Javier Pérez de Cuéllar
| Javier Pérez de Cuéllar | |
|---|---|
| Nombre completo | Javier Felipe Ricardo Pérez de Cuéllar y de la Guerra |
| Nacimiento | 19 de enero de 1920 Lima, Perú |
| Fallecimiento | 4 de marzo de 2020 (100 años) Lima, Perú |
| Nacionalidad | Peruana |
| Cónyuge | Yvette Roberts (matr. 1947; div. 1975) Marcela Temple Seminario (matr. 1975) |
| Hijos | 2 (Francisco y Águeda) |
| Educación | Pontificia Universidad Católica del Perú (Derecho) |
| Ocupación | Diplomático, abogado, político |
| Años activo | 1944–2004 |
| Conocido por | Secretario General de la ONU (1982–1991) Presidente del Consejo de Ministros del Perú (2000–2001) |
| Cargos destacados | |
| 5.° Secretario General de las Naciones Unidas | 1 de enero de 1982 – 31 de diciembre de 1991 |
| Predecesor | Kurt Waldheim |
| Sucesor | Boutros Boutros-Ghali |
| Presidente del Consejo de Ministros del Perú | 25 de noviembre de 2000 – 28 de julio de 2001 |
| Presidente | Valentín Paniagua |
| Ministro de Relaciones Exteriores del Perú | 25 de noviembre de 2000 – 28 de julio de 2001 |
| Predecesor | Fernando de Trazegnies |
| Sucesor | Diego García-Sayán |
| Embajador del Perú en Francia | 2002–2004 |
1. Resumen[editar]
Javier Pérez de Cuéllar fue un abogado, diplomático y político peruano que alcanzó notoriedad mundial al desempeñarse como el quinto Secretario General de las Naciones Unidas, cargo que ocupó durante dos períodos consecutivos, desde el 1 de enero de 1982 hasta el 31 de diciembre de 1991. Su gestión al frente del organismo multilateral estuvo marcada por la mediación en conflictos armados como la guerra entre Irán e Irak, la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán y el fin de la guerra civil en
El Salvador, así como por su contribución a la independencia de Namibia. Fue el primer —y hasta la fecha, único[1]— latinoamericano en liderar la Secretaría General de la ONU.
Nacido en el seno de una familia acomodada de Lima, se formó como abogado y desarrolló una extensa carrera diplomática que lo llevó a representar al Perú en distintos foros internacionales y en embajadas clave. Tras concluir su mandato en Naciones Unidas, regresó a la política doméstica en un momento especialmente delicado para su país: luego de la renuncia de Alberto Fujimori, asumió como Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de transición de Valentín Paniagua, entre noviembre de 2000 y julio de 2001. Su último servicio público fue como embajador del Perú en Francia, retirándose definitivamente en 2004. Falleció en su ciudad natal el 4 de marzo de 2020, a los cien años de edad, dejando un legado como una de las figuras más respetadas de la diplomacia del siglo XX.
2. Primeros años y formación[editar]
Javier Felipe Ricardo Pérez de Cuéllar y de la Guerra nació el 19 de enero de 1920 en Lima, en el hogar de Ricardo Pérez de Cuéllar y Rosa de la Guerra. Su familia pertenecía a la clase alta limeña y tenía raíces que se remontaban a la época virreinal. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Sagrados Corazones Recoleta de la capital peruana, una institución educativa de larga tradición vinculada a la élite del país.
En 1937 ingresó a la Pontificia Universidad Católica del Perú para estudiar Derecho. Se tituló como abogado en 1943 y, un año más tarde, con tan solo veinticuatro años, dio inicio a su carrera en el servicio exterior peruano. Su primer destino fue en la Dirección de Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú.
3. Trayectoria diplomática y política[editar]
3.1 Primeros pasos en el servicio exterior (1944–1969)[editar]
El ingreso de Pérez de Cuéllar a la diplomacia coincidió con los años finales de la Segunda Guerra Mundial. Durante las dos décadas siguientes fue escalando posiciones dentro del escalafón diplomático peruano. Entre sus primeros destinos en el extranjero estuvieron las embajadas del Perú en Reino Unido, Bolivia y Brasil. En la década de 1950 se incorporó a la delegación peruana ante las recién creadas Naciones Unidas, una experiencia que marcaría el resto de su vida profesional.
