización electoral provino de un reporte de DW fechado en abril de 2026. ↩︎
La cobertura incluyó reportes de El Tiempo, DW, SWI y medios peruanos como Infobae, El Comercio y Correo. ↩︎