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Antoni Gaudí

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Antoni Gaudí · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
CiudadesBarcelona · Buenos Aires · La Habana · Montevideo · Ciudad de México
PaísesEspaña · México · Argentina · Colombia
Antoni Gaudí
Nombre completoAntoni Gaudí i Cornet
Nacimiento25 de junio de 1852
Reus o Riudoms, Tarragona, Cataluña, España
Fallecimiento10 de junio de 1926
Barcelona, Cataluña, España
Causa de muerteAtropello por tranvía
SepulturaCripta de la Sagrada Familia, Barcelona
NacionalidadEspañola
EducaciónEscuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (titulado en 1878)
OcupaciónArquitecto
MovimientoModernismo catalán
Obras destacadasTemplo Expiatorio de la Sagrada Familia
Casa Batlló
Casa Milà (La Pedrera)
Park Güell
Palacio Episcopal de Astorga
Casa Botines
Cripta de la Colonia Güell
ReligiónCatolicismo (converso en edad adulta)
Firma(firma manuscrita)

1. Resumen[editar]

Antoni Gaudí i Cornet (Reus o Riudoms, 25 de junio de 1852 – Barcelona, 10 de junio de 1926) fue un arquitecto español, figura central del modernismo catalán y uno de los creadores más singulares de la historia de la arquitectura universal. Su obra, concentrada mayoritariamente en Barcelona, rompió con los estilos académicos de su tiempo para desarrollar un lenguaje arquitectónico propio, basado en la observación de la naturaleza, la geometría reglada y una profunda espiritualidad católica.

Gaudí combinó en sus edificios la tradición artesanal mediterránea con innovaciones técnicas que adelantaron soluciones constructivas hoy comunes. Trabajó como un artesano total, diseñando desde la estructura hasta los más mínimos detalles decorativos, y en sus últimos años volcó toda su energía en el proyecto que consideraba su misión: el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, todavía en construcción más de un siglo después de su muerte.

Siete de sus obras fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO entre 1984 y 2005, y su figura ha trascendido el ámbito arquitectónico para convertirse en un símbolo cultural de Barcelona y Cataluña. En el mundo hispanohablante, especialmente en América Latina, Gaudí es admirado tanto por la fantasía de sus formas como por la intensidad espiritual que impregna sus edificios.

2. Primeros años y formación[editar]

Antoni Gaudí nació en 1852 en la provincia de Tarragona, en el seno de una familia de caldereros. La disputa entre las localidades de Reus y Riudoms sobre cuál fue su lugar exacto de nacimiento permanece viva.[1] Fue el menor de cinco hermanos, de los cuales solo tres alcanzaron la edad adulta. La salud frágil que padeció en la infancia —se cree que fiebres reumáticas— lo obligó a pasar largas temporadas en el campo, donde desarrolló una aguda capacidad de observación de la naturaleza que luego impregnaría toda su arquitectura.

Estudió en las Escuelas Pías de Reus y mostró desde pequeño inclinación por el dibujo. En 1869 se trasladó a Barcelona para cursar el bachillerato y posteriormente ingresó en la Escuela de Arquitectura, donde se graduó en 1878. No fue un estudiante brillante en el sentido convencional: sus calificaciones eran irregulares y su carácter independiente chocaba con la rigidez académica. El director de la escuela, Elies Rogent, pronunció al entregarle el título una frase que se ha hecho célebre: «Hemos dado el título a un loco o a un genio; el tiempo lo dirá».

Durante los años de estudiante, Gaudí trabajó como dibujante para arquitectos consolidados como Josep Fontserè y Francisco de Paula del Villar, experiencia que le permitió familiarizarse con la práctica profesional antes incluso de titularse. Colaboró en proyectos como el Parque de la Ciudadela y el Monasterio de Montserrat, aunque su papel exacto en algunas de estas obras es difícil de delimitar.

3. Trayectoria arquitectónica[editar]

La carrera de Gaudí puede dividirse en etapas que van desde un historicismo juvenil hasta la creación de un lenguaje plástico completamente personal, para culminar en una fase de síntesis constructiva y misticismo religioso.

