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Hydrochoerus hydrochaeris

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Capibara, carpincho o chigüire
Hydrochoerus hydrochaeris
Especie viva de mayor tamaño dentro del orden Rodentia
Estado de conservación Preocupación menor (LC)
UICN 3.1, evaluación de 2016
Clasificación científica
Dominio Eukaryota
Reino Animalia
Filo Chordata
Clase Mammalia
Orden Rodentia
Familia Caviidae
Subfamilia Hydrochoerinae
Género Hydrochoerus
Especie H. hydrochaeris
Nombre binomial Hydrochoerus hydrochaeris
(Linnaeus, 1766)
Distribución natural aproximada Sudamérica al este de los Andes, desde el este de Venezuela y las Guayanas hasta el centro-norte de Argentina y Uruguay

El capibara, carpincho, chigüire, ronsoco o chigüiro (Hydrochoerus hydrochaeris) es una especie de roedor caviomorfo de la familia de los cávidos. Es el roedor viviente de mayor tamaño y peso del mundo y habita de manera natural en casi toda Sudamérica al este de los Andes, excepto en Chile.[1] Es un animal semiacuático, herbívoro y de marcada vida social, que se encuentra con mayor frecuencia en humedales, sabanas inundables, ríos, lagunas, manglares y bosques de galería.

Su área de distribución cubre las cuencas del Orinoco, del Amazonas y del Río de la Plata, por lo que el animal recibe decenas de nombres comunes según el país y la región. En el mundo hispanohablante conviven, sobre todo, las denominaciones capibara — la más difundida internacionalmente —, carpincho en el Río de la Plata, chigüire en Venezuela y chigüiro en los llanos colombianos, además de ronsoco en Perú. La especie comparte el género Hydrochoerus con el capibara menor (Hydrochoerus isthmius) y está emparentada de forma cercana con los conejillos de indias y los mocós, y de forma más lejana con el agutí, la chinchilla y el coipo.

Durante las últimas décadas el capibara ha adquirido una notable presencia en la cultura de internet y en los medios, primero en Japón y luego a escala global, gracias a su aspecto apacible y a su reputación de animal tranquilo.[2] En América del Sur tiene además una larga historia de aprovechamiento humano: su carne y su cuero se utilizan desde tiempos prehispánicos y, en algunas regiones, la especie se cría en granjas o se maneja de forma comercial.

1. Resumen[editar]

Hydrochoerus hydrochaeris es un mamífero roedor de cuerpo pesado, forma de barril y cabeza ancha, con pelaje pardo rojizo en el dorso y pardo amarillento en el vientre. Alcanza longitudes de entre 1 y 1,34 metros, una altura a la cruz de aproximadamente 50 a 62 centímetros y pesos que suelen ubicarse entre 35 y 66 kilogramos; las hembras tienden a ser ligeramente más pesadas que los machos.[3] Se han registrado ejemplares excepcionales de hasta 91 kilogramos en Brasil y 73,5 kilogramos en Uruguay, aunque se trata de pesos máximos y no del tamaño típico.[4]

La especie es fundamentalmente herbívora y se alimenta sobre todo de pastos y plantas acuáticas, aunque también consume frutos y corteza en menor medida. Posee adaptaciones al medio acuático: pies ligeramente palmeados, ojos, orejas y narinas ubicados en la parte superior de la cabeza, y capacidad para bucear y permanecer sumergida hasta por varios minutos. Es una especie social; por lo general vive en grupos de diez a veinte individuos, aunque durante la estación seca puede formar agrupaciones temporales de hasta cien ejemplares cerca de los cuerpos de agua remanentes.

Desde el punto de vista de la conservación, el capibara está clasificado como especie bajo preocupación menor por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Sus poblaciones se consideran estables en la mayor parte de su distribución, aunque en ciertas zonas la caza y la destrucción de humedales han provocado disminuciones locales. Su capacidad de adaptación a paisajes modificados por el ser humano, como pastizales ganaderos y arrozales, ha permitido que en varias regiones su número se mantenga alto o incluso aumente.

