Cuaresma
| Cuaresma | |
|---|---|
| Nombre en latín | Quadragesima |
| Tipo | Tiempo litúrgico cristiano |
| Duración | 40 días, según la tradición |
| Inicio | Miércoles de Ceniza (Occidente) Lunes Limpio (Oriente) |
| Término | Jueves Santo o Sábado Santo (Occidente) Viernes anterior al Sábado de Lázaro (Oriente) |
| Prácticas | Ayuno, oración, limosna, abstinencia |
| Color litúrgico | Morado o violeta |
| Fecha | Variable, según el calendario pascual |
| Relacionado con | Semana Santa, Pascua, Triduo Pascual, Carnaval |
La Cuaresma es el tiempo del año litúrgico cristiano destinado a la preparación espiritual de la fiesta de la Pascua. Su nombre proviene del latín tardío quadragesima, que significa «cuadragésimo [día]», en alusión a los cuarenta días de preparación. Se trata de un período de purificación e iluminación interior, celebrado en numerosas iglesias cristianas —católica, luterana, copta, ortodoxa, anglicana y en algunas comunidades evangélicas— aunque con inicios y duraciones distintas.
La Cuaresma es observada por muchas iglesias como un tiempo de penitencia, conversión y renovación. Los cristianos que la practican suelen comprometerse con el ayuno, la oración y la limosna, a menudo renunciando a ciertos lujos o comodidades en imitación del sacrificio de Jesucristo durante sus cuarenta días en el desierto. De esta manera, la Cuaresma prepara al creyente para celebrar el misterio pascual: la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
1. Resumen[editar]
La Cuaresma es el período de preparación que antecede a la Pascua. En la mayoría de las confesiones que la observan, se describe como un tiempo de cuarenta días, número que remite a los ayunos de Moisés, Elías y Jesús según los relatos bíblicos.[1] En las iglesias occidentales, comienza el Miércoles de Ceniza y concluye, según la tradición, el Jueves Santo por la tarde o al atardecer del Sábado Santo, cuando se celebra la Vigilia Pascual. En el cristianismo oriental, la Gran Cuaresma se observa de manera ininterrumpida durante cuarenta días, comenzando el Lunes Limpio y terminando el Sábado de Lázaro, antes de la Semana Santa.
El propósito central de la Cuaresma es la preparación del creyente para la Pascua a través de la oración, el ayuno y la limosna, conocidos en algunas tradiciones como los «tres pilares de la Cuaresma».[2] La Cuaresma es, por excelencia, el tiempo de conversión y penitencia del año litúrgico. Por eso, en la misa católica de rito romano no se canta el Gloria en los ritos iniciales —salvo en las solemnidades y en la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo— ni se proclama el Aleluya antes del Evangelio. El color litúrgico característico es el morado, asociado a la penitencia y al sacrificio.
La duración y los días que se enumeran como parte de la Cuaresma varían entre denominaciones. Por ejemplo, en el rito romano de la Iglesia católica el calendario actual cuenta la Cuaresma desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo, antes de la misa de la Cena del Señor, mientras que varias iglesias protestantes y ortodoxas occidentales la prolongan hasta el Sábado Santo. Pese a estas diferencias, la referencia común de cuarenta días procede de los relatos bíblicos y de la práctica antigua de la Iglesia.
2. Etimología[editar]
La palabra española cuaresma procede del latín tardío quadragesima, forma abreviada de quadragesima dies, es decir, «cuadragésimo día». Este término se refiere al período que comienza el cuadragésimo día antes de la Pascua. En las lenguas romances se encuentran formas emparentadas: en catalán quaresma, en francés carême, en gallego coresma, en italiano quaresima, en occitano quaresma, en portugués quaresma, en rumano păresimi, en sardo caresima y en valón cwareme. También en lenguas no latinas, como el albanés kreshma, el vasco garizuma, el croata korizma, el suajili kwaresima o el filipino kuwaresma, se conserva la raíz latina o griega.
La palabra inglesa Lent, en cambio, proviene del inglés antiguo lencten, que significa «primavera», y está relacionada con el neerlandés lente y el alemán antiguo lenzo. Según el Oxford English Dictionary, la forma pudo derivar de una raíz germánica que alude al alargamiento de los días propio de la primavera. En las lenguas donde el cristianismo se estableció tempranamente, como el griego y el latín, el término designa el período de cuarenta días anterior a la Pascua. En griego moderno se dice Sarakostí (Σαρακοστή), derivado de Tessarakostí, que significa «cuadragésimo».
