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Continente

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Continentes
Tipo Gran extensión de tierra emergida
Etimología Del latín continere, «mantener juntos»
Número de continentes Según el modelo adoptado: 4, 5, 6 o 7
Uso Geografía, geología, geopolítica, cultura

1. Resumen[editar]

Un continente es una gran extensión de tierra firme que se distingue de otras masas menores o sumergidas mediante criterios geográficos, culturales e históricos. El término procede del latín continere, que significa «mantener juntos», y deriva de terra continens, es decir, «las tierras continuas». Literalmente, alude a una gran porción de suelo sólido sobre la superficie de la Tierra.

La noción de continente no es una división puramente natural, sino una convención elaborada en Europa a partir del siglo XVI. Antes de ello, la diferencia entre una isla, una península y un continente era solo cuestión de tamaño, y durante siglos se sostuvo la idea de una unidad de todas las tierras emergidas rodeadas por un mar primordial.[1] Fueron los geógrafos, exploradores y científicos europeos quienes dividieron las tierras emergidas en unidades y presentaron esa clasificación como una «división natural» para el resto del mundo.[2]

En la actualidad no existe una forma única de fijar el número de continentes. En el mundo hispanohablante, y de manera más amplia en Iberoamérica, predomina el modelo tradicional de seis continentes habitados más la Antártida: África, América, Asia, Europa, Oceanía y Antártida. Otros modelos reconocen cuatro, cinco o siete continentes según se unifique o separe la masa euroasiática o americana.

2. Etimología y formación del término[editar]

El vocablo «continente» deriva del verbo latino continere, que puede traducirse como «mantener juntos» o «contener». La expresión original terra continens designaba una tierra continua, sin interrupción, en oposición a las islas y a las tierras separadas por agua.

La noción moderna de continente se consolidó durante la expansión marítima europea y la llamada Era de los Descubrimientos. Aunque en los siglos anteriores la palabra ya se usaba con un sentido vago para referirse a grandes extensiones, fue el contacto con masas de tierra desconocidas en el hemisferio occidental lo que obligó a reorganizar la imagen del mundo y a fijar categorías más precisas.

En términos culturales, el continente dejó de ser solo una unidad física y pasó a funcionar también como una unidad de identificación colectiva: África, Europa, Asia, América y Oceanía son, a la vez, espacios geográficos y construcciones históricas cargadas de sentidos políticos, étnicos y simbólicos.

3. Modelos continentales[editar]

La división de la Tierra en continentes es convencional. Según el ámbito cultural, una misma masa continua como Eurasia o América puede contarse como uno o dos continentes. Los principales modelos son los siguientes:

3.1. Modelo de 4 continentes[editar]

Algunos autores sugieren que Europa, África y Asia deberían conformar un único continente llamado Eurafrasia o Afroeurasia. Este modelo se basa en una definición estricta de continente como área de tierra continua, en la que fronteras artificiales como los canales de Suez y Panamá no serían verdaderas barreras intercontinentales.

3.2. Modelo de 5 continentes[editar]

Es el modelo que incluye solo los continentes habitados y excluye la Antártida: África, América, Asia, Europa y Oceanía. Es la noción representada por los cinco anillos del logotipo olímpico.[3] La Organización de las Naciones Unidas usa este modelo general de cinco regiones continentales habitadas.[4]

3.3. Modelo tradicional de 6 continentes[editar]

Al modelo típico de cinco continentes se le agrega la Antártida. Es la división de uso común en Iberoamérica, en las excolonias francesas y portuguesas, en los países europeos de lenguas latinas —España, Portugal, Italia, Francia, Rumanía, Bélgica, Mónaco, San Marino, el Vaticano y Andorra— y en Grecia.

Según este modelo, los continentes son:

  • África
  • América
  • Asia
  • Europa
  • Oceanía
  • Antártida

3.4. Modelo geológico de 6 continentes[editar]

Guarda una relación aproximada con las placas tectónicas continentales: Europa y Asia forman un solo continente denominado Eurasia y, en cambio, América está dividida en dos continentes (América del Norte y América del Sur). Es el modelo preferido por la comunidad geográfica de los países de la antigua Unión Soviética, de Europa Oriental y por Japón. En este marco, el concepto de Oceanía suele reemplazarse por el de Australia y América Central queda incluida dentro de América del Norte.