3.1. Primeros encargos y etapa historicista (1878–1883)[editar]

Tras titularse, Gaudí abrió un modesto estudio en la calle del Call de Barcelona. Sus primeros encargos fueron de pequeña escala: farolas para la plaza Real (1879), mobiliario, vitrinas para la Guantería Comella —que le valieron reconocimiento en la Exposición Universal de París de 1878— y proyectos de decoración efímera. En esta etapa breve su estilo osciló entre el neomudéjar y el neogótico, con influencias de Viollet-le-Duc y John Ruskin, a quienes leyó con atención.

El encargo de la casa de veraneo El Capricho (Comillas, Cantabria, 1883) y de la finca Güell (Barcelona, 1884) lo vincularon por primera vez con la familia Güell, que se convertiría en su mecenas principal. En paralelo, un giro decisivo en su trayectoria ocurrió en 1883, cuando asumió la dirección de las obras de la Sagrada Familia en sustitución del arquitecto Francisco de Paula del Villar. Gaudí tenía treinta y un años y apenas había construido obra significativa.

3.2. Neogótico y orientalismo (1883–1898)[editar]

Durante este periodo Gaudí combinó los encargos civiles con el proyecto creciente de la Sagrada Familia. Realizó el Palacio Güell (1886–1890), el Colegio de las Teresianas (1888–1890), el Palacio Episcopal de Astorga (1889–1893) y la Casa Botines en León (1891–1894). En todos ellos partió de modelos neogóticos pero los transformó mediante soluciones estructurales novedosas, como el uso de arcos parabólicos, y una libertad decorativa que anunciaba ya el modernismo.

La influencia del arte islámico y mudéjar —visible en el uso del ladrillo, el azulejo y los arcos de herradura— es patente en obras como la finca Güell y el propio Palacio Güell. Gaudí viajó poco al extranjero, pero conocía bien las tradiciones artesanales del Mediterráneo, y esa cultura material fue una fuente tan importante para él como los tratados de arquitectura.

3.3. Plenitud del modernismo (1900–1914)[editar]

El cambio de siglo trajo los encargos más emblemáticos de Gaudí y sus obras más radicalmente innovadoras. La Casa Batlló (1904–1906) y la Casa Milà, conocida como La Pedrera (1906–1912), ambas en el Paseo de Gracia de Barcelona, llevaron el modernismo a una expresión extrema en la que la fachada se ondula como materia viva y la línea recta desaparece casi por completo. La Pedrera fue el último gran edificio de viviendas que Gaudí construyó.

Entre 1900 y 1914 trabajó también en el Park Güell, concebido originalmente como una urbanización residencial ajardinada al estilo de las ciudades-jardín inglesas. El proyecto inmobiliario fracasó —solo se construyeron dos de las sesenta parcelas previstas[2]— pero el espacio público resultante se convirtió en una de las obras maestras de la arquitectura paisajística del siglo XX. El parque resume buena parte del vocabulario gaudiniano: columnas inclinadas, bóvedas de piedra rústica, recubrimientos de trencadís y una integración total entre arquitectura y naturaleza que él definía como «la gran obra del Creador».

Otra obra fundamental de esta etapa es la cripta de la Colonia Güell (1908–1914) en Santa Coloma de Cervelló, donde Gaudí experimentó con maquetas de cordeles y sacos de perdigones suspendidos —las célebres maquetas funiculares— para calcular las cargas de una estructura de arcos y bóvedas sin necesidad de contrafuertes. Esas maquetas, reconstruidas en parte tras los daños sufridos durante la Guerra Civil, constituyen uno de los métodos de cálculo estructural más originales de la historia de la arquitectura.[3]

3.4. Dedicación exclusiva a la Sagrada Familia (1914–1926)[editar]

Hacia 1914, Gaudí abandonó todos los demás proyectos y se consagró en exclusiva al Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Se instaló en el propio taller del templo y vivió con una austeridad que rozaba la pobreza, entregando sus ingresos a la construcción. En esta última etapa, su arquitectura se despojó de lo ornamental para concentrarse en la geometría esencial —hiperboloides, paraboloides, helicoides— extraída de las formas de la naturaleza y aplicada a la resolución de problemas estructurales.

Concluyó la fachada del Nacimiento (1891–1925), la más gaudiniana de las tres fachadas proyectadas, y dejó trazados y maquetas para las otras dos (Pasión y Gloria). También completó una de las torres-campanario antes de su muerte. Gaudí era consciente de que no vería acabada la obra y planificó la construcción de forma que pudiera ser continuada.

