College Football Playoff
| College Football Playoff | |
|---|---|
| Nombre completo | College Football Playoff (CFP) |
| Deporte | Fútbol americano universitario (NCAA División I FBS) |
| País | Estados Unidos |
| Creación | Temporada 2014 |
| Sustituyó a | Bowl Championship Series (1998-2013) |
| Formato inicial | 4 equipos (2014-2023) |
| Formato actual | 12 equipos (desde 2024) |
| Selección | Comité de trece miembros con clasificaciones semanales |
| Sedes de rondas intermedias | Rotación entre los seis bowls de Año Nuevo |
| Campeón vigente | Indiana Hoosiers (temporada 2025) |
| Última final | 19 de enero de 2026, Hard Rock Stadium, Miami Gardens (Florida) |
| Resultado | Indiana 27 - 21 Miami |
| Universidad con más títulos | Alabama (3) |
| Derechos de televisión | ESPN, con sublicencias a ABC y a las cadenas de Turner |
1. Resumen[editar]
El College Football Playoff (CFP) es el sistema de eliminatorias que decide el campeón nacional del fútbol americano universitario de Estados Unidos en la máxima categoría, la División I FBS de la NCAA. Se puso en marcha en la temporada 2014 y sustituyó a la Bowl Championship Series.
Su creación resolvió un problema que había arrastrado el deporte durante más de un siglo: hasta 2014 el campeón nacional no se determinaba en el campo, sino mediante votaciones de periodistas y entrenadores combinadas con fórmulas informáticas, un método que producía campeones discutidos y ocasionalmente compartidos. El CFP fue el primer sistema que decide el título con un cuadro de eliminatorias.
Empezó con cuatro equipos —dos semifinales y una final— y en la temporada 2024 se amplió a doce, con acceso automático para los cinco campeones de conferencia mejor clasificados y siete plazas de invitación. Para la temporada 2025 se modificó la siembra: los cuatro mejores clasificados en el escalafón del comité reciben descanso en primera ronda, sean o no campeones de conferencia.
El campeón de la temporada 2025 es Indiana, que ganó la final del 19 de enero de 2026 a Miami por 27-21 en el Hard Rock Stadium de Miami Gardens y cerró el curso con un balance de 16 victorias y ninguna derrota, el primer registro de ese tipo en la historia de la máxima categoría del fútbol americano universitario. Su quarterback, Fernando Mendoza, había ganado el
Trofeo Heisman cinco semanas antes.
2. Antecedentes[editar]
2.1. Los bowls y los campeones por votación[editar]
Durante casi todo el siglo XX el fútbol americano universitario no tuvo campeón deportivo. La temporada regular terminaba y los mejores equipos eran invitados a los bowls, partidos de exhibición de Año Nuevo con vínculos históricos con determinadas conferencias: el Rose Bowl en Pasadena, el Sugar Bowl en Nueva Orleans, el Orange Bowl en Miami y el Cotton Bowl en Dallas.
El campeón nacional se proclamaba después por votación: la Associated Press consultaba a los periodistas y la asociación de entrenadores a sus miembros. Cuando las dos votaciones diferían —y ocurrió varias veces—, la temporada se cerraba con dos campeones distintos.
2.2. La Bowl Championship Series (1998-2013)[editar]
La Bowl Championship Series (BCS) intentó corregir el problema a partir de 1998. Combinaba las encuestas con promedios informáticos para producir una clasificación única y enfrentaba a los dos primeros clasificados en un partido por el campeonato nacional.
El sistema funcionó durante dieciséis temporadas y redujo las temporadas con campeón compartido, pero generó su propia controversia: la fórmula era opaca, los equipos ajenos a las grandes conferencias tenían un acceso muy limitado y cada año quedaba fuera un tercer equipo invicto o con una sola derrota con argumentos suficientes para reclamar la plaza. La presión de las conferencias, de las televisiones y de la propia opinión pública terminó forzando el cambio.
2.3. Por qué el fútbol americano tardó tanto[editar]
La pregunta que suele hacerse desde fuera de Estados Unidos —y en particular desde los países hispanohablantes, donde todas las competiciones deportivas relevantes terminan en una final— es por qué el deporte universitario más popular del país tardó hasta 2014 en instaurar un sistema de eliminatorias.
