Ilse Koch
| Ilse Koch | ||
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| Nombre de nacimiento | Margarete Ilse Köhler | |
| Otros nombres | La Bruja de Buchenwald La Perra de Buchenwald La Bestia de Buchenwald La Reina de Buchenwald La Bruja Roja de Buchenwald Viuda Carnicera |
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| Nacimiento | 22 de septiembre de 1906 Dresde, Imperio alemán |
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| Fallecimiento | 1 de septiembre de 1967 (60 años) Aichach, Baviera, Alemania Occidental |
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| Causa de muerte | Suicidio por ahorcamiento | |
| Nacionalidad | Alemana | |
| Ocupación | Secretariasecretaria | |
| Cónyuge | Karl-Otto Koch (matr. 1937; fall. 1945) | |
| Hijos | 4 (Artwin, Gisela, Gudrun, Uwe) | |
| Conocida por | Esposa del comandante del campo de concentración de Buchenwald; crímenes de guerra | |
| Condena | 1947: cadena perpetua (conmutada a 4 años) 1951: cadena perpetua (tribunal alemán) |
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| Partido político | Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), desde 1932 | |
1. Resumen[editar]
Ilse Koch —nacida Margarete Ilse Köhler— (Dresde, 22 de septiembre de 1906 – Aichach, 1 de septiembre de 1967) fue una criminal de guerra alemana conocida por su rol en el campo de concentración de Buchenwald, donde su esposo, Karl-Otto Koch, ejerció como comandante. Aunque no ocupó ningún cargo oficial en el Estado nacionalsocialista, al final de la Segunda Guerra Mundial se convirtió en una de las figuras nazis más infames del imaginario público, principalmente por las acusaciones de que había seleccionado prisioneros tatuados para ser asesinados con el fin de fabricar pantallas de lámparas y otros objetos con su piel. Dichas acusaciones, sin embargo, fueron descartadas en dos procesos judiciales distintos por falta de pruebas concluyentes.
Tras ser capturada por las autoridades de ocupación estadounidenses, fue juzgada en 1947 ante el tribunal militar de Dachau, donde fue condenada a cadena perpetua por crímenes de guerra. En 1948, el general Lucius D. Clay conmutó su sentencia a cuatro años de prisión al considerar que las pruebas contra ella eran insuficientes y que "fue juzgada por los periódicos". La decisión generó una enorme controversia en Estados Unidos y en Alemania. Poco después de su liberación en 1949, fue arrestada nuevamente y juzgada por un tribunal de la Alemania Occidental en Augsburgo, que en 1951 la condenó a cadena perpetua por incitación al asesinato y lesiones graves contra prisioneros alemanes.
Permaneció en prisión hasta su muerte, en 1967, cuando se ahorcó en la prisión de mujeres de Aichach, Baviera. Su figura ha sido objeto de múltiples libros, documentales y películas, y en el mundo hispanohablante ha sido retratada principalmente como la «Bruja de Buchenwald» o la «Perra de Buchenwald», epítetos que reflejan tanto la crueldad que se le atribuyó como el papel simbólico que desempeñó en la memoria colectiva sobre los campos de concentración nazis.
2. Primeros años y formación[editar]
Ilse Koch nació como Margarete Ilse Köhler el 22 de septiembre de 1906 en Dresde, en aquel entonces parte del Imperio alemán, en el seno de una familia protestante de clase media baja.[1] Sus padres fueron Max y Anna Köhler (nacida Kubisch). Creció junto a dos hermanos varones. Tras completar la educación básica obligatoria en Dresde, asistió a una escuela de comercio, donde adquirió habilidades de secretariado. Posteriormente trabajó como secretaria en varias empresas locales durante los turbulentos años de la República de Weimar, un período marcado por la crisis económica y la inestabilidad política tras la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial.
En 1932, a los 25[sin verificar] años, se afilió al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP). A través de su participación en círculos sociales vinculados a la sección local de las SS en Dresde, conoció en 1934 a quien sería su futuro esposo, el oficial de las SS Karl-Otto Koch.
3. Vida en Sachsenhausen y Buchenwald[editar]
En 1936, Ilse siguió a Karl-Otto Koch al campo de concentración de Sachsenhausen, cerca de Berlín, donde este había sido nombrado comandante. La pareja solicitó permiso para casarse ante la oficina de las SS para asuntos raciales y de asentamiento, que investigó su «aptitud para el matrimonio» según criterios raciales. Ilse proporcionó pruebas de su ascendencia aria, requisito indispensable para oficiales de las SS. Se casaron en 1937 en Sachsenhausen.
