Atenea
| Nombre griego | Ἀθηνᾶ (Athēnâ); también Ἀθηναία (Athēnaía) y, en poesía épica, Ἀθηναίη (Athēnaíē) |
|---|---|
| Otros nombres | Palas Atenea; Atenea Pártenos |
| Equivalente romano | Minerva |
| Ámbitos | Sabiduría, guerra estratégica y defensiva, artesanía, justicia, protección de la polis |
| Morada | Olimpo; Acrópolis de Atenas |
| Atributos | Casco, lanza, escudo, égida, olivo, mochuelo |
| Padres | Zeus, según la versión más difundida; como madre, la oceánide Metis o ninguna, por nacimiento partenogénico |
| Ciudad principal | Atenas |
| Festividad central | Panateneas |
1. Resumen[editar]
Atenea es, en la antigua religión griega, la diosa de la sabiduría, de la guerra estratégica y defensiva, de la inteligencia práctica, de la técnica, de la artesanía —en especial la textil— y del orden político.[1] Su nombre llegó al español a través del griego ático Ἀθηνᾶ (Athēnâ) o Ἀθηναία (Athēnaía), si bien en la poesía épica aparece como Ἀθηναίη (Athēnaíē). También es conocida como Palas Atenea (Παλλὰς Ἀθήνη), epíteto que una corriente antigua explica a partir de la expresión ‘ataque de una lanza’.[2] En la mitología romana fue asimilada a Minerva.
Fue una de las principales divinidades del panteón griego y uno de los doce dioses olímpicos. En la iconografía habitual suele aparecer armada con casco, lanza y escudo, equipamiento característico del hoplita, aunque su forma de guerra no equivale a la de Ares: Atenea no ama la matanza por sí misma, sino que protege la ciudad, aconseja con prudencia y apoya las empresas bélicas emprendidas con sensatez.[3] Sus otros emblemas distintivos son la égida y el mochuelo, y su principal árbol sagrado es el olivo, ligado a su disputa con Poseidón por el dominio del Ática.
La versión más tradicional de su mito la presenta como hija de Zeus, nacida de su cabeza completamente adulta y armada después de que el dios se tragara a su madre, la oceánide Metis. Atenea era además una diosa virgen, invulnerable a los asuntos amorosos, y su carácter virginal se expresó en el título de Atenea Pártenos, del que tomó nombre el Partenón de la Acrópolis ateniense. Fue patrona de Atenas y de toda el Ática, así como de otras ciudades griegas como Esparta, Tebas, Corinto, Argos y Lindos.[4]
Su influencia no se limitó al mito: ocupó un lugar central en la vida cívica ateniense, en la administración de justicia, en la educación de los jóvenes y en la organización de las asambleas. Es una de las deidades más representadas del arte griego, y su iconografía y simbolismo prolongaron su presencia en el pensamiento, la literatura y las instituciones de Occidente. En el ámbito hispanohablante, además de su estudio sistemático en manuales de mitología, su nombre fue utilizado por la revista académica chilena Atenea, publicada por la Universidad de Concepción desde 1924.
2. Nacimiento y familia[editar]
2.1. Nacimiento de la cabeza de Zeus[editar]
Homero no ofrece una explicación de la madre de Atenea ni de la forma en que llegó a existir, mientras que la mayoría de las tradiciones posteriores coinciden en que nació de la frente de Zeus.[5] Hesíodo menciona que la madre de Atenea es la oceánide Metis, la primera esposa y consejera de Zeus. Tras yacer con ella, Zeus temió las consecuencias, pues se había profetizado que Metis alumbraría hijos más poderosos que él. Para evitar ese riesgo, siguió el consejo de Gea y Urano y encerró a Metis en su vientre; pero Metis ya había concebido a una hija, Atenea, que brotaría de su frente.