Las razones son tres y todas ellas económicas o institucionales:
- Los bowls eran negocios independientes. Cada uno tenía sus propios patrocinadores, su comité organizador local y sus acuerdos con conferencias concretas. Convertirlos en rondas de un torneo exigía renegociar un entramado contractual construido durante casi un siglo.
- La NCAA no controla la máxima categoría. A diferencia de lo que ocurre en el resto de sus deportes y divisiones, la NCAA nunca ha organizado un campeonato nacional de la FBS. La decisión correspondía a las conferencias, que son entidades autónomas con intereses divergentes.
- El argumento académico. Alargar la temporada de los deportistas universitarios ha sido, y sigue siendo, la objeción formal más repetida por rectores y directores deportivos.
Ese mismo entramado explica los conflictos actuales sobre la ampliación del cuadro: el College Football Playoff no lo gobierna una federación, sino un acuerdo entre conferencias que hay que renovar periódicamente.
3. El formato de cuatro equipos (2014-2023)[editar]
3.1. Estructura[editar]
El CFP arrancó en la temporada 2014 con un esquema sencillo:
- Un comité de selección clasificaba a los equipos y elegía a los cuatro mejores.
- Los cuatro disputaban dos semifinales, que rotaban cada año entre los seis bowls de Año Nuevo siguiendo un ciclo de tres años.
- Los ganadores se enfrentaban en un partido por el campeonato nacional, jugado en una sede adjudicada por concurso, como ocurre con el
Super Bowl.
Los seis bowls que integran la rotación —conocidos como los New Year's Six— son el Rose Bowl, el Sugar Bowl, el Orange Bowl, el Cotton Bowl, el Fiesta Bowl y el Peach Bowl.
3.2. El comité de selección[editar]
El comité de selección está formado por trece miembros: directores deportivos universitarios, exentrenadores, exjugadores y antiguos administradores. Se reúne semanalmente durante la segunda mitad de la temporada y publica una clasificación que se ha convertido en un acontecimiento televisivo por derecho propio.
A diferencia de la BCS, el comité no utiliza fórmulas informáticas. Sus criterios declarados son los resultados en el campo, la dificultad del calendario, los enfrentamientos directos y los títulos de conferencia. Es un método deliberadamente humano y, por eso mismo, permanentemente discutible.
3.3. Balance de la etapa de cuatro equipos[editar]
Las diez temporadas del formato reducido dejaron un patrón claro de concentración. Alabama disputó nueve de las diez ediciones y ganó tres títulos; Clemson, Georgia y Ohio State completaron el reparto casi por completo. Los equipos de fuera de las cinco grandes conferencias apenas accedieron, y ninguno llegó a la final.
Esa concentración fue el argumento principal a favor de la ampliación: un sistema de cuatro plazas dejaba fuera cada año a campeones de conferencia invictos y reducía el interés de la temporada regular fuera de un grupo muy reducido de programas.
4. La ampliación a doce equipos (desde 2024)[editar]
4.1. El formato de 2024[editar]
En la temporada 2024 el CFP pasó de cuatro a doce equipos. El reparto de plazas quedó así:
| Vía de acceso | Plazas |
|---|---|
| Campeones de conferencia mejor clasificados | 5 |
| Invitaciones (at-large) por clasificación | 7 |
| Total | 12 |
La estructura del cuadro es de cuatro rondas:
| Ronda | Participantes | Sede |
|---|---|---|
| Primera ronda | Cabezas de serie 5 a 12 | Campo del equipo mejor clasificado |
| Cuartos de final | 8 equipos | Bowls de Año Nuevo |
| Semifinales | 4 equipos | Bowls de Año Nuevo |
| Final | 2 equipos | Sede adjudicada por concurso |
Los cuatro primeros cabezas de serie no juegan la primera ronda. La novedad más significativa fue que la primera ronda se disputa en los estadios de los equipos mejor clasificados, y no en sedes neutrales: por primera vez en la historia del deporte, partidos de eliminatoria por el título nacional se juegan en campus universitarios, en diciembre y con las condiciones meteorológicas del norte del país.
En aquella primera edición ampliada, los descansos de primera ronda se asignaron a los cuatro campeones de conferencia mejor clasificados, no a los cuatro mejores equipos del escalafón. El resultado fue una siembra que colocó a varios equipos por delante de otros mejor valorados por el propio comité, y la crítica fue inmediata.
