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Adviento

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Adviento
Adviento
TipoTiempo litúrgico cristiano
SignificadoPreparación para la Natividad y espera de la segunda venida de Cristo
DuraciónCuatro domingos; entre 22 y 28 días
InicioEntre el 27 de noviembre y el 3 de diciembre
Término24 de diciembre, antes de las primeras vísperas de Navidad
Color litúrgicoMorado
Figuras bíblicasIsaías, Juan el Bautista, María, José de Nazaret
SímbolosCorona de Adviento, cuatro velas, calendario de Adviento
ObservanciaIglesia católica, anglicana, ortodoxa, copta y varias iglesias protestantes
Relacionado conNavidad, Epifanía, Cuaresma

1. Resumen[editar]

El Adviento —del latín adventus, «venida»— es el primer período del año litúrgico cristiano. Se trata de un tiempo de preparación espiritual orientado a dos realidades estrechamente unidas: la celebración del nacimiento de Cristo en Navidad y la espera vigilante de su segunda venida al final de los tiempos.[1] En la práctica, el Adviento se presenta como una etapa de oración, reflexión, arrepentimiento, perdón y esperanza.

En las iglesias cristianas de Occidente, el Adviento se estructura en torno a los cuatro domingos más próximos a la solemnidad de la Natividad. Su duración total varía entre 22 y 28 días, según el día de la semana en que caiga la Navidad.[2] El color litúrgico propio de este tiempo es el morado, que expresa la actitud de austeridad y penitencia, aunque el tercer domingo se distingue con el color rosado como signo de la cercanía de la fiesta.

Durante el Adviento se colocan en las iglesias y en muchos hogares la corona de Adviento, formada por ramas verdes y cuatro velas, una por cada domingo. También es común el uso del calendario de Adviento, especialmente en los países de tradición germana, para contar los días hasta la Navidad.

Prácticamente todas las familias cristianas históricas celebran este tiempo: la Iglesia católica, la Comunión anglicana, las iglesias ortodoxas, la Iglesia copta y numerosas iglesias protestantes, entre ellas la luterana, la presbiteriana, la metodista y la morava.

2. Etimología y sentido litúrgico[editar]

La palabra «Adviento» procede del término latino adventus, que significa «venida» o «llegada». En su origen, se refería a la espera de la manifestación del Señor. Con el tiempo, la liturgia cristiana fijó en el Adviento una doble orientación: por un lado, la preparación inmediata para conmemorar el nacimiento de Jesús; por otro, la disposición del creyente para la venida gloriosa de Cristo al final de la historia.

Aunque el Adviento antecede directamente al tiempo de Navidad, no es solamente una cuenta atrás para el 25 de diciembre. Su acento espiritual recae en la «espera vigilante», actitud que en el lenguaje bíblico implica mantenerse despiertos, atentos a la llegada del Señor. Por eso el Adviento suele definirse como un tiempo de esperanza y vigilia, marcado también por el arrepentimiento y el deseo de perdón.[3]

En las iglesias de tradición oriental, esta dimensión penitencial se acentúa todavía más: el Adviento puede incluir una abstinencia estricta de ciertos alimentos y convertirse en un ayuno prolongado, como sucede con el llamado ayuno de la Natividad en la Iglesia ortodoxa copta.[4]

3. Historia del Adviento[editar]

La celebración del Adviento comenzó a perfilarse en Galia e Hispania entre fines del siglo IV y el siglo V. En un principio no era un período litúrgico uniforme, sino una preparación ascética para la fiesta de la Navidad. Esa preparación se relacionaba también con la cercanía de la Epifanía, fecha en la que por entonces se administraban numerosos bautismos.

Un testimonio temprano se encuentra en el canon 4 del Primer Concilio de Zaragoza, celebrado en el año 380. La disposición ordenaba a los fieles permanecer en la iglesia durante veintiún días a partir del 17 de diciembre, asistiendo cotidianamente al culto.[5] La indicación muestra que ya existía una especie de preparación inmediata a la Navidad, con una duración de tres semanas.

