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Invasión rusa de Ucrania

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Invasión rusa de Ucrania
Parte de la guerra ruso-ucraniana (2014-presente)
Fecha24 de febrero de 2022 – presente (cuatro años y medio al 18 de agosto de 2026)
LugarUcrania, Rusia occidental y el mar Negro
EstadoEn curso; sin alto el fuego ni acuerdo de paz
BeligerantesRusia
República Popular de Donetsk (hasta su anexión)
República Popular de Lugansk (hasta su anexión)
Bielorrusia (territorio y apoyo logístico, sin combate directo)
Corea del Norte (tropas en Kursk)

Ucrania
Apoyo militar internacional: OTAN, Unión Europea y aliados
Comandantes rusosValeri Guerásimov, Serguéi Shoigú, Serguéi Surovikin, Aleksandr Dvórnikov, Guennadi Zhidko, Oleg Saliukov, Nikolái Yevménov, Alexander Moiseev
Comandantes ucranianosOleksander Syrskyi, Valerii Zaluzhnyi (comandante en jefe hasta 2024), Serhii Shaptala, Oleksii Neizhpapa, Ihor Tantsiura, Kyrylo Budánov, Mijailo Drapati
Líderes políticos rusosVladímir Putin, Dmitri Medvédev, Mijaíl Mishustin, Serguéi Lavrov, Aleksandr Bórtnikov, Andréi Beloúsov, Nikolái Pátrushev; Aleksandr Lukashenko (Bielorrusia), Kim Jong-un (Corea del Norte)
Líderes políticos ucranianosVolodímir Zelenski, Denís Shmihal, Yulia Svyrydenko, Oleksii Réznikov, Rustem Umiérov, Dmitró Kuleba, Andrii Sybiha, Denís Monastirski, Andriy Yermak
VíctimasMás de 25 000 civiles ucranianos hasta principios de 2026. Las cifras militares están en disputa: véase la sección 7.1
DesplazamientoMás de 7,3 millones de refugiados y más de 7,1 millones de desplazados internos

1. Resumen[editar]

La invasión rusa de Ucrania, también denominada Guerra de Ucrania, comenzó el 24 de febrero de 2022 y constituye una escalada de la guerra ruso-ucraniana iniciada en 2014 tras los sucesos del Euromaidán. Se trata del mayor conflicto militar convencional en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.[1] La cifra precisa de víctimas se desconoce; se estima que hasta principios de 2026 había causado la muerte de más de 25 000 civiles ucranianos, y las estimaciones de bajas militares varían tanto entre sí que no admiten una cifra única.[2] Los combates han generado la mayor crisis de refugiados en el continente desde la Segunda Guerra Mundial: más de 7,3 millones de ucranianos han abandonado el país y más de 7,1 millones se han desplazado internamente.[3] Además, la guerra ha causado daños ambientales significativos y ha puesto en peligro la disponibilidad de alimentos a nivel mundial.[4]

La invasión estuvo precedida por una concentración militar rusa en las fronteras de Ucrania que comenzó a mediados de 2021. Durante este periodo de tensión diplomática, el presidente ruso Vladímir Putin criticó la ampliación de la OTAN posterior a 1997, mientras negaba repetidamente que Rusia tuviera planes de invadir Ucrania.[5] El 21 de febrero de 2022, Rusia reconoció a la República Popular de Donetsk y a la República Popular de Lugansk, dos estados autoproclamados en la región del Dombás, y envió tropas a esos territorios. Al día siguiente, el Consejo de la Federación de Rusia autorizó por unanimidad a Putin a utilizar la fuerza militar fuera de las fronteras rusas.[6] El 24 de febrero, Putin anunció en un mensaje televisado una «operación militar especial» en las provincias de Donetsk y Luhansk; los misiles comenzaron a impactar en diversos puntos de Ucrania, mientras las fuerzas terrestres rusas cruzaban la frontera, dando inicio a múltiples ofensivas.

La ofensiva del frente norte realizada por las fuerzas rusas al comienzo de la invasión resultó en un fracaso tras ser derrotadas en la batalla de Kiev. En los frentes sur y sureste, los rusos tomaron Jersón en marzo de 2022 y Mariúpol en mayo, cuando se rindieron los últimos defensores atrincherados en la planta siderúrgica de Azovstal, mientras abandonaron la campaña de Ucrania central y lanzaron una renovada batalla del Dombás. Las fuerzas rusas continuaron bombardeando objetivos militares y civiles lejos de la línea del frente, incluida la red de energía durante el invierno. A fines de 2022, Ucrania retomó territorios mediante contraofensivas en el sur y el este. Poco después, Rusia anunció la anexión de cuatro provincias parcialmente ocupadas tras realizar referéndums criticados por la comunidad internacional. En noviembre, Ucrania retomó partes del óblast de Jersón. En febrero de 2023, Rusia movilizó a cerca de doscientos mil soldados para una nueva ofensiva en el Dombás.[7] En junio de 2023, Ucrania lanzó otra contraofensiva en el sureste que no logró ninguno de sus objetivos, a la par que Rusia sufría una rebelión por parte del grupo mercenario Wagner. En agosto de 2024, Ucrania llevó a cabo una incursión en el óblast ruso de Kursk, aunque las fuerzas rusas y norcoreanas recuperaron el territorio conquistado en cuestión de meses.

La invasión fue condenada por una parte importante de la comunidad internacional. La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución ES-11/1 condenando la invasión y exigiendo la retirada total de Rusia.[8] La Corte Internacional de Justicia ordenó a Rusia suspender las operaciones militares tras no encontrar evidencia que respaldase las acusaciones rusas de genocidio en el Dombás, y el Consejo de Europa expulsó al país. Numerosos gobiernos occidentales, entre ellos la Unión Europea y los Estados Unidos, impusieron sanciones a Rusia y su aliado Bielorrusia, y proporcionaron ayuda humanitaria, económica y militar a Ucrania. Más de mil empresas abandonaron Rusia y Bielorrusia en respuesta a la invasión. La Corte Penal Internacional abrió una investigación sobre posibles crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, secuestro de niños y genocidio, emitiendo una orden de arresto contra Putin en marzo de 2023. Por otra parte, en contraste con la comunidad occidental, las principales economías asiáticas han fortalecido sus lazos económicos y comerciales con Rusia, debido al suministro constante de combustibles fósiles como petróleo, carbón y gas que ofrece el país euroasiático a bajo costo ante la pérdida de sus antiguos socios comerciales europeos.[9]

Durante la guerra se produjo una evolución rápida en las tácticas de combate y las armas, así como notables campañas de desinformación. Desde el comienzo de la guerra ruso-ucraniana, se llevaron a cabo múltiples ciberataques. Los drones aéreos alcanzaron un papel protagonista, llegando en 2025 a ser los causantes del 70 % de las bajas en el campo de batalla, a la par que se utilizaron tecnologías en desarrollo como armas de energía dirigida para provocar interferencias en los robots militares.[10]

2. Terminología[editar]

El nombre del conflicto ha sido objeto de controversia desde sus inicios. El gobierno ruso denomina oficialmente la invasión como «operación militar especial», evitando los términos «guerra» o «invasión», que considera políticamente desfavorables.[11] Las autoridades rusas han promulgado leyes que penalizan la difusión de información considerada «falsa» sobre las acciones militares en Ucrania, lo que ha llevado a la detención de periodistas, activistas y ciudadanos por describir el conflicto con términos distintos a la versión oficial. Por el contrario, la mayor parte de la comunidad internacional, los medios de comunicación occidentales y latinoamericanos y las organizaciones de derechos humanos utilizan los términos invasión rusa de Ucrania, guerra de Ucrania o guerra ruso-ucraniana para referirse al conflicto.

En el ámbito académico y periodístico hispanohablante se ha debatido la conveniencia de cada denominación. Algunos autores prefieren «guerra ruso-ucraniana» para subrayar la continuidad con el conflicto iniciado en 2014, mientras que otros reservan ese término para el periodo 2014-2021 y denominan «invasión» o «guerra a gran escala» a la fase abierta en febrero de 2022.[12] El uso de «operación militar especial» es considerado un eufemismo por numerosos lingüistas y analistas.[13]

La ambigüedad terminológica tiene además implicaciones legales y diplomáticas, ya que la calificación de un conflicto como «guerra» activa marcos jurídicos internacionales específicos. En este artículo se utiliza «invasión rusa de Ucrania» para referirse a la fase del conflicto iniciada el 24 de febrero de 2022, y «guerra ruso-ucraniana» para el conflicto más amplio que comenzó en 2014.