4.2. El cambio de siembra de 2025[editar]
Para la temporada 2025 el CFP corrigió ese punto y adoptó la llamada siembra directa (straight seeding): los equipos se ordenan estrictamente según la clasificación final del comité y los cuatro primeros del escalafón general reciben el descanso, con independencia de que sean o no campeones de conferencia.
Los cinco campeones de conferencia mejor clasificados conservan el acceso automático al cuadro, pero ya no tienen garantizado un puesto entre los cuatro primeros.
El efecto se vio de inmediato en la temporada 2025: Miami entró como décimo cabeza de serie y llegó a la final tras eliminar a tres rivales mejor clasificados, entre ellos al campeón vigente. Con la siembra de 2024, los emparejamientos de la parte baja del cuadro habrían sido distintos y el recorrido de un décimo cabeza de serie, considerablemente más improbable.
4.3. El debate sobre una nueva ampliación[editar]
Durante 2025 se abrió una negociación para volver a ampliar el cuadro a partir de la temporada 2026. Las dos conferencias con mayor poder de decisión defendían modelos incompatibles: la SEC prefería un cuadro de 16 equipos con más plazas de invitación, y la Big Ten reclamaba 24 equipos con un número mayor de plazas automáticas asignadas por conferencia.
El plazo para decidir, fijado inicialmente para el 1 de diciembre de 2025, se prorrogó casi dos meses hasta el 23 de enero de 2026 y expiró sin acuerdo. En consecuencia, el formato de doce equipos se mantiene también para la temporada 2026, con la siembra directa introducida el año anterior.
4.4. Los seis bowls de Año Nuevo[editar]
Los cuartos de final y las semifinales del cuadro se reparten entre los seis bowls históricos que forman los New Year's Six, en rotación anual. Son partidos con identidad propia, anteriores en décadas al propio playoff, y su integración en el torneo ha sido uno de los aspectos más delicados de la reforma.
| Bowl | Sede | Primera edición |
|---|---|---|
| Rose Bowl | Pasadena (California) | 1902; anual desde 1916 |
| Sugar Bowl | Nueva Orleans (Luisiana) | 1935 |
| Orange Bowl | Miami Gardens (Florida) | 1935 |
| Cotton Bowl Classic | Área de Dallas (Texas) | 1937 |
| Peach Bowl | Atlanta (Georgia) | 1968 |
| Fiesta Bowl | Glendale (Arizona) | 1971 |
El Rose Bowl es el más antiguo y el que ha ofrecido más resistencia a la integración. Durante casi un siglo enfrentó al campeón de la conferencia del medio oeste con el de la costa oeste en un partido de Año Nuevo con hora fija y sede inamovible, y su ritual —el desfile de las rosas por la mañana, el partido por la tarde— es una institución cultural californiana. Aceptar convertirse en una ronda de un cuadro más amplio, con emparejamientos decididos por un comité, supuso el mayor cambio de su historia.
En la temporada 2025 el Rose Bowl albergó el cuarto de final entre Indiana y Alabama, y el Cotton Bowl el que enfrentó a Miami con Ohio State.
5. Palmarés[editar]
5.1. Todos los campeones[editar]
| Temporada | Fecha de la final | Campeón | Resultado | Subcampeón | Sede |
|---|---|---|---|---|---|
| 2014 | 12 de enero de 2015 | Ohio State | 42-20 | Oregon | AT&T Stadium, Arlington (Texas) |
| 2015 | 11 de enero de 2016 | Alabama | 45-40 | Clemson | State Farm Stadium, Glendale (Arizona) |
| 2016 | 9 de enero de 2017 | Clemson | 35-31 | Alabama | Raymond James Stadium, Tampa (Florida) |
| 2017 | 8 de enero de 2018 | Alabama | 26-23 (pr.) | Georgia | Mercedes-Benz Stadium, Atlanta (Georgia) |
| 2018 | 7 de enero de 2019 | Clemson | 44-16 | Alabama | Levi's Stadium, Santa Clara (California) |
| 2019 | 13 de enero de 2020 | LSU | 42-25 | Clemson | Caesars Superdome, Nueva Orleans (Luisiana) |
| 2020 | 11 de enero de 2021 | Alabama | 52-24 | Ohio State | Hard Rock Stadium, Miami Gardens (Florida) |
| 2021 | 10 de enero de 2022 | Georgia | 33-18 | Alabama | Lucas Oil Stadium, Indianápolis (Indiana) |
| 2022 | 9 de enero de 2023 | Georgia | 65-7 | TCU | SoFi Stadium, Inglewood (California) |
| 2023 | 8 de enero de 2024 | Michigan | 34-13 | Washington | NRG Stadium, Houston (Texas) |
| 2024 | 20 de enero de 2025 | Ohio State | 34-23 | Notre Dame | Mercedes-Benz Stadium, Atlanta (Georgia) |
| 2025 | 19 de enero de 2026 | Indiana | 27-21 | Miami | Hard Rock Stadium, Miami Gardens (Florida) |
Doce finales disputadas entre enero de 2015 y enero de 2026. La final de la temporada 2017 es la única que se ha resuelto en prórroga.
