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María Estela Martínez de Perón

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María Estela Martínez Cartas de Perón
Conocida comoIsabel Perón, «Isabelita»
Nacimiento4 de febrero de 1931, La Rioja, Argentina
SituaciónVive. Reside en Madrid, España, desde 1981; obtuvo la nacionalidad española en el año 2000
Vicepresidenta de la Nación12 de octubre de 1973 - 1 de julio de 1974
Presidenta de la Nación1 de julio de 1974 - 24 de marzo de 1976, cuando fue derrocada por un golpe de Estado militar
PredecesorJuan Domingo Perón, su esposo, a cuya muerte accedió al cargo
SucesorJorge Rafael Videla, de facto, al frente de la junta militar
PartidoPartido Justicialista, del que fue presidenta
CónyugeJuan Domingo Perón, con quien casó en 1961; fue su tercera esposa

1. Resumen[editar]

María Estela Martínez Cartas de Perón, conocida universalmente como Isabel Perón o «Isabelita», fue presidenta de Argentina entre el 1 de julio de 1974 y el 24 de marzo de 1976. Accedió al cargo por la muerte de su esposo, Juan Domingo Perón, de quien era vicepresidenta, y fue derrocada veinte meses después por el golpe militar que inauguró la dictadura más sangrienta de la historia argentina.

Su presidencia tiene un lugar singular en la historia política del continente: fue la primera mujer en ejercer la jefatura de Estado de un país americano y una de las primeras del mundo en ocupar una presidencia. Ese hecho, sin embargo, se produjo por vía sucesoria y no por elección propia, y su gestión está unánimemente considerada un fracaso: hiperinflación, violencia política creciente y la actuación de la Triple A, la organización parapolicial que operó desde el aparato estatal bajo el gobierno.

Tras el golpe permaneció cinco años detenida, salió del país en 1981 y desde entonces vive en Madrid. Las peticiones de extradición cursadas por la justicia argentina en la década de 2000 fueron rechazadas por los tribunales españoles. Se ha mantenido al margen de la vida pública durante más de cuatro décadas, sin conceder entrevistas ni participar en actos políticos.

2. Primeros años[editar]

Nació en La Rioja, Argentina, el 4 de febrero de 1931. De familia de clase media, dejó los estudios pronto y se dedicó a la danza, actuando en compañías de espectáculo folclórico y en salas de baile. En 1955 formaba parte de un ballet folclórico que realizaba giras por América Latina.

Conoció a Juan Domingo Perón en Panamá en 1956, durante el exilio del expresidente tras el golpe de 1955. Perón, viudo de Eva Duarte desde 1952, la incorporó a su entorno como secretaria personal y compañera. Siguieron juntos el itinerario del exilio —Panamá, Venezuela, República Dominicana— hasta establecerse en Puerta de Hierro, Madrid, donde se casaron en 1961.

Durante los años del exilio, Isabel actuó como enlace político de Perón en Argentina: viajó al país en varias ocasiones como su representante ante el movimiento peronista, entonces proscrito, en un papel de mediación entre corrientes internas enfrentadas. Esa función la puso en contacto con José López Rega, un antiguo cabo de policía que se había integrado en el círculo de Perón como secretario privado y astrólogo, y cuya influencia sobre ella sería determinante.

3. La fórmula Perón-Perón[editar]

Tras dieciocho años de proscripción del peronismo, las elecciones de marzo de 1973 llevaron al gobierno a Héctor J. Cámpora, que renunció a los cuarenta y nueve días para permitir la candidatura del propio Perón. En las elecciones del 23 de septiembre de 1973, la fórmula Perón-Perón —Juan Domingo como presidente y su esposa como vicepresidenta— obtuvo el 61,85 % de los votos, uno de los porcentajes más altos de la historia electoral argentina.

La elección de Isabel como compañera de fórmula fue una decisión de Perón que sorprendió incluso a su propio partido: no tenía trayectoria política propia ni base sindical, y la interpretación más aceptada es que Perón, ya enfermo y con 78 años, buscó una vicepresidencia que no perteneciera a ninguna de las facciones en pugna dentro del movimiento —ni la sindical, ni la juventud de izquierda, ni la derecha—. Asumieron el 12 de octubre de 1973.

4. Presidencia (1974-1976)[editar]

Juan Domingo Perón murió el 1 de julio de 1974. Isabel asumió la presidencia ese mismo día.

4.1 López Rega y la Triple A[editar]

El rasgo determinante del gobierno fue el poder acumulado por José López Rega, ministro de Bienestar Social y hombre de máxima confianza de la presidenta, a quien la prensa apodó «el Brujo». Desde su ministerio se organizó y financió la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), una organización parapolicial que entre 1973 y 1976 asesinó a centenares de militantes de izquierda, sindicalistas, abogados, artistas e intelectuales, con listas públicas de amenazados y plazos de expulsión del país.

La Triple A actuó desde dentro del aparato estatal y con impunidad. La justicia argentina la ha calificado posteriormente como una organización responsable de delitos de lesa humanidad.

