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Mohamed VI de Marruecos

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Mohamed VI
NombreSidi Mohamed ben Al Hasán
Nacimiento21 de agosto de 1963, Rabat, Marruecos
DinastíaAlauí, en el trono de Marruecos desde 1666
ReinadoDesde el 23 de julio de 1999, tras la muerte de su padre Hasán II
TítulosRey de Marruecos y Amir al-Muminin («príncipe de los creyentes»), jefatura religiosa que la Constitución atribuye al monarca
FormaciónLicenciatura en derecho y ciencias políticas por la Universidad de Rabat; estudios doctorales en Francia sobre la cooperación euromagrebí; prácticas en Bruselas con Jacques Delors en 1988
MatrimonioCon Salma Bennani, el 21 de marzo de 2002; divorciados en 2018, hecho público dieciséis meses después
HijosEl príncipe heredero Muley Hasán (2003) y la princesa Lala Jadiya (2007)
PatrimonioEstimaciones entre 2.100 y 8.200 millones de dólares; controla el holding Al Mada

1. Resumen[editar]

Mohamed VI (Rabat, 21 de agosto de 1963) es rey de Marruecos desde el 23 de julio de 1999, cuando accedió al trono a la muerte de su padre Hasán II. Pertenece a la dinastía alauí, que reina en el país desde 1666, y ostenta además el título religioso de Amir al-Muminin, «príncipe de los creyentes», que hace del monarca la máxima autoridad del islam en Marruecos y es la clave de un poder que no se explica sólo en términos constitucionales.

Su reinado se ha leído habitualmente en dos claves opuestas y ambas parcialmente ciertas. La primera es la del reformador: heredó un país que salía de los llamados «años de plomo» de la represión bajo su padre, creó una Instancia de Equidad y Reconciliación para documentar los abusos del período anterior, impulsó en 2004 la reforma del código de familia —la Mudawana— que amplió sustancialmente los derechos de las mujeres, y en 2011, ante las protestas del Movimiento 20 de Febrero, respondió a la primavera árabe con una reforma constitucional en lugar de con represión pura, en un movimiento que muchos analistas consideran la razón de que la monarquía marroquí atravesara aquel ciclo sin sobresaltos. También reconoció oficialmente la lengua amazigh junto al árabe.

La segunda clave es la del poder concentrado y opaco. Pese a las reformas, el rey conserva la última palabra sobre defensa, religión, seguridad y las decisiones estratégicas; el entorno palaciego —el majzén— sigue siendo el centro real de la política marroquí; y el monarca es, a la vez, el mayor empresario del país a través del holding Al Mada, con participaciones en la banca, la minería, la distribución y las energías renovables. Su fortuna se estima entre 2.100 y 8.200 millones de dólares, y esa acumulación, junto con la persecución de periodistas y la represión de movimientos como el Hirak del Rif, es el objeto de las críticas más constantes.

Para el lector español, su reinado importa además por una razón directa: la posición sobre el Sáhara Occidental ha sido el eje de la relación con España durante veintisiete años, y el cambio de postura del Gobierno español en 2022 —respaldando el plan de autonomía marroquí— es uno de los giros diplomáticos más discutidos de la política exterior española reciente.

2. Formación y llegada al trono[editar]

Nació en Rabat el 21 de agosto de 1963, primer hijo varón de Hasán II, y fue proclamado heredero desde muy pequeño, con una educación diseñada para el oficio: enseñanza coránica en el palacio, licenciatura en derecho y ciencias políticas por la Universidad de Rabat, y estudios de posgrado en Francia sobre la cooperación entre la Comunidad Europea y el Magreb. En 1988 realizó prácticas en Bruselas bajo la tutela de Jacques Delors, entonces presidente de la Comisión Europea, una experiencia que se ha señalado como origen de su orientación europeísta.