2. Nombres comunes[editar]

El nombre más difundido internacionalmente, capibara, proviene del tupí-guaraní ka'apiûara, que puede traducirse como «el que come hojas delgadas» o «comedor de hierba».[5] En guaraní se registran también las formas kapi'yva o bapiÿvá, interpretadas como «señor del pasto» o «comedor de pasto».[6] El nombre genérico Hydrochoerus deriva de los vocablos griegos hydor («agua») y choiros («cerdo»), de modo que significa literalmente «cerdo de agua». El epíteto específico hydrochaeris ha dado lugar a una etimología popular que lo interpreta como «el que es feliz en el agua», aunque probablemente se trate de un error de latinización de un compuesto griego mal formado.[7]

En los países hispanohablantes, el animal recibe numerosos nombres regionales:

  • Argentina: carpincho, capibara y, en ocasiones, chancho de agua.
  • Bolivia: carpincho, capibara, capiguara y capihuara.
  • Brasil: capivara.
  • Colombia: chigüiro, jomo en los llanos orientales, paqui y ponche.
  • Ecuador: carpincho, capincho y capibara.
  • Panamá: poncho y capibara.
  • Paraguay: carpincho, capincho, capibara, kapi'yvá y poncho.
  • Perú: ronsoco, capibara, carpincho y samani.
  • Uruguay: carpincho, capincho y capibara.
  • Venezuela: chigüire y piro-piro.

El nombre carpincho es el predominante en Argentina, Uruguay y Paraguay; chigüire domina en Venezuela, mientras que chigüiro es común en Colombia. Ronsoco se usa especialmente en la Amazonía peruana. Las distintas formas tienen presencia desigual en los diccionarios de la lengua y en los atlas de americanismos, lo que refleja la fragmentación dialectal del español sudamericano.[8]

3. Descripción[editar]

3.1 Cuerpo y pelaje[editar]

El capibara tiene el cuerpo macizo y redondeado, con el tronco grueso, el lomo ligeramente arqueado y cuatro patas cortas. Carece de cola. Las patas anteriores presentan cuatro dedos y las posteriores tres, con dedos gruesos, semejantes a pezuñas, unidos por pequeñas membranas interdigitales que facilitan la natación. La longitud corporal se ha descrito en rangos de 1 a 1,30 metros y de 1,06 a 1,34 metros según la fuente.[9] La altura a la cruz se sitúa entre 50 y 62 centímetros. El peso medio de los machos se ha estimado en torno a 50 kg y el de las hembras en torno a 61 kg, con una variación general de 27 a 65 kg; en los llanos venezolanos se ha calculado un promedio de 48,9 kg.[10]

El pelaje es largo, áspero y relativamente escaso, sin capa interna de subpelo. La longitud del pelo varía entre 30 y 120 milímetros. La coloración dorsal va del pardo rojizo al gris, mientras que la superficie ventral es pardo amarillenta. Algunos individuos presentan manchas negras en el rostro, en la cara externa de las patas y en la parte posterior. Debido a que la piel queda poco protegida en ciertas zonas, el animal es propenso a las insolaciones y se revuelca en el barro para protegerse del sol y de los insectos.

Las hembras son, en promedio, un poco más pesadas que los machos, aunque el dimorfismo sexual es poco marcado. Los machos se distinguen por una protuberancia glandular desnuda en la punta del hocico, llamada morrillo, que usan para marcar el territorio y a las hembras.