En otras lenguas, el nombre hace referencia a la actividad propia del tiempo: en checo postní doba, en alemán Fastenzeit y en noruego fasten o fastetid, todos con el sentido de «tiempo de ayuno». En árabe se denomina al-ṣawm al-kabīr («el gran ayuno»), al igual que en polaco wielki post, en ruso vieliki post, en ucraniano velyky pist y en húngaro nagyböjt. El rumano también tiene la forma postul mare, con el mismo significado.
3. Origen bíblico e histórico[editar]
3.1 Raíces bíblicas[editar]
La pauta de ayunar y orar durante cuarenta días está presente en la Biblia cristiana, y sobre esa base se estableció el tiempo litúrgico de la Cuaresma. En el Antiguo Testamento, el profeta Moisés subió a la montaña durante cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua, antes de recibir los Diez Mandamientos (Éxodo 34:28). De manera análoga, el profeta Elías caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte Horeb, donde le llegó la palabra del Señor (1 Reyes 19:8-9).
El obispo cristiano primitivo Máximo de Turín interpretó el ayuno de Elías como una figura del ayuno cuaresmal: así como Elías, ayunando cuarenta días, mereció la lluvia que puso fin a la sequía, los cristianos que ayunan cuarenta días pueden merecer la «lluvia espiritual» del bautismo. En el Nuevo Testamento, Jesús fue al desierto a ayunar y orar durante cuarenta días y cuarenta noches, y en ese tiempo fue tentado por Satanás (Mateo 4:1-3). Los tres ayunos —de Moisés, Elías y Jesús— prepararon a cada uno para la misión que debían cumplir.
3.2 Desarrollo en la Iglesia primitiva[editar]
El cristianismo primitivo recoge la tradición del ayuno antes de la Pascua. Las Constituciones Apostólicas permitían el consumo de «pan, legumbres, sal y agua» durante la Cuaresma, y prohibían la carne y el vino. Los Cánones de Hipólito autorizaban únicamente pan y sal durante la Semana Santa. Así se fue estableciendo en la Iglesia la práctica del ayuno y la abstinencia de alcohol, carne y lácteos.
En el año 339, Atanasio de Alejandría escribió que el ayuno cuaresmal era un ayuno de cuarenta días que observaba «todo el mundo». Agustín de Hipona (354–430) afirmó: «Nuestro ayuno en cualquier otro tiempo es voluntario; pero durante la Cuaresma, pecamos si no ayunamos». Juan Crisóstomo (347–407), por su parte, señaló que los primeros cristianos no consumían carne durante todo el período cuaresmal.
Existen tres teorías principales sobre la consolidación de la Cuaresma como ayuno de cuarenta días antes del Domingo de Resurrección: la primera sostiene que fue creada en el Concilio de Nicea de 325; la segunda, que se basa en un ayuno egipcio posterior a la Teofanía; la tercera combina ambos orígenes en torno al Concilio de Nicea.[3] Hay referencias tempranas a períodos de ayuno previos al bautismo. La Didaché, texto cristiano del siglo I o II, recomendaba ayunar al bautizador, al que iba a bautizarse y a cuantos pudieran hacerlo, para prepararse al sacramento.
Durante siglos fue práctica común celebrar los bautismos en Pascua, por lo que antiguamente se interpretaban esas referencias como alusiones a un ayuno previo a la Pascua. Tertuliano, en el siglo III, indicaba que la Pascua era un «día solemnísimo para el bautismo», aunque no era el único día preferido en su localidad. Desde el siglo XX, los estudiosos han reconocido que la Pascua no era el día estándar para los bautismos en la Iglesia primitiva, y que las referencias a ayunos prebautismales no necesariamente estaban ligadas a la Pascua. Sin embargo, se sabe que el período de cuarenta días de ayuno —más tarde llamado Cuaresma— fue aclarado en el Concilio de Nicea. En 363–364, el Concilio de Laodicea prescribió el ayuno cuaresmal como «de estricta necesidad».[4]
4. Desarrollo histórico[editar]
Existen evidencias de prácticas cuaresmales, en particular del ayuno como preparación de la Pascua, desde fines del siglo II y principios del siglo III. Desde el año 322 se verifican noticias de la Cuaresma en Oriente, mientras que en Roma se celebró con seguridad al menos desde 385. En los primeros tiempos, la duración de la Cuaresma variaba. Finalmente, en el siglo IV se fijó en cuarenta días, con inicio seis semanas antes del Domingo de Pascua.