3.5. Modelo de 7 continentes[editar]

Es el modelo convencional utilizado habitualmente en los países de habla inglesa, en los países europeos de lenguas germánicas, en India, Pakistán, Filipinas y China. Al igual que en el modelo geológico de seis continentes, Oceanía suele reemplazarse por el continente australiano y América Central se incluye dentro de América del Norte. Varias entidades internacionales, como la FIFA, emplean esta división en su organización de federaciones.[5]

3.6. Tabla comparativa[editar]

Modelos continentales
Modelo Continentes
4 continentes América, Eurafrasia, Oceanía, Antártida
5 continentes África, América, Asia, Europa, Oceanía
6 continentes (tradicional) África, América, Antártida, Asia, Europa, Oceanía
6 continentes (geológico) África, América del Norte, América del Sur, Antártida, Eurasia, Oceanía
7 continentes África, América del Norte, América del Sur, Antártida, Asia, Europa, Oceanía

En los distintos esquemas aparece una tensión permanente entre el criterio físico de continuidad terrestre y los criterios históricos o culturales. Un lector formado en Hispanoamérica difícilmente encontrará extraño hablar de América como un solo continente, mientras que en los atlas escolares estadounidenses lo común es separar América del Norte y América del Sur.

4. Historia del concepto[editar]

4.1. Las primeras distinciones entre Europa y Asia[editar]

La primera distinción semejante al concepto actual de continente fue obra de los antiguos navegantes griegos, que dieron el nombre de Europa y Asia a las tierras localizadas a ambos lados de una extensión de agua formada por el mar Egeo, los Dardanelos, el mar de Mármara, el Bósforo y el mar Negro.[6] En principio, esos nombres designaban solo las tierras cercanas a la costa; después su uso se extendió hacia el interior.[7]

Los pensadores de la antigua Grecia debatieron después si África —entonces llamada Libia— debía considerarse parte de Asia o una tercera parte independiente del mundo. Finalmente se impuso la división de la Tierra en tres partes: desde la perspectiva griega, el mar Egeo era el centro del mundo, con Asia al este, Europa al oeste y al norte, y África al sur.

Los límites entre los continentes no quedaron fijados de manera uniforme. La frontera de Europa con Asia se hizo partir inicialmente del mar Negro a lo largo del río Rioni, conocido entonces como Phasis, en la actual Georgia. Más tarde se consideró que iba del mar Negro por el estrecho de Kerch, el mar de Azov y el río Don, llamado entonces Tanais, en Rusia.

El Nilo se consideró generalmente desde la Antigüedad como frontera entre Asia y África. Heródoto, en el siglo V a. C., se opuso a esta situación porque dejaba a Egipto en medio de dos continentes y propuso hacer coincidir el límite entre Asia y África con la frontera occidental de Egipto, dejándolo íntegramente en Asia. También cuestionó la división en tres de lo que, según él, era en realidad una sola tierra continua, un debate que continuó durante casi dos milenios y medio.

Eratóstenes, en el siglo III a. C., señaló que algunos geógrafos dividían los continentes siguiendo los ríos —el Nilo y el Don— y los consideraban por tanto «islas», mientras que otros los dividían por istmos, lo que los convertía en «penínsulas». Estos últimos fijaban la frontera entre Europa y Asia en el istmo entre el mar Negro y el mar Caspio, y la frontera entre Asia y África en el istmo entre el mar Rojo y la desembocadura del lago Bardawil en el Mediterráneo.

4.2. El mapa de T en O y la herencia medieval[editar]

En la época romana y en la Edad Media, algunos escritores tomaron el istmo de Suez como límite entre Asia y África, pero la mayoría siguió considerando el río Nilo, o la frontera occidental de Egipto, como separación continental. En la cosmografía medieval, el mundo habitado se representó a menudo mediante el llamado mapa de T en O: la T indicaba las aguas que dividían los tres continentes conocidos —Asia, Europa y África— dentro de un círculo oceánico.

En ese esquema, los tres continentes aparecían vinculados a los hijos de Noé: Asia a Sem, Europa a Jafet y África a Cam. La imagen no era un retrato físico del planeta, sino una representación ordenada de la ecúmene según la tradición bíblica y clásica.

4.3. La irrupción de América[editar]

Cristóbal Colón atravesó el océano Atlántico hasta llegar a las Antillas el 12 de octubre de 1492, abriendo el camino a la exploración y colonización europea de América. A pesar de sus cuatro viajes hacia el oeste, Colón nunca llegó a saber que había arribado a un continente nuevo: sostuvo que había alcanzado las costas de Asia.