Píndaro añade que Hefesto —o, según otras fuentes, Prometeo, Hermes o Palemón— abrió la cabeza de Zeus con un hacha de bronce, y que Atenea saltó completamente adulta y armada, lanzando un grito de guerra que hizo temblar a Urano y a Gea. Algunos relatos sitúan el suceso junto al río Tritón.[6] Una tradición minoritaria afirma que la égida de Atenea fue fabricada por Metis durante el tiempo que ambas pasaron juntas dentro de Zeus.
El relato del nacimiento provocó reacciones diversas en el panteón. La versión más conocida dice que Hera se molestó tanto por el hecho de que Zeus tuviera, aparentemente por sí mismo, una hija, que hizo lo propio con Hefesto. El retórico Filóstrato el Viejo, en cambio, sostuvo que Hera se regocijó con el nacimiento de Atenea como si fuera también hija suya. Atenea participó además con Hera y Poseidón en una rebelión contra Zeus, pero el motín no llegó a consumarse.
2.2. Variantes sobre sus progenitores y descendencia[editar]
Las tradiciones acerca de su origen y su familia son muy variadas. La versión canónica la hace hija de Zeus, pero circulaban otras: hija de Zeus y de la oceánide Corife; hija de Zeus y Temis; hija de Poseidón y Pólife; hija de Poseidón y el lago Tritónide; hija de Hefesto y Átide; hija de Cránao; hija del gigante Palante y Titánide; hija de Itono; hija del cíclope Brontes y Metis; e incluso, en versiones egipcias o fenicias adaptadas, hija del Nilo o de Cronos, rey de Biblos.[7]
En cuanto a su descendencia, la versión dominante la presenta como diosa virgen sin hijos. Con todo, tradiciones tardías le atribuyeron descendencia: con Zeus habría engendrado a las musas; con Helios, a los coribantes; y con Hefesto, a Apolo, a Erictonio, a Broteo o a Licno.[8] Estas variantes no expresan una duda doctrinal, sino la convivencia de múltiples mitos locales y de relecturas genealógicas posteriores.
Clemente de Alejandría llegó a enumerar hasta cinco diosas llamadas Atenea, distinguiendo entre la ateniense, la egipcia, la hija de Cronos, la hija de Zeus para los mesenios y la hija de Palante. Esa multiplicidad ilustra la dificultad de reconstruir una biografía única: el nombre Atenea se superpuso a figuras de origen diverso, absorbidas por el ciclo olímpico.
2.3. Atenea Pártenos[editar]
El carácter de Atenea ocupaba un lugar intermedio entre lo masculino y lo femenino. Un himno órfico la llama ‘masculino y femenino’, y, como Artemisa y Hestia, era una divinidad virgen cuyo corazón resultaba inaccesible a la pasión amorosa.[9] Nunca tuvo consorte ni amante, y fue conocida como Atenea Pártenos, ‘Atenea la virgen’, título del que procede el nombre de su templo más célebre, el Partenón de la Acrópolis ateniense. Esa virginidad no era un simple dato biográfico: expresaba su independencia, su pureza y su función protectora de la ciudad.
El mito de Tiresias ilustra el carácter inviolable de la diosa. Según una versión transmitida por Calímaco, Tiresias se tropezó con Atenea mientras ella se bañaba y fue cegado por ver su desnudez. Para compensarlo, la diosa le purificó los oídos y le otorgó el don de entender el lenguaje de las aves y, con él, la profecía.[10] Las tradiciones más antiguas describen siempre a la diosa vestida, y su estatua era cubierta por completo cuando se la trasladaba en los festivales áticos.
