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Antártida

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Antártida
Otros nombresAntártica, continente antártico
TipoContinente
SuperficieAprox. 14,2 millones de km²
Área sin hielo en veranoAprox. 280.000 km²
Línea de costa17.968 km
Población temporal1000 en invierno y alrededor de 5000 en verano
DensidadEstacional, prácticamente nula
GentilicioAntártico, -ca
Estatus políticoCondominio de facto regido por el Tratado Antártico
Reclamaciones7 países: Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda y Reino Unido
Bases científicas64 bases de 30 países[sin verificar]
Dominio de internet.aq
Zona horariaTodas las zonas horarias; sin horario estándar único
Organización regionalSistema del Tratado Antártico

1. Resumen[editar]

La Antártida, también llamada Antártica o continente antártico, es el continente más austral de la Tierra. Está situada casi por completo al sur del círculo polar antártico, rodeada por el océano Antártico —también llamado océano Austral— y contiene el polo sur geográfico. Por esa ubicación polar, en el habla coloquial se la suele denominar simplemente «polo sur», aunque en rigor el polo sur es un punto geográfico dentro del continente.

Con una superficie de aproximadamente 14,2 millones de km², es el cuarto continente más extenso si se cuenta América como un solo bloque y el quinto si América del Norte y América del Sur se consideran continentes separados.[1] Es casi dos veces mayor que Australia y supera en superficie a Europa y a Oceanía.

Cerca del 98% del continente está cubierto por un manto de hielo cuyo espesor medio ronda los 1,9 km. La región concentra alrededor del 90% del hielo del planeta y aproximadamente el 70% del agua dulce disponible en la Tierra.[2] Si todo ese hielo se derritiera, el nivel del mar subiría varias decenas de metros; las estimaciones habituales oscilan entre 60 y 61 m.

La Antártida es, en promedio, el continente más frío, más seco y más ventoso del planeta, y posee la mayor altitud media de todos los continentes. Se comporta como un desierto polar: en la costa se registran alrededor de 200 mm de precipitación anual, mientras que el interior puede recibir menos de 50 mm por año. La temperatura más baja registrada oficialmente en la superficie de la Tierra, –89,2 °C, se midió el 21 de julio de 1983 en la base rusa de Vostok.

A pesar de las condiciones extremas, el continente alberga organismos nativos adaptados al frío: algas, bacterias, hongos, ácaros, nematodos, tardígrados, pingüinos, focas y otros animales marinos. La vegetación es escasa y, donde aparece, suele adoptar la forma de musgos, líquenes y tundra en zonas costeras, sobre todo en la península antártica.

Políticamente, la Antártida no es un país ni tiene gobierno soberano. Funciona como un condominio internacional de facto regido por el Tratado Antártico, firmado en 1959 por doce países y ampliado posteriormente.[3] Ese régimen prohíbe las actividades militares, las explosiones nucleares, el depósito de desechos radiactivos y la explotación minera, protege la investigación científica y mantiene congeladas las reclamaciones territoriales previas. En las estaciones de investigación dispersas por el continente residen temporalmente entre 1.300 personas en invierno y unas 5.100 en verano.

2. Etimología[editar]

El nombre «Antártida» proviene de la romanización del compuesto griego antarktiké, femenino de antarktikós, que significa «opuesto al Ártico» u «opuesto al norte». La palabra llegó al español a través del latín antarcticus y del francés antiguo pole antartike, documentado en 1270. En inglés medio, Geoffrey Chaucer empleó la expresión pol antartik en un tratado técnico de 1391.

Aristóteles ya se refirió a una «región antártica» alrededor del 350 a. C. en su obra Meteorología, y el geógrafo Marino de Tiro habría usado el término en un mapa del siglo II. Los autores romanos Higino y Apuleyo hablaron del polus antarcticus para referirse al polo sur.

