Marte
| Marte | |
|---|---|
| Planeta rocoso exterior | |
| Características orbitales | |
| Semieje mayor | 227 939 200 km |
| Perihelio | 206 700 000 km |
| Afelio | 249 200 000 km |
| Excentricidad | 0,0934 |
| Período orbital | 687 días terrestres |
| Velocidad orbital media | 24,07 km/s |
| Inclinación de la órbita | 1,85° respecto a la eclíptica |
| Características físicas | |
| Diámetro ecuatorial | 6 792 km (aprox. la mitad de la Tierra) |
| Radio medio | 3 389,5 km |
| Masa | 6,4171 × 10²³ kg (~10,7 % de la Tierra) |
| Gravedad superficial | 3,72076 m/s² (0,379 g) |
| Densidad media | 3,9335 g/cm³ |
| Temperatura superficial | Mín. −140 °C; media −63 °C; máx. 20 °C |
| Presión atmosférica | 0,636 kPa (menos del 1 % terrestre) |
| Composición atmosférica | CO₂ ~95 %, N₂ ~2,8 %, Ar ~2 %; trazas de O₂, CO, H₂O |
| N.º de satélites naturales | 2 (Fobos y Deimos) |
| Periodo de rotación | 24 h 37 min (día solar marciano ≈ 24 h 39 min 35 s) |
| Oblicuidad del eje | 25,19° (similar a la Tierra) |
| Albedo | 0,25 (geométrico), 0,15 (Bond) |
1. Resumen[editar]
Marte es el cuarto planeta del sistema solar en orden de distancia al Sol, el séptimo en tamaño y masa y el último de los planetas rocosos o interiores. Se le conoce popularmente como el planeta rojo por el característico color ocre‑rojizo de su superficie, producto de la abundancia de óxido de hierro (III) en los minerales del regolito. Es observable a simple vista desde la Tierra y ha sido objeto de fascinación cultural y de observación astronómica desde la Antigüedad.
Posee dos pequeños satélites naturales de forma irregular, Fobos y Deimos, probablemente asteroides capturados. La geología marciana es extremadamente contrastada: alberga los mayores volcanes del sistema solar, entre ellos Olympus Mons, y un sistema de cañones que se extiende por miles de kilómetros, Valles Marineris. Casquetes polares compuestos de agua y dióxido de carbono congelados cambian de extensión con las estaciones marcianas.
La exploración de Marte se ha convertido en uno de los proyectos científicos y tecnológicos más ambiciosos de la humanidad. Desde las primeras sondas sobrevuelos en los años sesenta, decenas de misiones han cartografiado, excavado, analizado la atmósfera y buscado signos de vida pasada. A inicios del siglo XXI se consolidó la estrategia de enviar vehículos robóticos móviles (rovers) que han confirmado la presencia de agua líquida en el pasado remoto y compuestos orgánicos simples. Estos hallazgos impulsan tanto la investigación astrobiológica como los planes de exploración humana, con agencias espaciales y empresas privadas trabajando en arquitecturas de misión para llevar personas a la superficie marciana en las próximas décadas.
2. Características físicas[editar]
2.1. Tamaño, masa y densidad[editar]
Con un diámetro ecuatorial de aproximadamente 6 792 km, Marte tiene un tamaño intermedio entre la Tierra y la Luna. Su masa equivale a poco más de una décima parte de la terrestre (0,107), lo que combinado con su radio genera una gravedad superficial de apenas 0,379 g. Ello significa que una persona de 80 kg en la Tierra pesaría unos 30 kg en la superficie marciana. La densidad media (cerca de 3 934 kg/m³) es inferior a la terrestre, coherente con un núcleo metálico más pequeño y un manto rico en silicatos.
2.2. Estructura interna[editar]
Los modelos sísmicos y geodésicos, alimentados sobre todo por la misión InSight de la NASA (2018‑2022), revelan una corteza de espesor variable (entre 24 y 72 km), un manto de silicatos que se extiende hasta los ~1 560 km y un núcleo líquido rico en hierro, níquel y elementos ligeros (principalmente azufre) con un radio de unos 1 830 km. La falta de un campo magnético global en el presente se debe probablemente a que el núcleo dejó de convectar con la suficiente energía para alimentar una dínamo planetaria.
2.3. Gravedad y relieve[editar]
La baja gravedad ha permitido la formación de relieves que serían inviables en la Tierra. El desnivel entre la cumbre de Olympus Mons (21 229 m[sin verificar]) y las depresiones más profundas del planeta supera los 28 km. Las cuencas de impacto gigantes, como la Cuenca Hellas, descienden hasta −7 152 m[sin verificar].
