Lizzie Borden
| Lizzie Borden | |
|---|---|
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| Retrato de Lizzie Borden, 1890. Autor desconocido. Dominio público | |
| Nombre completo | Lizzie Andrew Borden |
| Nacimiento | 19 de julio de 1860 (un jueves), Fall River, Massachusetts, |
| Fallecimiento | 1 de junio de 1927 (un miércoles), Fall River, a los 66 años |
| Causa de la muerte | Neumonía |
| Otro nombre usado | Lizbeth A. Borden, que adoptó después del proceso |
| Sepultura | Cementerio de Oak Grove, Fall River, junto a su hermana Emma |
| Hecho por el que se la conoce | Fue juzgada y absuelta de los asesinatos de su padre y su madrastra, cometidos el 4 de agosto de 1892 |
| Detención | 11 de agosto de 1892 (un jueves) |
| Procesamiento | Un gran jurado empezó a oír pruebas el 7 de noviembre y la procesó el 2 de diciembre de 1892 |
| Juicio | Del 5 al 20 de junio de 1893, en New Bedford, Massachusetts |
| Veredicto | ABSUELTA de los dos cargos |
| Otro acusado | Ninguno. Nadie más fue nunca acusado de estas dos muertes |
| Golpes que recibieron las víctimas | Abby, 18 o 19; Andrew, 10 u 11. La copla popular dice 40 y 41: véase la sección 13 |
Lizzie Andrew Borden (Fall River, Massachusetts, 19 de julio de 1860 – ibídem, 1 de junio de 1927) fue una mujer estadounidense juzgada y absuelta de los asesinatos a hachazos de su padre, Andrew Jackson Borden, y de su madrastra, Abby Durfee Gray, cometidos en la casa familiar el 4 de agosto de 1892.
El jurado la absolvió el 20 de junio de 1893. Nadie más fue acusado jamás de esas dos muertes, y ella pasó el resto de su vida en la misma ciudad donde habían ocurrido. El caso, el proceso y el hecho de que quedara sin resolver judicialmente lo convirtieron en uno de los sucesos criminales más reproducidos de la cultura estadounidense.
Cómo está escrito este artículo, porque en este tema importa. Lizzie Borden fue absuelta, y eso no es un detalle del relato sino su hecho central: en derecho no hay ninguna persona condenada por estas muertes. Aquí se distingue en todo momento entre lo que el proceso estableció, lo que declaró un testigo concreto y lo que ha propuesto después un autor concreto, y esto último va siempre con nombre y fecha. La fuente en español la presenta en su primera línea con un apodo popular que da por hecha su culpabilidad; ese apodo no se usa aquí como si fuera un nombre suyo.
1. Resumen[editar]
| Campo | Dato |
|---|---|
| Víctimas | Andrew Jackson Borden (1822-1892) y Abby Durfee Gray (1828-1892) |
| Fecha de los hechos | Jueves 4 de agosto de 1892, por la mañana |
| Lugar | Casa de la familia, 92 de Second Street, Fall River, Massachusetts |
| Arma supuesta | Una cabeza de hacha de mango roto hallada en el sótano, nunca demostrada como arma homicida |
| Detenida | 11 de agosto de 1892 |
| Juicio | 5 a 20 de junio de 1893, New Bedford |
| Veredicto | Absuelta |
| Condenados por estas muertes | Ninguno, hasta hoy |
| Fallecimiento | 1 de junio de 1927, de neumonía, a los 66 años |
2. La familia[editar]
Lizzie nació el 19 de julio de 1860 en Fall River, Massachusetts, hija de Sarah Anthony Morse (1823-1863) y Andrew Jackson Borden (1822-1892). Fue la tercera hija del matrimonio: por delante estaban Emma Lenora y Alice Esther, que murió de hidrocefalia a los 22 meses.
Un dato que la fuente en español no recoge. La versión española menciona únicamente a una hermana mayor, Emma. La hermana que murió en la primera infancia, Alice Esther, sólo aparece en la versión inglesa. No es un detalle decorativo: cambia el lugar de Lizzie en la familia de segunda a tercera hija.
Su madre murió en 1863. Tres años después, Andrew Borden se casó con Abby Durfee Gray (1828-1892). Lizzie declaró más tarde que llamaba a su madrastra «señora Borden», eludió decir si la relación era cordial y manifestó creer que Abby se había casado con su padre por dinero. Andrew y Abby no tuvieron hijos en común.
