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Iluminados de Baviera

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Nombre originalIlluminatenorden (Orden de los Iluminados)
FundadorAdam Weishaupt
Fecha de fundación1 de mayo de 1776
Lugar de fundaciónIngolstadt, Baviera
Disolución1785 (prohibición), 1787 (edicto definitivo)
TipoSociedad secreta ilustrada
Miembros en su apogeo1500 a 2000
SímboloMochuelo de Atenea
Lema / principiosPerfeccionamiento moral, oposición al despotismo y a la influencia religiosa

1. Resumen[editar]

La Orden de los Iluminados (en alemán, Illuminatenorden; del latín illuminati, "iluminados") es un nombre dado a varios grupos, pero históricamente designa de manera específica a la Iluminados de Baviera, una sociedad secreta de la época de la Ilustración fundada el 1 de mayo de 1776 por el profesor de derecho eclesiástico y filosofía práctica Adam Weishaupt en la Universidad de Ingolstadt, en Baviera. La organización manifestaba oponerse a la influencia religiosa y a los abusos de poder del Estado, y se proponía el perfeccionamiento moral e intelectual de sus miembros como vía para transformar la sociedad.

El gobierno de Baviera prohibió la organización junto con otras sociedades secretas, y esta se disolvió formalmente en 1785. A pesar de su corta vida, los Iluminados de Baviera se convirtieron desde los años posteriores a la Revolución francesa en el centro de numerosas teorías de conspiración, que les atribuyeron una supervivencia clandestina y una influencia desproporcionada sobre acontecimientos históricos. La investigación histórica coincide en que la desarticulación de la orden fue completa y en que las atribuciones posteriores carecen de base documental.[1]

2. Fundación[editar]

2.1. Origen en Ingolstadt[editar]

Adam Weishaupt (1748–1830), profesor de la Universidad de Ingolstadt, fundó el 1 de mayo de 1776, junto con dos alumnos suyos, la Asociación de los Perfectibilistas (Bund der Perfektibilisten), un círculo que en sus inicios no era más que un grupo de lectura anticlerical con un máximo de veinte miembros.[2] El propósito inmediato de Weishaupt era ofrecer a sus estudiantes protección frente a lo que consideraba intrigas jesuíticas y, sobre todo, facilitarles acceso a literatura crítica eclesiástica contemporánea.

El clima intelectual de la Universidad de Ingolstadt estaba entonces prácticamente dominado por los jesuitas, orden que había sido disuelta tres años antes, en 1773.[3] Weishaupt, formado en un ambiente jesuita y entusiasta de las ideas de la Ilustración, se encontraba aislado respecto del claustro docente. Como símbolo de la organización eligió el mochuelo de Atenea, diosa griega de la sabiduría.

Weishaupt explicó sus razones en una carta titulada Pythagoras oder Betrachtungen über die geheime Welt- und Regierungskunst. En ella relataba que un oficial de Burghausen llamado Ecker había fundado una logia orientada a la alquimia que comenzaba a atraer a estudiantes. El temor a perder a jóvenes prometedores arrastrados por "majaderías" alquímicas lo llevó a solicitar consejo y a fundar una sociedad que funcionara como vacuna frente a tales excesos.[4]

2.2. De círculo de lectores a orden secreta[editar]

El primer impulso significativo llegó en 1778, cuando un antiguo alumno de Weishaupt y presidente del Palatinado Renano la reorganizó. Weishaupt propuso el nombre Bienenorden ("Orden de las abejas"), porque imaginaba que los afiliados debían recopilar el néctar de la sabiduría guiados por una abeja reina. Finalmente se prefirió Bund der Illuminaten ("Unión de los Iluminados") y después Illuminatenorden ("Orden de los Iluminados").[5] De esta forma, la asociación de estudios inicial se transformó en una orden secreta, influida en su modelo organizativo por la Compañía de Jesús, paradójicamente su principal enemiga.

3. Breve florecimiento[editar]

3.1. La reorganización de Knigge[editar]

La siguiente transformación decisiva sucedió en 1780 con la adhesión del aristócrata bajo sajón Adolph von Knigge. El propio Weishaupt confesó que la orden no existía "en absoluto, solo en su cabeza". En 1782 Knigge le proporcionó una estructura de estilo masónico, con Weishaupt y Knigge —entre otros— como directores de un órgano superior denominado "Areópago".[6] Con esta nueva distribución, los Iluminados consiguieron reclutar a numerosos masones e infiltrarse en logias enteras.

