Edmund Kemper
| Edmund Kemper | |
| Nombre completo | Edmund Emil Kemper III |
|---|---|
| Apodos | El asesino de colegialas (Co-ed Killer), Big Ed, El Ogro de Aptos |
| Nacimiento | 18 de diciembre de 1948, Burbank, California, Estados Unidos |
| Estatura | 2,06 m |
| Víctimas | 10 (incluidos sus abuelos y su madre) |
| Periodo de actividad | 27 de agosto de 1964 – 21 de abril de 1973 |
| Condena | 8 cadenas perpetuas con posibilidad de libertad condicional |
| Situación penal | Encarcelado en la Instalación Médica de California, en Vacaville |
Edmund Emil Kemper III (Burbank, California; 18 de diciembre de 1948) es un asesino en serie estadounidense conocido como «El asesino de colegialas» (en inglés, Co-ed Killer). Entre 1964 y 1973 mató a diez personas: sus abuelos paternos, su madre, una amiga de su madre y seis mujeres jóvenes, en su mayoría estudiantes universitarias que hacían autostop en los alrededores del condado de Santa Cruz, California. Sus crímenes incluyeron necrofilia, decapitación y desmembramiento, y en sus declaraciones mencionó actos de canibalismo, aunque luego se retractó de esa parte. Fue hallado sano y culpable en 1973 y cumple ocho cadenas perpetuas concurrentes en la Instalación Médica de California, en Vacaville.
1. Primeros años[editar]
Edmund Emil Kemper III nació el 18 de diciembre de 1948 en Burbank, California. Fue el hijo mediano y único varón de Clarnell Elizabeth Stage y Edmund Emil Kemper Jr. Su padre fue veterano de la Segunda Guerra Mundial y después trabajó como electricista; según algunas fuentes, también participó en pruebas nucleares en el Pacífico antes de regresar a California.[1]
Kemper llamó la atención desde niño por su tamaño: al nacer pesó alrededor de 6 kg y a los cuatro años ya era una cabeza más alto que sus compañeros de edad.[2] Con los años alcanzó una estatura de 2,06 m y un peso que superaba los 120 kg, lo que reforzaría su apodo de «Big Ed».
Su infancia estuvo marcada por una relación profundamente conflictiva con su madre. Clarnell ha sido descrita como una mujer dominante y alcohólica que humillaba y maltrataba verbalmente a su hijo. El propio Kemper afirmó que su madre le negaba muestras de afecto por temor a que «se volviera gay» y que le decía que ninguna mujer llegaría a amarlo.[3] También sostuvo que lo obligaba a dormir en un sótano cerrado con llave por miedo a que hiciera daño a sus hermanas.
Desde muy joven Kemper mostró conductas antisociales. A los diez años enterró vivo al gato de la familia, lo desenterró, lo decapitó y clavó su cabeza en una pica. A los trece años mató a otro gato y guardó partes del cuerpo en su armario. Además, representaba ritos con las muñecas de sus hermanas que terminaban en decapitación y desmembramiento. En una ocasión, cuando una de sus hermanas le preguntó por qué no intentaba besar a su maestra, respondió: «Si la beso, primero tendría que matarla».
A los catorce años huyó de casa de su madre para vivir con su padre en Van Nuys, Los Ángeles. Después fue enviado a vivir con sus abuelos paternos, que tenían un rancho en las estribaciones de Sierra Nevada, cerca de North Fork, California. Kemper describió a su abuela como una mujer que lo «castraba» emocionalmente.
2. Primeros asesinatos[editar]
El 27 de agosto de 1964, cuando tenía quince años, Kemper disparó contra su abuela paterna, Maude Matilda Kemper, en el rancho donde vivían. Le disparó una vez en la cabeza y dos en la espalda, y luego la apuñaló varias veces. Cuando su abuelo, Edmund Emil Kemper Sr., regresó a casa, Kemper lo mató a tiros en la entrada del rancho. Llamó a su madre, quien le dijo que avisara a la policía. Kemper obedeció y esperó a que los agentes llegaran.