Andrew Borden era de ascendencia inglesa y galesa. Creció con estrecheces y tuvo dificultades económicas de joven pese a descender de una familia acomodada; prosperó fabricando y vendiendo muebles y ataúdes, y después como promotor inmobiliario. Fue director de varias fábricas textiles, propietario de bienes comerciales considerables, presidente de un banco de ahorros y directivo de una sociedad fiduciaria. Al morir, su patrimonio estaba valorado en 300.000 dólares de la época.
Pese a esa fortuna, era conocido por su frugalidad: la casa carecía de agua corriente interior, algo que ya era normal en los hogares ricos de entonces. Estaba además en una zona acomodada pero no en The Highlands, el barrio donde vivían los más ricos de Fall River.
Lizzie y Emma tuvieron una educación religiosa y asistían a la iglesia congregacional. De joven, Lizzie participaba mucho en actividades parroquiales —enseñaba catequesis a hijos de inmigrantes recientes—, fue secretaria-tesorera de una sociedad cristiana juvenil, perteneció a la Unión Cristiana de Mujeres por la Templanza y a una misión de caridad local.
Bridget Sullivan, de 25 años, emigrada de Irlanda, era la criada interna de la casa. Declaró que Lizzie y Emma rara vez comían con sus padres.
3. Las tensiones anteriores[editar]
La tensión venía creciendo en los meses previos, sobre todo por las donaciones de inmuebles que Andrew hacía a distintas ramas de la familia de Abby. Cuando una hermana de la madrastra recibió una casa, Lizzie y Emma exigieron una propiedad de alquiler —la casa en la que habían vivido hasta la muerte de su madre— y se la compraron a su padre por un dólar. Pocas semanas antes de los crímenes se la revendieron a él por 5.000 dólares.
En mayo de 1892, Andrew mató varias palomas en el granero con un hacha pequeña, por creer que transmitían enfermedades. Lizzie les había construido poco antes un palomar. Suele contarse que aquello la disgustó mucho, pero la propia fuente advierte de que eso está discutido: una autora de 2016 sostiene que el episodio, tal como se cuenta, carece de fundamento y forma parte del mito.
Una discusión familiar en julio de 1892 llevó a las dos hermanas a irse de vacaciones a New Bedford. Volvieron a Fall River una semana antes de los asesinatos, y Lizzie prefirió alojarse cuatro días en una pensión antes de volver a la casa.
La casa entera había estado violentamente enferma durante varios días. Un amigo de la familia atribuyó después el malestar a un cordero que se había dejado en el fogón para ir consumiéndolo durante días. Abby temía que los estuvieran envenenando, porque Andrew no era un hombre popular en Fall River.
John Vinnicum Morse, tío materno de Lizzie y Emma, visitó la casa la noche anterior a los crímenes, y Andrew lo invitó a quedarse unos días para tratar asuntos de negocios.
4. El jueves 4 de agosto de 1892[editar]
Morse había llegado la tarde del 3 de agosto y durmió en el cuarto de invitados. Aquella mañana desayunaron Andrew, Abby, Morse y Sullivan; después, Andrew y Morse charlaron cerca de una hora en la sala. Morse salió sobre las 8:48 a comprar un par de bueyes y visitar a una sobrina, con intención de volver a comer. Andrew salió a su paseo matinal después de las 9.
Limpiar el cuarto de invitados era tarea habitual de Lizzie y Emma, pero aquella mañana subió Abby a hacer la cama, entre las 9:00 y las 10:30. Según la investigación forense, Abby estaba de frente a su agresor. Recibió primero un golpe en un lado de la cabeza que la hirió justo encima de la oreja y la hizo girarse y caer de bruces, con contusiones en nariz y frente; después recibió 17 golpes más en la parte posterior del cráneo.
Andrew volvió hacia las 10:30. Su llave no abría, así que llamó. Sullivan fue a abrir, encontró la puerta atascada y soltó una maldición; declaró que inmediatamente después oyó reírse a Lizzie, sin verla, y que la risa venía de lo alto de la escalera. El dato se consideró importante: Abby ya estaba muerta a esa hora y su cuerpo habría sido visible para cualquiera que estuviese en el piso de arriba. Lizzie negó después haber estado arriba y declaró que su padre le preguntó por Abby y que ella respondió que un recadero le había traído un aviso para visitar a una amiga enferma.
