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Ted Bundy

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Ted Bundy
Theodore Robert Bundy, nacido Theodore Robert Cowell
NacimientoBurlington, Vermont, Estados Unidos, 24 de noviembre de 1946
FallecimientoCondado de Bradford, Florida, 24 de enero de 1989, a los 42 años
Causa de la muerteEjecución en la silla eléctrica. Declarado muerto a las 07:16
MadreLouise Cowell
PadreUn veterano de la Fuerza Aérea, posiblemente Lloyd Marshall, a quien nunca conoció
PadrastroJohnnie Culpepper Bundy, cocinero del Ejército, casado con su madre en mayo de 1951; de él tomó el apellido
CónyugeCarole Ann Boone (1980-1986, divorcio)
FormaciónUniversidad de Puget Sound (un año); Universidad de Washington, licenciado en Psicología en 1972; estudios de Derecho
CargosHomicidio, secuestro agravado, intento de asesinato, allanamiento de morada y agresión sexual
Víctimas36 comprobadas por el FBI. La noche anterior a su ejecución repasó con el FBI un recuento estado por estado de 30. El número real se desconoce
Estados donde actuóWashington, Utah, Colorado, Florida, Oregón, Idaho y California
Periodo confesadoEntre 1974 y 1978, «y posiblemente antes»
CondenaPena de muerte, dictada el 24 de julio de 1979 por el juez Cowart
RestosIncinerado; sus cenizas fueron esparcidas en la cordillera de las Cascadas

Theodore Robert Bundy, nacido Cowell (Burlington, Vermont, 24 de noviembre de 1946 – condado de Bradford, Florida, 24 de enero de 1989), fue un asesino en serie estadounidense que secuestró, agredió sexualmente y asesinó a decenas de mujeres jóvenes durante la década de 1970 y posiblemente antes.

Tras más de una década negándolo, confesó homicidios cometidos en siete estados entre 1974 y 1978. El número exacto de víctimas se desconoce. El FBI comprobó 36 asesinatos; fue condenado a muerte y ejecutado en la silla eléctrica el 24 de enero de 1989.

Este artículo describe el caso en el nivel de detalle propio de una entrada enciclopédica y omite deliberadamente los pormenores gráficos de las agresiones. Están documentados en la bibliografía especializada y no aportan nada a la comprensión de los hechos.

1. Resumen[editar]

El caso Bundy es el más estudiado de la criminología estadounidense del siglo XX, y lo es por una razón concreta: rompió el perfil que la policía de la época daba por supuesto.

Bundy era un licenciado en Psicología con buenas notas, estudiante de Derecho, voluntario en campañas electorales y con una vida social normal. Las pruebas psicológicas y toxicológicas que le practicaron en prisión concluyeron que no era psicótico, ni drogadicto, ni alcohólico, ni sufría daño cerebral alguno. Nada en él encajaba con la imagen que se tenía entonces del asesino en serie, y ese desajuste es exactamente lo que le permitió actuar durante años.

Tres rasgos definen el caso:

  • El método. Se acercaba a sus víctimas en lugares públicos fingiendo estar herido o discapacitado, o haciéndose pasar por una figura de autoridad.
  • La movilidad. Se trasladaba deliberadamente de un estado a otro para impedir que la policía reconociera un patrón. En los años setenta, sin bases de datos federales conectadas, la estrategia funcionó.
  • La exhibición judicial. Se defendió a sí mismo en juicio, y sus procesos en Florida —de los primeros televisados de la historia de Estados Unidos— lo convirtieron en un personaje mediático.

Sobre ese último punto conviene una advertencia. El criminólogo Robert Ressler sostuvo que Bundy se benefició de que la prensa malinterpretara su encanto personal, y lo describió, a diferencia de la imagen que daban los medios, no como «el Rodolfo Valentino de los asesinos en serie, sino un hombre brutal, sádico y pervertido». Es la corrección que conviene tener presente ante todo el material cultural que ha generado el caso.

2. Infancia y familia[editar]

Bundy fue hijo biológico de Louise Cowell y de un veterano de la Fuerza Aérea al que nunca conoció. Vivió sus primeros cuatro años en casa de sus abuelos maternos, creyendo que sus abuelos eran sus padres y que su madre era su hermana mayor.

En 1950, él y su madre se mudaron a Tacoma, en el estado de Washington, con otros familiares, debido al maltrato que su abuelo materno infligía a su abuela y a su madre. En Tacoma, Louise conoció a Johnnie Culpepper Bundy, cocinero del Ejército, con quien se casó en mayo de 1951 y de quien Ted tomaría el apellido. El matrimonio tuvo cuatro hijos. Bundy nunca creó un vínculo afectivo con su padrastro.