3. Antecedentes[editar]

3.1. Contexto internacional tras la Guerra Fría[editar]

Tras la disolución de la Unión Soviética en 1991, Ucrania emergió como un estado independiente. La expansión de la OTAN hacia los antiguos países del Pacto de Varsovia y las ex repúblicas soviéticas fue uno de los principales puntos de fricción entre Rusia y Occidente.[14] El gobierno ruso, especialmente bajo el liderazgo de Vladímir Putin, ha sostenido que la ampliación de la OTAN hacia el este constituye una amenaza a su seguridad nacional y una violación de acuerdos informales que, según Moscú, se habrían alcanzado al final de la Guerra Fría. Los países occidentales niegan la existencia de tales acuerdos y defienden el derecho de los estados soberanos a elegir sus alianzas.

Desde la independencia, las relaciones entre ambos países han estado marcadas por disputas sobre identidad nacional, sistemas políticos y alineación geopolítica: mientras Ucrania buscaba una integración creciente con la Unión Europea y la OTAN, Rusia la consideraba parte de su esfera de influencia histórica y estratégica.

La Revolución naranja de 2004, un movimiento de protesta contra el fraude electoral en Ucrania, representó un primer gran enfrentamiento geopolítico entre Rusia y Occidente por la orientación política del país. Las protestas, pacíficas y masivas, llevaron a la repetición de la votación. El Kremlin respaldó al candidato pro-ruso Víktor Yanukóvich, mientras que la Unión Europea y Estados Unidos apoyaron a la oposición, encabezada por Víktor Yúshchenko, que impulsó una agenda prooccidental. Yanukóvich fue finalmente derrotado, pero regresó al poder en 2010. Moscú interpretó el episodio como una injerencia occidental en su área de influencia.

3.2. El tratado Dos más Cuatro y la ampliación de la OTAN[editar]

Un elemento central de la narrativa rusa es la percepción de que Occidente incumplió compromisos de no ampliar la OTAN hacia el este tras la Guerra Fría. El Tratado Dos más Cuatro, firmado en 1990, reguló la reunificación alemana, pero no incluyó cláusula alguna sobre la ampliación de la alianza. Dirigentes soviéticos posteriores, entre ellos Mijaíl Gorbachov, afirmaron que altos funcionarios occidentales habían asegurado verbalmente que la OTAN no se extendería hacia el este; los gobiernos occidentales sostienen que tales conversaciones, de haberse producido, no tuvieron carácter vinculante.[15]

Esta tensión se intensificó con la cumbre de la OTAN celebrada en Bucarest en 2008, en la que se discutió la posible adhesión de Ucrania y Georgia sin que llegara a concretarse un plan de acción formal para ninguno de los dos países.

3.3. Euromaidán y primera fase de la guerra (2014-2021)[editar]

En noviembre de 2013, la decisión del presidente Yanukóvich de suspender la firma de un acuerdo de asociación con la Unión Europea desencadenó protestas masivas en la plaza de la Independencia de Kiev, conocidas como Euromaidán. Las protestas derivaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y culminaron en febrero de 2014 con la destitución de Yanukóvich y su huida del país. Rusia interpretó la revuelta como un golpe de Estado apoyado por Occidente.

Rusia reaccionó con la anexión de Crimea en marzo de 2014, mediante un referéndum no reconocido internacionalmente, y con el apoyo a movimientos separatistas armados en las regiones orientales de Donetsk y Luhansk. Se inició así la primera fase de la guerra ruso-ucraniana, que hasta 2022 causó más de 14 000 muertos y dejó una línea de frente congelada en el Dombás.[16] Los acuerdos de Minsk de 2014 y 2015, negociados con mediación franco-alemana, intentaron resolver el conflicto, pero su aplicación quedó estancada.

3.4. Relaciones Rusia-Unión Europea desde 2012[editar]

Las relaciones entre Rusia y la Unión Europea se deterioraron progresivamente en la década de 2010. La anexión de Crimea provocó las primeras sanciones económicas europeas contra Rusia. La injerencia rusa en las elecciones de varios países occidentales, el envenenamiento de opositores como Alexander Litvinenko y posteriormente de Alekséi Navalny, y el ataque cibernético NotPetya de 2017 profundizaron la desconfianza mutua.[17]

4. Preludio de la invasión[editar]

Entre marzo y abril de 2021, Rusia comenzó una concentración militar sin precedentes en las fronteras de Ucrania y en la península de Crimea, con más de 100 000 efectivos, tanques, artillería y sistemas de misiles.[18] A lo largo de 2021 y principios de 2022, Estados Unidos y la OTAN advirtieron repetidamente que la concentración era la preparación de una invasión, mientras que Moscú lo negaba y la justificaba como ejercicios militares, al tiempo que exigía garantías de seguridad a Occidente.

En diciembre de 2021, Rusia presentó a Estados Unidos y a la OTAN una serie de demandas de seguridad, incluyendo la prohibición de futuras ampliaciones de la alianza y la retirada de fuerzas de los países que ingresaron después de 1997. Las demandas fueron rechazadas en enero de 2022, pero Occidente dejó abierta la puerta a negociaciones sobre control de armamento.[19]

El 21 de febrero de 2022, Rusia reconoció oficialmente a la República Popular de Donetsk y a la República Popular de Lugansk como estados independientes, firmó tratados de amistad y cooperación con ellos, y ordenó el despliegue de tropas rusas en su territorio. El 22 de febrero, el Consejo de la Federación autorizó a Putin a usar la fuerza militar fuera de Rusia. Estas acciones fueron condenadas por la comunidad internacional como una violación de la soberanía ucraniana.

4.1. Acusaciones rusas de genocidio en el Dombás[editar]

El gobierno ruso justificó la invasión, entre otros argumentos, con la acusación de que el gobierno ucraniano estaba cometiendo un «genocidio» contra la población rusoparlante del Dombás. Estas acusaciones fueron rechazadas por la Corte Internacional de Justicia, que en su orden de medidas provisionales de marzo de 2022 declaró no haber encontrado evidencia que respaldara la existencia de un genocidio.[20] Ucrania y sus aliados calificaron la narrativa rusa de pretexto para justificar la intervención militar.

4.2. La frontera y los ejes de ataque[editar]

La frontera común entre Rusia y Ucrania, de aproximadamente 2 000 kilómetros, se convirtió en el punto de partida de la invasión. Las tropas rusas se desplegaron en tres grandes ejes: hacia Kiev desde el norte, atravesando territorio bielorruso; hacia Járkov desde el noreste; y hacia el Dombás y el sur desde el este y desde Crimea. La preparación logística y la acumulación de equipo militar en estas zonas fueron detectadas por servicios de inteligencia y por imágenes satelitales, pero Rusia mantuvo su narrativa de no intervención hasta el inicio de la operación.[21]

5. Desarrollo de la contienda[editar]

5.1. La invasión inicial (febrero-abril de 2022)[editar]

El 24 de febrero de 2022, alrededor de las 05:00 hora de Ucrania, Putin anunció en un discurso televisado el inicio de una «operación militar especial» con el objetivo declarado de «desmilitarizar y desnazificar» Ucrania. Minutos después, misiles rusos impactaron en ciudades de todo el país, incluyendo Kiev, Járkov, Odesa y Leópolis, y las fuerzas terrestres rusas cruzaron la frontera desde el norte (Bielorrusia), el este (Donetsk y Luhansk) y el sur (Crimea).[22]

La ofensiva rusa se dividió en varios frentes:

Frente de Kiev. Las fuerzas rusas avanzaron hacia la capital ucraniana desde el norte y el noroeste, con columnas blindadas que llegaron a los suburbios de Kiev a finales de febrero. Sin embargo, la férrea resistencia ucraniana, unida a problemas logísticos rusos y al clima de finales del invierno, impidió la conquista de la ciudad. A finales de marzo, Ucrania lanzó una contraofensiva que obligó a Rusia a retirarse de la región de Kiev. La retirada rusa dejó al descubierto la masacre de Bucha, donde se encontraron los cuerpos de cientos de civiles asesinados, muchos de ellos con signos de tortura.[23]

Frente oriental. En el este, las fuerzas rusas y separatistas intentaron romper las líneas ucranianas en el Dombás y avanzar hacia Járkov, la segunda ciudad del país. Járkov fue objeto de bombardeos constantes en las primeras semanas, pero las fuerzas ucranianas mantuvieron el control de la ciudad.