El uso formal de «Antártida» como nombre del continente suele atribuirse al cartógrafo escocés John George Bartholomew en la década de 1890. Hasta entonces, el territorio imaginado en el extremo sur del mundo se conocía como Terra Australis Ignota («tierra desconocida del sur»), designación que luego quedó disponible cuando Australia adoptó su nombre actual.

En español, la Real Academia Española considera válidas tanto «Antártida» como «Antártica». «Antártida» es la forma preferida en la mayor parte de América y la única usada en España; «Antártica» es de uso mayoritario en Chile y forma parte del nombre de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena.[4] El adjetivo correcto es siempre «antártico, -ca».

3. Historia[editar]

3.1 Antiguas hipótesis y la Terra Australis[editar]

Desde la Antigüedad existió en el pensamiento geográfico europeo la idea de una gran masa continental austral que equilibrara las tierras del hemisferio norte. El astrónomo Claudio Ptolomeo planteó la probable simetría de las masas terrestres conocidas, y la tradición latina llamó a ese territorio hipotético Terra Australis Ignota.

En 1539, el rey de España Carlos V creó la gobernación de la Terra Australis, encargada a Pedro Sancho de la Hoz, quien en 1540 transfirió el título a Pedro de Valdivia. Ese acto administrativo no implicó una ocupación real del continente, pero constituye una muestra temprana del interés ibérico por las tierras australes.

Durante los siglos XVI y XVII, los mapas europeos siguieron mostrando el hipotético continente austral. La expresión Terra Australis se usaba de manera amplia para referirse a los territorios descubiertos en el hemisferio sur, y de ese uso derivó el nombre de Australia. La idea de una masa continental situada mucho más al sur se mantuvo hasta fines del siglo XVIII, cuando la expedición del británico James Cook cruzó el círculo polar antártico entre 1773 y 1774 y se acercó a unos 120 km de la costa antártica, sin llegar a avistarla.

3.2 Avistamientos y desembarcos[editar]

El momento exacto del primer avistamiento humano de la Antártida es materia de debate. La historiografía hispánica reivindica al navegante español Gabriel de Castilla, quien entre 1599 y 1603 habría avistado las islas Shetland del Sur, a 64° S. Otras corrientes sitúan el primer avistamiento de la barrera de hielo antártica en 1820, durante la expedición rusa de Fabian Gottlieb von Bellingshausen y Mijaíl Lázarev, a bordo de los barcos Vostok y Mirni. Ese mismo año se menciona también a Edward Bransfield, de la Marina Real británica, y al cazador de focas estadounidense Nathaniel Palmer.[5]

Las hipótesis sobre llegadas anteriores, como las de la flota china de Zheng He en el siglo XV, carecen de evidencia documental o arqueológica concluyente y se consideran especulativas.

La expedición rusa de Bellingshausen y Lázarev (1819-1821) alcanzó un punto situado a unos 32 km de la Tierra de la Reina Maud y registró el avistamiento de una plataforma de hielo en las coordenadas 69°21′28″ S, 2°14′50″ W, que más tarde se conocería como barrera de hielo Fimbul. El desembarco más antiguo del que se tiene registro confirmado data de 1895, en el cabo Adare, y fue dirigido por un grupo noruego. Existen versiones sobre un desembarco previo del británico John Davis, pero su veracidad es discutida.

El 22 de enero de 1840, dos días después del hallazgo de la costa occidental de las islas Balleny, integrantes de la expedición francesa de Jules Dumont D'Urville llegaron a un islote rocoso cercano al cabo Géodésie, en la costa de Tierra Adelia, donde recolectaron muestras de minerales, algas y animales. Tres días después, la Expedición Exploratoria de los Estados Unidos anunció el descubrimiento de un «continente antártico al oeste de las islas Balleny», identificado posteriormente como Tierra de Wilkes. En 1841, James Clark Ross atravesó el mar de Ross, descubrió la isla de Ross y dio nombre a la barrera de hielo de Ross, al monte Erebus y al monte Terror, a partir de los barcos de su propia expedición.

