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Baby boomer

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Baby boomer
Baby boomer
Tipo Cohorte demográfica / generación
Rango de fechas común 1946–1964
Precedida por Generación silenciosa
Sucedida por Generación X
Contexto Explosión de natalidad posterior a la Segunda Guerra Mundial
Ámbito Mundial, con variaciones nacionales
Subgrupos comunes Boomers tempranos (1946–1955); boomers tardíos o Generación Jones (1956–1964)

1. Resumen[editar]

Los baby boomers —a menudo abreviados como boomers— son la cohorte demográfica que sigue a la generación silenciosa y precede a la generación X. La generación suele definirse como las personas nacidas entre 1946 y 1964, durante la explosión de natalidad que se produjo después de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de una periodización ampliamente aceptada por organismos como el Pew Research Center, la Oficina del Censo de los Estados Unidos, la Oficina de Estadísticas Laborales estadounidense, la Reserva Federal, la Oficina de Estadísticas de Australia y la consultora Gallup, entre otros.

Las fechas exactas, el contexto demográfico y los marcadores culturales pueden variar según el país o el autor. El auge de natalidad ha sido descrito de diversas maneras: como una «onda expansiva» y como «el cerdo en la pitón», una metáfora que compara el abultamiento estadístico de una cohorte con el engrosamiento que recorre a una serpiente.[1] A escala mundial se ha estimado que los baby boomers representan alrededor del 15 % de la población, aunque se trata de una cifra aproximada y dependiente del rango de años que se utilice.

En Occidente, un rasgo particular de esta generación fue que su gran tamaño numérico la convirtió desde temprano en objeto de estudio, de mercado y de discurso político. La infancia de los boomers coincidió con una época de prosperidad económica y de rápido progreso tecnológico; muchos crecieron esperando que el mundo mejorara con el tiempo. En su juventud y primera vida adulta, su peso demográfico contribuyó a fenómenos como la contracultura de los años sesenta, los movimientos por los derechos civiles, la segunda ola del feminismo y los conflictos en torno a la guerra de Vietnam. Ya en el siglo XXI, el envejecimiento de esta cohorte es uno de los principales vectores de los debates sobre pensiones, sistemas de salud y mercados laborales en los países desarrollados.

2. Etimología y denominación[editar]

2.1. Origen de la expresión «baby boom»[editar]

La palabra «baby boom» se refiere a un aumento notable de la tasa de natalidad. El crecimiento de la población posterior a la Segunda Guerra Mundial fue descrito como un boom por varios periodistas. En una columna publicada en la edición del 4 de mayo de 1951 del New York Post, Sylvia F. Porter empleó la expresión a partir del aumento de casi 2,36 millones de personas en la población de Estados Unidos registrado hacia 1950.[2] Ya en 1948 revistas como Newsweek y Time habían tratado el incremento de nacimientos como un fenómeno económico y social, con titulares como «Babies Mean Business» y «Baby boom».

En español, la Fundéu recomienda escribir la expresión «baby boom» en cursiva y separada, por ser un extranjerismo no adaptado. Para referirse a sus integrantes, se ha usado tanto el anglicismo «baby boomers» como, en menor medida, las perífrasis «generación del baby boom» o «generación de la explosión de natalidad».[3]

2.2. Primer uso de «baby boomer»[editar]

El primer uso registrado del término «baby boomer» se encuentra en un artículo del diario Daily Press de enero de 1963, firmado por Leslie J. Nason, que describía el aumento masivo de matriculaciones universitarias a medida que los boomers de más edad llegaban a la edad adulta. El Oxford English Dictionary data el sentido moderno del término en un artículo de The Washington Post del 23 de enero de 1970.[4]

La popularización del vocablo se produjo de forma paralela a la creciente tendencia de la sociedad a interpretar la historia reciente y sus conflictos en términos generacionales, un enfoque que hasta mediados del siglo XX era relativamente nuevo.

3. Rango de fechas y definiciones[editar]

3.1. El consenso 1946–1964[editar]

La definición más extendida sitúa a los baby boomers entre 1946 y 1964. El diccionario en línea Merriam-Webster define al baby boomer como «una persona nacida durante un periodo de tiempo en el que se produce un marcado aumento de la tasa de natalidad de una población», y precisa que suele considerarse que ese periodo abarca los años comprendidos entre 1946 y 1964. El Pew Research Center, la Oficina del Censo de los Estados Unidos, la Oficina de Estadísticas Laborales, la Reserva Federal y Gallup coinciden en ese rango o en una formulación equivalente, como «individuos nacidos en Estados Unidos entre mediados de 1946 y mediados de 1964».

