Onda
| Onda | |
|---|---|
| Municipio | |
| País | |
| Comunidad autónoma | |
| Provincia | Castellón |
| Comarca | Plana Baja |
| Alcaldesa | Carmina Ballester Feliu (PP), desde 2019 |
| Superficie | 108,42 km² |
| Altitud | 194 m s. n. m. |
| Población (2023) | 25.578 hab. |
| Gentilicio | ondense |
| Código postal | 12200 |
1. Resumen[editar]
Onda es un municipio y una ciudad del este de España, en la provincia de Castellón, dentro de la
Comunidad Valenciana. Se asienta en la comarca de la Plana Baja, en el valle del río Sonella —también llamado río Seco—, a unos 20 kilómetros al oeste de Castellón de la Plana, la capital provincial. Con una población que ronda los 25 000 habitantes, es la cuarta localidad más poblada de la provincia, tras la capital, Villarreal y Burriana.[1]
El núcleo urbano se extiende en la falda de una colina coronada por un castillo de origen islámico, que constituye el principal símbolo de la ciudad. El casco antiguo conserva trazas medievales, entre las que destacan la iglesia de la Asunción, el palacio del castillo de Onda y varios conventos. Onda posee una larga tradición alfarera y cerámica que se remonta al periodo andalusí y que alcanzó proyección internacional durante los siglos XIX y XX; aún hoy la industria azulejera y de pavimentos reviste importancia económica. La Fira d'Onda, celebrada cada octubre, es uno de los acontecimientos culturales y comerciales más arraigados de la provincia.
Administrativamente, el término municipal es el más extenso de la Plana Baja e incluye el núcleo principal, el poblado marítimo de Onda y varias urbanizaciones. Su territorio combina llanura litoral con relieves montañosos del interior, en la transición hacia la Sierra de Espadán.
2. Primeros años y formación histórica[editar]
Los testimonios arqueológicos más antiguos del término municipal proceden de la Edad del Bronce. La ocupación propiamente urbana arranca en época ibérica, bajo el control de la tribu de los edetanos, y se consolida con los romanos, que dejaron restos en el subsuelo del casco histórico. No obstante, el topónimo «Onda» documenta el periodo andalusí: deriva del árabe أندة (Unda), adaptación fonética del latín unda —onda—, probablemente por la presencia de manantiales y corrientes subterráneas a los pies del cerro.[2]
Durante la dominación islámica, Onda fue cabeza de un distrito (iqlim) que agrupaba varias alquerías. En el siglo XI, con la fragmentación de los reinos de taifas, perteneció a la taifa de Valencia y posteriormente a la de Alpuente o Tortosa, según los vaivenes de la frontera. Las crónicas cristianas sitúan la conquista de Onda por Jaime I de Aragón en 1238, aunque algunas fuentes la retrasan a 1242. La población musulmana permaneció en la villa tras la conquista, concentrada en la morería situada en la parte baja del actual barrio de San José.
La repoblación cristiana se aceleró con la carta puebla otorgada por Jaime I en 1248. Durante la Baja Edad Media Onda pasó a la orden del Temple, a la del Hospital y finalmente a la Corona, siendo incorporada al realengo. En el siglo XV el castillo se adaptó a las innovaciones militares del momento y la villa se rodeó de murallas nuevas, de las que subsisten algunos paños y portales.
El siglo XVI fue un periodo de expansión demográfica y edilicia: se fundaron los conventos de San Francisco (1530), Santa Caterina de Siena —de dominicas— y los Carmelitas Descalzos, y se erigió la parroquia de la Asunción. La expulsión de los moriscos en 1609 causó un retroceso demográfico puntual, compensado con repobladores de otras comarcas catalanohablantes y de Aragón.
3. Trayectoria[editar]
3.1 Siglos XVII y XVIII[editar]
Superada la crisis morisca, Onda vivió una lenta recuperación basada en la agricultura de secano —olivo, algarrobo, almendro—, la ganadería lanar y la artesanía alfarera. En la guerra de Sucesión española tomó partido por el archiduque Carlos, lo que le valió represalias cuando Felipe V triunfó con la batalla de Almansa. La alcabala y los derechos señoriales gravaron con fuerza su economía durante el Setecientos.
El terremoto del 23 de marzo de 1748, con epicentro en la comarca vecina, causó daños considerables en el castillo y en la iglesia de la Asunción, cuya torre campanario hubo de reconstruirse parcialmente.
3.2 Siglo XIX: la cerámica y las guerras carlistas[editar]
La industrialización temprana de Onda está ligada al barro. A comienzos del ochocientos funcionaban en el término numerosas ollerías y tejares que, hacia 1850, empezaron a diversificar su producción con azulejos decorados, baldosas hidráulicas y loza estannífera. La llegada del ferrocarril en 1885 —la línea Castellón-Teruel— conectó la producción cerámica con los mercados de Barcelona y Valencia.
