John Locke
| John Locke | |
|---|---|
| Nombre completo | John Locke |
| Fecha de nacimiento | 29 de agosto de 1632 |
| Lugar de nacimiento | Wrington, Somerset, Inglaterra |
| Fecha de fallecimiento | 28 de octubre de 1704 |
| Lugar de fallecimiento | High Laver, Essex, Inglaterra |
| Nacionalidad | Inglesa |
| Ocupación | Filósofo, médico, diplomático, asesor político |
| Movimiento | Empirismo, liberalismo, contractualismo |
| Obras destacadas | *Ensayo sobre el entendimiento humano* (1689), *Dos tratados sobre el gobierno civil* (1689), *Cartas sobre la tolerancia* (1689), *Algunos pensamientos sobre la educación* (1693) |
1. Resumen[editar]
John Locke fue un filósofo y médico inglés que sentó las bases del empirismo moderno y del pensamiento político liberal. Su teoría del conocimiento, expuesta en el Ensayo sobre el entendimiento humano, sostiene que la mente humana al nacer es una tabula rasa y que todas las ideas provienen de la experiencia. En el ámbito político, su formulación del contrato social, los derechos naturales (vida, libertad y propiedad) y el derecho a resistir gobiernos tiránicos influyó de manera directa en la Revolución Gloriosa inglesa, en los padres fundadores de
Estados Unidos y en los pensadores de la Ilustración francesa. También realizó aportes a la teología racional, a la pedagogía y a la medicina, aunque su legado principal se concentra en la epistemología y la filosofía política.
2. Primeros años y formación[editar]
Locke nació en Wrington, un pequeño pueblo de Somerset, en el seno de una familia puritana de clase media. Su padre, John Locke padre, fue un abogado rural que sirvió como capitán en el ejército parlamentario durante la guerra civil inglesa. La posición del padre facilitó el acceso del joven Locke a una educación esmerada. En 1647 ingresó en la Westminster School de Londres, una de las instituciones más prestigiosas del país, donde se concentró en el estudio de las lenguas clásicas, la lógica y la gramática. Más tarde, en 1652[sin verificar], fue admitido en el Christ Church College de la Universidad de Oxford. Aunque el currículo oficial se centraba en la escolástica, Locke se sintió atraído por la filosofía de René Descartes y por los avances de la nueva ciencia experimental, en particular los trabajos de Robert Boyle y los miembros del incipiente círculo científico que luego daría origen a la Royal Society. Durante esa época obtuvo su título de bachiller en 1656 y el de maestro en 1658. Posteriormente amplió sus estudios a la medicina, disciplina que le permitiría vincularse con figuras influyentes.
3. Trayectoria[editar]
3.1 Médico, científico y Oxford[editar]
Locke ejerció como médico y tutor de jóvenes aristócratas en Oxford. Realizó investigaciones sobre la circulación de la sangre y mantuvo correspondencia con científicos como Thomas Sydenham, con quien compartió la convicción de que la medicina debía basarse en la observación clínica antes que en sistemas especulativos. Por esa vía se convirtió en una figura reconocida en los círculos científicos, aunque su producción médica quedó en gran parte manuscrita y no se publicó en vida.
3.2 Al servicio de Lord Shaftesbury y exilio[editar]
En 1666 un acontecimiento fortuito —la operación de un absceso hepático— puso a Locke en contacto con Anthony Ashley Cooper, posteriormente primer conde de Shaftesbury. Locke se convirtió en su médico personal, asesor político, secretario y amigo íntimo. En la residencia londinense de Shaftesbury, Locke conoció a los hombres más poderosos e influyentes del reino, involucrándose de lleno en las tensiones constitucionales entre el rey Carlos II y el Parlamento. Gracias a la protección de Shaftesbury obtuvo cargos administrativos menores, como secretario del Consejo de Comercio y Plantaciones (1673-1674[sin verificar]), experiencia que le proporcionó un contacto directo con la política colonial y con los debates sobre la propiedad, la soberanía y la tolerancia religiosa.
Cuando Shaftesbury cayó en desgracia por su oposición a un eventual heredero católico al trono, Locke se vio obligado a abandonar Inglaterra en 1675 y se trasladó a Francia, donde residió cuatro años, en contacto con intelectuales locales. Regresó brevemente a Londres en 1679, para luego exiliarse otra vez, ahora en los Países Bajos, en 1683, luego del fracaso de la conjura de Rye House[1]. Durante su exilio neerlandés, Locke completó buena parte de sus escritos más importantes, entre ellos el Ensayo sobre el entendimiento humano y los Dos tratados sobre el gobierno civil.
3.3 La Revolución Gloriosa y la publicación de sus grandes obras[editar]
Tras la Revolución Gloriosa de 1688 y la subida al trono de Guillermo de Orange, Locke pudo regresar a Inglaterra en 1689. Ese mismo año vieron la luz, de manera anónima o bajo estricto secreto, las tres obras que cimentarían su fama: la Carta sobre la tolerancia (en realidad la primera de una serie), los Dos tratados sobre el gobierno civil y el Ensayo sobre el entendimiento humano. La Carta sobre la tolerancia, escrita originalmente en latín[2], aboga por la separación entre Iglesia y Estado y defiende que la fe no puede ser impuesta mediante la violencia. Los Dos tratados —cuyo primer tratado refuta el patriarcalismo de sir Robert Filmer y el segundo desarrolla la teoría del gobierno limitado— expusieron de forma sistemática los fundamentos del constitucionalismo liberal. El Ensayo, por su parte, se convirtió de inmediato en la obra de referencia de la nueva epistemología empirista.