3.3 La carrera al Polo Sur[editar]

En 1900, el Reino Unido envió al capitán Robert Falcon Scott la expedición Discovery, llamada así por el navío Discovery. La expedición exploró el mar de Ross y la Tierra de Eduardo VII, y alcanzó el punto más meridional documentado hasta entonces: el 31 de diciembre de 1902, Scott, Ernest Shackleton y Edward Adrian Wilson llegaron a la latitud 82°17′ S.

En 1902, la Expedición Antártica Sueca de Otto Nordenskjöld quedó atrapada en el continente junto con el noruego Carl Anton Larsen y el argentino José María Sobral. Tras sobrevivir al invierno antártico y reagruparse, fueron rescatados en 1903 por la corbeta argentina ARA Uruguay, al mando de Julián Irizar. Ese episodio marcó un hito temprano de la participación argentina en la Antártida.

A partir de 1903, balleneros chilenos visitaron la isla Decepción bajo el mando del capitán noruego Adolfo Andresen, con bandera chilena. En 1906 se organizaron legalmente como la Sociedad Ballenera de Magallanes.

Durante la expedición Nimrod de Shackleton (1907-1909), el equipo encabezado por Edgeworth David logró la primera ascensión al monte Erebus y alcanzó el polo sur magnético. El propio Shackleton y otros tres expedicionarios fueron los primeros en atravesar la barrera de hielo de Ross, cruzar las montañas Transantárticas por el glaciar Beardmore y pisar la meseta antártica.

El 14 de diciembre de 1911, la expedición noruega del Fram, dirigida por Roald Amundsen, fue la primera en llegar al polo sur geográfico, usando una ruta desde la bahía de las Ballenas y el glaciar Axel Heiberg. Un mes después, el 17 de enero de 1912, la expedición Terra Nova de Scott, que había partido de la isla de Ross, también alcanzó el polo, pero Scott y su grupo murieron durante el regreso.

3.4 Exploración moderna y participación de mujeres[editar]

El estadounidense Richard Byrd dirigió varias expediciones aéreas a la Antártida en las décadas de 1930 y 1940. Se le atribuye la implantación del transporte terrestre mecanizado en el continente y la realización de extensas investigaciones geológicas y biológicas.

La primera mujer que puso pie en una isla antártica fue Caroline Mikkelsen, en 1935, e Ingrid Christensen pisó el continente en 1937. Las primeras mujeres que llegaron al polo sur geográfico fueron Pam Young, Jean Pearson, Lois Jones, Eileen McSaveney, Kay Lindsay y Terry Tickhill, en 1969.

El 31 de octubre de 1956, un grupo de la Armada de los Estados Unidos, liderado por George J. Dufek, aterrizó un avión en el polo sur, la primera vez desde la expedición de Scott que alguien pisaba ese punto. En 1972, el neozelandés David Henry Lewis completó la primera navegación en solitario en la Antártida, a bordo del velero de 10 metros Ice Bird.

4. Geografía[editar]

4.1 Topografía y hielo[editar]

La superficie total de la Antártida cubre unos 14,2 millones de km², con una línea de costa de 17.968 km. Está situada de manera asimétrica alrededor del polo sur, mayoritariamente al sur del círculo polar antártico y rodeada por el océano Antártico.

Las montañas Transantárticas dividen el continente cerca del «cuello» que se forma entre el mar de Ross y el mar de Weddell. La parte situada al oeste del mar de Weddell y al este del mar de Ross se conoce como Antártida Occidental (o Menor), mientras que la restante es la Antártida Oriental (o Mayor), que corresponde aproximadamente a los hemisferios occidental y oriental según el meridiano de Greenwich. La Antártida Oriental comprende las tierras de Coats, Enderby, Mac Robertson, Reina Maud, Victoria y Wilkes.

