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Asesinato de Fernando Báez Sosa

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El asesinato de Fernando Báez Sosa, también conocido en los medios como crimen de los rugbiers o crimen de Villa Gesell, fue un homicidio ocurrido en la madrugada del 18 de enero de 2020 en la localidad balnearia de Villa Gesell, en la provincia de Buenos Aires, Argentina. La víctima, Fernando José Báez Sosa, un estudiante de Derecho de 18 años, fue atacada a golpes y patadas por un grupo de jóvenes a la salida del local bailable Le Brique. Cinco de los atacantes fueron condenados a prisión perpetua en 2023 y otros tres recibieron penas de quince años por su participación secundaria.

El caso tuvo una enorme repercusión nacional e internacional, impulsada por la difusión de videos del ataque en redes sociales y por el hecho de que la mayoría de los agresores practicaba rugby en clubes de la localidad bonaerense de Zárate. La causa fue descrita por la prensa como uno de los asesinatos más filmados de la historia criminal argentina.[1]

Hecho Detalle
Fecha 18 de enero de 2020, 04:44 (UTC-3)
Lugar Av. 3 y Paseo 102, Villa Gesell, Buenos Aires, Argentina
Víctima Fernando José Báez Sosa (18 años)
Tipo de hecho Homicidio doblemente agravado
Condenados 5 coautores a prisión perpetua; 3 partícipes secundarios a 15 años

1. Contexto[editar]

Fernando Báez Sosa llegó a Villa Gesell el jueves 16 de enero de 2020 para pasar unos días de vacaciones junto con amigos de la escuela secundaria y su novia. El grupo se hospedó en el hotel Hola Ola, ubicado en Paseo 105 y Av. 5, con planes de permanecer en la ciudad hasta el 23 de enero.[2] La víctima había egresado en 2018 del colegio Marianistas del barrio porteño de Caballito y en 2019 había completado las seis materias del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires para ingresar a la carrera de Derecho.

Por su parte, el grupo de atacantes estaba integrado por diez jóvenes oriundos de Zárate, ciudad situada a unos 90 kilómetros de Buenos Aires. Casi todos ellos practicaban rugby en el Club Náutico Arsenal Zárate o habían tenido vínculo con esa institución, y varios fueron identificados por la prensa como jugadores de divisiones juveniles de clubes de la región. El apelativo de "rugbiers" se instaló desde las primeras horas del caso y se mantuvo durante todo el proceso judicial.

2. Los hechos[editar]

2.1. La salida al boliche[editar]

En la noche del viernes 17 de enero de 2020, Fernando y sus amigos decidieron ir a la discoteca Le Brique, situada en Av. 3 y Paseo 102. Llegaron aproximadamente a la 01:30 del sábado 18. El grupo de Zárate llegó al mismo lugar cerca de las 03:00.

Dentro del local, cerca de las 04:30, se produjo un altercado entre Fernando y Máximo Thomsen. Según la reconstrucción que más tarde fijó la sentencia de primera instancia, Fernando golpeó a Thomsen en el estómago y lo derribó. A raíz de ese episodio, el personal de seguridad expulsó a ambos. Fernando aceptó la decisión con calma; Thomsen, en cambio, reaccionó con visible alteración.[3]

2.2. El ataque[editar]

Después de ser expulsado, Fernando permaneció frente al boliche junto a un grupo de amigos mientras comían un helado y esperaban al resto. Diez minutos después, alrededor de las 04:44, fue atacado por Máximo Thomsen, Enzo Comelli y Ciro Pertossi. Otros integrantes del grupo agredieron a los amigos de la víctima e impidieron que pudieran auxiliarla.

El ataque contra Fernando duró unos cincuenta segundos. La víctima cayó al suelo y al menos cinco atacantes le propinaron patadas en la cabeza y el cuerpo, incluso después de que quedara inconsciente. El comienzo de la agresión fue registrado con un teléfono celular por Lucas Pertossi, uno de los imputados. Las imágenes se viralizaron rápidamente a través de Twitter y YouTube.[4]

Durante el ataque, según consta en testimonios recogidos en la sentencia, se escucharon frases de contenido racista dirigidas a la víctima, como "¡Tomá, negro!" y "A ver si seguís pegando, negro de mierda".[5] Estas expresiones incorporaron al caso una lectura social sobre el componente clasista y racista de la agresión.