A los oficiales les explicó que «solo quería ver qué se sentía al matar a su abuela» y que mató a su abuelo porque sabía que se enfadaría por lo ocurrido. Los psiquiatras forenses que lo examinaron lo diagnosticaron con esquizofrenia paranoide, un diagnóstico que después sería cuestionado. Fue internado en el Hospital Estatal de Atascadero, una institución de máxima seguridad del condado de San Luis Obispo reservada a pacientes con trastornos mentales.
Internación, 1964-1969[editar]
En Atascadero, los psiquiatras y trabajadores sociales de la Autoridad Juvenil de California no coincidieron con el diagnóstico inicial. Sus informes señalaron que Kemper no presentaba «fuga de ideas, interferencia en el pensamiento, expresión de delirios o alucinaciones, ni evidencia de pensamiento extraño». Le practicaron pruebas de inteligencia y obtuvieron un coeficiente intelectual de 136, más de dos desviaciones estándar por encima del promedio; en una prueba posterior alcanzó 145.[4]
Kemper fue reclasificado con un trastorno menos severo, descrito como «perturbación de rasgos de la personalidad, de tipo pasivo-agresivo». Se ganó la confianza del personal y fue entrenado para administrar pruebas psiquiátricas a otros internos. Después de su segundo arresto, admitió que comprender el funcionamiento de esas pruebas le permitió manipular a sus psiquiatras.
El 18 de diciembre de 1969, el día en que cumplió veintiún años, Kemper salió en libertad condicional de Atascadero, contra las recomendaciones de algunos psiquiatras del hospital. Fue puesto bajo el cuidado de su madre, que para entonces se había mudado a Aptos, California, y trabajaba en la Universidad de California, Santa Cruz. El 29 de noviembre de 1972, sus antecedentes juveniles fueron eliminados de forma permanente.
3. El asesino de colegialas[editar]
Entre mayo de 1972 y febrero de 1973, Kemper mató a seis mujeres, en su mayoría estudiantes universitarias que hacían autostop en la zona de Santa Cruz. Las recogía, las llevaba a zonas aisladas y las mataba con arma de fuego, cuchillo, asfixia o estrangulamiento. Después trasladaba los cuerpos a su apartamento o a la casa de su madre, donde los decapitaba, practicaba actos de necrofilia y los desmembraba.
El propio Kemper declaró que muchas veces salía a buscar víctimas después de discutir con su madre. Los psiquiatras y el propio Kemper sostuvieron la interpretación de que las jóvenes eran sustitutas de su objetivo final: su madre.
Mary Ann Pesce y Anita Luchessa[editar]
El 7 de mayo de 1972, Kemper conducía por Berkeley cuando recogió a dos estudiantes de dieciocho años de la Universidad Estatal de Fresno, Mary Ann Pesce y Anita Mary Luchessa, que viajaban hacia la Universidad de Stanford. Las llevó a una zona boscosa cercana a Alameda, esposó a Pesce y encerró a Luchessa en el maletero. Mató a ambas. De regreso a su apartamento, un policía lo detuvo por una luz trasera rota, pero no detectó los cuerpos en el vehículo.
Kemper fotografía y agredió sexualmente los cadáveres antes de desmembrarlos. Abandonó las bolsas con restos cerca de la montaña Loma Prieta. En agosto de ese año se encontró el cráneo de Pesce en la zona; una búsqueda extensa no logró localizar el resto de sus restos ni los de Luchessa.
Aiko Koo[editar]
El 14 de septiembre de 1972, Kemper recogió a Aiko Koo, una estudiante de danza coreana de quince años que hacía autostop para llegar a su clase tras perder el autobús. La llevó a un lugar aislado. En un momento, Kemper se quedó accidentalmente fuera del coche, pero Koo lo dejó volver a entrar. La estranguló, la violó y la mató.
Después guardó el cuerpo en el maletero y fue a un bar cercano a beber. En declaraciones posteriores dijo que, al salir del bar, abrió el maletero y «admiró su presa como un pescador». Luego desmembró el cadáver y se deshizo de los restos.
