Ir al contenido

Balduino IV de Jerusalén

✏️ Editar🕓 Historial🔗 Enlaces
Balduino IV de Jerusalén
Baudouin IV de Jérusalem · conocido como el Rey Leproso
Rey de JerusalénDel 11 de julio de 1174 (coronado el 15 de julio) hasta su muerte, en 1185
NacimientoMediados de 1161, probablemente en Ascalón. La fecha exacta no consta; su mayoría de edad se fijó en el 15 de julio de 1176, lo que sitúa su cumpleaños hacia esa fecha de 1161
MuerteEntre marzo y el 16 de mayo de 1185, en Jerusalén, a los 23 o 24 años. El día exacto no lo fijan las fuentes
PadreAmalarico I de Jerusalén, rey de Jerusalén (1162-1174)
MadreInés de Courtenay
HermanaSibila de Jerusalén, condesa de Jaffa y Ascalón
HermanastraIsabel I de Jerusalén, hija del segundo matrimonio de Amalarico con María Comnena
PreceptorGuillermo de Tiro, canciller del reino y cronista
Regentes en su minoríaMiles de Plancy (hasta octubre de 1174, cuando fue asesinado) y Raimundo III de Trípoli (de octubre de 1174 a 1176)
CorregenteBalduino V de Jerusalén, su sobrino, coronado correy el 20 de noviembre de 1183 con cinco años
Principal adversarioSaladino, sultán de Egipto y Siria
Batalla más recordadaBatalla de Montgisard, 25 de noviembre de 1177
DescendenciaNinguna. Nunca se casó
SepulturaIglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, junto al sepulcro de Cristo. La tumba se perdió: Chateaubriand afirmó verla todavía en 1806 y otros relatos la dan por destruida en 1810
CasaCasa de Anjou (rama de los reyes latinos de Jerusalén)

Balduino IV de Jerusalén (mediados de 1161 – 1185), llamado desde su propia época el Rey Leproso, fue el sexto rey latino de Jerusalén. Subió al trono con trece años, gobernó once, y lo hizo mientras la lepra le iba destruyendo primero las manos, después la vista y por último la capacidad de caminar. Cuando murió, con veintitrés o veinticuatro años, el reino que dejaba no había perdido territorio. Dos años después de su muerte, ese mismo reino había dejado de existir.

Esa es la razón por la que su reinado importa mucho más de lo que sugiere su brevedad. Balduino IV es el caso extremo de un problema clásico de la historia política: qué parte del éxito o del desastre de un Estado depende de la persona que está al mando. Un rey moribundo mantuvo unido el reino; sus sucesores, sanos y en plenitud, lo perdieron en catorce meses.

1. Resumen[editar]

Balduino heredó en 1174 un reino cruzado que llevaba tres cuartos de siglo instalado en Tierra Santa y que se encontraba, por primera vez, ante un adversario capaz de unificar Egipto y Siria en una sola mano: Saladino. Balduino no derrotó a Saladino de forma definitiva —nadie lo hizo—, pero durante once años le impidió avanzar, y en una ocasión, en Montgisard, estuvo a punto de aniquilarlo.

Lo hizo con una enfermedad incurable que en la Europa medieval llevaba aparejada la exclusión civil y religiosa. Un leproso quedaba jurídicamente muerto para muchos efectos. Balduino no sólo no fue apartado: fue coronado, gobernó en persona, dictó sentencias, dirigió ejércitos y, cuando ya no podía sostenerse a caballo, se hizo llevar en litera hasta el campo de batalla. La sola aparición de esa litera bastó para levantar dos asedios de Saladino.

Su problema irresoluble no fue militar sino dinástico. No podía casarse ni engendrar herederos, de modo que la corona dependía de su hermana Sibila y del marido que se le encontrase. La elección de ese marido —Guido de Lusignan— partió a la nobleza del reino en dos facciones que ya no volvieron a reconciliarse. Balduino intentó anular ese matrimonio cuando comprendió su error, y no lo consiguió. Guido de Lusignan fue quien perdió el ejército del reino en Hattin en 1187.