En Galia, Hilario de Poitiers, doctor de la Iglesia del siglo IV, invitó a los fieles a prepararse al Adviento del Señor con tres semanas de prácticas ascéticas y penitenciales. Aquella duración de tres semanas se asociaba, según una interpretación posterior, con las tres venidas del Señor: la revelación a la conciencia, la manifestación mediante la ley y la venida por la gracia.[6] En el siglo V se practicó también la llamada Cuaresma de San Martín, denominada así porque comenzaba el 11 de noviembre, fiesta de san Martín de Tours, y se prolongaba hasta la Navidad.[7]

En el mismo siglo, la preparación navideña fue adquiriendo un carácter social y caritativo. Un sermón de Máximo de Turín exhortaba a purificar la conciencia, acoger a los peregrinos, alimentar a las viudas y vestir a los pobres como forma de preparar santamente la Navidad.

En Roma, hacia mediados del siglo VI, existía un tiempo preparatorio similar, pero menos penitencial y más centrado en la espera gozosa del nacimiento de Cristo como anticipo de la venida gloriosa del Señor. Se ha supuesto, sin que pueda establecerse con total certeza documental, que el papa Siricio pudo haber instaurado el Adviento.[8] La expresión adventus Domini aparece en el Sacramentario Gelasiano, antiguo libro litúrgico romano conservado en manuscritos del siglo VIII, donde se menciona un Adviento de seis semanas.[9]

La duración de seis semanas se mantiene todavía en el rito ambrosiano, propio de la tradición litúrgica de Milán.[10] Con el tiempo hubo variaciones, entre ellas una práctica de cinco semanas. Finalmente, el papa Gregorio Magno propuso una extensión de cuatro semanas, forma que acabó prevaleciendo en la Iglesia latina y que luego pasó a la mayor parte de las confesiones occidentales.

4. El Adviento en las distintas tradiciones cristianas[editar]

Aunque comparten la misma raíz, las distintas iglesias viven el Adviento con acentos propios.

La Iglesia católica celebra cuatro domingos de Adviento. El leccionario posterior al Concilio Vaticano II organiza las lecturas en tres ciclos anuales —A, B y C— y sitúa en cada ciclo a personajes como Isaías, Juan el Bautista y María. El color morado predomina, con la excepción rosada del tercer domingo, llamado Gaudete.

La Comunión anglicana y numerosas iglesias protestantes siguen un esquema de lecturas semejante al católico posconciliar. Muchas de ellas utilizan el Revised Common Lectionary, publicado en 1992, que se inspira en el Ordo Lectionum Missae de 1969.[11] Las diferencias suelen ser menores y propias de cada iglesia local. La interpretación teológica suele subrayar la espera de la venida de Cristo y la preparación del corazón para el encuentro con Dios.

La Iglesia ortodoxa de tradición bizantina extiende el Adviento durante cuarenta días, desde el 28 de noviembre hasta el 6 de enero, en lo que se conoce como ayuno o Cuaresma de la Natividad. Este período tiene un marcado carácter penitencial y de ayuno, con normas específicas sobre alimentos.

La Iglesia ortodoxa copta conserva asimismo un ayuno de la Natividad con una disciplina alimentaria estricta, como nota distintiva de su preparación navideña.[4:1]

El rito ambrosiano, vigente en parte de la arquidiócesis de Milán, mantiene un Adviento de seis semanas, testimonio de una tradición anterior a la reducción romana a cuatro domingos.[10:1]

5. Personajes bíblicos del Adviento[editar]

En la liturgia del Adviento sobresalen cuatro figuras: el profeta Isaías, Juan el Bautista, María, madre de Jesús, y José de Nazaret.

Isaías es el profeta del Adviento por excelencia. Las lecturas veterotestamentarias de este tiempo se toman principalmente de su libro, aunque también se leen otros pasajes proféticos que anuncian la llegada del Mesías. En las lecturas dominicales del Adviento católico, Isaías aparece numerosas veces, como voz de la esperanza mesiánica.

Juan el Bautista aparece en el segundo y tercer domingo de Adviento de las liturgias católica, anglicana y protestante. Su predicación incorpora el texto del libro de Isaías: «Una voz grita en el desierto: preparen los caminos del Señor, allanen sus senderos» (Mateo 3,3). El Bautista es presentado como el precursor que prepara el camino del Mesías.

María de Nazaret se presenta sobre todo en el cuarto domingo de Adviento, en los relatos evangélicos de la anunciación y de la visitación. En el ciclo A de la liturgia católica, anglicana y protestante, el evangelio del cuarto domingo muestra a María acompañada por su esposo José de Nazaret en la escena previa al nacimiento de Jesús. José aparece como el hombre justo que recibe en sueños la revelación del origen del niño.

