Belén
| Belén | |
|---|---|
| País | Palestina (Cisjordania) |
| Gobernación | Gobernación de Belén |
| Población | 25 266 hab. (2017) |
| Superficie | 30 km² |
| Gentilicio | betlemita |
1. Resumen[editar]
Belén (en árabe: بيت لحم, Bayt Laḥm; en hebreo: בֵּית לֶחֶם, Beit Léjem) es una ciudad ubicada en la región de Cisjordania, en la Palestina histórica, a unos diez kilómetros al sur de Jerusalén. Es venerada por el cristianismo como el lugar de nacimiento de Jesús de Nazaret, y por el islam como uno de los escenarios de la vida del profeta Isa (Jesús). Su nombre, que en hebreo significa «Casa del Pan» y en árabe «Casa de la Carne», da cuenta de la fertilidad agrícola que caracterizó a la zona desde tiempos antiguos.
Belén es un destino central de peregrinación, sobre todo durante las celebraciones de Navidad, y su principal monumento, la Basílica de la Natividad, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2012. La población de la ciudad ronda los 25 000 habitantes y, junto con las localidades vecinas de Beit Jala y Beit Sahur, forma una aglomeración urbana de gran importancia religiosa, histórica y cultural. Su emplazamiento en el centro de las colinas de Judea, sobre una altitud de aproximadamente 775 metros sobre el nivel del mar, le otorga un clima mediterráneo con veranos secos e inviernos frescos.
La historia de Belén abarca más de tres milenios. Mencionada ya en los textos bíblicos como la patria del rey David, fue fortificada por Roboam, escenario de la historia de Rut y, para los cristianos, el lugar donde «el Verbo se hizo carne». Tras la expansión del cristianismo, el emperador Constantino ordenó construir sobre la gruta tradicional del nacimiento una basílica que, con sucesivas reconstrucciones, ha llegado hasta nuestros días. Durante la Edad Media, la ciudad pasó a manos musulmanas, y más tarde sería gobernada por cruzados, mamelucos y otomanos. En el siglo XX, Belén quedó bajo el Mandato británico de Palestina, luego bajo administración jordana y, desde 1967, en territorio ocupado por Israel. En la actualidad, forma parte de las zonas bajo control de la Autoridad Nacional Palestina, si bien la construcción del muro de separación israelí ha modificado profundamente su vida socioeconómica.
La relevancia de Belén para el mundo hispanohablante se manifiesta en múltiples planos: el nombre propio femenino «Belén» y la advocación mariana de Nuestra Señora de Belén, la tradición de los belenes navideños (nacimientos o pesebres), la presencia de misioneros y peregrinos procedentes de
España y América Latina, y las numerosas obras literarias y musicales que aluden a la ciudad.
2. Geografía[editar]
Belén se sitúa en la meseta central de Cisjordania, dentro de la región montañosa de Judea, a una altitud que oscila entre los 750 y 800 m. s. n. m. Sus coordenadas geográficas son aproximadamente 31°42′ N 35°11′ E. Limita al norte con Jerusalén, al este con el desierto de Judea, al sur con la ciudad de Hebrón y al oeste con las colinas que descienden hacia la llanura costera.
El clima es mediterráneo de montaña, con veranos secos y calurosos e inviernos templados o frescos, en los que ocasionalmente se registran nevadas ligeras. Las precipitaciones medias anuales rondan los 700 mm, concentradas sobre todo entre los meses de noviembre y marzo. Los suelos, formados por terrazas calcáreas, han sido cultivados desde la Antigüedad con olivos, vides, almendros e higueras, productos que perviven en el paisaje y la toponimia local.
La orografía condiciona el entramado urbano, con calles en pendiente que convergen hacia la Plaza del Pesebre, centro neurálgico de la ciudad vieja. La expansión moderna se ha producido hacia el este y el sur, donde se asientan barrios residenciales que dependen cada vez más del comercio turístico.
3. Historia[editar]
3.1 Antigüedad y periodo bíblico[editar]
Los vestigios arqueológicos más antiguos encontrados en Belén se remontan al III milenio a. C., aunque la ciudad alcanzó relevancia en la tradición hebrea por ser la cuna del rey David (siglo X a. C.). El libro de Rut transcurre en los campos de Belén, y el profeta Miqueas (Mi 5:2) anuncia que de allí saldrá el futuro gobernante de Israel.
La ciudad fue fortificada por el rey Roboam hacia el siglo X a. C. Durante las dominaciones asiria, babilonia, persa y helenística, Belén mantuvo su carácter de villa agrícola judía, y en ella se asentó una pequeña comunidad hasta la destrucción del Segundo Templo en el año 70 d. C.