El hielo es la característica dominante del paisaje. Alrededor del 98% de la superficie está cubierta por la capa de hielo antártica, con un espesor medio de 1,9 km. Diversas corrientes de hielo, que representan cerca del 10% del hielo total, fluyen hacia las plataformas flotantes de Ross, Weddell, Fimbul y otras. Un estudio clásico de los tipos de costa indica que el 44% corresponde a barreras de hielo, el 38% a muros de hielo apoyados sobre roca, el 13% a corrientes glaciares y solo el 5% a roca expuesta.

El punto más alto del continente es el macizo Vinson, en los montes Ellsworth, con 4.892 m. El punto más bajo es la fosa subglacial de Bentley, a 2.540 m bajo el nivel del mar. La altitud media del continente, cercana a 2.300 m, es la mayor de todos los continentes. El domo Argus, en la Antártida Oriental, es el punto culminante de la capa de hielo, con 4.091 m[sin verificar], y figura entre los sitios más fríos y secos del planeta.

4.2 Lagos, ríos y volcanes[editar]

A pesar del hielo, la Antártida posee ríos y lagos. El río Onyx, con unos 32 km, es el más largo del continente. Existen numerosos lagos subglaciales, situados bajo la capa de hielo. El lago Vostok, descubierto bajo la base homónima, es el mayor de ellos, con unos 14.000 km². Durante mucho tiempo se creyó que había permanecido sellado durante cientos de miles de años, pero estudios posteriores sugieren que su agua se renueva lentamente por procesos de fusión y congelamiento, con un ciclo estimado en 13.000 años.[6] También existen lagos salinos y de agua dulce en zonas libres de hielo, como los valles secos de McMurdo.

El monte Erebus, en la isla de Ross, es el volcán activo más austral de la Tierra, con actividad frecuente y cenizas que se han encontrado a cientos de kilómetros del cráter. La isla Decepción, en las Shetland del Sur, registró una erupción muy violenta en 1970 y desde entonces ha mostrado actividad leve con episodios sísmicos. Bajo el hielo continental se ha detectado un gran número de volcanes, cuya eventual reactivación podría representar un riesgo para la capa de hielo.

Entre las islas mayores y los archipiélagos asociados figuran la isla Alejandro I, la de mayor tamaño con 49.070 km², la isla Berkner, la isla Thurston y las Orcadas del Sur. La península antártica, la proyección más septentrional del continente, es la zona más accesible y con mayor concentración de bases.

5. Clima[editar]

5.1 Características generales[editar]

La Antártida es el continente más frío, más seco y más ventoso de la Tierra. En la costa, la temperatura puede superar los 10 °C en verano y descender por debajo de –40 °C en invierno; en el interior elevado, las máximas estivales rondan –30 °C y las mínimas invernales caen por debajo de –80 °C.

La temperatura del aire más baja registrada oficialmente en el planeta, –89,2 °C, se midió en la base Vostok el 21 de julio de 1983. Una medición satelital de 2010 sugirió –94,7 °C en el interior, pero no fue registrada a dos metros sobre la superficie, requisito para los récords oficiales. Existen además registros satelitales de hasta –98 °C, aunque no todos cumplen los criterios meteorológicos estándar.

El continente es más frío que el Ártico por tres razones principales. En primer lugar, gran parte de su superficie está a más de 2.000 o incluso 3.000 m de altitud, donde el aire es más frío. En segundo lugar, el polo norte se sitúa sobre el océano Ártico, cuyo calor relativo se transfiere a través del hielo marino y modera las temperaturas, mientras que el polo sur está sobre tierra. En tercer lugar, la distancia entre la Tierra y el Sol varía según la estación: el hemisferio sur se encuentra en afelio durante el invierno austral, lo que contribuye a un invierno antártico más extremo.