En los años siguientes, Locke publicó también Algunos pensamientos sobre la educación (1693), fruto de su correspondencia con un amigo sobre la educación de los hijos, y La razonabilidad del cristianismo (1695), obra teológica que intentó demostrar que las Escrituras no contienen nada contrario a la razón natural.
3.4 Últimos años y función pública[editar]
Durante sus últimos años, Locke desempeñó varios cargos civiles, entre ellos el de comisionado del Board of Trade and Plantations (1696-1700[sin verificar]), desde el cual participó en la supervisión de la política colonial inglesa. Su salud se fue deteriorando progresivamente debido a crisis asmáticas. Falleció el 28 de octubre de 1704 en la casa de lady Damaris Masham[sin verificar], en High Laver, Essex, donde había pasado los últimos años rodeado de una pequeña pero devota comunidad intelectual.
4. Estilo y características filosóficas[editar]
Locke no construyó un sistema metafísico cerrado; por el contrario, su filosofía se define por un estilo sobrio, analítico y profundamente enraizado en el sentido común. Fue un pensador meticuloso, que a menudo dedicaba páginas enteras a aclarar el significado preciso de las palabras antes de abordar los problemas sustantivos. Su prosa filosófica, en particular la del Ensayo, se dirige a un público culto pero no exclusivamente académico, y busca despojar al debate de las oscuridades escolásticas.
La característica más reconocible de su epistemología es el empirismo genético: la tesis de que todos los contenidos de la mente provienen de la experiencia, ya sea mediante la sensación o mediante la reflexión. Para Locke no existen ideas innatas, ni morales ni lógicas, y la certeza humana depende siempre del origen y del grado de conformidad entre las ideas y aquello que las produce. En política, su estilo se traduce en una argumentación que combina el análisis histórico con la deducción de derechos a partir de la naturaleza humana. Los Dos tratados alternan la polémica directa con la construcción de una teoría de la obligación política basada en el consentimiento[3].
5. Obra y legado intelectual[editar]
5.1 Epistemología: el Ensayo y la tabula rasa[editar]
El Ensayo sobre el entendimiento humano (se publicó en cuatro ediciones revisadas por el autor[sin verificar]) constituye uno de los textos fundadores de la filosofía moderna. Locke divide las ideas en simples y complejas, estudia el origen de los conceptos abstractos y establece los límites del entendimiento: hay cuestiones, como la naturaleza última de la sustancia o la inmortalidad del alma, que escapan a la razón humana. La obra tuvo una repercusión inmediata y motivó tanto adhesiones entusiastas como fuertes objeciones (por parte de Gottfried Wilhelm Leibniz o de George Berkeley, entre otros).
5.2 Filosofía política: los Dos tratados[editar]
Aunque el contexto inmediato de los Dos tratados sobre el gobierno civil fue la crisis de exclusión de los años ochenta, la obra trascendió ampliamente esas circunstancias. El Primer Tratado desmonta el argumento bíblico de que Adán recibió de Dios el poder absoluto sobre el mundo y sus descendientes. El Segundo Tratado desarrolla una teoría del gobierno centrada en el estado de naturaleza —una situación de libertad e igualdad regida por la ley natural— en la cual los individuos deciden crear una sociedad política mediante un pacto voluntario. El gobierno legítimo se instituye para proteger la vida, la libertad y las posesiones (en su sentido amplio), y si lo hace de modo arbitrario, el pueblo conserva el “derecho a apelar al Cielo”, es decir, a rebelarse mediante la fuerza. Estas ideas proporcionaron el lenguaje político de la primera ola de revoluciones atlánticas y configuraron los debates constitucionales de los siglos XVIII y XIX.
5.3 Tolerancia religiosa[editar]
Las Cartas sobre la tolerancia defienden tres principios cardinales: (1) las creencias religiosas sólo se sostienen en la conciencia íntima y no pueden ser impuestas desde fuera; (2) el magistrado civil tiene por función garantizar la vida, la libertad y la propiedad de sus ciudadanos, no la salvación de sus almas; (3) la Iglesia es una asociación voluntaria y debe gobernarse a sí misma. Sin embargo, Locke excluyó de la tolerancia a los ateos (porque, en su opinión, sin el temor de un castigo divino no podían fiarse promesas ni juramentos) y a los católicos (a quienes percibía como súbditos de un soberano extranjero). Esa ambigüedad ha sido objeto de intensos debates posteriores, pero la estructura liberal del argumento —la tolerancia como un mandato de razón y no solo como prudencia— fue un hito en la secularización del pensamiento europeo.
