Atahualpa
| Atahualpa | |
|---|---|
| Nombre | Atahualpa; también Atahuallpa, Ataw Wallpa y Atabalipa en las crónicas españolas del siglo XVI |
| Título | Sapa Inca del Tawantinsuyu |
| Nacimiento | Hacia 1500-1502. El lugar está en disputa desde el siglo XVI: unas crónicas lo sitúan en el Cusco y otras en Quito. Véase la sección 3 |
| Fallecimiento | Cajamarca, actual Perú. La fecha aceptada hoy por la mayoría de los historiadores es el 26 de julio de 1533; una tradición más antigua daba el 29 de agosto de 1533. Véase la sección 9.3 |
| Causa de muerte | Ejecución por estrangulamiento con garrote, tras la conmutación de una sentencia de muerte en la hoguera y su bautismo con el nombre de Francisco |
| Padre | Huayna Cápac, undécimo Sapa Inca, muerto hacia 1525-1527 |
| Madre | En disputa entre las crónicas: Tuto Palla o Túpac Palla, según Cieza de León; Tocto Coca o Palla Coca, según otras fuentes |
| Hermano y rival | Huáscar, reconocido como Sapa Inca en el Cusco; capturado en 1532 y muerto en 1533 |
| Generales principales | Quizquiz, Chalcuchímac y Rumiñahui |
| Captura | 16 de noviembre de 1532, plaza de Cajamarca, por la expedición de Francisco Pizarro |
| Sucesores designados por los españoles | Túpac Huallpa (1533) y Manco Inca (1533-1536, después sublevado) |
1. Resumen[editar]
Atahualpa fue el último gobernante del Imperio inca que ejerció el poder sobre un Estado todavía independiente. Hijo de Huayna Cápac, se impuso a su hermano Huáscar en una guerra dinástica que dejó el Tawantinsuyu dividido y agotado justo cuando llegó al territorio la expedición de Francisco Pizarro.
El 16 de noviembre de 1532, en la plaza de Cajamarca, una fuerza española de menos de doscientos hombres lo capturó en una emboscada tras una entrevista con el fraile dominico Vicente de Valverde. En cautiverio ofreció y entregó un rescate en oro y plata cuyo volumen documentado no tiene equivalente en la historia europea de la época. Aun así fue condenado a muerte y ejecutado en 1533.
Casi todo lo que se sabe sobre estos hechos procede de cronistas españoles con interés directo en el resultado: participantes en la expedición que debían justificar legalmente lo que habían hecho, o autores posteriores que escribieron a partir de sus relatos. Las fuentes de origen indígena son escasas, muy posteriores y a su vez interesadas. Este artículo, en consecuencia, nombra la fuente de cada versión en lugar de fundir todas en un relato único, y señala los puntos en que las fuentes se contradicen.
Su figura ocupa lugares distintos en la memoria de
Perú y de
Ecuador, y su ejecución es uno de los episodios más citados de la Conquista de América.
2. El problema de las fuentes[editar]
Esta sección va antes que el relato porque lo condiciona por completo.
2.1 Los que estuvieron en Cajamarca[editar]
| Cronista | Condición | Obra y fecha | Interés |
|---|---|---|---|
| Francisco de Xerez | Secretario de Francisco Pizarro, presente en la plaza | Verdadera relación de la conquista del Perú, impresa en Sevilla en 1534 | Relato oficial de la expedición, redactado para la Corona; justifica jurídicamente la captura |
| Cristóbal de Mena | Capitán presente, descontento con su parte del botín | La conquista del Perú, impresa anónima en Sevilla en 1534 | Primera versión publicada; crítica de los Pizarro |
| Miguel de Estete | Soldado presente | Relación incorporada a la obra de Xerez y otra posterior | Testimonio directo, con cifras propias |
| Hernando Pizarro | Hermano de Francisco, presente | Carta a la Audiencia de Santo Domingo, noviembre de 1533 | Defensa de la actuación familiar |
| Juan Ruiz de Arce | Soldado presente | Relación escrita hacia 1543 para sus descendientes | Memoria privada, sin destino oficial |
| Diego de Trujillo | Soldado presente | Relación dictada en 1571, casi cuarenta años después | Recuerdo tardío |
| Pedro Pizarro | Paje, presente, catorce años entonces | Relación del descubrimiento y conquista de los reinos del Perú, 1571 | Escrita a los cincuenta y tres años de los hechos |
Son siete testimonios de presentes. Los tres primeros son los más próximos en el tiempo y también los que más directamente responden a una necesidad: justificar ante la Corona y ante el derecho de la época el ataque a un soberano que no había atacado primero. Ese interés no los invalida, pero obliga a leerlos como lo que son.