Frente sur. Desde Crimea, las fuerzas rusas avanzaron rápidamente hacia el norte, tomando la ciudad de Melitópol y cercando Mariúpol. El 2 de marzo, las fuerzas rusas alcanzaron las afueras de Jersón, que cayó poco después y se convirtió en la única capital regional conquistada por Rusia. También se registraron avances hacia Mykolaiv y Odesa, frenados por la resistencia ucraniana. Mariúpol, ciudad portuaria del mar de Azov, resistió un asedio de casi tres meses, hasta que los últimos defensores ucranianos se rindieron en la planta siderúrgica de Azovstal el 20 de mayo de 2022. La ciudad quedó prácticamente destruida y el número de civiles muertos se estima en miles.[24]

La campaña inicial rusa no logró ninguno de sus objetivos estratégicos principales: la conquista de Kiev, el derrocamiento del gobierno de Zelenski y la rápida capitulación de Ucrania.

5.2. Contraofensivas y anexiones rusas (septiembre-noviembre de 2022)[editar]

A lo largo del verano de 2022, el frente se estabilizó en el este y el sur, con combates de desgaste en el Dombás. En septiembre de 2022, Ucrania lanzó una contraofensiva sorpresa en la región de Járkov, en el noreste, que rompió las líneas rusas y permitió la liberación de cientos de kilómetros cuadrados, incluyendo la ciudad de Izium, en apenas una semana. Esta fue la mayor victoria territorial ucraniana desde el inicio de la guerra.

En noviembre de 2022, Ucrania retomó la ciudad de Jersón, la única capital regional que Rusia había conquistado, tras un avance gradual en la orilla occidental del río Dniéper. La retirada rusa se produjo de manera relativamente ordenada, pero supuso un gran golpe simbólico y estratégico.

En respuesta a sus reveses, el 21 de septiembre de 2022, Putin anunció una movilización parcial de reservistas, la primera desde la Segunda Guerra Mundial, que se estima llamó a filas a unos 300 000 hombres. Además, del 23 al 27 de septiembre, las autoridades de ocupación rusas celebraron referéndums en las provincias de Donetsk, Luhansk, Jersón y Zaporiyia, considerados fraudulentos por la comunidad internacional. El 30 de septiembre, Putin firmó los tratados de anexión de esas cuatro provincias a Rusia, aunque ninguna estaba completamente controlada por las fuerzas rusas.[25]

5.3. Batalla de Bajmut y contraofensiva ucraniana de 2023[editar]

A finales de 2022 y principios de 2023, las fuerzas rusas, en particular el grupo mercenario Wagner, emprendieron una ofensiva sobre la ciudad de Bajmut, en el óblast de Donetsk. La batalla, una de las más sangrientas de la guerra, se prolongó durante más de diez meses y terminó con la toma de la ciudad por las fuerzas rusas en mayo de 2023. La defensa ucraniana, sin embargo, infligió bajas masivas a las fuerzas rusas y especialmente a los mercenarios de Wagner.[26]

En junio de 2023, Ucrania lanzó una contraofensiva en el sureste, con la intención de romper las líneas rusas en dirección al mar de Azov y a Melitópol. La ofensiva, apoyada con equipo occidental, logró avances limitados, pero no alcanzó sus objetivos estratégicos, enfrentando fortificaciones rusas preparadas durante meses, campos minados densos y ataques aéreos.[27]

En junio de 2023, el jefe del Grupo Wagner, Yevgueni Prigozhin, encabezó una rebelión contra el mando militar ruso, acusando al Ministerio de Defensa de sabotear a sus fuerzas. Las tropas de Wagner tomaron la ciudad de Rostov del Don y avanzaron hacia Moscú, deteniéndose a pocos cientos de kilómetros de la capital, antes de que Prigozhin aceptara un acuerdo de mediación —negociado por el presidente bielorruso Aleksandr Lukashenko— que puso fin a la marcha. Dos meses después, Prigozhin murió en un accidente aéreo en circunstancias no esclarecidas.[28]

5.4. Asedio de Avdíivka y ofensiva de Kursk (2024-2025)[editar]

En el invierno de 2023-2024, las fuerzas rusas lanzaron una ofensiva sobre la ciudad de Avdíivka, un bastión ucraniano en el óblast de Donetsk. La ciudad cayó el 17 de febrero de 2024, tras más de cuatro meses de combates, en la primera gran victoria rusa desde Bajmut.

A lo largo de 2024, Rusia mantuvo la iniciativa en el frente oriental, conquistando varias localidades del Dombás y ejerciendo presión sobre la ciudad de Chásiv Yar y otras posiciones ucranianas, aprovechando su superioridad de artillería y de recursos humanos.

En agosto de 2024, Ucrania sorprendió a Rusia con una ofensiva en la región rusa de Kursk, cruzando la frontera y ocupando un territorio de aproximadamente 1 000 kilómetros cuadrados en los primeros días. La incursión, la primera ocupación de territorio ruso por un ejército extranjero desde la Segunda Guerra Mundial, obligó a Rusia a desviar recursos de otros frentes. Sin embargo, a lo largo de los meses siguientes, las fuerzas rusas, apoyadas por tropas norcoreanas, recuperaron gradualmente el terreno perdido, hasta que en abril de 2025 las fuerzas ucranianas se retiraron casi por completo de la zona.[29]

5.5. Ataques con misiles y guerra aérea[editar]

Desde los primeros días de la invasión, Rusia ha empleado masivamente misiles de crucero, misiles balísticos y drones para atacar infraestructura ucraniana, tanto militar como civil. A partir de octubre de 2022, Rusia inició una campaña sistemática de ataques contra la red energética ucraniana, dejando sin electricidad y calefacción a millones de personas durante el invierno.[30]

En noviembre de 2022, un misil impactó en la aldea polaca de Przewodów, cerca de la frontera con Ucrania, matando a dos personas. Inicialmente se temió que fuera un ataque ruso a territorio de la OTAN, pero las investigaciones concluyeron que probablemente era un misil de defensa aérea ucraniano desviado de su trayectoria. El incidente puso de manifiesto el riesgo de que la guerra se extendiera a países vecinos de la alianza.[31]

Ucrania ha respondido con ataques con drones y misiles de largo alcance contra objetivos militares e infraestructura energética en Rusia y en Crimea, incluidas bases aéreas, refinerías, depósitos de combustible y la base naval de Sebastopol. Estos ataques se han intensificado paulatinamente y, junto con la incursión de Kursk, han llevado la guerra al territorio ruso.

5.6. Frente naval y mar Negro[editar]

Las fuerzas rusas establecieron un bloqueo naval sobre los puertos ucranianos del mar Negro en los primeros días de la invasión, interrumpiendo las exportaciones de cereales. La Armada de Ucrania hundió en el puerto de Mykolaiv su buque insignia, la fragata Hetman Sahaidachny, el 3 de marzo de 2022, para evitar que cayera en manos rusas.[32] El 14 de abril de 2022, el crucero Moskvá, el buque insignia de la Flota rusa del mar Negro, se hundió tras ser alcanzado por dos misiles ucranianos —Ucrania afirmó haber impactado con misiles Neptune, mientras que Rusia reconoció solamente daños por un incendio a bordo—, un gran golpe moral para Rusia.

Ucrania también logró recuperar la isla de las Serpientes, un islote estratégico en el mar Negro, en junio de 2022. La superioridad naval rusa fue neutralizada en gran medida por el uso de misiles antibuque, drones marítimos y minas: Ucrania hundió o averió varios buques rusos —entre ellos el submarino Rostov na Donu en 2023— y atacó en varias ocasiones el puente de Crimea, lo que permitió la reanudación parcial de las exportaciones ucranianas mediante un acuerdo mediado por la ONU y Turquía.[33]

5.7. Amenaza nuclear[editar]

La invasión ha reactivado el temor a una confrontación nuclear en Europa. El 27 de febrero de 2022, Putin puso las fuerzas nucleares rusas en «alerta especial», lo que fue interpretado como una amenaza implícita a Occidente. A lo largo del conflicto, altos funcionarios rusos, incluido el propio Putin y el expresidente Dmitri Medvédev, han realizado amenazas nucleares en varias ocasiones.

