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El día después de mañana

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El día después de mañana · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
PaísesEstados Unidos · España · México · Argentina · Colombia
CiudadesBarcelona · Madrid · Buenos Aires · Ciudad de México
The Day After Tomorrow
El día después de mañana
DirecciónRoland Emmerich
ProducciónMark Gordon, Roland Emmerich
GuiónRoland Emmerich, Jeffrey Nachmanoff
HistoriaRoland Emmerich
MúsicaHarald Kloser
FotografíaUeli Steiger
MontajeDavid Brenner
EstudioTwentieth Century Fox, Centropolis Entertainment, Lion’s Gate Films
DistribuciónTwentieth Century Fox
Estreno28 de mayo de 2004 (Estados Unidos)
Duración124 minutos
PaísEstados Unidos
IdiomaInglés
PresupuestoUSD 125 millones
RecaudaciónUSD 544 millones (mundial)
GéneroCiencia ficción apocalíptica, catástrofe

1. Resumen[editar]

El día después de mañana (título original en inglés: The Day After Tomorrow) es una película estadounidense de ciencia ficción y catástrofe estrenada en 2004, dirigida por Roland Emmerich y coescrita por Emmerich junto a Jeffrey Nachmanoff. El filme presenta una visión extrema del cambio climático en la que el calentamiento global desencadena una ruptura de la circulación termohalina del Atlántico Norte, provocando una nueva era glacial en cuestión de días.

Protagonizada por Dennis Quaid, Jake Gyllenhaal, Emmy Rossum y un elenco coral que incluye a Ian Holm, Sela Ward y Dash Mihok, la película combina el drama familiar con espectaculares secuencias de destrucción: tornados que arrasan Los Ángeles, una megatormenta que hunde Nueva York bajo el hielo y la lucha de un padre por rescatar a su hijo atrapado en la Biblioteca Pública de Manhattan.

Estrenada en la temporada de verano boreal de 2004, la cinta fue un éxito comercial —recaudó más de cuatro veces su presupuesto— pero dividió a la crítica. Mientras alababan sus efectos visuales pioneros, muchos científicos y columnistas señalaron sus numerosas inexactitudes y la exageración de los plazos climáticos. Con el paso del tiempo, sin embargo, se ha convertido en un referente del cine de desastres y en un título recurrente en las discusiones sobre la representación mediática del cambio climático, especialmente en el mundo hispanohablante, donde fue doblada con especial cuidado.

2. Producción[editar]

2.1 Desarrollo[editar]

El origen del proyecto se remonta a la fascinación de Roland Emmerich por las teorías del cambio climático abrupto, en particular por el libro The Coming Global Superstorm (1999), de los periodistas Art Bell y Whitley Strieber.[1] Emmerich ha declarado que la imagen de una ciudad cubierta de hielo en cuestión de horas le resultó irresistible como punto de partida visual.

El director alemán, conocido ya por Independence Day (1996) y Godzilla (1998), se asoció con el productor Mark Gordon y presentó el proyecto a 20th Century Fox. El estudio aprobó un presupuesto aproximado de 125 millones de dólares, que lo convertía en uno de los filmes más caros del año. Emmerich escribió un primer borrador y posteriormente Jeffrey Nachmanoff fue contratado para pulir el guion, aunque en los créditos finales la historia se acredita únicamente a Emmerich.

2.2 Rodaje[editar]

El rodaje comenzó en noviembre de 2002[sin verificar] y se extendió hasta mayo de 2003[sin verificar]. La mayor parte de la producción se realizó en Canadá, específicamente en Montreal y sus alrededores, para aprovechar los incentivos fiscales y la disponibilidad de paisajes invernales. La Biblioteca Pública de Nueva York que se ve en el filme fue recreada en un estudio de sonido, mientras que las calles neoyorquinas congeladas se construyeron a gran escala en un hangar.

Las escenas de los Ángeles fueron rodadas en la propia ciudad, así como algunos exteriores de Washington D.C., aunque muchas tomas de la capital estadounidense se filmaron en Montreal añadiendo digitalmente los monumentos más reconocibles. El equipo enfrentó temperaturas extremadamente bajas durante las grabaciones nocturnas en locación, lo que contribuyó al realismo de las reacciones del elenco.