2.2 Los que escribieron después sin haber estado[editar]
- Pedro Cieza de León, llegado al Perú en 1547, recogió testimonios de supervivientes españoles y de la nobleza inca del Cusco. Es considerado el más escrupuloso de los cronistas del siglo XVI.
- Juan de Betanzos, intérprete de quechua, casado con Cuxirimay Ocllo —mujer principal de Atahualpa, bautizada como doña Angelina—, escribió hacia 1551 la Suma y narración de los Incas a partir de informantes incas de la parcialidad de Atahualpa. Su valor es que transmite la versión de ese bando; su límite, que la transmite sin distancia.
- Agustín de Zárate y Francisco López de Gómara, este último sin haber pisado América, difundieron el relato en Europa.
- Inca Garcilaso de la Vega, hijo de capitán español y de una princesa inca del bando cusqueño, publicó los Comentarios reales en 1609, setenta y seis años después de los hechos, con una visión favorable al Cusco y hostil a Atahualpa.
2.3 Las voces de origen indígena[editar]
- Titu Cusi Yupanqui, hijo de Manco Inca y gobernante de Vilcabamba, dictó en 1570 una Instrucción dirigida al rey de España que ofrece la versión inca del encuentro de Cajamarca.
- Felipe Guamán Poma de Ayala, autor andino, terminó hacia 1615 la Nueva corónica y buen gobierno, con dibujos y con una narración que niega expresamente que Atahualpa arrojara al suelo el libro que le presentó Valverde.
- Juan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui, autor andino cristianizado, escribió una relación a comienzos del siglo XVII.
Ninguna de estas fuentes es contemporánea de los hechos y todas fueron redactadas en un marco colonial, ante autoridades españolas y con objetivos propios —reivindicar linajes, reclamar mercedes, denunciar abusos—. Que sean interesadas no las hace menos utilizables; las hace utilizables con las mismas cautelas que a las españolas.
2.4 Qué significa esto en la práctica[editar]
Tres consecuencias concretas para todo lo que sigue:
- No existen fuentes incas contemporáneas: el Tawantinsuyu no tenía escritura alfabética y los quipus que registraban su administración no se han descifrado como sistema narrativo.
- Los detalles más citados del episodio —el libro arrojado al suelo, las palabras de Valverde, el número de muertos— proceden de quienes necesitaban una justificación jurídica, y varían entre unos y otros.
- La cronología precisa se reconstruyó tardíamente y algunas fechas que se repiten desde el siglo XVIII son erróneas, como se detalla en la sección 9.3.
3. Nombre, nacimiento y filiación[editar]
Su nombre aparece en las fuentes como Atahualpa, Atahuallpa, Ataw Wallpa y, en las crónicas españolas más antiguas, Atabalipa.
Fue hijo de Huayna Cápac, undécimo Sapa Inca. Su madre no está identificada de forma unánime: Cieza de León la llama Tuto Palla o Túpac Palla, natural de Quilaco, lo que la situaría entre las esposas secundarias; otras fuentes dan los nombres de Tocto Coca o Palla Coca y la presentan como noble cusqueña emparentada con el propio Huayna Cápac. La diferencia no es menor, porque el rango de la madre determinaba el derecho sucesorio.