La planta nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, fue ocupada por fuerzas rusas en marzo de 2022. Desde entonces, la planta ha sido escenario de bombardeos y cortes de energía que han elevado el riesgo de un accidente nuclear. Ucrania y Rusia se acusan mutuamente de los ataques. El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha solicitado repetidamente la creación de una zona de seguridad alrededor de la planta.[34]

En octubre de 2022, Rusia acusó a Ucrania de planear el uso de una «bomba sucia», acusaciones desmentidas por el gobierno ucraniano y por los organismos internacionales.[35]

Los civiles ucranianos resistieron la invasión de diversas maneras: voluntarios en las unidades de defensa territorial, fabricación de cócteles molotov, donación de alimentos, construcción de barreras como erizos checos y ayuda al transporte de refugiados. La agencia de carreteras ucraniana Ukravtodor pidió a la población que desmantelara o alterara las señales de tráfico para confundir a las tropas rusas.[36]

En los territorios ocupados, se registraron numerosas protestas callejeras contra las fuerzas rusas, que a menudo derivaron en enfrentamientos verbales y físicos. La respuesta rusa varió desde la renuencia a disparar contra los manifestantes hasta el uso de fuego letal. Se ha documentado la detención masiva de manifestantes, desapariciones forzadas, simulacros de ejecución, toma de rehenes y violencia sexual como métodos para intentar quebrar la resistencia ucraniana.

Al mismo tiempo, se ha constatado la existencia de colaboracionismo con las fuerzas rusas en algunas localidades ocupadas. Las autoridades rusas instalaron administraciones cívicas leales en Jersón, Mariúpol y otras ciudades, y reclutaron a algunos ciudadanos locales para funciones administrativas y de seguridad. El alcance exacto del colaboracionismo es objeto de debate, y las autoridades ucranianas han abierto procesos penales contra cientos de personas por este motivo.[37]

5.9. El frente después de abril de 2025[editar]

La guerra continuaba activa en agosto de 2026, sin alto el fuego ni acuerdo de paz, cuatro años y medio después de su inicio. El relato detallado del frente que ofrecen las secciones anteriores llega hasta la retirada ucraniana de Kursk, en abril de 2025; los combates, los ataques de largo alcance y los movimientos diplomáticos posteriores a esa fecha existen y están documentados en la prensa, pero no se han contrastado contra una fuente abierta para esta revisión y por eso no se resumen aquí.[38]

6. Aspectos internacionales y apoyo militar[editar]

6.1. Reacción internacional y sanciones[editar]

La invasión fue condenada por la Asamblea General de la ONU mediante la Resolución ES-11/1, aprobada el 2 de marzo de 2022 con 141 votos a favor, 5 en contra y 35 abstenciones. La resolución exigía la retirada total e incondicional de las fuerzas rusas del territorio ucraniano.

La Unión Europea adoptó paquetes sucesivos de sanciones contra Rusia, dirigidos a los sectores financiero, energético y tecnológico, así como contra individuos y empresas vinculados al Kremlin. Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá, Japón, Australia y otros países impusieron sanciones similares. Las sanciones incluyeron la congelación de activos del banco central ruso, la exclusión de varios bancos rusos del sistema SWIFT y la prohibición de importaciones de petróleo y carbón. Rusia fue además expulsada del Consejo de Europa y suspendida de varios foros internacionales.

Más de mil empresas internacionales abandonaron Rusia o suspendieron sus operaciones en el país, en un boicot empresarial sin precedentes.

En contraste, países como China, India y varios estados del llamado Sur Global mantuvieron o incrementaron sus relaciones comerciales con Rusia, especialmente en el sector energético. La diplomacia de estos países ha oscilado entre la abstención en votaciones de la ONU y propuestas de mediación.[39]

6.2. Respuesta de la OTAN y ampliación de la alianza[editar]

La OTAN incrementó su despliegue militar en Europa del Este, activó la Fuerza de Respuesta de la OTAN por primera vez en su historia y reforzó los batallones multinacionales en los países del flanco oriental. La invasión también llevó a Suecia y Finlandia, tradicionalmente neutrales, a solicitar su adhesión a la alianza. Finlandia ingresó en la OTAN en abril de 2023 y Suecia en marzo de 2024, con lo que la alianza pasó a tener 32 miembros.[40]

Ucrania solicitó formalmente su adhesión a la OTAN mediante un «procedimiento acelerado» en septiembre de 2022. La alianza, sin embargo, ha evitado comprometerse a un calendario de adhesión mientras dure el conflicto. En la cumbre de Vilna de 2023 y en la de Washington de 2024, los aliados reafirmaron que «el futuro de Ucrania está en la OTAN», sin fijar una fecha.

6.3. Respuesta de la Unión Europea y candidatura de Ucrania[editar]

La Unión Europea activó la Directiva de Protección Temporal para acoger a los refugiados ucranianos, la primera vez que se aplicaba este mecanismo. La Comisión y el Consejo Europeo coordinaron la respuesta económica y militar. Ucrania y Moldavia obtuvieron el estatus de países candidatos a la adhesión a la UE en junio de 2022. En diciembre de 2023, el Consejo Europeo acordó iniciar las negociaciones de adhesión con Ucrania, una decisión histórica que marcó un giro en la política de ampliación europea.[41]

El Parlamento Europeo, así como los parlamentos de Letonia, Lituania, Estonia, República Checa y Polonia, declararon a Rusia un «Estado patrocinador del terrorismo», una calificación política sin efectos legales directos pero con un fuerte valor simbólico.

6.4. Respuesta de Estados Unidos[editar]

Estados Unidos se convirtió en el principal proveedor de ayuda militar a Ucrania. Los paquetes de ayuda incluyeron artillería, sistemas de defensa aérea, municiones guiadas de precisión y vehículos blindados. El Congreso estadounidense aprobó en 2022, 2023 y 2024 varios paquetes de ayuda por un total que supera los 100 000 millones de dólares.[42]

El presidente Joe Biden visitó Kiev en febrero de 2023, en un gesto de alto simbolismo político, reafirmando el apoyo estadounidense a Ucrania. Estados Unidos también ha proporcionado inteligencia en tiempo real que ha sido clave para la defensa ucraniana.

El regreso de Donald Trump a la presidencia en enero de 2025 introdujo un cambio en la política estadounidense: su administración abogó por una negociación directa con Rusia y criticó el monto de la ayuda a Ucrania. En 2019, durante su primer mandato, Trump había vendido a Ucrania armas más letales que sus predecesores, incluidos misiles antitanque Javelin, un antecedente que contrasta con su retórica posterior.[43]

6.5. Participación de Bielorrusia[editar]

Bielorrusia permitió a Rusia utilizar su territorio para la invasión, incluida la entrada de tropas desde el norte hacia Kiev, aunque no declaró formalmente la guerra. El presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, ha negado que sus fuerzas participen directamente en el combate. En marzo de 2022, el Parlamento Europeo calificó a Bielorrusia de «co-agresor» y le impuso sanciones. En junio de 2023, Rusia desplegó armas nucleares tácticas en territorio bielorruso, una decisión que elevó las tensiones internacionales.[44]

6.6. Acercamiento Corea del Norte-Rusia[editar]

Corea del Norte se convirtió en uno de los principales aliados de Rusia en el conflicto. Según la inteligencia occidental, Pyongyang ha suministrado a Rusia millones de proyectiles de artillería y misiles balísticos, y en otoño de 2024 envió tropas a la región de Kursk para apoyar a las fuerzas rusas. La ONU ha confirmado la presencia de tropas norcoreanas en Kursk y ha alertado sobre la internacionalización del conflicto.[45]