La Oficina de Estadísticas de Australia y el Social Research Center de Australia también definen a los baby boomers como los nacidos entre 1946 y 1964. Landon Jones, en su libro Great Expectations: America and the Baby Boom Generation (1980), delimitó igualmente el periodo entre 1946 y 1964.

En Estados Unidos, la generación puede dividirse en dos cohortes amplias. Los llamados Leading-Edge Baby Boomers (boomers de vanguardia) son los nacidos entre 1946 y 1955, y alcanzaron la edad adulta durante la época de la guerra de Vietnam y la lucha por los derechos civiles. Representan un poco más de la mitad de la generación, alrededor de 38 millones de personas. La otra mitad, denominada Late Boomers, Trailing-Edge Boomers o, en algunos análisis, Generación Jones, nació entre 1956 y 1964 y llegó a la mayoría de edad en los años de malestar económico y político de los setenta, con episodios como el escándalo Watergate y la recesión de 1973–1975. Esta segunda cohorte comprende alrededor de 37,8 millones de personas, según datos derivados de los registros de nacimientos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.[5]

3.2. Variaciones nacionales y académicas[editar]

Aunque el rango 1946–1964 es el más citado, no es el único. William Strauss y Neil Howe, en su libro Generations de 1991, definen a la generación del baby boom como la cohorte nacida entre 1943 y 1960: demasiado joven para tener memoria personal de la Segunda Guerra Mundial, pero suficientemente mayor para recordar la posguerra estadounidense anterior al asesinato de John F. Kennedy.

En Canadá, David Foot, autor de Boom, Bust and Echo: Profiting from the Demographic Shift in the 21st Century (1997), definió al boomer canadiense como quien nació entre 1947 y 1966, los años en los que se superaron los cuatrocientos mil nacimientos anuales. El propio Foot reconoció que se trata de una definición demográfica y que, culturalmente, los límites pueden no ser tan nítidos.[6] Doug Owram, por su parte, sostiene que el auge canadiense tuvo lugar entre 1946 y 1962, pero que en términos culturales los boomers nacieron entre los últimos años de la guerra y alrededor de 1955 o 1956. Owram señala que los nacidos en la primera mitad de los años sesenta pueden sentirse desconectados de los marcadores culturales de los primeros boomers.

En Australia, Bernard Salt sitúa el baby boom entre 1946 y 1961. En Francia, la socióloga y política Michèle Delaunay, en Le Fabuleux Destin des Baby-Boomers (2019), sostiene que la generación del baby boom tuvo lugar entre 1946 y 1973, mientras que para España propone el rango 1958–1975. Otro historiador francés, Jean-François Sirinelli, en Les Baby-Boomers: Une génération 1945-1969 (2007), delimita la generación francesa entre 1945 y 1969.

La Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido ha descrito que el país tuvo dos picos de natalidad a mediados del siglo XX: uno inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial y otro en torno a los años sesenta, con una natalidad más baja durante parte de los cincuenta. Esta pluralidad de criterios refuerza la idea de que el baby boom no fue un fenómeno idéntico en todos los países.

3.3. La Generación Jones[editar]

El término «Generación Jones» se usa a veces para describir a quienes nacieron aproximadamente entre 1954 y 1965, en la zona de transición entre los boomers y la generación X. También se lo utiliza como etiqueta de los boomers tardíos nacidos entre 1956 y 1964.[7] Sus integrantes citan experiencias de vida distintas de las de los boomers más viejos: alcanzaron la mayoría de edad en los años setenta, marcados por la inflación, la crisis del petróleo y el desencanto posterior al ímpetu de los sesenta, más que en la década contracultural propiamente dicha. En Estados Unidos, los primeros boomers tienden a identificarse más con el Partido Demócrata, mientras que los boomers tardíos se inclinan con mayor frecuencia hacia el Partido Republicano.

4. Contexto histórico[editar]

4.1. La posguerra y la prosperidad económica[editar]

En Europa y América del Norte, los baby boomers se criaron en un periodo de creciente prosperidad y de expansión de los subsidios gubernamentales para la vivienda y la educación. Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos impulsó el Plan Marshall para reconstruir Europa occidental, mientras que la Unión Soviética hizo lo propio en Europa oriental mediante el Consejo de Asistencia Económica Mutua. En ambos lados del Atlántico, hacia los años sesenta se alcanzó el pleno empleo. El automóvil se convirtió en un bien común en Europa occidental y, en menor medida, en Europa oriental y América Latina, al tiempo que los gobiernos construían o ampliaban redes de transporte público a un ritmo sin precedentes.