En 1501, Américo Vespucio viajó a América como piloto de una expedición que navegó a lo largo de la costa de Brasil. Los miembros de la expedición recorrieron un largo trecho hacia el sur por la costa de América del Sur, lo que confirmó que la tierra bordeada tenía proporciones continentales. De regreso a Europa, Vespucio publicó un relato del viaje titulado Mundus Novus en 1502 o 1503, aunque se ha señalado que pudo haber adiciones o modificaciones de otro escritor.[8]

En Mundus Novus se lee una identificación explícita de América como un continente distinto de los otros tres: «He descubierto un continente en aquellas regiones meridionales que está habitado por más numerosos pueblos y animales que nuestra Europa, o Asia o África». Se trata de la primera formulación que distingue con claridad la nueva masa terrestre.

Desde el anuncio de Vespucio, el nuevo continente recibió varios nombres de aplicación regional: los castellanos lo llamaban «Indias» o «la gran Tierra del Sur»; los portugueses, «Vera Cruz» o «Tierra de Santa Cruz». Algunos cartógrafos usaron «Tierra del Brasil», «Tierra de Loros», «Nueva India» o simplemente «Nuevo Mundo».

En 1507, Martin Waldseemüller publicó un mapa del mundo, Cosmographia Universalis, que fue el primero en mostrar América del Norte y América del Sur separadas de Asia y rodeadas de agua. Una nota sobre la carta aclaraba que América se encuentra al este de Asia y que ambas están separadas por un océano. En el libro de acompañamiento, Cosmographiae Introductio, Waldseemüller anotó que la tierra se dividía en cuatro partes: Europa, Asia, África y la cuarta parte, formada a partir del nombre de Américo Vespucio. En el mapa, la palabra «América» fue colocada sobre una porción de América del Sur.

El término tuvo una amplia aceptación en las lenguas del norte de Europa, pero tardó en adoptarse en la península ibérica y sus colonias, donde durante bastante tiempo siguió predominando «Indias occidentales».[9]

4.4. Australia y la Antártida[editar]

Australia fue avistada por exploradores europeos en 1606, pero durante algún tiempo se la consideró parte de Asia. A fines del siglo XVIII, algunos geógrafos empezaron a tratarla como un continente en sí misma, con lo que pasó a ser el quinto, o el sexto para quienes consideraban que América son dos continentes.

La Antártida fue descubierta oficialmente en 1820, aunque existen indicios de avistamientos anteriores. En 1838, Charles Wilkes, de la United States Exploring Expedition, la describió como un continente. Fue el último en ser identificado, si bien la existencia de una gran tierra austral había sido conjeturada desde la Antigüedad: los pensadores griegos dedujeron que, si la Tierra era esférica, por simetría debía existir una contrapartida austral a las masas continentales del hemisferio norte. De esa idea nació la representación de la Terra Australis Incognita.

En 1520, Fernando de Magallanes descubrió el estrecho que lleva su nombre y creyó que la isla de Tierra del Fuego era un sector de esa Terra Australis Incognita. La exploración de Francisco de Hoces descubrió el gran pasaje marítimo que separa América de la Antártida y, posteriormente, el nombre de la supuesta tierra austral quedó reservado para Australia.

En 1849, un atlas informó que la Antártida era un continente, pero pocos atlas más lo hicieron hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

4.5. Continentes hipotéticos y usos recientes[editar]

En el siglo XIX y comienzos del XX, cuando la geología aún no había alcanzado su desarrollo actual, se propusieron varios continentes hipotéticos. Es el caso de Mu, una supuesta tierra desaparecida en el océano Pacífico propuesta por el mayanista Augustus Le Plongeon a partir de una traducción —más tarde contestada— del Códice Tro-Cortesiano realizada por Charles Étienne Brasseur de Bourbourg. También se propuso Lemuria, un continente imaginado para explicar la distribución de algunas especies de mamíferos, y se mantuvo la vieja especulación sobre la Atlántida, mencionada por primera vez en el siglo IV a. C.

Desde mediados del siglo XIX, los atlas de Estados Unidos trataron a menudo América del Norte y América del Sur como dos continentes, lo que resultaba coherente con el entendimiento de la geología y la tectónica de placas. No obstante, no fue raro que los atlas estadounidenses las trataran como un único continente hasta al menos la Segunda Guerra Mundial. La visión de una sola América todavía prevalece en algunos países de Europa y en el mundo iberoamericano.

En años recientes ha habido un impulso para que Europa y Asia, tradicionalmente consideradas como dos continentes, sean presentadas como un único continente llamado Eurasia, en armonía con los conocimientos derivados de la geología y la tectónica de placas. Ese modelo propone una división del mundo en seis continentes.

