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América

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América
Superficie42 549 000 km²[sin verificar]
Población1 036 900 579 (estim. 2023)
Densidad22,8 hab./km²
Gentilicioamericano, -na
Países35 países soberanos
Dependenciasentre 23 y 25 territorios, según la clasificación[nota]
Ciudades más pobladasSão Paulo, Ciudad de México, Nueva York, Buenos Aires, Los Ángeles, Río de Janeiro, Lima, Bogotá, Chicago, Washington D. C.
Idiomasespañol, inglés, portugués, francés, neerlandés, danés, quechua, aimara, guaraní, náhuatl, lenguas mayas y otras lenguas indígenas
Zona horariaUTC−10 a UTC−2
IDH promedio0,758[sin verificar]

1. Resumen[editar]

América es el segundo continente más extenso de la Tierra, después de Asia. Ocupa la mayor parte del hemisferio occidental y se extiende desde el océano Ártico, por el norte, hasta la zona austral de las islas Diego Ramírez, en el océano Austral, en contacto con los océanos Atlántico y Pacífico. Según la convención predominante en el mundo hispanohablante, América constituye un único continente formado por América del Norte, América Central, el Caribe o las Antillas y América del Sur. En otras tradiciones, sobre todo en el mundo anglófono, se suele hablar de dos continentes —Norteamérica y Sudamérica— reunidos bajo el nombre the Americas.

La superficie del continente se sitúa alrededor de los 42,5 millones de km².[1] Cubre aproximadamente el 8 % de la superficie total del planeta y el 28,4 % de la tierra emergida. En ella vive cerca del 12,5 % de la población humana, más de mil millones de personas. Su relieve está dominado por una gran cadena montañosa occidental —las Montañas Rocosas, la Sierra Madre y los Andes— y por amplias llanuras y cuencas hidrográficas al este, entre las que destacan las del Misisipi y el Amazonas.

El continente fue poblado desde Asia a través de la región de Beringia. Antes del contacto con Europa se desarrollaron en su territorio civilizaciones de larga historia, entre ellas la olmeca, la maya, la mexica o azteca y la inca. A partir del primer viaje de Cristóbal Colón, en 1492, comenzó una etapa de contacto permanente entre América y el resto del mundo, seguido de conquistas, colonización, migraciones forzadas de africanos esclavizados y transformaciones demográficas profundas. Desde finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, la mayoría de los territorios americanos alcanzó la independencia. Hoy América está integrada por 35 países soberanos y un conjunto variable de territorios dependientes.

2. Toponimia y nombre[editar]

2.1. El nombre en el mapa de Waldseemüller[editar]

El término «América» aparece documentado por primera vez en 1507. El planisferio mural Universalis Cosmographia, dibujado por el cartógrafo alemán Martín Waldseemüller en Saint-Dié-des-Vosges, al noreste de Francia, colocó el nombre «América» sobre la parte meridional del continente. Acompañaba al mapa un tratado, la Cosmographiae Introductio, redactado probablemente por Mathias Ringmann, en el que se usaba también la forma relacionada Amerigen. En ambos textos se atribuía el hallazgo de las nuevas tierras al navegante y cosmógrafo florentino Américo Vespucio. El nombre se formó latinizando el primer nombre del explorador como Americus y dándole terminación femenina, en línea con Asia, África y Europa.

Gerardus Mercator fue quien, en su mapamundi de 1538, extendió el nombre al conjunto del continente, separándolo en dos grandes regiones al norte y al sur. Antes de la adopción general del nombre, la Monarquía Española denominó jurídicamente sus posesiones como Reinos castellanos de Indias, y la Corona británica las llamó Indias Occidentales. El nombre «Nuevo Mundo» sigue apareciendo, sobre todo en textos históricos y biológicos, pero su uso se ha reducido al lenguaje académico.