6.7. Combatientes extranjeros[editar]

Más de 20 000 voluntarios extranjeros de diversas nacionalidades se han integrado en la Legión Internacional de Defensa Territorial de Ucrania, una unidad creada por el gobierno ucraniano en los primeros días de la invasión. El número exacto de combatientes extranjeros y su distribución por nacionalidades es difícil de verificar; Ucrania afirma que han participado ciudadanos de más de 50 países, mientras que Rusia los presenta como mercenarios.[46]

7. Víctimas e impacto humanitario[editar]

7.1. Víctimas[editar]

La cifra de víctimas de la invasión es incierta y objeto de debate. Hasta principios de 2026, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos había documentado más de 25 000 muertes civiles ucranianas, una cifra que el propio organismo considera conservadora, porque no incluye las zonas ocupadas donde el acceso de observadores es limitado. El caso extremo es Mariúpol, donde la destrucción total de la ciudad y el control ruso han impedido cualquier recuento fiable.[47]

Las bajas militares son mucho más difíciles de cuantificar, y aquí las estimaciones no solo difieren en la magnitud, sino en qué es lo que se está contando. La cifra de «más de 200 000 soldados muertos» circula con dos lecturas incompatibles: en unas versiones designa el total combinado de ambos bandos, y en otras corresponde solo a los muertos rusos, a los que se añadirían más de 80 000 ucranianos según estimaciones occidentales de finales de 2025. Otras cuentas elevan las bajas rusas por encima de 600 000, pero sumando muertos y heridos, que es una categoría distinta. Aquí no se elige entre esas versiones: el lector debe saber que una misma cifra se publica con tres significados diferentes y que la diferencia entre ellos es de cientos de miles de personas.[48]

Cada bando protege la información por razones estratégicas y políticas: Ucrania no publica cifras oficiales completas y Rusia rara vez confirma sus pérdidas. Entre las bajas rusas se han registrado numerosos generales y oficiales de alto rango, algo inusual en conflictos recientes; Ucrania ha publicado listas de generales rusos muertos en combate, aunque Moscú casi nunca las reconoce.

7.2. Prisioneros de guerra[editar]

Se han denunciado graves violaciones del derecho internacional humanitario en el trato a prisioneros de guerra. La ejecución sumaria de prisioneros rusos por parte de filas ucranianas ha sido documentada en vídeos y verificada por organismos de derechos humanos, aunque su alcance parece limitado. Por el lado ruso, se han registrado miles de casos de tortura, maltrato y denegación de asistencia médica a prisioneros ucranianos, así como ejecuciones sumarias. Los prisioneros de guerra ucranianos liberados han denunciado sistemáticamente las duras condiciones de su cautiverio.[49]

Ambos bandos han realizado intercambios de prisioneros, aunque el número de presos en poder de cada lado sigue siendo un punto de fricción.

7.3. Refugiados y desplazados internos[editar]

La invasión provocó la mayor crisis de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Más de 7,3 millones de ucranianos han abandonado el país. Los países vecinos —Polonia, Rumania, Hungría, Eslovaquia y Moldavia— fueron la primera vía de salida, y las mayores comunidades de acogida se concentraron después en Polonia, Alemania y Chequia, entre otros países de la Unión Europea. A diferencia de otras crisis anteriores, la Unión Europea activó la Directiva de Protección Temporal, que permite a los ucranianos residir, trabajar y acceder a servicios sociales sin necesidad de presentar solicitudes individuales de asilo.

Además, más de 7,1 millones de personas se han desplazado dentro de Ucrania desde los primeros días de la guerra. La cifra de desplazados internos ha fluctuado según la evolución del frente y las condiciones de seguridad en las zonas liberadas.[50]

La acogida de refugiados ucranianos ha tenido un impacto social y económico considerable en los países receptores. En América Latina, varios países, como México, Argentina, Brasil y Colombia, establecieron programas especiales para recibir refugiados ucranianos, aunque el número de desplazados que llegaron a la región fue limitado en comparación con Europa.[51]

7.4. Crímenes de guerra y procedimientos judiciales[editar]

La Corte Penal Internacional (CPI) abrió en marzo de 2022 una investigación sobre posibles crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad cometidos en Ucrania. La investigación es la mayor de la historia de la CPI y ha implicado el envío de decenas de investigadores al terreno. Entre los hechos documentados figuran la masacre de Bucha, ataques deliberados contra hospitales, escuelas, corredores humanitarios y estaciones de tren, y casos de violencia sexual.

En marzo de 2023, la CPI emitió órdenes de arresto contra Vladímir Putin y la comisionada rusa para los derechos del niño, María Lvova-Belova, por la deportación ilegal de niños ucranianos a Rusia. La orden de arresto, primera contra un presidente en ejercicio de una potencia nuclear, fue un hito en la justicia internacional. Rusia rechaza el cargo.

La Corte Internacional de Justicia ordenó a Rusia en marzo de 2022 suspender las operaciones militares, tras desestimar las acusaciones rusas de genocidio en el Dombás. Rusia rechazó la jurisdicción de la CIJ y no ha acatado la orden.

Ucrania ha procesado a más de 100 soldados rusos en ausencia por crímenes de guerra, ha creado mecanismos nacionales de documentación y ha pedido la creación de un tribunal internacional especial para juzgar el crimen de agresión. Varios países europeos, como Alemania y Suecia, han abierto procesos bajo el principio de jurisdicción universal.[52]

7.5. Campos de filtración[editar]

Las fuerzas rusas han establecido «campos de filtración» en los territorios ocupados, donde civiles ucranianos son sometidos a interrogatorios, registros de datos biométricos y pruebas de lealtad. Los sobrevivientes han denunciado detenciones prolongadas, malas condiciones y violencia. La ONU ha documentado el transporte forzoso de civiles ucranianos a Rusia, incluidos niños, y ha calificado estos hechos como posibles crímenes de guerra.[53]

8. Impacto en las infraestructuras[editar]

La guerra ha dejado cuantiosos daños en la infraestructura de Ucrania y, en menor medida, de Rusia. Las pérdidas son difíciles de cuantificar debido a la censura impuesta por los gobiernos de ambos países.[54]

Las infraestructuras energéticas ucranianas han sido particularmente atacadas. La campaña rusa de bombardeos sobre la red eléctrica, iniciada en octubre de 2022, ha destruido o dañado decenas de subestaciones y centrales. Se ha estimado que Ucrania perdió más del 40 % de su capacidad de generación eléctrica en los dos primeros años de guerra.[55]

La destrucción del embalse de Kajovka en junio de 2023 provocó inundaciones masivas en la provincia de Jersón y un grave desastre ecológico. Ucrania acusó a Rusia de dinamitar la presa, mientras que Moscú atribuyó la destrucción a ataques ucranianos. El incidente provocó el desplazamiento de miles de personas y contaminación de aguas.

Rusia también ha sufrido daños significativos en sus infraestructuras, especialmente en las zonas fronterizas y en las regiones de Bélgorod y Kursk, así como en la península de Crimea. El puente de Crimea, construido por Rusia tras la anexión, ha sido atacado en dos ocasiones.

Los saqueos de material agrícola, industrial y doméstico por parte de las fuerzas rusas en los territorios ocupados están documentados por Ucrania y por organizaciones internacionales. Se ha denunciado el traslado de masas de cereal, metales y maquinaria desde las zonas ocupadas hacia Rusia.[56]

El expolio de arte y patrimonio cultural es otro capítulo destacado. Museos, iglesias y sitios arqueológicos han sido saqueados y en algunos casos destruidos. La UNESCO ha documentado daños en más de 200 sitios culturales ucranianos desde febrero de 2022.[57]

9. Iniciativas de paz[editar]

9.1. Negociaciones de paz (2022)[editar]

Las primeras negociaciones entre Rusia y Ucrania se celebraron en Bielorrusia y Turquía en los meses de marzo y abril de 2022. Las conversaciones de Estambul a finales de marzo llegaron a esbozar posibles acuerdos sobre la neutralidad de Ucrania a cambio de garantías de seguridad, pero se rompieron tras la retirada rusa de Kiev y el descubrimiento de la masacre de Bucha, sin un acuerdo definitivo.[58]

9.2. Fórmula de paz de Ucrania[editar]

El presidente Zelenski ha impulsado desde 2022 una «fórmula de paz» de diez puntos que incluye la retirada total de las fuerzas rusas, la restauración de la integridad territorial ucraniana, la liberación de todos los prisioneros, la seguridad alimentaria y energética, la rendición de cuentas por crímenes de guerra y la creación de un tribunal especial para juzgar el crimen de agresión. La fórmula ha sido discutida en varias reuniones internacionales, pero Rusia la rechaza de plano y no ha participado en ellas.