3. Mitos del ciclo ateniense[editar]
3.1. Disputa con Poseidón por el Ática[editar]
El autóctono Cécrope, de cuerpo híbrido de hombre y serpiente, fue el primer rey del Ática. En su época, los dioses decidieron repartirse las ciudades en las que cada uno habría de recibir honores. Poseidón llegó primero al Ática y, golpeando con su tridente en medio de la acrópolis, hizo brotar un mar. Después llegó Atenea y, poniendo a Cécrope por testigo, plantó un olivo. Al surgir la disputa entre ambos dioses, Zeus los separó y designó jueces; según el testimonio de Cécrope, Atenea había sido la primera en plantar el olivo, y el veredicto le otorgó el país. La diosa denominó entonces a la ciudad Atenas.[11]
Varrón transmitió una versión tardía y de carácter más político. En ella, en la ciudad de Atenas aparecieron prodigiosamente un olivo y una fuente de agua. Cécrope consultó al oráculo de Delfos, que interpretó el olivo como símbolo de Minerva y el agua como símbolo de Neptuno, dejando a los ciudadanos la elección del nombre. Los hombres votaron por Neptuno y las mujeres por Minerva; la diosa venció por un solo voto. Neptuno, furioso, hizo crecer las olas y destruyó los campos. Para apaciguarlo, los atenienses sancionaron a las mujeres: les retiraron el derecho al voto y prohibieron que los hijos llevaran nombres derivados de sus madres.[12]
3.2. Hefesto y Erictonio[editar]
Platón relata que, en tiempos antiguos, los dioses repartieron toda la tierra, y que Hefesto y Atenea —hermanos nacidos del mismo padre y unidos por su amor a la artesanía— recibieron conjuntamente la tierra de Atenas. El mito de Erictonio, uno de los primeros reyes del Ática, está ligado a esa relación.
Según una versión, Erictonio era hijo de Hefesto y Átide; según otra, de Hefesto y Atenea. El relato más conocido cuenta que Atenea se presentó ante Hefesto para que le fabricara armas. Hefesto, abandonado por Afrodita, se enamoró de ella y la persiguió. Pese a su cojera, logró acercarse e intentó forzarla; Atenea, casta, no cedió, y el semen del dios cayó en la pierna de la diosa. Asqueada, ella lo limpió con lana y lo arrojó a la tierra; del semen caído al suelo nació Erictonio.[13] Higino, en cambio, dice que Zeus había concedido a Hefesto permiso para casarse con Atenea, y que la diosa defendió su virginidad con las armas cuando el dios entró en su cámara.
Atenea crió a Erictonio a escondidas de los demás dioses, con deseo de hacerlo inmortal. Lo colocó en una cesta o cista y se la encomendó a Pándroso, hija de Cécrope, con la prohibición de abrirla. Las hermanas de Pándroso, movidas por la curiosidad, la abrieron y vieron una serpiente enroscada al niño. Unas versiones dicen que murieron atacadas por la serpiente; otras, que enloquecieron por la cólera de Atenea y se arrojaron desde la Acrópolis. Erictonio, criado por la propia diosa en el recinto sagrado, llegó a reinar en Atenas tras expulsar a Anfictión e instituyó la fiesta de las Panateneas.
4. Diosa de la guerra y protectora de héroes[editar]
4.1. Intervenciones en la Ilíada[editar]
Ya las fuentes arcaicas describen a Atenea como diosa de la guerra y como ‘la primera en la línea de batalla’. La Teogonía la llama de ojos glaucos, terrible, belicosa, conductora de ejércitos, invencible y augusta, a la que encantan los tumultos, guerras y batallas. Sin embargo, su belicosidad es de naturaleza distinta a la de Ares: no disfruta del derramamiento de sangre y suele actuar como consejera y freno de los impulsos destructivos.
En la Ilíada, Atenea interviene directamente para calmar la furia de Aquiles hacia Agamenón. Posteriormente lo asiste en el duelo decisivo contra Héctor, tomando la forma de Deífobo para engañar al héroe troyano y devolverle la lanza a Aquiles.[14] También asiste a Diomedes: le sana las heridas, le infunde el valor de su padre Tideo y le retira de los ojos la niebla que impide a los mortales distinguir a los dioses de los hombres, con la única excepción de permitirle atacar a Afrodita.
