Isabel II de España
| Isabel II de España | |
|---|---|
| Nombre completo | María Isabel Luisa de Borbón y Borbón |
| Tratamiento | Su Católica Majestad |
| Nacimiento | 10 de octubre de 1830 Madrid, España |
| Fallecimiento | 9 de abril de 1904 París, Francia |
| Lugar de entierro | Cripta Real del Monasterio de El Escorial |
| Casa real | Borbón |
| Padre | Fernando VII de España |
| Madre | María Cristina de Borbón-Dos Sicilias |
| Consorte | Francisco de Asís de Borbón, duque de Cádiz (matrimonio: 10 de octubre de 1846; fallecimiento del consorte: 17 de abril de 1902) |
| Reinado | 29 de septiembre de 1833 – 30 de septiembre de 1868 (35 años y 1 día) |
| Proclamación | 10 de noviembre de 1843 |
| Cesión de derechos dinásticos | 20 de junio de 1870 |
| Predecesor | Fernando VII |
| Sucesor inmediato | Gobierno provisional surgido de la Revolución de 1868 |
| Regencias | María Cristina de Borbón-Dos Sicilias (1833–1840) Baldomero Espartero (1840–1843) |
| Descendencia documentada | Doce embarazos registrados; entre los hijos que alcanzaron la edad adulta destacan Alfonso XII, Isabel, Paz y Eulalia |
1. Resumen[editar]
Isabel II de España, conocida como «la de los Tristes Destinos» o «la Reina Castiza», fue reina de España entre el 29 de septiembre de 1833 y el 30 de septiembre de 1868. Llegó al trono con menos de tres años, tras la muerte de su padre, Fernando VII, en un contexto de disputa sucesoria que derivó en la primera guerra carlista.
Su reinado fue uno de los períodos más largos de la monarquía española del siglo XIX, pero también uno de los más inestables. Durante esos años España ensayó un liberalismo limitado, con constituciones, parlamento y partidos, aunque con elecciones controladas, interferencia de la Corona, peso político de los militares y frecuentes cambios de gobierno. En paralelo, el país vivió un proceso de modernización material, con la expansión del ferrocarril, las obras públicas y una renovación parcial del ejército y de la marina.
La Revolución de 1868, conocida como «la Gloriosa», puso fin a su reinado y la obligó a exiliarse en Francia. En 1870 cedió sus derechos dinásticos en favor de su hijo Alfonso, futuro Alfonso XII. La Restauración borbónica de 1874 se hizo deliberadamente al margen de su figura: los constructores del nuevo régimen consideraron que la reina debía permanecer fuera de la vida política española. Murió en París el 9 de abril de 1904.
Su figura ha recibido valoraciones historiográficas muy críticas. Se ha subrayado la corrupción electoral, la influencia de la llamada «camarilla» cortesana y la falta de consenso en torno a la monarquía. Al mismo tiempo, no puede entenderse el siglo XIX español sin su reinado: en él se consolidaron las dos Españas enfrentadas, se sentaron las bases del ferrocarril y se produjo la crisis final del absolutismo fernandino.
2. Primeros años y minoría de edad (1830–1843)[editar]
Isabel nació el 10 de octubre de 1830 en el Palacio Real de Madrid. Fue bautizada al día siguiente en la capilla del palacio. El 13 de octubre de 1830 su padre ordenó que se le guardasen los honores correspondientes a los príncipes de Asturias, en aplicación de la Pragmática Sanción de 1830.
La cuestión sucesoria marcó su nacimiento. Fernando VII había estado casado anteriormente en tres ocasiones sin obtener descendencia que pudiera sucederle. El 29 de marzo de 1830 promulgó la Pragmática Sanción por la que se restablecía la posibilidad de sucesión femenina, en detrimento de su hermano Carlos María Isidro. La medida se apoyaba en un texto aprobado por las Cortes en 1789. Aunque popularmente se habla de la derogación de la «Ley Sálica», esta denominación no era técnicamente exacta.[1]
El 20 de junio de 1833 Isabel fue jurada como princesa heredera en la iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid. Sin embargo, su tío Carlos María Isidro no aceptó la sucesión femenina. La división entre isabelinos y carlistas derivó en un conflicto dinástico y civil de larga duración.
Fernando VII murió el 29 de septiembre de 1833. Isabel fue reina antes de cumplir tres años, bajo la regencia de su madre, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias. Durante la regencia de María Cristina se desarrolló la primera guerra carlista, entre 1833 y 1840.