Fernando murió a causa de un shock neurogénico provocado por hemorragias internas, producto de los múltiples golpes recibidos.[6] La autopsia confirmó que las lesiones más graves se concentraron en la cabeza.

2.3. Después del hecho[editar]

Tras el ataque, el grupo volvió al alojamiento. Una empleada de un hotel cercano escuchó a los jóvenes alardear sobre lo sucedido, testimonio que resultó clave para su detención. Los atacantes intentaron deshacerse de restos de sangre en la ropa y, cerca de las 05:30, fueron captados por cámaras de seguridad en un local de McDonald's cercano.

En los días posteriores se conocieron una selfie tomada por el grupo minutos después del crimen y mensajes de un chat de WhatsApp en los que Lucas Pertossi se refirió a la víctima con la palabra "caducó". Ese material fue interpretado por la fiscalía y por la opinión pública como una muestra de ausencia de arrepentimiento y de pacto de silencio.[7]

Los rugbiers fueron detenidos por la policía bonaerense a las 10:38 del 18 de enero.

3. Perfil de la víctima[editar]

Dato Información
Nombre completo Fernando José Báez Sosa
Nacimiento 2 de marzo de 2001, Buenos Aires
Fallecimiento 18 de enero de 2020, Villa Gesell
Edad 18 años
Ocupación Estudiante de Derecho
Lugar de residencia Recoleta, Buenos Aires

Fernando nació en Buenos Aires el 2 de marzo de 2001. Era hijo único de Silvino Báez y Graciela Sosa, ambos inmigrantes paraguayos oriundos de Carapeguá y radicados en Argentina. Su padre trabajaba como portero del edificio donde residía la familia y su madre como cuidadora de ancianos.

Cursó sus estudios secundarios en el colegio Marianistas de Caballito con una beca, ya que su familia no podía afrontar el costo de la cuota mensual. Egresó con orientación en Humanidades y Ciencias Sociales. En 2019 completó el Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires para estudiar Derecho. Según declaraciones de su madre, Fernando admiraba al abogado mediático Fernando Burlando, quien más tarde representó a la familia como querellante en la causa.

Sus restos fueron despedidos en el colegio donde estudió y posteriormente cremados en el cementerio de la Chacarita.[8]

4. Los imputados y la etapa de investigación[editar]

4.1. Detención inicial[editar]

Diez personas fueron señaladas en un primer momento por el hecho. Ocho de ellas quedaron procesadas con prisión preventiva:

  • Máximo Pablo Thomsen
  • Ciro Pertossi
  • Luciano Pertossi
  • Lucas Fidel Pertossi
  • Enzo Tomás Comelli
  • Matías Franco Benicelli
  • Blas Cinalli
  • Ayrton Michael Viollaz

Los otros dos, Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi, fueron imputados pero luego sobreseídos por falta de mérito. Un undécimo joven, Tomás Colazo, fue mencionado como "rugbier número 11". Al momento del hecho era menor de edad y, al no acreditarse un rol activo en la golpiza, no fue imputado. Declaró como testigo.

4.2. Evidencia[editar]

La investigación se apoyó en testimonios, videos de cámaras de seguridad, registros de celulares y peritajes de ADN. En la casa alquilada por el grupo se hallaron prendas de vestir y calzado con manchas de sangre. Una zapatilla atribuida a Máximo Thomsen fue sometida a un peritaje de escopometría para determinar si su suela coincidía con la huella dejada en el rostro de la víctima.

El análisis de los teléfonos confirmó que Lucas Pertossi filmó el inicio del ataque. También se recuperaron mensajes y fotografías posteriores al crimen. Los peritajes de ADN encontraron material genético de la víctima en ropa y calzado de varios imputados, y material genético de Blas Cinalli debajo de una de las uñas de Fernando.

4.3. Carátula[editar]

La causa fue inicialmente tratada como un caso de homicidio en riña. Con el avance de la instrucción, la fiscalía modifió la imputación hacia la figura de homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por alevosía. La Cámara de Apelaciones y Garantías de Dolores confirmó la prisión preventiva y mantuvo la calificación más grave.

4.4. El caso de Pablo Ventura[editar]

Pablo Ventura, un joven remero de Zárate, fue detenido doce horas después del crimen tras ser señalado como parte del grupo atacante. Permaneció cuatro días preso hasta que la fiscalía comprobó que no había causa para detenerlo: había estado cenando en un restaurante de su ciudad y el viaje que tenía planeado al exterior había sido organizado con meses de anticipación.

