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América del Sur

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América del Sur
Superficie17 855 914[sin verificar] km²
Población442 000 000[sin verificar] habitantes (aprox.)
Densidad24,2 hab./km²
Gentiliciosudamericano, -na
suramericano, -na
PaísesArgentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay, Venezuela; además la Guayana Francesa (departamento de Francia)
DependenciasIslas Malvinas, Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur (administradas por el Reino Unido, reclamadas por Argentina), Aruba, Curazao, Bonaire
Idiomasespañol, portugués, inglés, neerlandés, francés, papiamento, quechua, guaraní, aimara, entre otros
Zonas horariasUTC−2 a UTC−6
Ciudades más pobladasSão Paulo, Buenos Aires, Río de Janeiro, Bogotá, Lima, Santiago de Chile, Belo Horizonte, Brasilia, Recife, Fortaleza
Punto más altoAconcagua (6961 m s. n. m.)
Punto más bajoLaguna del Carbón, Argentina (−105 m)
Río más largoAmazonas (aprox. ,6788[sin verificar] km)
Costasunos 39 910 km

1. Resumen[editar]

América del Sur, también llamada Sudamérica o Suramérica, es un subcontinente del continente americano. Se sitúa entre el océano Atlántico al este y el océano Pacífico al oeste, con el mar Caribe al norte y el océano Antártico como extremo sur. Al norte se conecta con América del Norte a través del estrecho puente territorial que representa América Central. Es la zona terrestre más próxima a la Antártida, mediante el pasaje de Drake. Ocupa una superficie de alrededor de 18,2 millones de km², lo que equivale aproximadamente al 42,9 % del continente americano y al 13,0 % de las tierras emergidas, y alberga cerca del 6,5 % de la población mundial.

La línea ecuatorial atraviesa su extremo norte, de modo que la mayor parte del territorio se encuentra dentro del hemisferio sur. El subcontinente está conformado por trece Estados soberanos: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela, a los que se suma la Guayana Francesa, que es un departamento de ultramar de Francia de pleno derecho y no una dependencia.[1] También comprende cinco dependencias de otros Estados: las islas Malvinas, las Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, Aruba, Curazao y Bonaire.

Brasil concentra aproximadamente la mitad de la población y de la producción económica regional. Los países del área andina y del Cono Sur comparten vínculos históricos y culturales profundos, mientras que los países que bordean el mar Caribe —Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y la Guayana Francesa, además de las islas de Aruba, Curazao y Bonaire— forman el llamado Caribe sudamericano. Argentina, Chile y Uruguay constituyen el Cono Sur. El nombre «América» fue utilizado por primera vez por Martin Waldseemüller en 1507 para denominar lo que hoy se conoce como América del Sur, en reconocimiento a Américo Vespucio; hacia 1538 Gerardus Mercator extendió el nombre a todo el continente en sus mapas.[2]

2. Geografía[editar]

2.1 Límites y extensión[editar]

El límite entre América del Sur y América Central se ubica convencionalmente en una línea imaginaria en la selva del Darién, entre Panamá y Colombia. A partir de la construcción del canal de Panamá, ese país se independizó de Colombia y desde mediados del siglo XX comenzó a asociarse más con América Central, aunque mantiene lazos históricos y culturales con América del Sur. La región subcontinental limita al norte con el mar Caribe, al este con el océano Atlántico, al oeste con el Pacífico y al sur con ambos océanos. Se extiende desde el límite entre Panamá y Colombia hasta las islas Diego Ramírez, en Chile.

Los confines relevantes al oeste incluyen el grupo de las islas Desventuradas en Chile y las islas Galápagos en Ecuador, en el Pacífico Sur. Hacia el este sobresale el archipiélago de Fernando de Noronha, perteneciente a Brasil. Al sureste, en un extremo de la plataforma continental, se encuentran las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. En dirección a la Antártida, el confín más austral es el grupo de las islas Diego Ramírez, en Chile.