Cindy Schall[editar]
El 7 de enero de 1973, cerca del campus del Cabrillo College, Kemper recogió a Cynthia Anne «Cindy» Schall, de dieciocho años. La mató de un disparo con una pistola calibre .22, escondió el cuerpo en un armario durante la noche y, al día siguiente, lo decapitó y desmembró en la bañera de su madre.
Kemper conservó la cabeza varios días y la enterró en el jardín de su madre con el rostro hacia arriba, mirando hacia la habitación de ella. Según su declaración, lo hizo porque su madre «siempre quiso que las personas la admiraran».
Rosalind Thorpe y Alice Liu[editar]
El 5 de febrero de 1973, tras una discusión con su madre, Kemper salió a buscar víctimas. En esa época las estudiantes de Santa Cruz habían sido advertidas de que solo aceptaran viajes de autos con calcomanías universitarias. Kemper consiguió una calcomanía porque su madre trabajaba en la Universidad de California, Santa Cruz.
En el campus recogió por separado a Rosalind Heather Thorpe, de veintitrés años, y a Alice Helen «Allison» Liu, de veinte. Disparó a Thorpe en la cabeza y luego a Liu, que se encogía en el asiento trasero. Llevó los cuerpos a la casa de su madre, los decapitó dentro del coche, mantuvo relaciones con los cadáveres y los desmembró. Algunos restos fueron hallados en Eden Canyon una semana después, y otros cerca de la Ruta Estatal 1 en marzo.
Kemper explicó así la decapitación de sus víctimas: «La cabeza es donde está todo: el cerebro, los ojos, la boca. Esa es la persona».[5]
4. Últimos asesinatos y arresto[editar]
El 20 de abril de 1973, Kemper entró en la habitación de su madre, Clarnell Strandberg, mientras ella dormía. La golpeó repetidamente con un martillo de zapatero y le cortó la garganta. Después la decapitó, cortó su lengua y su laringe y las arrojó al triturador de basura de la cocina. El aparato no pudo deshacer las cuerdas vocales y las devolvió al fregadero. Kemper declaró: «Parecía apropiado, por todo lo que me había gritado y chillado durante tantos años».
Escondió el cadáver en un armario y fue a beber a un bar cercano. Al volver, invitó a la mejor amiga de su madre, Sara Taylor «Sally» Hallett, de cincuenta y nueve años, a cenar y ver una película. Cuando Hallett llegó, Kemper la estranguló. Guardó el cuerpo en otro armario y dejó una nota para la policía.
Después huyó en coche hacia Pueblo, Colorado, un trayecto de más de mil millas. Tomó pastillas de cafeína para mantenerse despierto. Al no escuchar noticias sobre los asesinatos en la radio, se detuvo en una cabina telefónica y llamó a la policía para confesar. En un primer momento no lo tomaron en serio. Horas después volvió a llamar, pidió hablar con un oficial al que conocía personalmente, confesó haber matado a su madre y a Hallett, y esperó a que la policía llegara a detenerlo. Tras su captura confesó también los asesinatos de las seis estudiantes.
Víctimas[editar]
[ Desplegar / Plegar: víctimas conocidas ]
- Maude Matilda Hughey Kemper, 66 años – 27 de agosto de 1964, su abuela paterna
- Edmund Emil Kemper Sr., 72 años – 27 de agosto de 1964, su abuelo paterno
- Mary Ann Pesce, 18 años – 7 de mayo de 1972
- Anita Luchessa, 18 años – 7 de mayo de 1972
- Aiko Koo, 15 años – 14 de septiembre de 1972
- Cindy Schall, 19 años – 8 de enero de 1973
- Rosalind Thorpe, 23 años – 5 de febrero de 1973
- Alice Liu, 21 años – 5 de febrero de 1973
- Clarnell Strandberg, 52 años – 21 de abril de 1973, su madre
- Sara Taylor «Sally» Hallett, 59 años – 21 de abril de 1973
5. Juicio[editar]
Kemper fue acusado formalmente de ocho cargos de asesinato en primer grado el 7 de mayo de 1973. Su defensa, a cargo del defensor público jefe del condado de Santa Cruz, Jim Jackson, alegó inimputabilidad por razón de locura. El juicio comenzó el 23 de octubre de 1973.