2. El reino que heredó[editar]

El Reino de Jerusalén había sido fundado en 1099, tras la toma de la ciudad por la Primera Cruzada. Hacia 1180 ocupaba una franja estrecha entre el Mediterráneo y el Jordán —partes de los actuales Israel, Palestina, Líbano y Jordania— y contaba con unos 565.000 habitantes, de los cuales los colonos latinos eran una minoría dirigente asentada sobre una población mayoritariamente musulmana y cristiana oriental.

Era una monarquía notablemente poco absoluta. La Alta Corte de Jerusalén, formada por obispos y grandes vasallos, confirmaba las sucesiones, aprobaba impuestos y actuaba como tribunal; las Asisas de Jerusalén recogían su derecho, aunque los textos conservados son ya del siglo XIII y describen una situación posterior. Un rey de Jerusalén negociaba con sus barones mucho más de lo que les ordenaba, y eso resultará decisivo en la crisis sucesoria de los años 1180.

La debilidad estructural del reino era demográfica: nunca hubo suficientes caballeros francos. El hueco lo llenaban las órdenes militarestemplarios y hospitalarios—, que dependían directamente de Roma y no del rey, y tropas auxiliares locales, los turcópolos. Un rey de Jerusalén, por tanto, mandaba un ejército del que una parte sustancial no le debía obediencia.

2.1. La amenaza nueva[editar]

Durante décadas, la supervivencia de los Estados cruzados se había apoyado en la división del mundo islámico vecino: el Egipto fatimí por un lado, la Siria de Nur al-Din por otro. Esa división terminó justo en el momento en que Balduino heredaba la corona.

Saladino —Al-Nasir Salah ad-Din Yusuf ibn Ayyub, de familia kurda originaria de Dvin, nacido hacia 1137 en Tikrit— había llegado a Egipto en 1164 acompañando a su tío Shirkuh en una expedición subordinada. Muerto Shirkuh en 1169, el califa fatimí al-Adid lo nombró visir. Al morir al-Adid el 17 de junio de 1171, Saladino disolvió el califato fatimí chií y realineó Egipto con el califato abasí suní. Nur al-Din murió el 15 de mayo de 1174, dejando el poder a un hijo de once años; el 23 de noviembre de 1174 —cuatro meses después de la coronación de Balduino IV— Saladino entró pacíficamente en Damasco, invitado por su gobernador. La unificación de la Siria musulmana la completaría con la toma de Alepo en 1182. El califato abasí lo proclamó sultán de Egipto y Siria.

Ese es el adversario que le tocó a un niño de trece años: por primera vez, el reino latino quedaba entre dos mitades de un mismo poder.

El padre de Balduino, Amalarico I de Jerusalén, había pasado su reinado intentando precisamente evitarlo mediante campañas repetidas sobre Egipto: 1163 (derrota de Dirgham en Pelusio), 1164, 1167 (toma de Alejandría y tributos), 1168 en alianza con Manuel I, y 1169 (asedio de Damieta, que terminó en tregua con el propio Saladino). Ninguna consiguió el objetivo. Amalarico murió de disentería el 11 de julio de 1174, dejando el problema entero a un heredero enfermo de trece años.

3. Nacimiento, familia y primeros años[editar]

Balduino nació a mediados de 1161, probablemente en Ascalón, hijo del entonces conde de Jaffa y Ascalón —el futuro Amalarico I— y de Inés de Courtenay. Su padrino y tío paterno fue el rey Balduino III, de quien tomó el nombre.

El matrimonio de sus padres fue anulado en 1162, y no por voluntad de Amalarico: la Alta Corte se negó a aceptarlo como rey si no se anulaba, alegando consanguinidad —los cónyuges compartían un cuarto abuelo—. La Iglesia declaró, sin embargo, que los hijos de ese matrimonio eran legítimos y conservaban su lugar en el orden sucesorio. Sin esa declaración no habría habido reinado de Balduino IV.