El 7 de junio de 1926, Gaudí fue atropellado por un tranvía en el cruce de la Gran Vía con la calle Bailén, cerca del templo. Vestido con ropas humildes y sin documentación, fue confundido con un mendigo y trasladado al Hospital de la Santa Cruz —el hospital para pobres—, donde no recibió atención inmediata. Cuando fue reconocido, al día siguiente, se negó a ser trasladado a una clínica privada, diciendo que su lugar estaba entre los pobres. Murió tres días después, el 10 de junio. Su entierro, con un cortejo fúnebre multitudinario, lo condujo hasta la cripta de la Sagrada Familia, donde reposan sus restos.

4. Estilo y método de trabajo[editar]

La arquitectura de Gaudí constituye un fenómeno singular, difícil de adscribir a un único movimiento. Aunque se le encuadra dentro del modernismo catalán, su obra trasciende esa clasificación por su carga simbólica, su rigor estructural y la intensidad de su visión personal.

4.1. La naturaleza como modelo[editar]

Gaudí afirmaba que «la originalidad consiste en volver al origen». Para él, el origen era la naturaleza, que no produce formas caprichosas sino formas funcionales, sometidas a leyes mecánicas. De ahí su rechazo a la línea recta, que consideraba «la línea del hombre», frente a la curva, «la línea de Dios». Observaba troncos, ramas, huesos, caparazones y montañas, y extraía de ellos soluciones estructurales que trasladaba a sus edificios: columnas arborescentes que se ramifican en la Sagrada Familia, fachadas que ondulan como dunas en La Pedrera, cubiertas que evocan el lomo de un dragón en la Casa Batlló.

4.2. Geometría reglada y maquetas funiculares[editar]

A diferencia de la geometría euclidiana (planos, cubos, esferas), Gaudí empleó superficies regladas —paraboloides hiperbólicos, hiperboloides, helicoides y conoides—, todas ellas generables a partir de líneas rectas y por tanto materializables con reglas y cordeles en la construcción. Esta preferencia no era solo estética sino práctica: permitía levantar formas complejas con medios artesanales.

Su método de las maquetas funiculares, descrito anteriormente, invertía el procedimiento académico. En lugar de dibujar primero la forma y luego calcular si aguantaba, Gaudí colgaba un entramado de cordeles con pesos y dejaba que la gravedad dictara la forma. Fotografiado e invertido, ese modelo le daba la geometría exacta de los arcos en compresión.

4.3. Oficio artesanal y control total del proyecto[editar]

Gaudí no solo proyectaba los edificios: diseñaba puertas, picaportes, muebles, pavimentos, rejas y vidrieras. Trabajaba con artesanos —ceramistas, forjadores, vidrieros, carpinteros— en una colaboración intensa y prolongada, corrigiendo sobre la marcha con maquetas de yeso y modelos a escala real. Esta forma de trabajar, heredada de los talleres medievales, lo convierte en una figura a caballo entre el arquitecto moderno y el maestro de obras tradicional. Para la Sagrada Familia, llegó a moldear en yeso figuras humanas y animales reales —personas del barrio, animales del zoo— como modelos para la escultura de las fachadas.

4.4. Simbolismo religioso[editar]

A partir de su conversión religiosa,[4] toda la arquitectura de Gaudí se cargó de simbolismo cristiano. La Sagrada Familia es una Biblia en piedra: la fachada del Nacimiento celebra la vida; la de la Pasión, austera y angular, el sufrimiento de Cristo; la de la Gloria —proyectada pero aún no construida— representará la resurrección y el juicio final. Las torres están dedicadas a los apóstoles, los evangelistas, la Virgen y Cristo, y sus alturas están calibradas para jerarquizar simbólicamente cada figura. Esta dimensión teológica ha sido objeto de numerosos estudios y es clave para entender la obra tardía de Gaudí.

5. Obras principales[editar]

La obra construida de Gaudí, aunque concentrada en un número reducido de edificios, comprende tipologías muy diversas: templos, palacios urbanos, viviendas, parques públicos y construcciones utilitarias.