2.2 Relieve[editar]

Topográficamente, América del Sur se divide en tres grandes unidades: la cordillera, las tierras bajas interiores y los escudos continentales. La cordillera de los Andes es la cadena montañosa más larga y joven del mundo, y la más alta después de los Himalayas. Nace en las profundidades oceánicas y se extiende desde el sudeste del archipiélago de Tierra del Fuego, siguiendo un trazo paralelo a la costa del Pacífico, hasta diversificarse al norte en dos brazos, uno hacia el istmo de Panamá y otro bordeando la costa caribeña.

El origen de los Andes es el resultado de la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana a una velocidad cercana a los 9 cm por año. Pasa por Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. Varios de sus picos superan los 6000 m s. n. m., como el Aconcagua (6961 m), el Nevado Ojos del Salado (6893 m), el Nevado Huascarán (6768 m), el Nevado Sajama (6542 m) y el volcán Chimborazo (6310 m). En Colombia aún se registran alturas superiores a los 5300 m en la Sierra Nevada del Cocuy o en el Nevado del Ruiz. A lo largo de su recorrido, la cordillera se ramifica en cordilleras que encierran valles como la depresión intermedia y el valle del Cauca, en Colombia, y altiplanos como el Altiplano andino, una meseta de aproximadamente 3000 m s. n. m. que cubre una región seca entre el noroeste argentino, Bolivia, Perú y Chile.

Los países situados en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico presentan uno de los mayores niveles de sismicidad y vulcanismo del mundo, relacionados con la subducción de la placa de Nazca bajo la placa continental. Chile posee una de las mayores cadenas de volcanes del mundo después de Indonesia, con unos 2000 volcanes identificados y 500 potencialmente activos.

Las tierras bajas se suelen clasificar en tres sistemas: los llanos del Orinoco, la llanura del Amazonas y la llanura chacopampeana o del Plata, formadas por sedimentación de los ríos y por depósitos eólicos. Existen además pequeñas llanuras costeras sobre el Pacífico en Colombia, Ecuador y Perú, y sobre el Atlántico en Guyana, Surinam, la Guayana Francesa y Brasil. La mayor depresión del subcontinente se encuentra a 105 m bajo el nivel del mar en la Laguna del Carbón, Argentina.

El escudo continental se separa en tres secciones desiguales: el macizo de Brasilia, el macizo Guayanés y el macizo Patagónico. Los dos primeros figuran entre los más antiguos del planeta. La dureza de sus rocas cristalinas otorga gran estabilidad y explica la ausencia de terremotos en las enormes regiones que ocupan, así como en las zonas sedimentarias entre ellos, como la Amazonia y la llanura chaco-pampeana. El macizo de Brasilia abarca el este, centro y sur de Brasil, gran parte de Uruguay, el este de Paraguay y el noreste de Argentina. El macizo Guayanés comprende gran parte de Guyana, Surinam y la Guayana Francesa, el sur de Venezuela, parte del norte de Brasil y el oriente colombiano. El macizo Patagónico cubre casi toda la Patagonia argentina y el extremo sur de Chile.

En el zócalo continental se sitúan islas como Tierra del Fuego (Argentina y Chile), Marajó (Brasil), Chiloé (Chile), las islas Malvinas (territorio británico de ultramar en disputa con Argentina), Trinidad (Trinidad y Tobago), Puná (Ecuador) e isla Margarita (Venezuela). Fuera del zócalo, pero próximas a la costa, se hallan las islas Galápagos (Ecuador), la isla de Pascua (Chile), la isla de Aves (Venezuela), la isla Sala y Gómez (Chile) y los archipiélagos de las Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

2.3 Clima[editar]

América del Sur alberga una gran variedad de climas: la humedad cálida de la selva amazónica, el frío seco de la Patagonia, la aridez del desierto de Atacama y los vientos helados de la isla de Tierra del Fuego. Esa diversidad se explica por tres factores principales: la amplitud de latitudes, la diferencia de temperatura entre los océanos colindantes y la presencia de los Andes. La mayor parte del subcontinente se encuentra dentro de las zonas tropicales, ya que el ecuador terrestre lo atraviesa por la parte norte y el trópico de Capricornio pasa cerca de su latitud media. Por debajo de este predominan los climas templados en Uruguay, el centro de Argentina, el sur de Brasil y el sur de Chile, y el clima mediterráneo en el centro de Chile. En la Patagonia se presentan climas fríos, húmedos en la zona cordillerana y secos en la zona oriental. El extremo sur penetra en la zona subantártica.