Amalarico se casó después, en 1167, con María Comnena, emparentada con el emperador bizantino Manuel I Comneno —las fuentes discrepan sobre el grado exacto de parentesco—, en una unión buscada como alianza bizantina frente a Egipto. De ese segundo matrimonio nació Isabel, media hermana de Balduino.

Ese doble linaje explica la geografía de las facciones que despedazarán la corte más tarde: alrededor de Inés de Courtenay y sus parientes se agrupará un bando; alrededor de María Comnena y de la familia de Ibelín, el contrario.

4. La lepra: el episodio del juego[editar]

El relato del diagnóstico procede de Guillermo de Tiro, que fue a la vez preceptor del príncipe, canciller del reino y el cronista más importante de la Jerusalén latina. Es un testimonio de primera mano: quien detectó la enfermedad fue quien escribió la crónica.

Guillermo cuenta que, teniendo Balduino unos nueve años, lo observaba jugar con otros niños de la corte. El juego consistía en pellizcarse los brazos unos a otros: los demás gritaban, y Balduino no. Guillermo lo comprobó él mismo y constató que el niño no sentía dolor en el brazo derecho. Interpretó al principio que se trataba de resistencia, no de insensibilidad. El diagnóstico definitivo llegó más tarde, en la pubertad, ya durante la regencia de Raimundo III.

La pérdida de sensibilidad en una extremidad es hoy uno de los signos clásicos de la enfermedad de Hansen, y la escena tiene por eso una precisión clínica llamativa para un texto del siglo XII. Lo que la crónica describe después —deformación progresiva de manos, pies y rostro— corresponde a la forma lepromatosa, la variante más agresiva.

4.1. Cómo avanzó[editar]

La secuencia que puede reconstruirse a partir de la crónica es la siguiente:

  • Hacia 1170: pérdida de sensibilidad en el brazo derecho.
  • Pubertad (hacia 1174-1176): confirmación del diagnóstico.
  • Años 1170: pérdida progresiva de sensibilidad en las manos y deformación de las extremidades y del rostro.
  • Desde 1183: pérdida casi total de la visión y grave incapacidad general.
  • Desde 1184: parálisis de las piernas. Se desplaza en litera.

La ceguera se atribuye habitualmente a un mecanismo indirecto: la enfermedad daña los nervios que permiten parpadear, la córnea se seca y termina ulcerándose. Toda reconstrucción médica retrospectiva de un enfermo del siglo XII es, por definición, una interpretación sobre un texto literario y no un diagnóstico.

4.2. Un leproso en el trono[editar]

Lo excepcional no es la enfermedad, sino que no lo apartara del poder. En la Europa latina del siglo XII el leproso era objeto de un rito de separación y quedaba excluido de la vida civil. Que un reino fronterizo, en guerra permanente y con la corona en disputa, mantuviera durante once años a un rey visiblemente enfermo indica dos cosas: que la alternativa —abrir la sucesión— parecía peor a casi todos, y que Balduino ejerció una autoridad personal real, no simbólica.

En sus últimos años se cubría el rostro con muselina blanca en las audiencias diplomáticas. No hay constancia de la máscara metálica que popularizó el cine.

5. El acceso al trono y las regencias (1174-1176)[editar]

Amalarico I murió el 11 de julio de 1174. Balduino fue coronado el 15 de julio de 1174, con trece años recién cumplidos. Que se coronara a un heredero del que ya se sospechaba la enfermedad, y con esa rapidez, sugiere que la Alta Corte prefirió cerrar la sucesión antes de que se abriera un debate sobre ella.

La regencia correspondió primero a Miles de Plancy, senescal del reino, que gobernó pocos meses: fue asesinado en octubre de 1174 —en circunstancias nunca aclaradas— y el cargo pasó a Raimundo III de Trípoli, primo del rey y el barón más poderoso del reino. Raimundo gobernó hasta que Balduino alcanzó la mayoría de edad, fijada en los quince años: el 15 de julio de 1176.