[ Desplegar / Plegar — medidas corporales ]
Medida Dato reportado
Longitud corporal 1,0–1,34 m
Altura a la cruz 50–62 cm
Peso típico 35–66 kg
Peso medio, llanos venezolanos 48,9 kg
Peso máximo registrado, Brasil 91 kg
Peso máximo registrado, Uruguay 73,5 kg
Longitud del pelo 30–120 mm

3.2 Cabeza y dentadura[editar]

La cabeza del capibara es notablemente ancha y grande en proporción al cuerpo. El hocico es romo y redondeado; las narinas son pequeñas y están bastante separadas. Los ojos son pequeños y se encuentran a los costados de la cabeza, mientras que las orejas son cortas y redondeadas. Como en otros animales semiacuáticos, los ojos, las orejas y las narinas se localizan en la parte superior de la cabeza, de manera que el animal puede respirar y observar sin sacar casi el cuerpo del agua.

La fórmula dental del capibara es 1.0.1.3 / 1.0.1.3, lo que significa que cada mitad de mandíbula presenta un incisivo, un premolar y tres molares, con un total de veinte dientes. Los incisivos son blancos, están agrandados y carecen de raíz, como en todos los roedores, y crecen de manera continua durante toda la vida. Detrás de ellos se abre un espacio denominado diastema. Los molares y premolares, de morfología compleja, también crecen de forma continua para compensar el desgaste producido por la masticación de vegetales fibrosos.

El cráneo del capibara es relativamente robusto, con una articulación mandibular que le permite triturar la vegetación mediante un movimiento rotatorio de atrás hacia adelante, más que de lado a lado. El cariotipo de la especie es 2n = 66 y FN = 102, es decir, 66 cromosomas con un total de 102 brazos cromosómicos.

4. Distribución y hábitat[editar]

El capibara se distribuye por la mayor parte de Sudamérica al este de la cordillera de los Andes, en las cuencas del Orinoco, del Amazonas y del Río de la Plata. Su área natural abarca desde el este de Venezuela y las Guayanas hasta Uruguay, Paraguay y el centro-norte de Argentina, con presencia destacada en la provincia de Corrientes y en las provincias litorales.[11] En Brasil la especie ocupa prácticamente todo el territorio, con mayor densidad en el Pantanal y en las zonas húmedas del centro-oeste. En Perú, Bolivia, Colombia y Ecuador se encuentra en las tierras bajas amazónicas y en las sabanas estacionales.

La especie prefiere hábitats vinculados al agua: ríos, lagos, lagunas, esteros, marismas, manglares y sabanas inundables. Necesita a la vez una fuente permanente de agua para refugiarse y regular su temperatura, pastizales para alimentarse y suelo seco elevado para descansar. Durante el día suele permanecer cerca de la vegetación ribereña espesa, que le ofrece protección ante los depredadores y el calor.

El capibara tolera bien los cambios de hábitat provocados por la actividad humana. Se lo encuentra con frecuencia en pastizales ganaderos, arrozales y plantaciones, donde se beneficia de la disponibilidad de pasto corto y de fuentes de agua artificiales. La mayor densidad poblacional se ha registrado en las planicies inundables del Pantanal y en los llanos del Orinoco, donde los censos en latifundios ganaderos indican densidades de 50 a 300 ejemplares por kilómetro cuadrado.

La mayoría de las poblaciones vive en tierras bajas. El registro altitudinal más alto se sitúa entre los 1.300 y los 1.500 metros sobre el nivel del mar, según la fuente; la cifra mayor corresponde a avistamientos en el Parque Nacional de la Chapada dos Veadeiros, en Brasil.[12] Fuera de Sudamérica existen poblaciones asilvestradas o ejemplares escapados en Florida y en otros sitios de clima cálido, aunque no siempre se ha confirmado su reproducción estable.

5. Comportamiento[editar]

5.1 Actividad[editar]

El capibara es principalmente crepuscular: concentra su actividad de alimentación en las primeras horas de la mañana y en el atardecer, y pasa las horas centrales del día en el agua o en pequeños pozos de barro. Para dormir se oculta entre la vegetación densa y no necesita madrigueras. En zonas muy perturbadas por la caza o por la actividad humana, puede volverse plenamente nocturno.