La regencia de María Cristina terminó en 1840. Le sucedió el general Baldomero Espartero, figura dominante de los progresistas. La regencia de Espartero se extendió desde el 17 de octubre de 1840 hasta el 23 de julio de 1843. Su autoritarismo, unido al impacto del bombardeo de Barcelona de 1842, erosionó su apoyo. Tras su caída, las Cortes acordaron adelantar la mayoría de edad de la reina, prevista en principio para los catorce años.
El 8 de noviembre de 1843 Isabel fue declarada mayor de edad por 193 votos a favor y 16 en contra. Dos días después juró la Constitución ante las Cortes. Aquel acto marcó, formalmente, el comienzo de su reinado efectivo.
3. Matrimonio y descendencia[editar]
El matrimonio de la reina fue un asunto diplomático de primer orden. Las potencias europeas intervinieron para evitar que la elección del consorte alterase sus alianzas. Hubo candidatos carlistas, liberales, franceses y de otras casas reales. Finalmente se impuso la opción de un matrimonio con un Borbón.
El elegido fue su primo Francisco de Asís de Borbón, duque de Cádiz. La boda se celebró el 10 de octubre de 1846, el mismo día en que Isabel cumplía dieciséis años, en el Salón del Trono del Palacio Real de Madrid. Fue una boda doble: su hermana, la infanta Luisa Fernanda, se casó el mismo día con Antonio de Orleans, duque de Montpensier, hijo del rey Luis Felipe I de Francia.
El matrimonio de Isabel y Francisco de Asís fue problemático desde muy pronto. Se ha afirmado que el rey consorte era homosexual y que la pareja apenas mantuvo convivencia conyugal.[2] A la reina se le atribuyó popularmente una frase sobre la noche de bodas: «¿Qué podía esperar de un hombre que en la noche de bodas llevaba más encajes que yo?». Sin embargo, las anécdotas hostiles sobre la vida privada de Isabel circularon intensamente en la propaganda política de la época y deben leerse con cautela.
Oficialmente, Isabel II y Francisco de Asís fueron padres en doce ocasiones. Varios embarazos terminaron en abortos o en muertes neonatales. Algunos historiadores han planteado dudas sobre la paternidad biológica de varios hijos, especialmente del futuro Alfonso XII, dadas las relaciones extramatrimoniales atribuidas a la reina.[3]
[ Desplegar / Plegar ]
- Luis Fernando, nacido muerto el 20 de mayo de 1849.
- Fernando Francisco, fallecido a los cinco minutos de nacer el 12 de julio de 1850.
- María Isabel Francisca de Asís, nacida el 20 de diciembre de 1851 y fallecida el 23 de abril de 1931; fue princesa de Asturias en dos períodos y condesa de Girgenti; sin descendencia.
- María Cristina, nacida el 5 de enero de 1854 y fallecida el 7 de enero de 1854.
- Margarita, nacida prematura el 23 de septiembre de 1855 y fallecida el 24 de septiembre de 1855.
- Francisco de Asís Fernando, nacido muerto el 21 de diciembre de 1856.
- Alfonso Francisco de Asís, nacido el 28 de noviembre de 1857 y fallecido el 25 de noviembre de 1885; reinó como Alfonso XII desde el 29 de diciembre de 1874.
- María de la Concepción Francisca de Asís, nacida el 26 de diciembre de 1859 y fallecida el 21 de octubre de 1861.
- María del Pilar Berenguela, nacida el 4 de junio de 1861 y fallecida el 5 de agosto de 1879; sin descendencia.
- María de la Paz Juana, nacida el 23 de junio de 1862 y fallecida el 4 de diciembre de 1946; casada con Luis Fernando de Baviera, con descendencia.
- María Eulalia, nacida el 12 de febrero de 1864 y fallecida el 8 de marzo de 1958; duquesa de Galliera, casada con Antonio de Orleans y Borbón, con descendencia.
- Francisco de Asís Leopoldo, nacido el 24 de enero de 1866 y fallecido el 14 de febrero de 1866.
4. Reinado (1843–1868)[editar]
4.1 Clima político, camarilla y crisis[editar]
El reinado de Isabel II transcurrió en un período de transición entre el absolutismo y el liberalismo. La monarquía cedió poder formal al parlamento, pero el sistema se caracterizó por la debilidad de los gobiernos, la manipulación electoral y el recurso a los pronunciamientos militares. Ningún partido que organizó unas elecciones las perdió durante aquel período, según los análisis clásicos del período. Los cambios de gobierno se debieron con frecuencia a la intervención de jefes militares más que a la voluntad expresada en las urnas.
