Día Internacional de los Trabajadores
| Día Internacional de los Trabajadores | |
|---|---|
| Nombre oficial | Día Internacional de los Trabajadores |
| Otros nombres | Primero de Mayo, Día del Trabajo |
| Fecha | 1 de mayo |
| Tipo | Conmemoración internacional del movimiento obrero |
| Origen | Acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, París, 1889 |
| Primera celebración | 1890[sin verificar] |
| Vínculo histórico | Huelga general por la jornada de ocho horas de 1886 y revuelta de Haymarket en Chicago |
| Festivo nacional | En la mayoría de los países, incluida la mayor parte de América Latina |
1. Resumen[editar]
El Día Internacional de los Trabajadores, también llamado Primero de Mayo o Día del Trabajo en varios países, es una conmemoración mundial del movimiento obrero que se celebra cada 1 de mayo. La fecha se utiliza, de manera habitual, para realizar reivindicaciones sociales y laborales a favor de las clases trabajadoras. Es día festivo nacional en la mayoría de los países del mundo y tiene un carácter particularmente arraigado en América Latina y Europa.
La elección del 1 de mayo no es arbitraria. Remite a la gran oleada de huelgas que se produjo en los Estados Unidos en 1886 para exigir la jornada laboral de ocho horas, y a los acontecimientos de la llamada revuelta de Haymarket de Chicago, que terminaron con el encarcelamiento y la ejecución de un grupo de dirigentes obreros conocidos como los Mártires de Chicago. Aunque el origen inmediato de la conmemoración es estadounidense, la fecha fue asumida oficialmente como día reivindicativo internacional por el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889.
Desde entonces, el Primero de Mayo se ha consolidado como una jornada de homenaje a los mártires, de movilización sindical y de manifestación pública. En muchos países los sindicatos convocan marchas, concentraciones y actos de memoria. En otros, especialmente en el mundo anglosajón, el día del trabajo se celebra en fechas distintas, como el primer lunes de septiembre en Estados Unidos y Canadá, lo que refleja diferencias históricas e ideológicas sobre el sentido de la celebración.
2. Orígenes y contexto histórico[editar]
2.1 La reivindicación de la jornada de ocho horas[editar]
Los hechos que dieron lugar a la conmemoración se sitúan en el contexto de la Revolución Industrial en los Estados Unidos a fines del siglo XIX. Chicago era entonces la segunda ciudad en número de habitantes del país y un importante centro ferroviario e industrial. Miles de trabajadores, entre ellos muchísimos inmigrantes europeos, vivían en condiciones precarias y con jornadas laborales que a menudo superaban las diez horas diarias.[1]
Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de ocho horas, sintetizada en la consigna «ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio y ocho horas de descanso». El movimiento por esta demanda ya había dado pasos a lo largo del siglo XIX. En 1868, durante la presidencia de Andrew Johnson, se promulgó la llamada ley Ingersoll, que establecía en el ámbito federal la jornada de ocho horas; sin embargo, numerosos estados incluyeron cláusulas que permitían ampliarla a entre catorce y dieciocho horas, por lo que su cumplimiento fue muy limitado.[2]
La Federación Estadounidense del Trabajo (en inglés American Federation of Labor), en su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, aprobó que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada laboral debería ser de ocho horas, y que si los empleadores no la concedían, los trabajadores irían a la huelga. La resolución recomendaba a todas las uniones sindicales impulsar leyes en sus jurisdicciones y despertó un enorme interés entre las organizaciones de trabajadores, que veían la posibilidad de conseguir más puestos de trabajo si se reducía la jornada.
2.2 La huelga del 1 de mayo de 1886[editar]
El sábado 1 de mayo de 1886, alrededor de doscientos mil trabajadores en los Estados Unidos iniciaron una huelga general en demanda de la jornada de ocho horas. Otras decenas de miles obtuvieron la conquista mediante la simple amenaza de paro. La movilización fue particularmente intensa en Chicago, donde las condiciones laborales eran peores que en muchas otras ciudades y las protestas continuaron los días 2 y 3 de mayo.[3]
El 2 de mayo la policía disolvió de forma violenta una manifestación de más de cincuenta mil personas. Al día siguiente, en las inmediaciones de la fábrica de maquinaria agrícola McCormick, se produjo una concentración de trabajadores mientras salía un turno de rompehuelgas. Los manifestantes cargaron contra los esquiroles y la policía abrió fuego a quemarropa contra la multitud, dejando seis muertos y decenas de heridos.[4]
El periodista Adolph Fischer, redactor del periódico Arbeiter Zeitung, redactó una proclama que imprimió en veinticinco mil octavillas y en la que convocaba a un acto de protesta para el día siguiente, 4 de mayo, en la plaza Haymarket. El texto, de tono radical, denunciaba la represión policial y llamaba a los trabajadores a no dejarse matar sin resistir. La proclama sería luego utilizada como la principal prueba acusatoria en el juicio contra los dirigentes obreros.