2.2. Américo Vespucio y la etimología[editar]

La hipótesis más aceptada es que «América» deriva de Américo Vespucio, en italiano Amerigo. Se trata de una variante del nombre germánico Emmerich, de etimología incierta. El segundo componente, ric, significa «poder» y aparece en muchos nombres germánicos. El primer elemento podría derivar de ermen, «entero», de amal, «trabajo», o de heim, «hogar» o «patria». No hay una interpretación completamente cerrada.

2.3. Otras hipótesis[editar]

Se han propuesto otros orígenes, aunque carecen de respaldo histórico o filológico sólido. Una de ellas vincula «América» con Richard Amerike, un mercader de Bristol que habría financiado el viaje de Juan Caboto a Terranova en 1497. Otra lo relaciona con la región de Amerrisque, en la actual Nicaragua, cuyo nombre podría provenir de una voz mayense interpretada como «lugar de viento». Ambas explicaciones resultan improbables para la historiografía actual.[2]

2.4. América y las Américas[editar]

En español, lo más frecuente es usar el singular «América» para el continente completo. La forma plural «las Américas» no está desaconsajada por la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE); de hecho, se emplea para evitar ambigüedades. El gentilicio estándar es «americano, -na». La propia ASALE recomienda no usar «americano» como sinónimo exclusivo de «estadounidense», porque «América» designa a todo el continente. El nombre oficial del país del norte es Estados Unidos de América, abreviado como Estados Unidos o EE. UU.

En inglés, en cambio, la palabra America suele referirse a los Estados Unidos, mientras que el conjunto del continente se llama the Americas. En español, para referirse a los habitantes de los Estados Unidos suelen emplearse los términos «estadounidense» o «estadunidense».

2.5. Nombres indígenas[editar]

Algunos movimientos indígenas e indigenistas impulsan denominaciones propias para el continente. La más difundida es Abya Yala, nombre de origen guna, utilizado en diversos espacios de reivindicación. También se ha mencionado Cem Anáhuac, entre otras formas. Estos nombres no sustituyen al término geográfico estándar en registros formales, pero tienen presencia creciente en discursos políticos, académicos y culturales.

3. Historia[editar]

3.1. Poblamiento[editar]

El ser humano llegó a América desde Asia. La explicación tradicional sostiene que los primeros grupos cruzaron el puente de Beringia, entre el este de Siberia y la actual Alaska, durante el descenso del nivel del mar en la última glaciación. Las fechas siguen en discusión: durante décadas predominó la idea de una llegada hace unos 12 000 a 14 000 años, pero la investigación más reciente apunta a una ocupación anterior, probablemente entre 20 000 y 16 000 años atrás, con propuestas incluso más tempranas.[3] Se ha planteado también la existencia de rutas costeras por el Pacífico, además del corredor interior entre los hielos.

Después del poblamiento inicial se produjeron migraciones posteriores, entre ellas la de hablantes de lenguas na-dené y, más tarde, la de los antepasados de los inuit. En América se desarrollaron dos revoluciones neolíticas independientes: una en Mesoamérica, alrededor del 8000 a. C., y otra en la región andina de Sudamérica, hacia el 3500 a. C.

3.2. Civilizaciones precolombinas[editar]

Antes de la llegada europea se consolidaron numerosas culturas y civilizaciones. En los Andes y la costa central del actual Perú destacan Caral, considerada la civilización americana más antigua, además de Chavín, Paracas, Moche, Nazca, Huari, Chimú e Inca. En Mesoamérica y sus alrededores florecieron los olmecas, Teotihuacán, zapotecas, mixtecas, mayas, toltecas y mexicas o aztecas. También se han documentado otros pueblos como los anasazi, los indios pueblo, los quimbaya, los muiscas o chibchas y los totonacas.

Los mayas desarrollaron ciudades con escritura, arquitectura monumental y redes comerciales extensas. El Imperio inca llegó a organizar un territorio andino muy vasto, mientras que la Triple Alianza mexica dominaba buena parte del centro de México. Fuera de esas zonas núcleo había sociedades agrícolas, cazadoras-recolectoras y complejos señoríos con desarrollos regionales propios.