Estos personajes son propuestos a los fieles como modelos de fe y preparación: Isaías, por la esperanza; Juan el Bautista, por la predicación que invita a la conversión; María y José, por la acogida del plan de Dios.

6. Lecturas bíblicas del Adviento[editar]

Las lecturas bíblicas del Adviento combinan textos del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. Los primeros suelen ser profecías sobre la llegada del Mesías y la restauración de Israel; los segundos, pasajes relacionados con el tiempo previo al nacimiento de Jesús o con el inicio de su ministerio público.

El Concilio Vaticano II supuso un cambio significativo en la liturgia católica: se pasó de un esquema anual de lecturas a otro distribuido en tres ciclos, lo que permitió una mayor variedad bíblica. A continuación se presentan los esquemas antes y después de la reforma conciliar.

6.1 Lecturas según el Misal de 1962[editar]

Estas lecturas corresponden al esquema litúrgico en vigor hasta la reforma posterior al Concilio Vaticano II.

[ Desplegar / Plegar — Lecturas del Misal de 1962 ]
  • Primer domingo: Romanos 13, 11-14; Lucas 21, 25-33.
  • Segundo domingo: Romanos 15, 4-13; Mateo 11, 2-10.
  • Tercer domingo: Filipenses 4, 4-7; Juan 1, 19-28.
  • Cuarto domingo: 1 Corintios 4, 1-5; Lucas 3, 1-6.

6.2 Lecturas después del Concilio Vaticano II[editar]

El Misal de Pablo VI, fruto del Concilio Vaticano II, organizó las lecturas en los ciclos A, B y C. Muchas comunidades anglicanas y protestantes siguen un esquema similar a este leccionario.

Ciclo A

[ Desplegar / Plegar — Ciclo A ]
  • Primer domingo: Isaías 2,1-5; Salmo 121, 1-8; Romanos 13, 11-14a; Mateo 24, 37-44.
  • Segundo domingo: Isaías 11,1-10; Salmo 71, 1-2. 7-8. 12-13. 17; Romanos 15, 4-9; Mateo 3, 1-12.
  • Tercer domingo: Isaías 35, 1-6a. 10; Salmo 145, 7. 8-9a. 9bc-10; Santiago 5, 7-10; Mateo 11, 2-11.
  • Cuarto domingo: Isaías 7, 10-14; Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6; Romanos 1, 1-7; Mateo 1, 18-24.

Ciclo B

[ Desplegar / Plegar — Ciclo B ]
  • Primer domingo: Isaías 63, 16b-17. 19b; 64, 2b-7; Salmo 79, 2ac. 3b. 15-16. 18-19; 1 Corintios 1, 3-9; Marcos 13, 33-37.
  • Segundo domingo: Isaías 40, 1-5. 9-11; Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14; 2 Pedro 3, 8-14; Marcos 1, 1-8.
  • Tercer domingo: Isaías 61, 1-2a. 10-11; Lucas 1, 46-48. 49-50. 53-54; 1 Tesalonicenses 5,16-24; Juan 1, 6-8. 19-28.
  • Cuarto domingo: 2 Samuel 7,1-5. 8b-12. 14a. 16; Salmo 88, 2-3. 4-5. 27. 29; Romanos 16,25-27; Lucas 1,26-38.

Ciclo C

[ Desplegar / Plegar — Ciclo C ]
  • Primer domingo: Jeremías 33, 14-16; Salmo 24, 4bc-5ab. 8-9. 10. 14; 1 Tesalonicenses 3, 12-4,2; Lucas 21, 25-28. 34-36.
  • Segundo domingo: Baruc 5,1-9; Salmo 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6; Filipenses 1,4-6. 8-11; Lucas 3,1-6.
  • Tercer domingo: Sofonías 3,14-18; Isaías 12,2-3. 4bcd. 5-6; Filipenses 4,4-7; Lucas 3,10-18.
  • Cuarto domingo: Miqueas 5,1-4; Salmo 79, 2ac. 3c. 15-16. 18-19; Hebreos 10, 5-10; Lucas 1,39-46.