Generalmente, el lado atlántico es más cálido y el pacífico más frío por la presencia de la corriente de Humboldt, procedente de la Antártida. La cordillera de los Andes, a su vez, introduce grandes diferencias térmicas según la altitud, con hielos eternos incluso en la zona ecuatorial, y actúa como biombo climático. En la región occidental, entre los Andes y el Pacífico, se encuentran las zonas más húmedas del planeta, como el Chocó (Colombia, Ecuador, Perú y Panamá), junto con las más secas del globo, como el desierto de Atacama en Chile, donde en algunas áreas no se registran precipitaciones desde hace más de cien años.

2.4 Hidrografía[editar]

Alrededor del 26 % del agua dulce de la Tierra se encuentra en América del Sur. Destacan por su enorme extensión las cuencas de los ríos Amazonas —la mayor del planeta—, Orinoco y Paraná. Debido a la presencia de la cordillera de los Andes paralela al océano Pacífico, los ríos de mayor cauce y cuenca son los que vierten sus aguas en el Atlántico. La estructura geológica da lugar a dos grandes tipos de ríos: los que desembocan en el Atlántico, largos, caudalosos y torrenciales, y los que desembocan en el Pacífico, cortos y torrenciales por el gran desnivel que deben salvar desde los Andes hasta el océano. Existe una semejanza notable entre los ríos que desembocan en el Pacífico y los que lo hacen en el mar Caribe, tanto en caudales como en torrentes.

Se destaca asimismo el acuífero Guaraní, el más grande del mundo, capaz —según se estima— de abastecer a la población mundial durante doscientos años. Es compartido por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. En los Andes patagónicos se ubican el campo de hielo patagónico norte y el campo de hielo patagónico sur; este último es la tercera mayor extensión glaciar del mundo después de la Antártida y de Groenlandia.[3]

3. Historia[editar]

3.1 Época precolombina[editar]

Los registros arqueológicos muestran una ocupación temprana y diversa del subcontinente. En Monte Verde, en el sur de Chile, se hallaron evidencias de asentamientos costeros de unos 14 800 años; en Pedra Furada, en Brasil, las dataciones se sitúan entre 12 000 y 32 000 años. La Cueva de las Manos, en Argentina, contiene pinturas rupestres fechadas en torno al 7350 a. C. La cultura Chinchorro, en la costa norte de Chile y sur de Perú, desarrolló técnicas de momificación casi dos mil años antes que los egipcios; sus momias figuran entre las más antiguas del mundo, con dataciones de unos 7000[sin verificar] años de antigüedad.

En Ayacucho, Perú, ya se domesticaban llamas hacia 5000 años antes de Cristo. En los Andes de Colombia y en la costa del Ecuador se han encontrado las primeras cerámicas de América, realizadas entre los años 3600 y 3000 a. C. La metalurgia precolombina sudamericana alcanzó un desarrollo considerable: los chibchas en Colombia lograron métodos de fundición, soldadura, laminación, filigrana, moldeo a la cera perdida y vaciado simple. La orfebrería de la región está en el origen del mito de El Dorado.

Entre las civilizaciones más importantes previas al contacto europeo figuran Caral (c. 3200-1600 a. C.) en Perú, una compleja sociedad preincaica con cerca de treinta grandes asentamientos; Chavín (c. 1200-200 a. C.), Paracas (c. 500 a. C.), Nazca (siglos I-VI), Mochica o Moche (c. 100 a. C.-800 d. C.), Tiahuanaco en el altiplano entre Bolivia y Perú, el Imperio Inca o Tahuantinsuyo, los muiscas en el centro de Colombia, los guaraníes en la región amazónica y del Plata, los charrúas del actual Uruguay, el pueblo kali'na en las Guayanas y Venezuela, y el complejo cultural mapuche entre el Pacífico y el Atlántico.