Bienes antes considerados de lujo —la lavadora, el lavavajillas, el refrigerador y el teléfono— entraron en la producción en masa para el consumidor medio. Adelantos tecnológicos como los plásticos, la televisión, la cinta magnética, los transistores, los circuitos integrados y el láser contribuyeron a una mejora notable del nivel de vida de la población en el mundo desarrollado. En palabras del historiador Eric Hobsbawm, fue una «época dorada» de optimismo, crecimiento y ampliación de la clase media.[8]

La demanda de vivienda se disparó. Los gobiernos de Occidente y de los países socialistas subvencionaron masivamente la construcción, a menudo con grandes conjuntos de apartamentos en altura. En Estados Unidos comenzó la suburbanización masiva, un fenómeno más intenso que en las democracias europeas porque los desplazamientos largos eran menos asequibles al otro lado del Atlántico. Los suburbios desarrollaron sus propios centros comerciales y de entretenimiento.

La salud pública mejoró con los programas de vacunación. En el Reino Unido, la introducción de vacunas contra la poliomielitis, el sarampión y la tosferina en los años cincuenta y sesenta hizo desplomarse las tasas de infección, aunque con repuntes puntuales atribuibles a la reticencia vacunal. En el mundo desarrollado, la esperanza de vida aumentó en torno a siete años entre los años treinta y los sesenta. Los boomers alcanzaron la pubertad, además, a edades más tempranas que las generaciones anteriores.

4.2. De la contracultura a la reacción conservadora[editar]

El gran tamaño de la cohorte joven contribuyó a una inestabilidad política considerable durante los años sesenta y setenta. En Occidente, los boomers mayores llegaron a la edad adulta en plena contracultura de mediados de los sesenta y comienzos de los setenta. Eventos como la Beatlemanía, el festival de Woodstock, las protestas contra la guerra de Vietnam y la llegada a la Luna de la misión Apolo 11 marcaron a los primeros boomers. Los boomers tardíos, en cambio, vivieron su juventud en la «era del malestar» de los años setenta, con el Watergate, la recesión de 1973–1975, la crisis del petróleo de 1973, el Bicentenario de Estados Unidos y la crisis de los rehenes en Irán.

La generación no fue cultural ni políticamente homogénea. Muchos de sus integrantes se inclinaron por opciones moderadas o conservadoras, en contra de la contracultura, sobre todo quienes hicieron carrera en el ejército, la justicia, los negocios y el Partido Republicano estadounidense. A partir de los años ochenta, una parte importante de los boomers se volvió más conservadora, y muchos manifestaron arrepentimiento por los cambios culturales que habían impulsado o acompañado en su juventud. La elección de Ronald Reagan en 1980 y 1984 contó con un fuerte respaldo de esta generación, que se había convertido en el mayor bloque demográfico de votantes a comienzos de los ochenta.

En China, los boomers crecieron durante la Revolución Cultural, cuando se cerraron instituciones de enseñanza superior y muchas personas fueron enviadas al campo por razones políticas. Cuando a finales de los años setenta el país introdujo elementos de economía de mercado, la mayor parte de esa cohorte quedó en desventaja para ocupar los nuevos puestos de trabajo, por no haber tenido acceso a la educación superior.

5. Demografía[editar]

5.1. América del Norte[editar]

Con su definición de baby boomers como las personas nacidas entre 1946 y 1964, el Pew Research Center estimó que en 2019 había 71,6 millones de boomers en Estados Unidos. Aunque durante varias décadas fueron la generación más numerosa del país, alrededor de 2020 los millennials los superaron como la mayor cohorte adulta, según la misma institución.

La teoría de la «ola de edad» sugiere que la jubilación masiva de los boomers pudo contribuir a la desaceleración económica de 2007–2009. Sin embargo, hacia 2018 el 29 % de los estadounidenses de 65 a 72 años seguía activo en el mercado laboral, según el Pew Research Center. Quienes permanecían trabajando después de los 65 años tendían a ser graduados universitarios, blancos y residentes de las grandes ciudades. Prolongar la vida laboral resultaba económicamente racional, porque cuanto más se retrasara la jubilación, mayores podían ser los beneficios de la Seguridad Social una vez solicitados.

En Canadá, la combinación de fecundidad por debajo del reemplazo y creciente esperanza de vida produjo un envejecimiento paulatino de la población. En 2015, Statistics Canada informó que, por primera vez en la historia del país, había más personas de 65 años o más que menores de 15. Uno de cada seis canadienses era mayor de 65 años en julio de 2015. Pese a ello, Canadá seguía siendo en ese momento la segunda nación más joven del G7. El economista y demógrafo David Foot advirtió que los responsables de las políticas ignoraron esa tendencia durante décadas y que la jubilación de la generación del baby boom haría más lento el crecimiento económico al tiempo que aumentaría la demanda de apoyo social.