Las precipitaciones son escasas: en la costa se acumulan alrededor de 200 mm anuales, mientras que el interior es un desierto polar con menos de 50 mm. Las nevadas intensas son comunes en el borde costero. Los vientos catabáticos, que descienden desde la meseta polar, pueden alcanzar fuerza de tormenta en los márgenes del continente. El paisaje antártico también produce fenómenos ópticos y meteorológicos particulares, como la aurora austral, los prismas de hielo y los parhelios.

5.2 Cambio climático y capa de ozono[editar]

La Antártida es uno de los territorios más sensibles al cambio climático global. Desde 2002, las mediciones satelitales indican una pérdida media de masa de hielo del orden de 100.000 millones de toneladas métricas por año. El hielo marino antártico alcanzó en 2023 una extensión mínima especialmente baja; en febrero de ese año, la extensión estival se situó en torno al 60% del promedio 1981-2010. El posible colapso de la capa de hielo de la Antártida Occidental es una de las mayores fuentes de incertidumbre en las proyecciones de aumento del nivel del mar para el siglo XXI.

Desde los años 1970, los científicos estudian la capa de ozono sobre la Antártida. En 1985, investigadores británicos detectaron una gran reducción de la concentración de ozono sobre el continente a partir de datos de la estación Halley. El «agujero de ozono» cubre casi todo el continente en primavera; su mayor extensión observada se registró en septiembre de 2006 y el episodio más duradero en 2020. El fenómeno se debe a la emisión de clorofluorocarbonos y halones, que en las condiciones de frío extremo antártico desencadenan reacciones destructivas del ozono. El Protocolo de Montreal de 1987 restringió esas sustancias, y se espera que los niveles de ozono vuelvan a los valores de los años 1980 hacia la década de 2060.

6. Geología[editar]

6.1 Era Paleozoica (539-252 Ma)[editar]

La Antártida formó parte del supercontinente Gondwana desde fines del Neoproterozoico hasta el Cretácico. Durante el Cámbrico, Gondwana tenía un clima templado: la Antártida Occidental estaba parcialmente en el hemisferio norte y depositó grandes volúmenes de areniscas, calizas y lutitas, mientras que la Antártida Oriental se encontraba cerca del ecuador, con mares tropicales poblados por invertebrados y trilobites.

En el Devónico, con Gondwana desplazado hacia latitudes más meridionales, el clima se volvió más frío y comenzaron a acumularse areniscas y limos en los actuales montes Ellsworth, montañas Horlick y montañas Pensacola. A fines del Devónico, hacia 360 Ma, comenzó una glaciación que se intensificó durante el Carbonífero y el Pérmico. El período Pérmico estuvo dominado por la flora de Glossopteris y otras plantas sin parientes cercanos actuales; estos vegetales formaron extensos depósitos de carbón. Al final del Pérmico, el clima se volvió más seco y caluroso en gran parte de Gondwana, y los ecosistemas de Glossopteris colapsaron durante la extinción masiva del Pérmico-Triásico. No hay evidencia de tetrápodos en la Antártida durante el Paleozoico.

6.2 Era Mesozoica (252-66 Ma)[editar]

Durante el Triásico, la flora dominante fue el helecho con semilla Dicroidium, que crecía como árbol, acompañado de ginkgos, cícadas, coníferas y equisetos. Los tetrápodos aparecieron en la Antártida en el Triásico inferior; los fósiles más tempranos provienen de la formación Fremouw de las montañas Transantárticas. Entre los animales de ese período figura Lystrosaurus.

La península antártica comenzó a formarse durante el Jurásico. África se separó de la Antártida hace unos 160 Ma y el subcontinente indio lo hizo en el Cretácico temprano, alrededor de 125 Ma. Hace unos 80 millones de años, las plantas con flores se convirtieron en el grupo vegetal más diverso del continente.