Es un nadador excelente y puede sumergirse por completo, dejando fuera del agua solo los ojos, las orejas y las narinas. Se ha documentado que es capaz de aguantar la respiración bajo el agua hasta por cinco minutos. Cuando un ejemplar advierte un peligro, emite un ladrido corto y seco que alerta al grupo, y todos corren de inmediato hacia el agua.

5.2 Vida social[editar]

La estructura social del capibara es una de las más complejas entre los roedores. La agrupación básica consiste en un macho dominante, una o varias hembras adultas, sus crías y algunos machos subordinados. El tamaño típico del grupo es de diez a veinte individuos, aunque se han observado grupos de apenas seis ejemplares y agrupaciones temporales de cincuenta o cien durante la estación seca. La jerarquía es estable y se establece mediante combates, especialmente entre machos.

Cada grupo ocupa un territorio de entre 5 y 17 hectáreas, dentro del cual defiende las áreas de pastoreo, los sitios de descanso y el acceso al agua. La defensa se apoya en el marcado con glándulas odoríferas: los machos poseen el morrillo sobre la nariz y ambos sexos tienen glándulas anales. El marcado se realiza frotando el morrillo contra la vegetación, caminando sobre arbustos o liberando secreciones mientras se desplazan.

Durante la estación lluviosa, cuando el agua y el alimento abundan, los grupos se dispersan y reducen su tamaño. En la estación seca, la concentración de animales cerca de los cuerpos de agua remanentes produce agrupaciones más numerosas y una mayor mortalidad por hambre, enfermedades y depredación. Investigaciones en Venezuela han medido un tamaño medio de grupo de 5,6 ejemplares en la estación lluviosa y de 15,9 en el mes más seco.

Los capibaras se comunican mediante una variedad de vocalizaciones: ronroneos de sumisión, ladridos de alarma, silbidos estridentes, gruñidos y sonidos nasales. La comunicación vocal es especialmente importante entre las crías y sus madres, y entre los miembros del grupo cuando se desplazan en ambientes con poca visibilidad.

[ Desplegar / Plegar — depredadores registrados ]

Entre los depredadores naturales de la especie se cuentan:

  • Felinos: jaguar, puma y ocelote.
  • Cánidos: zorro selvático y perros domésticos asilvestrados.
  • Repitles: anaconda verde y caimanes.
  • Aves de presa: harpía y otras águilas grandes, sobre todo sobre crías.

5.3 Alimentación[editar]

La dieta del capibara se compone principalmente de hierbas y plantas acuáticas, y en menor medida de frutos, corteza tierna y brotes. Es un pastoreador selectivo: puede alimentarse de las hojas de una especie vegetal e ignorar por completo otras plantas que crecen a su lado. En la estación lluviosa consume sobre todo pastos, mientras que en la estación seca se ve obligado a ampliar la dieta y a aprovechar juncos, plantas ribereñas y restos vegetales más fibrosos.

A veces ingresa en cultivos y se alimenta de caña de azúcar, sandía o maíz, lo que lo convierte en una especie conflicto para algunos productores. En Brasil se lo ha acusado de causar daños en plantaciones de arroz y en cultivos de soja y mijo, y en zonas arroceras se lo considera plaga. La creencia de que el capibara come peces es errónea: es estrictamente herbívoro.

Su aparato digestivo está adaptado a una dieta rica en celulosa. Posee un ciego de gran tamaño y un intestino más largo de lo habitual en roedores. Como otros cávidos y los lagomorfos, practica la coprofagia: consume de forma ocasional excrementos blandos y fermentados que produce en el ciego, para recuperar nutrientes y facilitar la digestión bacteriana de la fibra. Al igual que el conejillo de indias, no puede sintetizar vitamina C, por lo que debe obtenerla de la dieta; se han reportado casos de escorbuto en ejemplares cautivos mal alimentados.[13]

5.4 Reproducción[editar]

El apareamiento puede ocurrir en cualquier época del año, pero los nacimientos tienden a concentrarse en la estación lluviosa. En el norte de Sudamérica, como Venezuela, el pico reproductivo se da entre abril y mayo, mientras que en el sur y en el centro de Brasil, como en Mato Grosso, ocurre entre octubre y noviembre. La hembra puede parir una vez al año, y dos veces si las condiciones climáticas y alimenticias resultan especialmente favorables.