En los siglos VI y VII cobró gran importancia el ayuno como práctica cuaresmal. Surgió entonces un inconveniente: desde los orígenes no se ayunaba en domingo por ser día de fiesta, la celebración del Día del Señor. Para respetar el domingo y, al mismo tiempo, tener cuarenta días efectivos de ayuno durante la Cuaresma, en el siglo VII se agregaron cuatro días antes del primer domingo, estableciendo los cuarenta días de ayuno que van del Miércoles de Ceniza al Sábado Santo, sin contar los domingos.
Con la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II se prefirió excluir del período cuaresmal los días del Triduo Sacro, al considerarlos no como conclusión de la Cuaresma, sino como celebración de la Pascua entendida como paso de la muerte a la vida. Por ello, en el rito romano la Cuaresma concluye el Jueves Santo después del oficio de nona, y las celebraciones de la Cena del Señor ya forman parte de la Pascua. Hoy en día, el ayuno se conserva con mayor rigor el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo; los viernes de Cuaresma se guarda abstinencia de carne, salvo en las solemnidades que coincidan con este tiempo.
5. Duración y fecha[editar]
La colocación de la Cuaresma en el calendario depende de la fecha de la Pascua, que a su vez se calcula tomando en cuenta el sol y la luna. En el hemisferio norte, se busca el primer domingo posterior a la primera luna llena de primavera. Una vez fijada la Pascua, los seis domingos anteriores son domingos de Cuaresma, y el miércoles anterior al primer domingo es el Miércoles de Ceniza.
Los cuarenta días se cuentan de manera distinta según la confesión cristiana: influyen el método del cómputo pascual, los días que se consideran inicio y término, y el calendario empleado. Las iglesias católicas y protestantes suelen usar el calendario gregoriano, mientras que algunas iglesias ortodoxas orientales usan el calendario juliano, el juliano revisado, el copto o el etíope.
5.1 Iglesia católica[editar]
Desde 1970, en el rito romano la Cuaresma comienza el Miércoles de Ceniza y termina en la tarde del Jueves Santo, con la misa de la Cena del Señor. Esto comprende un período de 44 días. Históricamente, el ayuno y la abstinencia se imponían durante los días laborables de la Cuaresma; los domingos eran días de abstinencia, pero no de ayuno. Las obligaciones del ayuno cuaresmal continúan durante el Viernes Santo y el Sábado Santo, sumando así cuarenta días, sin contar los domingos.[5]
En el rito ambrosiano, la Cuaresma comienza el domingo siguiente al Miércoles de Ceniza y termina igual que en el rito romano, con una duración de cuarenta días contando los domingos, pero sin incluir el Jueves Santo. El ayuno cuaresmal ambrosiano comienza el lunes posterior al Miércoles de Ceniza. Hasta que el rito fue revisado por san Carlos Borromeo, la liturgia del primer domingo de Cuaresma era festiva, con ornamentos blancos y con canto del Gloria y del Aleluya, en consonancia con Mateo 6:16, que aconseja no poner cara triste cuando se ayuna.[6]
5.2 Protestantismo y ortodoxia occidental[editar]
En las iglesias protestantes y ortodoxas occidentales que celebran la Cuaresma, el tiempo va desde el Miércoles de Ceniza hasta la tarde del Sábado Santo. Con este cálculo, la Cuaresma dura 46 días si se incluyen los seis domingos, y 40 días si se excluyen. Esta es la definición de la Iglesia Morava, la Iglesia Luterana, la Comunión Anglicana, la Iglesia Metodista, la Iglesia Ortodoxa de rito occidental y varias iglesias reformadas que observan la Cuaresma. En la Iglesia Episcopal de Estados Unidos, el Libro de Oración Común distingue la Semana Santa como una temporada separada después de la Cuaresma, aunque el efecto práctico de los días de ayuno y abstinencia es el mismo.
5.3 Cristianismo oriental[editar]
En el rito bizantino, la Gran Cuaresma es la temporada de ayuno más importante del año eclesiástico. Sus cuarenta días incluyen los domingos y comienzan el Lunes Limpio. A los cuarenta días siguen inmediatamente el Sábado de Lázaro y el Domingo de Ramos, y a continuación la Semana Santa. La Gran Cuaresma solo se rompe después de la Divina Liturgia pascual.