Sullivan declaró que le quitó las botas a Andrew y lo ayudó a ponerse las zapatillas antes de que se tumbara a echar una cabezada —detalle que contradicen las fotografías del lugar, en las que Andrew aparece calzado con botas—. Añadió que estaba en su cuarto del tercer piso, descansando de limpiar ventanas, poco antes de las 11:10, cuando oyó a Lizzie llamar desde abajo: la llamó por «Maggie», no por su nombre, y le dijo que su padre estaba muerto y que alguien había entrado y lo había matado.
Andrew apareció desplomado en el sofá de la salita, con 10 u 11 golpes de un arma parecida a un hacha pequeña. Uno de sus ojos había quedado partido limpiamente en dos, lo que sugiere que dormía cuando lo atacaron. Las heridas seguían sangrando, señal de un ataque muy reciente. El médico de la familia, el doctor Bowen, que vivía enfrente, certificó las dos muertes. Los investigadores situaron la de Andrew en torno a las 11:00.
4.1. Las horas que la fuente en español da de otra manera[editar]
| Momento | Versión inglesa | Versión española |
|---|---|---|
| Regreso de Andrew | Hacia las 10:30 | A las 10:45 |
| Aviso de Lizzie | Poco antes de las 11:10 | Sobre las 11:00 |
| Cuarto de Bridget Sullivan | Tercer piso | Segundo piso |
Ninguna de las tres se puede dirimir con las fuentes consultadas, y se recogen por si alguien coteja.
5. La investigación[editar]
Las primeras respuestas de Lizzie a la policía fueron cambiantes y contradictorias. Primero dijo haber oído un gemido, un roce o una llamada de auxilio antes de entrar en la casa; dos horas después dijo que no había oído nada y que entró sin advertir que ocurriera nada. Preguntada por su madrastra, contó lo del aviso de la amiga enferma, y luego dijo que creía que Abby había vuelto y pidió que alguien subiera a buscarla. Sullivan y la vecina, la señora Churchill, estaban a media escalera, con los ojos a la altura del suelo del piso de arriba, cuando miraron al cuarto de invitados y vieron a Abby caída de bruces.
La mayoría de los agentes que la interrogaron declararon que les desagradó su actitud; algunos dijeron que estaba demasiado serena. El jefe de policía Hilliard dijo a los periodistas que le parecía «una mujer muy peculiar», el agente Seaver manifestó creer que el crimen era obra de una persona trastornada y el juez Blaisdell, invitado a comentar, señaló que el problema central para los investigadores era cómo podía haber hecho aquello una mujer.
A pesar de todo, no se le buscaron manchas de sangre. La policía registró su habitación, pero de forma somera; en el juicio los agentes admitieron no haber hecho un registro en condiciones porque Lizzie no se encontraba bien. Fueron criticados después por esa falta de diligencia.
En el sótano se encontraron dos hachas pequeñas, dos hachas grandes y una cabeza de hacha con el mango roto. Se sospechó de esa cabeza de hacha como arma homicida, porque la rotura del mango parecía reciente y porque la ceniza y el polvo adheridos parecían puestos a propósito para aparentar que llevaba tiempo allí. Ninguna de esas herramientas se retiró de la casa en ese momento.
También se localizó un cubo con lo que parecían trapos o ropa ensangrentada; Borden lo atribuyó a su menstruación y no se inspeccionó más. Bridget Sullivan se extrañó de no haber visto ese cubo mientras hacía la colada esa misma semana, pero para entonces ya se lo habían llevado.
Durante las autopsias se extrajeron los estómagos de las víctimas y se analizaron en busca de veneno, por la enfermedad que había afectado a la casa. No se encontró veneno.
Alice Russell, amiga y vecina de al lado de las dos hermanas, se quedó a dormir con ellas las noches siguientes. Según su testimonio, volvió a la casa el domingo por la mañana y encontró a Lizzie en la cocina con una falda en la mano, diciendo que iba a quemarla porque estaba llena de pintura.
La noche del 4 de agosto había agentes apostados alrededor de la casa. Uno declaró haber visto a Lizzie bajar al sótano con Russell, con un quinqué y un cubo; las vio salir a las dos y luego a Lizzie volver sola, y aunque no pudo ver qué hacía, le pareció que estaba inclinada sobre la pila.