3. Universidad y vida adulta[editar]

AñoHecho
1965Se gradúa en la escuela secundaria e ingresa en la Universidad de Puget Sound
1966Se traslada a la Universidad de Washington para estudiar lenguas chinas
1967Relación con una compañera de clase de familia acomodada, citada en las biografías con el nombre falso de «Stephanie Brooks» y cuyo nombre real era Diane Edwards
1969Ella termina la relación al considerarlo indiscreto y sin objetivos claros. Bundy nunca supera la ruptura y se obsesiona con ella
Principios de 1968Abandona la universidad; encadena empleos con salario mínimo. Se ofrece voluntario en la oficina de Seattle de la campaña presidencial de Nelson Rockefeller y trabaja como conductor y guardaespaldas de Arthur Fletcher, candidato a vicegobernador de Washington
1968-1973Relación de cinco años con Elizabeth Kloepfer —citada habitualmente con el seudónimo Meg Anders—, divorciada con una hija pequeña
1970Se matricula de nuevo en la Universidad de Washington, esta vez en Psicología
1972Se licencia en Psicología. Fue un estudiante aplicado y con buenas notas
1973Solicita el ingreso en escuelas de Derecho

La doble vida es visible ya en este tramo: durante su relación con Kloepfer mantenía correspondencia con otra mujer en San Francisco sin que ella lo supiera.

4. Los crímenes[editar]

Antes de empezar a matar cometió una serie de hurtos en domicilios y comercios.

4 de enero de 1974. Agredió en su habitación a la universitaria Karen Sparks, de 18 años —citada en algunas biografías como Joni Lenz—. Fue hallada al día siguiente gravemente herida; sobrevivió con daño cerebral permanente. Bundy tenía veintisiete años.

31 de enero de 1974. Atacó a Lynda Ann Healy, estudiante de Psicología de 21 años de la Universidad de Washington, a la que sacó de su residencia. Nadie advirtió su ausencia hasta el día siguiente. La policía no estableció ninguna conexión entre las dos agresiones ni practicó mayores pruebas en la escena. Sus restos aparecieron un año después en una montaña cercana.

Entre febrero y julio de 1974 desaparecieron varias universitarias y madres jóvenes en el estado de Washington; se calcula que fueron ocho víctimas. Atacaba de noche hasta que empezó a hacerlo también de día. La policía manejaba descripciones de un hombre que pedía ayuda a mujeres jóvenes que después no volvían a ser vistas, y que se distinguía por ir cargado de libros y llevar un brazo escayolado.

Después extendió su actividad a Utah, Colorado, Idaho, Oregón, California y finalmente Florida.

5. Identificación y primera detención[editar]

El retrato robot llevó a que una amiga cercana de Elizabeth Kloepfer reconociera a Bundy, y la propia Kloepfer llamó anónimamente a la policía sugiriendo que su novio podía tener relación con los asesinatos. Se facilitaron fotografías recientes a los investigadores, pero los testigos no lograron identificarlo y la pista se descartó para seguir otros informes. La atención sobre Bundy se disipó durante años.

Lo que terminó con esa impunidad fue un control rutinario. El 16 de agosto de 1975, un patrullero detuvo un Volkswagen en Salt Lake City para comprobar la matrícula. El conductor se dio a la fuga y fue detenido poco después. En el vehículo se halló un kit de herramientas —palanca metálica, esposas, cinta, linterna, cuerdas y otros objetos— que dio origen a una investigación a gran escala.

23 de febrero de 1976: comienza el juicio por secuestro agravado. Bundy, de veintinueve años, entró en la sala confiado en que no había pruebas suficientes. Carol DaRonch lo señaló como el hombre que había intentado secuestrarla y amenazado con matarla; él negó conocerla y carecía de coartada. El 30 de junio de 1976 fue condenado a quince años de prisión con posibilidad de libertad condicional.

6. Las dos fugas[editar]

Este es el tramo del caso que más daño hizo a la reputación del sistema penitenciario estadounidense.

7 de junio de 1977, Aspen (Colorado). Preparando su segundo juicio, Bundy despidió a sus abogados y decidió defenderse a sí mismo, lo que le dio acceso a la biblioteca del tribunal. Saltó por una ventana de la biblioteca, se lesionó el tobillo y aun así eludió a la policía seis días, robando y durmiendo en una cabaña abandonada. Lo detuvieron cuando intentaba robar otro Volkswagen con las llaves puestas.