Los dos años de regencia de Raimundo dejaron dos consecuencias duraderas. La primera, el regreso a la corte de Inés de Courtenay, la madre del rey, y de su hermano Joscelino III de Courtenay, que fue nombrado senescal. La segunda, el propio Raimundo: apartado del poder al llegar la mayoría de edad, se convirtió en el eje de la oposición baronial y volverá dos veces más a la regencia.

6. Montgisard (1177): la victoria improbable[editar]

Es el episodio por el que Balduino IV es recordado.

En noviembre de 1177 Saladino cruzó la frontera egipcia —el 18 de noviembre— con un ejército grande, convencido de que el reino estaba desguarnecido: buena parte de las fuerzas francas se hallaban en el norte. Saladino se dispersó a saquear el territorio, dando por descontado que no habría batalla.

Balduino, que tenía dieciséis años, se encerró primero en Ascalón con una fuerza mínima, y desde allí salió a buscarlo.

6.1. Las fuerzas[editar]

Las cifras proceden de las crónicas y deben tratarse con la desconfianza que merece toda contabilidad militar medieval. Las crónicas las recogen así:

BandoEfectivos según las crónicasMandos
Reino de JerusalénUnos 350 caballeros, de ellos 80 templarios, y menos de 4.000 infantesBalduino IV; Eudes de Saint-Amand, maestre del Temple; Reinaldo de Châtillon; Joscelino III de Edesa; Reinaldo de Sidón; Aubert, obispo de Belén, que portaba la Vera Cruz
AyubíesEntre 20.000 y 27.000 hombres. Guillermo de Tiro da la cifra de veintisiete mil, tenida por muy exageradaSaladino

La desproporción, aun descontando la exageración de los cronistas, era grande.

6.2. La batalla[editar]

El 25 de noviembre de 1177, junto a Tel Guézer —cerca del actual kibutz Gezer—, el ejército de Balduino cayó por sorpresa sobre la retaguardia ayubí mientras esta se hallaba dispersa y en desorden. El obispo de Belén llevaba la Vera Cruz al frente, y el rey combatió en primera línea; la dirección de la caballería se atribuye a Reinaldo de Châtillon.

El resultado fue una derrota completa de Saladino, que salvó la vida gracias a la escolta de sus mamelucos y huyó hacia Egipto. Las bajas que dan las fuentes son las siguientes, y son problemáticas: 1.100 muertos y 750 heridos del lado cristiano y más de 15.000 del musulmán, a los que la crónica añade los que murieron de sed durante la retirada por el desierto. Otra de las fuentes resume el desenlace diciendo que sólo una décima parte del ejército de Saladino regresó a Egipto, y que entre los muertos figuraba un sobrino nieto del sultán.

En conmemoración de la victoria se levantó en Montgisard un monasterio dedicado a santa Catalina de Alejandría, en cuya festividad se libró el combate.

6.3. Qué significó[editar]

Montgisard no cambió el equilibrio de fuerzas —Saladino rehízo su ejército— pero tuvo dos efectos. Retrasó varios años la ofensiva ayubí sobre el reino, y consolidó de forma inmediata la autoridad personal de un rey adolescente y enfermo al que nadie volvería a discutir como jefe militar. Es difícil exagerar lo que eso valía en un reino donde la autoridad regia dependía del consenso de los barones.

7. Los años difíciles (1179-1182)[editar]

La suerte de Montgisard no se repitió. Los años siguientes fueron una sucesión de reveses, y la enfermedad avanzaba.

Baniyas, abril de 1179. En una escaramuza, el condestable Onofre II de Torón resultó herido de muerte protegiendo al rey. Fue una pérdida grave: Onofre era uno de los pocos consejeros veteranos capaces de mediar entre las facciones.

Marj Ayyun, junio de 1179. Derrota franca en toda regla. El ejército fue desbaratado, Balduino cayó del caballo y tuvo que ser sacado del campo a hombros de un caballero. Entre los prisioneros estaban Balduino de Ibelín y el maestre del Temple Eudes de Saint-Amand.