Ventura continuó imputado durante algunas semanas hasta que fue sobreseído luego de que ningún testigo lo reconociera en las ruedas de identificación. En 2021 demandó al Poder Judicial y al Ministerio Público Fiscal bonaerenses por daños y perjuicios, y planteó que su detención había sido ilegítima y arbitraria. Durante el juicio, un policía declaró que había sido Máximo Thomsen quien lo inculpó inicialmente.[9]

5. Juicio oral[editar]

5.1. Tribunal y partes[editar]

El juicio oral comenzó el 2 de enero de 2023 ante el Tribunal en lo Criminal N.º 1 de Dolores, integrado por la jueza María Claudia Castro y los jueces Christian Rabaia y Emiliano Lázzari.[10] La fiscalía estuvo a cargo del fiscal Juan Manuel Dávila. Los padres de la víctima participaron como particulares damnificados, representados por Fernando Burlando, Fabián Améndola, Facundo Améndola y Germán Facio.

Los ocho acusados unificaron su defensa en el abogado Hugo Tomei.

5.2. Prueba y testimonios[editar]

Durante la etapa probatoria declararon más de 130 testigos. Se reprodujeron videos, fotografías, peritajes y mensajes. Los testimonios de los amigos de Fernando, del personal de seguridad del boliche y de la empleada del hotel cercano fueron centrales para reconstruir la secuencia.

La defensa centró su estrategia en cuestionar la identificación de los responsables de los golpes mortales y en sostener que no hubo un plan previo para matar. La fiscalía y la querella, en cambio, argumentaron que la cantidad de atacantes, la indefensión de la víctima y la continuidad de la golpiza configuraban el dolo homicida.

5.3. Alegatos[editar]

Los alegatos de la fiscalía y de los querellantes se realizaron el 25 de enero de 2023. Tanto el fiscal Dávila como el abogado Burlando pidieron prisión perpetua para los ocho imputados. El alegato acusatorio demandó aproximadamente diez horas.

La defensa pidió la absolución o, en subsidio, una calificación menor, al sostener que no existió intención homicida ni alevosía.

5.4. Sentencia de primera instancia[editar]

El 6 de febrero de 2023 se dictó sentencia. El tribunal condenó a cinco acusados como coautores de homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por alevosía, con pena de prisión perpetua:

  • Máximo Pablo Thomsen
  • Ciro Pertossi
  • Enzo Tomás Comelli
  • Matías Franco Benicelli
  • Luciano Pertossi

Los otros tres acusados fueron condenados como partícipes secundarios a quince años de prisión:

  • Lucas Fidel Pertossi
  • Blas Cinalli
  • Ayrton Michael Viollaz

La sentencia no adoptó la tesis de la querella de que todos habían sido coautores. Para los tres partícipes secundarios, el tribunal consideró que su intervención había sido de cooperación sin dominio directo sobre la ejecución de los golpes mortales.

5.5. Recursos y revisión[editar]

La defensa de los condenados presentó recursos contra la sentencia. La causa continuó su trámite ante las instancias de apelación de la provincia de Buenos Aires.[11]

6. Repercusión social y legado[editar]

6.1. Movilización y pedido de justicia[editar]

El 18 de febrero de 2020, a un mes del crimen, se realizó una convocatoria nacional con epicentro en las inmediaciones del Congreso de la Nación para repudiar el asesinato y pedir justicia. La movilización fue multitudinaria y contó con la presencia de los padres de la víctima. Bajo la consigna "Justicia por Fernando", el caso se transformó en un emblema contra la violencia grupal y contra los privilegios de clase percibidos en torno al rugby.

6.2. Impacto en el rugby argentino[editar]

La Unión Argentina de Rugby y el Club Náutico Arsenal Zárate emitieron comunicados repudiando lo sucedido. El club informó que no todos los imputados eran socios y aplicó sanciones a quienes tenían vínculo formal con la institución. Máximo Thomsen se desempeñaba además en el Club Atlético de San Isidro, que también suspendió su membresía.[12]

El caso reactivó el debate sobre la relación entre ciertos ambientes del rugby, la pertenencia social y la violencia grupal en Argentina.