2.3 Efectos visuales[editar]

Los efectos visuales corrieron a cargo de Digital Domain, ILM y otras compañías. La secuencia más compleja fue la simulación del agua inundando Manhattan; el equipo combinó maquetas a escala, tanques de agua y fluidos generados por computadora. Para la helada instantánea —el momento en que el aire súper enfriado congela todo a su paso— los supervisores de efectos se basaron en experimentos de física real y agregaron capas de escarcha y hielo mediante simulación dinámica, un enfoque innovador para la época.

La película fue una de las primeras en usar de manera masiva la simulación de fluidos para entornos urbanos completos, estableciendo un precedente para futuras superproducciones de catástrofe.

3. Argumento[editar]

Advertencia: esta sección revela detalles completos de la trama, incluido el desenlace.

La historia comienza durante una conferencia de las Naciones Unidas en la que el climatólogo Jack Hall (Dennis Quaid) advierte sobre la posibilidad de un cambio climático abrupto, pero los representantes políticos, incluido el vicepresidente de Estados Unidos, desestiman sus alertas.

Poco después, eventos meteorológicos extremos comienzan a ocurrir en distintos puntos del planeta: granizadas gigantescas en Tokio, tornados múltiples que arrasan Los Ángeles, y una drástica caída de las temperaturas en el Atlántico Norte. Las boyas oceánicas muestran un descenso abrupto de la temperatura del mar, confirmando la interrupción de la corriente termohalina.

Mientras tanto, el hijo adolescente de Hall, Sam (Jake Gyllenhaal), viaja con sus amigos Laura (Emmy Rossum) y Brian (Arjay Smith) a Nueva York para participar en una competencia académica. Cuando el clima se descontrola, la ciudad es golpeada por una gigantesca marejada que inunda Manhattan. Sam y sus compañeros, junto con un grupo de sobrevivientes, se refugian en la Biblioteca Pública de Nueva York.

La situación se agrava: tres supertormentas congelantes se posan sobre el hemisferio norte, absorbiendo aire de la estratósfera que congela instantáneamente todo lo que toca. Jack Hall comprende que la única posibilidad de salvar a su hijo es viajar desde Washington D.C. hasta Nueva York a pie, atravesando el hielo y la nieve. Acompañado por sus colegas Jason (Dash Mihok) y Frank (Jay O. Sanders), inicia una travesía desesperada. Durante el camino, Frank muere tras caer a través del techo de un centro comercial cubierto de nieve, en una de las escenas más recordadas del filme.

En la biblioteca, el grupo quema libros para mantener el calor mientras espera el rescate. Sam logra mantener la moral del grupo y, demostrando los conocimientos heredados de su padre, deduce que deben permanecer dentro del edificio y evitar la entrada del aire gélido. Laura, herida por la inundación, desarrolla una infección; gracias a los conocimientos médicos de un vagabundo que se les unió (Glenn Plummer), el grupo obtiene antibióticos de un barco carguero que flotó hasta las calles de la ciudad.

Finalmente, Jack y Jason llegan a la biblioteca, encuentran a Sam y al grupo con vida, y son evacuados por helicópteros cuando la tormenta comienza a disiparse. La película cierra con la imagen de una Tierra visiblemente transformada desde el espacio, y con un discurso de un nuevo gobierno que reconoce la importancia de la ciencia climática, sugiriendo una lección aprendida a un altísimo costo.

4. Reparto y personajes[editar]

  • Dennis Quaid como Jack Hall, paleoclimatólogo de la NOAA.
  • Jake Gyllenhaal como Sam Hall, hijo de Jack.
  • Emmy Rossum como Laura Chapman, amiga de Sam.
  • Ian Holm como Terry Rapson, climatólogo escocés en el centro Hedland de Escocia.
  • Sela Ward como la doctora Lucy Hall, madre de Sam y pediatra.
  • Dash Mihok como Jason Evans, colega de Jack.
  • Jay O. Sanders como Frank Harris, otro miembro del equipo de Jack.
  • Austin Nichols como J.D., compañero de Sam.
  • Arjay Smith como Brian Parks, amigo de Sam.
  • Tamlyn Tomita como Janet Tokada, científica de la NOAA.
  • Glenn Plummer como Luther, el vagabundo que ayuda al grupo en Nueva York.
  • Perry King como presidente Blake (posiblemente Richard Blake).
  • Kenneth Welsh como vicepresidente Raymond Becker.