Su lugar de nacimiento está en disputa desde el siglo XVI y esa disputa se convirtió más tarde en un asunto de identidad nacional:
| Versión | Fuentes que la sostienen | Contexto |
|---|---|---|
| Nacido en el Cusco | Cieza de León, Betanzos, Sarmiento de Gamboa, Santa Cruz Pachacuti | Es la versión mayoritaria entre los historiadores peruanos, por apoyarse en las crónicas tenidas por más fiables |
| Nacido en Quito | Garcilaso de la Vega, López de Gómara y, sobre todo, Juan de Velasco en su Historia del Reino de Quito (1789) | Fue la base de la construcción de Atahualpa como figura fundacional de la identidad ecuatoriana |
La fecha suele situarse hacia 1500-1502, sin documento que la fije.
4. La guerra dinástica con Huáscar (c. 1529-1532)[editar]
Huayna Cápac murió hacia 1525-1527 en el norte del imperio, junto con su heredero designado Ninan Cuyuchi, durante una epidemia que la mayoría de los autores identifica con la viruela, llegada por contagio en cadena desde el Caribe antes de que ningún europeo pisara los Andes.
La muerte sin sucesión resuelta abrió una guerra entre dos hijos:
- Huáscar, reconocido en el Cusco, la capital y el centro ceremonial del imperio.
- Atahualpa, sostenido por los ejércitos veteranos del norte y por sus generales Quizquiz, Chalcuchímac y Rumiñahui.
Las crónicas se contradicen en la secuencia de campañas. Coinciden en que hubo una derrota inicial de Atahualpa y una recuperación posterior:
| Episodio | Resultado según las crónicas |
|---|---|
| Chillopampa | Victoria inicial de las fuerzas de Huáscar |
| Mullihambato | Contraataque decisivo de Quizquiz y Chalcuchímac; captura y ejecución del general de Huáscar, Atoc |
| Combates en la región de Cotabamba y Quipaipán, cerca del Cusco | Derrota final y captura de Huáscar en 1532 |
Son tres episodios sobre los que hay coincidencia básica. Tras ellos, las tropas de Quizquiz y Chalcuchímac ocuparon el Cusco.
La guerra dejó tres consecuencias que resultaron decisivas pocos meses después: un imperio dividido, unas provincias sometidas por el Cusco dispuestas a aliarse con cualquiera contra el bando vencedor, y una población ya diezmada por la epidemia.
5. La llegada de los españoles[editar]
La expedición de Francisco Pizarro —la tercera que organizaba, tras dos tentativas fracasadas y tras obtener de la Corona la Capitulación de Toledo de 1529— desembarcó en la costa norte del actual Perú en 1532, fundó San Miguel de Tangarará y avanzó hacia el interior.
El contingente que subió a la sierra es uno de los pocos datos numéricos en que las fuentes casi coinciden: alrededor de 168 hombres, de ellos unos 62 de a caballo y 106 de a pie, con algunas piezas de artillería ligera y arcabuces. Algunas relaciones elevan la cifra a unos 180.
Atahualpa, que acababa de vencer en la guerra civil, se encontraba con su ejército en los baños termales próximos a Cajamarca. Las fuentes españolas coinciden en que permitió el avance de la columna y que la recibió sin considerarla una amenaza: disponía de decenas de miles de hombres a pocos kilómetros.
6. Cajamarca, 16 de noviembre de 1532[editar]
6.1 La secuencia según los testigos españoles[editar]
Pizarro llegó a Cajamarca el 15 de noviembre de 1532 y encontró la ciudad vacía. Distribuyó a sus hombres en los edificios que rodeaban la plaza, fuera de la vista.
El 16 de noviembre, al atardecer, Atahualpa entró en la plaza en andas, acompañado —según las cifras de las propias crónicas— de entre 6.000 y 7.000 personas, en su mayoría desarmadas o con armas ceremoniales.