De trasfondo se encontraba la crisis iniciada hacia 1775 entre los altos grados masónicos alemanes con la ruptura de la Estricta Observancia Templaria. Karl Gotthelf von Hund und Altengrotkau había atraído a diferentes logias hacia su rito apolítico-romántico, que aseguraba ser sucesor de la orden templaria, disuelta en 1312. Al morir Hund en 1776 sin que se manifestaran los "Superiores desconocidos" que supuestamente lo habían iniciado, el movimiento quedó en confusión.[7]

3.2. El convento de Wilhelmsbad[editar]

En la convención masónica de la Estricta Observancia, celebrada en Wilhelmsbad entre el 16 de julio y el 1 de septiembre de 1782, Knigge y su segundo representante, Franz Dietrich von Ditfurth, un ilustrado radical manifiesto, lograron atraer hacia su orden el liderazgo de opinión. El sistema templario fue abandonado y la orden de la Rosacruz quedó en minoría en su esfuerzo por mantener esa tradición. Ambos iluminados consiguieron además, con Johann Christoph Bode, ganarse a un representante principal de la Estricta Observancia.[8]

Este éxito masónico permitió una rápida expansión de la orden, que llegó a estar presente en unas setenta ciudades y a contar entre 1500 y 2000 miembros a comienzos de la década de 1780.[9]

4. Organización[editar]

4.1. Grados y jerarquía[editar]

Para infiltrarse mejor en la masonería, Knigge dotó a la orden de una estructura escalonada inspirada en la masónica, con grados de títulos imaginativos, cada uno de los cuales poseía su propio ritual iniciático y sus propios "secretos" revelados progresivamente. La estructura se dividía en tres clases:[10]

  • La "guardería" (criadero), destinada a introducir novatos en la esencia de la logia y la sociedad secreta. Comprendía los grados de novicio, minerval (derivado de Minerva) e iluminado inferior.
  • La "clase masónica", tomada de la masonería, con los grados de peón, oficial, maestro, iluminado mayor e iluminado regente.
  • La "clase mistérica", que coronaba la orden, con los grados de sacerdote, regente, magus y rex (gobernante). Sus reglamentos y ritos no llegaron a redactarse por completo debido al breve tiempo que la orden sobrevivió.

Los miembros de los primeros grados solo conocían a sus compañeros por los nombres de la orden, de modo que no podían saber quién era noble, burgués, profesor universitario o estudiante. La jerarquía entre grados era, sin embargo, muy marcada, y los juramentos de iniciación exigían "eterno silencio, firme lealtad, fidelidad y obediencia a todos los superiores y estatutos de la orden".[11]

4.2. Nombres secretos[editar]

Como mistificación de gran efecto publicitario, cada miembro recibía un nombre secreto o "de guerra", nunca cristiano o de origen ortodoxo. Weishaupt se llamó a sí mismo Espartaco, el cabecilla de las revueltas de esclavos romanas; Knigge era Filón de Alejandría, filósofo judío; Goethe recibió el nombre Abaris, por un mago escita.[12] También la geografía recibía nombres secretos: Múnich se llamaba Atenas; el Tirol, Peloponeso; Fráncfort, Edesa; e Ingolstadt, Eleusis. Incluso la fecha se indicaba según un calendario secreto con nombres de meses persas y una numeración anual que comenzaba en el año 632.[13]

4.3. Programa educativo y control[editar]

Cada iluminado debía recibir de los superiores una cuota literaria mensual, en la que las obras deístas e ilustradas ocupaban un lugar principal y creciente. Además, su evolución moral y espiritual debía registrarse en un diario llamado cuaderno Quibuslicet (del latín quibus licet, "a quién le está permitido leerlo"). Si los cuadernos estaban mal elaborados o no mostraban los avances previstos, el mando de la orden respondía con una carta de reproche.[14]

