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Raytheon

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Raytheon · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
PaísesEstados Unidos · España · Corea del Sur · México · Colombia
HistoriaSegunda Guerra Mundial · Guerra Fría
Nombre en inglésRaytheon
Raytheon
CotizaciónNo cotiza de forma independiente; forma parte de RTX Corporation (NYSE: RTX)
Fundación7 de julio de 1922
Constitución actual3 de abril de 2020 (fusión con United Technologies)
SectorDefensa, aeroespacial, electrónica
Fundador(es)Vannevar Bush, Laurence K. Marshall, Charles G. Smith
Consejero delegadoPhil Jasper (presidente de la división Raytheon)
Capitalización bursátil140 mil millones de dólares (31 de diciembre de 2025) (como RTX Corporation)
Ingresos26,3 mil millones de dólares (2025) (división Raytheon, parte de los 71 mil millones de RTX)
SedeArlington, Virginia, Estados Unidos
Enlacesrtx.com/raytheon

1. Resumen[editar]

Raytheon es el nombre de una de las compañías contratistas de defensa más influyentes de los Estados Unidos y, desde 2020, una división clave de RTX Corporation. La historia de Raytheon recorre prácticamente todo el siglo XX y se entrelaza con el desarrollo de tecnologías militares que definieron el equilibrio geopolítico global: el radar, los misiles teledirigidos, los sistemas de defensa antiaérea y, más recientemente, las plataformas de ciberseguridad e inteligencia artificial aplicadas al campo de batalla.

La empresa fue fundada en 1922 en Cambridge, Massachusetts, por tres hombres de ciencia e ingeniería: Vannevar Bush, Laurence K. Marshall y Charles G. Smith. Originalmente se llamó American Appliance Company y se orientó a la fabricación de rectificadores de tubo de vacío, un componente que luego resultaría esencial para la electrónica de las primeras radios y los equipos de radar.[1]

En el siglo XXI, Raytheon ya era reconocida como uno de los tres mayores contratistas de defensa del mundo, especializada en sistemas de misiles como el Patriot o el Tomahawk, radares de barrido electrónico y soluciones de mando y control. En 2020 se fusionó con United Technologies Corporation (UTC) para formar Raytheon Technologies, conglomerado del que surgió en 2023 la marca corporativa RTX. Bajo esa estructura, Raytheon permanece como una unidad de negocio concentrada en armamento avanzado y sistemas de misión, mientras que otros activos heredados de UTC —como Pratt & Whitney o Collins Aerospace— constituyen ramas separadas.

La presencia de Raytheon en América Latina y España es, sobre todo, de carácter gubernamental y militar. Varias naciones hispanohablantes operan sistemas Patriot, radares de vigilancia o misiles antiaéreos producidos por la compañía, y los lazos de cooperación industrial con empresas locales han crecido desde los años noventa.

2. Historia[editar]

2.1 Primeros años y el nombre Raytheon[editar]

Los orígenes se remontan a un pequeño laboratorio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde los ingenieros Bush, Marshall y Smith compartían el interés por la electrónica aplicada. La American Appliance Company se fundó el 7 de julio de 1922 con el propósito de explotar industrialmente el rectificador gaseoso de tubo de vacío diseñado por Smith. En 1925 la firma adoptó el nombre Raytheon Manufacturing Company, a partir de los términos «ray» (por la radiación electromagnética) y «theon» (voz griega que alude a lo divino), en alusión a la tecnología de tubos de vacío sobre la que basaban su negocio.[2]

Durante sus primeras décadas, la producción de tubos electrónicos —especialmente para receptores de radio domésticos— constituyó la principal fuente de ingresos. La Gran Depresión obligó a la compañía a rediseñar sus productos y volverlos más baratos, algo que logró con la introducción de los rectificadores en miniatura que marcaron el estándar de la industria radiofónica.

2.2 El radar: un salto con la Segunda Guerra Mundial[editar]

El estallido de la Segunda Guerra Mundial transformó radicalmente la escala y el sentido de la compañía. Raytheon, que ya había investigado la generación de microondas en colaboración con el MIT, se convirtió en el principal proveedor de magnetrones de cavidad para los equipos de radar aliados. La producción masiva del magnetrón, autorizada por el Radiation Laboratory del MIT, permitió fabricar radares compactos y fiables que se instalaron en buques de guerra, aviones de patrulla y baterías terrestres.