5. Definiciones y aplicaciones[editar]

5.1. Definición general y límites[editar]

No existe una definición única de continente. En general, un continente debe ser una gran área conformada por tierras con importantes límites geológicos. Sin embargo, el criterio geográfico suele combinarse, o incluso ser desplazado, por criterios históricos y culturales.

Convencionalmente, se entiende que los continentes son masas de tierra grandes, continuas y discretas, separadas en lo posible por extensiones de agua. En rigor, solo la Antártida y Oceanía están verdaderamente separadas del resto por agua. Los demás límites se apoyan en istmos, cordilleras, mares interiores o decisiones geopolíticas.

Las principales masas de la Tierra están bañadas por un único y continuo océano mundial, dividido en componentes oceánicos por los propios continentes y por otros criterios geográficos.

5.2. Los límites clásicos[editar]

El estrecho de Gibraltar marca de forma convencional la frontera entre África y Europa.

El límite entre Asia y África se fija en general en el istmo de Suez, lo que excluye a la península del Sinaí de África. Egipto, por tanto, se encuentra entre dos continentes, aunque algunos geógrafos proponen desplazar el límite hacia la frontera israelo-egipcia.

El límite entre Asia y América se sitúa, por practicidad, en la frontera ruso-estadounidense a lo largo del estrecho de Bering. Las islas del Comandante se consideran asiáticas, mientras que el resto de las islas Aleutianas se consideran americanas.

La separación entre Oceanía y Asia sigue siendo objeto de controversias. En 1831, el geógrafo y explorador Jules Dumont d'Urville dividió Oceanía en cuatro regiones mediante criterios geográficos: Polinesia, Micronesia, Melanesia e Insulindia —entonces llamada Malaya—. De esta forma, el límite entre Asia y Oceanía transcurría por los estrechos de Malaca y Luzón. La debilidad de los argumentos que sustentaban ese límite llevó a algunos geógrafos a repensarlo. En 1860, Alfred Wallace propuso un límite biogeográfico entre los estrechos de Macasar y Lombok, conocido como línea de Wallace. Algunos investigadores posteriores, como Richard Lydekker en 1895 y Max Weber en 1907, plantearon nuevas demarcaciones en el archipiélago malayo.

La frontera más controvertida es, sin duda, la que separa Asia de Europa, pues las fronteras de Europa han ido desplazándose durante siglos. En el siglo XVIII, el zar Pedro el Grande quiso convertir a Rusia en una potencia europea. El geógrafo Vasili Tatíshchev propuso en 1703 que los montes Urales, el río Ural y el Cáucaso constituyeran la frontera entre Europa y Asia, en lugar del río Don, que situaba en aquella época a Rusia en Asia.[10]

Con la ampliación de la Unión Europea hacia territorios situados en las puertas de Asia, se replanteó la ubicación exacta de la frontera. Algunos geógrafos extendieron el límite más allá del Cáucaso para incluir en Europa a países como Armenia, Azerbaiyán y Georgia. Otros fijaron el límite en la depresión de Kuma-Manych, al norte del Cáucaso, para dejar a los pueblos túrquicos del Cáucaso dentro de Asia.

5.3. Islas y pertenencia continental[editar]

En un sentido amplio, toda isla debe pertenecer a alguna parte del mundo, pues el conjunto de las partes del mundo debe contener todas las tierras emergidas. Sin embargo, las islas no son parte de los continentes en sentido estricto, ya que su territorio no es continuo con el resto de la masa continental. En la práctica se las asigna al continente más próximo o al continente con el que guardan una relación histórica y geológica.

Por ejemplo, las islas Canarias, aunque políticas españolas, se vinculan a África; las islas Baleares forman parte de Europa; y casi todas las islas del Pacífico pertenecen a Oceanía. De igual modo, la isla de Reunión y la isla de Mauricio, pese a la distancia que las separa de África, se consideran islas africanas.

5.4. Subcontinentes y microcontinentes[editar]

Algunas partes de los continentes se reconocen como subcontinentes, en especial las situadas sobre placas tectónicas diferenciadas. Los más notables son el subcontinente indio, la península arábiga y Europa cuando Eurasia se considera un único continente. Groenlandia, sobre la placa norteamericana, también se considera en ocasiones un subcontinente. Cuando América se considera un solo continente, se entiende dividida a su vez en subcontinentes: América del Norte, América Central y América del Sur.