Su primera participación en una Asamblea General de la ONU se produjo en 1952. A partir de entonces alternó cargos en la cancillería limeña con misiones en el exterior. Entre 1964 y 1969 fue director general de la Oficina de Relaciones Económicas del Ministerio de Relaciones Exteriores, y luego ocupó brevemente el cargo de secretario general del ministerio.
3.2 Consolidación internacional (1969–1981)[editar]
En 1969 fue nombrado embajador del Perú en la Unión Soviética, cargo que ejerció hasta 1971. Su paso por Moscú le permitió desarrollar un conocimiento de primera mano sobre el bloque del Este y sus líderes, una experiencia que más tarde resultaría valiosa en sus gestiones como Secretario General.
Regresó a la ONU en 1971 como representante permanente del Perú. Durante esa etapa presidió el Consejo de Seguridad en varias ocasiones rotativas y participó activamente en las deliberaciones sobre crisis como la de Chipre. En 1975, el entonces Secretario General, Kurt Waldheim, lo designó Representante Especial en Chipre, tarea que desempeñó hasta 1977. Luego de un breve regreso al Perú —donde fue ascendido a embajador de carrera en el máximo rango—, volvió a la ONU en 1979 como subsecretario general para Asuntos Políticos Especiales, un puesto creado para lidiar con crisis emergentes.
Desde esa posición, Pérez de Cuéllar supervisó las complejas negociaciones que condujeron a la independencia de Zimbabue en 1980 y trabajó en la mediación del conflicto en Afganistán.
3.3 Secretario General de las Naciones Unidas (1982–1991)[editar]
3.3.1 Nombramiento y reelección
En octubre de 1981, el Consejo de Seguridad recomendó a la Asamblea General el nombre de Javier Pérez de Cuéllar como sucesor de Waldheim. Tras cinco rondas de votación en las que el candidato tanzano Salim Ahmed Salim fue vetado por Estados Unidos y el propio Pérez de Cuéllar había sido vetado por la Unión Soviética en las primeras instancias, el diplomático peruano emergió como el candidato de consenso. La Asamblea General aprobó su designación el 15 de diciembre de 1981 y asumió el cargo el 1 de enero de 1982.
Fue reelegido para un segundo período de cinco años en 1986, completando su mandato el 31 de diciembre de 1991. Su década al frente de la organización coincidió con los últimos estertores de la Guerra Fría y con una revitalización del papel del Consejo de Seguridad tras años de parálisis por el veto cruzado de las superpotencias.
3.3.2 Principales acciones en el cargo
- Guerra Irán-Irak (1980–1988). Pérez de Cuéllar impulsó la mediación activa de la ONU para poner fin a este conflicto. Su diplomacia silenciosa, combinada con la presión del Consejo de Seguridad, fue un factor importante para que ambas partes aceptaran la Resolución 598 en 1988.
- Retirada soviética de Afganistán. Las negociaciones de Ginebra auspiciadas por la ONU, que él supervisó directamente, culminaron en los Acuerdos de Ginebra de 14 de abril de 1988. Estos pactos establecieron el cronograma para la retirada de las tropas soviéticas, completada el 15 de febrero de 1989.
- Guerra civil en El Salvador. Su mediación personal en las conversaciones de paz entre el gobierno salvadoreño y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) fue crucial. Las negociaciones, que se extendieron más allá de su mandato, sentaron las bases para los Acuerdos de Paz de Chapultepec firmados en enero de 1992.
- Crisis del Golfo (1990–1991). Tras la invasión de Kuwait por Irak, Pérez de Cuéllar realizó una misión de último momento para evitar el conflicto armado. Aunque la guerra no pudo ser evitada, la resolución del Consejo de Seguridad que autorizó el uso de la fuerza (Resolución 678) se adoptó bajo su liderazgo, y trabajó intensamente en las consecuencias humanitarias del conflicto.
3.3.3 Estilo de gestión y logros simbólicos
A diferencia de sus predecesores, Pérez de Cuéllar cultivó un perfil discreto, alejado del protagonismo mediático, y se apoyó intensamente en la diplomacia reservada. La ONU recibió el
Premio Nobel de la Paz en dos ocasiones: en 1988 a las Fuerzas de Paz y en 1995 a la propia organización y a su Secretario General en ese momento, Boutros Boutros-Ghali. Aunque el premio de 1988 fue concedido durante su gestión, el galardón fue otorgado a las fuerzas de paz como institución, mientras que el de 1995 reconoció a la ONU en abstracto y a su sucesor, no a Pérez de Cuéllar de manera directa.[2]
3.4 Regreso al Perú y gobierno de transición (2000–2001)[editar]
Tras el escándalo de corrupción que llevó a la renuncia de Alberto Fujimori desde Tokio en noviembre de 2000 y la asunción de Valentín Paniagua como presidente interino, el país requería una figura de consenso para liderar el gabinete de transición.