El Vado de Jacob (Chastellet), agosto de 1179. Balduino había autorizado en 1177 la construcción de un castillo templario en el vado del Jordán, en un punto que Saladino consideraba intolerable. Saladino lo sitió del 24 al 29 de agosto de 1179, lo tomó, ejecutó a la guarnición y arrasó la fortaleza. Fue la pérdida más costosa del reinado.

La tregua de 1180. En mayo de 1180 se pactó con Saladino una tregua de dos años. La rompió en el verano de 1181 Reinaldo de Châtillon al asaltar una caravana árabe. Es el primer episodio del patrón que acabará arrastrando al reino a la guerra final: un vasallo poderoso al que el rey no puede disciplinar.

Conviene detenerse en ese vasallo, porque es el segundo personaje del reinado. Reinaldo había sido príncipe de Antioquía entre 1153 y 1160-1161 por su matrimonio con Constanza de Antioquía, y pasó después quince años preso en Alepo, capturado en una incursión por el valle del Éufrates; fue liberado en 1176, justo cuando Balduino alcanzaba la mayoría de edad. En 1177 se casó con Estefanía de Milly y se convirtió en señor de Transjordania, con los castillos de Kerak y Montreal y la obligación de aportar a la Corona el servicio de sesenta caballeros; Balduino IV le concedió además Hebrón. Ese mismo año mandó el ejército cruzado en Montgisard.

Reinaldo no fue templario, pese a lo que suele afirmarse en la divulgación y en el cine. Entre enero y febrero de 1183 hizo transportar barcos hasta el golfo de Áqaba y lanzó una campaña naval por el mar Rojo que atacó la fortaleza egipcia de la isla del Faraón y amenazó las rutas de peregrinación a La Meca: una provocación de una escala que ningún otro barón franco intentó.

Le Forbelet, julio de 1182. Cerca de Bethsán, un ejército franco en inferioridad numérica derrotó a las fuerzas ayubíes. Balduino permaneció en el campo pese a la enfermedad y al calor; muchos soldados murieron de insolación. Fue su última victoria en campo abierto.

8. El problema sucesorio[editar]

Balduino no podía tener descendencia. Toda la política interior de su reinado gira alrededor de esa única frase.

La heredera era su hermana Sibila, y lo que estaba realmente en juego era con quién se casaba, porque ese hombre sería rey.

8.1. Guillermo de Montferrato (1176-1177)[editar]

El primer marido fue Guillermo de Montferrato, primo del emperador Federico Barbarroja y del rey Luis VII de Francia: una elección diplomáticamente impecable, que ligaba el reino a las dos grandes casas de Occidente. Se casaron en noviembre de 1176 y Guillermo recibió el condado de Jaffa y Ascalón.

Murió en junio de 1177, apenas siete meses después, dejando a Sibila embarazada. El niño que nació sería Balduino V.

8.2. Guido de Lusignan (1180)[editar]

El segundo matrimonio fue de otra naturaleza. En la primavera de 1180, durante la Semana Santa, Sibila se casó con Guido de Lusignan, hijo menor de un señor de poca entidad del Poitou. El apresuramiento se explica así: Balduino y su madre creyeron detectar una maniobra de Raimundo III de Trípoli y de Bohemundo III de Antioquía para imponer un marido propio, y cerraron el matrimonio antes de que la maniobra prosperase.

El precio fue la fractura de la corte en dos bandos que ya no se recompusieron:

Bando de la corte (Courtenay)Bando baronial
Inés de Courtenay, madre del reyRaimundo III de Trípoli
Joscelino III de Courtenay, senescalBohemundo III de Antioquía
Reinaldo de ChâtillonMaría Comnena, madrastra del rey
Sibila y Guido de LusignanLa familia de Ibelín
Reinaldo de Sidón

8.3. El intento de anulación[editar]

Balduino se dio cuenta pronto de su error. Guido de Lusignan resultó ser un vasallo insubordinado y un jefe militar inseguro, y el rey intentó anular el matrimonio de su hermana. No lo consiguió: Sibila se negó a comparecer ante la corte, y sin ella el procedimiento no podía sustanciarse.