En julio de 1937, Karl-Otto Koch fue transferido para establecer y asumir el mando del campo de concentración de Buchenwald, cerca de Weimar, uno de los primeros y más grandes campos del régimen nazi. La familia Koch se instaló en la villa de tres pisos del comandante, dentro del recinto del campo. Allí nacieron sus tres primeros hijos: Artwin (1938), Gisela (1939) y Gudrun (1940), todos ellos en los terrenos de Buchenwald. La familia recibía regularmente visitas de altos oficiales de las SS, como Theodor Eicke, Richard Glücks y, en una ocasión, el mismísimo Heinrich Himmler, jefe de las SS.
Según testimonios presentados en los juicios de posguerra, en 1940 Ilse Koch encargó la construcción de una pista de equitación cubierta que costó más de 250.000 reichsmarks (equivalente a aproximadamente 100.000 dólares estadounidenses de la época). Se informó que prisioneros murieron durante los trabajos de construcción de dicha instalación. Este episodio, junto con otras acusaciones de abuso de mano de obra esclava y agresiones físicas a prisioneros, formó parte del expediente judicial posterior contra ella.
4. Investigación de las SS y arresto[editar]
En 1941, el príncipe Josias de Waldeck-Pyrmont, jefe superior de las SS y la policía para la región de Weimar, inició una investigación interna sobre la administración de Buchenwald tras recibir denuncias de corrupción y malversación. Tras hallar evidencia significativa de apropiación indebida, ordenó el arresto de Karl-Otto Koch el 18 de diciembre de 1941. Sin embargo, cuando Himmler se enteró, ordenó su liberación. Karl fue relevado del mando de Buchenwald y enviado a comandar el campo de concentración y exterminio de Majdanek, en la Polonia ocupada.
Ilse Koch permaneció viviendo en el asentamiento de las SS en Buchenwald mientras su esposo estaba ausente. El 24 de agosto de 1943, ambos fueron arrestados tras una nueva investigación dirigida por el juez de las SS Konrad Morgen. La acusación formal, emitida el 17 de agosto de 1944, imputó a Karl-Otto Koch los delitos de «malversación y ocultamiento de fondos y bienes por un valor de al menos 200.000 reichsmarks» y «asesinato premeditado» de tres prisioneros, supuestamente para evitar que testificaran ante la comisión investigadora. Ilse fue acusada de «recepción habitual de bienes robados» y de haberse beneficiado de al menos 25.000 reichsmarks.
En el juicio de las SS celebrado en diciembre de 1944, Ilse Koch fue absuelta, mientras que Karl-Otto fue declarado culpable, condenado a muerte y finalmente ejecutado en Buchenwald días antes de la liberación del campo. Ilse, tras pasar dieciséis meses en una prisión de la Gestapo en Weimar, fue liberada y se mudó con sus dos hijos a un pequeño apartamento en la ciudad de Ludwigsburg, en el suroeste de Alemania.
El 30 de junio de 1945, meses después del fin de la guerra, fue arrestada por las autoridades de ocupación estadounidenses en Ludwigsburg tras ser reconocida en la calle por un ex prisionero de Buchenwald.
5. Primer juicio: tribunal militar estadounidense en Dachau[editar]
Tras su arresto, Ilse Koch fue seleccionada para ser juzgada junto a otros 30 acusados por crímenes de guerra cometidos en Buchenwald. El juicio se llevó a cabo ante un tribunal militar estadounidense en Dachau en 1947, bajo la acusación única de «participar en un designio común para cometer crímenes de guerra». Esto significaba que la fiscalía no estaba obligada a demostrar que Koch o cualquiera de sus coacusados hubiera cometido un acto específico de violencia, sino solo que habían facilitado, de alguna manera, el funcionamiento de la maquinaria criminal que era Buchenwald.
El fiscal principal, el teniente coronel William Denson, la describió durante el juicio como «no una mujer en el sentido habitual, sino una criatura de algún otro mundo torturado». Los testimonios de sobrevivientes, ampliamente difundidos por la prensa internacional, la retrataron como una sádica que azotaba a los prisioneros, los sometía a vejaciones y los seleccionaba para la muerte.
El 14 de agosto de 1947, el tribunal la encontró culpable y la condenó a cadena perpetua. Evitó una probable sentencia de muerte porque se encontraba embarazada de siete meses de su cuarto hijo, concebido con otro interno por crímenes de guerra en circunstancias poco claras mientras esperaba el juicio en Dachau.
6. Reducción de sentencia y controversia política[editar]
Tras la condena, el caso de Ilse Koch fue sometido a varios niveles de revisión judicial obligatoria antes de llegar al general Lucius D. Clay, gobernador militar interino de la zona de ocupación estadounidense en Alemania. Dos abogados del ejército, Harold Kuhn y Richard Schneider, revisaron el expediente y concluyeron que «a pesar de las extravagantes declaraciones hechas en los periódicos, el expediente contiene pocas pruebas convincentes contra la acusada... En cuanto a las acusaciones ampliamente publicitadas de que ordenó matar a prisioneros por su piel tatuada, el expediente es especialmente silencioso».
