Michelle Bachelet
| Michelle Bachelet | |
|---|---|
| Nombre completo | Verónica Michelle Bachelet Jeria |
| Nacimiento | 29 de septiembre de 1951 Santiago, |
| Partido político | Partido Socialista de Chile |
| Cónyuge | Jorge Dávalos (1977-1984, separados) |
| Hijos | 3: Sebastián, Francisca y Sofía |
| Educación | Universidad de Chile (Medicina) Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos de Chile (Maestría en Ciencias Militares) |
| Ocupación | Médica, pediatra, política |
| Presidencia de Chile | |
| Primer mandato | 11 de marzo de 2006 – 11 de marzo de 2010 |
| Predecesor (I) | Ricardo Lagos |
| Sucesor (I) | Sebastián Piñera |
| Segundo mandato | 11 de marzo de 2014 – 11 de marzo de 2018 |
| Predecesor (II) | Sebastián Piñera |
| Sucesor (II) | Sebastián Piñera |
| Altos cargos internacionales | |
| ONU Mujeres | Directora Ejecutiva (2010–2013) |
| Derechos Humanos | Alta Comisionada de la ONU (2018–2022) |
1. Resumen[editar]
Verónica Michelle Bachelet Jeria es una médica pediatra y política chilena,
miembro del Partido Socialista de Chile, que ocupó la presidencia de la
República en dos periodos no consecutivos: 2006–2010 y 2014–2018. Fue la primera
mujer en asumir la jefatura del Estado en
Chile. Antes de llegar a la
presidencia, se desempeñó como ministra de Salud (2000–2002) y ministra de
Defensa Nacional (2002–2004), siendo también la primera mujer en América Latina
en encabezar una cartera de Defensa.
Tras su primer mandato presidencial, asumió como Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, la entidad de Naciones Unidas dedicada a la igualdad de género y el empoderamiento femenino. Luego de su segundo gobierno en Chile, fue nombrada Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, cargo que ejerció durante el periodo 2018–2022. Hija de un general de la Fuerza Aérea leal a Salvador Allende, fue detenida junto a su madre y sufrió la tortura durante la dictadura de Augusto Pinochet, antes de partir al exilio. Su biografía combina la resistencia frente a la represión con una ascendente carrera política construida sobre los valores de la concertación democrática, los derechos humanos y la protección social.
2. Primeros años y formación[editar]
Michelle Bachelet nació en Santiago de Chile el 29 de septiembre de 1951. Es la segunda hija del general de brigada aérea Alberto Bachelet
Martínez y de la arqueóloga Ángela Jeria Gómez.[1] Por los destinos
profesionales de su padre, la familia vivió en distintas ciudades del país,
incluyendo Antofagasta y Santiago, y también pasó temporadas en el extranjero,
específicamente en
Estados Unidos, donde el general Bachelet trabajó en la
agregaduría aérea de la embajada chilena en Washington D. C.
De regreso en Chile, la joven Michelle completó sus estudios secundarios en el Liceo n.º 1 de Niñas de Santiago, un establecimiento emblemático de educación pública femenina. En 1970 ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile con la intención de especializarse en pediatría, vocación que mantendría a lo largo de su vida.
El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 cambió radicalmente el rumbo de su biografía. Su padre fue arrestado por oponerse a la asonada militar y trasladado a la Cárcel Pública de Santiago, donde falleció en marzo del año siguiente. En enero de 1975, Michelle y su madre fueron detenidas por agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) y conducidas al centro de reclusión y tortura de Villa Grimaldi. Allí permanecieron varias semanas sometidas a interrogatorios y maltratos. Liberadas gracias a gestiones de la familia, partieron al exilio: primero a Australia, donde residió un hermano de Ángela Jeria, y luego a la República Democrática Alemana (RDA).[2]
La familia permaneció en Europa del Este hasta 1979. A su regreso, Michelle Bachelet revalidó sus estudios y se graduó como médica cirujana por la Universidad de Chile en 1983. Se especializó en pediatría y salud pública, y durante la década de 1980 trabajó en organizaciones no gubernamentales de atención a hijos de detenidos y de víctimas de la dictadura, una experiencia que sentó las bases de su compromiso con los derechos humanos y la infancia. Más adelante cursó una maestría en Ciencias Militares en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE) de Chile, formación que resultaría útil cuando asumió la cartera de Defensa.