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5.1. Templo Expiatorio de la Sagrada Familia (Barcelona, 1883–en construcción)[editar]

Proyecto monumental que Gaudí dirigió durante cuarenta y tres años y al que dedicó los últimos doce de forma exclusiva. Concebido como templo expiatorio —financiado exclusivamente por donativos—, consta de cinco naves, transepto, ábside y dieciocho torres. Cuando esté terminado, será la iglesia más alta del mundo. La fachada del Nacimiento, la cripta y el ábside forman parte del perímetro declarado Patrimonio de la Humanidad.

5.2. Palacio Güell (Barcelona, 1886–1890)[editar]

Residencia urbana de la familia Güell en la calle Nou de la Rambla. Considerado por muchos la primera obra maestra de Gaudí, destaca por su fachada de piedra, sus elaboradas rejas de hierro forjado y, sobre todo, por el salón central, coronado por una cúpula perforada que permite el paso de la luz cenital. Las chimeneas de la azotea, recubiertas de trencadís, son uno de los primeros ejemplos de las formas escultóricas que Gaudí desarrollaría luego en la Casa Batlló y La Pedrera.

5.3. Casa Batlló (Barcelona, 1904–1906)[editar]

Reforma integral de un edificio existente en el Paseo de Gracia. La fachada, con su revestimiento de vidrio y cerámica y sus balcones con forma de antifaz, es una de las imágenes más reconocibles del modernismo catalán. El interior se organiza en torno a un patio de luces recubierto de azulejos azules que se degradan de más claros a más oscuros con la altura para compensar la pérdida de luz natural. La cubierta, ondulada y recubierta de piezas cerámicas, evoca el lomo de un dragón, en probable alusión a la leyenda de Sant Jordi.

5.4. Casa Milà – La Pedrera (Barcelona, 1906–1912)[editar]

Último gran edificio civil de Gaudí y obra cumbre de su madurez. El edificio, concebido como un bloque de viviendas de lujo, ocupa una parcela en chaflán del Paseo de Gracia con la calle Provenza. Sus tres fachadas, ejecutadas en piedra caliza, se curvan sin una sola línea recta, creando un efecto de acantilado tallado por el viento y el agua. Estructuralmente, la fachada es autoportante —liberando los muros interiores— y se apoya en un sistema de pilares y vigas de hierro que permite plantas libres. La azotea, con sus chimeneas-totem y ventilaciones que parecen guerreros petrificados, es uno de los espacios escultóricos más asombrosos de la arquitectura europea.

5.5. Park Güell (Barcelona, 1900–1914)[editar]

Urbanización ajardinada que acabó convertida en parque público. Lo más célebre es la plaza del teatro griego, delimitada por un banco corrido ondulante recubierto de trencadís —probablemente el banco más fotografiado del mundo—, y la sala hipóstila de ochenta y seis columnas que la sustenta. En la entrada, dos pabellones de formas fantásticas y una escalinata con la famosa salamandra de cerámica —el «drac»— reciben al visitante.

5.6. Palacio Episcopal de Astorga (León, 1889–1893)[editar]

Encargado por el obispo Grau tras el incendio del anterior palacio episcopal. Gaudí no pudo desplazarse a Astorga durante toda la obra, por lo que la dirigió a distancia mediante planos, maquetas e instrucciones detalladas, lo que generó tensiones con los constructores locales. El resultado es un edificio neogótico de granito blanco con elementos que recuerdan a los castillos del Loira y una decoración interior que ya anticipa el modernismo.

5.7. Casa Botines (León, 1891–1894)[editar]

Edificio de viviendas y oficinas encargado por la sociedad textil de los Güell en León. De aire más contenido y medieval que otras obras de Gaudí, combina una fachada neogótica de piedra con foso y torres esquineras con una estructura interior muy avanzada para la época —pilares de hierro colado— que permitía plantas diáfanas.

5.8. Cripta de la Colonia Güell (Santa Coloma de Cervelló, 1908–1914)[editar]

Proyecto de iglesia para la colonia industrial textil de los Güell a las afueras de Barcelona. Solo se llegó a construir la cripta, pero en ella Gaudí ensayó las soluciones estructurales —arcos inclinados, bóvedas de ladrillo, columnas de basalto que se ramifican— que luego aplicaría a la Sagrada Familia. El edificio se integra en el terreno boscoso como si hubiera crecido allí.