El ciclo estral de la hembra se repite aproximadamente cada 7,5 días, pero el período de receptividad es muy breve, de alrededor de ocho horas. Durante el celo, la hembra emite un silbido nasal y su olor cambia de forma sutil, lo que hace que los machos cercanos la persigan. La cópula se produce siempre en el agua: si la hembra no acepta a un macho, simplemente se sumerge o sale del cuerpo de agua. El macho dominante logra más cópulas que cada subordinado individual, pero los subordinados en conjunto participan en una proporción significativa de los apareamientos.

La gestación dura entre 110 y 150 días según la población y la subespecie considerada; la bibliografía en español distingue alrededor de 110 días para las poblaciones septentrionales y unos 150 días para las meridionales, mientras que los trabajos más recientes en inglés citan un rango de 130 a 150 días.[sin verificar] La camada promedio es de cuatro crías, aunque se han registrado partos de una a ocho. El parto ocurre en tierra y la hembra se reincorpora al grupo pocas horas después. Las crías son precoces y caminan desde muy temprano; en una semana ya pueden consumir pasto, aunque continúan mamando hasta el destete, alrededor de las 16 semanas. Se ha observado aloparentalidad: las crías pueden mamar de otras hembras del grupo y reciben cuidados de varios adultos.

Ambos sexos alcanzan la madurez sexual aproximadamente a los 22 meses de edad. La longevidad en estado silvestre suele ser de ocho a diez años, pero en cautividad los ejemplares bien cuidados pueden vivir hasta doce años, es decir, más del doble de lo que alcanzan muchos individuos en la naturaleza.

5.5 Depredadores y defensa[editar]

El capibara es presa de numerosos depredadores sudamericanos. Entre los más importantes figuran los grandes félidos, sobre todo el jaguar y el puma, y también el ocelote para las crías y los juveniles. La anaconda verde y los caimanes atacan con frecuencia a individuos de distintas edades. Las aves de presa, como la harpía, capturan sobre todo crías. El zorro selvático y los perros asilvestrados también pueden cazar ejemplares jóvenes.

La principal estrategia de defensa del capibara es la huida al agua. Su capacidad de mantenerse sumergido y su velocidad de natación le permiten escapar de felinos y otros depredadores terrestres. El comportamiento grupal reduce además la probabilidad de que un animal individual sea sorprendido, ya que siempre hay ejemplares vigilantes que alertan con ladridos al resto.

6. Sistemática y taxonomía[editar]

El capibara pertenece al orden Rodentia, suborden Hystricomorpha, familia Caviidae y subfamilia Hydrochoerinae. Dentro de esta subfamilia, el género Hydrochoerus está estrechamente relacionado con el género Kerodon, el de los mocós o cavias de las rocas. Junto con los conejillos de indias, los mocós y otros cávidos, el capibara integra el grupo de los caviomorfos sudamericanos, que colonizó América del Sur durante el Cenozoico.

Durante mucho tiempo, los capibaras vivientes y sus parientes extintos se clasificaron en la familia Hydrochoeridae. Desde los primeros estudios filogenéticos moleculares de comienzos del siglo XXI, la relación cercana entre Hydrochoerus y Kerodon ha llevado a incluir a ambos géneros dentro de la subfamilia Hydrochoerinae de la familia Caviidae. La clasificación de los fósiles de tamaño gigante, como los del género Neochoerus, se ha modificado en el mismo sentido.