3.2 Épocas romana y bizantina[editar]
Según los evangelios de Mateo y Lucas, Jesús nació en Belén en tiempos del rey Herodes el Grande, en un portal o gruta que la tradición identifica bajo la actual Basílica de la Natividad. La fecha exacta de este suceso no es unánime entre los historiadores, pero la tradición cristiana sitúa el nacimiento entre el 7 y el 4 a. C.
En el siglo II, el protoevangelio de Santiago y otras fuentes apócrifas difundieron la devoción por el lugar. El emperador Constantino, a petición de su madre Elena, construyó en el año 327 d. C. una basílica sobre la gruta venerada. Este templo original fue posteriormente dañado y reconstruido en el siglo VI por el emperador Justiniano, otorgándole la planta de cruz latina que se conserva en esencia hoy en día.
Belén se convirtió en un importante destino de peregrinación y en sede episcopal, floreciendo bajo dominio bizantino hasta la conquista persa del año 614.
3.3 Conquista islámica y periodo medieval[editar]
En el año 637, las tropas del califa Omar tomaron Belén pacíficamente. La tradición cuenta que el propio califa rezó fuera de la Basílica de la Natividad para garantizar el respeto al lugar cristiano. Bajo el dominio islámico, se permitió el culto cristiano, aunque la ciudad perdió peso político.
En 1099 los cruzados conquistaron Belén y la integraron en el Reino de Jerusalén. Balduino I fue coronado en la Basílica de la Natividad en 1100. Los cruzados restauraron las fortificaciones y promovieron el establecimiento de órdenes religiosas. En 1187, tras la batalla de Hattin, Saladino reconquistó la ciudad, pero la tolerancia hacia los cristianos se mantuvo durante el periodo ayubí y mameluco, aunque con limitaciones.
3.4 Dominio otomano y siglo XX[editar]
A partir de 1517, Belén formó parte del Imperio otomano. Durante los siglos siguientes, el control local fue disputado entre clanes familiares. La basílica sufrió deterioro y fue escenario de rivalidades entre las distintas confesiones cristianas por la custodia de los santos lugares, situación que se estabilizó mediante el statu quo establecido en el siglo XVIII.
Tras la Primera Guerra Mundial, Palestina quedó bajo Mandato británico. En 1947, el plan de partición de la ONU asignó Belén a un corpus separatum bajo control internacional, junto con Jerusalén, pero la guerra árabe-israelí de 1948 dejó la ciudad bajo administración jordana. Durante la guerra, numerosos refugiados palestinos se asentaron en campos cercanos, incrementando la densidad de población.
3.5 Conflicto árabe-israelí y situación actual[editar]
En la Guerra de los Seis Días (1967), Israel ocupó Belén y el resto de Cisjordania. A raíz de los Acuerdos de Oslo (1993‑1995), la ciudad quedó enclavada en la denominada Zona A, bajo plena administración de la Autoridad Nacional Palestina. No obstante, durante la Segunda Intifada (2000‑2005), el ejército israelí llevó a cabo incursiones y construyó el muro de separación en los límites norte de la ciudad, lo que afectó gravemente la movilidad de los habitantes y el acceso de peregrinos.
En décadas recientes, la población cristiana de Belén ha disminuido notablemente, pasando de ser mayoritaria en los años 1950 a representar una minoría en la actualidad, debido a la emigración y a la mayor tasa de natalidad de la población musulmana. Sin embargo, la ciudad sigue siendo uno de los símbolos más potentes del cristianismo mundial y un punto caliente en las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos.
4. Arqueología y lugares sagrados[editar]
4.1 Basílica de la Natividad[editar]
El monumento más emblemático es la Basílica de la Natividad, situada en la Plaza del Pesebre. Construida originalmente en el siglo IV y reconstruida por Justiniano en el siglo VI, es uno de los templos cristianos en uso más antiguos del mundo. Su fachada, marcada por tres puertas (hoy solo una está abierta, la llamada Puerta de la Humildad), da paso a un interior de cinco naves, con columnas de mármol y mosaicos bizantinos que aún conservan restos de su esplendor original.
Bajo el presbiterio se encuentra la Gruta de la Natividad, donde una estrella de plata de catorce puntas marca el lugar tradicional del nacimiento de Jesús. La basílica es gestionada conjuntamente por la Iglesia Ortodoxa Griega, la Custodia franciscana de Tierra Santa y el Patriarcado Armenio, una convivencia no exenta de tensiones pero regida por el statu quo.