6.3. Cobertura mediática y documental[editar]

El crimen generó una cobertura sostenida durante más de cinco años. Los canales de noticias, los portales digitales y los programas de archivo reconstruyeron en reiteradas ocasiones la cronología del hecho. La magnitud del material audiovisual permitió producir documentales y especiales sobre el caso, tanto en Argentina como en otros países de habla hispana.[13]

6.4. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

El caso tuvo cobertura en España y en varios países de América Latina. Medios como La Vanguardia, CNN en Español y la prensa paraguaya siguieron el proceso con especial atención. En Paraguay, el origen de los padres de Fernando convirtió el hecho en una noticia de alto impacto.[14]

La difusión del caso en el mundo hispano contribuyó a instalar la expresión "crimen de los rugbiers" como referencia habitual en la crónica policial latinoamericana.

7. Estado procesal[editar]

A la fecha de la sentencia de primera instancia, los ocho condenados permanecían detenidos. La condena a prisión perpetua todavía podía ser revisada por instancias superiores. La familia de Fernando Báez Sosa mantuvo su presencia pública a través de las sucesivas fechas conmemorativas y de la querella.

El asesinato de Fernando Báez Sosa quedó registrado como uno de los casos penales argentinos más documentados y de mayor repercusión social de las últimas décadas.


  1. A diferencia de otros crímenes con registro audiovisual parcial, la secuencia de la golpiza, la previa dentro del boliche y los minutos posteriores quedaron documentados por cámaras de seguridad, teléfonos de testigos y videos de los propios imputados. ↩︎

  2. La fecha de llegada y el plan de estadía surgieron de la cronología reconstruida durante la investigación y citada en la sentencia de primera instancia. Algunas crónicas periodísticas iniciales ubicaron el arribo el 17 de enero, pero la reconstrucción judicial fijó el 16. ↩︎

  3. La reconstrucción del incidente interno se basó en testimonios del personal de seguridad y en registros fílmicos. La defensa cuestionó durante el juicio la interpretación de quién inició el contacto físico, pero el intercambio previo entre ambos fue reconocido por las partes. ↩︎

  4. La difusión masiva del video fue uno de los elementos que aceleró la detención del grupo y que convirtió el caso en un fenómeno mediático. La existencia de múltiples registros, sumada a la brutalidad de las imágenes, generó una condena social inmediata. ↩︎

  5. Los dichos exactos fueron reconstruidos a partir de testigos presenciales. La fiscalía los utilizó para sostener que el ataque no fue una simple riña, sino una agresión con una carga de desprecio previa. ↩︎

  6. La terminología médica varió entre "shock neurogénico" y "hemorragia cerebral masiva" en las crónicas iniciales. La sentencia tomó como base el cuadro general de traumatismos craneales severos. ↩︎

  7. La filtración de los mensajes y de la fotografía generó un fuerte impacto en la cobertura mediática. La defensa cuestionó en el juicio la interpretación de esos contenidos, pero no pudo impedir su incorporación como prueba contextual. ↩︎

  8. La cremación se realizó después de un velatorio con fuerte presencia de compañeros, docentes y allegados. La familia mantuvo un perfil público activo durante los años siguientes a través de movilizaciones y entrevistas. ↩︎

  9. La detención de Ventura se convirtió en un capítulo aparte dentro del caso, citado por críticos de la instrucción como ejemplo de apresuramiento. La fiscalía sostuvo que la medida inicial se adoptó con elementos que luego resultaron insuficientes. ↩︎

  10. La composición del tribunal fue difundida por el Poder Judicial bonaerense al inicio del debate. La instancia de Dolores correspondía al departamento judicial donde se encuentra Villa Gesell. ↩︎

  11. La información sobre las etapas revisoras debe actualizarse al momento de la verificación, ya que los plazos y resultados de las apelaciones variaron en función de las decisiones procesales posteriores. ↩︎

  12. Las sanciones institucionales fueron difundidas por los propios clubes. En el caso del CASI, el club publicó un comunicado sobre la suspensión del socio Máximo Thomsen. ↩︎

  13. Dada la cantidad de producciones que se estrenaron tras la sentencia, corresponde verificar cuáles se encuentran disponibles en cada plataforma para el público latinoamericano y cuáles tuvieron doblaje o subtitulado regional. ↩︎

  14. La cobertura paraguaya se centró en la historia migratoria de la familia Báez Sosa y en las movilizaciones realizadas en Asunción y Carapeguá. Algunas crónicas de ABC Color publicaron las reacciones de los familiares en el país. ↩︎