5.2. Universidades con más títulos[editar]
| Universidad | Títulos | Temporadas |
|---|---|---|
| Alabama | 3 | 2015, 2017, 2020 |
| Clemson | 2 | 2016, 2018 |
| Georgia | 2 | 2021, 2022 |
| Ohio State | 2 | 2014, 2024 |
| LSU | 1 | 2019 |
| Michigan | 1 | 2023 |
| Indiana | 1 | 2025 |
| Total | 12 |
Siete universidades se han repartido los doce títulos. Alabama encabeza la lista con tres, aunque también acumula el récord de finales perdidas, con tres.
Las tres últimas coronas —Michigan en 2023, Ohio State en 2024 e Indiana en 2025— han sido para equipos de la Big Ten, la primera racha de tres campeonatos consecutivos de una misma conferencia desde la creación del sistema.
5.3. Todos los finalistas[editar]
Doce universidades han disputado al menos una final del College Football Playoff:
| Universidad | Finales | Ganadas | Perdidas |
|---|---|---|---|
| Alabama | 6 | 3 | 3 |
| Clemson | 4 | 2 | 2 |
| Georgia | 3 | 2 | 1 |
| Ohio State | 3 | 2 | 1 |
| Indiana | 1 | 1 | 0 |
| LSU | 1 | 1 | 0 |
| Michigan | 1 | 1 | 0 |
| Miami | 1 | 0 | 1 |
| Notre Dame | 1 | 0 | 1 |
| Oregon | 1 | 0 | 1 |
| TCU | 1 | 0 | 1 |
| Washington | 1 | 0 | 1 |
| Total | 24 | 12 | 12 |
Las veinticuatro participaciones corresponden a las doce finales disputadas. Alabama es a la vez la universidad con más títulos y la que más veces ha perdido el partido decisivo, con tres derrotas; Clemson es la única que ha ganado y perdido el mismo número de finales.
Ocho de las doce universidades de la tabla han disputado una sola final, y cinco de ellas han aparecido en las tres últimas ediciones, una señal de que la ampliación del cuadro ha ensanchado el grupo de candidatos reales al título.
5.4. Récords de la final[editar]
| Récord | Titular | Detalle |
|---|---|---|
| Mayor diferencia | Georgia sobre TCU | 58 puntos (65-7), enero de 2023 |
| Más puntos de un campeón | Georgia | 65, enero de 2023 |
| Más yardas totales de un jugador | Joe Burrow (LSU) | 521, enero de 2020 |
| Más yardas por tierra | Ezekiel Elliott (Ohio State) | 246, enero de 2015 |
| Mayor asistencia | AT&T Stadium, Arlington | 85.788, enero de 2015 |
| Menor asistencia | Hard Rock Stadium | 14.926, enero de 2021 |
La cifra de enero de 2021 no responde a una falta de interés: aquella final se disputó con aforo restringido por las medidas sanitarias vigentes durante la pandemia de covid-19.
6. La temporada 2025[editar]
6.1. El cuadro[editar]
La temporada 2025 fue la segunda con doce equipos y la primera con siembra directa. Indiana terminó la fase regular como primer cabeza de serie y Miami accedió como décimo.
El recorrido de los dos finalistas fue radicalmente distinto:
| Ronda | Indiana (1) | Miami (10) |
|---|---|---|
| Primera ronda | Descanso | Venció a Texas A&M (7) por 10-3 |
| Cuartos de final | Venció a Alabama por 38-3 (Rose Bowl) | Venció a Ohio State por 24-14 (Cotton Bowl) |
| Semifinal | Venció a Oregon por 56-22 (Peach Bowl) | Venció a Ole Miss por 31-27 (Fiesta Bowl) |
| Final | Venció a Miami por 27-21 | Subcampeón |
La eliminación de Ohio State, campeón vigente, a manos del décimo cabeza de serie en los cuartos de final del Cotton Bowl fue calificada por la prensa estadounidense como la mayor sorpresa de la historia del College Football Playoff.
