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Frankenstein o El moderno Prometeo

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Título originalFrankenstein; or, The Modern Prometheus
Autor(a)Mary Shelley
PaísReino Unido
IdiomaInglés
GéneroNovela gótica, ciencia ficción, novela epistolar
Fecha de publicación1 de enero de 1818
Editorial (primera edición)Lackington, Hughes, Harding, Mavor & Jones[sin verificar]
Tipo de narraciónEpistolar, con tres narradores encadenados

1. Resumen[editar]

Frankenstein o El moderno Prometeo —cuyo título original en inglés es Frankenstein; or, The Modern Prometheus— es una obra literaria de la escritora inglesa Mary Shelley, publicada el 1 de enero de 1818. Enmarcada en la tradición de la novela gótica, el texto aborda temas como la moral científica, la creación y destrucción de vida y el atrevimiento de la humanidad en su relación con lo divino. De ahí el subtítulo: el protagonista intenta rivalizar en poder con Dios, como una suerte de Prometeo moderno que arrebata el fuego sagrado de la vida a la divinidad.

Aunque la obra está impregnada de elementos de la novela gótica y del movimiento romántico, el escritor y editor de ciencia ficción Brian W. Aldiss ha argumentado que debería considerarse la primera historia verdadera de ciencia ficción.[1] Sin embargo, Carl Sagan e Isaac Asimov coinciden en señalar Somnium (1634), de Johannes Kepler, como el primer relato de ciencia ficción como tal.[2] La novela combina el terror gótico con una reflexión sobre los límites éticos del conocimiento y es una de las obras más influyentes de la literatura universal.

La narración se estructura de forma epistolar y encadenada: Robert Walton escribe a su hermana Margaret de Saville; en sus cartas reproduce el relato de Víctor Frankenstein; y, dentro de ese relato, la criatura cuenta su propia historia. Este dispositivo de cajas narrativas es uno de los rasgos formales más estudiados de la novela.

2. Génesis de la obra[editar]

2.1. El verano de 1816 en Villa Diodati[editar]

Durante el verano boreal de 1816, conocido como «el año sin verano» por el prolongado y frío invierno volcánico provocado por la erupción del volcán Tambora, Mary Shelley y su esposo Percy Bysshe Shelley visitaron a su amigo Lord Byron, quien residía entonces en Villa Diodati, en Suiza. Después de leer una antología alemana de historias de fantasmas —probablemente Fantasmagoriana—,[3] Byron retó a los Shelley y a su médico personal, John Polidori, a componer cada uno una historia de terror. De los cuatro, solo Polidori completó la historia, pero Mary concibió una idea: el germen de la que es considerada la primera historia moderna de ciencia ficción y una excelente novela de terror gótico.

Pocos días después tuvo una pesadilla o ensoñación y escribió lo que sería el cuarto capítulo del libro. Se basó en las conversaciones que mantenían con frecuencia Polidori y Percy Shelley respecto de las nuevas investigaciones de Luigi Galvani y de Erasmus Darwin, que trataban sobre el poder de la electricidad para revivir cuerpos inertes, mediante los llamados experimentos galvánicos.

2.2. El vampiro y el monstruo: frutos de la misma velada[editar]

Es notable que Byron escribiera un fragmento basado en las leyendas sobre vampiros que había oído durante sus viajes por los Balcanes. Polidori utilizó ese fragmento para crear la novela El vampiro, publicada en 1819, que es también la primera referencia literaria de este subgénero del terror. De modo que, en cierta manera, los temas de Frankenstein y el vampiro nacieron en la misma circunstancia.

2.3. Las tres redacciones[editar]

Para la redacción final de la obra, Mary recurrió a Percy para que la ayudara con sus errores gramaticales y la fluidez del texto en 1817, durante su estancia en Marlow. En 1831 Mary reescribió la obra entera, algo que ya había contemplado desde 1818. Gracias al manuscrito original encontrado en la Biblioteca Bodleiana de la Universidad de Oxford se pudo realizar la edición de la obra original, sin la intervención de Percy Shelley, a quien habría que reconocer la coautoría de la edición de 1818.