La Junta de Revisión de Crímenes de Guerra, un órgano asesor compuesto por abogados militares y civiles, llegó a una conclusión similar, señalando que no había «evidencia fiable de que hubiera hecho matar prisioneros, ni hay en este expediente evidencia alguna de que en algún momento haya ordenado la fabricación de artículos hechos de piel humana». El coronel J.L. Harbaugh, juez asesor, calificó la sentencia de «excesiva» y recomendó su reducción a cuatro años.
El 8 de junio de 1948, Clay conmutó la sentencia a cuatro años, argumentando que «no había pruebas convincentes de que haya seleccionado reclusos para su exterminio con el fin de obtener pieles tatuadas, ni de que poseyera artículos hechos de piel humana». Sin embargo, también declaró: «No guardo ninguna simpatía por Ilse Koch. Era una mujer de carácter depravado y mala reputación. Había hecho muchas cosas reprobables y punibles, indudablemente, según la ley alemana. No la estábamos juzgando por esas cosas. La estábamos juzgando como criminal de guerra por cargos específicos».
La reducción de la sentencia, hecha pública el 16 de septiembre de 1948, provocó un enorme revuelo en Estados Unidos y en todo el mundo. Las páginas editoriales de los principales periódicos cuestionaron si el ejército estadounidense había perdido el juicio. El Miami Herald preguntó «en nombre de la justicia y la decencia humana básicas, ¿qué 'más' necesita el ejército para encarcelar a Ilse y mantenerla allí?». El New York Post calificó la decisión como «la contra-atrocidad de Clay». Se organizaron manifestaciones frente a las oficinas de Clay, y algunos manifestantes portaban pantallas de lámparas como símbolo de protesta.
Ante la creciente presión pública, un grupo de senadores estadounidenses, liderados por Homer S. Ferguson, inició una investigación sobre las circunstancias de la reducción de sentencia. La investigación concluyó con una recomendación de que Koch fuera juzgada nuevamente, esta vez ante los tribunales de la recién independizada Alemania Occidental.
7. Segundo juicio: tribunal de Augsburgo[editar]
A instancias del gobierno estadounidense, la justicia de Alemania Occidental sometió a Ilse Koch a juicio por crímenes contra ciudadanos alemanes, un ámbito sobre el cual el tribunal militar estadounidense no tenía jurisdicción. Koch fue arrestada de nuevo inmediatamente después de su liberación de la prisión de Landsberg en 1949.
El fiscal jefe de Baviera, Johann Ilkow, la acusó de veinticinco cargos de lesiones graves, incitación a lesiones graves en un número de casos «ya no determinables», sesenta y cinco cargos de incitación a intento de asesinato y veinticinco cargos de incitación al asesinato. El juicio comenzó el 27 de noviembre de 1950 ante el Tribunal de Distrito de Augsburgo y duró siete semanas, durante las cuales se escuchó a 250 testigos, incluidos 50 de la defensa. La propia Koch declaró durante el juicio: «Nunca vi nada en Buchenwald que pudiera haber sido contra la humanidad... Estaba demasiado ocupada criando a mis dos hijos».[2]
Al menos cuatro testigos de la fiscalía declararon haber visto a Koch seleccionar prisioneros tatuados que luego fueron asesinados, o haber participado en la fabricación de pantallas de lámparas hechas de piel humana. Sin embargo, este cargo fue retirado por la fiscalía al no poder probarse que las pantallas u otros objetos estuvieran realmente hechos de piel humana.
El 15 de enero de 1951, el tribunal pronunció su veredicto en una decisión de 111 páginas, a la que Koch no asistió. Fue condenada por siete cargos de incitación a lesiones graves, un cargo de incitación a intento de asesinato y un cargo de incitación al asesinato, y sentenciada a cadena perpetua con pérdida permanente de sus derechos civiles. El tribunal de Augsburgo calificó sus crímenes en Buchenwald como particularmente atroces porque «suprimió conscientemente cualquier sentimiento de compasión y piedad que tuviera como mujer», y en su lugar dio «rienda suelta a su búsqueda de poder y prestigio, su arrogancia y su egoísmo».
La apelación de Koch fue rechazada el 22 de abril de 1952 por el Tribunal Federal de Justicia. Posteriormente presentó varias peticiones de indulto, todas rechazadas por el Ministerio de Justicia de Baviera. También protestó su sentencia ante la Comisión Internacional de Derechos Humanos, sin éxito.
8. Familia[editar]
Ilse y Karl-Otto Koch tuvieron tres hijos nacidos en Buchenwald: Artwin (1938–1964), Gisela (1939–2018) y Gudrun (1940–1941). Gudrun murió de neumonía a los cuatro meses de edad en febrero de 1941. Artwin falleció por suicidio en 1964, a los 26[sin verificar] años de edad. Gisela murió en 2018.