En el registro fósil, los primeros roedores de gran tamaño emparentados con el capibara aparecen en el Mioceno superior de Argentina. La sistematización de estas formas ha sido históricamente difícil porque los molares de los capibaras cambian mucho de forma a lo largo de la vida del individuo. Como consecuencia, material que alguna vez se asignó a varios géneros y especies distintas se considera hoy el registro de distintas edades de una sola especie. Los antepasados del capibara moderno alcanzaron a veces tamaños muy superiores a los actuales; se conocen cráneos fósiles que doblan el tamaño del cráneo del capibara actual.

En cuanto a la nomenclatura, existió una larga controversia entre Hydrochoerus (Brisson, 1762) e Hydrochaeris (Brünnich, 1772). La Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica acabó por fijar Hydrochoerus hydrochaeris como nombre válido, en razón de su uso extendido en la literatura zoológica moderna.

7. Conservación y amenazas[editar]

El capibara figura como preocupación menor en la Lista Roja de la UICN, con una evaluación publicada en 2016. La especie es abundante en buena parte de Sudamérica y se adapta bien a los ambientes ganaderos y agrícolas. Sin embargo, su situación local es muy variable. En Perú su número se ha reducido drásticamente o ha desaparecido de ciertas regiones como consecuencia de la caza y la pérdida de hábitat; en la frontera colombo-venezolana, donde la caza comercial es intensa, los avistamientos se han vuelto raros en algunas zonas.[14]

La persecución por parte de propietarios rurales es frecuente en las regiones de pastoreo, sobre todo durante la estación seca, cuando el ganado y los capibaras compiten por el pasto disponible. Pese a ello, la actividad ganadera puede favorecer indirectamente a la especie al mantener el pasto bajo, al reducir la vegetación que sirve de refugio a los depredadores y al construir fuentes de agua. En los llanos venezolanos y colombianos, la capacidad de carga de los humedales ganaderos ha permitido altas densidades del roedor.

La alteración de humedales, la urbanización de las riberas y la contaminación de cuencas representan amenazas crecientes. En varias regiones, la especie se ha convertido en un asunto de controversia ambiental cuando sus poblaciones aumentan cerca de urbanizaciones construidas sobre humedales.

8. Relación con el ser humano[editar]

8.1 Uso cazador y talabartería[editar]

Los pueblos indígenas sudamericanos han cazado al capibara desde tiempos precolombinos, aprovechando la carne, la piel y los incisivos como elementos decorativos. En la mitología yanomami, cada recién nacido tiene un «doble» animal en forma de chigüire o de danta que le provee fuerza vital; si el animal muere, también muere la persona. En los llanos de Venezuela y Colombia es común la cría doméstica o semidoméstica para consumo humano.

La piel del capibara se emplea en talabartería para la confección de guantes, calzado, cinturones, chaquetas, bridas, monturas y fustas. El cuero es de color marrón claro, con pequeñas manchas más claras, y es especialmente apreciado en Venezuela, Paraguay y Argentina. En las naciones rioplatenses, los cazadores profesionales de carpinchos se conocen como carpincheros. La grasa extraída de la piel se utiliza en la medicina popular como aceite de uso tópico.

8.2 Alimentación[editar]

La carne de capibara es magra y presenta un bajo contenido de colesterol. En los llanos de Colombia y Venezuela se consume salada, secada y puesta en escabeche, especialmente durante los días de abstinencia de la Cuaresma. Existe la creencia extendida de que un documento eclesiástico antiguo habría clasificado al chigüire como «pescado» para permitir su consumo durante la vigilia, pero no hay certeza documental sobre esa autorización.[15] En Venezuela, el consumo es más frecuente en el interior rural que en las grandes ciudades. En Argentina, Brasil y Uruguay, la carne se destina sobre todo a la elaboración de embutidos.

En Argentina existen criaderos comerciales de carpinchos en varias provincias del litoral fluvial, donde la especie se maneja para carne y cuero. En Colombia y Venezuela hay iniciativas similares de cría en granjas, impulsadas por la pluralidad de usos del animal.