30 de diciembre de 1977. Volvió a escapar: trepó al techo de una dependencia de la cárcel, accedió por otro tramo de techo al armario de un apartamento vacío del penal, esperó a que no hubiera nadie y salió por la puerta principal de una de las viviendas de los funcionarios. No se advirtió su desaparición hasta quince horas después, a la mañana siguiente. Huyó a Chicago y luego a Florida bajo el seudónimo de Kenneth Misner.

7. Los últimos crímenes y el arresto definitivo[editar]

Bundy cometió sus últimos crímenes en enero y febrero de 1978, en Florida, tras su segunda fuga.

14 de enero de 1978, fraternidad Chi Omega, Universidad de Florida, Tallahassee. El edificio estaba semivacío cuando Nita Neary volvió de madrugada. Le extrañó encontrar la puerta abierta y se escondió; vio salir del edificio a un hombre con gorra azul que llevaba un objeto envuelto en un trapo. Creyendo que habían asaltado la fraternidad, buscó a su compañera Karen Chandler, a la que encontró gravemente herida en el pasillo. Kathy Kleiner fue hallada con vida, malherida, en su habitación. Lisa Levy y Margaret Bowman fueron asesinadas.

Esa misma noche, no lejos de allí, atacó a Cheryl Thomas, que sobrevivió con el cráneo fracturado en cinco puntos, la mandíbula rota y un hombro dislocado, y que quedó con pérdida permanente de audición y problemas de equilibrio. En esa escena se recogieron evidencias biológicas del agresor.

9 de febrero de 1978: secuestró en Lake City (Florida) a Kimberly Leach, de doce años, sacándola de su escuela. Es la víctima por cuyo asesinato sería finalmente ejecutado.

8. El juicio de Chi Omega[editar]

El 25 de junio de 1979 comenzó en Miami el juicio por los crímenes de la fraternidad Chi Omega. La prensa los llamó los «delitos de la década» y tuvieron un impacto tal en la opinión pública que, según la fuente consultada, buena parte de los estadounidenses pasó a considerar a Bundy la encarnación del mal.

Bundy prescindió de abogado y se defendió a sí mismo. Las pruebas resultaron abrumadoras:

  • El testimonio de Nita Neary, que lo identificó como el hombre al que vio salir del edificio.
  • El del odontólogo forense Richard Souviron, que determinó que las marcas de dientes halladas en el cuerpo de Lisa Levy coincidían con la dentadura de Bundy. Es uno de los casos fundacionales de la odontología forense como prueba judicial.
  • Se permitió además al jurado escuchar los detalles del secuestro de Carol DaRonch.

Declararon testigos de cargo y de descargo por ambas partes, incluida Louise Bundy, su madre. La referencia consultada señala que Bundy lloró durante el testimonio materno y califica esa emoción de fingida.

El 24 de julio de 1979, tras seis horas y media de deliberación, el jurado lo declaró culpable. Escuchó el veredicto sin mostrar emoción, mientras su madre suplicaba piedad. Bundy sostuvo ser víctima de una farsa y de un juicio injusto, y se negó a pedir clemencia por algo que decía no haber cometido. El juez Cowart lo condenó a muerte en la silla eléctrica por los asesinatos de Lisa Levy y Margaret Bowman.

En 1980, ya condenado, se casó con Carole Ann Boone; el matrimonio terminó en divorcio en 1986.

9. La ejecución[editar]

Bundy siguió proclamando su inocencia y agotó metódicamente sus apelaciones. Representándose a sí mismo obtuvo tres aplazamientos de la ejecución:

Fecha previstaDesenlace
4 de marzo de 1986Aplazada; el indulto llegó unos quince minutos antes de la hora fijada
2 de julio de 1986Aplazada
18 de noviembre de 1986Aplazada a sólo siete horas de la ejecución

Para ganar tiempo, confesó al doctor Bob Keppel, jefe de investigadores del Departamento de Justicia con quien había colaborado antes en la búsqueda del llamado «asesino de Green River» (Gary Ridgway), algunos de los lugares donde se hallaban restos de víctimas.

El 17 de enero de 1989 recibió la fecha definitiva: sería ejecutado una semana más tarde. Intentó entonces usar sus confesiones como moneda de cambio. Él y sus abogados pidieron una prórroga de tres años para confesar los demás asesinatos, y trató de presionar a los familiares de las víctimas para que solicitaran al tribunal más tiempo. Todas las familias se negaron, pese a que el paradero de muchas víctimas seguía sin conocerse.

Quienes estudiaron su personalidad criminal lo describieron como un mentiroso compulsivo: fingió haber cometido más asesinatos de los reales, inventando detalles y aportando datos inconexos para alargar el proceso, y llegó a ofrecerse para ayudar a las autoridades a detener a otros asesinos en serie.