La Iglesia Ortodoxa Oriental mantiene la enseñanza tradicional sobre el ayuno. Las reglas del ayuno cuaresmal son las reglas monásticas, y el ayuno ortodoxo implica más que la simple abstinencia de ciertos alimentos: durante la Gran Cuaresma los fieles intensifican la oración, asisten con mayor frecuencia a los servicios religiosos, estudian las Escrituras y las obras de los Padres de la Iglesia, limitan los entretenimientos y gastos, y se centran en la caridad y las buenas obras.
5.4 Iglesias ortodoxas orientales y tradición etíope[editar]
Entre los ortodoxos orientales existen tradiciones locales diversas. Las iglesias que usan el rito alejandrino —copta ortodoxa, copta católica, etíope ortodoxa, etíope católica, eritrea ortodoxa y eritrea católica— observan ocho semanas continuas de ayuno, que se dividen en tres períodos consecutivos: un ayuno pre-Cuaresmal, la Gran Cuaresma propiamente dicha y el ayuno pascual durante la Semana Santa. En estas iglesias, la fecha de la Pascua suele calcularse según el calendario juliano y habitualmente cae más tarde que la Pascua del calendario gregoriano.
En la ortodoxia etíope, el ayuno (tsome) dura 55[sin verificar] días continuos antes de la Pascua (Fasika), divididos en tres períodos: Tsome Hirkal, ayuno de ocho días que conmemora al emperador Heraclio y la recuperación de la Vera Cruz; Tsome Arba, cuarenta días de Cuaresma; y Tsome Himamat, siete días en memoria de la Semana Santa. El ayuno incluye abstenerse de productos animales (carne, lácteos y huevos) y no comer ni beber antes de las 3:00 p. m.
6. Objetivo y teología[editar]
La Cuaresma es, ante todo, un período de penitencia que desemboca en la celebración de la Pascua. En los círculos ortodoxos orientales se la conoce como la estación de la «tristeza luminosa» (χαρμολύπη, charmolypê).[7] En la Iglesia católica, el Concilio Vaticano II dispuso que el doble carácter de la Cuaresma debía destacarse más tanto en la liturgia como en la catequesis: es un tiempo para «recordar o prepararse para el bautismo» y para la penitencia, que dispone a los fieles a escuchar con mayor diligencia la palabra de Dios y a dedicarse a la oración para celebrar el misterio pascual.
La tradición luterana habla de los «tres pilares de la Cuaresma»: la oración, entendida como justicia hacia Dios; el ayuno, como justicia hacia uno mismo; y la limosna, como justicia hacia el prójimo. Durante la Cuaresma se hace hincapié en la autorreflexión, la sencillez y la sinceridad. El objetivo es preparar al creyente para la Pascua a través de la oración, el ayuno y la limosna, así como la mortificación de la carne, el arrepentimiento de los pecados, la vida sencilla y la abnegación.
Antes del siglo VI, la Cuaresma se observaba normativamente mediante el llamado «ayuno negro», que imponía ayuno de alimentos y líquidos, con la concesión de una comida vegetariana después de la puesta del sol.[8] Esta forma de ayuno continúa en ciertas confesiones, como la Iglesia copta ortodoxa, que enseña a ayunar hasta la puesta del sol y a seguir una dieta vegetariana, absteniéndose también de pescado y de relaciones físicas durante el ayuno.
7. Prácticas y costumbres[editar]
7.1 Los tres pilares[editar]
Las tres prácticas tradicionales que se retoman con renovado vigor durante la Cuaresma son la oración, el ayuno y la limosna. Muchos cristianos añaden además una disciplina espiritual cuaresmal, como leer un devocionario diario o rezar con un calendario cuaresmal, para acercarse a Dios.
Durante la Cuaresma, muchos cristianos se comprometen a ayunar y a renunciar a ciertos lujos, imitando el sacrificio de Cristo en el desierto durante cuarenta días. A esta renuncia voluntaria se le conoce como «sacrificio de Cuaresma». En el presente, más que el simple ayuno de comida, se incentivan prácticas que afectan áreas más personales de la vida: ayunar de la comodidad, del egoísmo, de la insensibilidad y de la indiferencia, inspirándose en Isaías 58, donde el ayuno agradable a Dios consiste en liberar de la opresión, compartir el pan con el hambriento, hospedar a los pobres y vestir al desnudo.
7.2 Vía Crucis y velación de imágenes[editar]
En las iglesias católica, luterana y anglicana se observa con frecuencia el Vía Crucis, especialmente los viernes, como devoción en conmemoración de Cristo cargando la cruz y de su crucifixión. Durante la Cuaresma, las iglesias retiran las flores de los altares y cubren con telas moradas los crucifijos, las estatuas que muestran a Cristo triunfante y otros símbolos religiosos elaborados, en señal de solemne observancia. La costumbre del velo se practica normalmente en las dos últimas semanas, comenzando el quinto domingo de Cuaresma —llamado Judica o Domingo de Pasión— hasta el Viernes Santo, cuando la cruz se descubre solemnemente en la liturgia.