7. Duración y fechas[editar]

En la Iglesia latina, el Adviento consta de cuatro domingos. El primer domingo oscila entre el 27 de noviembre y el 3 de diciembre. El segundo domingo se sitúa entre el 4 y el 10 de diciembre. El tercer domingo, llamado Gaudete, cae entre el 11 y el 17 de diciembre. El cuarto domingo se ubica entre el 18 y el 24 de diciembre.[12]

En las iglesias ortodoxas de tradición bizantina, la preparación navideña se extiende durante 40 días, desde el 28 de noviembre hasta el 6 de enero.

La siguiente tabla recoge las fechas de inicio y término del Adviento occidental para los años 2022 a 2044.

[ Desplegar / Plegar — Adviento 2022–2044 ]
AñoInicioTérminoAñoInicioTérmino
202227 de noviembre24 de diciembre20343 de diciembre24 de diciembre
20233 de diciembre24 de diciembre20352 de diciembre24 de diciembre
20241 de diciembre24 de diciembre203630 de noviembre24 de diciembre
202530 de noviembre24 de diciembre203729 de noviembre24 de diciembre
202629 de noviembre24 de diciembre203828 de noviembre24 de diciembre
202728 de noviembre24 de diciembre203927 de noviembre24 de diciembre
20283 de diciembre24 de diciembre20402 de diciembre24 de diciembre
20292 de diciembre24 de diciembre20411 de diciembre24 de diciembre
20301 de diciembre24 de diciembre204230 de noviembre24 de diciembre
203130 de noviembre24 de diciembre204329 de noviembre24 de diciembre
203228 de noviembre24 de diciembre204427 de noviembre24 de diciembre
203327 de noviembre24 de diciembre

8. La corona de Adviento[editar]

La corona de Adviento es una tradición cristiana que simboliza los cuatro domingos de Adviento en el calendario litúrgico de Occidente. Su origen es de raíz luterana, aunque su amplia aceptación la extendió a muchas otras confesiones, incluida la Iglesia católica.[13]

La corona está formada por ramas verdes, de preferencia perennifolias y sin flores, en consonancia con la austeridad propia del Adviento. Las ramas se disponen o trenzan en círculo y se acompañan de cuatro cirios colocados en la periferia: tres de color morado y uno, el tercero, de color rosado. En muchos lugares se coloca en el centro un quinto cirio blanco, que se enciende en Nochebuena o en Navidad.

El primer cirio morado se enciende el primer domingo de Adviento. En los domingos sucesivos se va encendiendo uno nuevo: primero y segundo morados, tercero rosado en memoria del domingo de Gaudete, y cuarto morado. El domingo previo a la Navidad quedan encendidos los cuatro cirios. La costumbre se observa tanto en reuniones familiares como en celebraciones litúrgicas públicas.

Cada elemento tiene un simbolismo propio. El círculo representa el ciclo eterno de las estaciones; las ramas perennifolias, la inmortalidad; y la luz, la vida que persiste incluso en medio del frío y de los días cortos del hemisferio norte. En clave cristiana, la luz remite a Cristo, presentado en el Evangelio de Juan como «luz del mundo» (Juan 8,12).

Suele añadirse una pequeña tradición devocional: a cada una de las cuatro velas se le asigna una virtud que se intenta mejorar durante la semana correspondiente, por ejemplo, el amor, la paz, la tolerancia y la fe. Durante los domingos de Adviento, la familia o la comunidad se reúne en torno a la corona, lee la Biblia y realiza una meditación. La corona puede ser bendecida en el templo por el sacerdote.[14]

9. Calendarios de Adviento[editar]

El calendario de Adviento es una costumbre tradicional en los países de habla alemana, desde donde se ha extendido a otras regiones. Se trata de un calendario especial para contar los días que faltan hasta la Navidad. Suele presentarse como una lámina o caja con ventanas numeradas, una para cada día desde el 1 de diciembre hasta el 24 de diciembre. Cada día se abre una ventana, que muchas veces contiene una imagen, un texto, un dulce o un pequeño regalo.[15]

Aunque el calendario de Adviento moderno tiene una clara raíz germana y se ha convertido en un objeto comercial global, su función original sigue siendo la misma: acompañar la espera y dar forma visible al paso del Adviento, especialmente para los niños.

10. El Adviento en el mundo hispanohablante[editar]

En los países hispanohablantes, el Adviento se vive de manera particularmente intensa en la recta final que conduce a la Navidad. La liturgia católica de las cuatro semanas está presente en todas las diócesis, y la corona de Adviento es habitual en iglesias, escuelas, comunidades y hogares.