También se han hallado dinosaurios antárticos, aunque en cantidad reducida en comparación con otros continentes. Entre los géneros descritos figuran Cryolophosaurus y Glacialisaurus del Jurásico inferior de la formación Hanson, y Antarctopelta, Trinisaura, Morrosaurus e Imperobator del Cretácico de la península antártica. Los mares circundantes albergaban ammonites.

6.3 Era Cenozoica y presente[editar]

A comienzos del Paleógeno, un puente continental conectaba la Antártida con América del Sur y con el sureste de Australia. La fauna de la formación La Meseta, en la península antártica, es semejante a la del Eoceno sudamericano e incluye marsupiales, xenartros, litopternos y astrapoterios; se cree que los marsupiales pudieron dispersarse de América del Sur a Australia pasando por la Antártida.

Hace unos 53 Ma, Australia-Nueva Guinea se separó de la Antártida y se abrió el pasaje de Tasmania. Más tarde, hace alrededor de 30 Ma, se abrió el pasaje de Drake entre la Antártida y América del Sur, lo que permitió la formación de la Corriente Circumpolar Antártica y aisló climáticamente al continente. La caída de los niveles de dióxido de carbono y la formación de esa corriente favorecieron la aparición y expansión de los casquetes polares; los bosques que cubrieron el continente fueron desapareciendo a medida que el hielo avanzaba. Los ecosistemas de tundra persistieron hasta hace unos 14 a 10 millones de años, cuando un nuevo enfriamiento los eliminó.

La geología actual de la Antártida está en gran parte oculta por el hielo y se estudia mediante sensores remotos, radar de penetración terrestre e imágenes satelitales. La Antártida Occidental guarda semejanzas con los Andes sudamericanos. La Antártida Oriental se asienta sobre un cratón precámbrico, sobre el cual se depositaron secuencias de areniscas, calizas y lutitas devónicas y jurásicas. Hay carbón en distintos sectores de las montañas Transantárticas, depósitos de hierro en las montañas del Príncipe Carlos e indicios de petróleo y gas natural en el mar de Ross. El rift antártico occidental explica el volcanismo presente entre la Antártida Oriental y la Occidental.

7. Biodiversidad[editar]

7.1 Animales[editar]

La fauna antártica es relativamente reducida en tierra y mucho más rica en el océano Austral. Entre los invertebrados terrestres figuran ácaros, piojos, pulgas, nematodos, tardígrados, rotíferos y colémbolos. El insecto no volador Belgica antarctica, un díptero, es el animal netamente terrestre más grande de la Antártida, con unos 6 mm de longitud.

El krill antártico, que se concentra en grandes cardúmenes, es la especie clave del ecosistema marino austral y alimenta a ballenas, focas, calamares, peces, pingüinos y albatros. En las aguas antárticas viven pingüinos, ballenas azules, orcas, calamares colosales y focas. La foca leopardo es el depredador apical del ecosistema y migra por el océano Austral en busca de alimento. El lobo fino antártico fue intensamente cazado en los siglos XVIII y XIX por su piel, y sus poblaciones se recuperaron tras el fin de la caza comercial.

Alrededor de 40 especies de aves crían en la Antártida o cerca de ella, entre ellas petreles, pingüinos, cormoranes y gaviotas. El pingüino emperador es el único que cría durante el invierno antártico y, junto con el pingüino Adelaida, se reproduce más al sur que cualquier otra especie de pingüino.

Un censo de vida marina realizado por unos 500 investigadores durante el Año Polar Internacional, publicado en 2010, identificó más de 235 organismos marinos presentes en ambos polos, pese a los 12.000 km que los separan. La diferencia de temperatura entre las aguas profundas polares y ecuatoriales no supera unos 5 °C, y las grandes corrientes oceánicas pueden transportar huevos y larvas, lo que facilita esa distribución.