5.2. Europa[editar]

Desde aproximadamente 1750 hasta 1950, Europa occidental pasó de tasas altas de natalidad y mortalidad a tasas bajas en ambas variables. A fines de los años sesenta o setenta, la mujer europea promedio tenía menos de dos hijos. Aunque los demógrafos esperaron al principio una corrección, ese repunte nunca se produjo. Hubo un aumento de la fecundidad en algunos países europeos a fines del siglo XX, especialmente en Francia y Escandinavia, pero sin volver al nivel de reemplazo; el repunte se debió en gran medida a la maternidad de mujeres de mayor edad. Entre 1960 y 1985, los estados de la Comunidad Económica Europea registraron un aumento sostenido de los divorcios y de los nacimientos fuera del matrimonio, al tiempo que caía la fecundidad. Una encuesta de 1981 mostró que, mientras más de la mitad de los mayores de 65 años pensaba que las mujeres necesitaban tener hijos para realizarse, solo el 35 % de los jóvenes de 15 a 24 años compartía esa idea.

El economista Gary Becker argumentó que la caída de la fecundidad era económicamente racional: la urbanización y la disminución de la mortalidad infantil redujeron los beneficios de tener muchos hijos y aumentaron los costos de criarlos. Invertir más en menos hijos se volvió lo más sensato. A este primer cambio se sumó una segunda transición demográfica: en los años sesenta, amplios sectores pasaron de valores tradicionales y comunales a perspectivas más expresivas e individualistas, impulsados por el acceso a la educación superior y la difusión de estilos de vida que antes solo practicaba una minoría culta.

A comienzos del siglo XXI, Europa sufre un envejecimiento de la población. El problema es especialmente agudo en Europa del Este, mientras que en Europa occidental se ve aliviado por la inmigración internacional. Investigaciones de demógrafos y politólogos como Eric Kaufmann, Roger Eatwell y Matthew Goodwin sugieren que ese cambio etnodemográfico inducido por la inmigración es una de las razones principales de la reacción pública en forma de populismo nacional en las democracias liberales ricas, un ejemplo de la cual fue el referéndum británico de 2016 que aprobó el Brexit.

En 2018, el 19,70 % de la población de la Unión Europea tenía al menos 65 años. La edad media del bloque era de 43 años en 2019, frente a unos 29 años en los años cincuenta. En 2015, la tasa media de fecundidad de una mujer europea era de 1,5 hijos, por debajo de los 2,6 de 1960. Aunque la Unión Europea sigue recibiendo inmigrantes netos, el flujo no basta para compensar la baja fecundidad. En 2017, la edad media era de 53,1 años en Mónaco, 45 en Alemania e Italia, 43 en Grecia, Bulgaria y Portugal, y 43 también en Austria, Croacia, Letonia, Lituania, Eslovenia y España, en todos los casos entre los países más envejecidos del mundo junto a Japón y Bermudas.

5.3. Asia[editar]

La cohorte del baby boom de China es la más grande del mundo. Durante el Gran Salto Adelante, el Partido Comunista Chino alentó a las parejas a tener tantos hijos como fuera posible, al considerar que se necesitaba una fuerza laboral creciente para el desarrollo socialista.[9] El periodista y fotógrafo Howard French, que pasó muchos años en China, describió que a mediados de los años 2010 numerosos barrios chinos estaban desproporcionadamente llenos de personas ancianas, a las que los propios chinos llamaban «generación perdida»: crecieron durante la Revolución Cultural, cuando se desalentó la educación superior y se envió a mucha gente al campo. Cuando los baby boomers chinos se jubilan desde finales de los años 2010, las personas que los reemplazan en el mercado laboral son una cohorte mucho más pequeña debido a la política de un solo hijo. Esto plantea al gobierno central un dilema económico entre gastar en pensiones y bienestar social para los ancianos o gastar en el ejército para sus objetivos geopolíticos.

Japón tiene una de las poblaciones más envejecidas del mundo y una fecundidad persistentemente por debajo del reemplazo, en torno a 1,4 hijos por mujer. Su población alcanzó su punto máximo en 2017, y las proyecciones sugieren que los ancianos llegarán a ser el 35 % de la población hacia 2040. En 2018, Japón ya era una sociedad «superenvejecida», con el 27 % de sus habitantes por encima de los 65 años. Su edad media era de 47 años en 2017.

En Corea del Sur, el baby boom se produjo después de la guerra de Corea, y el gobierno impulsó inicialmente que las parejas no tuvieran más de dos hijos. La fecundidad se mantuvo por encima del reemplazo hasta bien entrados los años setenta, pero desde entonces ha caído de forma marcada, debido a la reducción de las oportunidades económicas de los jóvenes y a la liberación de las mujeres. Los subsidios posteriores no lograron revertir la tendencia, y Corea del Sur presenta en la actualidad una de las fecundidades más bajas del mundo, con una tasa total de fecundidad inferior a un hijo por mujer.