En varios países de América Latina, la última parte del Adviento coincide con tradiciones populares de preparación navideña. Las posadas, de fuerte arraigo en México, Guatemala y otras regiones, recrean la búsqueda de posada de María y José y suelen celebrarse del 16 al 24 de diciembre. En Colombia, la novena de aguinaldo acompaña estas mismas fechas. En otros lugares, como Venezuela, se celebran las misas de aguinaldo o de la mañana durante los días previos a la Navidad.[16] Estas costumbres no pertenecen estrictamente a la liturgia del Adviento, pero expresan la misma disposición de espera y se integran en la vida popular cristiana.

En España y en las comunidades hispanas de los Estados Unidos, el Adviento comparte lenguaje y práctica con el resto del mundo católico. Las parroquias suelen incluir en la liturgia la bendición de la corona, el color morado, los cantos propios del tiempo y la lectura del profeta Isaías durante las celebraciones dominicales.

11. Notas[editar]


  1. Adventus significa literalmente «venida» o «llegada». En el latín litúrgico, la expresión adventus Domini se refiere a la venida del Señor. ↩︎

  2. El período puede durar entre 22 y 28 días. La variación depende del día de la semana en que cae la Navidad: si el primer domingo de Adviento es 27 de noviembre, el Adviento tiene 28 días; si es 3 de diciembre, tiene 22 días. ↩︎

  3. La expresión «espera vigilante» procede del lenguaje evangélico de la vigilancia, frecuente en los pasajes del Adviento, como Mateo 24, 37-44. ↩︎

  4. La Iglesia ortodoxa copta mantiene un ayuno de la Natividad con abstinencia estricta de ciertos alimentos, en el marco de su preparación espiritual para la Navidad. ↩︎ ↩︎

  5. El texto latino indicaba: «Durante veintiún días, a partir de las XVI calendas de enero (17 de diciembre), no está permitido a nadie ausentarse de la iglesia, sino que debe acudir a ella cotidianamente». La cita suele citarse por medio de H. Bruns, Canones Apostolorum et Conciliorum II, Berlín, 1893. ↩︎

  6. La explicación de las tres venidas del Señor se encuentra en textos medievales; la asociación no responde necesariamente a la intención original de la duración de tres semanas. ↩︎

  7. La Cuaresma de San Martín tomaba su nombre de la fiesta de san Martín de Tours, celebrada el 11 de noviembre, y se prolongaba hasta la Navidad. ↩︎

  8. Las fuentes litúrgicas sitúan en tiempo del papa Siricio una posible organización del Adviento, pero la atribución directa no es documentalmente segura. ↩︎

  9. El Sacramentario Gelasiano es un libro litúrgico atribuido al papa Gelasio I. Los manuscritos conservados datan del siglo VIII, aunque su núcleo romano central se remontaría al siglo VI. ↩︎

  10. El rito ambrosiano es la tradición litúrgica de la archidiócesis de Milán y de algunas zonas de Italia y Suiza. Su Adviento conserva seis semanas. ↩︎ ↩︎

  11. El Revised Common Lectionary es el leccionario ecuménico utilizado por varias iglesias protestantes y anglicanas. Su primera edición es de 1992 y se inspira en el leccionario surgido del Concilio Vaticano II. ↩︎

  12. Estas fechas corresponden al calendario gregoriano y a la práctica litúrgica de la Iglesia católica de rito latino. En las iglesias orientales las fechas pueden variar según el calendario juliano. ↩︎

  13. La corona de Adviento surgió en la tradición luterana y con el tiempo fue adoptada por otras iglesias. Las ramas perennes y la luz son símbolos anteriores al cristianismo, reinterpretados cristológicamente. ↩︎

  14. La asignación de virtudes a cada vela es una costumbre devocional difundida por la catequesis y no una norma litúrgica universal. El orden puede variar según la tradición local. ↩︎

  15. El calendario de Adviento moderno suele tener 24 ventanas, pero existen variantes con otras divisiones. En su origen, muchas familias germanas marcaban con yeso los días de diciembre o encendían velas sucesivas. ↩︎

  16. Las posadas, la novena de aguinaldo y las misas de aguinaldo son tradiciones navideñas hispanoamericanas con fechas y formas variables según la región. Aunque coinciden con el final del Adviento, no forman parte de la liturgia oficial del tiempo. ↩︎