En 2025, el desprendimiento del gran iceberg A-84 de la plataforma de hielo George VI permitió explorar con sumergibles robóticos el fondo marino que había permanecido oculto bajo hielo flotante. Los investigadores hallaron corales, esponjas antiguas, peces de hielo, arañas de mar gigantes y pulpos a profundidades de hasta 1.300 m[sin verificar], ecosistemas sostenidos por corrientes que transportan nutrientes.

7.2 Hongos y líquenes[editar]

Se han registrado unas 1.150 especies de hongos en la región antártica, de las cuales alrededor de 750 no forman líquenes. Muchas de ellas presentan paredes celulares gruesas y melanizadas, lo que las hace resistentes a la radiación ultravioleta, y pueden mantenerse activas a temperaturas muy bajas. Algunos hongos colonizan los poros de las rocas en los valles secos de McMurdo y han contribuido a modelar esas formaciones.

El liquen costroso Buellia frigida, endémico de la Antártida, se ha utilizado como organismo modelo en investigaciones de astrobiología. Especies como Cryomyces antarcticus y Cryomyces minteri han sido estudiadas por su posible semejanza con formas de vida que podrían existir en Marte. Las algas y cianobacterias antárticas muestran adaptaciones similares al frío, la sequedad y la radiación.

8. Gobierno y política[editar]

8.1 Tratado Antártico[editar]

La Antártida carece de gobierno soberano. El Sistema del Tratado Antártico es el marco por el que se administra el continente; se basa en el Tratado Antártico, firmado en 1959 en Washington por doce países y ampliado posteriormente.

El tratado prohíbe las actividades militares, las explosiones nucleares y la eliminación de residuos nucleares, así como la extracción de minerales con fines no científicos. Garantiza la libertad de investigación científica y suspende el reconocimiento de nuevas reclamaciones territoriales, sin renunciar a las existentes. Posee estatus consultivo: doce países fueron los firmantes originales y, según los datos disponibles, otros 38 se adhirieron después.

8.2 Reclamaciones territoriales y bases[editar]

Siete países mantienen reclamaciones territoriales en la Antártida: Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda y el Reino Unido. Estados Unidos y Rusia no reclaman territorio, pero se reservan derechos sobre toda la Antártida o parte de ella. Las reclamaciones de Argentina, Chile y el Reino Unido se superponen parcialmente en la península antártica y sus mares cercanos.

No hay población indígena ni residentes civiles permanentes. Las estaciones de investigación constituyen los únicos asentamientos. La lista de países con bases en el continente incluye, entre otros, a Argentina, Australia, Alemania, Bélgica, Brasil, Bulgaria, Chile, China, Corea del Sur, Costa Rica, Ecuador, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, India, Italia, Japón, Noruega, Nueva Zelanda, Pakistán, Perú, Polonia, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Suecia, Turquía, Ucrania y Uruguay.

Los países hispanoamericanos con mayores vínculos históricos y logísticos son Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Uruguay y Costa Rica. Argentina y Chile mantienen varias bases y una tradición antártica que se remonta a la primera mitad del siglo XX; Uruguay figura entre los países participantes, con una estación científica propia; España mantiene asimismo bases antárticas.

[ Desplegar / Plegar: reclamaciones territoriales ]
  • Argentina: Antártida Argentina
  • Australia: Territorio Antártico Australiano
  • Chile: Territorio Chileno Antártico
  • Francia: Tierra Adelia
  • Noruega: Tierra de la Reina Maud e isla Pedro I
  • Nueva Zelanda: Dependencia Ross
  • Reino Unido: Territorio Antártico Británico

9. Presencia humana y actividad científica[editar]

La actividad humana permanente en la Antártida se organiza en torno a la investigación. Durante el verano austral, la población temporal asciende a unas 5.100 personas, y en invierno baja a cerca de 1.300. Entre las estaciones más conocidas figuran McMurdo, Amundsen-Scott, situada en el polo sur geográfico, Vostok y Halley. La investigación se centra en glaciología, meteorología, climatología, geología, biología marina, física de la atmósfera y ciencias espaciales.