6.2. La final del 19 de enero de 2026[editar]
La final se disputó el 19 de enero de 2026 en el Hard Rock Stadium de Miami Gardens, en Florida, ante 67.227 espectadores. Indiana ganó por 27-21.
Fernando Mendoza, ganador del
Trofeo Heisman cinco semanas antes, lanzó para 186 yardas y anotó un touchdown por tierra de 12 yardas en un cuarto y 4 cuando quedaban 9 minutos y 18 segundos de partido, la jugada que decidió el encuentro. Fue nombrado jugador más valioso del ataque; el defensivo fue el ala defensiva Mikail Kamara.
Indiana cerró la temporada con 16 victorias y ninguna derrota y Miami con 13 victorias y 2 derrotas.
6.3. Indiana, 16-0[editar]
El título tiene una dimensión histórica poco frecuente en el deporte universitario estadounidense.
Indiana nunca había ganado un campeonato nacional de fútbol americano. El programa acumulaba más de 130 años de existencia y más de 700 derrotas, y su reconstrucción bajo la dirección del entrenador Curt Cignetti se completó en dos temporadas.
El balance de 16-0 es además un registro sin precedentes en la máxima categoría: ningún equipo de la FBS había terminado nunca una temporada con dieciséis victorias, sencillamente porque hasta la ampliación del playoff el calendario no permitía disputar tantos partidos. En toda la División I solo el Yale de 1894 y el North Dakota State de 2019 habían cerrado una temporada con ese mismo balance.
7. El College Football Playoff y el mundo hispanohablante[editar]
7.1. Miami 2026, una final cubanoamericana[editar]
La final de enero de 2026 tuvo una carga simbólica particular para la comunidad hispanohablante de Estados Unidos.
Se disputó en Miami Gardens, dentro del área metropolitana de Miami, la ciudad de mayor peso cubano de Estados Unidos. Uno de los dos finalistas era la Universidad de Miami, dirigida por Mario Cristobal, entrenador cubanoamericano nacido en la ciudad e hijo de exiliados. El quarterback del equipo campeón, Fernando Mendoza, es también cubanoamericano: sus cuatro abuelos nacieron en Cuba y emigraron a Miami en 1959.
La conexión entre ambos es directa y documentada: el padre de Mendoza y Mario Cristobal fueron compañeros de equipo en la línea ofensiva del Christopher Columbus High School de Miami, el mismo instituto en el que se graduó el propio Fernando Mendoza en 2022. La final enfrentó, por tanto, al hijo de un antiguo compañero de equipo del entrenador rival, en la ciudad donde ambos crecieron.
Mendoza se había convertido en diciembre en el primer cubanoamericano y el tercer jugador latino de la historia en ganar el
Trofeo Heisman.
7.2. Retransmisión y audiencia en español[editar]
El College Football Playoff se retransmite en español en Estados Unidos y en América Latina a través de las señales deportivas del grupo que posee los derechos, y su audiencia hispanohablante ha crecido de forma sostenida en paralelo a la de la
NFL.
El fútbol americano es hoy el segundo deporte estadounidense por seguimiento en países como
México, donde el interés por la NFL es el más alto fuera de Estados Unidos, y donde el sistema universitario estadounidense funciona además como destino para jugadores formados en el país.
7.3. El fútbol americano universitario en México y en España[editar]
México tiene una tradición propia de fútbol americano universitario que se remonta a los años veinte. Su competición principal es la ONEFA, con equipos vinculados a las grandes universidades del país: los Pumas de la UNAM, los Burros Blancos del Instituto Politécnico Nacional, los Borregos Salvajes del Tecnológico de Monterrey y las Águilas Blancas, entre otros. Es la estructura de fútbol americano universitario más desarrollada fuera de Estados Unidos y Canadá.
En
España,
Argentina y
Colombia el deporte se practica en federaciones nacionales y ligas amateur de dimensión mucho más reducida, aunque con crecimiento sostenido desde que las retransmisiones en español se generalizaron.
La distancia entre esos ecosistemas y el College Football Playoff es enorme en recursos, pero el vínculo cultural se ha estrechado: la temporada 2025 terminó con un descendiente de emigrantes cubanos levantando el trofeo nacional y dando parte de su discurso del Heisman en español.