Se distinguen, por tanto, tres versiones principales: la original de 1817 (prevía a la intervención de Percy), la modificada de 1818 con la ayuda de Percy Shelley, y la reescrita en 1831. La edición original se muestra más descarnada y dura; la de 1831 suaviza ciertos rasgos y refuerza el encuadre moral y trágico.

2.4. Posible modelo real: Andrew Crosse[editar]

Se ha señalado al científico amateur Andrew Crosse como una de las posibles referencias para el personaje del doctor Frankenstein. Mary Shelley conocía sus actividades, contemporáneas a ella, a través de un amigo común, el poeta lakista Robert Southey. Crosse solía experimentar con cadáveres y electricidad, en aquel entonces una energía apenas estudiada y rodeada de un halo de misterio. El 28 de diciembre de 1814, Mary asistió junto a su esposo a una conferencia del extravagante científico. Allí lo conoció personalmente y extrajo datos acerca de la forma en que afirmaba crear vida a partir de la electricidad.

Crosse había iniciado en 1807 experimentos de «electro-cristalización» de materia inanimada. El mismo año afirmó haber creado pequeñas criaturas con forma de insectos capaces de andar y desenvolverse. El científico nunca llegó a explicar el supuesto fenómeno. En 1807 había consenso científico respecto a descartar la generación espontánea como origen de la vida, aunque la esterilización de muestras no era una práctica extendida y probablemente Crosse solo criara pequeños insectos a partir de huevos depositados en su «materia inanimada». La dura oposición religiosa lo llevó a retirarse a su mansión de Fyne Court, y se llegó al extremo de que el reverendo Philip Smith celebrara exorcismos sobre sus propiedades y sobre su persona. Crosse falleció el 6 de julio de 1855, tras un ataque de parálisis ocurrido el 26 de mayo del mismo año. La mansión de Fyne Court ardió y con ella se perdieron el laboratorio y los archivos del hombre que afirmó haber creado vida.[4]

2.5. El origen del nombre[editar]

Mary Shelley sostuvo que imaginó el nombre Frankenstein en un sueño o visión. Esta declaración ha sido debatida por expertos, que han sugerido fuentes alternativas. El nombre alemán significa «piedra de los francos» y está asociado con varios lugares en Alemania, incluido el castillo de Frankenstein en Darmstadt (Hesse) y el castillo de Frankenstein en el bosque del Palatinado. También existe otro castillo llamado Frankenstein en Bad Salzungen (Turingia) y un municipio llamado Frankenstein en Sajonia. La ciudad de Frankenstein en Silesia (actualmente Ząbkowice, Polonia) fue escenario del escándalo de los sepultureros en 1606, cuyos hechos pudieron influir en la autora.[5] Finalmente, es el nombre de la Casa de Franckenstein de Franconia.

El investigador Radu Florescu escribió que Mary y Percy Shelley visitaron el castillo de Frankenstein de Darmstadt en 1814, donde el alquimista Johann Conrad Dippel había experimentado con cuerpos humanos, y concluyó que Mary decidió no mencionar la visita para demostrar su originalidad. Un ensayo de A. J. Day apoya esta posición, pero según Jörg Heléne las teorías de Day y Florescu no pueden comprobarse.[6]

3. Argumento[editar]

[ Advertencia: esta sección revela el argumento completo. Desplegar / Plegar ]

La novela se abre con las cartas de Robert Walton, un capitán que navega hacia el Polo Norte, dirigidas a su hermana Margaret de Saville. En medio del hielo ártico, su tripulación avista una figura gigantesca en un trineo y, poco después, rescata a un hombre exhausto: Víctor Frankenstein. Walton lo acoge, se hace su amigo y escucha su terrible historia.

Víctor Frankenstein, estudiante de filosofía de la naturaleza en la Universidad de Ingolstadt, consigue dar vida a un ser de apariencia humana pero de dos metros y medio de altura y aspecto repulsivo. La novela no ofrece detalles precisos del procedimiento de creación. El ser carece de nombre y es referido como «ser demoníaco», «engendro», «criatura» u «horrendo huésped».