2.3 La revuelta de Haymarket[editar]
El 4 de mayo de 1886, alrededor de veinte mil personas se concentraron en la plaza Haymarket de Chicago, un punto habitual de reunión política. A pesar de la tensión, el acto se inició de manera relativamente pacífica. Cerca de las diez de la noche, cuando la manifestación se estaba dispersando, ciento ochenta policías uniformados avanzaron sobre los asistentes. En ese momento, un artefacto explosivo fue lanzado contra la formación policial, causando la muerte de un agente y dejando varios heridos. La policía respondió abriendo fuego contra la multitud; el saldo final fue de decenas de muertos y más de doscientos heridos, aunque las cifras exactas varían según las fuentes.[5]
El incidente, conocido como revuelta de Haymarket o masacre de Haymarket, desató una oleada represiva en Chicago. La ciudad fue declarada en estado de sitio y se impuso el toque de queda. Cientos de trabajadores fueron detenidos, golpeados y torturados, y se buscó identificar a los responsables del lanzamiento del explosivo y de la agitación obrera. La prensa mayoritaria reclamó un castigo ejemplar contra los anarquistas y los líderes del movimiento obrero, a quienes se describió como «brutos asesinos» y «fabricantes de bombas».
2.4 Juicio y ejecución de los Mártires de Chicago[editar]
El 21 de junio de 1886 se inició el proceso judicial contra treinta y un acusados, que finalmente se redujo a ocho dirigentes obreros. El juicio fue muy irregular y ha sido calificado por historiadores y juristas como un juicio farsa, en el que se violaron numerosas normas procesales. Los acusados no fueron juzgados por un crimen concreto, sino por sus ideas y su actividad sindical y anarquista.
Las condenas fueron las siguientes:
- Samuel Fielden, inglés, pastor metodista y obrero textil, condenado a cadena perpetua.
- Oscar Neebe, estadounidense, vendedor, condenado a quince años de trabajos forzados.
- Michael Schwab, alemán, tipógrafo, condenado a cadena perpetua.
- George Engel, alemán, tipógrafo, condenado a muerte.
- Adolph Fischer, alemán, periodista, condenado a muerte.
- Albert Parsons, estadounidense, periodista y esposo de la mexicana Lucy González Parsons, condenado a muerte.
- August Spies, alemán, periodista, condenado a muerte.
- Louis Lingg, alemán, carpintero, condenado a muerte, quien se suicidó en su celda para no ser ejecutado.
Las condenas a muerte se ejecutaron el 11 de noviembre de 1887. Cuatro de los condenados —Engel, Fischer, Parsons y Spies— fueron ahorcados ese día. Lingg se había quitado la vida el día anterior. La ejecución fue presenciada por numerosas personas y tuvo una enorme repercusión internacional, convirtiéndose en un símbolo de la represión contra el movimiento obrero.[6]
El escritor y político cubano José Martí, que trabajaba como corresponsal en Chicago para el periódico argentino La Nación, describió de forma conmovedora los últimos momentos de los condenados. Sus crónicas contribuyeron a que la causa de los Mártires de Chicago se conociera en América Latina y sirvieron para reforzar la solidaridad con los obreros de los Estados Unidos.[7]
3. Establecimiento de la conmemoración internacional[editar]
3.1 El Congreso Obrero Socialista de 1889[editar]
Pese a la represión, la huelga de 1886 logró que muchos patrones accedieran a conceder la jornada de ocho horas a cientos de miles de trabajadores. El impacto fue tan grande que la Federación de Gremios y Uniones Organizadas de Estados Unidos la describió como un levantamiento sin precedentes entre las masas industriales.