9.3. Plan de paz de China[editar]

China presentó en febrero de 2023 un plan de paz de doce puntos, que incluye el cese de hostilidades, la reanudación de negociaciones y la oposición al uso de armas nucleares, sin condenar explícitamente la invasión. El plan fue recibido con escepticismo por Ucrania y los países occidentales, que lo consideraron poco concreto y favorable a Rusia, pero fue bien acogido por Moscú.

9.4. Cumbre de junio de 2024[editar]

El 15 y 16 de junio de 2024 se celebró en Suiza la Cumbre de Paz para Ucrania, con la participación de más de ochenta países y organizaciones internacionales, cifra que algunas fuentes elevan por encima de noventa.[59] Rusia no fue invitada. La declaración final reafirmó la soberanía e integridad territorial de Ucrania, pero no logró el respaldo unánime de todos los participantes; varios países del Sur Global se abstuvieron de firmar.[60]

9.5. Iniciativas de Viktor Orbán y del Sur Global[editar]

A principios de julio de 2024, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, poco después de que su gobierno asumiera la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea, visitó Kiev y pidió a Zelenski que considerara un alto el fuego para iniciar negociaciones. Inmediatamente después, Orbán viajó a Moscú y se reunió con Putin el 5 de julio, en un intento de mediación que fue rechazado por los líderes europeos, quienes aclararon que Orbán no representaba a la Unión Europea en esa visita. Ursula von der Leyen advirtió que «la política de apaciguamiento no detendrá a Putin».[61]

El 27 de septiembre de 2024, poco después de la 79.ª sesión de la Asamblea General de la ONU, países del llamado Sur Global publicaron una nota conjunta con estrategias para poner fin a la guerra. Firmaron el documento trece países: Brasil, China, Sudáfrica, Argelia, Bolivia, Kazajistán, Colombia, Egipto, Indonesia, México, Kenia, Turquía y Zambia. La propuesta incluía la formación de un grupo de «amigos por la paz» para fomentar entendimientos comunes.

10. Impacto económico[editar]

La invasión ha tenido un impacto económico global de gran magnitud. Las sanciones contra Rusia y la interrupción de las exportaciones ucranianas provocaron un shock en los mercados de energía, alimentos y fertilizantes.

El precio del gas natural y del petróleo se disparó en 2022, contribuyendo a una ola inflacionaria mundial. La inflación en la eurozona alcanzó máximos no vistos desde la década de 1980, y los bancos centrales de todo el mundo elevaron las tasas de interés.[62]

La crisis alimentaria fue particularmente grave en los países importadores de cereales, especialmente en África del Norte y Oriente Medio, que dependen en gran medida del trigo ucraniano. La Iniciativa de Cereales del Mar Negro alivió parcialmente la presión entre julio de 2022 y julio de 2023.

La economía rusa, a pesar de las sanciones, mostró una resistencia mayor de la esperada, impulsada por los altos precios del petróleo y por el comercio con China, India y otros países no alineados, que aumentaron sus compras de materias primas rusas a precios reducidos. Sin embargo, los efectos a largo plazo de las sanciones tecnológicas y la pérdida de capital extranjero son difíciles de evaluar.

La economía ucraniana se contrajo drásticamente en 2022, con una caída del PIB estimada en torno al 30 %. La recuperación ha sido lenta y condicionada por la continuidad del conflicto y la destrucción de infraestructura productiva.

11. Representación mediática y desinformación[editar]

La guerra ha sido objeto de intensas campañas de desinformación, especialmente por parte del Estado ruso, que busca justificar la invasión y desacreditar a Ucrania. La propaganda rusa ha difundido narrativas sobre supuestos biolaboratorios ucranianos financiados por Estados Unidos, sobre una supuesta dominación nazi del gobierno ucraniano y sobre el genocidio en el Dombás, todas ellas rechazadas por la comunidad internacional, por los organismos multilaterales y por los verificadores de datos.[63]

Ambos bandos han empleado la comunicación estratégica para moldear la opinión pública. Ucrania ha utilizado intensivamente las redes sociales y la figura de Zelenski para mantener la moral interna y movilizar el apoyo internacional. La cobertura mediática en Occidente ha sido mayoritariamente favorable a Ucrania, mientras que en Rusia los medios estatales presentan una versión controlada del conflicto, lo califican de «operación militar especial» y suprimen la información sobre bajas propias.

12. Ramificaciones[editar]

12.1. Lista de países hostiles según Rusia[editar]

El gobierno ruso elaboró una lista de «países hostiles» que comprende principalmente a los estados occidentales que impusieron sanciones. Los ciudadanos y empresas de estos países están sujetos a restricciones especiales en Rusia, incluidas limitaciones cambiarias y requisitos de pago en rublos por el gas natural.

12.2. Crisis alimentaria mundial[editar]

La guerra agravó la crisis alimentaria mundial iniciada en 2021, al interrumpir las exportaciones de cereales y aceites vegetales de Ucrania, uno de los mayores productores de alimentos del mundo. Los precios del trigo, el maíz y los fertilizantes alcanzaron máximos históricos, lo que aumentó la inseguridad alimentaria en África, Oriente Medio y América Latina. Según el Programa Mundial de Alimentos, el número de personas en inseguridad alimentaria aguda se duplicó entre 2019 y 2023, en parte por los efectos del conflicto.

12.3. Tensión separatista en Moldavia[editar]

La invasión rusa de Ucrania generó inquietud sobre la seguridad de Moldavia, especialmente en la región separatista de Transnistria, donde Rusia mantiene tropas desde los años noventa. En marzo y abril de 2022 se registraron ataques con artefactos explosivos en Transnistria, que Rusia y Ucrania se acusaron mutuamente de provocar y que elevaron el temor a una extensión del conflicto. Moldavia obtuvo en 2022 el estatus de país candidato a la UE.

12.4. Prohibición de partidos en Ucrania[editar]

Durante la guerra, el gobierno ucraniano prohibió la actividad de varios partidos políticos considerados prorrusos, entre ellos Plataforma de Oposición — Por la Vida, uno de los más grandes del país. La medida fue justificada por razones de seguridad nacional, pero criticada por algunos organismos internacionales por sus implicaciones para el pluralismo político.

13. Reacciones en el mundo hispanohablante[editar]

13.1. Gobiernos latinoamericanos[editar]

Los gobiernos de América Latina adoptaron posiciones diversas frente a la invasión. La mayoría condenó la agresión rusa en las votaciones de la ONU, pero varios se abstuvieron o matizaron su postura. México, Argentina, Chile, Colombia, Perú y Guatemala estuvieron entre los países que votaron a favor de la resolución de condena de marzo de 2022. Nicaragua ha mantenido una posición de alineamiento con Rusia, y Venezuela, tradicional aliada de Moscú, evitó condenar la invasión.[64]

Cuba y Nicaragua votaron en contra de la resolución de la ONU o se abstuvieron en varias ocasiones. El gobierno de Brasil, bajo Luiz Inácio Lula da Silva, ha intentado ejercer un papel de mediación, proponiendo una «paz con negociación» y rechazando, al mismo tiempo, condenar unilateralmente a Rusia.[65]

13.2. Presencia de la comunidad ucraniana[editar]

La diáspora ucraniana en América Latina, concentrada sobre todo en Brasil, Argentina y Paraguay, se movilizó desde los primeros días de la guerra para enviar ayuda humanitaria y denunciar la agresión rusa. En Argentina, la colectividad ucraniana, históricamente asentada en la provincia de Misiones, organizó concentraciones de repudio frente a las embajadas rusas en Buenos Aires.[66]

13.3. Cobertura mediática y opinión pública[editar]

Los medios de comunicación en español, tanto en Europa (El País, RTVE) como en América Latina (Clarín, El Universal), han cubierto extensamente la guerra, con especial énfasis en la crisis de refugiados, la seguridad energética y el impacto económico. La opinión pública latinoamericana, según algunas encuestas, ha mostrado una división entre la condena a Rusia y el escepticismo hacia la intervención occidental.[67]

14. Consecuencias y legado a largo plazo[editar]

La invasión rusa de Ucrania ha transformado el orden internacional de la posguerra fría. Se ha consolidado una nueva división entre las potencias occidentales y el bloque que Moscú denomina «mundo multipolar», con China, India y otros países del Sur Global buscando un papel de equilibrio. La guerra ha acelerado la ampliación de la OTAN, la integración de Ucrania en la Unión Europea y el rearme de las potencias europeas.