3.3. Colonización europea[editar]

La presencia europea permanente comenzó con el primer viaje de Cristóbal Colón en 1492. El primer asentamiento español fue La Isabela, en el norte de La Española, pronto abandonado en favor de Santo Domingo de Guzmán, fundada en 1496 y considerada la ciudad americana más antigua de fundación europea. En el continente, la ciudad de Panamá, fundada el 15 de agosto de 1519 en la costa pacífica, sirvió como base para la expansión española hacia América del Sur.

España derrotó militarmente a los mexicas y a los incas y organizó un imperio que se extendió por la mayor parte de la costa del Pacífico y la cuenca del Río de la Plata. Portugal colonizó la franja costera de lo que hoy es Brasil. Francia se asentó en porciones de la fachada atlántica norte, el Reino Unido en la costa oriental de Norteamérica y en sectores del Caribe, los Países Bajos y Dinamarca en islas pequeñas, y Rusia en Alaska. Los jesuitas organizaron, además, una red de misiones en la región del Alto Paraná, con presencia guaraní y gran autonomía, considerada por algunos historiadores como un Estado dentro del Imperio español.

La llegada de los europeos produjo una catástrofe demográfica entre las poblaciones originarias, sobre todo por enfermedades como la viruela. Algunas estimaciones señalan la muerte de más del 90 % de la población en ciertas regiones, aunque los cálculos varían.[4] La resistencia indígena se mantuvo en amplios territorios; la Araucanía, la Patagonia, la llanura pampeana, el Mato Grosso, la Amazonia y las grandes praderas de Norteamérica permanecieron durante largo tiempo fuera del control colonial.

La economía colonial se apoyó en el trabajo indígena y en la importación forzada de millones de africanos esclavizados. En América del Sur se formaron también quilombos y repúblicas de fugitivos, como el Quilombo de los Palmares o el Quilombo de Macaco.

3.4. Independencias[editar]

El proceso de descolonización comenzó con la Revolución estadounidense, que en 1776 dio origen a los Estados Unidos de América sobre las antiguas Trece Colonias británicas. En 1804, los esclavos de Haití se sublevaron contra el dominio francés y formaron el primer Estado moderno con gobernantes afrodescendientes. Desde 1809, con los primeros alzamientos en Chuquisaca, La Paz y Quito, las colonias españolas de América iniciaron un ciclo de guerras de independencia que acabó en la formación de Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Panamá y la República Dominicana, también de tradición colonial española, siguieron procesos posteriores. La independencia de Cuba se completó en 1898, en el contexto de la guerra hispano-estadounidense.

Brasil se organizó como monarquía independiente en 1822, el Imperio del Brasil, hasta que la república fue proclamada en 1889. Canadá inició un camino gradual de autonomía dentro del Imperio británico; la Confederación canadiense data de 1867, el Estatuto de Westminster de 1931 consolidó su autonomía legislativa y la repatriación de la Constitución se completó en 1982.

En el Caribe, la descolonización se aceleró después de la Segunda Guerra Mundial. Jamaica y Trinidad y Tobago se independizaron en 1962, Guyana y Barbados en 1966, y durante los años setenta y ochenta se independizaron varios territorios del Reino Unido, como las Bahamas, Granada, Dominica, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Belice, Antigua y Barbuda y San Cristóbal y Nieves. Surinam se independizó de los Países Bajos en 1975.

3.5. Siglos XX y XXI[editar]

Tras la independencia, los países americanos siguieron trayectorias muy dispares. Estados Unidos se consolidó como potencia continental y, desde mediados del siglo XX, como superpotencia mundial. América Latina y el Caribe, en cambio, mantuvieron altos niveles de desigualdad social; Haití y Bolivia, por ejemplo, han registrado históricamente índices de desarrollo entre los más bajos del planeta.