En 2012, la UNESCO inscribió la Basílica de la Natividad y la ruta de peregrinación de Belén en la lista de Patrimonio Mundial, en un procedimiento de emergencia que reconoció su valor universal y su estado de conservación deficiente.
4.2 Otros sitios de interés[editar]
- Gruta de la Leche: Capilla vinculada a la tradición de que la Virgen María amamantó allí al Niño, ubicada al sureste de la basílica. Las religiosas franciscanas la custodian y es conocida por el polvo blanco de sus paredes, al que se le atribuyen propiedades milagrosas.
- Campo de los Pastores: Situado en la vecina localidad de Beit Sahur, conmemora el anuncio angélico del nacimiento. Existen varios santuarios en la zona, entre ellos una capilla franciscana y otra ortodoxa.
- Monasterio de Mar Saba: Aunque no dentro de la ciudad (se alza en el desierto de Judea, a unos kilómetros), está históricamente vinculado a Belén y es uno de los cenobios más antiguos de la cristiandad.
- Ciudad vieja de Belén: Con sus callejuelas, talleres de nácar y artesanía tradicional, que recuerdan el pasado comercial de la ciudad, muy ligado a la producción de objetos religiosos.
5. Demografía y economía[editar]
La población total del municipio de Belén se estima en 25 266 habitantes (2017), mientras que la aglomeración urbana —que incluye Beit Jala y Beit Sahur— supera los 60 000 habitantes. Históricamente de mayoría cristiana, hoy la población musulmana constituye la proporción más alta, si bien la ciudad conserva una diversidad confesional, con comunidades greco-ortodoxas, greco-católicas, armenias y protestantes, entre otras.
La economía belenita depende en gran medida del turismo religioso y cultural. La Navidad atrae cada año a decenas de miles de peregrinos nacionales e internacionales, lo que hace que los hoteles, restaurantes, tiendas de recuerdos y guías turísticos constituyan el principal motor económico. La artesanía tradicional, en particular el trabajo en nácar y madera de olivo, goza de un reconocimiento secular y es una fuente de ingresos para numerosas familias.
Sin embargo, la inestabilidad política, las restricciones de movimiento impuestas por la ocupación y la construcción del muro de separación han dificultado el desarrollo económico y han reducido el flujo de visitantes durante los periodos de violencia. El sector agrícola, antaño importante, ha menguado por la fragmentación de tierras y la competencia de productos importados.
6. Cultura y tradiciones[editar]
Belén es, por excelencia, la ciudad de la Navidad. Las celebraciones comienzan en Adviento y culminan con la Misa del Gallo, presidida por el patriarca latino de Jerusalén y transmitida a numerosos países. La Plaza del Pesebre se engalana con un gran árbol de Navidad, y en la basílica se entonan himnos en árabe, griego, latín y lenguas modernas.
Además de las festividades cristianas, Belén mantiene tradiciones como las bodas populares con dabke (danza tradicional), el mercado del jueves en la ciudad vieja y la elaboración de dulces típicos que se venden durante las peregrinaciones. La música y el folclore palestinos están presentes en las celebraciones comunitarias, y existen iniciativas culturales como el Centro de la Paz de Belén o el Museo del Patrimonio de Belén.
7. Belén en el mundo hispanohablante[editar]
7.1 Nombre propio y advocación[editar]
«Belén» es un nombre femenino muy popular en países de habla hispana, especialmente en España y América Latina. Su onomástica se celebra el 25 de diciembre, en coincidencia con la solemnidad de la Natividad. Además, existen numerosas advocaciones marianas con el título de Nuestra Señora de Belén, como la que se venera en conventos de España,
México o Perú.
7.2 Belenes navideños[editar]
La tradición del belén —el montaje de figuras que representan el nacimiento de Jesús— tiene un arraigo profundo en todo el mundo hispanohablante. Aunque su origen se remonta a San Francisco de Asís en el siglo XIII, la artesanía de los belenes se consolidó en España y desde allí se extendió a América, donde cada país ha incorporado elementos autóctonos a las representaciones. El propio término «belén» para designar el pesebre es un testimonio lingüístico de la impronta que la ciudad de Belén tiene en la cultura popular hispana.
7.3 Relaciones con América Latina y España[editar]
Muchos peregrinos procedentes de países hispanohablantes han visitado Belén desde la época colonial. Hoy, comunidades religiosas, ONG y agencias de viaje mantienen vínculos con la ciudad. En fechas navideñas, no es raro escuchar villancicos en español en los aledaños de la Basílica de la Natividad, y varias embajadas latinoamericanas participan en actos solidarios con la población belenita. La cooperación española ha contribuido a la restauración del patrimonio arquitectónico, en especial de la Basílica de la Natividad y su entorno.