La memoria de los sucesos de Chicago se mantuvo viva en el movimiento obrero internacional. En el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, reunido en París en 1889, se acordó organizar una gran manifestación internacional simultánea el 1 de mayo de 1890 en homenaje a los mártires de Chicago y en defensa de la jornada de ocho horas. Este acuerdo es considerado el punto de partida formal del Día Internacional de los Trabajadores.[8]
La primera celebración coordinada tuvo lugar el 1 de mayo de 1890 en numerosas ciudades de Europa y América. En su prefacio a la edición alemana de 1890 del Manifiesto Comunista, Friedrich Engels se refirió a esas movilizaciones como una prueba de que el proletariado de Europa y América se había unificado por primera vez en un solo ejército, bajo una sola bandera y para un solo objetivo inmediato: la jornada legal de ocho horas.
3.2 Consolidación en el siglo XX[editar]
Durante las primeras décadas del siglo XX, el Primero de Mayo se consolidó como una conmemoración obrera mundial. En 1904, la Segunda Internacional recomendó a todos los partidos, sindicatos y organizaciones socialdemócratas luchar por la jornada de ocho horas y hacer del 1 de mayo una jornada de movilización, y exhortó a los trabajadores a dejar de trabajar ese día siempre que fuera posible.[9]
En Europa, el 23 de abril de 1919 el senado de Francia ratificó la jornada de ocho horas e hizo que el 1 de mayo de ese año fuera por primera vez día no laborable. En España, tras la huelga de La Canadiense en Barcelona, se aprobó el llamado «Decreto de la jornada de ocho horas de trabajo», considerado un hito que convirtió a España en el segundo país de Europa en promulgar esa reivindicación, tras la Rusia soviética de 1917.[10]
Tras la Segunda Guerra Mundial, la adopción del socialismo como sistema político en numerosos países dio un nuevo impulso al Primero de Mayo. En la Unión Soviética, la República Democrática Alemana y China, el 1 de mayo se convirtió en un día de grandes desfiles oficiales, manifestaciones populares y paradas militares. En la Unión Soviética se hicieron célebres los desfiles frente al Kremlin de Moscú y al mausoleo de Lenin.
En los países capitalistas de Europa, la influencia creciente de los partidos de izquierda también favoreció la celebración. En Portugal, por ejemplo, el día comenzó a celebrarse en libertad tras la Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974. En España, tras la Guerra Civil y durante la dictadura de Francisco Franco, la celebración original del Primero de Mayo fue sustituida por la festividad católica de San José Obrero, instituida por el papa Pío XII en 1955 como una alternativa al significado reivindicativo de la fecha.[11]
La celebración del Primero de Mayo no siempre fue pacífica. En Turquía, el 1 de mayo de 1977 se produjo la masacre de la plaza Taksim de Estambul, en la que decenas de personas murieron en medio de un clima de enfrentamiento entre izquierda y derecha que duró toda la década de 1970 y culminó con el golpe militar de 1980. El episodio es recordado como uno de los momentos más trágicos de la historia de esta conmemoración.[12]
4. La celebración en el mundo hispanohablante[editar]
El Primero de Mayo tiene una presencia muy arraigada en los países hispanohablantes, donde es festivo nacional en la mayoría de los casos y está asociado a marchas, actos sindicales y discursos de las centrales obreras. La fecha se celebra tanto en España como en la mayor parte de América Latina, aunque con diferencias en el tono y la intensidad de las movilizaciones.