En la liturgia católica de rito romano, durante la Cuaresma se omite el canto del Gloria y el Aleluya. No obstante, se canta el Gloria en el Jueves Santo, en la misa de la Cena del Señor, y en las solemnidades de san José y de la Anunciación, que siempre caen en Cuaresma. El color litúrgico es el morado, salvo el cuarto domingo, en que se usa el color rosa, y el Domingo de Ramos, en que se usa el rojo por ser celebración de la Pasión del Señor.
7.3 Celebraciones previas: Carnaval y Martes de Carnaval[editar]
El período previo a la Cuaresma concluye con una última ronda de festejos que, según los países, recibe el nombre de Carnaval, Shrovetide o Fastelavn. El último día de este tiempo, el Martes de Carnaval o Mardi Gras, muchos cristianos tradicionales —católicos, luteranos y anglicanos, entre otros— hacen un examen de conciencia especial, considerando los males de los que deben arrepentirse y las enmiendas de vida o áreas de crecimiento espiritual para las que necesitan la ayuda de Dios.[9]
En los países de tradición luterana, el Shrovetide se llama Fastelavn. Tras la misa del domingo anterior, los fieles consumen bollos dulces redondos cubiertos de glaseado y rellenos de crema o mermelada. Los niños suelen disfrazarse y recolectar dinero, y practican la tradición de golpear un barril que representa el combate contra Satanás. En los países de habla inglesa, el día anterior a la Cuaresma se conoce como Shrove Tuesday, derivado del verbo shrive, «confesar y absolver»; muchas iglesias ofrecen el sacramento de la confesión ese día. Durante el Shrovetide, se recogen las palmas bendecidas del Domingo de Ramos anterior y se queman para obtener las cenizas que se imponen el Miércoles de Ceniza.
8. Semana Santa y Triduo Pascual[editar]
En la mayoría de las confesiones que observan la Cuaresma, la última semana de este tiempo coincide con la Semana Santa, que comienza con el Domingo de Ramos. Siguiendo la narración del Nuevo Testamento, la crucifixión de Jesús se conmemora el Viernes Santo, y al comienzo de la semana siguiente se celebra la Pascua de Resurrección, inicio del Tiempo Pascual, que recuerda la resurrección de Jesucristo. En algunas confesiones cristianas, el Jueves Santo, el Viernes Santo y el Sábado Santo forman el Triduo Pascual.
La contemplación y participación en representaciones de la Pasión de Cristo tiene lugar durante la Cuaresma, especialmente en la Semana Santa, y a menudo se trata de producciones interconfesionales.[10] En muchas ciudades de tradición católica, las procesiones de Semana Santa y las representaciones vivientes de la Pasión constituyen una de las expresiones populares más visibles de este período.
9. Cuaresma en el mundo hispanohablante[editar]
En América Latina y España, la Cuaresma se vive con intensidad en numerosos países de tradición católica. Las procesiones de Semana Santa, las representaciones de la Pasión y la imposición de la ceniza el Miércoles de Ceniza son prácticas ampliamente extendidas. Un ejemplo documentado es la procesión callejera de Semana Santa en la ciudad de Granada, Nicaragua, donde participan cofradías de penitentes; el color morado, asociado a la penitencia y al desapego, tiñe los cortinajes, los altares y los pasos procesionales. Prácticas penitenciales análogas se observan en otros países de la región.[11]
En los países hispanoamericanos, la Cuaresma ha dejado huella en la vida cotidiana y en la cultura alimentaria. Los viernes de Cuaresma, en que se guarda abstinencia de carne, se consumen platillos de pescado, mariscos y legumbres, conocidos en varios lugares como «comida de vigilia». En México, por ejemplo, la temporada de Cuaresma es una de las de mayor consumo de pescado y marisco del año. En muchos hogares se acostumbra asistir al Vía Crucis los viernes y a las celebraciones del Domingo de Ramos y del Triduo Pascual. La Cuaresma también coincide con el final del ciclo de Carnaval en varias ciudades de tradición hispánica, que despiden la alegría festiva antes del recogimiento penitencial.