Hacia el siglo XII, la influencia inca articuló los actuales territorios del Perú, Bolivia y Ecuador, además del norte de Chile, el norte, noroeste y oeste de Argentina y la zona sur de Colombia. Desde Cuzco, el Imperio Inca consolidó un Estado que logró sintetizar y difundir los múltiples conocimientos artísticos, científicos y tecnológicos de sus antecesores. No obstante, los incas no conocieron la escritura; antes de la llegada de los europeos, la escritura era desconocida en América del Sur. Algunas costumbres y tradiciones de la desaparecida civilización inca prevalecen actualmente en etnias andinas como los quechuas y los aimaras.

La reiteración de sitios arqueológicos de gran antigüedad en América del Sur y la escasa cantidad de estos en el norte del subcontinente, sumadas a las diferencias genéticas y fenotípicas entre los paleoindios suramericanos y norteamericanos, han llevado a algunos investigadores a plantear la hipótesis de un poblamiento autónomo de América del Sur, no proveniente del norte, vinculado con la teoría del ingreso por la Antártida desde Oceanía.[4] Los hallazgos de Monte Verde parecen apoyar esa posibilidad, aunque el debate sigue abierto.

3.2 Conquista y época colonial[editar]

El Imperio español y el Imperio portugués fueron los primeros en realizar la conquista, estableciéndose principalmente en el área andina. El Tratado de Tordesillas, suscrito en 1494 entre los reyes de Castilla y Aragón y Juan II de Portugal, estableció un reparto de las zonas de anexión del Nuevo Mundo. La parte oriental de América del Sur, el extremo este de Brasil, quedó adscrita al área de acción de Portugal, lo que posibilitó el sometimiento a su soberanía cuando en 1500 Pedro Álvares Cabral arribó a las costas brasileras.

El 5 de agosto de 1498 se verificó el primer desembarco europeo en América del Sur. A partir del 13 de agosto, Cristóbal Colón navegó por la costa oriental de la actual Venezuela hasta la península de Paria, isla de Margarita y Cubagua, antes de regresar a La Española. En la isla de Cubagua se fundó el primer asentamiento europeo en Sudamérica, Nueva Cádiz (1500), mientras que en Cumaná (actual Venezuela) se fundó el primer asentamiento en tierra firme en 1515.

El conquistador español Francisco Pizarro llegó a Cajamarca en 1532 y tomó prisionero al monarca inca Atahualpa. Posteriormente ordenó su ejecución y se alió con la nobleza del Cuzco, lo que le permitió completar la conquista del Imperio incaico. Portugal se apropió de la mayor parte de la franja costera atlántica del norte de América del Sur, que más tarde originaría el Estado de Brasil. Inglaterra, Francia y los Países Bajos establecieron asimismo colonias en el subcontinente. Desde Panamá se emprendió la conquista de la zona andina, que se extendió hasta la zona central de la actual Chile. Al mismo tiempo, en busca de la sierra de la Plata, se fundaron ciudades en el estuario del Plata y sobre las márgenes de los ríos Paraná y Paraguay, siendo la más importante Asunción.

La colonización dio lugar a centros urbanos que persisten hasta hoy. Santa Marta, en Colombia, es considerada una de las ciudades de fundación española más antiguas del subcontinente. Cartagena de Indias conserva el castillo San Felipe de Barajas. Potosí, en Bolivia, fue un centro minero importante del imperio español. En Brasil, el centro histórico de Salvador de Bahía es uno de los mejor preservados de la época colonial. En Quito, la iglesia de San Francisco forma parte del conjunto histórico mejor conservado de América del Sur. En Chile, el actual Palacio de La Moneda, sede presidencial, fue construido entre 1786 y 1804 como Real Casa de Moneda. En Surinam, las casas coloniales neerlandesas de Waterkant, en Paramaribo, recuerdan la presencia de los Países Bajos.