4.1 España[editar]
En España, el Primero de Mayo es festivo nacional y una de las fechas más importantes del calendario sindical. Durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) el día se celebró sin manifestaciones, y durante la Segunda República (1931-1936) se conmemoró en las principales ciudades. Tras la Guerra Civil, el régimen franquista lo suprimió y lo sustituyó por la festividad de San José Obrero, aunque después de la muerte de Franco se recuperó el sentido reivindicativo original. Las centrales sindicales, entre ellas Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores, convocan manifestaciones en ciudades como Madrid, Barcelona y Sevilla.[13]
4.2 México[editar]
En México, el Día del Trabajo es festivo oficial y las manifestaciones del 1 de mayo convocan cada año a sindicatos, organizaciones campesinas, partidos de izquierda y colectivos sociales. La marcha principal suele realizarse en la Ciudad de México, con un recorrido que tradicionalmente llega al Zócalo. En las últimas décadas, la conmemoración ha combinado las demandas sindicales tradicionales con reivindicaciones de grupos feministas, estudiantiles y de derechos humanos. El 1 de mayo es también la fecha en que se recuerdan movilizaciones históricas del sindicalismo mexicano.[14]
4.3 Argentina[editar]
En Argentina, el 1 de mayo es feriado nacional y se conmemora desde fines del siglo XIX. La celebración se consolidó con la llegada de inmigrantes europeos, especialmente españoles e italianos, que trajeron la tradición del Primero de Mayo. Las centrales obreras, en particular la Confederación General del Trabajo y las corrientes de izquierda, convocan actos y movilizaciones en Buenos Aires y otras ciudades. La fecha tiene una fuerte carga simbólica vinculada a las demandas de derechos laborales y a la memoria del movimiento obrero argentino.[15]
4.4 Uruguay[editar]
En Uruguay, el 1 de mayo es feriado nacional y está vinculado a la tradición del movimiento obrero y sindical. Durante la dictadura cívico-militar que gobernó el país entre 1973 y 1985, las celebraciones del Primero de Mayo fueron reprimidas y el movimiento sindical debió pasar a la clandestinidad. La recuperación de la democracia permitió el regreso de las movilizaciones. En 1983, todavía en el tramo final de la dictadura, se realizó un acto del 1 de mayo en Montevideo que se convirtió en un hito de la resistencia y en un anticipo de la apertura democrática.[16]
4.5 Cuba[editar]
En Cuba, el 1 de mayo es una de las fechas más importantes del calendario político. Se celebra con un gran desfile por la Plaza de la Revolución de La Habana, convocado por la Central de Trabajadores de Cuba y encabezado por las máximas autoridades del Estado y del Partido Comunista. El desfile tiene un carácter masivo y funciona como una demostración de apoyo al gobierno y como espacio de reivindicación de la solidaridad internacionalista. En los últimos años también se han incorporado demandas relacionadas con el desarrollo económico y la defensa de la soberanía nacional.[17]
4.6 Otros países de América Latina[editar]
En la mayoría de los países latinoamericanos el 1 de mayo es feriado nacional. En Chile, la conmemoración está asociada al movimiento sindical y a las centrales obreras, y en las últimas décadas ha adquirido un carácter más amplio con la participación de organizaciones estudiantiles y de derechos humanos. En Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia y Venezuela, el día se celebra con marchas y actos convocados por sindicatos y colectivos sociales. En Centroamérica, Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica también reconocen la fecha como festivo, y en República Dominicana el Día del Trabajo se conmemora el 1 de mayo.[18]
5. Países que no celebran el 1 de mayo[editar]
Una particularidad del Día Internacional de los Trabajadores es que su adopción no ha sido universal. En los Estados Unidos y Canadá, el día del trabajo se celebra el primer lunes de septiembre bajo el nombre de Labor Day, y no el 1 de mayo. La razón de esta diferencia es histórica y política: el presidente estadounidense Grover Cleveland auspició la celebración de septiembre para evitar que la fecha de mayo reforzara al movimiento socialista en su país. El Labor Day estadounidense tiene su origen en un desfile realizado el 5 de septiembre de 1882 en Nueva York, organizado por la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo. Canadá se sumó a la conmemoración del primer lunes de septiembre a partir de 1894.[19]
En otros países de tradición británica la fecha también varía. En Nueva Zelanda, el Labor Day se celebra el cuarto lunes de octubre. En Australia, cada estado federal decide la fecha: el primer lunes de octubre en el Territorio de la Capital Australiana, Nueva Gales del Sur y Australia Meridional; el segundo lunes de marzo en Victoria y Tasmania; el primer lunes de marzo en Australia Occidental; y el 1 de mayo en Queensland y el Territorio del Norte. En estos casos, la elección de la fecha responde a dinámicas sindicales y políticas locales.