Según el Consejo de Desarrollo Nacional de Taiwán, la población de la isla podría empezar a reducirse hacia 2022 y la población en edad laboral podría caer un 10 % hacia 2027. Alrededor de la mitad de los taiwaneses tendrían 50 años o más hacia 2034. Al ritmo actual, Taiwán pasaría de sociedad envejecida a superenvejecida —con el 21 % de la población mayor de 65 años— en ocho años, en comparación con siete años para Singapur, ocho para Corea del Sur, once para Japón, catorce para Estados Unidos, veintinueve para Francia y cincuenta y uno para el Reino Unido.

5.4. América Latina y el mundo hispanohablante[editar]

El término «baby boom» es de uso corriente también en la prensa y en los estudios demográficos de América Latina, aunque el fenómeno no coincide exactamente con el calendario de Estados Unidos o Europa. En varios países latinoamericanos, la natalidad se mantuvo alta durante gran parte del siglo XX y comenzó a descender de forma sostenida más tarde, en muchos casos entre los años sesenta y setenta. En consecuencia, la aplicación del rango 1946–1964 a América Latina es aproximada y sirve más como referencia comparativa que como frontera estricta. Asimismo, el auge de natalidad no se produjo de manera simultánea en todos los países de la región[sin verificar].

En España, la académica francesa Michèle Delaunay propone situar el baby boom entre 1958 y 1975, un periodo posterior al de la mayoría de los países de Europa occidental y más cercano al del crecimiento económico español de los años sesenta y primeros setenta. La Fundéu, por su parte, recomienda escribir «baby boom» en cursiva y sin guion, y recuerda que puede emplearse la traducción «explosión de natalidad».[3:1]

En el ámbito hispanoamericano, la generación se describe a menudo con los anglicismos «baby boomers» o «boomers», y en textos más formales se habla de «generación del baby boom» o «generación de la explosión demográfica». No existe una variante local única del término comparable al español, y el uso depende del registro y del país.

6. Características por etapas de vida[editar]

6.1. Infancia y televisión[editar]

En Occidente, los baby boomers fueron la primera generación que creció con la televisión. Programas infantiles y familiares de los años cincuenta y sesenta formaron parte de su socialización: Howdy Doody, The Mickey Mouse Club, I Love Lucy, Captain Video, Captain Kangaroo, Father Knows Best, Leave It to Beaver, Bonanza, The Soupy Sales Show, The Twilight Zone, The Andy Griffith Show, The Ed Sullivan Show, Gilligan's Island, The Addams Family, Bewitched, I Dream of Jeannie, Batman y Star Trek, entre muchos otros. La radio transistorizada, un dispositivo personal relativamente barato, permitió a los adolescentes de la posguerra escuchar música fuera del control familiar, lo que reforzó la autonomía generacional.

6.2. Adolescencia y juventud: música y cambio social[editar]

En los años sesenta y setenta, la música rock —derivada del rock and roll de la generación anterior— se convirtió en una expresión de la identidad generacional de los boomers occidentales. Los transistores les permitieron seguir a The Beatles, el sonido Motown, el rock psicodélico, el rock progresivo, la música disco y el punk rock inicial. La música y la cultura popular dejaron de ser meros consumos para volverse marcas de pertenencia.

El cambio social fue intenso. En Estados Unidos, la generación quedó dividida entre quienes impulsaban o apoyaban los movimientos de izquierda y quienes adoptaban posiciones más conservadoras. Los primeros boomers se asociaron con la contracultura de los sesenta, los últimos años del movimiento por los derechos civiles y la segunda ola del feminismo. Los boomers tardíos, en cambio, llegaron a la edad adulta en medio de la desaceleración económica y las crisis energéticas de los setenta. Los estudios del Pew Research Center indican que, políticamente, los primeros boomers estadounidenses tienden a inclinarse por el Partido Demócrata y los últimos por el Partido Republicano.

Mientras tanto, en el mundo occidental se extendían los movimientos feministas, el acceso a la educación y los métodos anticonceptivos. Las mujeres de los años setenta y ochenta se mostraron mucho más dispuestas a retrasar o evitar el matrimonio y a reducir el número de hijos. La publicación de The Population Bomb de Paul Ehrlich en 1968 coincidió con esa ola de cambio. La reducción deliberada de la fecundidad no se limitó a Occidente, sino que alcanzó también a países como India e Irán, y preparó el envejecimiento poblacional observado en el siglo XXI.