El fraile dominico Vicente de Valverde se adelantó con un intérprete y pronunció el Requerimiento, el texto legal castellano que conminaba a los pueblos a aceptar la autoridad del rey y la fe cristiana antes de que se les pudiera hacer guerra "justa". Le tendió después un libro, que las fuentes describen de manera distinta —Biblia, breviario o libro de horas—.
Según Xerez, Mena y Estete, Atahualpa lo arrojó al suelo. Ese gesto es el que las crónicas españolas presentan como el hecho que legitimó el ataque inmediato. Al darse la señal, se dispararon los arcabuces y la artillería y cargó la caballería oculta en los edificios.
6.2 La versión indígena[editar]
Guamán Poma de Ayala niega el episodio del libro arrojado al suelo y presenta el ataque como una agresión sin provocación. Titu Cusi Yupanqui, en su relación de 1570, describe igualmente una emboscada preparada de antemano.
Que se trató de una emboscada preparada es un punto en el que ambas tradiciones coinciden: las propias crónicas españolas relatan que las tropas fueron apostadas y ocultas la noche anterior con esa finalidad. Lo que está en disputa es únicamente si hubo o no un gesto de Atahualpa que sirviera de pretexto.
6.3 Las cifras de muertos[editar]
Ninguna fuente independiente permite fijarlas. Las que se manejan proceden de los propios atacantes y difieren entre sí:
- Xerez habla de unos 2.000 muertos indígenas.
- Estete eleva la cifra hasta unos 6.000 o 7.000.
- Las crónicas coinciden en que no hubo bajas mortales españolas; la única herida reconocida fue la del propio Pizarro, en una mano, al proteger a Atahualpa para capturarlo con vida.
Una mortandad de esa magnitud, en una plaza cerrada, con enemigos que en su mayor parte no combatieron, es lo que las fuentes describen; la cifra exacta no puede establecerse.
6.4 Por qué funcionó[editar]
Los factores que la historiografía señala son concurrentes y ninguno basta por sí solo:
- La guerra civil recién terminada, que había dejado el imperio partido y con provincias hostiles al vencedor.
- Las epidemias previas, que habían reducido la población y matado al soberano anterior y a su heredero.
- La sorpresa y el efecto del caballo, la pólvora y el acero en un espacio cerrado, frente a un séquito desarmado.
- La captura del soberano con vida, que paralizó a un ejército organizado en torno a su persona.
- Las alianzas indígenas posteriores —cañaris, huancas, chachapoyas y otros— con los recién llegados.
7. El cautiverio y el rescate[editar]
7.1 El acuerdo[editar]
Preso en Cajamarca, Atahualpa ofreció, según todas las crónicas, llenar de oro una sala hasta la altura que alcanzara su mano levantada, y dos veces el mismo volumen de plata, a cambio de su libertad. El recinto que la tradición identifica con esa sala mide alrededor de 6,70 por 5,18 metros.
Que se pactó una entrega de metales a cambio de algo lo afirman todas las fuentes. Qué se prometió exactamente a cambio —la libertad, la vida, o nada formalmente— es el punto que las crónicas no resuelven de manera unánime, y de esa ambigüedad depende buena parte de la valoración posterior del episodio.
7.2 Lo que se entregó[editar]
Las entregas comenzaron el 20 de diciembre de 1532 y continuaron hasta comienzos de mayo de 1533, con caravanas que llegaban desde el Cusco, Pachacámac y otros santuarios. Se fundieron objetos ceremoniales, vasos, planchas de recubrimiento de templos y piezas de orfebrería, convertidos en lingotes anónimos.
Las cantidades registradas en la contabilidad del reparto son:
| Concepto | Cantidad registrada |
|---|---|
| Oro | 1.326.539 pesos de oro |
| Plata | 51.610 marcos de plata |
| Equivalencia habitual en peso | En torno a 6.000 kg de oro de unos 22 quilates y 11.800 kg de plata |
Son tres magnitudes de la misma operación, no tres partidas distintas: las dos primeras son las unidades de cuenta de la época y la tercera su conversión aproximada. La fundición comenzó antes de que las salas estuvieran llenas.