6. Reivindicaciones y debates contemporáneos[editar]
A partir del siglo XXI, la conmemoración del Primero de Mayo ha incorporado nuevas demandas vinculadas a los cambios tecnológicos y organizacionales del mundo del trabajo. La Organización Internacional del Trabajo y diversas confederaciones sindicales internacionales han centrado parte de sus campañas en la protección jurídica frente a la automatización, la gobernanza de la inteligencia artificial en el entorno laboral y el derecho a la desconexión digital.[20]
Entre 2024 y 2026 se ha consolidado también el debate sobre la reducción de la jornada laboral mediante proyectos piloto de la denominada «semana laboral de cuatro días» o modelo 100-80-100, tanto en países de la Unión Europea como en algunos países hispanoamericanos. Estos ensayos buscan equilibrar la productividad con la salud mental y el bienestar de los trabajadores frente a los desafíos de la era postindustrial.[21]
Al mismo tiempo, la denuncia de la precariedad laboral, las brechas salariales, la informalidad y la falta de acceso a la seguridad social sigue siendo el eje central de las movilizaciones en América Latina y otras regiones. El Primero de Mayo continúa funcionando como una plataforma para que los trabajadores visibilicen sus demandas y para que los gobiernos anuncien medidas en materia laboral.
7. Símbolos y expresiones culturales[editar]
El Primero de Mayo ha generado una rica iconografía y numerosas expresiones culturales. El asunto de los Mártires de Chicago fue retratado en grabados, pinturas, canciones y poemas. Uno de los grabados más célebres es «Una guirnalda para el Primero de Mayo», obra de Walter Crane de 1895, dedicada a los trabajadores, en la que aparecen lemas como «La causa del trabajo es la esperanza del mundo», «Ningún niño trabajador» y «La tierra para el pueblo».[22]
En la tradición socialista, el 1 de mayo se asoció con el color rojo, los claveles rojos y las banderas de las organizaciones obreras. En la Unión Soviética y otros países socialistas, los desfiles del 1 de mayo se convirtieron en actos oficiales que combinaban el carácter reivindicativo con la demostración de poder militar y político. En América Latina, la fecha ha sido representada en el arte popular, en afiches sindicales y en la música de protesta, y guarda un lugar destacado en la memoria histórica de los movimientos populares.
8. Véase también[editar]
Aunque este artículo ha tratado de ofrecer una visión amplia, existen numerosos temas relacionados que profundizan aspectos específicos del movimiento obrero y de la historia del Primero de Mayo: la revuelta de Haymarket, la jornada de ocho horas, la Segunda Internacional, el sindicalismo revolucionario, el anarcosindicalismo, el marxismo, la Revolución rusa, la huelga de La Canadiense, y la figura de los Mártires de Chicago. Estos temas han sido mencionados a lo largo del texto y pueden consultarse en sus respectivos artículos.
9. Referencias[editar]
Se incluye a continuación una lista de fuentes utilizadas para la elaboración de esta entrada, adaptada de textos disponibles en línea y publicaciones históricas:
- «Día Nacional del Trabajo», Calendario12.cl.
- UGT, «La Historia del 1º de Mayo», Fundación Francisco Largo Caballero.
- La Hora, «El 1 de mayo de 1886».
- Richard Kennedy, «Embling, Thomas (1814–1893)», Australian Dictionary of Biography, 1972.
- Arturo Gómez, «Ley Ingersoll», Resumen de Historia, 2009.
- María Dolores de la Calle Velasco, «El Primero de Mayo y su transformación en San José Artesano», Ayer, n.º 51, 2003.
- Nueva Tribuna, «121 Primeros de Mayo», 2011.
- Emine Özcan, «1977 1 Mayıs Katliamı Aydınlatılsın», Bianet.
- Organización Internacional del Trabajo, «El futuro del trabajo en la era digital y los derechos laborales», 2025.
- M. Sánchez, «Transformaciones curriculares y jornadas laborales», Revista Iberoamericana de Educación, vol. 94, n.º 2, 2024.
- Mariano Schuster, «Ilustrar el socialismo. Entrevista a Fred Andersson», Nueva Sociedad.
- Pío XII, Alocución a la Associazioni Cristiane Lavoratori Italiani, 1 de mayo de 1955.