8.3 Zonas urbanas y conflicto ambiental[editar]

A partir de 2020, los carpinchos comenzaron a ser vistos con frecuencia en zonas urbanas y semiurbanas de la provincia de Buenos Aires, en particular en Nordelta, un emprendimiento inmobiliario de lujo del partido de Tigre, construido sobre humedales del río Paraná. La presencia de los animales en lagunas artificiales, jardines y calles del barrio generó quejas de algunos vecinos, al tiempo que el apoyo a los carpinchos se volvió un fenómeno viral en redes sociales y medios de comunicación.[16] Organizaciones ambientalistas y referentes políticos se pronunciaron por la protección de los humedales y por la discusión de una ley de humedales para la Argentina. El episodio reavivó el debate sobre la expansión inmobiliaria en áreas inundables y sobre la convivencia entre la fauna autóctona y los asentamientos humanos.

8.4 Parques zoológicos y cautividad[editar]

El capibara se ha adaptado bien a la vida en zoológicos y parques. En cautividad puede vivir hasta doce años, más del doble de su expectativa silvestre. Es un animal dócil que suele tolerar el acercamiento humano y la alimentación manual, aunque el contacto físico se desaconseja en muchos zoológicos porque las garrapatas del capibara pueden ser vectores de la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas. La Asociación Europea de Zoos y Acuarios ha encargado a Drusillas Park, en Inglaterra, la gestión del libro genealógico europeo de la especie, con datos de nacimientos, muertes, traslados y parentescos.

8.5 En las artes y el entretenimiento[editar]

El carpincho aparece como personaje secundario en el cuento El paso del Yabebirí de Horacio Quiroga, incluido en Cuentos de la selva. En la animación reciente, un capibara figura entre los protagonistas del filme Flow (2024, dirigido por Gints Zilbalodis) y aparecen capibaras en Encanto (2021). La popularidad del animal se disparó a comienzos de la década de 2020 con memes, videos y una canción viral, y se lo asocia con una actitud relajada y pacífica hacia otras especies. En la industria del merchandising, peluches y productos con figura de capibara se multiplicaron durante esos años.

9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

El capibara es una especie profundamente integrada en la cultura material y simbólica de América del Sur hispanohablante. Su presencia va desde el léxico dialectal, con los ya citados carpincho, chigüire, chigüiro y ronsoco, hasta la gastronomía de los llanos, la talabartería rioplatense y la literatura del Cono Sur. En el norte de Sudamérica, el chigüire y el chigüiro forman parte de la vida cotidiana de las sabanas inundables, donde se lo consume, se lo cría y se lo reconoce como un elemento característico del paisaje.

En el español contemporáneo, la palabra capibara ha ganado terreno por influjo del inglés y de las redes sociales, mientras que carpincho conserva plena vigencia en Argentina, Uruguay y Paraguay. La dualidad entre el nombre internacional y los nombres regionales es un ejemplo notable de convivencia léxica en el español americano. La especie no es objeto de seguimiento en festivales o circuitos de ecoturismo masivo, pero los avistamientos en los Esteros del Iberá, el Pantanal y los llanos constituyen un atractivo creciente para el turismo de naturaleza.

10. Registros destacados[editar]

[ Desplegar / Plegar — datos numéricos relevantes ]
Característica Dato
Especie Hydrochoerus hydrochaeris
Grandor relativo Roedor viviente más grande del mundo
Número de cromosomas 66 (2n)
Fórmula dental 1.0.1.3 / 1.0.1.3
Dientes totales 20
Longevidad silvestre 8–10 años
Longevidad en cautividad hasta 12 años
Camada típica 4 crías
Rango de camada 1–8 crías
Período de gestación 110–150 días según la población
Período de receptividad alrededor de 8 horas
Madurez sexual aproximadamente a los 22 meses
Duración de la inmersión hasta 5 minutos
Tamaño típico de grupo 10–20 individuos
Agrupación máxima observada alrededor de 100 individuos
Territorio grupal 5–17 hectáreas
Densidad en llanos ganaderos 50–300 ejemplares por km²