Tres psiquiatras designados por el tribunal concluyeron que Kemper era legalmente sano. Uno de ellos, el doctor Joel Fort, investigó sus antecedentes juveniles y el diagnóstico de psicosis que había recibido a los quince años. Fort también interrogó a Kemper, incluso bajo suero de la verdad. En ese contexto Kemper habló de canibalismo y dijo que había cortado tiras de carne de las piernas de sus víctimas, cocinado y consumido. Más tarde se retractó de esas afirmaciones.
El 8 de noviembre de 1973, el jurado deliberó cinco horas y lo declaró sano y culpable de todos los cargos. Kemper pidió la pena de muerte, e incluso solicitó «muerte por tortura». Sin embargo, la pena capital estaba suspendida en California en ese momento, por lo que fue condenado a ocho cadenas perpetuas concurrentes y enviado a la Instalación Médica de California, en Vacaville.
6. Encarcelamiento[editar]
En prisión, Kemper fue reclasificado con trastornos de personalidad antisocial, narcisista y esquizotípica. Estuvo recluido en el mismo bloque que otros criminales conocidos, como Herbert Mullin y Charles Manson. Mostró un desprecio particular por Mullin, quien cometió sus asesinatos en la misma época y en la misma zona de Santa Cruz. Kemper, mucho más alto y corpulento, lo intimidaba físicamente y decía que usaba maní como refuerzo para que dejara de cantar, en lo que llamaba «tratamiento de modificación de conducta».
Durante décadas fue considerado un preso modelo. Coordinó la programación de citas psiquiátricas de otros reclusos y trabajó como artesano de cerámica. Participó además en un programa de grabación de audiolibros para personas con discapacidad visual; un artículo del Los Angeles Times de 1987 señaló que había dedicado más de cinco mil horas a la narración de libros y tenía cientos de grabaciones completadas.[6] Dejó esas tareas en 2015 tras sufrir un derrame cerebral.
Kemper ha concedido numerosas entrevistas en prisión y ha hablado con perfiladores del FBI. John E. Douglas lo describió como uno de los presos «más brillantes» que entrevistó y lo consideró capaz de «una rara introspección para un criminal violento». Al mismo tiempo, esas conversaciones cambiaron los protocolos del FBI. En una ocasión, al quedarse a solas con el agente Robert Ressler durante un cambio de guardia, Kemper le dijo que en treinta minutos podría romperle el cuello y dejarlo sobre la mesa; luego se retractó y dijo que era una broma. A partir de entonces el FBI exigió que las entrevistas a asesinos en prisión se hicieran en parejas.[7]
Libertad condicional[editar]
Kemper fue elegible para libertad condicional por primera vez en 1979. Las solicitudes han sido rechazadas de manera reiterada. En 1985, 1997, 2002, 2012 y 2017 renunció a su derecho a audiencia, y en las audiencias de 1988, 1991, 1994, 2007 y 2024 se le negó la libertad. En la audiencia de 2024 se informó que Kemper usaba silla de ruedas y padecía diabetes y cardiopatía coronaria. Una evaluación psiquiátrica de abril de 2024 lo clasificó como de «alto riesgo» de reincidencia. Su próxima elegibilidad está prevista para 2031.[8]
7. Perfil psicológico[editar]
El caso de Kemper se ha analizado como un ejemplo de interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales. Los estudios suelen señalar la exposición temprana al rechazo materno y a la violencia familiar como elementos que distorsionaron su desarrollo emocional y su capacidad para establecer vínculos sanos. En particular, se ha descrito un apego inseguro y una marcada incompetencia social, pese a su inteligencia elevada.