Víctor comprende de inmediato el horror que ha creado, rechaza con espanto el resultado de su experimento y huye de su laboratorio. Al volver, el monstruo ha desaparecido y él cree que todo ha concluido. Pero la criatura, tras huir del laboratorio, siente el rechazo de la humanidad y se despierta en ella el odio y la sed de venganza. Tras un período de convalecencia por exceso de trabajo, y después de enterarse del asesinato de su hermano menor William, Víctor regresa a su Ginebra natal con su familia y su prometida Elizabeth. Descubre que detrás del crimen está la furia de la criatura que él mismo trajo a la vida. La culpa de Víctor crece cuando permite que una sirvienta de la familia, Justine Moritz, sea condenada a muerte y ejecutada, acusada del crimen.

Víctor decide ir a la montaña para recuperar su ánimo decaído. Cerca del Montblanc se reencuentra con el monstruo. Este le cuenta cómo inicialmente era bondadoso e inocente: su único objetivo vital era amar y ser amado, e incluso seguía una dieta vegetariana. Aprendió a hablar espiando secretamente a una familia a la que ofrecía pequeños regalos de forma anónima, pero la familia lo rechazó al descubrir su aspecto físico, rechazo que se repitió ante cada encuentro con seres humanos. El monstruo admite el asesinato de William y la tergiversación de las pruebas que llevan a la condena de Justine, pues responsabiliza a Víctor, su creador, de negarle la oportunidad de ser feliz. La criatura le pide entonces que complete su obra y cree una compañera para él, a cambio de lo cual promete exiliarse en tierras lejanas.

Su discurso y sus motivos son tan elocuentes que Víctor accede y promete crearle una compañera. En las Islas Orcadas, en Escocia, establece un nuevo laboratorio y comienza a experimentar. Pero sus remordimientos son fuertes y al final decide destruir la segunda creación antes de llegar a darle vida. Entonces el monstruo, que sigue de cerca los trabajos, jura vengarse. Esa venganza toma forma con el asesinato del mejor amigo de Víctor, Henry Clerval, y después con el asesinato de Elizabeth, la prometida de Víctor, en la noche de bodas de ambos. A causa de todas estas muertes, el padre de Víctor, Alphonse, muere víctima de la más profunda tristeza.

Decidido a terminar con su creación, Víctor persigue a la criatura hasta el confín del mundo, camino al Polo Norte. Desfallece por el clima helado y el agotamiento, y es recogido entre los hielos del Ártico por el barco de Walton. A los pocos días muere sin haber logrado acabar con el monstruo.

La novela termina con la criatura, abrumada por los remordimientos, abordando el barco y prometiendo al capitán que pondrá fin a su miserable existencia. Declara que no cometerá más crímenes, que su tarea ha terminado y que bastará con una sola existencia: la suya. Anuncia que dejará el navío, tomará el trineo y se dirigirá al más alejado y septentrional lugar del hemisferio, donde recogerá todo cuanto pueda arder para construir una pira y consumir su mísero cuerpo.

La novela se cierra retomando la voz de Walton, que narra lo sucedido en las cartas a su hermana.