La reina intervino repetidamente en la política. Se dejó influir por ministros, validos y por una «camarilla» cortesana de carácter religioso. Entre sus figuras más mencionadas estuvieron el padre Antonio María Claret, confesor de la reina, el padre Fulgencio, confesor del rey consorte, y sor Patrocinio. La percepción de que la Corona no era neutral contribuyó a desgastar la monarquía.
Uno de los episodios más graves fue la llamada Noche de San Daniel, el 10 de abril de 1865. En un contexto de crisis económica, la reina había dispuesto la venta de bienes del real patrimonio para socorrer al Estado. El líder republicano Emilio Castelar publicó un artículo titulado «El rasgo», en el que sostuvo que Isabel se reservaba el 25 % del producto de la venta de bienes que, en gran parte, no eran suyos, sino de la nación. El Gobierno destituyó a Castelar como profesor universitario. Las protestas estudiantiles fueron reprimidas: se registraron once muertos y 193 heridos, incluidas personas ajenas a la protesta.
4.2 Obras públicas, economía y educación[editar]
Durante su reinado España inició una transformación material significativa. Se tendieron las primeras grandes líneas de ferrocarril. La primera de la península conectó Barcelona con Mataró. También se abrieron la línea Madrid-Aranjuez y la de Gijón-Langreo, entre otras. La construcción ferroviaria sirvió para el enriquecimiento de figuras cercanas al poder, como el marqués de Salamanca y la propia reina madre María Cristina. Las concesiones, subvenciones y ventas al Estado generaron negocios muy cuestionados.
La difícil orografía peninsular obligó a adoptar un ancho de vía distinto del europeo. Las tarifas altas y la falta de una red de caminos complementarios limitaron la rentabilidad de muchos trazados.
Se realizaron también obras hidráulicas importantes, como el Canal de Isabel II. En la esfera de las obras públicas, el Gobierno impulsó carreteras, puentes, señalización costera y ferrocarriles. España llevó a la Exposición Universal de París de 1867 una serie de fotografías para mostrar su modernización, encargo que recayó en los fotógrafos Jean Laurent y José Martínez Sánchez.
La educación, en cambio, presentaba un panorama muy desigual. En 1855 existían en España unos seis mil pueblos sin escuela. En 1858 había solo 53 institutos de secundaria, con unos diez mil alumnos. Las diez universidades reunían apenas algo más de seis mil estudiantes, de los cuales más de la mitad cursaba Derecho. Las bibliotecas públicas eran escasas y muchas disponían de fondos muy reducidos. Los intentos de renovación pedagógica inspirados en el krausismo chocaron con la reacción neocatólica y con las restricciones a la libertad de cátedra promovidas por el ministro Manuel Orovio.
En el terreno militar, la Armada pasó en estos años de la vela a la propulsión mecánica. A comienzos del reinado la flota era casi inexistente. Hacia 1860 se impulsó la creación de una pequeña escuadra blindada, con fragatas de casco de madera y, más tarde, cruceros de casco de hierro.
4.3 Política exterior y expansión ultramarina[editar]
La política exterior fue especialmente activa durante el «gobierno largo» de la Unión Liberal, entre 1858 y 1863.
En el norte de África, la llamada guerra de África se saldó con la anexión de territorios marroquíes como Ifni y Tetuán. La victoria militar tuvo costes elevados; una parte importante de las bajas españolas se debió al cólera y a otras enfermedades, más que al combate. Las cifras tradicionales hablan de alrededor de 8.000 muertos españoles, de los cuales unos 5.000 habrían sido víctimas de enfermedades.[4]
En el golfo de Guinea, España había tenido presencia en Fernando Poo y Annobón. En 1843 tomó posesión gubernativa de esas islas y en 1858 llegó el primer gobernador español al territorio continental de Guinea Ecuatorial. Aquel dominio africano se mantendría hasta la segunda mitad del siglo XX.
En Cochinchina, actual Vietnam, la ejecución de misioneros españoles motivó una expedición franco-española. Participaron tropas españolas y filipinas. La campaña contribuyó a la conquista de Saigón. Sin embargo, en el reparto posterior España obtuvo derechos comerciales sobre algunos puertos y una indemnización, mientras que Francia consolidó su dominio territorial en Indochina.
En el Caribe, en 1861 se produjo la reanexión de la República Dominicana a España. La ocupación enfrentó resistencia y supuso un gasto importante. En 1865 Isabel II revocó la anexión y el país caribeño recuperó su independencia. España mantuvo, en cambio, Cuba y Puerto Rico, y en Asia conservó Filipinas, las islas Carolinas y las islas Marianas. También se llevaron a cabo expediciones a México, Perú y Chile.