10. Notas[editar]
Chicago era la segunda ciudad más poblada de Estados Unidos a fines del siglo XIX; su crecimiento se debió al ferrocarril y a la industria, y atrajo a inmigrantes de toda Europa que vivían en barrios obreros muy precarios. ↩︎
La ley Ingersoll fue promulgada en 1868, pero su aplicación fue limitada; muchos estados aprobaron jornadas máximas de diez a dieciocho horas, lo que la dejó en la práctica sin efecto. ↩︎
Las cifras de participación en la huelga del 1 de mayo de 1886 varían según las fuentes. Se suele citar la cifra de doscientos mil huelguistas, pero es una estimación aproximada. ↩︎
El número de víctimas de la represión policial en Chicago los días 2 y 3 de mayo de 1886 también es objeto de debate: la prensa de la época y las fuentes sindicales dieron cifras diferentes. ↩︎
En la revuelta de Haymarket murieron al menos un policía y un número incierto de civiles. La cifra de treinta y ocho muertos civiles es una de las más difundidas, pero no está respaldada de manera uniforme por todos los historiadores. ↩︎
Louis Lingg se suicidó en su celda la víspera de la ejecución. Los otros cuatro condenados a muerte fueron ahorcados el 11 de noviembre de 1887. Los condenados a prisión fueron liberados más tarde; Fielden, Neebe y Schwab recibieron indulto o conmutación por etapas. ↩︎
José Martí escribió para el diario La Nación de Buenos Aires una serie de crónicas en las que narró el juicio y la ejecución de los obreros de Chicago. Su relato es uno de los testimonios hispanoamericanos más citados sobre los Mártires. ↩︎
El Congreso de París de 1889 reunió a delegaciones socialistas y obreras de varios países. Allí se aprobó la convocatoria a una manifestación internacional el 1 de mayo de 1890, que fue el inicio de la celebración coordinada del Primero de Mayo. ↩︎
La recomendación de la Segunda Internacional en 1904 no fue vinculante, pero contribuyó a generalizar la práctica en los países con presencia socialdemócrata. ↩︎
La huelga de La Canadiense, ocurrida en Barcelona en 1919, es un hito del movimiento anarquista español y dio lugar a la aprobación del decreto de jornada de ocho horas. ↩︎
La festividad de San José Obrero fue proclamada por el papa Pío XII el 1 de mayo de 1955, con el fin de presentar una alternativa católica a la celebración obrera de origen socialista. ↩︎
La masacre de Taksim de 1977 ocurrió en Estambul y fue un episodio de violencia política en medio de la crisis turca de los años setenta. ↩︎
La recuperación del sentido reivindicativo del Primero de Mayo en España se produjo tras la muerte de Francisco Franco y el restablecimiento de las libertades sindicales. ↩︎
En México, el 1 de mayo es feriado oficial y la conmemoración se remonta a las primeras décadas del siglo XX, cuando el sindicalismo y el anarquismo comenzaron a organizar actos reivindicativos. ↩︎
En Argentina, la llegada de inmigrantes europeos en las últimas décadas del siglo XIX trajo consigo las tradiciones del Primero de Mayo, que en un primer momento se celebró como jornada de huelga y de memoria. ↩︎
El acto del 1 de mayo de 1983 en Montevideo fue una de las primeras grandes concentraciones sindicales tras años de clandestinidad, y se considera un precedente de la transición democrática uruguaya. ↩︎
En Cuba, el desfile del Primero de Mayo es convocado por la Central de Trabajadores de Cuba y tiene un carácter estatal y masivo, con participación de delegaciones de trabajadores de todo el país. ↩︎
La condición de feriado nacional del 1 de mayo en los distintos países de América Latina es objeto de legislación nacional y puede variar; sin embargo, la mayoría lo reconoce como festivo. ↩︎
La decisión de celebrar el Labor Day en septiembre en Estados Unidos y Canadá se vincula a la influencia de la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo y a la voluntad de alejar la fecha del movimiento socialista de mayo. ↩︎
La OIT ha publicado directrices y análisis sobre los efectos de la digitalización en el mundo laboral; el Primero de Mayo es utilizado por muchas organizaciones para presentar esas demandas. ↩︎
El modelo 100-80-100 se refiere al pago del 100% del salario por el 80% del tiempo con el 100% de la productividad; ha sido probado en varios países europeos y se discute en América Latina. ↩︎
La obra de Walter Crane es un ejemplo del arte socialista de fines del siglo XIX; en ella se mezclan símbolos del socialismo con motivos florales y mensajes de emancipación. ↩︎