Es un episodio revelador de los límites reales del poder regio en Jerusalén. El rey que había derrotado a Saladino en Montgisard no podía obligar a su propia hermana a presentarse ante un tribunal.

9. La corregencia de Balduino V y el desplazamiento de Guido[editar]

En 1183 la enfermedad obligó a Balduino a delegar el gobierno, y nombró regente a Guido de Lusignan. El experimento duró meses.

El primer asedio de Kerak (finales de 1183). Saladino sitió la fortaleza de Kerak, en Transjordania, precisamente durante las bodas de Isabel, media hermana del rey, con Onofre IV de Torón, que se celebraban dentro del castillo. Guido, como regente, no acudió a socorrerla. Quien acudió fue el propio rey, transportado en litera, ciego y sin poder caminar. Saladino levantó el asedio el 4 de diciembre de 1183 ante la aproximación del ejército real.

Las consecuencias políticas fueron inmediatas. Balduino destituyó a Guido de la regencia, le retiró parte de sus posesiones —incluida la mitad del condado de Jaffa— y, sobre todo, hizo coronar correy a su sobrino Balduino V el 20 de noviembre de 1183, con cinco años de edad. La corregencia de un niño tenía un objetivo transparente: sacar a Guido de la línea de sucesión.

El segundo asedio de Kerak (1184). Saladino volvió sobre Kerak y volvió a retirarse ante la llegada de las tropas del reino. Las fuentes discrepan en la fecha: una lo sitúa en junio de 1184 y otra en el otoño de 1184.

La ruptura definitiva con Guido (1184). Guido se negó a acudir a una convocatoria real, rechazó una permuta que le ofrecía Tiro a cambio de sus derechos, y atacó en Darum a un grupo de beduinos que estaban bajo protección regia. Quedó apartado de hecho de la sucesión.

La regencia final. Ya sin fuerzas, Balduino designó regente de su sobrino a Raimundo III de Trípoli, con Joscelino III de Courtenay como guardián personal del niño. La elección es notable: el rey entregó el reino al jefe del bando contrario al de su propia familia, lo que sugiere que juzgaba a Raimundo el hombre más capaz disponible.

10. Muerte[editar]

Balduino IV murió en 1185, entre marzo y el 16 de mayo —fecha esta última en la que su sobrino consta ya como rey único—, a los veintitrés o veinticuatro años. Las fuentes no fijan un día.

Fue enterrado en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, cerca del sepulcro de Cristo. La tumba no se conserva: Chateaubriand afirmó haberla visto todavía en 1806, y otros relatos la dan por destruida en 1810.

Su sobrino Balduino V reinó poco más de un año y murió en 1186, siendo niño. Sibila y Guido de Lusignan se hicieron entonces coronar en Jerusalén.

11. Lo que ocurrió después[editar]

A finales de 1186 o principios de 1187, Reinaldo de Châtillon se apoderó de una nueva caravana que iba de Egipto a Siria y se negó a devolverla o a compensarla. Saladino proclamó entonces la guerra santa contra el reino.

El 4 de julio de 1187, dos años después de la muerte de Balduino IV, el ejército del reino, mandado por Guido de Lusignan y acompañado por la Vera Cruz, fue destruido por Saladino en la Batalla de los Cuernos de Hattin. La diferencia de trato entre los dos prisioneros principales resume el juicio del vencedor: a Reinaldo de Châtillon lo decapitó el propio Saladino ese mismo día, después de ofrecerle convertirse al islam y recibir su negativa; a Guido de Lusignan lo capturó y le perdonó la vida. Sin ejército, las plazas del reino cayeron una tras otra y Jerusalén capituló el 2 de octubre de 1187, tras casi noventa años de dominio franco.