3. Trayectoria política[editar]
3.1. Ascenso en los gobiernos de la Concertación[editar]
Con el retorno a la democracia en 1990, Bachelet ingresó al servicio público a través del Ministerio de Salud, donde trabajó como epidemióloga y asesora en programas de atención primaria. Su perfil técnico y su talante conciliador llamaron la atención del entonces ministro de Salud y luego del presidente Ricardo Lagos, quien asumió el mando en marzo de 2000.
Lagos la nombró ministra de Salud el 11 de marzo de 2000. Durante su gestión impulsó la reforma del sistema público, dio un fuerte énfasis a la atención primaria y promovió políticas de prevención y equidad en el acceso. Una de sus medidas más recordadas fue la eliminación del sistema de «cápitas» en la atención municipal y la implantación del plan de Acceso Universal con Garantías Explícitas (AUGE), que aseguraba cobertura para un conjunto de enfermedades prioritarias.
En 2002, Lagos reestructuró su gabinete y Bachelet fue designada ministra de Defensa Nacional, cargo que asumió el 7 de enero de 2002. Con este nombramiento se convirtió en la primera mujer en América Latina en ocupar el puesto. Su gestión al mando de las Fuerzas Armadas fue valorada por el sector civil y militar, ya que promovió una agenda de modernización, transparencia y reconciliación en un país que apenas una década antes había vivido bajo una dictadura militar. La propia figura de Bachelet — víctima de esa dictadura y ahora jefa de las instituciones castrenses— simbolizó el proceso de reencuentro nacional.
3.2. Candidatura y primera presidencia (2006–2010)[editar]
Hacia 2004, Bachelet se perfiló como la carta presidencial del oficialismo. La coalición de centroizquierda Concertación de Partidos por la Democracia, que gobernaba Chile desde 1990, la escogió como abanderada para la elección de diciembre de 2005. Su campaña enfatizó la protección social, la equidad de género y la continuidad de las políticas exitosas de la Concertación.
En la primera vuelta, celebrada el 11 de diciembre de 2005, obtuvo el 45,95 % de los votos, seguida por el candidato derechista Sebastián Piñera con el 25,41 % y por el también opositor Joaquín Lavín con el 23,23 %. Como ningún postulante alcanzó la mayoría absoluta, se realizó un balotaje el 15 de enero de 2006, en el que Bachelet se impuso con el 53,5 % de los sufragios. Así se convirtió en la primera mujer electa presidenta de Chile y en una de las pocas jefas de Estado en el mundo que llegaron al poder sin ser cónyuge o heredera de un líder previo.
Su primer mandato abarcó del 11 de marzo de 2006 al 11 de marzo de 2010. El gobierno debió enfrentar tempranamente un ciclo de protestas estudiantiles —la llamada «Revolución pingüina» de 2006— que pedía reformas estructurales al sistema educativo. La respuesta del Ejecutivo combinó la creación de una comisión asesora con la inyección de recursos adicionales, pero las demandas de cambios más profundos continuaron y en buena medida marcaron la agenda de los años siguientes.
En el plano económico, la administración Bachelet sorteó la crisis financiera global de 2008–2009 mediante una política contracíclica: el Estado chileno, gracias al ahorro fiscal acumulado durante los años de alto precio del cobre, pudo implementar un plan de estímulo y subsidios al empleo que atenuó el impacto de la recesión mundial. El mandato también se recuerda por la reforma al sistema previsional, que introdujo un pilar solidario para quienes no alcanzaban a acumular fondos suficientes en las administradoras de fondos de pensiones (AFP), y por la ampliación de la protección a la maternidad y la infancia a través del programa «Chile Crece Contigo».