Entre los hitos políticos contemporáneos se cuentan la Revolución Mexicana (1910-1917), la Revolución Cubana (1959) y la Guerra Fría, que en varios países de América Latina se tradujo en dictaduras militares y regímenes autoritarios. En las décadas de 1960 y 1970, el auge del rock and roll, nacido de la fusión de tradiciones musicales afroamericanas, impulsó cambios culturales globales. Desde los años ochenta, la concentración de universidades y empresas tecnológicas en Silicon Valley, California, convirtió a esa zona en un eje de la sociedad de la información.

En el plano de la integración, los países americanos crearon la Organización de los Estados Americanos (OEA) en 1948. A fines del siglo XX y comienzos del XXI se desarrollaron también organismos subregionales como el Mercosur, la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), la Comunidad del Caribe (Caricom), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

4. Geografía física[editar]

4.1. Límites y extensión[editar]

América se extiende de norte a sur a lo largo de unos 14 000 km. El extremo norte suele situarse en el cabo Columbia, en el Ártico canadiense; si se incluye Groenlandia, el punto más septentrional es la isla Kaffeklubben. El extremo sur continental suele ubicarse en las islas Diego Ramírez, en Chile, aunque según el criterio utilizado se menciona también el islote Águila. El punto más oriental es la punta de Seixas, en Brasil, y el extremo occidental se encuentra en las islas Aleutianas, cerca del estrecho de Bering, que separa Alaska de Asia.

El continente está compuesto por tres subcontinentes —América del Norte, América Central y América del Sur— y un arco insular: las Antillas. Según la teoría de la tectónica de placas, América del Norte y América del Sur estuvieron separadas durante millones de años. El istmo de Panamá, formado hace unos tres millones de años, las conectó definitivamente. Las Antillas constituyen una segunda conexión insular entre los subcontinentes.

4.2. Relieve[editar]

El rasgo morfológico dominante es la gran cordillera occidental. La placa Norteamericana, la placa del Caribe y la placa Sudamericana, al desplazarse hacia el oeste, producen la subducción de placas oceánicas y levantan las Montañas Rocosas, la Sierra Madre Occidental y la cordillera de los Andes. Estas forman parte del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico. En el oriente predominan llanuras y escudos antiguos, como el escudo canadiense, el macizo brasileño y el escudo guayanés. La sierra Nevada de Santa Marta, en Colombia, es considerada el macizo montañoso costero más alto del mundo: se eleva desde las costas del Caribe hasta unos 5.775 m de altitud, a solo 42 km del mar.

Las costas americanas alternan tramos regulares y sectores recortados. En el norte aparecen el archipiélago ártico canadiense y Groenlandia; en el noroeste, las islas Aleutianas; en el Caribe, las Antillas; en el Pacífico, las islas Galápagos; y en el Atlántico sur, las islas Malvinas.

4.3. Hidrografía[editar]

La mayor parte de los ríos americanos nace en los sistemas montañosos del oeste y se distribuye hacia las vertientes del Ártico, el Atlántico y el Pacífico. En la vertiente atlántica fluyen los ríos más largos y extensos.

En América del Norte destacan el río Mackenzie, que desemboca en el Ártico; los ríos Yukón, Colorado y Columbia, en el Pacífico; y el Bravo del Norte, el Misisipi-Misuri y el San Lorenzo, en la vertiente atlántica. El Misisipi-Misuri es el principal río de Estados Unidos. La región de los Grandes Lagos —Superior, Hurón, Míchigan, Ontario y Erie— forma un sistema lacustre de origen glacial que desagua al Atlántico mediante el río San Lorenzo.

En América Central los ríos son cortos y a menudo sirven de frontera, como el río Segovia o Coco entre Honduras y Nicaragua, el Lempa y el San Juan. Destacan los lagos Nicaragua, Managua y Gatún, este último vinculado al canal de Panamá.