6. Reconocimiento y patrimonio[editar]

6.1. Patrimonio de la Humanidad[editar]

Siete obras de Gaudí están inscritas en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Las primeras —Park Güell, Palacio Güell y Casa Milà— fueron declaradas en 1984. En 2005 se añadieron la fachada del Nacimiento y la cripta de la Sagrada Familia, la Casa Batlló, la Cripta de la Colonia Güell y la Casa Vicens. Se ha debatido también la posible inclusión del Colegio de las Teresianas.

6.2. Proceso de beatificación[editar]

En 1992 se abrió la causa de beatificación de Gaudí, impulsada por la Asociación pro Beatificación de Antoni Gaudí. La fase diocesana concluyó en 2003 y la causa fue trasladada a la Congregación para las Causas de los Santos en Roma. Gaudí es conocido popularmente como «el arquitecto de Dios», y sus defensores subrayan su vida de pobreza voluntaria, devoción y dedicación a un templo expiatorio como testimonio de santidad. El proceso sigue abierto.

7. Vida personal y legado[editar]

7.1. Personalidad y vida austera[editar]

Gaudí nunca se casó. En su juventud se le atribuyó cierto interés por Pepita Moreu, una maestra de la localidad de Mataró, pero no hay certeza de que existiera un noviazgo formal. Con los años, su personalidad se fue haciendo más retraída y su vida más ascética. En sus últimos años, vestía trajes raídos, ayunaba con frecuencia y vivía en el taller de la Sagrada Familia, entregando todo su dinero a la obra y llegando a pedir limosna para financiarla.

7.2. Legado arquitectónico y cultural[editar]

La influencia de Gaudí en la arquitectura posterior es difícil de calibrar de forma directa porque su estilo es tan personal que no admite imitación sin caer en el pastiche. Sin embargo, su anticipación de conceptos como la fachada autoportante, la planta libre, la integración de servicios en el proyecto arquitectónico y el uso de geometrías complejas lo sitúan como un precursor de corrientes que se desarrollarían avanzado el siglo XX. Arquitectos como Frei Otto y Félix Candela han reconocido su influencia técnica; Salvador Dalí lo reivindicó como un visionario de las formas blandas y oníricas.

Barcelona y el modernismo catalán son inseparables de su figura. La ciudad recibe cada año millones de visitantes cuyo principal motivo de viaje es conocer las obras de Gaudí. La Sagrada Familia, con más de cuatro millones y medio de visitantes anuales antes de la pandemia, es uno de los monumentos más visitados de Europa.

8. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La obra de Gaudí ha ejercido una fascinación duradera en América Latina y en el conjunto del mundo hispanohablante. Varias ciudades latinoamericanas conservan edificios influidos, en mayor o menor medida, por el modernismo catalán y por la estela gaudiniana, difundida a través de arquitectos formados en Barcelona o de emigrantes catalanes.

8.1. Influencia arquitectónica en América Latina[editar]

En la primera mitad del siglo XX, el modernismo catalán llegó a América Latina de la mano de arquitectos como el chileno José Forteza o el argentino Julián García Núñez, quienes incorporaron elementos decorativos y constructivos de raíz gaudiniana en sus obras. En ciudades como Buenos Aires, Rosario, La Habana, Montevideo o Valparaíso se han documentado edificios con reminiscencias del modernismo catalán, aunque rara vez con la radicalidad formal del propio Gaudí.

En México, el arquitecto español Félix Candela —exiliado tras la Guerra Civil— desarrolló durante los años cincuenta y sesenta una obra basada en superficies regladas —especialmente paraboloides hiperbólicos— que entronca directamente con la geometría gaudiniana. Candela citó a Gaudí como una de sus referencias y contribuyó a difundir su legado técnico en América Latina. Su obra más emblemática, el restaurante Los Manantiales en Xochimilco, o la Capilla de la Medalla Milagrosa en Ciudad de México, son ejemplos de esa afinidad formal y conceptual.

8.2. Presencia en España fuera de Cataluña[editar]

Fuera de Cataluña, Gaudí dejó obra en Castilla y León —Palacio Episcopal de Astorga y Casa Botines en León— y en Cantabria —El Capricho de Comillas—. Estas obras, aunque menos visitadas que las barcelonesas, han sido restauradas y están abiertas al público, y representan la conexión de Gaudí con otras tradiciones constructivas españolas. El Palacio de Astorga alberga actualmente el Museo de los Caminos, dedicado a la ruta jacobea.