Otras áreas de corteza continental están en gran parte cubiertas por el mar, pero pueden considerarse continentes sumergidos. Es el caso de Zealandia, emergida en Nueva Zelanda y Nueva Caledonia, o de la casi completamente sumergida meseta Kerguelen, en el sur del océano Índico.

Algunas islas se asientan sobre secciones de corteza continental que se han fracturado y alejado a la deriva de uno de los grandes continentes. Aunque su tamaño no les da categoría de continente, pueden describirse como microcontinentes. Madagascar, el ejemplo más citado, se considera generalmente parte de África, pero también ha sido descrita como «el octavo continente».[11] Otras islas, como varias del mar Caribe, se componen principalmente de roca granítica, pero no existe un criterio claro para considerarlas microcontinentes.

6. Geología[editar]

6.1. Corteza continental y corteza oceánica[editar]

Los geólogos usan el término «continente» de manera distinta a los geógrafos. Para la geología, la superficie de la Tierra presenta, de forma simplificada, dos elementos estructurales: la corteza continental, compuesta principalmente por granito y rocas asociadas, y la corteza oceánica, formada por basalto y gabro.

El límite entre el dominio continental y el oceánico se encuentra por debajo de la superficie del mar: es la plataforma continental, que a veces se extiende varios kilómetros más allá de la línea de costa. Durante la última glaciación, la de Würm, hace unos 20 000 años, la plataforma continental de Europa Occidental se extendía varias decenas de kilómetros al oeste del litoral actual.[12]

6.2. Deriva continental y tectónica de placas[editar]

A comienzos del siglo XX, Alfred Wegener observó que la costa oriental de América del Sur parecía encajar con la costa occidental de África. No fue el primero en notar la semejanza, pero sí el primero en formular a partir de ella la teoría de la deriva continental: un supercontinente llamado Pangea se habría fragmentado a comienzos de la era secundaria y, desde entonces, las masas continentales habrían derivado sobre la superficie terrestre.

Durante el siglo XX, los geólogos aceptaron que los continentes se mueven sobre la superficie de la Tierra en una escala de tiempo geológica. Ese proceso, la deriva de los continentes, se explica mediante la tectónica de placas. La superficie terrestre está formada por siete placas tectónicas mayores y muchas más de menor tamaño, que derivan, se separan y se unen para formar los continentes actuales.

En el pasado geológico existieron otros continentes, conocidos como paleocontinentes. El más reciente fue Pangea, hace unos 180 millones de años. Se ha proyectado que un próximo «continente único» podría formarse en unos 250 millones de años mediante la combinación de África, Eurasia y América, configurando la llamada Pangea Última.[13]

6.3. Continentes geológicos y cratones[editar]

Algunos geólogos restringen el término «continente» a las porciones de corteza construidas en torno a un estable escudo precámbrico, generalmente de 1500 a 3800 millones de años de antigüedad, llamado cratón. El cratón es un complejo de acreción de antiguos cinturones móviles formados en ciclos previos de subducción, colisión continental y ruptura de placas tectónicas.

Un engrosamiento exterior de rocas sedimentarias más jóvenes y mínimamente deformadas cubre gran parte del cratón. Los márgenes de los continentes geológicos se caracterizan por actividad actual o relativamente reciente de cinturones móviles y por profundos sedimentos marinos o deltaicos. Más allá del margen puede haber una plataforma continental que cae hacia la cuenca oceánica basáltica o el margen de otro continente.

Según esta definición, Europa Oriental, India y otras regiones podrían considerarse masas continentales distintas del resto de Eurasia, porque poseen áreas de escudo antiguas separadas: el cratón de Europa del Este y el cratón de la India. Cinturones móviles más jóvenes, como los montes Urales y los Himalayas, marcan los límites entre esas regiones y el resto de Eurasia.

La tectónica de placas ofrece otra forma de definir los continentes. Hoy, Europa y la mayor parte de Asia forman la placa Euroasiática, que coincide aproximadamente con el continente euroasiático geográfico, con exclusión de India, Arabia y el extremo oriental de Rusia. América del Norte y América del Sur son continentes distintos, y el istmo de conexión es en gran medida resultado de actividad volcánica asociada a una subducción relativamente reciente. Las rocas continentales de América del Norte se extienden hasta Groenlandia, una parte del Escudo Canadiense, y en términos de límites de placas la placa norteamericana incluye una porción del extremo oriental de Asia. Los geólogos, sin embargo, no usan eso para considerar el oriente asiático parte de América del Norte: la palabra «continente» conserva en geología su sentido geográfico general, mientras que las expresiones «rocas continentales» o «límites de placas» se emplean según cada caso.