La caída de la ciudad provocó la Tercera Cruzada, encabezada por Ricardo I de Inglaterra, que recuperó una parte de la costa pero no Jerusalén. El reino sobrevivió como enclave litoral gobernado desde Acre hasta su desaparición en 1291 frente a los mamelucos. Saladino murió en Damasco el 4 de marzo de 1193.

La proximidad de las dos fechas —1185 y 1187— es la que ha convertido a Balduino IV en un personaje historiográficamente cargado. El balance es explícito: mientras Balduino estuvo en el trono, el reino no perdió territorio y prosperó económica y espiritualmente.

12. Historiografía: cómo se ha juzgado su reinado[editar]

El personaje se presta a dos lecturas opuestas, y conviene distinguirlas en vez de elegir una.

La lectura heroica, dominante en la divulgación, ve en Balduino al último gobernante competente de la Jerusalén latina: un rey que suplió con voluntad e inteligencia política una incapacidad física total, contuvo a Saladino y mantuvo unido un reino que se deshizo en cuanto él faltó.

La lectura crítica señala que la propia enfermedad del rey fue la causa estructural del desastre. Un monarca sin descendencia y con la muerte anunciada convirtió toda una década en una pugna sucesoria permanente que consumió la energía política del reino y dejó a la nobleza dividida justo cuando Saladino terminaba de unificar el bando contrario. Desde esta perspectiva, Hattin no fue un accidente posterior a Balduino, sino el resultado del proceso que se abrió en 1174.

Hay además un problema de fuentes que afecta a todo lo anterior. La crónica principal es la de Guillermo de Tiro, que fue preceptor del rey y parte interesada en las luchas de la corte —era hostil a la facción de los Courtenay—, y cuyo relato termina antes del final del reinado. Guillermo fue excomulgado por el patriarca Heraclio de Auvernia, aliado de Guido de Lusignan, viajó a Roma para defenderse y murió allí; algunos relatos sostienen que fue envenenado. Buena parte de lo que sabemos del rey leproso lo sabemos por un hombre que perdió la batalla política que narra.

13. Cronología[editar]

FechaHecho
Mediados de 1161Nace, probablemente en Ascalón, hijo de Amalarico y de Inés de Courtenay
1162Anulación del matrimonio de sus padres, impuesta por la Alta Corte; la Iglesia declara legítimos a los hijos
Hacia 1170Guillermo de Tiro advierte que el niño no siente dolor en el brazo derecho
17 de junio de 1171Muere el califa al-Adid; Saladino disuelve el califato fatimí de Egipto
15 de mayo de 1174Muere Nur al-Din en Siria
11 de julio de 1174Muere Amalarico I de disentería
15 de julio de 1174Balduino IV es coronado rey, con trece años
Octubre de 1174Asesinato del regente Miles de Plancy; le sucede Raimundo III de Trípoli
23 de noviembre de 1174Saladino entra pacíficamente en Damasco
1176Reinaldo de Châtillon es liberado tras quince años preso en Alepo
15 de julio de 1176Mayoría de edad. Fin de la regencia
1177Reinaldo de Châtillon, señor de Transjordania por su matrimonio con Estefanía de Milly; recibe además Hebrón
Noviembre de 1176Sibila se casa con Guillermo de Montferrato
Junio de 1177Muere Guillermo de Montferrato; Sibila queda embarazada del futuro Balduino V
25 de noviembre de 1177Batalla de Montgisard: derrota de Saladino
Abril de 1179Baniyas: muere el condestable Onofre II de Torón protegiendo al rey
Junio de 1179Derrota de Marj Ayyun; el rey es sacado del campo a hombros
24-29 de agosto de 1179Saladino toma y destruye el castillo del Vado de Jacob (Chastellet)
Primavera de 1180Sibila se casa con Guido de Lusignan
Mayo de 1180Tregua de dos años con Saladino
Verano de 1181Reinaldo de Châtillon rompe la tregua al asaltar una caravana árabe
1182Saladino toma Alepo y completa la unificación de la Siria musulmana
Julio de 1182Victoria de Le Forbelet, cerca de Bethsán
Enero-febrero de 1183Campaña naval de Reinaldo de Châtillon por el mar Rojo
1183Guido de Lusignan, regente; destituido el mismo año
20 de noviembre de 1183Balduino V es coronado correy con cinco años
4 de diciembre de 1183Saladino levanta el asedio de Kerak ante la llegada del rey en litera
1184Segundo asedio fallido de Kerak; ruptura definitiva con Guido de Lusignan
Finales de 1184 - principios de 1185Raimundo III de Trípoli, regente de Balduino V
Entre marzo y el 16 de mayo de 1185Muere Balduino IV
1186Muere Balduino V; se coronan Sibila y Guido de Lusignan
Finales de 1186 - principios de 1187Reinaldo de Châtillon asalta otra caravana; Saladino proclama la guerra santa
4 de julio de 1187Batalla de los Cuernos de Hattin: destrucción del ejército del reino. Saladino decapita a Reinaldo de Châtillon y perdona a Guido de Lusignan
2 de octubre de 1187Saladino toma Jerusalén
4 de marzo de 1193Muere Saladino en Damasco