El 5 de agosto, Morse salió de la casa y una multitud de cientos de personas lo rodeó; la policía tuvo que escoltarlo de vuelta. Al día siguiente se hizo un registro más minucioso, se inspeccionó la ropa de las hermanas y se incautó la cabeza de hacha del mango roto. Esa tarde, un agente y el alcalde comunicaron a Lizzie que era sospechosa. A la mañana siguiente, Russell entró en la cocina y encontró a Lizzie rompiendo un vestido, que dijo que iba a echar al fuego por estar manchado de pintura. Nunca se determinó si era el vestido que llevaba el día de los crímenes.
6. La instrucción y la detención[editar]
Lizzie compareció en la encuesta judicial el 8 de agosto. El tribunal le denegó tener presente a su abogado de familia, invocando una ley estatal según la cual la diligencia debía celebrarse en privado. Estaba tomando dosis regulares de morfina para los nervios, y cabe la posibilidad de que eso afectara a su declaración.
Su comportamiento fue errático y a menudo se negaba a responder incluso cuando la respuesta la habría favorecido. Se contradijo repetidamente sobre dónde estaba cuando su padre llegó a casa: dijo que en la cocina leyendo una revista, luego que en el comedor planchando, luego que bajando por la escalera.
El 11 de agosto se le notificó una orden de detención y fue encarcelada. Esa declaración de la encuesta —que es la base del debate moderno sobre su culpabilidad o inocencia— fue declarada inadmisible en el juicio, lo que significa que el jurado nunca la oyó. Un gran jurado empezó a oír pruebas el 7 de noviembre y la procesó el 2 de diciembre de 1892.
7. El juicio (1893)[editar]
El juicio empezó en New Bedford el 5 de junio de 1893. La acusación la ejercieron Hosea M. Knowlton y William H. Moody, que llegaría a magistrado del Tribunal Supremo de los Estados Unidos. La defensa estuvo formada por Andrew V. Jennings, Melvin O. Adams y George D. Robinson, exgobernador de Massachusetts.
7.1. Otro crimen a hachazos, cinco días antes[editar]
El 1 de junio de 1893, cinco días antes de que empezara el juicio, se produjo otro asesinato a hachazos en Fall River: la víctima fue Bertha Manchester, hallada muerta a golpes en su cocina. Las semejanzas entre los dos casos eran llamativas y los jurados repararon en ellas. El inmigrante portugués José Correa de Mello fue condenado por la muerte de Manchester en 1894, pero se determinó que no estaba en las inmediaciones de Fall River cuando se cometieron los crímenes de los Borden.
7.2. Los puntos que se discutieron[editar]
- La cabeza de hacha. La acusación no consiguió demostrar de manera convincente que fuese el arma homicida. Sostuvo que el asesino había quitado el mango porque estaría cubierto de sangre. Un agente declaró que junto a la cabeza se encontró un mango de hacha, y otro agente lo contradijo.
- La ropa. No se halló ropa ensangrentada. Russell declaró haber visto a Lizzie quemar un vestido en el fogón de la cocina el 8 de agosto de 1892, diciendo que se había estropeado al rozar pintura fresca. La defensa no intentó en ningún momento rebatir esa declaración.
- Dónde estaba Lizzie. Sullivan subió al segundo piso hacia las 10:58 dejando abajo a Lizzie y a su padre. Lizzie dijo a varias personas que había ido al granero y que estuvo fuera de la casa «veinte minutos o quizá media hora». Hyman Lubinsky declaró para la defensa que la vio salir del granero a las 11:03, y Charles Gardner confirmó la hora. A las 11:10 Lizzie llamó a Sullivan, le dijo que su padre había sido asesinado, le ordenó no entrar en la habitación y la mandó a buscar un médico.
- Los cráneos. A las dos víctimas se les había separado la cabeza durante la autopsia, y los cráneos se admitieron como prueba y se presentaron en la sala el 5 de junio de 1893. Al verlos, Lizzie se desmayó.
- El ácido prúsico. Se excluyó la prueba de que había intentado comprar ácido prúsico (cianuro de hidrógeno) en la droguería local el día anterior a los crímenes, supuestamente para limpiar una capa de piel de foca. El juez resolvió que el episodio quedaba demasiado lejos en el tiempo para guardar relación con los hechos.