Su padre Hasán II murió el 23 de julio de 1999 tras treinta y ocho años de reinado, y Mohamed VI accedió al trono ese mismo día con treinta y cinco años. El contraste con su predecesor fue inmediato y deliberado, y la prensa internacional lo apodó entonces «el rey de los pobres», una etiqueta que el paso de los años ha erosionado. La medida que mejor define aquel primer tramo del reinado es la creación de la Instance Équité et Réconciliation (IER), una comisión encargada de revisar los casos de violación de derechos humanos cometidos durante el reinado de su padre.

3. Reformas[editar]

3.1 La Mudawana de 2004[editar]

La reforma más profunda de su reinado es la del código de familia o Mudawana, aprobada en 2004. Modificó de raíz el estatuto jurídico de las mujeres marroquíes: elevó la edad mínima de matrimonio, sometió la poligamia a autorización judicial y a condiciones muy restrictivas, sustituyó la obediencia al marido por la responsabilidad conjunta de la familia, permitió a la mujer solicitar el divorcio y reguló el reparto de bienes.

Fue una operación política delicada: un primer intento a finales de los noventa había fracasado ante la movilización de los sectores islamistas, y el rey utilizó su autoridad religiosa como Amir al-Muminin para presentar la reforma como compatible con el islam y desactivar la oposición. Es el mejor ejemplo de cómo funciona realmente su poder: lo que un gobierno no podía hacer, sí podía hacerlo el príncipe de los creyentes.

El balance a largo plazo es discutido: la aplicación efectiva ha sido desigual, especialmente en el medio rural, y la propia reforma ha sido objeto de revisiones posteriores.

3.2 La reforma constitucional de 2011[editar]

En 2011, con la primavera árabe derribando gobiernos en Túnez y Egipto, el Movimiento 20 de Febrero sacó a la calle a decenas de miles de marroquíes. La respuesta del rey fue anunciar en marzo una reforma constitucional, sometida a referéndum en julio del mismo año.

El texto resultante reforzó al jefe de Gobierno —que pasó a ser designado obligatoriamente del partido más votado y a tener poder de nombramiento—, amplió las competencias del Parlamento, reconoció el amazigh como lengua oficial junto al árabe e incorporó un catálogo de derechos.

La valoración académica es matizada y conviene exponerla como debate: para unos, fue una transición real hacia una monarquía más parlamentaria que evitó una crisis; para otros, una concesión calculada que dejó intactos los poderes decisivos del monarca —religión, ejército, seguridad, política exterior y arbitraje entre instituciones— y sirvió sobre todo para desactivar la protesta. Lo que ambas lecturas comparten es que la monarquía marroquí fue la única de la región que salió reforzada de aquel ciclo.

4. El Sáhara Occidental[editar]

Es el asunto que organiza toda la política exterior marroquí, y el reinado de Mohamed VI ha traído en él movimientos importantes.

La posición marroquí se formalizó en abril de 2007 con un plan que ofrece al territorio una amplia autonomía bajo soberanía marroquí, y rechaza el referéndum de autodeterminación con opción de independencia que reclama el Frente Polisario, apoyado por Argelia. Ese referéndum llegó a estar convocado para febrero de 1992 y nunca se celebró: el proceso de identificación del censo con derecho a voto quedó bloqueado en 2000, con unos 120.000 recursos pendientes.

Dos acontecimientos han alterado el tablero desde entonces:

  • El 10 de diciembre de 2020, el presidente Donald Trump anunció el reconocimiento por parte de Estados Unidos de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
  • El 14 de marzo de 2022, el presidente del Gobierno de España —potencia administradora hasta 1975 y por tanto actor con responsabilidad histórica—, Pedro Sánchez, remitió a Mohamed VI una carta en la que respaldaba la autonomía como «la base más seria, creíble y realista» para resolver el contencioso, un giro respecto de la posición española tradicional. Argelia condenó la decisión y llamó a consultas a su embajador en Madrid.

5. Economía y grandes proyectos[editar]

El reinado ha estado marcado por una política de grandes infraestructuras —el complejo portuario de Tánger Med, la línea ferroviaria de alta velocidad Al Boraq entre Tánger y Casablanca y el complejo solar Noor de Uarzazate— con la que Marruecos ha buscado posicionarse como plataforma logística e industrial entre Europa y África.