7. Los seis continentes del modelo iberoamericano[editar]

En el modelo tradicional de seis continentes, usado en Iberoamérica, los continentes son seis:

7.1. África[editar]

Está unida a Asia por el istmo de Suez y separada de Europa por el estrecho de Gibraltar. Se extiende hacia el sur hasta el cabo de Buena Esperanza. Limita al norte con el mar Mediterráneo, al oeste con el océano Atlántico y al este con el océano Índico.

Se trata del tercer continente en superficie según el modelo tradicional. Su caracterización como continente separado se asienta en la gran masa de tierra africana y en una larga historia cultural y política que lo ha erigido como una de las regiones claramente identificadas del planeta.

7.2. América[editar]

Está separada de Asia por el estrecho de Bering. Limita al norte con el océano Glacial Ártico, al oeste con el océano Pacífico y al este con el Atlántico. Puede dividirse en dos o tres subcontinentes:

  • América del Norte, ubicada en el hemisferio noroccidental;
  • América Central, que se extiende desde el istmo de Tehuantepec, en México, hasta Panamá, abarcando al menos conceptualmente el espacio de los actuales Guatemala y Belice;
  • América del Sur, que se extiende desde Colombia hasta el cabo de Hornos.

Naciones Unidas considera, en cambio, que América —en inglés Americas— se divide en dos regiones: por un lado América Septentrional, formada por Bermudas, Canadá, Groenlandia, San Pedro y Miquelón y los Estados Unidos; y por otro la región de América Latina y el Caribe.

La idea de América como un único continente tiene especial arraigo en el mundo hispanoamericano y en los países de tradición latina. Los cinco anillos olímpicos representan asimismo una sola América, junto con África, Asia, Europa y Oceanía.

7.3. Asia[editar]

Está unida a África por el istmo de Suez, separada de Europa por los montes Urales y de América por el estrecho de Bering. Limita al norte con el océano Glacial Ártico, al oeste con el mar Negro y el Mediterráneo, al sur con el océano Índico y al este con el Pacífico.

Es el continente de mayor superficie y población en el modelo tradicional. Su delimitación occidental, frente a Europa, sigue siendo la más debatida de todas las fronteras continentales.

7.4. Europa[editar]

Está separada de África por el Mediterráneo. Se extiende desde los montes Urales hacia el poniente hasta la península ibérica. Aunque geológicamente constituye el extremo occidental de Eurasia, se la trata como continente por razones históricas, culturales y geopolíticas.

Europa es el caso más claro de continente definido por convención: no es una masa de tierra discreta separada por agua del resto de Asia, sino una gran península de Eurasia con una identidad histórica propia.

7.5. Oceanía[editar]

Está localizada al sureste de Asia, entre los océanos Índico y Pacífico. Los nombres Australia o Australasia se utilizan a veces en lugar de Oceanía. Se denomina Oceanía en el «Atlas de Canadá» y en Nueva Zelanda, al igual que en el modelo más común en Iberoamérica.

Oceanía es, junto con la Antártida, el único continente verdaderamente separado por agua del resto de las tierras. Su condición de continente se apoya en una combinación de criterios geográficos y culturales, ya que incluye numerosas islas del Pacífico que no forman parte de la masa continental australiana.

7.6. Antártida[editar]

Rodea al Polo Sur. Está separada de América por el pasaje de Drake, de Oceanía por el límite entre los océanos Pacífico e Índico, y de África por el límite entre este último y el Atlántico.

Es el continente más austral, el de población permanente más escasa y el último en ser incorporado a los modelos continentales. Su carácter, sin población considerada originaria y sin Estados soberanos, la distingue de los otros cinco continentes.

8. Superficie y población según el modelo de seis continentes[editar]

Las cifras de superficie y población de los continentes dependen de la fuente y del año de estimación. La siguiente tabla sigue el modelo tradicional de seis continentes e incorpora el área y un cálculo de población correspondiente a 2008.[14] Se incluyen los valores aproximados de densidad.