Se estima que Raytheon produjo cerca del 80 % de todos los magnetrones empleados por las fuerzas aliadas durante el conflicto. Este hecho le granjeó contratos de enorme envergadura y la consolidó como un actor estratégicamente insustituible dentro del complejo militar-industrial estadounidense.[3]

2.3 Posguerra: electrodomésticos y misiles[editar]

Finalizada la guerra, Raytheon trató de aplicar su experiencia en microondas al mercado civil. En 1947 presentó el Radarange, el primer horno microondas comercial de la historia, destinado inicialmente a restaurantes y buques. Aunque el producto tardaría décadas en popularizarse, su invención reveló la capacidad de la firma para convertir tecnología militar en electrodomésticos de consumo masivo.

Paralelamente, la Guerra Fría redobló la demanda de armamento guiado. En 1950 Raytheon ganó el concurso para desarrollar el primer misil aire-aire de propulsión sólida que sería adoptado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, el AIM-4 Falcon. A este le siguió el misil antiaéreo HAWK (Homing All the Way Killer), desplegado en 1959 y ampliamente exportado a países aliados, entre ellos varios de la OTAN que aún mantienen inventarios de esa tecnología. Ambos sistemas asentaron las bases de la división de misiles que durante el resto del siglo constituiría el núcleo del negocio.

2.4 El auge del Patriot y los misiles de crucero Tomahawk[editar]

En los años ochenta, Raytheon completó el desarrollo del misil antiaéreo MIM-104 Patriot, cuya fama mundial estallaría durante la guerra del Golfo de 1991, cuando se convirtió en el primer sistema capaz de interceptar un misil balístico en combate real. Las imágenes de los Patriot destruyendo misiles Scud iraquíes sobre Israel y Arabia Saudí otorgaron al producto un prestigio sin precedentes y convirtieron a la empresa en el referente global de defensa antimisil.

Casi a la par, Raytheon absorbió la producción del misil de crucero BGM‑109 Tomahawk, a través de una sucesión de adquisiciones que la llevaron a controlar la mayor parte de los programas de armamento guiado de precisión de la Armada estadounidense. En las décadas siguientes, el Tomahawk sería utilizado repetidamente en conflictos como Irak (2003), Libia (2011) y Siria (2017‑2018).

Hacia finales de los noventa, la compañía había completado la transición de un conglomerado industrial diversificado a un contratista de defensa casi puro, tras vender sus divisiones civiles (electrodomésticos, semiconductores y electrónica de consumo) y adquirir empresas como E-Systems y las unidades de defensa de Hughes Electronics.

2.5 Consolidación y reestructuración previa a la fusión[editar]

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 y las posteriores guerras de Afganistán e Irak elevaron el gasto militar estadounidense a niveles no vistos desde la era Reagan. Raytheon aprovechó ese ciclo para modernizar sus líneas de sensores, lanzar nuevas versiones del misil Patriot (PAC‑3) y desarrollar sistemas integrados de defensa aérea y antimisil.

En paralelo, la empresa diversificó sus ingresos hacia la ciberseguridad y la inteligencia artificial, creando divisiones como Raytheon Intelligence & Space. Para 2019, la compañía empleaba a unas 70.000 personas y facturaba anualmente cerca de 30.000 millones de dólares, con una cartera de pedidos que superaba los 40.000 millones.[4]

2.6 La fusión con United Technologies y el nacimiento de RTX[editar]

El 9 de junio de 2019, Raytheon Company y United Technologies Corporation (UTC) anunciaron un acuerdo de fusión entre iguales. La entidad combinada, denominada inicialmente Raytheon Technologies, empezó a operar el 3 de abril de 2020, apenas coincidiendo con la irrupción de la pandemia de COVID‑19. La operación creó uno de los mayores conglomerados aeroespaciales y de defensa del mundo, con una capitalización bursátil conjunta superior a los 100.000 millones de dólares.