En sus últimos días celebró un maratón de entrevistas y confesiones, aunque nunca estuvo dispuesto a admitirlo todo, en especial los asesinatos de algunas de las víctimas más jóvenes. El último día llamó a su madre y rechazó su última comida.

Fue electrocutado el 24 de enero de 1989 y declarado muerto a las 07:16. Tenía cuarenta y dos años. Fue incinerado y sus cenizas se esparcieron en la cordillera de las Cascadas.

10. El recuento de víctimas[editar]

La noche anterior a su ejecución, Bundy repasó con el agente del FBI Bill Hagmaier su recuento de homicidios estado por estado, con un total de 30 víctimas:

EstadoVíctimasDetalle
Washington11Incluye a una víctima secuestrada en Oregón y asesinada en Washington; tres sin identificar
Utah8Tres sin identificar
Colorado3
Florida3
Oregón2Ambas sin identificar
Idaho2Una sin identificar
California1Sin identificar
Total confesado30El FBI comprobó 36 asesinatos

La discrepancia entre las 30 víctimas que confesó y las 36 comprobadas no está resuelta, y la propia fuente advierte de que se desconoce el número real. Deben tenerse en cuenta dos factores en direcciones opuestas: Bundy exageró deliberadamente en algunas confesiones para ganar tiempo, y al mismo tiempo se negó a admitir determinados casos hasta el final. Cualquier cifra que se cite sobre este caso es una estimación.

11. El caso en el cine y la televisión[editar]

Pocos criminales han generado tanta producción audiovisual. La referencia consultada recoge, entre otras:

AñoObraDetalle
1986The Deliberate StrangerPelícula para televisión con Mark Harmon
2002Ted BundyDirigida por Matthew Bright
2003Un extraño a mi ladoDirigida por Paul Shapiro, sobre el libro homónimo de Ann Rule, que conocía personalmente a Bundy
2016Un ángel caídoDirigida por Jamie Crawford
2019Extremadamente cruel, malvado y perversoDirigida por Joe Berlinger, con Zac Efron como Bundy y Lily Collins como su novia; contada desde el punto de vista de ella
2019Conversaciones con asesinos: las cintas de Ted BundyDocumental de Joe Berlinger para Netflix
2020Ted Bundy: enamorada de un asesinoDocumental de Amazon Prime Video, con Elizabeth Kendall, su hija y otros supervivientes y conocidos
2021No Man of GodDirigida por Amber Sealey, con Luke Kirby como Bundy y Elijah Wood como el agente del FBI Bill Hagmaier
2021Ted Bundy: American BoogeymanDirigida por Daniel Farrands, con Chad Michael Murray y Holland Roden

Buena parte de esta producción es accesible en español con doblaje y subtítulos en las plataformas de streaming, y explica la presencia continuada del caso en las búsquedas en nuestro idioma casi cuarenta años después de la ejecución.

Conviene, eso sí, el aviso de Robert Ressler citado al principio: el relato del criminal seductor y brillante es en buena medida una construcción mediática, y varias de estas obras la reproducen.

12. Por qué el caso sigue estudiándose[editar]

Tres aportaciones concretas del caso Bundy sobreviven a su morbo:

  • La odontología forense. La coincidencia entre las marcas dentales y la dentadura de Bundy fue una prueba central en el juicio de Chi Omega y contribuyó a asentar la disciplina en los tribunales estadounidenses.
  • La coordinación entre jurisdicciones. Bundy actuó en siete estados precisamente porque las policías estatales no compartían información de forma sistemática. El caso es uno de los argumentos históricos para la creación de sistemas nacionales de cruce de datos sobre crímenes violentos.
  • El desmontaje del perfil intuitivo. Un licenciado en Psicología con vida social normal y sin patología diagnosticable obligó a revisar los supuestos con que se buscaba a este tipo de agresores.

13. Advertencias sobre las fuentes de este artículo[editar]

Este artículo se ha redactado a partir del texto fuente de la página enciclopédica de referencia en español sobre Ted Bundy. En consecuencia:

  • Los pormenores gráficos y sexuales de las agresiones se omiten deliberadamente.
  • El nombre de la primera víctima aparece de dos maneras en la misma página y se señala.
  • Las valoraciones psicológicas —«emoción fingida», «mentiroso compulsivo»— se atribuyen a la fuente y a los criminólogos que cita, y no se presentan como hechos.
  • La cifra de víctimas se presenta con sus dos valores (30 confesadas y 36 comprobadas) y con la advertencia expresa de que el total real se desconoce.
  • No se reproducen las declaraciones que Bundy hizo en sus últimas entrevistas sobre las causas de su conducta: la propia fuente documenta que mentía sistemáticamente para ganar tiempo, y trasladarlas como explicación sería propagar su versión.