4.2. Héroes asistidos[editar]
La acción de Atenea no sustituye la voluntad del héroe: le enseña cómo vencer, le da armas, le aconseja en el momento crítico y le protege cuando la prudencia lo exige. Entre los héroes más beneficiados por su favor figuran, además de Aquiles y Diomedes, los siguientes:
- Belerofonte: la diosa se le aparece en sueños y le entrega la brida de oro con la que doma a Pegaso.
- Jasón: por consejo suyo, Argos construye la nave Argo, y Atenea coloca en la proa un madero parlante de Dodona.
- Perseo: guía su mano para decapitar a Medusa y, posteriormente, incorpora la cabeza de la Gorgona a su escudo.
- Odiseo: actúa como motor estratégico durante toda la Odisea: detiene a las tropas, le salva del naufragio, lo disfraza de anciano y desvía las flechas de los pretendientes.
- Telémaco: adoptando la forma de Méntor, lo guía y le consigue una nave.
- Teseo: lo aconseja durante la batalla de los lapitas contra los centauros.
- Tideo: la diosa corre al campo de batalla con un remedio para otorgarle la inmortalidad, pero se retira horrorizada cuando el héroe, salvajemente, devora los sesos de Melanipo.
- Heracles: recibe de ella armas, una túnica, crótalos de bronce para ahuyentar a los pájaros del Estínfalo y auxilio en varios trabajos, desde el descenso al inframundo hasta la guerra contra los gigantes.
- Cadmo: le aconseja sembrar los dientes del dragón ismenio, de los que nacen los guerreros espartos.
- Dánao: por consejo suyo construye la primera nave para huir de los hijos de Egipto.
- Asclepio: recibe de ella la sangre de Medusa, con la que puede resucitar a los muertos.
- Orestes: actúa como jueza en su juicio por la muerte de su madre Clitemnestra y emite el voto de calidad que lo absuelve.
4.3. Enfrentamientos con Ares y otros dioses[editar]
Atenea venció dos veces en combate a Ares, pese a ser este el dios más directamente asociado a la guerra. En El escudo de Heracles, ambos dioses se enfrentan apoyando a Heracles y a Cicno respectivamente; Atenea desvía la lanza que Ares arroja contra Heracles. En la Ilíada, Ares logra acertarle con una lanza en la égida, pero Atenea retrocede, alza una enorme piedra y la arroja al cuello de Ares, derribándolo en el suelo. Triunfante, se jacta de ser mejor que él.
También participó en la guerra contra los gigantes, la Gigantomaquia. Atenea arrojó sobre Encélado huido la isla de Sicilia, y, tras arrancar la piel a Palas, la usó para proteger su propio cuerpo en el combate. Diversas fuentes le atribuyen la eliminación de otros gigantes, como Alcioneo, Asterio, Eríctipo, Mimante, Porfirión y Tifón. Cuando los titanes intentaron subir al cielo, Atenea combatió junto a Zeus, Apolo y Artemisa para arrojarlos al Tártaro.
5. Diosa de la sabiduría, la técnica y la polis[editar]
5.1. Invenciones y artes[editar]
Atenea era vista como protectora y maestra tanto de los hombres, en las artes técnicas y la guerra, como de las mujeres, en las labores domésticas y culturales. Su enseñanza de las artes civilizadoras consolidó su imagen de diosa de la sabiduría aplicada a todos los ámbitos de la vida.[15] Se le atribuían numerosas invenciones: la flauta, la trompeta, la olla de barro, el arado, el rastrillo, el yugo para bueyes, la brida del caballo, el carro y el barco; se decía también que fue la primera en enseñar la ciencia de los números y todas las artes femeninas, como la cocina, el tejido y el hilado.
Su genio abarcaba la música y la danza: se le consideraba inventora de la flauta y la trompeta, y de la danza de guerra pírrica, que habría ejecutado por primera vez en la celebración de la victoria de los dioses sobre los gigantes. En conjunto, Atenea y Hefesto eran los grandes patrones de las artes útiles y ornamentales, por lo que recibió el epíteto de Ergane. Con el tiempo, autores posteriores la consideraron diosa de toda la sabiduría, el conocimiento y el arte, y la representaron sentada a la derecha de Zeus, apoyándolo con sus consejos.