Varios de los personajes secundarios fueron interpretados por actores canadienses que los productores eligieron para mantener acentos verosímiles del noreste estadounidense, aunque el rodaje tuviera lugar en Montreal.

5. Recepción[editar]

5.1 Crítica[editar]

En el sitio agregador Rotten Tomatoes, la película mantiene un índice de aprobación del 45% aproximadamente, con un consenso que destaca sus destacados efectos visuales pero lamenta lo «artificioso y poco profundo» del guion. En Metacritic, la puntuación ponderada ronda los 47 sobre 100.

Las reseñas de los principales diarios estadounidenses se polarizaron: Roger Ebert le concedió tres estrellas y media, calificándola de «implacablemente entretenida», mientras que A. O. Scott de The New York Times criticó su maniqueísmo. En el ámbito hispanohablante, la crítica cinematográfica de El País elogió la puesta en escena pero señaló que «la ciencia sirve solo de excusa para el espectáculo».

A pesar de las críticas mixtas, el filme fue bien recibido por el público juvenil y se convirtió en un clásico de las sobremesas televisivas, sobre todo en fines de semana.

5.2 Taquilla[editar]

El día después de mañana se estrenó en Estados Unidos en 3 444 salas de cine el fin de semana del 28 al 30 de mayo de 2004, recaudando aproximadamente 68,7 millones de dólares en su primer fin de semana. Con ese debut, se posicionó como el segundo mejor estreno de un filme no secuela en ese momento.

A nivel mundial, la película acumuló una taquilla de 544 millones de dólares, desglosada en 186,7 millones en el mercado doméstico y 357,3 millones en el exterior. Fue una de las diez películas más taquilleras de 2004 y consolidó a Emmerich como un director rentable en el género de desastres.

5.3 Premios y nominaciones[editar]

La película no logró colarse en las categorías principales de los Óscar, pero sí recibió nominaciones técnicas por sus efectos visuales en los Premios BAFTA 2005 y en los Saturn Awards. En concreto, fue nominada al BAFTA a los Mejores Efectos Visuales y ganó el Premio de la Academia Japonesa a la Mejor Película Extranjera. También fue finalista en varias categorías de los MTV Movie Awards, donde destacó la nominación de Jake Gyllenhaal como Mejor Actor Revelación.

6. Estreno y doblaje en español[editar]

En América Latina y España, la película se estrenó con el título El día después de mañana, traducción literal que ya estaba asentada por el refrán popular y por la expresión bíblica. La fecha de estreno en los principales mercados latinoamericanos —México, Argentina, Colombia y Chile— fue entre finales de mayo y principios de junio de 2004, casi simultánea con la estadounidense.

El doblaje para América Latina se realizó en México, en los estudios Taller Acústico S.C. o posiblemente en Audiomaster 3000.

En España, el doblaje se realizó en Barcelona o Madrid, con un reparto diferente, aunque la versión latinoamericana es la más difundida en el resto del continente.

Desde su etapa en televisión abierta y por cable, el doblaje latino ha sido objeto de una recepción cálida por parte del público, que recuerda con nitidez la voz de Jack Hall advirtiendo «¡Sam, quédate dentro!». La ausencia de una edición extendida o de un redoblaje posterior ha mantenido la fidelidad de la banda sonora a la versión original de 2004.

7. Exactitud científica y controversias[editar]

Desde antes del estreno, la película fue objeto de intenso escrutinio por parte de climatólogos y físicos atmosféricos. La premisa central —que el calentamiento global podría desencadenar una edad de hielo en cuestión de días— fue calificada por muchos expertos como «imposible en esos plazos». La revista Nature y la Unión Geofísica Americana publicaron artículos señalando que, aunque la circulación termohalina sí puede debilitarse, un colapso total requeriría décadas o siglos, no horas.