Los psicoanalistas han interpretado sus fantasías de asesinato centradas en la figura materna como un conflicto inconsciente que culminó con el asesinato de su madre como cierre simbólico de su trayectoria. El caso también aparece en la literatura criminológica como ejemplo de cómo un criminal puede parecer exteriormente adaptado y, al mismo tiempo, mantener una vida interna profundamente violenta.
8. Impacto en la cultura popular[editar]
Kemper ha sido una figura recurrente en la ficción y en los medios sobre crímenes reales. Fue entrevistado en los documentales The Killing of America (1981) y Murder: No Apparent Motive (1984). En 1991 concedió una entrevista al escritor francés Stéphane Bourgoin.
La serie de
Netflix Mindhunter, creada por Joe Penhall y producida por David Fincher, lo presenta en episodios de la primera y segunda temporada. El actor Cameron Britton interpreta a Kemper, un preso de gran estatura que ayuda a los agentes del FBI a entender la psicología de los asesinos en serie. La serie se basa en el libro Cazador de mentes, de John E. Douglas y Mark Olshaker.
También se han producido películas y documentales sobre su caso, como Kemper: The CoEd Killer (2008), The Head Hunter (2016) y Ed Kemper (2025). El personaje de Buffalo Bill en la novela El silencio de los inocentes, de Thomas Harris, y en su adaptación cinematográfica está inspirado parcialmente en Kemper, junto con otros asesinos como Ted Bundy y Ed Gein.
Las entrevistas a Kemper han sido citadas o sampleadas en canciones de numerosos grupos, entre ellos Dystopia, Devourment y The Berzerker. Ha sido mencionado en temas de Macabre, System of a Down, Church of Misery, SKYND y otros artistas. En la película American Psycho (2000), el personaje de Patrick Bateman cita erróneamente una frase de Kemper atribuyéndosela a Ed Gein.[9]
9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
Kemper es conocido en los países de habla hispana principalmente por la difusión de documentales sobre crímenes reales y por la repercusión de la serie Mindhunter, que contó con doblaje al español. El caso fue cubierto por medios como Infobae y El Mundo, que destacaron su cooperación con el FBI para entender a otros homicidas.
Sus apodos en español no siempre son uniformes. En ocasiones se traduce Co-ed Killer como «el asesino de colegialas», aunque algunas fuentes usan «el carnicero de colegialas». También circula el apodo «el Ogro de Aptos», menos frecuente en español.
10. Véase también[editar]
Otras fuentes sitúan las pruebas nucleares en un contexto de posguerra, antes de que Edmund Jr. retomara su oficio de electricista en California. El dato procede de la bibliografía sobre el caso (Brottman, 2002) y no es central en la cronología criminal. ↩︎
Las cifras exactas varían según la fuente: se ha citado un peso de nacimiento próximo a 6 kg y una estatura adulta de 2,06 m, con un peso que en la época de los crímenes superaba los 120 kg. ↩︎
Estas afirmaciones provienen de entrevistas y relatos retrospectivos del propio Kemper, recogidos en biografías como la de Margaret Cheney y en perfiles periodísticos de los años setenta. No es posible verificar de forma independiente todos los detalles del entorno familiar. ↩︎
Las puntuaciones de 136 y 145 aparecen en fuentes biográficas distintas; la primera correspondería a las pruebas iniciales en Atascadero y la segunda a una medición posterior. ↩︎
La cita aparece en entrevistas recogidas por Vronsky (2004) y en el perfil del caso publicado en Crime Library. ↩︎
El dato procede de un reportaje del Los Angeles Times citado en la bibliografía. Algunos perfiles posteriores mencionan cientos de grabaciones, sin una cifra cerrada unificada. ↩︎
La anécdota fue contada por Ann Burgess y se cita en el contexto de la miniserie documental Mastermind: To Think Like a Killer (2024). ↩︎
La fecha de elegibilidad puede variar según la junta de libertades condicionales. En 2024 se informó de una nueva denegación y de su estado de salud. ↩︎
La confusión es deliberada dentro de la película: el guion pone la cita de Kemper en boca de un personaje que la atribuye a Ed Gein, lo que refleja el conocimiento superficial del personaje sobre los asesinos que admira. ↩︎