14. Balduino IV en el mundo hispanohablante[editar]

En español, el personaje se conoce casi universalmente como «el rey leproso», y su presencia en la cultura popular hispanohablante pasa sobre todo por el cine y por la novela histórica, un género de fuerte implantación editorial en España y en Hispanoamérica.

14.1. «Kingdom of Heaven»[editar]

La imagen que la mayoría de los lectores hispanohablantes tiene de Balduino IV procede de Kingdom of Heaven (2005), de Ridley Scott, estrenada en España e Hispanoamérica como El reino de los cielos. El rey lo interpreta Edward Norton, sin aparecer acreditado, con el rostro cubierto durante toda la película: ninguna escena lo muestra.

La licencia más visible es precisamente esa máscara de plata, que se convirtió en la imagen icónica del filme. Lo documentado es el uso de muselina blanca para cubrirse el rostro, y sólo en audiencias diplomáticas de sus últimos años. La máscara metálica es un hallazgo visual, no un dato histórico, y las citas que circulan atribuidas al rey leproso proceden en su mayoría del guion de la película, no de las crónicas.

Conviene señalar otra inexactitud de la película: en ella Reinaldo de Châtillon aparece caracterizado como un señor de la guerra templario, y Reinaldo no perteneció a la Orden del Temple. Fue príncipe de Antioquía por matrimonio y después señor de Transjordania, es decir, un barón laico.

El retrato de fondo —un rey moribundo que sostiene un equilibrio precario entre facciones y que, al morir, deja el reino en manos de los partidarios de la guerra— sí corresponde a lo que las fuentes describen, aunque la película comprime cronologías y reasigna hechos entre personajes. Las escenas de la corte enfrentada entre el bando de Balián y el de Guido de Lusignan y Reinaldo de Châtillon reproducen, simplificada, la división real de la Alta Corte.

14.2. Por qué interesa aquí[editar]

El reinado de Balduino IV transcurre en el mismo siglo XII en que, en la península ibérica, nacen las órdenes militares peninsulares —Calatrava, Santiago, Alcántara— sobre el modelo de los templarios y hospitalarios de Tierra Santa. El vínculo entre los dos escenarios es institucional antes que anecdótico: son las mismas décadas y la misma forma de organizar una frontera permanente mediante órdenes de monjes guerreros exentas de la autoridad del rey local, un rasgo que en Jerusalén, como se ha visto, limitaba de hecho el poder de Balduino sobre su propio ejército.

Añádase que el nombre por el que aquí se le conoce, «el rey leproso», tiene en español una carga literaria propia: la lepra fue en la península ibérica medieval, como en el resto de la cristiandad latina, motivo de reclusión en leproserías y de exclusión civil, y esa es exactamente la norma que el reino de Jerusalén decidió no aplicar a su rey.