No obstante, varios científicos reconocieron que el filme tuvo un efecto colateral positivo: aumentó la conciencia pública sobre el cambio climático. [2]

La representación de los tornados de Los Ángeles también fue criticada por meteorólogos, ya que el sur de California rara vez experimenta tornados de la magnitud mostrada, y menos aún varios simultáneos. El aire súper enfriado que congela instantáneamente a las personas —emulando un descenso de temperatura de decenas de grados en segundos— fue descrito como físicamente imposible por especialistas en termodinámica.

Debido a estas controversias, el filme se ha utilizado en aulas universitarias como ejemplo de «cine de catástrofes como herramienta de divulgación científica y sus límites», generando debates que, lejos de apagarse, se reavivan cada vez que un fenómeno extremo real ocupa los noticieros.

8. Legado[editar]

El impacto de El día después de mañana trasciende las taquillas. La frase que da título al filme se ha incorporado al habla popular para referirse a escenarios catastróficos inminentes. La imagen de la Estatua de la Libertad sumergida en nieve y hielo se convirtió en un ícono visual del cine de los 2000, parodiada en series como Los Simpson, South Park y Padre de familia.

En el terreno cinematográfico, el filme marcó un modelo para el cine de desastres climáticos posterior: películas como 2012 (2009, también de Emmerich) y Geostorm (2017) heredaron su combinación de drama familiar, megatormentas y lecciones políticas. La biblioteca pública de Nueva York como espacio de resistencia cultural y físico ha sido leída por críticos como una metáfora de la defensa del conocimiento frente al colapso.

La cinta también revitalizó el interés por el trabajo de la NOAA y por las investigaciones sobre la corriente del Golfo, sirviendo de excusa para que documentales como Una verdad incómoda (2006) y posteriores producciones televisivas abordaran la ciencia del clima con mayor rigor.

En el campo de los efectos digitales, la película representó un salto adelante en la simulación de fluidos a escala urbana. Las técnicas empleadas por los equipos de Digital Domain y compañías asociadas se convirtieron en estándares para la industria.

9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

En América Latina, la película encontró un público fiel que ha mantenido vivo el interés a través de reposiciones televisivas. En canales como Telefe (Argentina), Canal 5 (México) o Caracol Televisión (Colombia) se programa con cierta regularidad, a menudo en fines de semana de tormenta real, lo que ha generado un fenómeno de memes y bromas en redes sociales hispanas.

El doblaje latino tiene un sitio especial en la memoria colectiva: frases como «¡Llegó la tormenta!» o «Tenemos que quemar los libros para no morir congelados» se citan con frecuencia en foros de discusión y cuentas de nostalgia televisiva. En Twitter (hoy X) y TikTok, no es raro encontrar hilos que comparen la pandemia de COVID-19 con la rapidez de los eventos de la película, o que utilicen la imagen de la biblioteca congelada como metáfora de situaciones políticas.

La conexión con el mundo hispanohablante también se da a través de su vínculo con la ciencia ibérica e iberoamericana: el filme menciona brevemente las boyas atlánticas y centros climáticos europeos, lo que ha servido de gancho para que instituciones como el Centro de Predicción del Clima o la Agencia Estatal de Meteorología de España organicen charlas desmontando —con humor— los errores de la cinta. En 2024, con motivo del vigésimo aniversario del estreno, varios cines universitarios en ciudades como Buenos Aires, Ciudad de México y Santiago realizaron proyecciones comentadas por meteorólogos locales, uniendo el entretenimiento con la divulgación.

Aunque no se filmó ninguna escena en territorio hispano, la película ha sido adoptada como un referente cultural para la generación que en los años 2000 asistió a las salas a ver lo que parecía el fin del mundo, y que hoy comparte esos recuerdos en español en las plataformas digitales más populares.


  1. El libro mezcla ciencia, especulación y elementos de ciencia ficción, y no fue avalado por la comunidad científica mayoritaria; el propio Emmerich aclaró que la película tomaba licencias dramáticas. ↩︎

  2. El mismo estudio indicó que la preocupación no se traducía necesariamente en cambios de comportamiento, un matiz que los investigadores consideraron relevante. ↩︎