Hacia el final de su periodo, los índices de popularidad de Bachelet se mantuvieron altos —alrededor del 80 %—, pero la coalición oficialista no logró retener el gobierno: en las elecciones de 2009-2010 triunfó Sebastián Piñera, quien asumió el 11 de marzo de 2010, apenas semanas después del terremoto y tsunami que asolaron la zona centro-sur de Chile el 27 de febrero de ese año.
3.3. Dirección de ONU Mujeres[editar]
Poco después de dejar la presidencia, en septiembre de 2010, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, la nombró Directora Ejecutiva de la recién creada entidad ONU Mujeres, dedicada a la igualdad de género y al empoderamiento de las mujeres. Bajo su liderazgo, la agencia impulsó campañas globales contra la violencia de género, promovió la participación política femenina y trabajó en la transversalización del enfoque de género en los programas de Naciones Unidas. Bachelet ocupó el cargo hasta marzo de 2013, cuando renunció para regresar a Chile y postular nuevamente a la presidencia.
3.4. Segunda presidencia (2014–2018)[editar]
En las elecciones de 2013, Bachelet se presentó como candidata del pacto «Nueva Mayoría», una amplia alianza que iba desde el centro hasta la izquierda, incluyendo por primera vez al Partido Comunista de Chile. En la primera vuelta del 17 de noviembre de 2013 obtuvo el 46,7 % de los votos, y en el balotaje del 15 de diciembre de 2013 derrotó a la candidata oficialista Evelyn Matthei con el 62,1 % de los sufragios, la mayor votación obtenida por un candidato presidencial chileno desde el retorno a la democracia.
Su segundo gobierno se estructuró en torno a un ambicioso programa de reformas estructurales: la reforma tributaria, la reforma educacional (que buscaba avanzar hacia la gratuidad universal en la educación superior) y el proceso de cambio constitucional. La reforma tributaria de 2014 aumentó la carga impositiva a las empresas y a las rentas más altas con el fin de financiar el gasto social en educación. La reforma educacional, por su parte, fue la bandera más visible del periodo: puso fin al lucro, al copago y a la selección escolar en los establecimientos que recibían fondos públicos, y sentó las bases para la gratuidad progresiva de la educación universitaria.
No obstante, la segunda administración Bachelet debió sortear un escenario político y económico más adverso que el primero. La desaceleración de la economía mundial —y en particular la caída del precio del cobre— redujo los ingresos fiscales y limitó la capacidad de gasto. En el plano político, surgieron tensiones al interior de la Nueva Mayoría —especialmente entre la Democracia Cristiana y los sectores de izquierda— y emergieron casos de corrupción que afectaron a parte del establishment político, incluido el hijo de la presidenta, Sebastián Dávalos, en el llamado «caso Caval». Aunque Bachelet no fue personalmente acusada, el caso erosionó la confianza ciudadana en su gobierno.
Las movilizaciones sociales también continuaron: en 2016 y 2017, los estudiantes secundarios y universitarios realizaron nuevas protestas exigiendo acelerar la gratuidad, y organizaciones feministas, ambientales y de derechos humanos pugnaron por reformas más profundas. A pesar de las dificultades, la gestión cerró con avances en derechos civiles: en 2017 se aprobó la despenalización del aborto en tres causales (peligro de vida de la madre, inviabilidad fetal y violación). El segundo mandato de Bachelet culminó el 11 de marzo de 2018, cuando entregó la banda presidencial nuevamente a Sebastián Piñera.
3.5. Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU[editar]
El 1 de septiembre de 2018, Bachelet asumió como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, sucediendo en el cargo a Zeid Ra'ad Al Hussein. Ejerció entre el 1 de septiembre de 2018 y el 31 de agosto de 2022, y le sucedió Volker Türk. Su mandato estuvo marcado por la defensa de los derechos humanos en contextos de alta tensión geopolítica.
Durante la pandemia de COVID-19, Bachelet alertó sobre los riesgos que las medidas de excepción podían acarrear para las libertades civiles y pidió a los Estados garantizar la protección social de los sectores más pobres.