7.3 El reparto[editar]
El 17 de junio de 1533, Pizarro presidió el reparto del botín entre los expedicionarios, previa deducción del quinto real correspondiente a la Corona. Su hermano Hernando Pizarro fue enviado a
España con esa parte, viaje que tuvo un efecto colateral relevante: apartó de Cajamarca al único capitán que se oponía con firmeza a la ejecución del Inca.
El reparto fue extraordinariamente desigual y creó fortunas inmediatas. La llegada del oro a Sevilla en 1534 y la publicación simultánea de las relaciones de Xerez y Mena desencadenaron una fiebre migratoria hacia el Perú.
7.4 Las dos lecturas del rescate[editar]
Primera lectura: fue un rescate en sentido estricto, es decir, un pago acordado a cambio de la libertad, que los españoles cobraron y después incumplieron ejecutando al prisionero. Es la lectura que sostienen las fuentes de origen andino y la mayor parte de la historiografía posterior, y la que subraya que la ejecución se produjo después de cobrada la entrega.
Segunda lectura: no hubo compromiso formal de liberación, sino un ofrecimiento unilateral del prisionero que los españoles aceptaron sin obligarse; el proceso posterior habría sido independiente del pago. Es la interpretación más favorable a los conquistadores y la que se desprende de la manera en que Xerez presenta los hechos.
Este artículo consigna las dos y no elige entre ellas, porque la documentación existente no permite establecer los términos exactos del acuerdo: el único registro de lo pactado son los relatos de una de las partes.
8. La muerte de Huáscar[editar]
Mientras Atahualpa estaba cautivo, su hermano Huáscar, prisionero de sus generales desde 1532, fue muerto cuando era trasladado hacia Cajamarca, en la zona de Andamarca, hacia comienzos de 1533.
Las crónicas atribuyen la orden a Atahualpa, que habría temido que los españoles lo utilizaran como alternativa dinástica. Él lo negó y responsabilizó a sus capitanes. El hecho de la muerte no está en discusión; la autoría directa sí, y la única versión que ha llegado es la de los cronistas que después la usaron como uno de los cargos de la acusación.
9. El juicio y la ejecución[editar]
9.1 Los cargos[editar]
Las crónicas enumeran los cargos que se le imputaron. Suelen citarse siete:
| Cargo | Contenido |
|---|---|
| Idolatría | Práctica y mantenimiento de la religión andina |
| Herejía | Rechazo de la fe cristiana |
| Regicidio y fratricidio | La muerte de Huáscar |
| Traición | Preparar un levantamiento contra los españoles |
| Poligamia | Tener varias esposas |
| Incesto | Los matrimonios entre parientes propios de la casa real inca |
| Usurpación y malversación | Haber tomado el poder por las armas y dispuesto de tributos |
Son siete cargos. Cuatro de ellos —idolatría, poligamia, incesto y en parte herejía— castigaban conductas conformes con las normas de su propia sociedad, aplicadas retroactivamente por un tribunal cuya jurisdicción sobre él no existía en ningún ordenamiento reconocible. El cargo de traición se apoyó en informes sobre una concentración de tropas de Rumiñahui que otros españoles presentes negaron.
9.2 Lo que no existe: el expediente[editar]
No se conserva ningún expediente del proceso. Ni acta, ni sentencia, ni declaración de testigos.
Un texto publicado en el siglo XIX como "proceso de Atahualpa" fue rechazado como apócrifo por la crítica documental peruana, y el historiador Raúl Porras Barrenechea figura entre quienes establecieron esa condición. Lo que hoy se sabe del "juicio" procede exclusivamente de las narraciones de los cronistas, que difieren entre sí sobre quién juzgó, con qué formalidades y en cuánto tiempo.
Varios españoles presentes —entre ellos el veedor real Hernando de Soto, ausente en misión de reconocimiento cuando se decidió la ejecución, y un grupo de oficiales que firmó una protesta— se opusieron. Ese desacuerdo interno, recogido por las propias crónicas, es uno de los indicios más firmes de que el procedimiento no cumplía siquiera los estándares castellanos de la época.