Este sistema de control y tutelaje sobre los miembros de grados inferiores pronto provocó críticas incluso dentro de la orden. El investigador Manfred Agethen señaló la contradicción dialéctica de la orden: para emancipar al individuo del dominio eclesiástico, empleaba el método jesuítico de examen de conciencia; para impulsar el triunfo de la Ilustración y la razón, montaba un aparato místico; y para liberar a la humanidad del despotismo principesco, avasallaba a sus propios miembros con técnicas de control totalitarias.[15]

5. Objetivos e ideología[editar]

5.1. Perfeccionamiento y libertad[editar]

La orden estaba comprometida con el modelo ilustrado. Su meta era la mejora y el perfeccionamiento del mundo en el sentido de libertad, igualdad y fraternidad, comenzando por la mejora de sus propios miembros. Weishaupt escribió en 1782 en un discurso:

"Quien también generalmente quiere iniciarse en la libertad, la amplia iluminación en general: pero la Iluminación no consiste en el conocimiento de palabras, sino de cosas, no se trata de la comprensión de conocimientos abstractos, especulativos, teóricos, que inflan el espíritu, pero no mejoran el corazón."

Según Weishaupt, el medio para alcanzar la libertad era principalmente la educación, entendida no solo como aportación externa de conocimientos sino como formación del corazón y de la moralidad. Esta formación debía capacitar a los individuos para autodominarse, haciendo superfluas otras formas de dominio como el despotismo de los príncipes absolutistas y el despotismo espiritual de la Iglesia católica.[16]

5.2. Filosofía de la historia[editar]

Weishaupt presentó una filosofía de la historia con periodos temporales, inspirado en pensadores como Joaquín de Fiore. En la "infancia de la humanidad" no había dominio, propiedad ni ansias de poder. La "época juvenil" vio el surgimiento de los primeros estados, que derivaron hacia el despotismo. En el "tiempo de la madurez" el género humano superaría el despotismo sin violencia mediante la provocación de la nostalgia de libertad, la ilustración y el autodominio. Finalmente, un "tiempo de decadencia" iniciaría un nuevo ciclo.[17]

Esta representación mezclaba el milenarismo medieval con las utopías modernas. Weishaupt compatibilizó mensajes contradictorios: por un lado, predicaba un cierto quietismo que exoneraba a los miembros de la responsabilidad por el progreso histórico; por otro, exigía un activismo subversivo que socavara activamente el sistema de gobierno imperante. Cuál de ambos aspectos primaría, lo dejó pendiente.

5.3. Estrategia: infiltración en el Estado[editar]

La abolición del sistema absolutista no debía lograrse por vía revolucionaria, sino mediante recursos políticos personales. Los Iluminados querían conquistar posiciones clave del Estado absolutista para, desde dentro, llevarlo a su propia disolución. Weishaupt dejó sin precisar si, en los últimos estadios, el Estado sería realmente disuelto tras alcanzar el poder o si los Iluminados simplemente lo reemplazarían con una especie perfeccionada de despotismo ilustrado.[18]

6. Miembros y alcance social[editar]

6.1. Composición social[editar]

El historiador Eberhard Weis investigó exhaustivamente la estructura social de la orden. Descubrió que alrededor de un tercio de los miembros eran nobles y por lo menos un doce por ciento clérigos. Casi el setenta por ciento de los iluminados había recibido formación académica; los trabajadores manuales rondaban un veinticinco por ciento, superando claramente a los comerciantes, que con un diez por ciento estaban infrarrepresentados.[19]

Casi las tres cuartas partes de los miembros eran funcionarios y otros trabajadores públicos, lo que resulta coherente con la meta de infiltrarse en el Estado. Weishaupt presumía en 1787 de que la orden había conseguido incorporar a más de un décimo del funcionariado bávaro. Especialmente significativo fue el éxito en los colegios censores bávaros, que hasta la intervención del príncipe elector en 1784 se componían casi exclusivamente de iluminados.[20]