5.2. Agricultura del Ática[editar]
Una serie de fábulas y usos propios de la religión ateniense representa a Atenea como ayudante y protectora de la agricultura. Se la tenía por inventora del arado y del rastrillo; se le atribuía la creación del olivo, la enseñanza de uncir los bueyes para arar, el cuidado de la cría de caballos y la instrucción en su doma mediante bridas, otra invención suya. Erecteo y Erictonio, honrados en el Ática como poderes del suelo fértil, eran considerados hijos adoptivos de la diosa.
Los nombres de sus primeras sacerdotisas, las hijas de Cécrope —Aglauro, Pándroso y Herse— significan respectivamente ‘aire puro’, ‘lluvia’ y ‘rocío’: personificaciones de las cualidades climáticas que resultaban valiosas para el territorio ateniense. Esa red de asociaciones vincula a la diosa con la fertilidad, la humedad y el cultivo ordenado de la tierra, lejos de la imagen exclusivamente belicosa que a veces se le atribuye en la cultura popular.
5.3. Justicia y asambleas[editar]
Atenea era también protectora del crecimiento de los niños, salud y alejamiento de la enfermedad, y en Atenas oficiaba como deidad patrona del Estado. Protegía la boulé ateniense; en Esparta, la apella y el ágora; y en otras regiones presidía uniones más amplias de comunidades. Además mantenía la autoridad de la ley, la justicia y el orden en las cortes y en la asamblea del pueblo. Se creía que había instituido la antigua corte del Areópago, y que en los casos de empate entre jueces daba un voto decisivo en favor del acusado.[16]
Esa faceta judicial se expresa con claridad en las Euménides de Esquilo, donde Atenea actúa como jueza en el juicio a Orestes. Su protección de la ciudad durante la guerra era, a su vez, parte de la misma función cívica: promovía la prosperidad interna, fomentaba la agricultura y la industria, y la misma autoridad que mantenía en la paz se convertía en defensa frente a los enemigos externos. Por eso no debe confundirse su guerra con la de Ares, Eris o Enío: la suya era una guerra prudente, subordinada a las ventajas que obtenía el Estado.
6. Episodios troyanos[editar]
6.1. Juicio de Paris[editar]
El juicio de Paris es uno de los episodios más conocidos del ciclo troyano y funciona como detonante de la guerra. Alejandro (Paris) raptó a Helena por designio de Zeus, que quería dar fama a su hija. Eris arrojó una manzana destinada a la más bella entre Hera, Atenea y Afrodita, y Zeus ordenó a Hermes que condujera a las tres ante Alejandro en el monte Ida para que actuara como juez. Las diosas prometieron dones a Alejandro: Hera, el reino sobre todos los hombres; Atenea, la victoria en la guerra; Afrodita, el matrimonio con Helena. Él decidió a favor de Afrodita, lo que selló la hostilidad de Atenea hacia Troya.
6.2. Apoyo a los aqueos[editar]
En la guerra de Troya, Hera y Atenea apoyaron decididamente a los aqueos frente a los troyanos. Atenea aconsejó a Odiseo detener la fuga de las tropas, lo guió en la retirada del campamento troyano y le envió presagios. En los momentos decisivos de la contienda, su favor se tradujo en la protección de los héroes aqueos y en el debilitamiento de los troyanos, ya fuera interviniendo directamente en los duelos o auxiliando a sus protegidos con recursos que iban desde la curación de heridas hasta el engaño permitido por disfraces y transformaciones.