9.3 La fecha: 26 de julio frente al 29 de agosto de 1533[editar]
Circulan dos fechas y conviene explicar de dónde viene cada una:
| Fecha | Origen | Situación actual |
|---|---|---|
| 29 de agosto de 1533 | Deriva de una indicación de Garcilaso de la Vega sobre el santo del día del bautizo, que Juan de Velasco interpretó como el día de la degollación de San Juan Bautista. William H. Prescott la aceptó en su influyente historia del siglo XIX y de ahí pasó a innumerables obras posteriores | Descartada por la historiografía moderna |
| 26 de julio de 1533 | Reconstrucción a partir de la documentación de la expedición | Es la fecha aceptada hoy, sostenida entre otros por John Hemming y por la historiografía peruana |
El argumento decisivo contra la fecha de agosto es material y verificable: la expedición española ya había salido de Cajamarca hacia el Cusco el 11 de agosto de 1533, de modo que la ejecución no pudo producirse allí el día 29.
Este artículo usa el 26 de julio de 1533 y consigna la fecha antigua para que el lector que la encuentre en otras obras sepa de dónde procede.
9.4 La forma de la ejecución[editar]
La sentencia fue de muerte en la hoguera. Valverde le ofreció, según las crónicas, la conmutación por garrote —estrangulamiento— si aceptaba el bautismo. Atahualpa aceptó y fue bautizado con el nombre de Francisco, el de Pizarro.
La distinción no era menor en el sistema de creencias andino: la destrucción del cuerpo por el fuego impedía su conservación y su culto, de modo que la conmutación tenía consecuencias religiosas concretas para el condenado, y no era un simple alivio de la pena. Las crónicas coinciden en presentarlo como el motivo de su aceptación.
Fue ejecutado en la plaza de Cajamarca y su cuerpo recibió exequias cristianas en la iglesia de la villa.
9.5 Las dos lecturas de la ejecución[editar]
Primera lectura: fue un asesinato judicial. Un soberano capturado por sorpresa fue juzgado por un tribunal sin jurisdicción, con cargos en parte retroactivos y en parte inaplicables, sin expediente conservado, después de haber pagado un rescate, y con la oposición documentada de una parte de los propios españoles. Es la lectura mayoritaria en la historiografía actual, peruana y no peruana.
Segunda lectura: fue una medida de necesidad militar. Una fuerza de menos de doscientos hombres, rodeada por un imperio, no podía liberar a su rehén ni custodiarlo indefinidamente ante informes de concentración de tropas. Es la justificación que ofrecieron los propios ejecutores y que recogen sus crónicas.
Las dos se apoyan en los mismos hechos y difieren en su calificación. La segunda es, además, la posición de los interesados, lo que no la descarta pero sí obliga a identificarla como tal. El emperador Carlos V reprobó por escrito la ejecución, aunque sin consecuencias prácticas para Pizarro.
10. El destino del cuerpo[editar]
Enterrado en la iglesia de Cajamarca, su cadáver desapareció pocos días después. La explicación que las crónicas consideran más probable es que sus seguidores lo retiraran para momificarlo y darle el tratamiento que la religión andina reservaba a los soberanos, cuyos mallquis eran conservados, vestidos, alimentados ritualmente y sacados en procesión.
Betanzos recogió de sus informantes que el cuerpo fue llevado hacia Quito. En 2004 la investigadora ecuatoriana Tamara Estupiñán Viteri propuso que el sitio arqueológico de Malqui-Machay, en Sigchos, provincia de Cotopaxi (
Ecuador), pudiera corresponder al lugar de reposo final de la momia. La hipótesis no ha sido confirmada y no cuenta con aceptación general.
Su paradero sigue siendo desconocido.