7.4. Florida, Texas y California: el mapa latino del torneo[editar]
La geografía del College Football Playoff se solapa de manera notable con la de la población hispana de Estados Unidos. De las doce finales disputadas hasta enero de 2026, ocho se han jugado en estados con una población hispanohablante muy elevada:
| Estado | Finales celebradas | Sedes |
|---|---|---|
| Florida | 3 | Tampa (2017), Miami Gardens (2021 y 2026) |
| Texas | 2 | Arlington (2015), Houston (2024) |
| California | 2 | Santa Clara (2019), Inglewood (2023) |
| Arizona | 1 | Glendale (2016) |
| Georgia | 2 | Atlanta (2018 y 2025) |
| Luisiana | 1 | Nueva Orleans (2020) |
| Indiana | 1 | Indianápolis (2022) |
| Total | 12 |
Ese reparto no es casual: las sedes se adjudican por concurso y los estadios candidatos son los grandes recintos de la
NFL, concentrados en las áreas metropolitanas de mayor tamaño del país, que son también las de mayor presencia latina. La consecuencia práctica es que las finales del torneo se disputan con frecuencia ante públicos bilingües y en mercados donde la retransmisión en español tiene una audiencia significativa.
8. Economía y críticas[editar]
8.1. Los derechos de televisión[editar]
El CFP es uno de los productos audiovisuales más valiosos del deporte estadounidense. ESPN posee los derechos principales hasta 2032 y ha sublicenciado parte de los partidos a ABC y a las cadenas del grupo Turner —TNT, TBS y truTV—, una fórmula que amplió la exposición del torneo tras la ampliación a doce equipos.
Los ingresos se reparten entre las conferencias participantes conforme a un esquema negociado, y ese reparto es precisamente el origen del desacuerdo entre la Big Ten y la SEC sobre el formato futuro: más plazas automáticas para una conferencia significa más ingresos garantizados.
8.2. Las críticas[editar]
Las objeciones al sistema se agrupan en cuatro bloques.
La carga de partidos es la más citada. Un equipo que llegue a la final desde la primera ronda disputa diecisiete encuentros, en un deporte de contacto practicado por deportistas no profesionales y con obligaciones académicas. La temporada de Indiana en 2025, con dieciséis partidos, ilustra la magnitud del calendario actual.
El desequilibrio económico entre conferencias se ha acentuado en lugar de reducirse: la ampliación multiplicó los ingresos, pero el reparto sigue favoreciendo a los grupos que ya dominaban.
El valor de los bowls tradicionales se ha erosionado. Partidos con más de un siglo de historia, como el Rose Bowl, han pasado de ser el punto culminante de la temporada de una conferencia a ser una ronda intermedia de un cuadro más amplio.
Y la discrecionalidad del comité sigue siendo el punto más discutido. Con doce plazas en juego, la frontera entre entrar y quedar fuera se ha desplazado, pero no ha desaparecido: cada diciembre hay un equipo que se considera agraviado, y el sistema sigue sin criterios cuantitativos publicados que permitan reconstruir la decisión.
8.3. Lo que la ampliación sí ha resuelto[editar]
Frente a esas objeciones, el balance de las dos primeras temporadas con doce equipos ofrece argumentos en sentido contrario.
La concentración de campeones se ha roto. En las diez temporadas del formato de cuatro equipos, cuatro universidades —Alabama con tres títulos, Clemson y Georgia con dos cada una y Ohio State con uno— se repartieron ocho de los diez campeonatos, y las dos excepciones fueron programas de primer nivel histórico, LSU y Michigan. En las dos primeras temporadas del formato ampliado han llegado a la final tres universidades que nunca habían disputado ese partido —Notre Dame, Indiana y Miami—, y una de ellas ha ganado el campeonato partiendo de la irrelevancia deportiva más absoluta.
La temporada regular no ha perdido interés, que era el temor principal. La siembra directa de 2025 convirtió cada victoria de noviembre en una pelea por evitar la primera ronda, porque la diferencia entre el cuarto y el quinto puesto del escalafón es un partido entero de diferencia.
Y los partidos de primera ronda en campus se han consolidado como el elemento más celebrado de la reforma: estadios universitarios llenos en diciembre, con ambiente de temporada regular y en juego una plaza en cuartos de final, algo que el modelo anterior de sedes neutrales nunca pudo ofrecer.