Aquí la fuente en español mezcla dos cosas distintas. Cuenta que el farmacéutico declaró que Abby lo había consultado porque la familia estaba enferma y que por eso no le vendió a Lizzie el ácido. Son dos episodios separados —el temor de Abby a un envenenamiento, por un lado, y la petición de ácido por parte de Lizzie el día antes de los crímenes, por otro— y la versión inglesa los mantiene aparte. Se recogen aquí separados.
8. La absolución[editar]
El magistrado que presidía, Justin Dewey, había sido nombrado por Robinson cuando este era gobernador —es decir, por quien ahora ejercía de abogado defensor—, y pronunció un largo resumen favorable a la defensa antes de que el jurado se retirara a deliberar, el 20 de junio de 1893.
El jurado la absolvió de los dos cargos. Al salir del juzgado, Lizzie dijo a los periodistas que era «la mujer más feliz del mundo».
El proceso se ha comparado, como hito de repercusión pública en la historia judicial estadounidense, con los posteriores de Bruno Hauptmann, Ethel y Julius Rosenberg y O. J. Simpson.
8.1. Cuánto deliberó el jurado: las fuentes no dicen lo mismo, y una de ellas dice por qué[editar]
| Versión | Tiempo de deliberación |
|---|---|
| Crónicas de prensa contemporáneas del juicio | 40 minutos, en una sola votación |
| Relatos posteriores | Hora y media |
La versión inglesa recoge las dos y las etiqueta: dice que las crónicas de la época dieron cuarenta minutos en una única votación y que algunos relatos posteriores elevan la deliberación a hora y media. La versión española da solamente la hora y media, sin decir que exista otra cifra ni de dónde sale.
Aquí se publican las dos con su etiqueta, porque no es un desacuerdo que se pueda resolver eligiendo: es una diferencia entre lo que se escribió el mismo día y lo que se escribió después, y saber cuál es cuál es justamente el dato útil.
9. Las teorías posteriores[editar]
Todo lo que sigue son hipótesis de autores concretos, publicadas décadas después de una absolución, y ninguna ha sido establecida por ningún tribunal. Se recogen con su autor y su fecha porque forman parte de la repercusión del caso, no porque tengan valor probatorio.
| Sospechoso propuesto | Quién lo propuso y cuándo | En qué consiste |
|---|---|---|
| Lizzie Borden | Victoria Lincoln, 1967 | Que hubiera cometido los hechos en un estado de fuga disociativo |
| Lizzie Borden | Insinuado en la prensa local en 1892; retomado por la investigadora Marcia Carlisle en un ensayo de 1992 | Que hubiera sufrido malos tratos por parte de su padre. La fuente advierte de que hay pocos indicios que lo sostengan, y señala a la vez que era un asunto del que no se hablaba entonces y que los métodos de recogida de pruebas de 1892 eran muy distintos |
| Lizzie Borden | Evan Hunter, que firmaba como Ed McBain, en su novela Lizzie (1984) y en una entrevista de 1999 | Una reconstrucción novelesca. Es ficción declarada de un autor de novela negra, no una investigación |
| John Morse | Considerado sospechoso por la policía durante un tiempo | Apenas trataba a la familia desde la muerte de su hermana y había dormido en la casa la noche anterior; según la policía, ofreció una coartada «absurdamente perfecta y excesivamente detallada» para la muerte de Abby |
| «William Borden» | Propuesto por el autor Arnold Brown | Un hombre así llamado, supuesto hijo ilegítimo de Andrew, que habría intentado extorsionarlo. Refutado: el investigador Leonard Rebello demostró, tras una investigación extensa, que no era hijo de Andrew |
| Emma Borden | Frank Spiering, en su libro Lizzie (1984) | Que hubiera vuelto en secreto desde Fairhaven, a unos 24 kilómetros, y regresado a tiempo de recibir allí el telegrama. Emma tenía coartada en Fairhaven |
Sobre Bridget Sullivan: se casó años después con un hombre al que conoció trabajando de criada en Butte (Montana) y murió allí en 1948. Se ha contado que hizo a su hermana una confesión en el lecho de muerte en la que decía haber cambiado su testimonio para proteger a Lizzie; la fuente lo presenta como algo que se cuenta, no como un hecho acreditado.