4.2 Crisis económica[editar]

En junio de 1975, el ministro Celestino Rodrigo aplicó un plan de ajuste que devaluó la moneda por encima del 100 % y elevó bruscamente las tarifas. El episodio, conocido como el «Rodrigazo», disparó la inflación a niveles hasta entonces desconocidos en el país, destruyó los salarios reales y provocó la primera huelga general de la CGT contra un gobierno peronista, un hecho sin precedentes. López Rega y Rodrigo debieron abandonar el gobierno en julio de 1975.

4.3 La violencia política y los decretos de aniquilamiento[editar]

El gobierno enfrentó la actividad armada de Montoneros y del ERP. En febrero de 1975 autorizó por decreto el llamado Operativo Independencia en la provincia de Tucumán, la primera operación militar de gran escala contra la guerrilla, y en octubre de 1975 firmó los decretos que ordenaban a las Fuerzas Armadas «aniquilar el accionar de los elementos subversivos» en todo el territorio nacional.

Esos decretos son objeto de una discusión jurídica e histórica sostenida: para unos autorizaron el marco represivo que la dictadura llevaría al extremo a partir de 1976; para otros, no facultaban la eliminación física de personas fuera de combate y fueron invocados abusivamente después. Es el punto central de las causas judiciales que se abrieron contra ella décadas más tarde.

4.4 El golpe[editar]

Con la economía descontrolada, el movimiento peronista fracturado y la violencia política en aumento, el desenlace se dio por descontado durante meses. El 24 de marzo de 1976, una junta militar encabezada por Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti derrocó al gobierno. Isabel Perón fue detenida en el helicóptero que la trasladaba desde la Casa Rosada y conducida a Neuquén. Comenzaba el Proceso de Reorganización Nacional, la dictadura que dejaría miles de desaparecidos.

5. Detención, exilio y causas judiciales[editar]

Isabel Perón permaneció detenida durante cinco años, en distintos lugares del sur y del centro del país, sin proceso público durante buena parte de ese tiempo. Fue liberada en 1981 y autorizada a salir del país; se instaló en Madrid, donde ha residido desde entonces.

Conservó formalmente la presidencia del Partido Justicialista durante algunos años y regresó a Argentina en contadas ocasiones —la más recordada, en 1983, para reincorporarse brevemente a la vida partidaria— antes de retirarse definitivamente de la política.

En 2007, la justicia argentina solicitó su extradición en el marco de causas por la desaparición de personas durante su gobierno y por la actuación de la Triple A. La Audiencia Nacional española rechazó la petición, al considerar que los hechos imputados estaban prescritos según el derecho español y que no encajaban en la categoría de delitos imprescriptibles tal como se le habían planteado. Obtuvo la nacionalidad española en el año 2000, lo que reforzaba su protección frente a la extradición.

Desde entonces vive apartada por completo de la vida pública en Madrid, sin declaraciones ni apariciones. Es, con diferencia, el expresidente argentino del que menos se sabe en el último medio siglo.

6. Valoración[editar]

Prácticamente ningún sector de la historiografía o de la política argentina reivindica su gestión. El peronismo la ha tratado durante décadas con un silencio incómodo: fue la heredera formal de Perón y presidenta constitucional derrocada por un golpe, pero su gobierno es el que precede inmediatamente al terrorismo de Estado y es indisociable de López Rega y de la Triple A.

Los debates que su figura sigue abriendo son dos. El primero, cuánta responsabilidad personal le corresponde: si fue la titular efectiva de un gobierno que organizó una estructura parapolicial, o una figura sin formación ni poder real, instrumentalizada por su entorno. El segundo, el estatuto de los decretos de 1975 y su relación con lo que vino después.

En un plano distinto, su presidencia ocupa un lugar en la historia de las mujeres en el poder: fue la primera mujer que ejerció la jefatura de Estado en América y una de las primeras del mundo, aunque llegó al cargo por sucesión conyugal y no por un proyecto propio, lo que ha hecho que ese antecedente rara vez se reivindique.

7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La figura de Isabel Perón circula en el mundo hispanohablante ligada a tres cosas.

La primera es el peronismo como fenómeno político de alcance continental, del que ella representa el eslabón final y más problemático de la etapa fundacional: la sucesión de Eva Duarte, cuya memoria domina el imaginario, por una segunda esposa que fue efectivamente presidenta y a la que la cultura popular no ha concedido lugar alguno.

La segunda es España, donde reside desde hace más de cuatro décadas y donde la petición de extradición de 2007 la devolvió brevemente a las portadas, en un momento en que la justicia española discutía intensamente la jurisdicción universal sobre crímenes de la dictadura argentina —el proceso inverso al que años antes había llevado al juez Baltasar Garzón a perseguir a represores argentinos.

La tercera es la memoria del 24 de marzo de 1976, fecha que Argentina conmemora como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. En ese relato, el gobierno de Isabel Perón aparece como el prólogo: el período en que el aparato estatal empezó a matar antes de que lo hiciera la dictadura.