6.2. Miembros notables[editar]

[ Desplegar / Plegar lista de miembros notables ]
  • Adam Weishaupt (Espartaco), fundador y figura central.
  • Adolph von Knigge (Filón de Alejandría), organizador y patrocinador influyente, salido en 1784.
  • Johann Christoph Bode, masón alemán que intentó mantener la orden activa tras la prohibición.
  • Franz Dietrich von Ditfurth, ilustrado radical y segundo representante en Wilhelmsbad.
  • Johann Wolfgang von Goethe (Abaris), poeta, incorporado junto al príncipe Carl August, con la finalidad de investigar a la orden.
  • Johann Gottfried Herder, filósofo, participante en el congreso de Weimar.
  • Ernst von Sachsen-Gotha, duque, protector de Weishaupt tras su huida.
  • Carlos de Hesse-Kassel y Fernando de Brunswick, príncipes incorporados por la gestión de Knigge y Bode.
  • Johann Martin, conde de Stolberg-Roßla, quien sucedió a Weishaupt en la dirección y declaró la orden suspendida en 1785.
  • Anton von Massenhausen y Johann Christian Ehrmann, otros miembros conocidos.

6.3. Límites del éxito[editar]

El rápido crecimiento no debe ocultar que la orden estaba compuesta en su mayor parte por académicos de segundo nivel, que acudían a ella en busca de oportunidades personales. La meta de formar a las elites políticas e intelectuales de la sociedad se consiguió solo en parte. De las excepciones mencionadas (Goethe, Herder, Knigge), muchos representantes significativos de la Ilustración alemana o se mantuvieron apartados (Schiller, Kant, Lessing, Lavater) o se fueron decepcionados por la rígida estructura (Nicolai).[21]

7. Crisis y prohibición[editar]

7.1. Disputas internas[editar]

El éxito de la expansión trajo consigo el comienzo del fin. Knigge amenazó epistolarmente con delatar los secretos de la orden a los jesuitas y rosacrucianos, reforzando la desconfianza de Weishaupt. Las sospechas aumentaron cuando Knigge y Bode incorporaron al príncipe Carlos de Hesse-Kassel, a Fernando de Brunswick, al duque Ernst von Sachsen-Gotha y a Carl August von Sachsen-Weimar, todos ellos representantes de la autoridad absolutista. Las sospechas no carecían de fundamento: Carl August y su consejero privado Goethe se habían afiliado con el único fin de investigar a la orden.[22]

Ante el riesgo de disolución, en febrero de 1784 se convocó en Weimar un tribunal arbitral llamado "congreso", en el que participaron Goethe, Herder y el duque Ernst von Sachsen-Gotha. El resultado fue la orden de construir un nuevo Areópago. Knigge lo interpretó como una derrota clara, pues Weishaupt seguiría siendo influyente aun sin presidencia formal. Se acordó el silencio y el retorno de todos los papeles. Knigge abandonó la orden el primero de julio de 1784 y se apartó de los "estragos de la moda" de querer arreglar el mundo mediante sociedades secretas.[23] Weishaupt entregó la dirección al conde de Stolberg-Roßla.

7.2. Edictos de prohibición[editar]

Durante las disputas internas, las asociaciones secretas habían atraído la atención de las autoridades bávaras. Se las sospechaba de intentar alterar el orden tradicional infiltrándose entre los funcionarios públicos para alcanzar un "Estado razonable". El 22 de junio de 1784, el príncipe elector Carlos Teodoro del Palatinado y Baviera prohibió todas las "comunidades, sociedades y fraternidades" fundadas sin su aprobación señorial.[24]

El 2 de marzo de 1785, bajo presión de Peter Frank, canciller barón de Kreittmayr, el barón rosacruciano de Törring y otros cortesanos, se promulgó un edicto adicional que prohibía a los Iluminados y a los francmasones llamándolos por su nombre, considerándolos altos traidores y enemigos de la religión. Se realizaron registros domiciliarios y se confiscaron documentos de la orden, que aportaron indicios sobre la radicalidad de sus propósitos. Ese mismo año, el papa Pío VI aclaró en dos cartas al obispo de Freising (del 18 de julio y el 12 de noviembre) que la adhesión a la orden era incompatible con la fe católica.[25]

7.3. Persecución y disolución[editar]

A consecuencia de las prohibiciones de 1784–1785 se produjeron persecuciones de miembros: registros domiciliarios, confiscaciones, pérdida de puestos para algunos consejeros y oficiales, y destierros. Ningún miembro fue encarcelado.[26] Weishaupt, cuyo papel fundador se desconocía al principio, resultó sospechoso y huyó, primero a la ciudad imperial libre de Ratisbona y en 1787 a Gotha, donde el duque Ernst le proporcionó una consejería áulica sinecura.