10. Los últimos años[editar]
Tras el juicio, las hermanas se mudaron a una casa grande y moderna en el barrio de The Hill, en la misma Fall River, que Lizzie bautizó «Maplecroft» y donde tuvieron servicio interno, ama de llaves y cochero. Por esa época empezó a usar el nombre Lizbeth A. Borden.
En el reparto de la herencia pesó un detalle jurídico: se determinó que Abby había muerto antes que Andrew, de modo que el patrimonio de ella pasó primero a él y, al morir él, a sus hijas como parte de su herencia. Aun así se pagó una indemnización considerable para atender las reclamaciones de la familia de Abby.
Pese a la absolución, la sociedad de Fall River la marginó. Su nombre volvió a los periódicos en 1897, acusada de un hurto en una tienda en Providence, Rhode Island. En 1905, poco después de una discusión por una fiesta que Lizzie había dado en honor de la actriz Nance O'Neil, Emma se marchó de la casa y no volvió a ver a su hermana.
11. Muerte y herencia[editar]
Lizzie estuvo enferma el último año de su vida, tras la extirpación de la vesícula biliar. Murió de neumonía el 1 de junio de 1927, en Fall River, a los 66 años. No se publicaron los detalles del funeral y acudió poca gente.
Emma murió nueve días después, en una residencia de Newmarket, Nuevo Hampshire, a los 76 años, de una nefritis crónica. Las dos, solteras toda su vida, fueron enterradas una junto a otra en el panteón familiar del cementerio de Oak Grove, en Fall River.
Al morir, Lizzie tenía un patrimonio de más de 250.000 dólares: una casa en la esquina de French Street con Belmont Street, varios edificios de oficinas, acciones de compañías de servicios públicos, dos automóviles y una cantidad importante de joyas.
Su testamento contiene dos disposiciones que se citan a menudo juntas:
| Legado | Importe |
|---|---|
| A la Liga de Rescate Animal de Fall River | 30.000 dólares |
| En fideicomiso para el cuidado perpetuo de la tumba de su padre | 500 dólares |
Su amiga más íntima y una prima recibieron 6.000 dólares cada una, y numerosos amigos y familiares, entre 1.000 y 5.000 cada uno.
12. La casa hoy[editar]
La casa donde ocurrieron los hechos es hoy un museo y funciona además como casa de huéspedes con ambientación de la década de 1890. Las piezas usadas como prueba en el juicio, incluida la cabeza de hacha, se conservan en la Sociedad Histórica de Fall River.
Maplecroft, la casa a la que se mudó después del proceso, es una vivienda particular.
13. La copla, y por qué se equivoca en las tres cosas que dice[editar]
El caso se fijó en la memoria popular a través de una canción de comba que se cantaba con la música de una tonada de moda entonces, Ta-ra-ra Boom-de-ay:
Lizzie Borden took an axe and gave her mother forty whacks. When she saw what she had done, she gave her father forty-one.
Es decir: cuarenta hachazos a su madre y cuarenta y uno a su padre. Es, con mucho, el dato más difundido del caso, y es falso en los tres puntos que afirma:
| Lo que dice la copla | Lo que dice la fuente |
|---|---|
| Cuarenta golpes a la primera víctima | 18 o 19 |
| Cuarenta y uno a la segunda | 10 u 11 |
| «Su madre» | Abby Durfee Gray era su madrastra; su madre había muerto en 1863 |
Las cifras de la copla suman 81 y las reales rondan la treintena: el número más repetido de este caso casi triplica el real. La reconstrucción forense recogida en la propia fuente lo detalla: Abby recibió un primer golpe encima de la oreja y 17 más en la parte posterior del cráneo, y Andrew, 10 u 11.
Conviene precisar cómo da la fuente esas dos cifras, porque no las da de una sola manera:
- Para Abby escribe expresamente «18 o 19», y cita una referencia distinta para cada una de las dos cifras: un artículo de prensa de 2001 para el 18 y otro texto del mismo año para el 19. No es una vacilación de redacción, sino dos recuentos publicados que la fuente recoge sin elegir.
- Para Andrew, el relato de los hechos dice «10 u 11» y el resumen que acompaña a la copla dice 11. Aquí se usa 10 u 11, que es la forma más prudente de las dos que da la propia fuente.
La copla tiene además una segunda estrofa mucho menos conocida que termina diciendo que él cantará en el cielo y que ella se balanceará en la horca. No ocurrió: fue absuelta y murió en su casa treinta y cuatro años después. La estrofa no describe un hecho, sino lo que una parte del público esperaba que pasara.