El rey es el principal empresario del país. El holding Al Mada —antes SNI/ONA— participa en el mayor banco marroquí, en minería, distribución, agroalimentación y energía, y su posición dominante en sectores estratégicos ha sido señalada de forma recurrente como un problema de confusión entre patrimonio real y economía nacional. Las estimaciones de su fortuna personal oscilan entre 2.100 y 8.200 millones de dólares, con inventarios que incluyen una docena de palacios y una flota de vehículos de lujo. Documentos difundidos por WikiLeaks recogieron acusaciones de corrupción en el entorno palaciego.

6. Críticas[editar]

Las objeciones al reinado se agrupan en cuatro:

Derechos humanos y libertad de prensa. Varias condenas de periodistas críticos por delitos comunes —agresiones sexuales, blanqueo— han sido denunciadas por organizaciones internacionales como causas instrumentales destinadas a silenciar la crítica al palacio. La disidencia sobre tres asuntos —la monarquía, el islam y el Sáhara— sigue siendo penalmente arriesgada.

El Hirak del Rif. Las protestas sociales que sacudieron la región del Rif y que se conocen como el Hirak son uno de los episodios que más han deteriorado la imagen reformista del reinado, y terminaron con penas de prisión para sus dirigentes. El Rif es además la región que peor trato recibió bajo Hasán II, lo que da al episodio una carga histórica añadida.

Desigualdad. El crecimiento económico ha convivido con indicadores de desarrollo humano y de desigualdad que sitúan a Marruecos por detrás de países de renta comparable, y con un desempleo juvenil persistente.

Las ausencias del monarca. Mohamed VI ha recibido críticas por sus prolongadas ausencias en el extranjero, un asunto que ha alimentado el debate sobre quién gobierna efectivamente y que ha aumentado la visibilidad del príncipe heredero Muley Hasán, nacido en 2003.

7. Marruecos, España y el mundo hispanohablante[editar]

La relación con España es la más intensa y la más volátil de las que mantiene Marruecos. La comparten una frontera terrestre única en su género —Ceuta y Melilla—, una interdependencia económica considerable, la mayor comunidad marroquí de Europa continental y una lista de contenciosos abiertos: el Sáhara Occidental, la delimitación de aguas, la inmigración, la reivindicación marroquí sobre las ciudades autónomas y la cooperación antiterrorista, que es a la vez el capítulo más sólido de la relación.

El reinado de Mohamed VI ha acumulado en ese terreno dos crisis mayores, y ambas conviene datarlas con precisión porque suelen contarse de memoria:

  • La isla de Perejil, el 11 de julio de 2002: efectivos de la Marina Real marroquí ocuparon el islote deshabitado, y seis días después España lanzó la operación Romeo-Sierra, en la que veintiocho miembros de fuerzas especiales capturaron sin resistencia a los seis cadetes marroquíes presentes. Las relaciones diplomáticas no se restablecieron hasta enero de 2003.
  • La crisis de 2021: la hospitalización en España del líder del Frente Polisario Brahim Gali desencadenó la respuesta marroquí. El 17 de mayo de 2021 Marruecos levantó los controles fronterizos y más de cinco mil personas —entre ellas más de 1.500 menores— entraron en Ceuta por las playas. El embajador marroquí advirtió públicamente que «hay actos que tienen consecuencias» y fue llamado a consultas por su país el 18 de junio.

La reconciliación se construyó sobre la carta del 14 de marzo de 2022. Desde entonces las relaciones han mejorado y Marruecos reabrió las fronteras marítimas y terrestres, pero los contenciosos de fondo siguen abiertos: la reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla y la gestión del espacio aéreo sobre el Sáhara Occidental, entre otros. Es una relación que funciona por ciclos de crisis y normalización y en la que el desequilibrio de intereses hace que cada episodio se salde con concesiones difíciles de revertir.

En América Latina, la diplomacia marroquí ha desplegado en los últimos años un esfuerzo sostenido para reducir los apoyos a la República Árabe Saharaui Democrática, que varios países de la región reconocieron en su día, con resultados desiguales según los cambios de gobierno.