7. Culto, iconografía y legado[editar]
7.1. Epítetos y fiestas[editar]
La multiplicidad de funciones de Atenea se refleja en su larga serie de epítetos. Entre los más importantes figuran: Atenea Polias, protectora del Estado; Atenea Fratria, protectora de las fratrías y de las casas; Atenea Higía, vinculada a la salud; Atenea Prómachos, ‘la que combate en primera línea’; y Atenea Ergane, patrona de las artes y los oficios. El epíteto Tritonia o Tritogenia se explicaba de diversas maneras, asociado a ríos o fuentes llamados Tritón en distintas regiones.[17]
Su festividad principal eran las Panateneas, instituidas, según el mito ateniense, por Erictonio, y celebradas en la ciudad que llevaba su nombre. Otras fiestas menores, como las Arreforias, estaban ligadas a la fertilidad de la tierra y al culto de las hijas de Cécrope. La devoción a Atenea era, en conjunto, una de las columnas de la identidad ateniense.
7.2. Representaciones artísticas[editar]
Atenea es una de las deidades más representadas del arte griego. Su imagen se consolidó en el siglo V a. C. con obras como la Atenea Prómachos de Fidias, erigida en la Acrópolis, y la Atenea Pártenos del Partenón, descritas por Pausanias y Plinio el Viejo. El mismo esquema iconográfico se repite de forma sistemática en la cerámica ática, especialmente en las ánforas panatenaicas y en vasos de figuras negras y rojas, donde la diosa aparece equipada como guerrera en escenas mitológicas y cívicas.
La escultura romana copió y difundió los tipos griegos. Entre las copias más conocidas se cuentan la Atenea Giustiniani, de los Museos Vaticanos, atribuida a un original de Fidias, y el tipo denominado Palas de Velletri, cuya copia de la Gliptoteca de Múnich deriva de una estatua votiva de Cresilas en Atenas. En estas representaciones, la diosa suele llevar casco corintio, lanza, escudo y égida, y a menudo aparece con el mochuelo, símbolo de sabiduría, vigilancia y clarividencia.
7.3. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La figura de Atenea ha tenido una presencia constante en la cultura de habla hispana a través de los manuales de mitología clásica. Obras académicas publicadas en España, como los diccionarios mitológicos de Arthur Cotterhell, Jenny March y Patricio de la Escosura, dedican entradas sistemáticas a la diosa, y su nombre aparece de manera habitual en los programas escolares y universitarios de cultura clásica.[18] El término paladio, derivado de Palas, pasó al léxico común para designar aquello que protege o garantiza la seguridad de una comunidad, y la pareja Atenea–Minerva sigue evocándose en instituciones culturales y académicas.
En Chile, la Universidad de Concepción publica desde 1924 la revista académica Atenea, dedicada a la investigación y a la reflexión crítica sobre la cultura chilena y latinoamericana, con especial atención a las artes, la literatura, la historia, la sociología y otras ciencias. La revista es de periodicidad bianual, se publica en español y está indexada en Arts and Humanities Citation Index, Hispanic American Periodicals Index, SciELO y Redalyc.[19] El préstamo del nombre de la diosa a una publicación que aspira al conocimiento y a la reflexión es un ejemplo de la permanencia de su simbolismo fuera del mundo propiamente religioso.
8. La revista Atenea[editar]
Atenea es una revista académica chilena, evaluada por pares y de aparición bianual, que contiene investigaciones y reflexiones críticas sobre la cultura chilena y latinoamericana. Cubre campos como las artes, la literatura, la historia, la sociología y otras ciencias, y es publicada por la Universidad de Concepción. Su abreviatura oficial es Atenea y su historia comienza en 1924, lo que la convierte en una de las publicaciones de larga data en el ámbito universitario chileno.
La revista está indizada en bases de datos y sistemas de información reconocidos: Arts and Humanities Citation Index, Hispanic American Periodicals Index, SciELO y Redalyc. Su númeroISSN es 0716-1840 y su ISSN electrónico es 0718-0462; el OCLC de la publicación es 56417036 y el LCCN es 82642642. La Biblioteca Nacional de Chile, a través de Memoria Chilena, conserva información y archivos sobre la revista, lo que documenta su valor patrimonial para la historia intelectual del país.[20]
Aunque lleva el nombre de la diosa griega, la revista no es una publicación de estudios clásicos, sino un espacio general de producción académica en español. El título funciona como emblema del conocimiento y de la reflexión crítica, en sintonía con el papel de Atenea como protectora de la sabiduría, las artes y la vida cívica.
