Villajoyosa
| Villajoyosa La Vila Joiosa | |
|---|---|
| País | |
| Comunidad | Comunidad Valenciana |
| Provincia | |
| Comarca | Marina Baja |
| Capital de comarca | Sí |
| Altitud | 27 m s.n.m. |
| Superficie | 20,45 km² |
| Población | 37.449 hab. |
| Gentilicio | viler, vilera / vilero |
| Código postal | 03570 |
| Ciudades hermanadas | Vitré (Francia) |
| Sitio web | villajoyosa.com |
1. Resumen[editar]
Villajoyosa, oficialmente y en valenciano La Vila Joiosa, es un municipio y una ciudad del levante de
España, perteneciente a la provincia de
Alicante en la Comunidad Valenciana. Es la capital administrativa de la comarca costera de la Marina Baja, ubicada en el corazón de la Costa Blanca, a orillas del mar Mediterráneo. Se trata de un destino turístico consolidado que ha logrado preservar su carácter de pueblo marinero tradicional, siendo famosa por el colorido de sus casas colgantes frente al mar, su flota pesquera en activo y su arraigada tradición chocolatera. La población ha experimentado un crecimiento estable en los últimos años, con un padrón que supera los 37.000 habitantes, combinando a los vecinos de toda la vida con residentes de diversas nacionalidades europeas que han escogido este enclave para vivir.
2. Historia[editar]
Los orígenes de Villajoyosa se remontan a la antigüedad. Los primeros asentamientos documentados en la zona corresponden a un enclave íbero, aunque el núcleo urbano alcanzó una notable prosperidad durante la época romana, como atestiguan los restos arqueológicos y las necrópolis halladas en el área. Se cree que la antigua Alonis podría estar localizada en este territorio.
Durante la dominación musulmana de la península ibérica, el lugar era conocido como un caserío agrícola y pesquero. Con la Reconquista, el territorio pasó a manos de la Corona de Aragón en el siglo XIII. Fue entonces cuando recibió la Carta Puebla que la bautizó con el nombre de Vila Joiosa, que en valenciano significa “villa alegre”. El diseño urbano medieval, con calles que confluyen en la plaza principal y un entramado defensivo frente a la piratería berberisca, marcó el carácter de la villa durante siglos. Las incursiones de corsarios norteafricanos fueron una constante amenaza hasta el siglo XVI, lo que llevó a la construcción de un sistema de murallas renacentistas, un castillo y torres de vigilancia costera para proteger a la población.
3. Geografía y demografía[editar]
La ciudad se sitúa en la comarca de la Marina Baja, sobre la línea de costa del Mediterráneo y a una altitud media de solo 27 metros sobre el nivel del mar. El término municipal abarca una superficie compacta de 20,45 km². El paisaje está dominado por el río Amadorio, que desemboca en la playa del mismo nombre formando un pequeño humedal y un extenso arenal. Al sur y al oeste, el terreno se eleva formando un relieve de lomas y pequeñas sierras que protegen la ensenada. La distancia por carretera desde el centro de la ciudad de
Alicante es de aproximadamente 32 kilómetros hacia el suroeste, mientras que a la ciudad de Valencia la separan unos 130 kilómetros al norte.
En cuanto a la demografía, Villajoyosa ha seguido una curva ascendente en las últimas décadas. No solo actúa como capital comarcal, sino también como polo de atracción residencial por su clima. A la población autóctona, cuyo gentilicio es viler o vilera (en valenciano), o vilero (en castellano), se ha sumado una considerable comunidad extranjera, destacando la británica y la neerlandesa. El padrón municipal ha mostrado las siguientes cifras en años recientes: 29.263 en 2006, 30.550 en 2007, 32.534 en 2008, 33.797 en 2009, 34.344 en 2010, 34.828 en 2011 y 34.828 en 2011.
4. Patrimonio y cultura[editar]
Pese a su moderna fachada turística, Villajoyosa esconde un centro histórico de gran valor. Declarado Conjunto Histórico-Artístico, el Barri Vell (Barrio Viejo) se recuesta sobre la colina que domina el puerto y la playa Centro. La estampa más icónica de la ciudad son las casas colgantes con fachadas de vivos colores, pintadas con una paleta intensa que, según la tradición local, servía para que los pescadores pudieran divisar su hogar desde el mar. La Iglesia Fortaleza de la Asunción, del siglo XVI, es uno de los pocos ejemplos de arquitectura religiosa fortificada de la comarca, con sus robustos muros de piedra y su esbelta cúpula azul. El conjunto se completa con las murallas renacentistas y las torres de vigilancia, como la Torre de San José, una singular atalaya funeraria de época romana.
La cultura local está fuertemente ligada al mar. La gastronomía vilera es una representación clásica de la dieta mediterránea alicantina, basada en los productos de la lonja de pescado. Platos como la paella, el arroz a banda, el caldero de pescado y los suquets de rape son los estandartes de las jornadas gastronómicas que se celebran anualmente. La repostería local también destaca, en particular los dulces y turrones de La Vila.
5. Economía y fiestas[editar]
La economía de la localidad se asienta sobre tres grandes motores: el turismo, la pesca y la industria agroalimentaria. El turismo de sol y playa es el que mayor transformación ha generado en el paisaje de la periferia, con la urbanización de áreas residenciales en segunda línea de costa y la dotación de servicios. Sin embargo, el puerto pesquero mantiene una actividad relevante, con una flota de cerco en activo. En el ámbito industrial, destaca la fábrica de Chocolates Valor, que mantiene en la villa la tradición chocolatera local.
El calendario festivo es amplio y refleja una identidad mediterránea inconfundible. Las fiestas más internacionales son las de Moros y Cristianos, celebradas en honor a Santa Marta del 24 al 31 de julio[sin verificar], donde se representa el desembarco y la reconquista con la participación de miles de festeros y espectaculares trajes. También destacan las Hogueras de San Juan y las fiestas patronales en el casco antiguo, que complementan un verano vibrante. En la pedanía costera de la Cala, se celebran además otras festividades estivales.
6. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
Para los viajeros de habla hispana que llegan a
España, Villajoyosa ocupa un lugar en el mapa turístico de la Costa Blanca. Es una escala frecuente entre aquellos que recorren el litoral desde Valencia hasta
Alicante, atraídos por su peculiar patrimonio arquitectónico y la fotogenia de sus casas multicolores, imágenes que circulan con regularidad en foros y redes sociales de viajeros latinoamericanos en Europa.
Aunque no mantiene lazos de hermanamiento con ciudades de Latinoamérica, su historia portuaria y su vocación marítima guardan similitud con la de muchas ciudades costeras del continente. Además, ciertas tradiciones como los Moros y Cristianos conectan culturalmente con festividades de larga tradición en países latinoamericanos donde existen danzas y representaciones de origen colonial similares, aunque con matices totalmente diferentes. La gastronomía, basada en la exaltación de los productos del mar, representa un punto de encuentro culinario universal para cualquier visitante del mundo hispanohablante que busca en los arroces marineros un sabor de hogar.