En España, la Semana Santa de ciudades como Sevilla, Málaga, Zamora, Valladolid y Cartagena es mundialmente conocida por sus procesiones y pasos, que se preparan durante toda la Cuaresma. Las cofradías organizan cultos, besapiés, y ensayos de costaleros; los altares e imágenes se cubren con velos morados y se celebran conciertos de música sacra. La tradición de la «ropa vieja», el potaje de vigilia y los dulces de Cuaresma forma parte del patrimonio gastronómico asociado a este tiempo.
10. Significado cultural y legado[editar]
La Cuaresma ha marcado de manera profunda la cultura visual, musical y festiva de los pueblos cristianos. El color morado, la cruz cubierta con velo, la ceniza y los pasos procesionales son signos que han trascendido el ámbito estrictamente litúrgico y se han integrado en el arte, la música y las costumbres populares. En la tradición hispánica, la Cuaresma es un tiempo de marchas procesionales, saetas, capataces y pasos, que expresa una religiosidad popular rica y diversa.
El inicio de la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza recuerda la fragilidad humana y la llamada a la conversión, mientras que su desenlace en la Vigilia Pascual anuncia la luz y la alegría de la Resurrección. Esta tensión entre penitencia y esperanza es la que define el carácter propio de la Cuaresma: un camino de cuarenta días que, como los cuarenta años de Israel en el desierto o los cuarenta días de Jesús en el desierto de Judea, conduce a la libertad y a la vida nueva.
Notas[editar]
La cifra de cuarenta días se calcula de manera distinta según la tradición. En Occidente, si se cuentan los domingos, el período entre el Miércoles de Ceniza y el Sábado Santo suma 46 días; al excluir los seis domingos, quedan 40 días. En el rito romano actual, la Cuaresma litúrgica va del Miércoles de Ceniza al Jueves Santo, mientras que las prácticas de ayuno se mantienen hasta la Vigilia Pascual. En el rito bizantino, la Gran Cuaresma cuenta los domingos y dura 40 días continuos desde el Lunes Limpio. ↩︎
La expresión «tres pilares de la Cuaresma» es de uso difundido en la tradición luterana y en otras comunidades. Los tres pilares son oración, ayuno y limosna, y se relacionan con Mateo 6:1-18. ↩︎
La primera teoría sitúa el origen en el Concilio de Nicea de 325, sin encarnación anterior; la segunda lo vincula a un ayuno egipcio posterior a la Teofanía; la tercera combina ambos orígenes en un proceso de sincretismo en torno a Nicea. El debate académico continúa. ↩︎
En el Concilio de Laodicea se prescribió el ayuno cuaresmal como «de estricta necesidad». Esa formulación se cita en la tradición posterior para subrayar el carácter obligatorio del ayuno. ↩︎
Los domingos de Cuaresma no se cuentan como días de ayuno porque cada domingo representa una «mini-Pascua». Sin embargo, históricamente los domingos de Cuaresma eran días de abstinencia de carne, aunque no de ayuno. ↩︎
La particularidad del rito ambrosiano se debe a la tradición de Milán. Hasta la revisión de san Carlos Borromeo, el primer domingo de Cuaresma era festivo, con ornamentos blancos y canto del Gloria y el Aleluya, siguiendo la recomendación de Mateo 6:16. ↩︎
El término griego charmolypê combina las palabras «alegría» y «tristeza», y expresa el tono espiritual de la Cuaresma en la tradición ortodoxa: penitencia serena, pero orientada a la alegría de la Resurrección. ↩︎
El «ayuno negro» consistía en no comer ni beber durante el día, con una sola comida vegetariana tras la puesta del sol. Estaba prohibido el consumo de carne, pescado, huevos, lácteos y vino. A partir del siglo VI se introdujeron mitigaciones, como la autorización de pescado en algunos días. ↩︎
El Martes de Carnaval o Shrove Tuesday recibe ese nombre por la práctica de la confesión (shrive). Muchas iglesias católicas, luteranas y anglicanas ofrecen la confesión ese día y bendicen palmas que, al quemarse, producen la ceniza del Miércoles de Ceniza. ↩︎
Las representaciones de la Pasión durante la Cuaresma y la Semana Santa suelen ser producciones comunitarias e interconfesionales, y pueden incluir procesiones, viacrucis vivientes y obras teatrales. ↩︎
La ciudad de Granada, Nicaragua, es citada como ejemplo de procesión cuaresmal y de Semana Santa con participación de cofradías de penitentes. La fuente es la documentación fotográfica y descriptiva de la Semana Santa en esa ciudad. ↩︎