En julio de 2023, el grupo adoptó el nombre corporativo RTX Corporation y reorganizó sus actividades en tres segmentos principales: Collins Aerospace (sistemas de vuelo y cabina), Pratt & Whitney (motores) y Raytheon (sistemas de misión y defensa). Desde ese momento, Raytheon es formalmente una división de RTX, presidida primero por Wesley D. Kremer[sin verificar] y más tarde por Phil Jasper, con sede central en Arlington, Virginia.

3. Líneas de negocio y productos[editar]

Dentro de RTX, Raytheon se organiza en áreas de negocio que cubren el ciclo completo de un sistema de armas: desde la investigación básica hasta el soporte en el campo de batalla. Los productos más emblemáticos son:

  • Sistemas de misiles y defensa aérea: el Patriot en sus configuraciones PAC‑2 y PAC‑3, el sistema NASAMS (en colaboración con Noruega), el misil SM‑3 y SM‑6 para defensa de flotas, y el misil antimisil THAAD, del que Raytheon fabrica componentes clave.
  • Misiles de ataque y precisión: el Tomahawk Block IV y V, el misil aire-aire AMRAAM (AIM‑120), el misil antitanque Javelin (en coinversión con Lockheed Martin) y el sistema de artillería guiada Excalibur.
  • Radares y sensores: la familia de radares APG‑79 para cazas F/A‑18, los radares de banda X para defensa antimisil, y los sistemas electro‑ópticos que equipan a drones y aeronaves de patrulla marítima.
  • Ciberseguridad y mando y control: plataformas como el sistema de defensa integrado IBCS, diseñado para coordinar cualquier sensor con cualquier lanzador en tiempo real, y programas de protección de infraestructuras críticas frente a ciberataques.

La cartera de productos se comercializa tanto mediante ventas directas gubernamentales (FMS, por sus siglas en inglés) como a través de alianzas industriales internacionales, una fórmula que ha permitido a Raytheon instalarse en mercados que exigen transferencia de tecnología o producción local.

4. Contratos destacados y récords de producción[editar]

A lo largo de su historia, Raytheon ha participado en contratos que marcaron récords de valor y volumen para la industria de defensa. Entre los más notables se encuentran:

  • Patriot global: desde 1991, la empresa ha vendido más de 10.000 misiles Patriot a más de 15 países. Las reprogramaciones del sistema han permitido que un equipo diseñado en los ochenta siga siendo la columna vertebral de la defensa antiaérea de naciones como Alemania, Japón y España.
  • Tomahawk Block V: en 2022, la Armada de Estados Unidos adjudicó a Raytheon un contrato plurianual valorado en más de 2.000 millones de dólares para fabricar la versión más moderna del misil, con capacidad de actualización en vuelo y guiado de precisión contra blancos móviles en tierra y en el mar.
  • Radar LTAMDS: el desarrollo del radar de 360 grados para la próxima generación de defensa antimisil del Ejército estadounidense comprometió más de 5.000 millones en programas de I+D, producción y apoyo logístico entre 2019 y 2028.

5. Controversias y aspectos críticos[editar]

Como ocurre con la mayoría de los grandes contratistas del sector, la trayectoria de Raytheon ha estado acompañada de controversias que abarcan desde litigios comerciales hasta cuestiones éticas sobre el uso de sus productos en conflictos armados.[5]

  • Uso de misiles en Yemen: las organizaciones humanitarias han señalado en repetidas ocasiones que bombas y misiles fabricados por Raytheon aparecen en los restos de ataques sobre zonas civiles en Yemen, ejecutados por la coalición liderada por Arabia Saudí. La empresa ha defendido que las ventas a ese país fueron aprobadas por el gobierno estadounidense y que no tiene control sobre la selección de blancos.
  • Programa de jubilaciones y deuda corporativa: la fusión con UTC generó fricciones con sindicatos y asociaciones de empleados retirados, que temían por la reestructuración de los fondos de pensiones y los beneficios de salud heredados.
  • Litigios comerciales: en los años noventa, Raytheon se enfrentó a demandas por presunta contabilidad irregular en la adquisición de Hughes Electronics, litigios que se resolvieron con acuerdos extrajudiciales por importes superiores a los 400 millones de dólares.

6. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La relación de Raytheon con los países de habla hispana tiene dos vertientes principales: la venta de sistemas de defensa y la cooperación industrial con empresas locales.

  • España: el Ejército de Tierra español opera baterías del sistema Patriot en configuración PAC‑2, que han participado en misiones de la OTAN como Active Fence en Turquía. Además, la Armada española ha evaluado repetidamente la compra de misiles Tomahawk para sus fragatas F‑100, aunque su adquisición definitiva sigue pendiente de decisión política.
  • Chile: la Marina de Chile firmó contratos con Raytheon para modernizar sus sistemas de radar y equipos de guerra electrónica en fragatas clase Almirante Lynch y, más recientemente, para integrar sistemas de defensa en sus plataformas navales construidas localmente.
  • México: la cooperación se ha centrado en la aviación civil y sistemas de control de tráfico aéreo, donde Raytheon compite a través de su filial de inteligencia espacial y de navegación. No obstante, la legislación mexicana limita la presencia de contratistas militares extranjeros, por lo que la incursión en el sector de defensa ha sido escasa.
  • Colombia: Las Fuerzas Militares de Colombia han evaluado la compra de radares tácticos y sistemas de comunicación satelital, aunque los contratos más visibles han quedado en manos de competidores israelíes y europeos.

En el ámbito de la ciberseguridad, Raytheon ha establecido acuerdos con entidades financieras y gobiernos de la región para proteger infraestructuras críticas, si bien estos acuerdos rara vez se hacen públicos por razones de confidencialidad.

7. Vida pública y legado[editar]

La influencia de Raytheon trasciende el ámbito estrictamente militar. Durante décadas, la firma se posicionó como uno de los empleadores de ingenieros y científicos más codiciados del noreste de Estados Unidos, y sus laboratorios contribuyeron a la formación de generaciones de especialistas en microondas y electrónica de alta frecuencia.

Con la creación de RTX, el legado industrial de Raytheon se inscribe en una entidad más diversificada, pero la marca mantiene un enorme peso simbólico en el sector de defensa. Su nombre sigue asociado a la capacidad de proyectar poder militar y tecnológico, tanto para Estados Unidos como para sus aliados, y es improbable que la cartera de productos que hoy lleva su nombre deje de ocupar un lugar central en los presupuestos de defensa venideros.

La revista Defense News sitúa de forma recurrente a la división Raytheon dentro del top cinco de contratistas de defensa del mundo, y sus ejecutivos participan habitualmente en los foros internacionales que definen los estándares de armamento de la OTAN y de las fuerzas armadas de más de ochenta países. Esta red de influencia asegura que, aun sin cotizar de manera autónoma, el nombre Raytheon siga a la cabeza de los debates sobre tecnología, ética y seguridad en el siglo XXI.


  1. Durante la Gran Depresión, el tubo rectificador de Raytheon permitió a los fabricantes de radios construir aparatos que podían funcionar con corriente alterna sin necesidad de baterías. Ese éxito comercial financió los laboratorios que más tarde desarrollarían el radar. ↩︎

  2. En los años veinte, el prefijo «Ray-» era recurrente en marcas de aparatos electrónicos y científicos, mientras que «-theon» reforzaba una imagen de modernidad y dominio técnico. ↩︎

  3. Antes de Pearl Harbor, la compañía apenas superaba los mil empleados. Hacia 1945, la plantilla había crecido hasta superar los 17.000 trabajadores, distribuidos en varias plantas del noreste del país. ↩︎

  4. Los contratos con el gobierno de Estados Unidos representaban alrededor del 70 % de los ingresos, mientras que las ventas internacionales, impulsadas por países como Japón, Corea del Sur, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, sumaban el 30 % restante. ↩︎

  5. Por su condición de contratista estratégico, Raytheon no puede divulgar libremente los detalles técnicos de numerosos contratos, lo que a menudo ha dificultado el escrutinio independiente sobre el coste real de los programas. ↩︎