6.3. Edad adulta media: poder económico y valores familiares[editar]

Desde temprano, los boomers fueron estudiados y segmentados por el marketing. Steve Gillon ha señalado que «casi desde el momento en que fueron concebidos, los boomers fueron estudiados, analizados y abordados por los modernos comerciantes, quienes reforzaron el sentido de distinción generacional».[10] Ya en 1948, un artículo de la revista Newsweek proclamaba «Babies Mean Business», y esa lógica acompañó a la cohorte a lo largo de su vida: productos, entretenimiento, vivienda y servicios se diseñaron pensando en su tamaño.

El poder económico de la generación fue considerable, aunque su reparto fue desigual. Entre 1979 y 2007, los ingresos del 1 % más rico de la población estadounidense crecieron alrededor de un 278 %, mientras que los de los percentiles medios —del 40 al 60— aumentaron un 35 %. Desde 1980, cuando la mayor parte de los boomers ya había terminado la universidad, el costo de la educación superior en Estados Unidos aumentó más del 600 % en términos ajustados por inflación, lo que afectó sobre todo a las generaciones posteriores.

En cuanto a los valores familiares, el demógrafo estadounidense Philip Longman observó que incluso entre los baby boomers, quienes tuvieron hijos terminaron resultando notablemente similares a sus padres en sus actitudes sobre la familia. En la posguerra, la vida de finales de los años cuarenta y cincuenta estaba centrada en el hogar y en los hijos; muchos hombres que regresaron del servicio militar esperaban «formar un hogar y criar una familia», y la vida familiar funcionaba como refugio del estrés laboral.

En China, la política de un solo hijo introducida a fines de los años setenta convirtió a los hogares con un solo hijo en la norma, lo que aceleró el envejecimiento, sobre todo en las ciudades, donde el costo de vida es más alto que en el campo.

En materia religiosa, una encuesta de la revista Time de 1993, citando al sociólogo Wade Clark Roof, concluyó que alrededor del 42 % de los baby boomers eran desertores de la religión formal, el 33 % nunca se había alejado de la iglesia y el 25 % había regresado a la práctica religiosa. Los que volvían eran, en general, menos apegados a la tradición y más liberales que los fieles estables, lo que profundizaba las diferencias en temas como el aborto y la homosexualidad.

6.4. Jubilación y vejez[editar]

La llegada de los boomers a la jubilación puso en tensión los sistemas de protección social. Según la American Medical Student Association, la población mayor de 65 años en Estados Unidos aumentará en un 73 % entre 2010 y 2030, lo que implicaría que uno de cada cinco estadounidenses será anciano. El sistema Medicare, el programa de salud para mayores, constituye una de las principales preocupaciones de política pública.

Encuestas de 2011 de Associated Press y LifeGoesStrong.com indicaron que el 60 % de los boomers había perdido valor en sus inversiones por la crisis económica, el 42 % estaba retrasando su jubilación y el 25 % afirmaba que nunca se jubilaría. Una encuesta difundida por ABC News señaló que casi un tercio de los multimillonarios boomers estadounidenses preferiría destinar su herencia a organizaciones benéficas antes que dejarla a sus hijos: el 57 % creía importante que cada generación ganara su propio dinero y el 54 % consideraba más importante invertir en los hijos mientras crecían.

Desde 1998 se ha documentado que, como generación, los boomers tendieron a evitar durante años los debates y la planificación sobre el final de la vida, aunque después se abrió un diálogo creciente sobre el envejecimiento y las decisiones ligadas a la muerte. La generación X, que les siguió, ha sido descrita como la primera que enfrentaría, en promedio, una calidad de vida inferior a la de sus padres. La cantidad de boomers, en contraste con cohortes más pequeñas, también ha modificado los mercados de consumo: por ejemplo, son menos propensos que los millennials a comprar alimentos por internet; en 2019 solo el 30 % de los boomers estadounidenses encuestados usaba algún servicio de reparto de comida en línea.

7. Actitudes políticas y participación[editar]

En Europa, el periodo de mediados a finales del siglo XX puede describirse como una era de política de masas, en la que la gente era generalmente leal a un partido y los debates giraban en torno a la redistribución, los impuestos, el empleo y el papel del Estado. A medida que las economías industriales dejaron paso a economías postindustriales y globalizadas, los temas de la discusión política cambiaron y la polarización creció. El académico Ronald Inglehart rastreó las raíces de ese nuevo conflicto cultural hasta la década de 1960, cuando aparecieron los baby boomers como votantes de clase media con educación universitaria.