En América del Sur, la vertiente atlántica reúne los grandes ríos Orinoco, Paraná-Río de la Plata y Amazonas. El Amazonas es el río más caudaloso y extenso del mundo y forma la cuenca hidrográfica más grande del planeta. Entre los lagos se cuentan el de Maracaibo, el Titicaca, el Poopó y el Buenos Aires/General Carrera. Las cataratas del Iguazú forman uno de los sistemas de cataratas más grandes del mundo. El acuífero Guaraní, compartido por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, es una de las reservas de agua subterránea de mayor superficie del planeta.

[ Desplegar / Plegar: Ríos más largos de América ]
RíoLongitud (km)Países atravesados
Amazonas6968Perú, Brasil, Colombia
Misisipi-Misuri6019Estados Unidos
Paraná4880Argentina, Brasil, Paraguay
Mackenzie4240Canadá
Purús3590Perú, Brasil
Madera3239Bolivia, Brasil
San Francisco3201Brasil
Yukón3185Canadá, Estados Unidos
Bravo del Norte o Grande3034México, Estados Unidos
Paraguay2860Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay
Saskatchewan2576Canadá
Colorado2334Estados Unidos, México
Orinoco2150Venezuela, Colombia
Mamoré2002Bolivia
Columbia1953Canadá, Estados Unidos
Ucayali1900Perú
Xingú1870Brasil
Putumayo1820Colombia, Ecuador, Perú, Brasil
Uruguay1780Argentina, Brasil, Uruguay
Marañón1730Perú
Pilcomayo1690Argentina, Bolivia, Paraguay
Magdalena1543Colombia
Bermejo1456Argentina, Bolivia
Cauca1350Colombia
Usumacinta1203Guatemala, México

4.4. Clima y biodiversidad[editar]

La enorme extensión norte-sur del continente genera una gran diversidad climática: desde la tundra ártica del norte de Canadá, Alaska y Groenlandia hasta las selvas tropicales de América Central y del Sur. América alberga el mayor conjunto de biodiversidad del planeta. En América del Norte hay más de 17 000 especies de plantas vasculares y una amplia fauna con osos, águilas, bisontes, lobos y focas. América Central combina especies de Norteamérica y Sudamérica con muchas formas endémicas; allí destacan el jaguar, el puma, el quetzal, el tapir y los colibríes. El Caribe posee numerosas especies insulares, mientras que América del Sur abarca desde páramos andinos hasta selvas amazónicas, con pingüinos, flamencos, cóndores, tucanes, pumas y grandes reptiles, entre muchos otros.

5. Subdivisiones regionales[editar]

Tradicionalmente, América se divide en cuatro grandes conjuntos:

  • América del Norte: Canadá, Estados Unidos y México, además de Groenlandia como territorio autónomo danés.
  • América Central: el istmo centroamericano, desde Belice y Guatemala hasta Panamá.
  • El Caribe o las Antillas: las islas del mar Caribe, con las Antillas Mayores y las Antillas Menores.
  • América del Sur: desde Colombia y las Guayanas hasta el sur de Chile y Argentina.

Otra agrupación frecuente distingue entre América Anglosajona, de predominio inglés y con fuerte herencia colonial británica, y América Latina, de lenguas romances, principalmente española y portuguesa, y con herencia colonial ibérica. La frontera entre ambas suele trazarse entre México y Estados Unidos, pero se trata de una división cultural y lingüística antes que estrictamente geográfica.

6. Países y dependencias[editar]

6.1. Países soberanos[editar]

América cuenta con 35 países independientes. Agrupados por subregión, son los siguientes:

[ Desplegar / Plegar: Países soberanos de América ]

América del Norte (3): Canadá, Estados Unidos, México.

América Central (7): Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá.

Caribe insular (13): Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Cuba, Dominica, Granada, Haití, Jamaica, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Trinidad y Tobago.

América del Sur (12): Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay, Venezuela.