4. Personajes principales[editar]

  • Víctor Frankenstein: estudiante de filosofía de la naturaleza en la Universidad de Ingolstadt y creador de la criatura. Es el narrador principal dentro del relato de Walton.
  • La criatura: el ser sin nombre creado por Víctor. Inicialmente bondadoso, el rechazo humano lo convierte en vengativo. Es elocuente y aprende a hablar observando a una familia.
  • Robert Walton: capitán que navega hacia el Polo Norte y escribe las cartas a su hermana. Rescata a Víctor y escucha su relato.
  • Margaret de Saville: hermana de Walton y destinataria de las cartas.
  • Elizabeth Lavenza: prometida de Víctor, asesinada por la criatura en la noche de bodas.
  • Henry Clerval: mejor amigo de Víctor, asesinado por la criatura.
  • Alphonse Frankenstein: padre de Víctor, muere de tristeza tras las muertes familiares.
  • William Frankenstein: hermano menor de Víctor, asesinado por la criatura.
  • Justine Moritz: sirvienta de la familia Frankenstein, injustamente acusada y ejecutada por el asesinato de William.
  • M. Waldman y M. Krempe: profesores de la Universidad de Ingolstadt. Waldman inspira el interés de Víctor por la filosofía natural.[7]
  • La familia De Lacey: la familia expatriada de la que la criatura aprende el lenguaje y las costumbres humanas.
[ Personajes secundarios y de la familia De Lacey ]
  • El anciano De Lacey: patriarca ciego de la familia, el único humano que trata a la criatura con amabilidad sin ver su aspecto.
  • Felix De Lacey: hijo del anciano.
  • Agatha De Lacey: hija del anciano.
  • Safie: enamorada de Felix, de origen turco o árabe; su llegada es clave para que la criatura aprenda a leer y a comprender el lenguaje.
  • Ernest Frankenstein: hermano de Víctor, sobreviviente de la tragedia familiar.[8]

5. Temas e interpretaciones[editar]

5.1. El Prometeo moderno y la transgresión[editar]

La novela se subtitula El moderno Prometeo, sugiriendo así la principal fuente de su inspiración. Una de las obras favoritas de Byron era la obra teatral de Esquilo, y el propio Percy Shelley escribió sobre el tema. Prometeo se presenta a veces como el escultor de la humanidad, un titán que, según la leyenda, creó al hombre a partir de la arcilla. La novela no es una simple reescritura del mito clásico: a diferencia del titán, el moderno Prometeo no es castigado por los dioses, sino por su propia creación. En cierto sentido, el mito de Prometeo es otra elaboración de la diferenciación entre humanidad y naturaleza mediante el conocimiento y la técnica, y el castigo que ello conlleva, con conexiones con la idea bíblica del demonio. La descripción de la criatura se nutre directamente del personaje de Satán en El paraíso perdido, de John Milton, obra muy valorada por los intelectuales de principios del siglo XVIII.

5.2. Ciencia, industrialización y responsabilidad[editar]

Frankenstein es en cierta forma una alegoría de la perversión que puede traer el desarrollo científico. Concebido y escrito durante las fases tempranas de la revolución industrial, detrás de los experimentos de Víctor está la búsqueda del poder divino: ¿qué mayor poder que el propio acto de creación de la vida? El desprecio total que muestra Frankenstein por la naturaleza puede considerarse símbolo de las fuerzas imperiosas que desata el capitalismo naciente, que no respeta la dignidad básica del ser humano. La rebelión de la criatura contra su creador es un claro mensaje del castigo que deriva del uso irresponsable de la tecnología, siendo el mal una consecuencia imprevista de ese uso.

5.3. La lectura maternal y el embarazo[editar]

Otra lectura del texto descubre en él una alegoría del embarazo y de los miedos frecuentes de las mujeres de la época de Shelley a que el nacimiento acarreara consecuencias fatales para la madre o para los fetos prematuros. Esta interpretación se sustenta en el hecho de que Mary Shelley había tenido un parto prematuro poco antes del verano de 1816. Así, al igual que Mary, Víctor estaría obsesionado por la idea de que la criatura escapara a su control y pudiera ejercer el libre albedrío. Se argumenta a favor de este análisis que Víctor teme, durante gran parte de la novela, que la criatura pueda destruirle asesinando a todos los que más quiere y aprecia.

5.4. La elección de Ingolstadt[editar]

La elección de la Universidad de la ciudad bávara de Ingolstadt como escenario de los experimentos de Víctor Frankenstein bien puede responder a la fama que tenía su departamento de medicina alrededor de 1800, año en el que fue cerrado. Por otra parte, era una idea corriente que la humanidad podía insuflar la chispa de la vida en la materia muerta.