En abril de 1785, el conde de Stolberg-Roßla declaró la orden oficialmente suspendida tras aboliciones temporales. Bode aprovechó la coyuntura para intentar conservar la asociación con vida, mediante la Iglesia minerval de Weimar y la Orden de los amigos invisibles, pero abandonó el proyecto en 1790 debido al clima estrictamente antiiluminista de los años revolucionarios. Los investigadores coinciden en que la desarticulación de la orden fue completa.[27]

El 16 de agosto de 1787 se promulgó un tercer y más estricto edicto de prohibición, que castigaba con pena de muerte el reclutamiento de miembros para masones e iluminados. Los rumores de una supervivencia continuaron en los círculos autoritarios.[28]

7.4. Segunda ola antiiluminista[editar]

Una segunda ola, claramente más enérgica, se produjo durante la Revolución francesa, cuando el miedo a los jacobinos se fundió con el temor a los Iluminados. En ese clima, el ministro de Estado bávaro Maximilian von Montgelas —quien a su vez había sido iluminado— hizo prohibir todas las organizaciones secretas al llegar al poder en 1799, y otra vez en 1804.[29]

La fascinación pública por las sociedades secretas e iniciáticas se reflejó en diversas obras literarias de la época: Der Geisterseher de Schiller, Der Groß-Cophta de Goethe, Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, y Die unsichtbare Loge de Jean Paul (1793).[30]

8. Teorías de conspiración[editar]

8.1. La tesis de la Revolución francesa[editar]

La atribución de la Revolución francesa a los Iluminados se formuló por primera vez en 1791 por el párroco francés Jacques François Lefranc en su libro Le voile levé pour les curieux ou les secrets de la Révolution révéles à l'aide de la franc-Maçonnerie. Su difusión se debe sin embargo a dos autores que poco después compusieron obras sobre los orígenes revolucionarios: el exjesuita francés Augustin Barruel y el erudito escocés John Robison.[31]

Ambos autores intentaron demostrar, de manera independiente, que la Revolución no fue causada por la presión del tercer estado, la difusión de los ideales ilustrados, la mala cosecha ni la mala gestión de la crisis por Luis XVI, sino por los Iluminados. Sus argumentos principales eran tres:[32]

  1. Casi todos los cabecillas revolucionarios importantes eran masones. La equiparación incondicional de ambas sociedades es, según los historiadores, falsa.
  2. Existían logias masónicas en la Francia posrevolucionaria autodenominadas "Les Illuminés", pero eran pequeños grupos de línea mística-martinista con poca relación con los ilustrados radicales de Baviera.
  3. Johann Christoph Bode viajó a París en 1787, pero su desplazamiento (del 24 de junio al 17 de agosto) se debió a una convención masónica ya terminada, sin relación con el estallido revolucionario.

A la tesis de que los Iluminados estuvieron detrás de la Revolución francesa le faltan, según la investigación histórica, todas las bases. Sin embargo, Barruel y Robison tuvieron mucho éxito. En el ámbito germano, el fugaz diario conservador Eudämonia (1795–1798) extendió principalmente estas teorías.[33] Hasta hoy, estos escenarios conspirativos conservan fascinación sobre numerosos publicistas y agrupaciones radicales de extrema derecha.

8.2. La carta atribuida a Albert Pike[editar]

Una de las piezas más difundidas de la mitología conspirativa es una supuesta serie de cartas escritas entre 1870 y 1872 entre el militar confederado Albert Pike y el patriota italiano Giuseppe Mazzini, que supuestamente se conservarían en los archivos de la biblioteca del Museo Británico. Según el escritor fundamentalista cristiano William Guy Carr, en una carta fechada el 15 de agosto de 1871, Pike habría detallado a Mazzini un plan iluminati para provocar tres guerras mundiales: la primera contra los zares y a favor del comunismo ateo; la segunda fomentando un Estado soberano de Israel y una Internacional Comunista fuerte; y la tercera enfrentando a sionistas políticos y musulmanes, culminando en la manifestación de la "doctrina pura de Lucifer".[34]

El Museo Británico desmiente la existencia de dichas cartas, cuyo contenido anacrónico y fundamentalista, más la total ausencia de fuentes del autor, indican que fueron totalmente inventadas.[35] Albert Pike fue efectivamente un miembro activo del Ku Klux Klan y honrado con una estatua en Washington D. C., y Mazzini un filósofo y político italiano que se esforzó por unificar los estados italianos.