6.2. Territorios dependientes[editar]

Además de los 35 países, permanecen bajo soberanía de potencias europeas o de Estados Unidos varios territorios con estatus diversos. El número varía entre 23 y 25 según se incluyan o no islas menores y territorios de administración especial. Entre ellos figuran Anguila, Aruba, Bermudas, Bonaire, Curazao, Groenlandia, Guadalupe, Guayana Francesa, Islas Caimán, isla Clipperton, isla de Navaza, Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, Islas Malvinas, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes Estadounidenses, Martinica, Montserrat, Puerto Rico, San Bartolomé, San Pedro y Miquelón, San Eustaquio, Sint Maarten y San Martín.[5]

7. Población y ciudades[editar]

La población de América supera los mil millones de habitantes.[6] Cerca de dos tercios de los habitantes se concentran en tres países: Estados Unidos, Brasil y México. La densidad media es baja, del orden de 22,8 hab./km²,[7] pero la distribución es muy desigual: hay grandes vacíos en la Amazonia, el Ártico y la Patagonia, y enormes concentraciones en las costas, los valles interiores y las capitales.

Se considera que América alberga ocho megaciudades, es decir, aglomeraciones metropolitanas de diez millones de habitantes o más. Las cifras varían según la definición estadística, pero suelen citarse la Zona Metropolitana del Valle de México y São Paulo, ambas en torno a 21,2 millones de habitantes; Nueva York, con unos 19,7 millones; Los Ángeles, con unos 18,8 millones; Buenos Aires, con cerca de 15,6 millones; Río de Janeiro, con unos 13,0 millones; Bogotá, con unos 10,4 millones; y Lima, con unos 10,1 millones.[8] Si se considera la ciudad en su jurisdicción municipal, la lista varía considerablemente.

[ Desplegar / Plegar: Grandes aglomeraciones urbanas ]

Las grandes aglomeraciones urbanas de América, en orden aproximado según estimaciones recientes, son São Paulo, Ciudad de México, Nueva York, Buenos Aires, los Ángeles, Río de Janeiro, Lima, Bogotá, Chicago y Washington D. C. Este orden cambia si se miden ciudades propias, áreas metropolitanas o regiones urbanas ampliadas.[9]

8. Idiomas[editar]

América es un continente plurilingüe. Las lenguas predominantes son el español, el inglés, el portugués y el francés, seguidas del neerlandés y el danés en territorios específicos.[10] El español es la lengua oficial o dominante en la mayor parte de los países desde México hasta Argentina, así como en Cuba y la República Dominicana. El inglés predomina en Canadá, Estados Unidos, Belice, Guyana y varias islas del Caribe. Brasil tiene el portugués como idioma mayoritario. Haití usa el criollo haitiano junto con el francés. El neerlandés se habla en Surinam y en territorios caribeños de los Países Bajos.

Junto a las lenguas europeas subsisten o se hablan numerosas lenguas indígenas, entre ellas el quechua, el aimara, el guaraní, el náhuatl, el mixteco, el zapoteco, el otomí, el mapudungun y las lenguas mayas. Algunas de ellas tienen reconocimiento oficial o estatus significativo en países como Paraguay, Perú, Bolivia, México y Guatemala. El guaraní, por ejemplo, posee una presencia social particularmente amplia en Paraguay.

9. Economía e integración regional[editar]

Los países americanos presentan niveles de desarrollo muy desiguales. Estados Unidos y Canadá se cuentan entre las economías de mayor ingreso del mundo. América Latina y el Caribe, aunque exportan materias primas, manufacturas y servicios, muestran históricamente fuertes disparidades internas y altos índices de desigualdad. Haití, Bolivia y algunos países de la fachada caribeña han registrado con frecuencia niveles de desarrollo entre los más bajos del hemisferio.

Desde fines del siglo XIX, los países americanos fueron construyendo una arquitectura de cooperación y, en algunos casos, de integración comercial. La Organización de los Estados Americanos (OEA), creada en 1948, es el organismo hemisférico general. El Mercosur reúne a varios países de América del Sur; la Comunidad Andina de Naciones (CAN) articula a Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú; el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) agrupa a los países del istmo; la Comunidad del Caribe (Caricom) coordina a los Estados caribeños; y el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) regula el comercio en América del Norte. También existen instancias como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA) y la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), cuya actividad ha variado según los períodos políticos.