Las guerras carlistas afectaron a Onda con especial virulencia. En la primera guerra (1833‑1840), el general carlista Ramón Cabrera asedió la localidad en 1836. En la tercera guerra carlista (1872‑1876) Onda fue ocupada por partidas de Alfonso Carlos y el general Martínez Campos dirigió desde aquí operaciones para pacificar el Maestrazgo.
3.3 Siglo XX: modernización e industria azulejera[editar]
En el primer tercio del siglo XX, la cerámica ondense vivió un salto de escala: los talleres dieron paso a fábricas de mediano tamaño y se adoptaron las técnicas de bizcochado y esmaltado en serie. El Museo del Azulejo «Manolo Safont», inaugurado en 1968, recoge esta herencia y exhibe piezas desde el siglo XVIII hasta la actualidad.
La guerra civil española (1936‑1939) dejó una profunda fractura. Onda quedó en retaguardia republicana; su castillo sirvió de refugio a civiles durante los bombardeos de la aviación franquista. La posguerra trajo carestía y represión, pero también el desarrollo de una nueva burguesía industrial que, a partir de los años sesenta, impulsó un acelerado crecimiento urbanístico al calor del boom de la construcción en España. El núcleo histórico quedó rodeado de nuevos barrios y la población superó los 15 000 habitantes en 1965.
3.4 Panorama actual[editar]
En la actualidad, el municipio combina una base industrial —cerámica, especialmente pavimento y revestimiento, y manufacturas auxiliares— con un sector terciario en expansión (comercio, hostelería, servicios públicos). El término municipal alberga varias urbanizaciones residenciales y un núcleo de ocio y restauración en la zona costera de la Playa de Onda, aunque esta no alcanza la densidad turística de otras localidades vecinas.
4. Estilo y características urbanas[editar]
4.1 El castillo[editar]
Se trata de una fortaleza de origen andalusí, reformada por los templarios y por la monarquía aragonesa, que combina murallas almohades con construcciones góticas y renacentistas. Dentro del recinto amurallado se alzan los restos del palacio condal y la alcazaba. El castillo es visitable y su mirador ofrece una vista completa de la Plana Baja.
4.2 Casco antiguo[editar]
El barrio histórico desciende en pendiente desde el castillo hasta la iglesia de la Asunción y la plaza del Almudín. Se estructura en callejas estrechas y empedradas, con ejemplos de arquitectura popular valenciana de los siglos XVI al XIX. Entre los monumentos destacan:
- Palacio del Almodí: antiguo granero municipal reconvertido en centro cultural.
- Convento de San Francisco y Convento de Santa Caterina de Siena —este último con su iglesia de nave única decorada con esgrafiados—.
- Portales de la muralla medieval: el Portal de Sant Pere y el Portal de València, entre otros.
4.3 Arquitectura cerámica[editar]
Onda exhibe su vocación cerámica en espacios públicos: paneles devocionales de azulejería en las calles, el zócalo del mercado municipal, la estación de ferrocarril y algunas fachadas modernistas del ensanche de primeros del siglo XX. La llamada «Ruta de los Azulejos» recorre los principales paneles devocionales y comerciales que salpican el casco urbano.
5. Vida pública y legado[editar]
5.1 Fiestas y tradiciones[editar]
La Fira d'Onda es la cita festiva y comercial más relevante. Celebrada en octubre, dura cuatro o más días, con exposiciones de maquinaria, cerámica, gastronomía, atracciones y actuaciones musicales.
5.2 Gastronomía[editar]
La cocina ondense entronca con la tradición castellonense de interior y litoral: arroces —especialmente la paella, el arroz al horno y el «arrossejat»—, potajes con legumbres y hortalizas de la huerta, embutidos como la longaniza de pascua y una repostería artesanal basada en pastas de almendra y miel (los «pastissets» de moniato y los «rotllets» de anís). El aceite de oliva de la Sierra de Espadán goza de denominación de origen protegida y está presente en la mayoría de los platos locales.
5.3 Deporte[editar]
El término municipal es recorrido por senderos homologados para bicicleta de montaña y senderismo.
6. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
El lazo más directo con Hispanoamérica se tejió a través de la emigración y del comercio cerámico. Durante la primera mitad del siglo XX, numerosos ondenses emigraron a
Argentina,
Venezuela y
México, y algunos regresaron años después, dejando un vínculo familiar que aún perdura en apellidos y en la memoria local. En la actualidad, el Museo del Azulejo dedica una sala a los diseños exportados a América Latina, donde los motivos vegetales y geométricos se adaptaban al gusto criollo de la época.