Área y población aproximadas de los continentes (modelo tradicional de seis continentes)
Continente Área (km²) % de la tierra Población aprox. (2008) % de la población Densidad (hab./km²)
Asia 43 810 000 29.5 3 879 000 000 60.0 88.5
América 42 330 000 28.5 910 000 000 14.0 21.5
África 30 370 000 20.4 922 011 000 14.0 30.4
Antártida 13 720 000 9.2 1 000 0.00002 0.00007
Europa 10 180 000 6.8 731 000 000 11.0 71.8
Oceanía 8 500 000 5.9 27 000 000 0.5 3.1

Las proporciones son orientativas. En particular, la población de África y Asia ha seguido creciendo desde 2008, por lo que los porcentajes actuales difieren de los de la tabla. Para una consulta actualizada debe revisarse la fuente estadística más reciente.

9. Los continentes en el mundo hispanohablante[editar]

9.1. El modelo dominante en la educación[editar]

En los sistemas educativos de Hispanoamérica y España, el esquema más frecuente es el de seis continentes: África, América, Antártida, Asia, Europa y Oceanía. Ese modelo se enseña en la escuela y aparece en atlas y manuales de geografía en español. La unidad de América es un rasgo característico de esta tradición, a diferencia del modelo de siete continentes difundido en el mundo anglosajón.

El uso escolar no implica unanimidad. Algunos materiales didácticos recientes incorporan la separación de América del Norte y América del Sur, sobre todo cuando siguen criterios geológicos o traducen fuentes estadounidenses.

9.2. América como construcción unitaria[editar]

Para el mundo hispanohablante, hablar de América como un solo continente tiene consecuencias simbólicas y políticas. La denominación «América» no equivale a los Estados Unidos, como ocurre en parte del uso anglosajón, sino que abarca desde el Ártico hasta el cabo de Hornos. Por ello, en Hispanoamérica se insiste a menudo en la distinción entre el continente americano y el gentilicio «americano» aplicado a los ciudadanos de los Estados Unidos.

La unidad continental americana convive con la división práctica entre América del Norte, América Central y América del Sur. Las tres se consideran subcontinentes o regiones de un mismo continente, no continentes separados.

9.3. La organización deportiva[editar]

El deporte internacional ofrece ejemplos de ambas tradiciones. El olimpismo, mediante la bandera de los cinco anillos, representa los cinco continentes habitados: América aparece como uno solo y la Antártida queda excluida. La FIFA, en cambio, organiza sus confederaciones con un grado mayor de fragmentación: las federaciones de América del Norte, Central y el Caribe se agrupan en la Concacaf, y las federaciones de América del Sur en la Conmebol. En la práctica, el fútbol organiza la geografía americana según dos grandes bloques, mientras que el Comité Olímpico Internacional mantiene la imagen de una sola América.

9.4. Oceanía, Australia y Australasia[editar]

En los países hispanohablantes, Oceanía es el nombre dominante para el continente insular del Pacífico. La elección de «Oceanía» en lugar de «Australia» subraya el carácter disperso del continente y su discontinuidad: es un conjunto de tierras emergidas en un océano, más que una masa terrestre única.

Los términos Australia y Australasia aparecen a veces como alternativas, sobre todo en contextos geológicos o en traducciones de fuentes anglosajonas. En el habla común del mundo hispánico, sin embargo, Australia es sobre todo el país-continente y no el nombre del continente oceánico.

9.5. La Antártida en la imaginación continental[editar]

La inclusión de la Antártida en el modelo de seis continentes dota al mundo de una simetría peculiar: todos los espacios polares y templados quedan repartidos en unidades continentales. En el mundo hispánico, la Antártida forma parte del atlas mental desde la escuela, pese a ser el continente menos poblado y el más distante de la experiencia cotidiana de la mayoría de los hablantes.

Varios países hispanoamericanos —Chile y Argentina entre ellos— mantienen intereses territoriales y bases de investigación en la Antártida, lo que refuerza su presencia simbólica en la geografía escolar de América del Sur.

9.6. Tensiones terminológicas[editar]

La terminología continental hispánica presenta tensiones con la terminología de Naciones Unidas. La ONU agrupa a los países en regiones geográficas continentales que no siempre coinciden con los continentes de los libros hispánicos: América Latina y el Caribe es una región, no un continente, y América Septentrional tampoco equivale exactamente a América del Norte.

En los textos geográficos en español conviene distinguir tres planos:

  • El continente como masa de tierra: América.
  • La región geopolítica: América Latina y el Caribe, América del Norte, etc.
  • La placa tectónica: placa norteamericana, placa sudamericana, placa Euroasiática.

La palabra «continente» se comporta así como un concepto elástico, que se adapta al nivel de análisis adoptado.