3. Órbita y rotación[editar]
Marte recorre una órbita elíptica moderadamente excéntrica (e ≈ 0,0934) en torno al Sol, a una distancia media de 227,9 millones de km, es decir, aproximadamente 1,52 veces la distancia Tierra‑Sol. Su periodo orbital es de 687 días terrestres (casi dos años terrestres), durante los cuales experimenta estaciones cuya duración varía por la excentricidad: la primavera y el verano del hemisferio sur son más cortos pero más cálidos porque el perihelio ocurre cerca del solsticio de verano austral[1].
El día solar marciano, conocido como sol, dura 24 h 39 min 35 s, apenas un 2,7 % más que el día terrestre. La inclinación del eje de rotación (oblicuidad) es de 25,19°, muy próxima a la terrestre (23,44°), lo que produce un patrón de estaciones análogo. Sin embargo, la oblicuidad marciana varía caóticamente en escalas de millones de años, llegando a alcanzar valores entre 0° y más de 60°; estos cambios extremos han podido influir en la evolución climática y en la distribución de los depósitos polares.
4. Geología y superficie[editar]
4.1. Topografía general[editar]
La superficie marciana muestra una dicotomía hemisférica muy marcada. Las tierras altas del sur están fuertemente craterizadas y su edad se estima en más de 3 500 millones de años, mientras que las llanuras volcánicas del norte son más jóvenes (<3 000 millones de años) y relativamente suaves. La transición entre ambas zonas tiene un desnivel de varios kilómetros.
El hemisferio norte está dominado por la extensa provincia volcánica de Tharsis, un abultamiento de la litosfera que alberga los tres grandes volcanes escudo Arsia Mons, Pavonis Mons y Ascraeus Mons, además del ya mencionado Olympus Mons, el mayor volcán conocido del sistema solar.
4.2. Rocas y minerales[editar]
La corteza marciana es predominantemente basáltica, con concentraciones elevadas de hierro y magnesio. El color rojo característico procede de la oxidación del hierro presente en los minerales (hematita, maghemita, goethita). Rocas sedimentarias como areniscas y lutitas han sido identificadas in situ por los rovers, evidenciando la acción de agua líquida en el pasado. También se ha detectado la presencia de sulfatos (yeso, jarosita) y carbonatos, que apuntan a ambientes acuosos de pH variable.
4.3. Actividad volcánica y tectónica[editar]
Aunque Marte carece de tectónica de placas activa como la terrestre, los grandes volcanes de Tharsis muestran coladas de lava recientes en términos geológicos. La misión InSight registró cientos de eventos sísmicos de baja magnitud (la mayoría <4 Mw), clasificados en dos familias principales: sismos superficiales y sismos profundos; parte de ellos se localizaron en la región de Cerberus Fossae, una zona de fracturas que podría estar tectónicamente activa.
4.4. Agua en Marte[editar]
4.4.1. Evidencia geomorfológica
Las imágenes orbitales muestran incontables redes de valles secos, canales de desbordamiento, deltas y abanicos aluviales que indican que el agua líquida fluyó sobre la superficie durante los períodos Noeico y Hespérico (hace más de 3 000 millones de años). Algunos barrancos en las paredes de cráteres presentan morfologías tan frescas que se ha especulado con que pudieran formarse por flujos de salmuera o por sublimación de CO₂ en épocas mucho más recientes[2].
4.4.2. Hielo y acuíferos
En los polos se acumulan capas de hielo de agua y de CO₂ que varían estacionalmente.
5. Atmósfera y clima[editar]
5.1. Composición y estructura vertical[editar]
El oxígeno molecular apenas alcanza el 0,174 %. La presión atmosférica media no llega al 1 % de la terrestre a nivel del mar, demasiado baja para que el agua líquida pura sea estable: o se congela o se evapora casi de inmediato.
Carece de una estratosfera calentada por ozono, por lo que el perfil térmico es más monótono.