5.5. El problema de la identidad y el nombre[editar]

La criatura carece de nombre propio, lo que refuerza su condición de ser sin identidad. En la cultura popular, el nombre «Frankenstein» se ha desplazado con frecuencia del creador a la criatura, un error o simplificación que la propia historia de la novela no autoriza: el monstruo es precisamente la creación sin nombre. La obra explora la responsabilidad del creador respecto de su creación, la necesidad de reconocimiento y la tragedia del abandono parental.

6. Recepción y legado[editar]

6.1. Recepción inicial[editar]

La novela fue publicada inicialmente de forma anónima en 1818. La autoría de Mary Shelley se hizo pública en ediciones posteriores, y la versión de 1831 incluyó un prefacio de la autora en el que explicaba el origen de la obra.[9] La recepción crítica inicial fue mixta: algunos críticos, como los de la Quarterly Review y la Edinburgh Review, la trataron con severidad, mientras que otros admiraron su originalidad.[10] En todo caso, la novela alcanzó notoriedad y fue objeto de adaptaciones teatrales tempranas.

6.2. Adaptaciones teatrales tempranas[editar]

El primer gran salto de la novela a otro medio fue el teatro. Ya en 1823 se estrenó en Londres Presumption; or, The Fate of Frankenstein, una adaptación teatral que consolidó la popularidad de la historia y contribuyó a fijar la imagen del monstruo en el imaginario colectivo.[^teatro] Mary Shelley[sin verificar] asistió a una representación y se mostró ambivalente ante la adaptación.

La versión cinematográfica de 1931, producida por Universal Pictures y dirigida por James Whale, con Boris Karloff como la criatura, es la adaptación más influyente en la cultura popular y fijó la imagen icónica del monstruo con tornillos en el cuello, aplastada frente y marcha rígida.[11] La película fue dirigida por James Whale.[sin verificar] La película de 1994 Frankenstein de Mary Shelley, dirigida por Kenneth Branagh e interpretada por Robert De Niro, Kenneth Branagh y Helena Bonham Carter, intentó una adaptación más fiel al texto literario.[12]

Otras adaptaciones cinematográficas y televisivas numerosas han variado enormemente la fidelidad a la novela. La figura del «monstruo de Frankenstein» se ha convertido en un icono del cine de terror y en un personaje recurrente de la cultura popular, apareciendo en series, animación, cómics y publicidad. La confusión entre el creador y la criatura es uno de los fenómenos de recepción más comentados por los estudiosos.

6.4. Ciencia ficción y genealogía literaria[editar]

La novela ocupa un lugar central en la historia de la ciencia ficción. La afirmación de Aldiss de que es la primera obra verdadera del género ha sido ampliamente debatida, y el texto se estudia habitualmente como precedente directo de temas como el ser artificial, la rebelión de la creación, la responsabilidad científica y la biotecnología. Su influencia se extiende desde H. G. Wells hasta autores contemporáneos de la ciencia ficción.[13]

6.5. Estudios críticos y académicos[editar]

Desde mediados del siglo XX, la novela ha sido objeto de una enorme producción crítica. Las interpretaciones feministas, psicoanalíticas, marxistas, ecologistas y poscoloniales han enriquecido la lectura del texto. La relación entre ciencia, poder y responsabilidad es uno de los ejes centrales de la crítica. La obra también se ha leído como una reflexión sobre la otredad, la exclusión y la dialéctica amo-esclavo. La ambivalencia moral de la criatura y el desamparo al que la somete su creador han permitido lecturas empáticas que invierten la perspectiva y presentan al monstruo como figura trágica.