11. Consecuencias[editar]
La ejecución no terminó la conquista, sino que abrió una fase distinta:
- Los españoles entronizaron a Túpac Huallpa, hermano de Atahualpa, que murió a las pocas semanas, y después a Manco Inca, hijo de Huayna Cápac, como gobernante subordinado.
- Tomaron el Cusco a finales de 1533.
- Rumiñahui resistió en el norte y destruyó Quito antes de que los españoles la ocuparan; fue capturado y ejecutado en 1535.
- Manco Inca se sublevó en 1536 y sitió el Cusco y Lima; fracasado el sitio, se replegó a Vilcabamba, donde el llamado Estado neoinca sobrevivió treinta y seis años.
- En 1572, una expedición ordenada por el virrey Francisco de Toledo tomó Vilcabamba y ejecutó en la plaza mayor del Cusco al último Sapa Inca, Túpac Amaru I.
La conquista, además, no fue obra exclusiva de los españoles: en ella participaron decenas de miles de aliados indígenas de pueblos sometidos por el Cusco, un factor que la historiografía reciente ha situado en primer plano frente al relato tradicional de la superioridad tecnológica.
12. Memoria: cómo se le recuerda hoy[editar]
12.1 Dos memorias nacionales[editar]
En
Perú, Atahualpa ocupa una posición ambivalente. La tradición historiográfica de raíz cusqueña, heredada de Garcilaso, lo presentó durante siglos como usurpador responsable de la guerra que facilitó la conquista; la historiografía del siglo XX matizó ese juicio al mostrar que procede de la parcialidad derrotada en la guerra civil. Es a la vez figura de la derrota y símbolo de la resistencia.
En
Ecuador, la construcción nacional del siglo XIX y XX lo adoptó como figura fundacional, sobre la base de la tesis del nacimiento en Quito difundida por Juan de Velasco en 1789. Da nombre a calles, plazas, unidades militares y monumentos, y su imagen es de uso corriente.
Que la misma persona sea usurpador en un relato y padre fundador en otro es la muestra más clara de que su memoria no es un dato, sino una construcción posterior a los hechos.
12.2 El "cuarto del rescate"[editar]
En Cajamarca se conserva el llamado Cuarto del Rescate, único edificio de arquitectura inca que queda en pie en la ciudad y monumento visitado de forma masiva. Su identificación con la sala del rescate es tradicional y no está probada arqueológicamente: varios especialistas sostienen que se trataría más bien del recinto donde el Inca estuvo preso. El propio monumento ha figurado en listas internacionales de patrimonio en riesgo por problemas de conservación.
12.3 En la cultura[editar]
- El taki o drama andino de la muerte de Atahualpa se representa desde el periodo colonial en comunidades del Perú, Bolivia y Ecuador, en versiones en quechua y en aimara. Es una de las tradiciones dramáticas indígenas vivas más antiguas de América.
- El episodio de Cajamarca aparece en la crónica ilustrada de Guamán Poma, cuyos dibujos son la principal representación visual andina del siglo XVII.
- La obra teatral La muerte de Atahualpa y las numerosas versiones literarias del episodio, entre ellas Los reyes rojos y la pieza The Royal Hunt of the Sun (1964) de Peter Shaffer, difundieron la escena en el ámbito internacional.
- El cantautor argentino Héctor Roberto Chavero adoptó como nombre artístico Atahualpa Yupanqui, combinando los de dos gobernantes incas; es una referencia frecuente que conviene no confundir con el personaje histórico.
12.4 Lo que sigue en disputa[editar]
Hechos sobre los que hay coincidencia: su filiación como hijo de Huayna Cápac; la guerra dinástica con Huáscar y su desenlace; la captura en la plaza de Cajamarca el 16 de noviembre de 1532 mediante una emboscada preparada; la entrega efectiva de un volumen muy grande de oro y plata, con las cifras del reparto de junio de 1533; su ejecución por garrote tras el bautismo; la desaparición posterior de su cuerpo.
Cuestiones abiertas:
- Su lugar de nacimiento, disputado desde el siglo XVI y convertido después en asunto de identidad nacional.