5.2. Fenómenos meteorológicos[editar]
El clima marciano está dominado por tormentas de polvo que pueden alcanzar escala planetaria y durar semanas o meses, como la tormenta global de 2018 que interrumpió las operaciones del rover Opportunity. Estas tormentas elevan partículas muy finas (de unas pocas micras) que tiñen el cielo de tonos amarillentos y anaranjados. También se observan nubes de hielo de agua y de CO₂, neblinas matinales en los valles, torbellinos de polvo (dust devils) y, en las regiones polares, precipitación de nieve de dióxido de carbono. Las diferencias de temperatura entre el día y la noche pueden superar los 80 °C en la zona ecuatorial.[3]
5.3. Historia climática[editar]
La evidencia geomorfológica y los modelos climáticos indican que Marte tuvo una atmósfera mucho más densa en sus primeros 500‑1 000 millones de años, capaz de mantener agua líquida estable en la superficie y quizá un ciclo hidrológico similar al terrestre. La pérdida gradual del campo magnético global expuso la atmósfera al viento solar, que habría ido erosionándola (sputtering) hasta dejarla en el estado actual. La misión MAVEN (Mars Atmosphere and Volatile EvolutioN) ha cuantificado las tasas de escape actuales y ha permitido reconstruir cómo el planeta perdió la mayor parte de su agua y de sus gases atmosféricos.
6. Lunas: Fobos y Deimos[editar]
Marte posee dos satélites naturales, Fobos y Deimos, descubiertos por Asaph Hall en 1877. Son cuerpos pequeños, irregulares y oscuros, con albedos muy bajos (~0,07), compuestos probablemente por condrita carbonácea similar a los asteroides de tipo C.
Debido a la cercanía y a la baja densidad de Fobos, las fuerzas de marea lo están aproximando gradualmente a Marte.
7. Historia de la exploración[editar]
7.1. Primeras misiones y sobrevuelos[editar]
La era moderna de la exploración marciana comenzó en la década de 1960, en plena competencia espacial entre
Estados Unidos y la Unión Soviética. Las sondas soviéticas Mars 1 (1962) y Zond 2 (1964) sufrieron fallos de comunicación antes de llegar. La primera fotografía cercana la obtuvo la sonda estadounidense Mariner 4 en su sobrevuelo de julio de 1965, que reveló una superficie craterizada y sin signos aparentes de vida, desilusionando a quienes esperaban un mundo más parecido a la Tierra. Mariner 6, Mariner 7 y especialmente Mariner 9 (1971) —la primera nave en orbitar otro planeta— cartografiaron el relieve global y descubrieron los grandes volcanes y Valles Marineris.
7.2. Los aterrizadores Viking[editar]
En 1976, las sondas Viking 1 y Viking 2 se convirtieron en las primeras en posarse con éxito y operar en la superficie. Portaban un conjunto de experimentos biológicos destinados a detectar metabolismo microbiano en el suelo marciano. Uno de ellos, el experimento de liberación etiquetada (Labeled Release), dio resultados ambiguos que el investigador principal Gilbert Levin defendió durante décadas como posible evidencia de actividad biológica; sin embargo, el consenso científico interpretó los datos como reacciones químicas abióticas favorecidas por las propiedades oxidantes del suelo. Las Viking también midieron la composición atmosférica, la meteorología y obtuvieron las primeras imágenes panorámicas a color desde la superficie.
7.3. Renacimiento: Mars Global Surveyor, Pathfinder y los gemelos MER[editar]
Tras dos décadas de relativo silencio y varias misiones fallidas (Mars Observer, Mars 96), la NASA inauguró una estrategia de exploración sostenida con la Mars Global Surveyor (1997‑2006) y la Mars Pathfinder (1997), que transportó el pequeño rover Sojourner. El lanzamiento en 2003 de los Mars Exploration Rovers, Spirit y Opportunity, supuso un salto cualitativo: diseñados para 90 soles de operación, funcionaron durante años y aportaron pruebas geomorfológicas y geoquímicas concluyentes de que el agua líquida había existido en sus zonas de aterrizaje (Gusev y Meridiani Planum).
7.4. La era de los grandes rovers y los laboratorios móviles[editar]
El rover Curiosity (Mars Science Laboratory) aterrizó en el cráter Gale en agosto de 2012 con el objetivo de evaluar la habitabilidad pasada. Sus análisis del monte Sharp y de las rocas del lecho lacustre antiguo confirmaron que el cráter albergó un lago de agua dulce con pH neutro y elementos biogénicos esenciales (carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo, azufre) durante millones de años. A Curiosity se sumó en 2021 el rover Perseverance (misión Mars 2020), que aterrizó en el cráter Jezero, sede de un antiguo delta fluvial. Perseverance lleva consigo el helicóptero Ingenuity (primer vuelo controlado en otro planeta), un sistema de recogida y encapsulado de muestras que se planea traer a la Tierra en una futura campaña conjunta de la NASA y la ESA (Mars Sample Return), y el instrumento MOXIE, que produce oxígeno a partir del CO₂ atmosférico.