Sus predecesores —la generación perdida, la generación grandiosa y la generación silenciosa— habían tenido que soportar la pobreza severa y las guerras mundiales, y se centraron en la estabilidad económica o en la pura supervivencia. Los baby boomers, en cambio, se beneficiaron de una crianza económicamente segura, y tendieron a sentirse atraídos por los valores posmaterialistas: la revolución sexual, los derechos civiles, el desarme nuclear, la diversidad etnocultural, la protección ambiental, la integración europea y el concepto de ciudadanía global. Algunos partidos socialdemócratas se movieron a la izquierda para acomodar a esos votantes. Inglehart llamó a ese proceso la Revolución Silenciosa; no todos la aceptaron, y Piero Ignazi describió una «contrarrevolución silenciosa».

En el siglo XXI, la división educativa se volvió un factor central. Los graduados universitarios tienden a favorecer la tolerancia, los derechos individuales y las identidades de grupo, mientras que quienes no terminaron la universidad se inclinan por el mantenimiento del orden, las costumbres y las tradiciones. Según la OCDE, en 2016 el porcentaje medio de votantes de 25 a 64 años sin educación terciaria en la Unión Europea era del 66 %; en Italia superaba el 80 %. En muchas democracias, la clase trabajadora y los no titulados redujeron su representación política, incluso cuando aumentaba la de mujeres y minorías étnicas.

En Estados Unidos, desde los años setenta, los votantes de clase trabajadora que habían sido la columna vertebral del New Deal de Franklin D. Roosevelt se alejaron del Partido Demócrata hacia el Partido Republicano. A partir de los años ochenta, los boomers se volvieron más conservadores y se convirtieron en una base electoral decisiva. En los años noventa, el Partido Demócrata intentó acercarse a las mujeres y a los votantes con educación universitaria, mientras perdía atractivo entre los obreros y los no titulados. Tanto en Europa como en Estados Unidos, los votantes mayores son la base principal de los movimientos nacionalistas y populistas, aunque existen focos de apoyo entre los jóvenes. En la década de 2010, una tendencia constante en varios países occidentales fue que las personas de mayor edad votaban más que las más jóvenes y tendían a inclinarse por opciones de derecha o conservadoras.

8. Hitos generacionales[editar]

En un estudio de 1985 sobre cohortes generacionales de Estados Unidos, realizado por Schuman y Scott, se preguntó a una amplia muestra de adultos qué acontecimientos mundiales de los últimos cincuenta años les habían parecido especialmente importantes. Para los baby boomers de la primera cohorte, nacidos entre 1946 y 1955, los acontecimientos más memorables fueron la Guerra Fría y el temor rojo asociado, la crisis de los misiles en Cuba y los asesinatos de John F. Kennedy, Robert Kennedy y Martin Luther King Jr. Para la segunda cohorte, los hitos más citados fueron el escándalo Watergate, la recesión de 1973–1975, la crisis del petróleo de 1973, el Bicentenario de Estados Unidos y la crisis de los rehenes en Irán.

Los primeros boomers vivieron la Beatlemanía, el festival de Woodstock, la organización contra la guerra de Vietnam o la participación en ella, y el alunizaje del Apolo 11. Los últimos boomers, en cambio, llegaron a la mayoría de edad en una atmósfera de crisis económica y desencanto, a veces denominada «era del malestar» en Estados Unidos. Esa distinción entre boomers tempranos y tardíos ayuda a explicar por qué la generación no ha votado ni pensado como un bloque único.

9. Legado y debates[editar]

El legado de los baby boomers se analiza hoy desde perspectivas encontradas. Por un lado, fueron una generación que vivió una expansión educativa y cultural sin precedentes, según el país y la clase social, y que protagonizó o presenció transformaciones sociales profundas. Por otro lado, se les atribuye, con frecuencia de forma polémica, haber concentrado beneficios económicos y haber dejado a las generaciones posteriores costos elevados de educación, vivienda y deuda pública, sobre todo en Estados Unidos y en algunos países europeos.

La creciente tendencia a definir el mundo en términos de generaciones —baby boomers, generación X, millennials, generación Z— es en parte un efecto de la propia magnitud de esta cohorte y del trabajo de los sociólogos, demógrafos y publicistas que la describieron. La periodización generacional tiene usos analíticos, pero también límites: los científicos sociales advierten que las cohortes no son actores homogéneos y que las diferencias de clase, género, educación y país suelen ser tan importantes como la pertenencia generacional.

El envejecimiento de los baby boomers es, en todo caso, un hecho demográfico de primer orden. En los países desarrollados, el descenso de la fecundidad por debajo del reemplazo y el aumento de la longevidad han hecho de esta cohorte una de las más numerosas, y a veces la más numerosa, dentro de sus sociedades. El debate sobre cómo financiar las pensiones, la atención médica y los cuidados de larga duración tiene en el baby boom uno de sus principales puntos de partida.

10. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

En español, la expresión «baby boom» convive con «explosión de natalidad», recomendada por la Fundéu para evitar el anglicismo crudo. La palabra «baby boomer» suele mantenerse en inglés y en cursiva; cuando se busca una versión más castiza, se recurre a «integrante de la generación del baby boom» o a la perífrasis «generación de la explosión de natalidad». El término «boomer» también se emplea, sobre todo en el lenguaje coloquial y en redes sociales, en ocasiones con carga peyorativa para referirse a una persona mayor o percibida como desconectada de los valores de las generaciones jóvenes.

La experiencia generacional difiere dentro del mundo hispano. En España, el baby boom fue más tardío que en Estados Unidos: Michèle Delaunay lo sitúa entre 1958 y 1975, es decir, ligado al desarrollismo franquista de los años sesenta y primeros setenta y no a la inmediata posguerra mundial. En América Latina, el crecimiento demográfico del siglo XX siguió ritmos propios. La fecundidad de varios países de la región permaneció alta hasta la segunda mitad del siglo y luego descendió con la urbanización, el acceso de las mujeres a la educación y los programas de planificación familiar, de modo que la historia local del baby boom no siempre encaja en la cronología estadounidense o europea.

En los países latinoamericanos, los baby boomers han vivido realidades muy distintas según el contexto: dictaduras militares, transiciones democráticas, crisis de deuda, aperturas económicas y migraciones internas o internacionales. Ese trasfondo introduce matices que no siempre se reflejan en los análisis centrados en Estados Unidos o Europa. Por ello, en la literatura especializada de la región se tiende a usar el concepto con flexibilidad y a preferir, cuando se trata de historia demográfica propiamente dicha, términos como «explosión demográfica» o «transición demográfica».

Notas[editar]


  1. Las metáforas «onda expansiva» y «el cerdo en la pitón» corresponden a Doug Owram, en Born at the Right Time, y a Landon Jones, en Great Expectations: America and the Baby Boom Generation, respectivamente. La segunda alude al engrosamiento de una cohorte que se mueve a través de la pirámide de edad, como un bulto que recorre el cuerpo de una serpiente. ↩︎

  2. La columna de Sylvia F. Porter en el New York Post del 4 de mayo de 1951 se basó en un crecimiento de cerca de 2,36 millones de personas de la población estadounidense hacia 1950. El dato fue retomado en Reader's Digest en agosto de 1951. ↩︎

  3. La Fundéu recomienda escribir «baby boom», separado y en cursiva, y acepta la traducción «explosión de natalidad». La recomendación forma parte de sus consultas sobre anglicismos y neologismos en la prensa en español. ↩︎ ↩︎

  4. El primer uso registrado de «baby boomer» corresponde al artículo «Baby Boomers, Grown Up, Storm Ivy-Covered Walls» de Leslie J. Nason, publicado en el Daily Press de Newport, Virginia, el 28 de enero de 1963. El Oxford English Dictionary, sin embargo, data el sentido moderno del término en un artículo de The Washington Post del 23 de enero de 1970. ↩︎

  5. La división entre Leading-Edge Baby Boomers y Late Boomers o Trailing-Edge Boomers proviene del libro Marketing to Leading-Edge Baby Boomers de Brent Green, que cita registros de nacimientos por edad y raza de la madre publicados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Los boomers tempranos sumarían unos 38 millones y los tardíos unos 37,8 millones. ↩︎

  6. David Foot define al boomer canadiense como alguien nacido entre 1947 y 1966, los años en que se superaron los cuatrocientos mil nacimientos. El propio autor aclaró que esta frontera es demográfica y que culturalmente los límites pueden ser menos claros, lo que ilustra la tensión entre definiciones estadísticas y sociales. ↩︎

  7. La distinción entre boomers tempranos y tardíos no es unánime. Algunos autores prefieren situar a la Generación Jones como una generación cúspide, con un rango típico de 1954 a 1965, en la transición entre baby boomers y generación X. En el uso más habitual, sin embargo, sirve para designar a los boomers más jóvenes. ↩︎

  8. Eric Hobsbawm describió las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial como una «época dorada» del capitalismo occidental, caracterizada por el pleno empleo, la expansión industrial y la creación de estados de bienestar. ↩︎

  9. El fomento de la natalidad durante el Gran Salto Adelante y la posterior política de un solo hijo produjeron en China un ciclo demográfico particularmente abrupto: primero una cohorte numerosa y después una caída que complicó el reemplazo generacional y aceleró el envejecimiento. ↩︎

  10. Steve Gillon, en Boomer Nation: The Largest and Richest Generation Ever, and How It Changed America, destaca el papel del marketing en la construcción de la identidad generacional de los baby boomers desde su nacimiento. ↩︎