5. Revolución de 1868 y exilio[editar]
La Revolución Gloriosa de septiembre de 1868 puso fin al reinado. El movimiento reunió a progresistas, unionistas y sectores descontentos con la actitud de la reina y con los últimos gobiernos moderados. Isabel se encontraba en San Sebastián cuando tuvo que abandonar el país.
Se exilió en Francia bajo la protección del emperador Napoleón III. Fue recibida en Biarritz. Después se instaló en París, en el Palacio Basilewsky, que compró y rebautizó como Palacio de Castilla. El rey consorte, Francisco de Asís, se separó formalmente de ella y vivió en las afueras de la capital francesa. La reina madre María Cristina y su esposo, Agustín Fernando Muñoz, duque de Riánsares, también se establecieron en Francia.
Durante los primeros años del exilio se difundió entre los partidarios borbónicos la idea de que la restauración solo sería viable si Isabel abdicaba en su hijo Alfonso. La reina tardó en dar ese paso. Finalmente formalizó la cesión de sus derechos dinásticos en favor de Alfonso. Las fuentes no coinciden del todo en la fecha: algunas señalan el 20 de junio de 1870 y otras el 25 de junio de 1870.[5]
En 1873, en plena rebelión cantonal y con la tercera guerra carlista en marcha, Isabel dio apoyo a Antonio Cánovas del Castillo como principal dirigente de la causa alfonsina. Cánovas se convirtió en el arquitecto de la Restauración borbónica.
El pronunciamiento de Sagunto, el 29 de diciembre de 1874, proclamó rey a Alfonso XII. Cánovas le escribió que volviese a España «solo», dejando claro que su madre no debía acompañarle. La antigua reina, que durante mucho tiempo había esperado recuperar protagonismo, quedó políticamente marginada.
A Isabel no se le permitió regresar a España hasta julio de 1876, después de la aprobación de la Constitución de 1876. No se le autorizó fijar su residencia definitiva en el país ni vivir en Madrid. Residió durante un tiempo en Sevilla y pasó temporadas en distintos puntos de España, pero siempre con estancias controladas.
Su mayor humillación pública fue no ser informada de la decisión de Alfonso XII de casarse con su sobrina María de las Mercedes de Orleans, hija de los duques de Montpensier. Isabel intentó oponerse al enlace, pero Cánovas se lo impidió. No asistió a la boda, celebrada en Madrid el 23 de enero de 1878.
6. Últimos años y muerte[editar]
Tras la boda de Alfonso XII, Isabel regresó definitivamente a París. Allí vivió hasta su muerte. Volvió a España en varias ocasiones, entre ellas para asistir al entierro de su hijo Alfonso XII en noviembre de 1885.
Murió el 9 de abril de 1904 en el Palacio de Castilla de París, actual hotel The Peninsula Paris. Fue enterrada en la Cripta Real del Monasterio de El Escorial, frente a los restos de su esposo, fallecido dos años antes.
Era conocida como «la Reina Castiza» por su cercanía a los gustos populares españoles y como «la de los Tristes Destinos». Este segundo apelativo, popularizado por Benito Pérez Galdós, procede de una expresión parlamentaria anterior, inspirada en un verso de Shakespeare.[6]
La valoración histórica de su figura ha sido predominantemente severa. Se la ha responsabilizado de la corrupción del sistema, de la inestabilidad gubernamental y de la falta de neutralidad de la Corona. No obstante, algunos estudios recientes han matizado las acusaciones sobre su vida privada y han insistido en que buena parte de las sátiras y tópicos sobre la reina fueron armas políticas de sus adversarios.
7. Títulos, tratamientos y distinciones[editar]
Títulos y tratamientos[editar]
Durante su vida, Isabel II usó sucesivamente los tratamientos de infanta de España, princesa de Asturias y reina de las Españas. Tras la cesión dinástica de 1870 conservó el tratamiento de majestad.
El título oficial durante su reinado fue:
Su Católica Majestad Doña Isabel II, por la Gracia de Dios y de la Constitución de la Monarquía española, Reina de las Españas.
Distinciones honoríficas[editar]
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Órdenes españolas
- Gran maestre de la Orden del Toisón de Oro.
- Gran maestre de la Orden de Carlos III.
- Gran maestre de la Orden de Isabel la Católica.
- Gran maestre de las órdenes militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa.
- Gran maestre de la Real y Militar Orden de San Fernando.
- Gran maestre de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.