7.5. Contribuciones internacionales[editar]
Además de Estados Unidos, la Agencia Espacial Europea ha operado con éxito la sonda Mars Express (en órbita desde 2003) y el Trace Gas Orbiter (desde 2016). La India logró insertar su sonda Mars Orbiter Mission (Mangalyaan) en 2014, convirtiéndose en el primer país asiático en alcanzar Marte y en la primera nación en lograrlo en su primer intento. China aterrizó el rover Zhurong en 2021, y los Emiratos Árabes Unidos colocaron la sonda Hope (Al‑Amal) en 2021 para estudiar la atmósfera y el clima globales, un esfuerzo sin precedentes en el mundo árabe.
8. Búsqueda de vida y habitabilidad[editar]
La cuestión de si Marte ha albergado o alberga vida es el motor central de la exploración planetaria. Las evidencias actuales indican que hace más de 3 500 millones de años el planeta contaba con agua líquida abundante, fuentes de energía química y los elementos básicos para la vida. La detección por Curiosity de compuestos orgánicos complejos (tiofenos, compuestos aromáticos y alifáticos) en rocas de 3 000 millones de años, así como los ciclos estacionales de metano en la atmósfera —un gas que en la Tierra se asocia mayoritariamente a procesos biológicos, aunque también puede generarse por serpentinización abiótica—, mantienen la cuestión abierta[4].
El hallazgo de posibles estructuras sedimentarias de origen microbiano (estromatolitos) sigue siendo debatido: en 1996 el meteorito marciano ALH 84001 desató una controversia mediática al anunciarse supuestas nanofósiles, interpretación que no ha sido aceptada mayoritariamente. La campaña de retorno de muestras que Perseverance ha iniciado constituirá la prueba más ambiciosa hasta la fecha para buscar biomarcadores en materiales seleccionados astrobiológicamente.
9. Marte en la cultura[editar]
9.1. Astronomía pre‑telescópica y denominación[editar]
Los astrónomos babilónicos ya registraban los movimientos del “astro rojo”. Los griegos lo asociaron con Ares, dios de la guerra, y la tradición romana heredó el nombre Marte. En la astronomía china era el “planeta del fuego” (火星, Huǒxīng). Durante siglos, su movimiento retrógrado fue un enigma que desafiaba los modelos geocéntricos, hasta que Kepler culminó la descripción elíptica de su órbita.
9.2. Canales y civilización marciana[editar]
A finales del siglo XIX, el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli describió alargadas formaciones lineales como canali, término que fue traducido al inglés como “canals” (obras de ingeniería) en vez de “channels” (cauces naturales). Esta ambigüedad desató la imaginación de Percival Lowell, quien construyó un observatorio en Flagstaff, Arizona, para cartografiar una presunta red de canales de riego y postular la existencia de una civilización marciana avanzada en agonía. Aunque las observaciones posteriores desacreditaron los canales, la idea alimentó una potente veta literaria.
9.3. Literatura, radio y cine[editar]
La cultura popular convirtió a Marte en escenario predilecto de invasiones, utopías y encuentros con alteridades. H. G. Wells publicó La guerra de los mundos (1898), más tarde adaptada al radioteatro por Orson Welles en 1938 con consecuencias legendarias por el pánico que generó entre parte de la audiencia estadounidense. Edgar Rice Burroughs ambientó su serie John Carter de Marte (1912‑1943) en un planeta ficticio llamado Barsoom. Ray Bradbury compiló sus relatos en Crónicas marcianas (1950), una meditación poética sobre la colonización y la deshumanización.
En el cine, títulos como The Martian (2015), basada en la novela de Andy Weir, han retratado con detalle los desafíos técnicos de la supervivencia, mientras que la saga Misión a Marte (2000) o Marte (2016‑2018, serie de TV) explican el tirón inagotable del planeta rojo. En el ámbito de los videojuegos, DOOM (1993) situó sus infiernos en Fobos y Deimos, y Red Faction explotó la geología marciana como mecánica de juego destructiva.
9.4. Influencia en la ciencia y la tecnología[editar]
La exploración real de Marte ha generado un caudal de conocimiento que desborda el ámbito científico. Las imágenes de los rovers se han convertido en iconos; el rover Opportunity fue despedido con honores casi humanos cuando la NASA declaró el final de su misión en 2019. El helicóptero Ingenuity y el aterrizaje de Perseverance se transmitieron en directo y fueron seguidos por millones de personas. Esta fascinación impulsa también la divulgación científica y mantiene viva la pregunta sobre el lugar del ser humano en el cosmos.