8.3. Supervivencia y apropiación ocultista[editar]

Las tenaces teorías conspirativas alimentaron a su vez a grupos ocultistas o teosóficos que intentaron estilizarse como presuntos Iluminados. El historiógrafo Leopold Engel fundó en 1896 la Unión mundial de los Iluminados (Weltbund der Illuminaten), que imitaba a la orden de Weishaupt y fue eliminada del registro berlinés en 1929. La Ordo templi orientis, surgida en 1912, y los Iluminados de Thanateros, fundados en 1978, también intentaron situarse en la línea tradicional de los iluminados bávaros, aunque nada tenían que ver con el radicalismo ilustrado-racionalista de Weishaupt, Bode y Knigge.[36]

9. Los Iluminados en la cultura[editar]

9.1. Literatura de ficción[editar]

Los Iluminados aparecen con frecuencia en novelas populares. Entre las obras más conocidas se encuentran:

  • Illuminatus!, trilogía de Robert Shea y Robert Anton Wilson.
  • Ángeles y demonios, de Dan Brown.
  • El péndulo de Foucault, de Umberto Eco.
  • Un grito en las tinieblas, de Daniel González.
  • Túneles, novela juvenil de Brian Williams y Roderick Gordon.

En estas obras se los representa como bribones tenebrosos, tejedores de complots o conspiradores demoníacos. Los autores se inspiran preferiblemente en las teorías conspiratorias que circulan sobre la orden más que en los hechos históricos comprobados. Con frecuencia, los detalles ficticios se mantienen hoy como erróneamente ciertos.[37]

9.2. Símbolos atribuidos[editar]

Especialmente popular es la suposición, extendida en novelas, de que los Iluminados poseyeron determinados símbolos que hacían reconocible su existencia a los iniciados. Entre la simbología presuntamente iluminada se mencionan:[38]

  • El ojo panóptico u Ojo de la Providencia.
  • El ojo panóptico en la cúspide de una pirámide (como aparece en el sello de los Estados Unidos).
  • El número 13.
  • Los ambigramas.

El Ojo de la Providencia, visible en el billete de un dólar estadounidense, ha sido percibido por algunos como evidencia de una conspiración que vincularía a los Padres fundadores de los Estados Unidos con los Iluminati. La conexión no tiene sustento histórico documentado y pertenece al terreno de la especulación conspirativa.[39]

9.3. El recuerdo en Ingolstadt[editar]

Hoy, en Ingolstadt, solo una placa conmemorativa recuerda el edificio donde se encontraba la sala de reuniones de los Iluminados. El edificio se ubica en el número 23 de la calle Theresien, antes llamada Am Weinmarkt 298, en la zona urbana exclusiva para viandantes.[40]

10. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

El interés por los Iluminados de Baviera en el mundo hispanohablante se ha canalizado principalmente a través de la literatura de divulgación y las obras de no ficción. Entre las obras publicadas en español se cuentan La conspiración de los illuminati, de Santiago Camacho; Illuminati, de Paul Koch; Los illuminati: la trama y el complot, de Luis Miguel Martínez Otero; y Los Illuminati y el Priorato de Sión, del sociólogo italiano Massimo Introvigne, publicado por Ediciones Rialp.[41]

El término "Illuminati" y el "Nuevo Orden Mundial" aparecen con regularidad en medios digitales y foros de habla hispana dedicados a la difusión de teorías de conspiración. La acogida de la novela Ángeles y demonios de Dan Brown y su adaptación cinematográfica (2009) contribuyó a popularizar la imagen ficticia de la orden entre el público hispanohablante. En general, la percepción popular en la región está más influida por la ficción y las teorías conspirativas de autores anglosajones que por la historiografía académica sobre el fenómeno.[42]