Durante décadas, la figura de Gaudí fue objeto de polémica en los círculos académicos españoles. Mientras que la modernidad racionalista de Le Corbusier, la Bauhaus o el Movimiento Moderno se imponían en las escuelas de arquitectura, Gaudí era visto por algunos como un autor excesivo y decorativo. Esta percepción cambió a partir de los años cincuenta y sesenta, en parte gracias a la reivindicación que hicieron de él artistas como Dalí y arquitectos como Josep Lluís Sert y el propio Candela. En las últimas décadas, la bibliografía gaudiniana ha crecido enormemente y su estudio se ha consolidado dentro de la historia de la arquitectura.

En el imaginario popular hispanohablante, Gaudí es asociado sobre todo con la Sagrada Familia y con una imagen de Barcelona como ciudad creativa, cosmopolita y modernista. La expectación internacional que genera el avance de las obras del templo —con hitos como la consagración de la basílica por el papa Benedicto XVI en 2010 o el anuncio de la fecha prevista de finalización— tiene un seguimiento particularmente intenso en los medios de comunicación en español.

8.4. Turismo cultural[editar]

Para el viajero procedente de América Latina, la ruta gaudiniana en Barcelona —Sagrada Familia, Park Güell, Casa Batlló, La Pedrera y Palacio Güell— es uno de los itinerarios culturales más consolidados de Europa. Existen audioguías y visitas guiadas en español, y buena parte de la señalización y los materiales interpretativos en esos monumentos están disponibles en esa lengua. Algunas agencias especializadas ofrecen paquetes que combinan la obra de Gaudí con la de otros arquitectos modernistas como Lluís Domènech i Montaner y Josep Puig i Cadafalch.[5]

Véase también[editar]

  • Modernismo catalán
  • Sagrada Familia
  • Park Güell
  • Casa Batlló
  • Casa Milà
  • Eusebi Güell
  • Félix Candela
  • Arquitectura de Barcelona

Bibliografía[editar]

  • Bassegoda i Nonell, Joan. Gaudí o espacio, luz y equilibrio. Barcelona: Criterio Libros, 2002.
  • Giralt-Miracle, Daniel. Gaudí esencial. Barcelona: La Vanguardia Ediciones, 2012.
  • Martinell, Cèsar. Gaudí: su vida, su teoría, su obra. Barcelona: Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña, 1967.
  • Tarragona, Josep Maria. Gaudí, el arquitecto de la Sagrada Familia. Barcelona: Ediciones Paulinas, 1999.

Este artículo incorpora información de fuentes de dominio público y de la base de datos de la UNESCO sobre Patrimonio Mundial.


  1. La tradición reusense sostiene que nació en la calle Sant Joan de Reus; la de Riudoms, en la masía familiar de Mas de la Calderera. El propio Gaudí no zanjó la cuestión en vida y manejó su origen con ambigüedad. Varios biógrafos se inclinan por Riudoms como lugar de nacimiento y Reus como el de bautismo y primera socialización. ↩︎

  2. Las fuentes oscilan entre sesenta y sesenta y dos parcelas proyectadas. Las dos casas construidas fueron la del propio Gaudí —hoy Casa-Museo Gaudí— y la del abogado Trias i Domènech. El parque fue adquirido por el Ayuntamiento de Barcelona en 1922 y abierto al público en 1926. ↩︎

  3. La maqueta funicular consistía en un entramado de cordeles del que se colgaban pequeños sacos de perdigones en proporción a las cargas reales. Fotografiada luego desde arriba e invertida la imagen, se obtenía la forma óptima de los arcos y bóvedas. Gaudí aplicó este método en la cripta de la Colonia Güell y planeaba usarlo a mayor escala en la Sagrada Familia. ↩︎

  4. Gaudí, criado en familia católica, vivió una juventud alejada de la práctica religiosa. Su conversión profunda se sitúa hacia mediados de la década de 1890 y se intensificó hasta convertirse en un misticismo casi monacal en sus últimos años. ↩︎

  5. Antes de la pandemia, la Sagrada Familia recibía anualmente cerca de cuatro millones y medio de visitantes. La Casa Batlló y La Pedrera superaban cada una el millón. Un porcentaje significativo de esos visitantes procede de países hispanohablantes, especialmente México, Argentina y Colombia. ↩︎