La pesca comercial y el turismo son las otras actividades humanas principales en la región. Los barcos turísticos visitan sobre todo la península antártica y las islas circundantes; el turismo se concentra en los meses de verano y está sujeto a las normas ambientales derivadas del Tratado Antártico. La pesca, en particular de krill y merluza negra, se regula mediante convenios internacionales.

La Antártida no tiene aeropuertos comerciales ni ciudades. Las personas se desplazan por aire desde Punta Arenas, Ushuaia, Ciudad del Cabo, Christchurch y otras puertas de entrada, o por mar. El dominio de internet del territorio es .aq.

10. Retos actuales y legado[editar]

La Antártida es a la vez un territorio de cooperación científica y un indicador del estado ambiental del planeta. El calentamiento global, la pérdida de masa de hielo, el cambio en la extensión del hielo marino y la perturbación de la circulación oceánica figuran entre los principales riesgos. La capa de hielo de la Antártida Occidental es especialmente vigilada por su potencial contribución al aumento del nivel del mar.

El régimen antártico ha sido citado como uno de los pocos ejemplos exitosos de cooperación internacional en un continente desmilitarizado y dedicado a la ciencia. Al mismo tiempo, la presión combinada del turismo, la pesca, la contaminación química y los microplásticos plantea nuevos desafíos para su protección.

Para el mundo hispanohablante, la Antártida tiene una relevancia especial. Las ciudades de Ushuaia y Punta Arenas funcionan como puertas de entrada al continente; Argentina y Chile mantienen programas antárticos activos y población residente temporal en sus bases; y la toponimia antártica conserva numerosos nombres de origen español y latinoamericano, testimonio de siglos de exploración austral.

11. Récords y datos clave[editar]

[ Desplegar / Plegar: récords y datos destacados ]
  • Continente más austral de la Tierra y mayor desierto polar del mundo.
  • Temperatura mínima oficial registrada en la superficie terrestre: –89,2 °C, el 21 de julio de 1983 en Vostok.
  • Superficie: alrededor de 14,2 millones de km².
  • Capa de hielo: cubre cerca del 98% del continente.
  • Reserva de agua dulce: aproximadamente el 70% del total mundial.
  • Punto más alto: macizo Vinson, con 4.892 m.
  • Punto más bajo: fosa subglacial de Bentley, con 2.540 m bajo el nivel del mar.
  • Río más largo: Onyx, con cerca de 32 km.
  • Lago subglacial más grande: lago Vostok, con unos 14.000 km².
  • Volcán activo más austral: monte Erebus, en la isla de Ross.
  • Primera llegada al polo sur geográfico: Roald Amundsen, el 14 de diciembre de 1911.
  • Primeras mujeres en el polo sur geográfico: grupo de seis investigadoras, en 1969.
  • Dominio de internet: .aq.

  1. La diferencia de orden se debe a la convención continental. Si todo el continente americano se cuenta como uno solo, la Antártida es el cuarto más extenso; si América del Norte y América del Sur se cuentan por separado, la Antártida es el quinto. ↩︎

  2. Las estimaciones suelen situar la reserva antártica en torno al 70% del agua dulce del planeta. ↩︎

  3. El término «condominio» se usa en sentido amplio; jurídicamente, el estatus del territorio está congelado por el Tratado Antártico. ↩︎

  4. La Academia Chilena de la Lengua y el uso local prefieren «Antártica»; la RAE admite ambas formas. ↩︎

  5. La reivindicación de Gabriel de Castilla se basa en documentación y tradición historiográfica ibérica, pero no es aceptada de forma unánime; la mayoría de las fuentes anglosajonas sitúan el primer avistamiento confirmado de hielo antártico en 1820. ↩︎

  6. La cifra de 13.000 años es una estimación de recambio del agua por fusión y congelamiento del casquete; otros estudios han propuesto períodos de aislamiento mucho mayores. ↩︎