Notas[editar]
Detienne, Marcel y Vernant, Jean-Pierre (1988): Las artimañas de la inteligencia: la mêtis en la Grecia antigua. Madrid, Taurus; Burkert, Walter (2011): Religión griega: arcaica y clásica. Madrid, Akal; Loraux, Nicole (2007): Nacido de la tierra: mito y política en Atenas. Buenos Aires, El Cuenco de Plata. ↩︎
El Primer Mitógrafo Vaticano (122) recoge la explicación de Palas a partir de ἀπὸ τοῦ παλλεῖν, esto es, ‘ataque de una lanza’, y menciona también la isla de Palene o la muerte del gigante Palas como explicaciones alternativas. ↩︎
Himno homérico a Atenea (XI); Ilíada V, 880; Ilíada I, 400. ↩︎
Pausanias, Descripción de Grecia III 17, 1-3 (Esparta); IX, 12, 2 (Tebas); II, 4, 1 (Corinto); II, 24, 2 (Argos); Píndaro, Olímpicas VII (Lindos). ↩︎
Ilíada V, 880. ↩︎
Píndaro, Olímpicas VII, 35 y ss.; escolio a Píndaro, Olímpicas VII, 66; Apolodoro, Biblioteca mitológica I 3, 6. ↩︎
La enumeración de variantes procede de fuentes antiguas: Hesíodo, Teogonía 886 y ss.; Cicerón, Sobre la naturaleza de los dioses 3.59; Diodoro Sículo, Biblioteca histórica VI 1, 9; Heródoto, Historias IV 180, 5; Pseudo-Apolodoro, Biblioteca mitológica III 14.6; Clemente de Alejandría, Protréptico § 2.20; Eusebio de Cesarea, Preparación para el Evangelio. ↩︎
Estrabón, Geografía X, 3, 19; Cicerón, Sobre la naturaleza de los dioses 22, 55; Isidoro de Sevilla, Orígenes III, 14; Spanheim (1697), In Callimachi hymnos observationes, p. 644. ↩︎
Himno homérico a Afrodita (V, 7-15); Pausanias, Descripción de Grecia I, 24, 5; Apolodoro, Biblioteca mitológica III, 14, 6. ↩︎
Calímaco, Himnos 546 y 589; Apolodoro, Biblioteca mitológica III 6, 7. ↩︎
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca mitológica III 14, 1. ↩︎
Varrón, citado por San Agustín, La ciudad de Dios XVIII, 9. ↩︎
Pseudo-Apolodoro, Biblioteca mitológica III 14, 6; Higino, Fábulas 66. ↩︎
Ilíada I, 188-222 y XXII, 214-305. ↩︎
Himno homérico XX, 1-5; Ilíada XV, 411-412; Odisea II, 116-118; Ovidio, Las metamorfosis VI, 5-25; Esquilo, Euménides 681-710; Platón, Protágoras 321d. ↩︎
Esquilo, Euménides 753. ↩︎
Pausanias, Descripción de Grecia IX 33, 8. ↩︎
Cotterhell, Arthur (2008): Mitos. Diccionario de mitología universal. Ariel; March, Jenny (2008): Diccionario de mitología clásica. Crítica; de la Escosura, Patricio (2005): Manual de mitología. Maxtor. ↩︎
Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile, artículo «Atenea (1924-)», consultado el 27 de enero de 2016; sitio oficial en SciELO. ↩︎
Los datos de ISSN electrónico e impreso, OCLC y LCCN corresponden a la ficha de la revista en la Wikipedia en inglés; su verificación cotejada se recomienda antes de la publicación definitiva. ↩︎