3.3 Independencia[editar]

A lo largo de 1808, las presiones del emperador francés Napoleón I desencadenaron una serie de acontecimientos que agravaron la ya comprometida situación española. El rey Carlos IV abdicó a favor de su hijo Fernando VII el 19 de marzo de 1808, y más tarde ambos fueron obligados a ceder el trono a Napoleón, quien designó a su hermano José I como nuevo rey de España. Esto provocó una reacción popular en España y el surgimiento de juntas regionales tanto en la península como en América. Muchas juntas americanas, sin embargo, fueron vistas con recelo por las autoridades españolas, que las suponían favorables a los franceses y recordaban antecedentes como la publicación de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano por Antonio Nariño en Bogotá, el movimiento de Juan Picornell, la conspiración de Manuel Gual y José María España y las expediciones de Francisco de Miranda en Venezuela.

El proceso de las guerras de independencia hispanoamericanas se inició con la Revolución de Chuquisaca (actual Sucre) el 25 de mayo de 1809 en el Alto Perú, y culminó con la ocupación de las fortalezas del Callao en 1826. En 1817, el general José de San Martín realizó el Cruce de los Andes y, junto con el ejército de Bernardo O'Higgins, derrotó a los realistas en Chile. La altitud media de unos 3000 m s. n. m., con picos de 4800, provocó mal de montaña en el ejército. De los 5400 hombres que componían el ejército, 300 murieron en el camino; llegaron 5000 mulas de 9200 y 500 caballos de 1500. Al arribar a Chile, el ejército patriota al mando de San Martín logró un triunfo clave en la batalla de Chacabuco. Luego se sumaron las campañas de Simón Bolívar al norte del subcontinente, con una victoria decisiva en la batalla de Boyacá.

Brasil siguió un proceso distinto. A raíz de las guerras napoleónicas, la capital portuguesa se trasladó de Lisboa a Río de Janeiro, y se asignó al Brasil la categoría de reino dentro del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve (1807-1821). Al disolverse pacíficamente ese reino surgió el Imperio de Brasil. La independencia fue proclamada en 1822 por el hijo del rey de Portugal, Pedro I, quien estableció una monarquía constitucional que se mantuvo hasta la proclamación de la república en 1889.

3.4 Período republicano e integración[editar]

Tras la independencia, América del Sur sufrió en varios de sus países diversos tipos de dictaduras y gobiernos de fuerza. Sin embargo, a finales del siglo XX la mayor parte del subcontinente logró contar con gobernantes elegidos democráticamente, aunque no en todos los casos se establecieron instituciones duraderas. El desarrollo económico de Argentina y Uruguay desde principios del siglo XX los convirtió en destino de inmigración, sobre todo europea y asiática. Durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, el subcontinente se mantuvo al margen de la destrucción que arrasó Europa y Asia, y se volvió receptor de miles de refugiados. No obstante, entre 1941 y 1942 se desarrolló la guerra peruano-ecuatoriana.

En la década de 1960 se inició una serie de regímenes dictatoriales en varios países sudamericanos, favorecidos por aristocracias locales y con apoyo de Estados Unidos —mediante la doctrina de seguridad nacional—, con el objetivo de neutralizar gobiernos de tendencia socialista en Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile y Bolivia. Desde 1999, excepto Colombia, varios países de América del Sur eligieron gobiernos de centroizquierda o izquierda, como Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay, Perú, Bolivia, Ecuador y Venezuela, aunque la mayoría abrazó el libre mercado. A partir de 2015 esa tendencia comenzó a modificarse con la elección de un gobierno de centroderecha en Argentina y la derrota del partido oficialista de izquierda en Venezuela en las elecciones legislativas de ese año.