El conflicto también ha demostrado la viabilidad de la resistencia armada de un país mediano frente a una potencia militarmente superior, cuando cuenta con apoyo externo y con una movilización popular decidida. La tecnología, en particular los drones y las telecomunicaciones, ha cambiado la naturaleza del campo de batalla.

Las consecuencias económicas y sociales se prolongarán durante décadas: la reconstrucción de Ucrania, la integración de millones de refugiados, la reconfiguración del mercado energético europeo y la fractura de la sociedad rusa son procesos de largo alcance. La guerra ha dejado una Europa más militarizada, una Rusia más aislada y una Ucrania profundamente transformada.

El final del conflicto es incierto. Las posiciones de Rusia y Ucrania siguen siendo incompatibles en los puntos esenciales: la integridad territorial, las garantías de seguridad y el futuro de los territorios ocupados. Las iniciativas de paz se han multiplicado, pero ninguna ha logrado acercar las posiciones de las partes.

Mientras tanto, cada día de guerra suma muertos, destrucción y sufrimiento en ambos lados de la frontera, y la amenaza de una escalada nuclear o de una extensión del conflicto sigue presente en el horizonte europeo.

15. Temas relacionados[editar]

  • Preludio de la invasión rusa de Ucrania
  • Mensaje de Vladímir Putin del 24 de febrero de 2022
  • Contraofensiva del este de Ucrania de 2022
  • Contraofensiva del sur de Ucrania de 2022
  • Anexión de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia a Rusia
  • Ofensiva de Kursk (2024-2025)
  • Grupo Wagner
  • Iniciativa de cereales del Mar Negro
  • Crisis de refugiados ucraniana
  • Crímenes de guerra en la invasión rusa de Ucrania
  • Territorios ocupados de Ucrania por Rusia
  • Representación mediática de la guerra ruso-ucraniana

  1. El conflicto superó en escala a las guerras de los Balcanes de la década de 1990 y a la guerra de Georgia de 2008, que habían sido hasta entonces los mayores enfrentamientos convencionales europeos de la posguerra fría. ↩︎

  2. Las cifras de bajas son objeto de fuerte disputa. Los gobiernos de Rusia y Ucrania publican datos incompletos o contradictorios, y los organismos internacionales advierten que el número real puede ser considerablemente mayor. La sección 7.1 detalla en qué consiste exactamente el desacuerdo. ↩︎

  3. La crisis de refugiados ucraniana superó a la venezolana como el mayor éxodo de población del siglo XXI en términos de rapidez de desplazamiento. ↩︎

  4. Ucrania es uno de los mayores exportadores mundiales de cereales, especialmente trigo y maíz; la interrupción de sus exportaciones provocó alzas de precios y escasez en países importadores de África y Oriente Medio. ↩︎

  5. La negativa rusa contrastaba con los informes de inteligencia occidentales que desde noviembre de 2021 advertían de una invasión inminente. ↩︎

  6. La autorización del Consejo de la Federación fue el último paso institucional interno antes del inicio de la invasión. ↩︎

  7. La cifra de 200 000 soldados movilizados fue reportada por fuentes occidentales y no fue confirmada oficialmente por Moscú. ↩︎

  8. La resolución fue aprobada con 141 votos a favor, 5 en contra y 35 abstenciones, un resultado que evidenció el aislamiento diplomático ruso. ↩︎

  9. Países como China e India incrementaron sustancialmente sus compras de petróleo y carbón rusos a precios reducidos, mitigando parcialmente el efecto de las sanciones. ↩︎

  10. El dato del 70 % de bajas causadas por drones proviene de fuentes militares ucranianas citadas en enero de 2025; la proporción puede variar según el frente y el periodo. ↩︎

  11. Las autoridades rusas llegaron a imponer multas y penas de prisión a ciudadanos que emplearan la palabra «guerra» para referirse al conflicto. La ley de marzo de 2022 preveía penas de hasta quince años de prisión por difundir información «falsa» sobre las fuerzas armadas, lo que provocó la autocensura de los medios independientes rusos y el exilio de numerosos periodistas. ↩︎

  12. La ambigüedad terminológica también se refleja en el título de los artículos de distintas enciclopedias: algunas utilizan «guerra de Ucrania», otras «invasión rusa de Ucrania» y otras «guerra ruso-ucraniana». ↩︎

  13. La lingüista rusa Elena Grushina, entre otros, ha analizado el uso del eufemismo como herramienta de control discursivo del Kremlin. ↩︎

  14. Entre 1999 y 2020, la OTAN incorporó a once países de Europa central y oriental, la mayoría de ellos antiguos aliados o repúblicas de la Unión Soviética. ↩︎

  15. El debate gira en torno a la diferencia entre promesas verbales y compromisos formales. La documentación desclasificada no contiene ningún tratado que prohíba la ampliación de la OTAN, pero la percepción rusa de un incumplimiento ha sido utilizada de forma sostenida como justificación política de sus acciones en Ucrania. ↩︎

  16. La cifra de 14 000 muertos es una estimación de la ONU para el periodo 2014-2021; incluye tanto civiles como combatientes y víctimas del derribo del vuelo MH17. ↩︎

  17. El envenenamiento de Navalny en 2020 con un agente nervioso de la familia Novichok fue uno de los detonantes de la última ronda de sanciones europeas antes de la invasión. ↩︎

  18. La concentración fue detectada mediante imágenes satelitales y fuentes de inteligencia; en diciembre de 2021, la cifra de tropas rusas desplegadas se estimaba en 175 000 según la administración Biden. ↩︎

  19. La negativa occidental a conceder una moratoria permanente a la ampliación de la OTAN fue citada por Putin en su discurso del 24 de febrero como uno de los motivos de la invasión. ↩︎

  20. La orden de la CIJ fue aprobada con 13 votos a favor y 2 en contra; los jueces rusos y un juez chino votaron en contra. ↩︎

  21. La longitud de la frontera terrestre entre ambos países se cita habitualmente en torno a los 2 000 kilómetros, sin contar el litoral compartido del mar de Azov ni el tramo que corresponde a Crimea, anexionada en 2014. ↩︎

  22. La hora exacta del inicio de los ataques varía según la fuente; la mayoría sitúa los primeros impactos entre las 04:50 y las 05:10 hora local. ↩︎

  23. La masacre de Bucha fue denunciada por primera vez el 2 de abril de 2022, tras la liberación de la ciudad, y llevó a una oleada de condenas internacionales y nuevas sanciones contra Rusia. ↩︎

  24. La defensa de Azovstal se convirtió en símbolo de la resistencia ucraniana; los defensores fueron evacuados y luego intercambiados en algunos casos por prisioneros rusos. La destrucción de la ciudad y la ausencia de observadores independientes han impedido un recuento fiable de víctimas civiles. ↩︎

  25. La anexión fue rechazada por la Asamblea General de la ONU mediante la Resolución ES-11/4, aprobada el 12 de octubre de 2022 con 143 votos a favor, 5 en contra y 35 abstenciones. ↩︎

  26. El Grupo Wagner, que contaba con decenas de miles de efectivos en Bajmut, incluyendo presos reclutados bajo promesa de amnistía, sufrió bajas estimadas en más de 20 000 muertos. ↩︎

  27. La contraofensiva ucraniana liberó algunos pueblos, como Bajmutivka y Klishchíivka, pero no logró cortar el corredor terrestre hacia Crimea. ↩︎

  28. El accidente aéreo de Prigozhin, el 23 de agosto de 2023, fue interpretado por la mayoría de analistas como una represalia del Kremlin por la rebelión de junio, aunque no existen pruebas concluyentes publicadas. ↩︎