- Dama y gran maestre de la Orden de las Damas Nobles de la Reina María Luisa, según los períodos.
- Hermana mayor de las Reales Maestranzas de Caballería de Ronda, Sevilla, Granada, Valencia y Zaragoza.
Órdenes extranjeras
- Rosa de Oro de la Cristiandad, otorgada por los Estados Pontificios en 1868.
- Dama de la Orden de la Reina Santa Isabel, de Portugal.
- Dama gran cruz de la Orden de Nuestra Señora de la Concepción de Villaviciosa, de Portugal.
- Dama de primera clase de la Orden de la Cruz Estrellada, del Imperio austríaco.
- Dama de la Gran Cruz de la Orden de Guadalupe, de la República Mexicana.
- Dama de la Gran Cruz de la Orden Imperial de San Carlos, del Segundo Imperio Mexicano.
8. Isabel II en la ficción[editar]
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Teatro
- Farsa y licencia de la Reina Castiza, de Ramón María del Valle-Inclán.
Cine y televisión
- Vendaval (Orduña Films, 1949), película de Juan de Orduña.
- Amistad, película en la que la reina es interpretada por Anna Paquin.
- ¿Dónde vas, Alfonso XII?, película en la que interpreta a la reina Mercedes Vecino.
- ¿Dónde vas, triste de ti?, película en la que interpreta a la reina María Fernanda Ladrón de Guevara.
- La máscara del Zorro, donde la reina es mencionada por el personaje Alejandro Murrieta.
- El Ministerio del Tiempo, serie de Televisión Española; la reina es interpretada por Carmen Sánchez.
- Handia, película en la que una reina adolescente es interpretada por Naima Barroso.
Literatura
- Alfonso XII y la corona maldita (Altera, 2018), de Nieves Michavila, V Premio Hispania de Novela Histórica.
- La reina en el exilio (Edhasa, 2020), de Herminia Luque, Premio Edhasa Narrativas Históricas 2020.
9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
El reinado de Isabel II dejó huellas en la América hispana y en otros territorios de habla española. La reanexión de la República Dominicana entre 1861 y 1865 es uno de los episodios más recordados del vínculo entre la Corona isabelina y el Caribe hispano. Cuba y Puerto Rico permanecieron bajo dominio español durante todo el período, mientras que Filipinas, en Asia, fue escenario de tensiones coloniales que continuarían durante el resto del siglo.
En México, la reina recibió condecoraciones tanto de la república como del Segundo Imperio: la Orden de Guadalupe y la Orden Imperial de San Carlos. La presencia española en expediciones a México, Perú y Chile formó parte de una política exterior incierta, más reactiva que planificada.
En la cultura popular mexicana reciente, el video musical de la canción «Shabadaba» del grupo OV7, del año 2000, incluyó el retrato de Isabel II y estandartes reales como parte de su escenografía.
La figura de Isabel II también aparece en la memoria popular española y latinoamericana a través de la sátira. La serie iconográfica decimonónica Los Borbones en pelota ridiculizó a la corte isabelina y a la propia reina, y forma parte del imaginario crítico sobre la monarquía española del siglo XIX.
El Reglamento de sucesión de 1713 no equivalía exactamente a la Ley Sálica francesa, ya que contemplaba la herencia femenina cuando no hubiera herederos varones directos o laterales. La Pragmática Sanción de 1830 reafirmó la sucesión femenina en favor de Isabel. ↩︎
La homosexualidad del rey consorte es una afirmación común en la historiografía, aunque debe distinguirse entre los testimonios contemporáneos y la construcción propagandística posterior. ↩︎
El historiador Carlos Dardé señaló en 2021 que, dada la atribuida promiscuidad de Isabel II, resulta razonable poner en duda la paternidad biológica de parte de los descendientes reales. En el caso de Alfonso XII, la concepción habría coincidido con la presencia cercana del joven oficial Enrique Puigmoltó y Mayans. ↩︎
Las cifras de bajas de la guerra de África son aproximadas y dependen de los recuentos de la época. Se mencionan tradicionalmente cerca de 8.000 muertos españoles, con una proporción muy alta de víctimas de enfermedad. ↩︎
La fecha de la cesión dinástica aparece en las fuentes como 20 o 25 de junio de 1870. En el cuerpo del texto se ha indicado una fecha provisional que debe ser verificada. ↩︎
El apelativo fue usado por Antonio Aparisi Guijarro en una sesión parlamentaria del 4 de julio de 1865, a partir de un verso de Ricardo III de Shakespeare. Galdós lo convirtió después en título de una de sus novelas de los Episodios Nacionales. ↩︎