- La identidad y el rango de su madre, de los que dependía la legitimidad sucesoria.
- Si arrojó o no el libro que le presentó Valverde: afirmado por los cronistas españoles presentes, negado por Guamán Poma.
- El número de muertos en la plaza, con cifras que triplican unas a otras y todas de procedencia española.
- Los términos exactos del rescate: si comprometía o no su libertad.
- La autoría de la muerte de Huáscar.
- La calificación de la ejecución: asesinato judicial o necesidad militar.
- El paradero de su cuerpo, con la hipótesis de Malqui-Machay sin confirmar.
Este artículo no emplea epítetos ni para Atahualpa ni para sus captores. Da la fuente de cada versión, señala su interés y deja las contradicciones a la vista en lugar de resolverlas por decisión propia.
13. Cronología[editar]
[ Desplegar / Plegar ]
| Fecha | Hecho |
|---|---|
| Hacia 1500-1502 | Nace Atahualpa, en lugar disputado |
| Hacia 1525-1527 | Muere Huayna Cápac, con su heredero, durante una epidemia |
| c. 1529-1532 | Guerra dinástica entre Atahualpa y Huáscar |
| 1532 | Huáscar es derrotado y capturado; las tropas de Atahualpa ocupan el Cusco |
| 1532 | La tercera expedición de Francisco Pizarro desembarca en la costa norte del actual Perú |
| 15 de noviembre de 1532 | Los españoles entran en Cajamarca, que encuentran vacía |
| 16 de noviembre de 1532 | Emboscada y captura de Atahualpa en la plaza de Cajamarca |
| 20 de diciembre de 1532 | Comienzan las entregas del rescate |
| Comienzos de 1533 | Muere Huáscar en Andamarca durante su traslado |
| Mayo-junio de 1533 | Fundición de los metales |
| 17 de junio de 1533 | Reparto del botín y envío del quinto real a España |
| 26 de julio de 1533 | Ejecución de Atahualpa por garrote, tras su bautismo como Francisco |
| Pocos días después | Su cuerpo desaparece de la iglesia de Cajamarca |
| 11 de agosto de 1533 | La expedición sale de Cajamarca hacia el Cusco |
| Finales de 1533 | Toma del Cusco; entronización de Manco Inca |
| 1535 | Rumiñahui es capturado y ejecutado |
| 1536 | Sublevación de Manco Inca y sitio del Cusco |
| 1572 | Caída de Vilcabamba y ejecución de Túpac Amaru I |
| 1534 | Se imprimen en Sevilla las relaciones de Xerez y de Mena |
| 1609 | Garcilaso publica los Comentarios reales |
| 1789 | Juan de Velasco publica la Historia del Reino de Quito |
| 2004 | Se propone el sitio de Malqui-Machay como posible lugar de reposo de su momia |
14. Nota sobre las fuentes[editar]
Este artículo aplica un criterio explícito, exigido por la naturaleza del material:
- Ninguna afirmación sobre Cajamarca se presenta sin decir de dónde viene. El relato del encuentro procede casi por completo de españoles que participaron en él y que necesitaban justificarlo jurídicamente; sus nombres, sus obras y su interés figuran en la sección 2.
- Las versiones indígenas se citan como fuentes, no como contrapunto decorativo, y con las mismas cautelas: son tardías, coloniales y también interesadas.
- Donde las fuentes se contradicen —el libro arrojado, el número de muertos, los términos del rescate, la autoría de la muerte de Huáscar— se dan las dos versiones con su procedencia y no se elige entre ellas.
- Las fechas erróneas de larga circulación se identifican y se explica su origen, en lugar de omitirlas: quien encuentre el 29 de agosto de 1533 en otra obra debe poder saber por qué está allí y por qué este artículo no la usa.
- No hay epítetos. No se llama "traidor" ni "mártir" a Atahualpa, ni "héroes" ni "asesinos" a los conquistadores. Se dan el acto, la fecha, la fuente y, cuando existe, la valoración atribuida a quien la formula.