  29. La participación de tropas norcoreanas en Kursk fue confirmada por la ONU y varios gobiernos occidentales en 2025; se estimó que Corea del Norte desplegó entre 10 000 y 12 000 soldados. Corea del Norte no reconoció oficialmente el envío de tropas en un primer momento, pese a los informes de inteligencia y los testimonios de prisioneros. ↩︎

  30. La campaña contra la red energética fue calificada por Ucrania y la Unión Europea como una forma de «terrorismo energético» y por algunos juristas y organizaciones de derechos humanos como un crimen de guerra, al interpretarse como un intento de minar la moral civil y la capacidad industrial del país. ↩︎

  31. El incidente de Przewodów provocó una crisis diplomática momentánea, ya que invocaba el artículo 5 de la OTAN; Polonia descartó finalmente solicitarlo al no confirmarse la intencionalidad rusa. ↩︎

  32. El hundimiento del Hetman Sahaidachny fue confirmado por fuentes ucranianas en marzo de 2022; se trató de una decisión deliberada de la tripulación para evitar la captura. ↩︎

  33. La Iniciativa de Cereales del Mar Negro, firmada en julio de 2022, permitió exportar millones de toneladas de grano desde tres puertos ucranianos hasta su suspensión por Rusia en julio de 2023. ↩︎

  34. La presencia del OIEA en la planta se inició en septiembre de 2022; la agencia mantiene un equipo permanente de observadores en el lugar. ↩︎

  35. La expresión «bomba sucia» se refiere a un artefacto explosivo convencional que dispersa material radiactivo; no se trata de un arma nuclear propiamente dicha. ↩︎

  36. El llamado de Ukravtodor se realizó en los primeros días de la invasión mediante las redes sociales y fue ampliamente replicado por los medios ucranianos. ↩︎

  37. La legislación ucraniana fue modificada durante la guerra para agravar las penas por colaboracionismo; según la Fiscalía General de Ucrania, en 2024 se habían abierto más de 6 000 procesos por este delito. ↩︎

  38. Este hueco se declara en lugar de disimularlo, porque un artículo cuyo relato se detiene sin avisar es indistinguible de uno en el que no hubiera nada que contar. Lo comprobado para esta revisión, el 18 de agosto de 2026, es únicamente el estado del conflicto —activo, sin alto el fuego ni acuerdo de paz—, que es el dato que impediría publicar como vigente una situación ya superada. La secuencia de operaciones de 2025 y 2026 queda pendiente de una ampliación con fuentes abiertas. ↩︎

  39. El grupo de países africanos y latinoamericanos mantuvo posiciones diversas: algunos condenaron la invasión, otros se abstuvieron y unos pocos mostraron un apoyo implícito a Moscú, lo que evidenció las divisiones del orden internacional. ↩︎

  40. La adhesión de Finlandia y Suecia duplicó la extensión de la frontera terrestre de la OTAN con Rusia, un hecho de enorme importancia estratégica. ↩︎

  41. La decisión de iniciar negociaciones fue acompañada de condiciones sobre reformas judiciales, lucha contra la corrupción y protección de minorías en Ucrania. ↩︎

  42. Las cifras exactas de ayuda estadounidense varían según la fuente; el Instituto Kiel para la Economía Mundial estima en más de 70 000 millones de euros la ayuda total comprometida por Estados Unidos para 2024. ↩︎

  43. La venta de armas de 2019 se produjo después de la controversia del primer impeachment de Trump, relacionada con presiones a Ucrania sobre el hijo de Biden. ↩︎

  44. El despliegue nuclear ruso en Bielorrusia fue confirmado por Putin y Lukashenko en junio de 2023; es la primera vez que Rusia estaciona armas nucleares fuera de sus fronteras desde la disolución de la Unión Soviética. ↩︎

  45. La relación bilateral se estrechó con una visita de Putin a Pyongyang en junio de 2024, la primera en 24 años, en la que ambos líderes firmaron un acuerdo de defensa mutua. ↩︎

  46. La participación de combatientes extranjeros está regulada por el derecho internacional humanitario; los mercenarios, según el derecho de Ginebra, gozan de un estatus distinto al de los combatientes regulares. ↩︎

  47. La ACNUDH revisa periódicamente sus cifras y subraya que sus datos son conservadores. La dificultad para contar a los muertos en Mariúpol se debe a la destrucción de la ciudad y a la falta de acceso de observadores internacionales durante y después del asedio. ↩︎

  48. Los recuentos independientes más citados —los de la BBC en ruso y los del Centro de Estudios Estratégicos y de Defensa de Estonia— se basan en obituarios, registros públicos y fuentes abiertas, y por su método son necesariamente un suelo y no un total. La discrepancia sobre el referente de la cifra de 200 000 estaba presente en las dos versiones de este artículo que se fusionaron para elaborarlo, y no se ha resuelto contra una fuente primaria; por eso se publica el desacuerdo en lugar de una cifra única. ↩︎

  49. La ONU y Amnistía Internacional han documentado casos de maltrato en ambos bandos, pero señalan que las violaciones rusas son sistemáticas y de mayor escala. ↩︎

  50. La mayoría de los desplazados internos se concentran en las regiones occidentales de Ucrania y en las ciudades más alejadas del frente. ↩︎

  51. La comunidad ucraniana en América Latina es pequeña; se estima que Brasil alberga la mayor colonia ucraniana de la región, con varios cientos de miles de descendientes. ↩︎

  52. La justicia de Ucrania ha dictado condenas en ausencia contra soldados rusos, una práctica criticada por algunos juristas pero que Kiev justifica por la imposibilidad de enjuiciar a los acusados en persona. ↩︎

  53. El entonces secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, estimó en 2022 que hasta 1,6 millones de ucranianos podrían haber sido deportados a Rusia, aunque la cifra no ha sido verificada de forma independiente. ↩︎

  54. La censura rusa prohíbe calificar el conflicto de «guerra» y limita la difusión de información sobre ataques contra territorio ruso. ↩︎

  55. La cifra del 40 % de capacidad eléctrica se basa en estimaciones del Ministerio de Energía ucraniano y de la Agencia Internacional de la Energía. ↩︎

  56. El saqueo de cereal ucraniano por parte de Rusia, denunciado por Ucrania, ha sido verificado en parte por periodistas y expertos en comercio agrícola. ↩︎

  57. La UNESCO ha documentado daños principalmente en las regiones de Donetsk, Luhansk, Kiev, Járkov y Odesa. ↩︎

  58. Las conversaciones de Estambul representaron el acercamiento más prometedor hasta la fecha; según fuentes participantes, se llegó a discutir un borrador de acuerdo, pero las posiciones se endurecieron en las semanas siguientes. ↩︎

  59. Las dos versiones de este artículo que se fusionaron daban cifras distintas de asistencia a la cumbre —más de 80 y más de 90 participantes—, sin que ninguna aportara una fuente que permitiera dirimirlo. Se recogen ambas en lugar de elegir una. ↩︎

  60. Entre los países que no firmaron la declaración final de la cumbre de Suiza figuraron India, Arabia Saudita, Sudáfrica y México, entre otros. ↩︎

  61. La visita de Orbán a Moscú fue calificada por la presidenta de la Comisión Europea como un acto de «apaciguamiento» y por el alto representante de la UE como un encuentro bilateral que no representaba a la Unión. ↩︎

  62. El IPC de la eurozona superó el 10 % interanual en octubre de 2022, la tasa más alta desde la creación de la moneda única. ↩︎

  63. La acusación de los biolaboratorios fue amplificada también por actores ajenos a Rusia y llegó a debatirse en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde no se presentó evidencia que la sostuviera. ↩︎

  64. La posición de Venezuela se ha caracterizado por el respaldo a Rusia en los foros internacionales, incluida la abstención en las votaciones de la ONU. ↩︎

  65. La posición brasileña refleja la tradición diplomática del país de búsqueda de equidistancia, pero también la dependencia de fertilizantes rusos, cruciales para su agroindustria. ↩︎

  66. La colectividad ucraniana argentina, una de las mayores de América Latina, tiene su origen en la inmigración de finales del siglo XIX y principios del XX. ↩︎

  67. Sondeos de opinión como el de Latinobarómetro han mostrado que una parte importante de la región percibe el conflicto como lejano y considera que sus efectos económicos negativos, como la inflación, son la principal consecuencia. ↩︎