4. Estilo de liderazgo[editar]
Bachelet ha sido descrita como una líder de estilo cercano, empático y pragmático. A diferencia de otros presidentes de la Concertación que construían su autoridad sobre una retórica tecnocrática o sobre la épica de la lucha antidictatorial, Bachelet edificó su capital político en la conexión emocional con la ciudadanía y en su propia historia de resiliencia. Su manera de comunicar, sin grandes alardes discursivos pero con gestos cálidos y directos, le granjeó una popularidad considerable, en especial durante su primer mandato y en los años posteriores.
En el plano de las políticas públicas, gobernó desde una combinación de convicciones socialdemócratas claras —ampliación de derechos sociales, equidad de género, protección de la infancia— con una notable capacidad de diálogo transversal. Su paso por el Ministerio de Defensa demostró que era capaz de moverse en ambientes tradicionalmente masculinos y conservadores sin perder su identidad ni sus objetivos. Como Alta Comisionada, mantuvo un tono firme pero diplomático, combinación que le permitió expresar críticas a regímenes autoritarios sin cerrar las puertas al diálogo multilateral.
5. Legado y vida pública[editar]
El legado de Bachelet se articula en varios planos. En primer lugar, es un símbolo global de la participación política femenina: fue la primera mujer presidenta de Chile, la primera directora de ONU Mujeres y una de las pocas personas que ha ocupado dos de los más altos cargos de la ONU en materias de género y derechos humanos.
En el ámbito chileno, introdujo reformas que modificaron la estructura del Estado de bienestar: el pilar solidario en el sistema de pensiones, la gratuidad en la educación superior en un porcentaje sustantivo de los estudiantes, el fortalecimiento de la protección a la primera infancia y la despenalización del aborto en casos críticos. Varios analistas consideran que sus dos gobiernos sentaron las bases, aunque con tensiones y limitaciones, para muchas de las demandas sociales que se amplificarían en el estallido social de octubre de 2019.
Su paso por la Alta Comisionaría de Derechos Humanos dejó informes influyentes y reafirmó la importancia de la independencia de la Oficina frente a las presiones de las grandes potencias. Tras dejar el cargo, Bachelet ha mantenido una presencia activa en foros internacionales y en debates sobre democracia, derechos de las mujeres y lucha contra la desigualdad, aunque ha reiterado en entrevistas que no tiene intención de volver a competir por la presidencia de Chile.
6. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La figura de Bachelet trasciende las fronteras chilenas y constituye una referencia recurrente en el debate político latinoamericano. Durante sus periodos de gobierno, su imagen fue utilizada por movimientos feministas y progresistas de la región para ilustrar la posibilidad de que mujeres con agendas transformadoras alcanzaran la jefatura del Estado.
Asimismo, su trayectoria es objeto de estudio en universidades y centros de
investigación hispanoamericanos, y ha sido entrevistada extensamente por medios
de comunicación de
España —donde su legado también es seguido con atención— y de
las capitales latinoamericanas. A diferencia de otros exmandatarios chilenos,
Bachelet ha gozado de una presencia constante en encuentros académicos,
seminarios de la CEPAL y cumbres iberoamericanas.
En el ámbito del doblaje y la televisión hispana, Michelle Bachelet ha aparecido como personaje o ha sido representada en series documentales y dramatizaciones que recrean la historia política reciente chilena. Sin embargo, no existe un doblaje específico de su vida como producto de entretenimiento masivo —no es una figura del espectáculo sino una líder política—, por lo que su presencia audiovisual se concentra en entrevistas, documentales y archivos periodísticos.
Alberto Bachelet era un oficial de confianza del presidente Allende. Tras el golpe militar de 1973, fue detenido por oponerse al quiebre constitucional y murió en prisión el 12 de marzo de 1974 a causa de torturas. ↩︎
Durante su estancia en la RDA, Bachelet prosiguió estudios de medicina en la Universidad Humboldt de Berlín y aprendió alemán con fluidez, una habilidad que más tarde utilizaría en encuentros diplomáticos y comparecencias internacionales. ↩︎