En 2008 se crearon la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y el Banco del Sur, que buscaban políticas de integración económica, política y cultural entre los países miembros, así como la defensa de las democracias de la región ante golpes de Estado. Ejemplos de esa reacción fueron la crisis política en Ecuador de 2010 o la crisis política en Bolivia de 2008. En el plano del orden público, el conflicto armado en Colombia llevó a que otros Estados del subcontinente se involucraran en su desarrollo. El llamado Acuerdo Humanitario contó con la participación activa de varios gobiernos suramericanos, especialmente la administración de Hugo Chávez. En 2008 se produjo la crisis diplomática de Colombia con Ecuador y Venezuela, que finalizó en la XX Reunión Cumbre del Grupo de Río, y en 2010 otra crisis entre Colombia y Venezuela finalizó con la mediación de Unasur.

4. Países y territorios[editar]

América del Sur comprende trece países soberanos más la Guayana Francesa. Los nueve países de habla hispana son Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Brasil, con el portugués como lengua oficial, es el país más extenso y el más poblado del subcontinente. Guyana y Trinidad y Tobago tienen el inglés como idioma oficial, Surinam el neerlandés, y la Guayana Francesa el francés. Las islas de Aruba, Curazao y Bonaire forman parte del Reino de los Países Bajos, y las Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur son administradas por el Reino Unido y reclamadas por Argentina.

La siguiente tabla enumera los trece países y sus capitales.

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País Capital
Argentina Buenos Aires
Bolivia Sucre (constitucional); La Paz (sede de gobierno)
Brasil Brasilia
Chile Santiago
Colombia Bogotá
Ecuador Quito
Guyana Georgetown
Paraguay Asunción
Perú Lima
Surinam Paramaribo
Trinidad y Tobago Puerto España
Uruguay Montevideo
Venezuela Caracas

La Guayana Francesa, que no es una dependencia sino un departamento y región de ultramar francés, tiene como capital administrativa a Cayena. Se considera el único territorio de América del Sur continental que ha elegido la integración completa en un país europeo.

5. Demografía[editar]

La población de América del Sur se estima en unos 442 millones de habitantes, con una densidad media de 24,2 hab./km². Brasil concentra cerca de la mitad de la población regional. La distribución es muy desigual: la mayor parte de la población se concentra en las costas, especialmente en el Atlántico, y en las grandes ciudades, mientras que la Amazonia y la Patagonia están escasamente pobladas.

Las ciudades más pobladas, ordenadas según el criterio habitual, son São Paulo, Buenos Aires, Río de Janeiro, Bogotá, Lima, Santiago de Chile, Belo Horizonte, Brasilia, Recife y Fortaleza. São Paulo y Buenos Aires figuran entre las mayores aglomeraciones urbanas del hemisferio sur. Las diez primeras ciudades se reparten entre Brasil, Argentina, Colombia, Perú y Chile, lo que refleja la concentración demográfica en esos países.

La población es el resultado de un largo mestizaje entre pueblos indígenas, población europea y población africana, con aportes posteriores de inmigración asiática y del Medio Oriente. La distribución lingüística es diversa: el español es la lengua mayoritaria, seguida por el portugués —concentrado casi exclusivamente en Brasil— y, en proporciones menores, el inglés, el neerlandés, el francés y lenguas indígenas como el quechua, el guaraní, el aimara y el mapudungun. El guaraní es cooficial en Paraguay, y en Bolivia se reconocen numerosas lenguas indígenas junto al español.

6. Economía[editar]

Brasil concentra aproximadamente la mitad de la producción económica regional y figura entre las mayores economías del mundo. Las economías sudamericanas aprovechan una amplia base de recursos naturales: cobre en Chile y Perú, litio en el llamado «triángulo del litio» entre Chile, Bolivia y Argentina, petróleo y gas en Venezuela, Colombia, Ecuador, Argentina y Brasil, y mineral de hierro en Brasil y Venezuela. La explotación minera ha sido históricamente un motor económico, aunque también generó debates sobre sus impactos ambientales y sociales.