La principal misión de Pérez de Cuéllar al frente del gabinete fue devolver la confianza a la comunidad internacional en el sistema democrático peruano y organizar, junto al gobierno de Paniagua, las elecciones generales de 2001, ampliamente consideradas como limpias y transparentes. Dejó el cargo el 28 de julio de 2001, cuando Alejandro Toledo asumió la presidencia constitucional.
3.5 Últimos años en la diplomacia (2002–2004)[editar]
El gobierno de Toledo lo designó embajador en Francia, un destino de alto prestigio diplomático. Pérez de Cuéllar se trasladó a París, donde sirvió hasta su retiro definitivo en 2004, a los ochenta y cuatro años de edad.
4. Estilo y características[editar]
Pérez de Cuéllar fue descrito en numerosos testimonios de contemporáneos como un hombre de trato afable, modales impecables y una paciencia infinita, cualidades que aplicó en las negociaciones más tensas. Su estilo diplomático anteponía la persuasión privada al discurso público, y supo construir puentes entre bloques enfrentados gracias a su origen en un país no alineado de manera rígida con ninguna de las superpotencias.
Su formación jurídica le otorgó un rigor procedimental que se reflejó en su respeto escrupuloso por la Carta de las Naciones Unidas y los mandatos del Consejo de Seguridad. A la vez, su larga experiencia en el servicio exterior peruano le había enseñado a operar con recursos limitados, una lección que aplicó al lidiar con las restricciones financieras crónicas de la ONU.
5. Condecoraciones, premios y reconocimientos[editar]
A lo largo de su vida, recibió condecoraciones de más de veinte países y numerosos doctorados honoris causa de universidades de todo el mundo. La siguiente lista, sin ser exhaustiva, recoge algunos de los más destacados:
[ Desplegar / Plegar ]
- Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica (España)
- Gran Cruz de la Legión de Honor (Francia)
- Orden del Mérito de la República Federal de Alemania
- Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional (1987)[3]
6. Vida personal y últimos años[editar]
Pérez de Cuéllar contrajo matrimonio en dos ocasiones. Su primera esposa fue la francesa Yvette Roberts-Darricau, con quien se casó en 1947 y de quien se divorció en 1975. Ese mismo año se casó con la peruana Marcela Temple Seminario, quien lo acompañó durante el resto de su vida. Tuvo dos hijos: Francisco y Águeda.
Luego de su retiro en 2004, residió entre Lima y París, y mantuvo una vida pública muy discreta. En 2017, a los noventa y siete años, hizo una de sus últimas apariciones públicas durante la visita del entonces Secretario General de la ONU, António Guterres, a Lima. Falleció el 4 de marzo de 2020 en su residencia limeña, a los cien años de edad. El gobierno peruano decretó duelo nacional y sus restos fueron velados en el Palacio de Torre Tagle, sede de la Cancillería peruana.
7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
Como primer y único Secretario General de la ONU originario de la región, la figura de Pérez de Cuéllar tiene una resonancia especial en América Latina y en
España. Su gestión en la ONU fue seguida con particular atención en el mundo hispanohablante, donde se lo percibió como un representante de los valores del multilateralismo y la solución pacífica de controversias, principios especialmente caros a la política exterior de muchos países de la región.
En España, su labor le valió el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1987, y fue una figura recurrente en los foros sobre diplomacia y relaciones internacionales. Varias calles y plazas en ciudades del Perú, y al menos una en Madrid, llevan su nombre.
En el plano cultural, su vida y obra han sido objeto de múltiples libros, documentales y seminarios en universidades de habla hispana.
La crisis política peruana de 2000 y su regreso para encabezar el gobierno de transición fortalecieron su imagen en el mundo hispanohablante como un estadista íntegro, capaz de anteponer el interés público a cualquier cálculo partidista.
A la fecha de cierre de esta edición (2026), no ha habido otro Secretario General de la ONU originario de América Latina. ↩︎
Es común la confusión popular que le atribuye el Nobel a Pérez de Cuéllar por el premio de 1988 a las Fuerzas de Paz, pero él nunca fue premiado de forma individual. ↩︎
El Premio Príncipe de
Asturias le fue concedido en 1987 en reconocimiento a su labor de mediación en conflictos internacionales. ↩︎