7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

7.1. Traducciones al español[editar]

La novela circuló tempranamente en traducciones al español, y su título español más difundido es Frankenstein o El moderno Prometeo. Las traducciones han variado en fidelidad y estilo, y existen numerosas ediciones contemporáneas. Entre las más reconocidas está la de Francisco Torres Oliver, publicada por la editorial Valdemar en su colección Gótica.[14] Editoriales como Alianza, Cátedra, Akal, Ediciones B, Penguin Clásicos y otras han publicado versiones comentadas o anotadas.[15] [sin verificar]

7.2. Recepción en América Latina[editar]

La novela ha tenido amplia difusión en América Latina, tanto en ediciones comerciales como en programas escolares y universitarios. Su valor como texto de iniciación a la literatura gótica y a la ciencia ficción la ha convertido en una obra recurrente en los currículos de literatura hispanoamericanos.[16] Autores y críticos de la región han comentado la influencia del monstruo y del mito de Prometeo en la literatura latinoamericana, y la figura de la criatura ha sido reinterpretada en ensayos, novelas y obras dramáticas de la región.

7.3. Adaptaciones y referencias en el ámbito hispánico[editar]

La figura de Frankenstein ha aparecido en cine, televisión, historieta y teatro en países hispanohablantes. En España y varios países latinoamericanos se han montado obras de teatro basadas en la novela o inspiradas en el personaje. En el cine hispanohablante, la criatura ha sido revisitada en contextos de humor, terror y crítica social. [sin verificar]

La novela también es citada con frecuencia en la discusión pública sobre biotecnología, inteligencia artificial y bioética, como referencia cultural para el debate sobre los límites de la ciencia. En ese sentido, «hacer un Frankenstein» o «ser un Frankenstein» es una expresión que en el mundo hispanohablante remite a una creación que se vuelve contra su creador o que resulta monstruosa.

8. Notas[editar]


  1. Jacinto Antón, «Brian Aldiss: "La buena ciencia ficción es una metáfora del presente"», El País, 28 de enero de 1993. Aldiss ha sostenido esta tesis en varios lugares, incluyendo su historia del género. ↩︎

  2. Antonio J. Durán, «Kepler y la libertad de expresión», Blog del Instituto de Matemáticas de la Universidad de Sevilla, 2017. Sagan y Asimov coinciden en señalar Somnium (1634) como primera obra de ciencia ficción. ↩︎

  3. La antología alemana de historias de fantasmas, publicada en París en 1812, se cita habitualmente como Fantasmagoriana o Tales of the Dead. ↩︎

  4. Haining, Peter, ed., relatos sobre el vampiro y el científico. La historia de Andrew Crosse ha sido objeto de numerosos artículos y biografías. ↩︎

  5. «The Real-Life Places That Inspired Frankenstein», Smithsonian Magazine. ↩︎

  6. Florescu, Radu, In Search of Frankenstein: Exploring the Myths Behind Mary Shelley's Monster, Londres: Robson Books, 1996. La tesis de Florescu es debatida. ↩︎

  7. En la novela, Waldman es presentado como el profesor que orienta a Víctor hacia la filosofía natural; Krempe se muestra más escéptico. ↩︎

  8. Ernest Frankenstein es mencionado en la novela como hermano menor de Víctor; sobrevive a la tragedia familiar. ↩︎

  9. La primera edición de 1818 apareció sin nombre de autora. Mary Shelley firmó el prefacio de la edición de 1831. ↩︎

  10. Las críticas negativas iniciales se centraron en la moralidad y el tono de la obra; con el tiempo, la novela fue reivindicada. ↩︎

  11. La película de Universal de 1931, dirigida por James Whale, es la adaptación más célebre y fijó la iconografía popular del monstruo. ↩︎

  12. Mary Shelley's Frankenstein (1994), dirigida por Kenneth Branagh, protagonizada por Branagh, Robert De Niro y Helena Bonham Carter. ↩︎

  13. La influencia de Frankenstein en la ciencia ficción y en la literatura del siglo XX está documentada en numerosos estudios y antologías. ↩︎

  14. Shelley, Mary, Frankenstein o el moderno Prometeo, estudio preliminar de Antonio José Navarro, traducción de Francisco Torres Oliver, Madrid: Valdemar, 2013, colección Gótica. ↩︎

  15. Existen numerosas ediciones en español; la obra está en dominio público, lo que permite múltiples ediciones sin derechos de autor. ↩︎

  16. Su presencia en programas escolares y universitarios es habitual en varios países hispanohablantes. ↩︎