Sobre el origen de la copla, la fuente ofrece dos explicaciones y no elige: el folclore dice que la compuso un autor anónimo como reclamo para vender periódicos, y otros se la atribuyen a la omnipresente y también anónima «Mamá Oca».
14. Dos nombres que la fuente en español da mal[editar]
Se detallan porque quien coteje este artículo con la versión española de Wikipedia va a encontrar otra cosa, y porque el primero de los dos es un defecto de una clase que engaña a casi cualquier comprobación.
14.1. «Alice Churchill» no existió: es un nombre ensamblado con piezas de dos mujeres reales[editar]
La versión española cuenta que, al llegar los vecinos, «Bridgette y una vecina, Alice Churchill», descubrieron el cuerpo de Abby. En el caso hay dos mujeres distintas y ninguna se llamó así:
| Persona real | Quién era | Qué hizo |
|---|---|---|
| Señora Churchill | Vecina | Subió la escalera con Bridget Sullivan y vio el cuerpo de Abby |
| Alice Russell | Amiga y vecina de al lado de las hermanas | Se quedó a dormir con ellas tras los crímenes y declaró haber visto a Lizzie quemar un vestido, uno de los testimonios más citados del juicio |
El nombre publicado en español toma el nombre de pila de una y el apellido de la otra. La medición es directa: en la versión inglesa «Alice Russell» aparece dos veces y «Alice Churchill» ninguna; en la española, «Alice Churchill» aparece una vez y «Alice Russell» ninguna. «Churchill» aparece una vez en cada una, que es el control que demuestra que la búsqueda funcionaba en los dos ficheros.
Y el efecto no es sólo un nombre equivocado: al gastar el nombre de pila de Alice Russell en la vecina, la versión española se queda sin poder nombrarla donde de verdad importa, y atribuye la observación del vestido quemado a «una vecina» sin identificar. La testigo más citada del proceso desaparece del relato.
14.2. «Bridgette» por Bridget[editar]
La criada se llamaba Bridget Sullivan. La versión inglesa escribe Bridget ocho veces y Bridgette ninguna; la española escribe Bridgette las dos veces que la nombra. Aquí se usa Bridget.
Conviene añadir un tercer detalle del mismo tipo: la versión española rotula una de sus fotografías como «Elizabeth Andrew Borden», cuando en la encuesta judicial de 1892 la propia Lizzie declaró que la habían bautizado como Lizzie y no como Elizabeth.
15. Qué no consta en las fuentes consultadas[editar]
- Ninguna condena por estas dos muertes, ni de ella ni de nadie, en ningún momento hasta hoy.
- El arma homicida no se estableció. La cabeza de hacha del sótano fue la candidata de la acusación y no se demostró de forma convincente que lo fuera.
- No se halló nunca ropa ensangrentada, y no se determinó si el vestido quemado era el del día de los hechos.
- El nombre de pila de la señora Churchill no aparece en las fuentes consultadas.
- El contenido de la declaración de la encuesta judicial no llegó al jurado: fue declarado inadmisible, y por tanto no forma parte de lo que el proceso valoró.
- La supuesta confesión en el lecho de muerte de Bridget Sullivan se recoge como algo que se cuenta, sin respaldo documental en la fuente.
16. Fuentes[editar]
| Fuente | Qué aporta | Fecha de la versión leída |
|---|---|---|
| en.wikipedia, «Lizzie Borden» (revisión 1367801453) | Cronología, investigación, instrucción, juicio, teorías, herencia y copla | 5 de agosto de 2026 |
| es.wikipedia, «Lizzie Borden» (revisión 172048882) | Versión en español cotejada; origen de los dos nombres de la sección 14 | 13 de febrero de 2026 |
| Wikimedia Commons, «File:Lizzie Borden 1890.jpg» | Retrato, autoría y situación de derechos | Consultada el 13 de agosto de 2026 |
La versión inglesa es 6,5 veces más extensa que la española —68.749 frente a 10.564 bytes— y está seis meses más actualizada, y de ella procede la mayor parte de lo que aquí se cuenta. La española se leyó entera y se usó como cotejo; las diferencias que aparecieron están recogidas en las secciones 4.1, 8.1 y 14 en lugar de resueltas en silencio.