10. Observación desde la Tierra y presencia en el mundo hispanohablante[editar]
10.1. Visibilidad y oposiciones[editar]
Marte es visible a simple vista como un punto rojizo brillante. Sus oposiciones —momentos en que se alinea con la Tierra y el Sol— ocurren aproximadamente cada 26 meses. Las oposiciones “perihelicas” (cuando Marte está cerca de su perihelio) son las más favorables y permiten observar detalles de la superficie con telescopios de aficionado de 150 mm o más de apertura.
10.2. Investigación y divulgación en español[editar]
En
España y América Latina, la investigación sobre Marte se canaliza a través de centros como el Centro de Astrobiología (CAB, CSIC‑INTA), que ha participado en instrumentos de varias misiones (Rover Environmental Monitoring Station en Curiosity, instrumentos meteorológicos en Perseverance, etc.) y mantiene programas de formación doctoral. La Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM), la Universidad de Buenos Aires y la Universidad de Chile colaboran en análisis de datos planetarios y en la caracterización de análogos terrestres marcianos en el desierto de Atacama, una de las regiones más áridas del planeta y modelo de habitabilidad extrema.
En el ámbito de la divulgación, el programa El Universo de la televisión mexicana y distintos podcast de astronomía (como Astrobitácora en España o Más Allá en
Argentina) han dedicado capítulos monográficos a Marte. El Planetario Luis Enrique Erro del IPN, en la Ciudad de México, y el Planetario de Bogotá han proyectado documentales inmersivos y han organizado “campamentos marcianos” para niños y jóvenes. Las traducciones al español de obras de divulgación como Marte: Nuestro futuro en el planeta rojo (National Geographic) o las novelas de Kim Stanley Robinson (Trilogía marciana) mantienen un público lector fiel en toda Hispanoamérica.
10.3. Toponimia y cultura local[editar]
La nomenclatura marciana no escapa a la huella hispanohablante. La Unión Astronómica Internacional mantiene un sistema organizado de denominación de accidentes geográficos marcianos que incluye criterios culturales y geográficos.
11. Planes de exploración humana[editar]
La posibilidad de enviar seres humanos a Marte ha pasado de la ciencia‑ficción a los estudios de viabilidad técnica. La NASA, en colaboración con socios internacionales y empresas privadas, trabaja en el programa Artemisa con el objetivo de volver a la Luna como banco de pruebas para las tecnologías necesarias (hábitats, utilización de recursos in situ, sistemas de soporte vital de ciclo cerrado) antes de dar el salto a Marte en la década de 2030 o 2040. SpaceX, la compañía de Elon Musk, avanza en el desarrollo del vehículo Starship, diseñado explícitamente para vuelos interplanetarios con capacidad de carga y tripulación. La arquitectura de una eventual misión marciana implicaría estancias de cientos de soles, con retos colosales en materia de radiación, alimentación, salud mental y fisiología ósea en microgravedad y luego en gravedad reducida.
Agencias de China y Rusia también han expresado intenciones de enviar misiones tripuladas, y esquemas como el proyecto Mars One —hoy desacreditado como inviable financieramente— mostraron la atracción popular por la idea de una colonia permanente. Aunque los plazos son inciertos, el consenso entre las principales agencias espaciales es que la exploración humana de Marte constituye el siguiente gran horizonte de la expansión humana fuera de la Tierra.
En el hemisferio norte, la primavera dura 194 soles, el verano 178, el otoño 142 y el invierno 154. En el sur las cifras se invierten aproximadamente. ↩︎
La interpretación de los barrancos marcianos sigue siendo controvertida. Mientras unas investigaciones abogan por mecanismos secos (sublimación de hielo de CO₂ estacional), otras mantienen que las sales perclóricas podrían rebajar el punto de congelación del agua lo suficiente para permitir flujos transitorios. ↩︎
Las temperaturas varían notablemente con la latitud, la estación y la hora del día. Las mediciones in situ proceden de módulos de aterrizaje y rovers como Viking, Pathfinder, Spirit, Opportunity, Curiosity y Perseverance. ↩︎
Mediciones del rover Curiosity y del Trace Gas Orbiter muestran concentraciones de metano de fondo inferiores a 0,5 partes por billón, con picos estacionales de hasta 20 ppb. La explicación de esos picos —biológica o geoquímica— sigue sin resolución. ↩︎