10. Permanencia y variabilidad del término[editar]

La idea de continente, nacida como convención europea, se convirtió con el tiempo en una categoría universal del conocimiento geográfico. Su éxito se explica por la utilidad de organizar las tierras emergidas en unidades manejables para la enseñanza, la cartografía, la estadística y la política.

El término conserva, sin embargo, una ambigüedad estructural: no existe un conjunto de condiciones necesarias y suficientes para ser continente. La gran extensión, el aislamiento geográfico, la unidad geológica, la identidad histórica y el reconocimiento cultural se combinan de modos variables. Europa es un continente por historia, América por contraste, África y Asia por tamaño, Oceanía por delimitación oceánica y la Antártida por polaridad.

Por ello, los modelos continentales no deben leerse como verdades definitivas, sino como esquemas construidos para fines determinados. La elección entre cuatro, cinco, seis o siete continentes revela algo sobre la tradición cultural de quien la hace.

11. Véase también[editar]

Entre los conceptos ligados al de continente destacan:

  • Subcontinente, para las grandes subdivisiones de un continente.
  • Eurasia, para la masa continua de Europa y Asia.
  • Eurafrasia, para la agrupación de Europa, África y Asia.
  • América del Norte, América Central y América del Sur, como subdivisiones del continente americano.
  • Pangea, para el supercontinente del pasado geológico.
  • Deriva continental y tectónica de placas, para el movimiento de las masas continentales.
  • Colonización europea de América, para el proceso histórico que fijó el lugar de América en la conciencia continental moderna.

Estos términos aparecen con frecuencia en la literatura geográfica y permiten ampliar la consulta sobre el problema de los límites continentales.


  1. La diferencia entre isla, península y continente fue durante mucho tiempo una cuestión gradual de tamaño, no una categoría cerrada. Los autores clásicos y medievales empleaban los términos con notoria flexibilidad. ↩︎

  2. La crítica a la idea de una división «natural» de los continentes fue desarrollada por geógrafos como Martin W. Lewis y Kären E. Wigen en The Myth of Continents (1997), y retomada por Christian Grataloup. ↩︎

  3. La bandera olímpica, diseñada en 1913, contiene cinco anillos que representan los cinco continentes habitados y participantes: África, América, Asia, Europa y Oceanía. La Antártida queda excluida del emblema. ↩︎

  4. La ONU organiza su clasificación macrogeográfica en regiones continentales habitadas, dejando la Antártida fuera del esquema principal de regiones geográficas. ↩︎

  5. La FIFA agrupa a sus federaciones nacionales en confederaciones cuya organización general remite a un esquema de continentes diferenciados, con separación de América del Norte y del Sur. ↩︎

  6. La referencia clásica a la distinción griega entre Europa y Asia se apoya en Arnold J. Toynbee, A Study of History (1954), vol. 8. ↩︎

  7. H. F. Tozer, A History of Ancient Geography (1897), describe el carácter costero y progresivo de los nombres Europa y Asia. ↩︎

  8. La autoría y el contenido exacto de Mundus Novus han sido objeto de discusión. Eviatar Zerubavel, en Terra Cognita (2003), y Luciano Formisano, en Letters from a New World (1992), reseñan las variantes y las dudas sobre el texto. ↩︎

  9. Consuelo Varela Bueno, Américo Vespucio (1988), destaca la lentitud con que «América» desplazó a «Indias occidentales» en el ámbito hispánico. ↩︎

  10. La propuesta de los Urales como frontera europea se atribuye al geógrafo y estadista ruso Vasili Tatíshchev. El año suele citarse como 1703, aunque en algunos textos aparece con variaciones. Véase la discusión en Lewis y Wigen, The Myth of Continents. ↩︎

  11. La expresión «octavo continente» aplicada a Madagascar es de uso divulgativo, no una categoría geográfica formal. La isla se asocia a la ruptura de Gondwana y a la corteza continental africana. ↩︎

  12. La cifra de 20 000 años corresponde a una datación aproximada del Último Máximo Glacial. Algunas fuentes redondean entre 18 000 y 22 000 años. ↩︎

  13. La proyección de una futura Pangea Última es un escenario geológico a largo plazo, no una certeza observable. Los modelos futuros de tectónica global dependen de hipótesis sobre la evolución de las placas. ↩︎

  14. Las cifras de población corresponden a estimaciones de 2008 recogidas en el artículo de Wikipedia en español «Continente». Los valores actuales pueden ser considerablemente mayores, en especial en África y Asia. Los porcentajes de superficie se refieren a la superficie total de las tierras emergidas, no a la superficie total del planeta. ↩︎