11. Estado de la información y verificación[editar]

Este documento se ha elaborado a partir de fuentes enciclopédicas y de divulgación científica disponibles hasta la fecha de redacción. Las cifras de peso y longitud presentan variaciones entre poblaciones y entre fuentes, por lo que se han señalado mediante notas aclaratorias las discrepancias más relevantes. Los nombres comunes por país se basan en diccionarios de americanismos y en registros regionales, y pueden no reflejar usos emergentes o en retroceso. La situación de las poblaciones locales cambia con rapidez, de modo que las afirmaciones sobre abundancia, caza y conflictos urbanos deben leerse como una fotografía aproximada y no como un censo actualizado.


  1. La ausencia en Chile se debe a la barrera andina y a la falta de hábitats adecuados en el territorio chileno; la especie sí está presente en todos los demás países sudamericanos continentales. ↩︎

  2. En Japón, la tradición de los baños termales para capibaras, iniciada por el zoológico Izu Shaboten, produjo millones de reproducciones en video y una amplia línea de peluches y productos. ↩︎

  3. Los rangos de peso varían entre fuentes: algunos trabajos dan un promedio de 48,9 kilogramos para los llanos venezolanos, mientras que los promedios por sexo se han reportado en torno a 50 kg para machos y 61 kg para hembras en ciertas poblaciones. ↩︎

  4. Las cifras de peso máximo provienen de un ejemplar silvestre de Brasil y otro de Uruguay citados en trabajos del siglo XX; conviene tomarlas como registros puntuales, no como pesos corrientes. ↩︎

  5. La etimología tupí se descompone en kaá («hoja»), píi («delgado»), ú («comer») y el sufijo de agente ara. ↩︎

  6. Fuentes paraguayas y brasileñas oscilan entre las dos interpretaciones; ambas remiten al hábito de pastar cerca del agua. ↩︎

  7. La grafía antigua Hydrochaeris aparece en fuentes del siglo XIX y en parte de la literatura biológica posterior, pero la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica fijó Hydrochoerus hydrochaeris como la forma válida. ↩︎

  8. Algunos nombres como «poncho» o «piro-piro» tienen registros muy locales y no son de uso general dentro de sus respectivos países. ↩︎

  9. La cifra de 1,34 m procede de trabajos citados en la literatura zoológica estadounidense y refleja la longitud total máxima. Otras fuentes sudamericanas suelen redondear el máximo en 1,30 m. ↩︎

  10. Los promedios por sexo pueden variar entre poblaciones; los 61 kg de las hembras corresponden a registros de ciertas regiones y no deben interpretarse como el peso de todas las hembras adultas. ↩︎

  11. El límite sur se suele ubicar en el centro-sur de la región pampeana y en el nordeste argentino, donde la especie es particularmente visible en los Esteros del Iberá y en el Delta del Paraná. ↩︎

  12. Las fuentes en español citan 1.300 m como altitud máxima típica; los trabajos más recientes en inglés señalan 1.500 m en Brasil. La discrepancia refleja la escasez de registros sistemáticos en zonas altas. ↩︎

  13. El escorbuto se ha documentado en crías de criaderos argentinos que no recibieron suplementos de vitamina C, lo que confirma la necesidad de este nutriente en la dieta. ↩︎

  14. La escasez local de avistamientos ha sido documentada de manera cualitativa; no siempre existen censos recientes que permitan cuantificar con precisión la magnitud de la disminución. ↩︎

  15. La idea de que la Iglesia católica equiparó al capibara con un pez es citada con frecuencia por la prensa, pero los historiadores no han localizado un documento oficial que la respalde. Se la suele presentar como leyenda, igual que otras leyendas food-related de la región. ↩︎

  16. El caso de Nordelta fue cubierto por la prensa argentina e internacional durante 2021 y 2022. No se trató de un ingreso repentino de fauna, sino de la reocupación de un territorio que históricamente formaba parte del hábitat natural de la especie. ↩︎