La agricultura y la ganadería son centrales en varios países. Brasil y Argentina destacan como productores de soja, maíz y carne vacuna; Colombia y Brasil en café; Ecuador y Bolivia en banano y quinua, respectivamente. La Amazonia y el Chocó ofrecen recursos forestales y biodiversidad, y el subcontinente posee una fracción relevante de las reservas de agua dulce del mundo. La región cuenta con esquemas de integración comercial como el Mercosur y la Comunidad Andina, aunque la coordinación regional ha tenido avances y retrocesos. Los datos específicos de producto interno bruto y exportaciones varían según la fuente y deben consultarse por país.

7. Cultura[editar]

La cultura sudamericana es el resultado de la confluencia de tradiciones indígenas, europeas y africanas, con matices regionales muy marcados. En el campo literario, autores sudamericanos —especialmente del llamado boom latinoamericano— lograron proyección mundial; la narrativa sudamericana es una de las más traducidas del español y del portugués. En música, ritmos como la cumbia colombiana, el tango rioplatense, la samba brasileña, el joropo venezolano, el huayno andino o la cueca chilena forman parte de las identidades nacionales y, muchos de ellos, circulan ampliamente por el resto de Hispanoamérica.

El fútbol es el deporte dominante en la mayoría de los países sudamericanos y la región ha producido algunos de los clubes y selecciones más exitosos del mundo. El carnaval brasileño, la Fiesta de la Candelaria en Puno, el Inti Raymi andino, el Día de la Independencia en las distintas repúblicas y muchas festividades religiosas populares articulan el calendario cultural. La gastronomía varía desde las cocinas andinas, amazónicas y costeñas hasta las tradiciones del Cono Sur, con productos originarios como la papa, el maíz, la quinua, el cacao, la piña, la batata y el casabe.

8. Presencia hispanoamericana[editar]

Nueve de los trece países soberanos de América del Sur son hispanohablantes: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Para los lectores de esta enciclopedia, América del Sur constituye, junto con México, América Central y el Caribe, el núcleo geográfico e histórico del mundo hispano. Los países sudamericanos comparten con el resto de Hispanoamérica una historia colonial común, la lengua española —salvo Brasil, con el portugués, y las excepciones señaladas— y una interacción cultural y mediática constante.

La presencia hispanoamericana se expresa en una intensa circulación de productos culturales: series, películas, música, literatura y deporte. Las telenovelas y la música han creado audiencias trasnacionales dentro del subcontinente y con México. Organismos como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y, en su momento, la Unión de Naciones Suramericanas buscaron articular posiciones regionales. En la actualidad, la cooperación se da sobre todo por ejes bilaterales y bloques comerciales, mientras que la identidad común se sostiene en la lengua, la historia compartida y los movimientos migratorios entre países vecinos.

La región ha atravesado en las últimas décadas procesos políticos cambiantes. A partir de mediados de la década de 2010, el equilibrio entre gobiernos de centroizquierda y centroderecha varió en elecciones sucesivas; los resultados específicos y la situación actual de cada país deben consultarse en las fuentes correspondientes. América del Sur sigue siendo un escenario clave para los debates sobre integración, desarrollo sostenible y conservación de la Amazonia, uno de los reservorios de biodiversidad más importantes del planeta.


  1. La Guayana Francesa no debe confundirse con una dependencia: es legalmente parte del Estado central francés, con el mismo estatus que las regiones de la Francia metropolitana. ↩︎

  2. El término «América» fue usado por Martin Waldseemüller en 1507 en honor a Américo Vespucio. El nombre se refería originalmente a lo que hoy es América del Sur; hacia 1538 Gerardus Mercator lo extendió a todo el continente en sus mapas. ↩︎

  3. Según distintas fuentes, el campo de hielo patagónico sur es la tercera mayor masa glaciar del mundo después de la Antártida y Groenlandia. La cifra debe contrastarse con mediciones actualizadas. ↩︎

  4. Esta hipótesis es minoritaria y no forma consenso entre arqueólogos; se la menciona aquí porque figura en la literatura especializada, no como hecho probado. ↩︎