Además, durante su reclusión previa al juicio en Dachau, Ilse concibió un cuarto hijo con otro criminal de guerra alemán en circunstancias poco claras. Dio a luz a un niño, al que llamó Uwe Köhler, en la prisión de Landsberg en octubre de 1947. El bebé fue entregado inmediatamente a los servicios de bienestar infantil de Baviera. Uwe no descubrió la identidad de su madre hasta la adolescencia, y comenzó a corresponderse con ella y a visitarla en 1966, poco antes de su muerte.
En 1971, Uwe buscó una rehabilitación póstuma para su madre, utilizando documentos de clemencia de su antigua abogada y su impresión personal basada en la relación que mantuvieron en los últimos años de vida de Ilse, en un intento por cambiar la actitud del público hacia ella.
9. Suicidio y legado[editar]
En los meses previos a su muerte, Ilse Koch experimentó delirios y estaba convencida de que sobrevivientes de los campos de concentración la abusarían en su celda. El 1 de septiembre de 1967, a los 60 años, se ahorcó con una sábana en la prisión de mujeres de Aichach, en Baviera. Su nota de suicidio, dirigida a su hijo Uwe, decía: «No hay otra salida para mí. La muerte es la única liberación».[3]
El caso de Ilse Koch se ha convertido en un símbolo de los debates sobre la responsabilidad femenina en los crímenes del nazismo, la intersección entre género y atrocidad, y los peligros del sensacionalismo mediático en los procesos judiciales. El historiador Tomaz Jardim, autor de Ilse Koch on Trial: Making the 'Bitch of Buchenwald', argumenta que la figura de Koch fue en gran medida una construcción mediática basada en prejuicios de género y una sed de venganza colectiva, y que las acusaciones más extremas contra ella nunca fueron probadas en los tribunales. Al mismo tiempo, los testimonios recogidos en los juicios establecieron que efectivamente abusó de prisioneros, los sometió a trabajos forzados y denunció a reclusos ante las SS, hechos que resultaron en lesiones y al menos una muerte.
La historia de Ilse Koch también ilustra las tensiones de la posguerra entre la justicia militar aliada, la opinión pública y el sistema judicial de la Alemania Occidental en sus primeros años de existencia.
10. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
En el ámbito hispanohablante, Ilse Koch ha sido principalmente objeto de crónicas, reportajes y documentales que la retratan como una de las figuras más siniestras del Holocausto. Medios como La Vanguardia, en su artículo de 2018 titulado «La 'zorra de Buchenwald': ninfómana, sádica y la peor asesina del nazismo», y El Mundo, con su reportaje de 2019 «Ilse Koch: la carcelera nazi que horrorizó a los propios gerifaltes del III Reich», han perpetuado la imagen de Koch como una asesina sádica, a menudo sin matizar la falta de pruebas sobre las acusaciones de fabricación de objetos con piel humana.
En la cultura popular, el personaje de la oficial del campo en la película italiana Siete bellezas (1975) de Lina Wertmüller está basado en Koch. La película de explotación Ilsa, la loba de las SS (1975), del ciclo conocido como Nazi exploitation, convirtió su figura en un ícono del cine de serie B, con una mezcla de erotismo y violencia que generó controversia en toda Europa y América Latina.
En el ámbito literario, la novela El lector (Der Vorleser, 1995) de Bernhard Schlink —posteriormente adaptada al cine en 2008— presenta a una protagonista, Hanna Schmitz, que guarda ciertas similitudes temáticas con la figura de Koch, especialmente en lo referente a la responsabilidad individual y la culpa colectiva en el contexto del Holocausto.
No se tiene registro de que Ilse Koch haya tenido contactos directos con América Latina, ni que participara en actividades o eventos en la región. Su notoriedad en el mundo hispanohablante se ha construido a través de la prensa, los libros de divulgación histórica y las películas de ficción que han circulado en los mercados de habla hispana desde los años de la posguerra.
El contexto social y económico de su infancia fue determinante para su posterior adhesión al nazismo. Muchos alemanes de clase media baja, afectados por la hiperinflación de 1923 y la crisis de 1929, vieron en el NSDAP una promesa de estabilidad y ascenso social. ↩︎
Durante las siete semanas del juicio de Augsburgo, la salud mental de Koch se deterioró visiblemente. Se desmayó en el tribunal en diciembre de 1950 y nuevamente en enero de 1951. ↩︎
Existe una discrepancia en las fuentes sobre el texto exacto de la nota de suicidio. Algunas versiones citan «No hay otra salida para mí. La muerte es la única liberación» mientras que otras la registran como «No hay otra salida. La muerte para mí es una liberación». El contenido esencial es idéntico en ambas versiones. ↩︎