11. Legado histórico[editar]

El interés académico por los Iluminados de Baviera radica menos en su poder real —que fue limitado y de corta vida— que en lo que revelan sobre la Ilustración tardía alemana, la crisis de las sociedades secretas del siglo XVIII y el nacimiento de la opinión pública moderna. Jürgen Habermas, en su obra Historia y crítica de la opinión pública (1962), situó a los Iluminados entre las múltiples sociedades y asociaciones que, junto a las sociedades de lectura, las sociedades caritativas y los masones, permitieron el traspaso de las fronteras estamentales y la formación de un espacio público burgués.[43]

A diferencia de los masones, los Iluminados tenían un programa político explícito, y a diferencia de la masonería, eran estrictamente secretos. Adoptaron aspectos masónicos como la logia y la jerarquía, pero no pertenecían a la misma orden ni cooperaban en organizaciones francmasónicas nacionales como la gran logia o el gran oriente.[44]

La historiografía moderna ha estudiado a fondo la correspondencia de la orden, cuya edición crítica en varios volúmenes (iniciada en 2005) ha permitido conocer mejor su organización, sus prácticas y sus conflictos internos. El consenso académico es que la orden, tras su prohibición en la década de 1780, dejó de existir y que los Iluminati contemporáneos invocados por la cultura popular y las teorías de conspiración son una construcción imaginaria sin continuidad histórica demostrable.[45]


  1. Vernon Stauffer, New England and the Bavarian Illuminati, Columbia University Press, 1918, capítulo 3 "The European Illuminati". La supresión por el gobierno de Baviera está documentada en los edictos de 1784–1787. ↩︎

  2. La cifra máxima de veinte miembros se refiere al círculo inicial de lectores anticlericales, no a la orden en su etapa posterior, cuando llegó a contar más de mil miembros. ↩︎

  3. La Compañía de Jesús fue disuelta por el papa Clemente XIV mediante el breve Dominus ac Redemptor el 21 de julio de 1773. En Baviera y en la Universidad de Ingolstadt, sin embargo, la influencia jesuita persistía en la vida académica. ↩︎

  4. Karl R. H. Frick, Die Erleuchteten. Gnostisch-theosophische und alchemistisch-rosenkreuzerische Geheimgesellschaften, Marix-Verlag, Wiesbaden, 2005, p. 455. ↩︎

  5. El nombre Bienenorden fue descartado por el propio grupo en favor de Bund der Illuminaten. ↩︎

  6. Massimo Introvigne, Los Illuminati y el Priorato de Sión, Ediciones Rialp, 2005, pp. 40–43. ↩︎

  7. Karl Gotthelf von Hund und Altengrotkau murió en 1776, el mismo año de la fundación de la orden de Weishaupt. ↩︎

  8. Wilhelm Mensing, "Der Illuminatismus auf dem Freimaurer-Konvent in Wilhelmsbad vom 14.7. bis zum 1.9.1782", Zeitschrift für Bayerische Landesgeschichte, 41/1978, pp. 271–292. ↩︎

  9. La horquilla de 1500 a 2000 miembros es una estimación basada en los documentos internos de la orden. Las cifras exactas varían según las fuentes. ↩︎

  10. La descripción de los grados procede de la documentación interna de la orden y de los posteriores estudios de Agethen (1987) y van Dülmen (1977). ↩︎

  11. El juramento se cita en los documentos rituales de la orden y ha sido recogido por Reinhart Koselleck, Kritik und Krise, Suhrkamp, Frankfurt, 1973. ↩︎

  12. Los nombres secretos se indicaban en las actas de iniciación de la orden. El nombre de Goethe, Abaris, figura en la correspondencia interna. ↩︎

  13. El calendario secreto de la orden, basado en nombres de meses persas, data de la reorganización de Knigge. ↩︎

  14. El cuaderno Quibuslicet era una herramienta de supervisión moral cuyo contenido era revisado por superiores directos. ↩︎

  15. Manfred Agethen, Geheimbund und Utopie. Illuminaten, Freimaurer und deutsche Spätaufklärung, Oldenbourg, München, 1987. ↩︎

  16. Discurso de Weishaupt de 1782, Rede an die neu aufzunehmenden Illuminatos dirigentes. La cita está traducida del alemán. ↩︎