5.4 Pedagogía y otros escritos[editar]
En Algunos pensamientos sobre la educación Locke propone una educación del cuerpo y del carácter antes que una mera acumulación de saberes. El fin de la educación es formar un gentleman virtuoso, útil a su país y capaz de dominar sus pasiones. Son célebres sus recomendaciones sobre el endurecimiento físico del niño (dieta austera, exposición controlada al frío, sueño duro) y su énfasis en la enseñanza del latín de manera viva, mediante la conversación, en vez de la repetición de reglas gramaticales. También se ocupó de la economía monetaria en algunos escritos de ocasión, fruto de sus vínculos con los círculos whigs y mercantilistas de la época.
6. Vida pública y legado[editar]
Locke no fue un simple gabinete de estudio. Su participación en la administración colonial, su papel como consejero informal durante el reinado de Guillermo III y su prolífica correspondencia lo convierten en una de las figuras más completas del intelectual público en la Edad Moderna temprana. Mantuvo debates y amistad con el físico Isaac Newton, con quien coincidió en Oxford y en Londres; la correspondencia entre ambos aborda desde cuestiones teológicas hasta detalles del contrabando de moneda. Su legado se hace visible en dos corrientes paralelas: la epistemológica, que desemboca en David Hume y el empirismo ilustrado, y la política, que alimenta directamente a los enciclopedistas franceses (Voltaire, Montesquieu, Rousseau) y a los constituyentes norteamericanos. Las ideas lockeanas están presentes en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos (1776) y en otras declaraciones de derechos del siglo XVIII.
Como suele ocurrir con los clásicos, su figura ha sido reinterpretada una y otra vez. Una línea de interpretación lo ha acusado de ser el teórico de un “individualismo posesivo” que enmascara la defensa de la propiedad privada burguesa. Otros estudiosos han destacado la matriz teológica de su pensamiento y la inseparabilidad entre sus convicciones cristianas y su teoría de los derechos. Lo cierto es que, después de más de tres siglos, Locke permanece como uno de los filósofos más editados, traducidos y discutidos del canon occidental.
7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La recepción de Locke en el mundo de habla hispana ha sido profunda, aunque con distintos ritmos e intensidades según la época y el país. Durante el siglo XVIII, las obras de Locke circularon en
España de manera limitada a causa de la censura eclesiástica; sin embargo, reformadores ilustrados accedieron a sus textos en francés o en inglés. La primera traducción completa del Ensayo sobre el entendimiento humano al español data de principios del siglo XIX, impulsada por los aires renovadores de las independencias americanas.
En América Latina, los ideólogos de la emancipación encontraron en los Dos tratados un arsenal conceptual para justificar la ruptura con la metrópoli. Las nociones de gobierno limitado, soberanía popular y resistencia a la opresión resonaron en los discursos de esos ideólogos. Durante el siglo XIX, las facultades de derecho de las nuevas repúblicas incorporaron a Locke dentro de los programas de derecho natural y de gentes. En el siglo XX, su figura fue incorporada a los planes de estudio de filosofía en prácticamente todos los países de habla castellana.
Hoy en día existen varias ediciones críticas en español de sus obras más importantes. Las bibliotecas universitarias latinoamericanas suelen contar con múltiples versiones de los Dos tratados y del Ensayo. En las conmemoraciones del tricentenario de su muerte (2004) se realizaron congresos y publicaciones especiales en España,
México,
Argentina y
Colombia, muestra de la vigencia de su pensamiento en la región[4].
En el ámbito educativo, los cursos de introducción a la filosofía en escuelas secundarias y universidades de la región incluyen rutinariamente la teoría del conocimiento lockeana y su contraste con el racionalismo cartesiano. Aunque la investigación especializada sobre Locke no alcanza en América Latina la escala de los centros anglosajones, existen grupos consolidados en universidades de la región y de España que han producido traducciones, tesis doctorales y monografías sobre los distintos aspectos de su obra.
La conspiración de Rye House fue un intento de asesinar a Carlos II y a su hermano Jacobo, duque de York, en 1683. Aunque Shaftesbury no participó directamente, muchos de sus aliados sí lo hicieron, y el clima de represión motivó la partida de Locke por precaución. ↩︎
La primera carta, titulada Epistola de tolerantia, fue publicada en Gouda en 1689 en latín. La versión inglesa, traducida por William Popple, apareció ese mismo año. Las cartas sucesivas fueron escritas directamente en inglés. ↩︎
Aunque Locke utiliza el concepto de consentimiento, los intérpretes han debatido durante siglos si se trata de un consentimiento tácito o expreso. En el capítulo VIII del Segundo Tratado, sugiere que un individuo consiente tácitamente al residir en los dominios de un gobierno y beneficiarse de sus leyes, pero la naturaleza exacta del consentimiento que obliga de por vida sigue siendo controvertida. ↩︎
Durante 2004, la Revista Latinoamericana de Filosofía, la Revista de Estudios Políticos y varias universidades iberoamericanas organizaron simposios dedicados a la obra lockeana. Las actas de estos encuentros dieron lugar a una significativa bibliografía en español que actualiza la recepción del filósofo desde perspectivas feministas, poscoloniales y republicanas. ↩︎