10. América en el mundo hispanohablante[editar]

En el mundo hispanohablante, América es concebida usualmente como un continente único. El gentilicio «americano» se refiere a todas las personas nacidas en él, del mismo modo que «europeo» remite a Europa. Por eso la ASALE recomienda evitar llamar «americanos» solo a los habitantes de los Estados Unidos. La extensión del uso periodístico y coloquial, sin embargo, ha hecho que en algunos medios de habla hispana el calco del inglés genere ambigüedad.

El español americano constituye el bloque demográfico más importante del idioma. Los usos locales varían entre México, Centroamérica, el Caribe, la región andina, el Cono Sur y los hispanohablantes de los Estados Unidos. La voz «América» aparece a diario en el discurso político, académico y deportivo latinoamericano. Algunos movimientos de reivindicación indígena emplean el nombre Abya Yala para subrayar la continuidad de los pueblos originarios, en tanto que el fútbol, la música, la televisión y la literatura en español forman redes culturales que conectan al continente con Europa, África y el mundo.

No debe confundirse este continente con el Club América, equipo de fútbol mexicano que retoma la palabra en su nombre institucional.


  1. La superficie exacta varía según se incluyan islas, aguas interiores, plataformas y territorios periféricos. Las fuentes de referencia suelen ubicar la cifra entre 42 549 000 y 43 316 000 km². La ficha tradicional de consulta da 42 549 000 km², mientras que algunos textos de divulgación redondean a 42 978 000 km² o repiten 43 316 000 km². ↩︎

  2. La hipótesis de Richard Amerike se difundió sobre todo desde finales del siglo XX, pero no hay pruebas documentales de que financiara de manera sustantiva el viaje de Caboto. La hipótesis de Amerrisque tampoco resiste las comprobaciones filológicas corrientes. La explicación basada en Américo Vespucio es la única con respaldo cartográfico y documental temprano. ↩︎

  3. Las fechas de poblamiento están en discusión. El modelo más tradicional hablaba de 12 000 a 14 000 años; los trabajos recientes citan ocupaciones en Alaska y Yukón de al menos 20 000 años, y hay propuestas de hasta 40 000 años. Los debates sobre rutas y cronologías siguen abiertos. ↩︎

  4. Las estimaciones de la caída demográfica indígena son aproximadas. Algunos autores clásicos citan hasta 93 % en ciertas regiones; otros corrigen a la baja o a la alta según la metodología y las fuentes coloniales. ↩︎

  5. La cifra de territorios dependientes varía porque algunos recuentos incluyen por separado islas menores, territorios antárticos o bases sin población permanente. La enumeración tradicional de las enciclopedias en español suele citar 25 dependencias, mientras que las clasificaciones estadounidenses mencionan alrededor de 23. ↩︎

  6. La cifra 1 036 900 579 corresponde a estimaciones de 2023 a partir de proyecciones demográficas; redondeada, equivale a unos 1 020 millones de personas. Otras series redondean directamente a 1 000 millones. ↩︎

  7. La densidad derivada de la superficie y la población de referencia se sitúa en torno a 22,8 hab./km²; otras fuentes calculan 22,67 hab./km². ↩︎

  8. Los datos de megaciudades son estimativos y dependen de la definición de cada área metropolitana. Las cifras citadas proceden de recuentos estadísticos internacionales y no deben leerse como valores administrativos exactos. ↩︎

  9. Las listas de ciudades dependen del concepto usado: ciudad propiamente dicha, municipio, área metropolitana o aglomeración urbana. La lista que consta en la ficha enciclopédica de referencia combina distintos niveles y puede cambiar entre años. No es un orden oficial. ↩︎

  10. La enumeración de idiomas es aproximada y no agota el mosaico lingüístico del continente. El danés es relevante en Groenlandia, donde también se habla groenlandés. ↩︎