  17. La filosofía de la historia de Weishaupt se conoce a través de sus escritos para la clase de misterio. ↩︎

  18. En los escritos de Weishaupt no se encuentra una respuesta inequívoca a la cuestión del destino final del Estado. ↩︎

  19. Eberhard Weis, "Der Illuminatenorden (1776–1786)", en Helmut Reinalter (ed.), Aufklärung und Geheimgesellschaften, Oldenbourg, München, 1989. ↩︎

  20. La infiltración en los colegios censores bávaros está documentada hasta la intervención del príncipe elector en 1784. ↩︎

  21. La lista de ilustrados que se mantuvieron apartados procede de las fuentes citadas en la historiografía alemana. ↩︎

  22. Herbert Lina, Arquitectos del engaño: La historia secreta de la masonería, Omnia Veritas Ltd, 2021. ↩︎

  23. El congreso de Weimar de febrero de 1784 está documentado en la correspondencia de la orden. ↩︎

  24. El edicto de Carlos Teodoro del 22 de junio de 1784 prohibió todas las sociedades sin aprobación señorial. ↩︎

  25. Las cartas de Pío VI al obispo de Freising (18 de julio y 12 de noviembre de 1785) declararon incompatible la membresía con la fe católica. ↩︎

  26. Andreas Kraus, Geschichte Bayerns. Von den Anfängen bis zur Gegenwart, 3.ª ed., München, 2004, p. 350. ↩︎

  27. Johann Joachim Christoph Bode, Journal von einer Reise von Weimar nach Frankreich im Jahr 1787, ed. Hermann Schüttler, Ars Una, München, 1994. ↩︎

  28. El tercer edicto de prohibición, del 16 de agosto de 1787, agravó las penas por reclutamiento. ↩︎

  29. Las prohibiciones de 1799 y 1804, impulsadas por Montgelas, se inscriben en la reacción antiiluminista posrevolucionaria. ↩︎

  30. Las obras literarias citadas reflejan la fascinación de la época por las sociedades secretas. ↩︎

  31. La obra de Lefranc, publicada en 1791, precede a las de Barruel y Robison, que aparecieron pocos años después. ↩︎

  32. La crítica de los tres argumentos se basa en la historiografía masónica y académica posterior. ↩︎

  33. Klaus Epstein, The Genesis of German Conservatism, Princeton University Press, Princeton, NJ, 1966, capítulo 10. ↩︎

  34. William Guy Carr, Pawns in the Game, 1955. La cita se reproduce en la entrada de la Wikipedia en español sobre los Iluminados de Baviera. ↩︎

  35. El Museo Británico ha desmentido formalmente la existencia de la correspondencia Pike-Mazzini en sus archivos. ↩︎

  36. Daniel Pipes, Verschwörung. Faszination und Macht des Geheimen, Gerling Akademie Verlag, München, 1998, p. 247 ff. ↩︎

  37. La descripción de la representación ficcional de los Iluminados se basa en la entrada de la Wikipedia en español, que a su vez cita las novelas mencionadas. ↩︎

  38. La lista de símbolos atribuidos es una recopilación de motivos recurrentes en la ficción y en la literatura conspirativa. ↩︎

  39. Micah Issitt y Carlyn Main, Hidden Religion: The Greatest Mysteries and Symbols of the World's Religious Beliefs, ABC-CLIO, 2014, pp. 47–49. ↩︎

  40. Leopold Engel, Geschichte des Illuminatenordens, Berlin, 1906; reimpresión Faksimile-Verlag, Bremen, 1985. ↩︎

  41. Las obras en español se citan en la bibliografía de la entrada de la Wikipedia en español. ↩︎

  42. La popularidad de la ficción y las teorías conspirativas en el mundo hispanohablante es una observación general, que no debe interpretarse como un estudio cuantitativo. ↩︎

  43. Jürgen Habermas, Historia y crítica de la opinión pública, 1962. La referencia al papel de las sociedades ilustradas es una síntesis de su análisis. ↩︎

  44. La comparación entre masonería e Iluminados en cuanto a secreto y programa político se basa en la historiografía citada. ↩︎

  45. Reinhard Markner, Monika Neugebauer-Wölk y Hermann Schüttler (eds.), Die Korrespondenz des Illuminatenordens, Niemeyer, Tübingen / De Gruyter, Berlin, 2005 y 2013. ↩︎