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Terremoto de Valdivia de 1960

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Terremoto de Valdivia de 1960
Otros nombresGran terremoto de Chile; megaterremoto de Valdivia
Fecha y horaDomingo 22 de mayo de 1960, a las 15:11:43 hora local (UTC-4)
Magnitud9,5 MW, según el Servicio Geológico de los Estados Unidos. Es el sismo más potente registrado instrumentalmente en la historia
Intensidad máximaEntre X y XII en la escala de Mercalli, en la zona de Valdivia
Profundidad35 km
EpicentroCercanías de Traiguén, entonces provincia de Malleco, hoy Región de La Araucanía, Chile
TipoFalla inversa entre placas: la placa de Nazca contra las placas de Chiloé y Sudamericana
DuraciónMás de diez minutos
Longitud de la rupturaMás de 1.000 km de zona de subducción fracturada, entre las penínsulas de Arauco y de Taitao
Zona devastadaMás de 400.000 km² entre Talca y Chiloé
MaremotoToda la costa chilena entre Concepción y Chiloé; Isla de Pascua; Hawái y California (Estados Unidos); Japón; Filipinas; Nueva Zelanda; México
VíctimasLas cifras habitualmente citadas van de 1.655 a 2.000 muertos. No miden lo mismo: la baja es del USGS y la alta procede de un recuento de prensa que sumaba muertos, desaparecidos y heridos
DamnificadosMás de dos millones de personas
Fenómenos asociadosErupción del volcán Puyehue dos días después; obstrucción del desagüe del lago Riñihue; deslizamiento de 100 millones de m³ al lago Rupanco
Consecuencias institucionalesPlan Nacional de Emergencias de Chile, germen de la ONEMI (1974); creación del Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico (1965), en Honolulu

El terremoto de Valdivia de 1960, conocido también como el gran terremoto de Chile, fue un sismo ocurrido a las 15:11:43 hora local del domingo 22 de mayo de 1960, con epicentro en las cercanías de Traiguén y una magnitud de 9,5 MW. Es el terremoto más potente jamás registrado por instrumentos, en Chile y en el mundo, y sigue siéndolo sesenta y seis años después.

No fue un temblor largo: fue una ruptura de más de mil kilómetros de la zona de subducción chilena, que duró más de diez minutos y que estudios posteriores describen como una sucesión de treinta y siete o más sismos encadenados a lo largo de 1.350 km. Devastó más de 400.000 km² de territorio, generó un maremoto que mató gente en Hawái, en Japón y en Filipinas, hizo entrar en erupción un volcán y estuvo a punto de provocar, días después, una segunda catástrofe mayor que la primera cuando los derrumbes taponaron el desagüe de un lago sobre la cuenca de Valdivia.

1. Resumen[editar]

Hay tres razones por las que este terremoto sigue siendo una referencia mundial y no sólo un episodio de la historia de Chile.

Es el máximo de la escala observada. Con 9,5 MW no es simplemente el mayor de una lista: la energía liberada es de un orden que no se ha vuelto a medir. Las placas de Nazca y de Chiloé, que normalmente se aproximan entre 8 y 9 centímetros al año, se acercaron bruscamente unos 40 metros. Se ha estimado que el eje terrestre se desplazó unos 3 centímetros.

Demostró que un terremoto es un fenómeno oceánico. El maremoto cruzó el Pacífico entero. Llegó a Hawái quince horas después, a más de 10.000 km del epicentro, y mató allí a 61 personas; en Japón, al otro lado del océano, murieron 139. Ese hecho —que un sismo en el sur de Chile matara japoneses al día siguiente— es lo que llevó a las Naciones Unidas a impulsar el sistema mundial de alerta de tsunamis, creado en 1965.

Y produjo una de las grandes operaciones de ingeniería de emergencia del siglo. Los derrumbes cerraron la salida del lago Riñihue, que empezó a llenarse a razón de 20 millones de metros cúbicos por cada metro que subía. Si el tapón cedía, unos 4.800 millones de m³ bajarían por el río San Pedro y arrasarían en menos de cinco horas todo lo que el terremoto había dejado en pie, con cien mil personas en el camino. Las 27 topadoras se atascaron en el barro; lo resolvieron cientos de obreros con palas.

2. Por qué en Chile[editar]

Chile se sitúa a lo largo del cinturón de fuego del Pacífico, en el punto donde la placa de Nazca choca con las placas Sudamericana y de Chiloé y se hunde bajo ambas —el proceso llamado subducción—. La tensión entre placas se acumula durante décadas o siglos y se libera de golpe.

Esa geología convierte a Chile en el país sísmicamente más activo del mundo: en dos siglos ha registrado más de un centenar de terremotos de magnitud superior a 7 y una decena de grandes maremotos. Los estudios citados por la investigación chilena indican además que los sismos «gigantes», del tipo del de 1575, tienen un patrón de recurrencia cercano a los 300 años.

3. El preludio: los sismos del 21 y el 22 de mayo[editar]

El gran terremoto no llegó sin aviso, pero los avisos fueron ellos mismos catástrofes.

Sábado 21 de mayo, 6:02. Un terremoto de entre 8,1 y 8,3 MW, con intensidad máxima X en la escala de Mercalli, sacudió el sur del país, con epicentros en la costa de la península de Arauco. Se sintió desde el Norte Chico hasta Llanquihue. Causó graves daños en Concepción, Talcahuano, Lebu, Chillán, Cañete, Los Ángeles y Angol, y más de un centenar de muertos. En Concepción se derrumbó un tercio de los edificios; en Talcahuano, más del 60 %.

Las comunicaciones telefónicas de Santiago hacia el sur se cortaron de inmediato, y las primeras noticias que llegaron a la capital procedían de radioaficionados, cuyas señales captó el periodista Enrique Folch.

Era, además, el Día de las Glorias Navales. El presidente Jorge Alessandri suspendió las ceremonias, aunque mantuvo el mensaje presidencial ante el Congreso, en el que pidió ayuda para la provincia de Concepción a las zonas no afectadas del país y a la comunidad internacional.

Domingo 22 de mayo, 6:33. Un segundo terremoto derribó lo que el anterior había dejado dañado. No hubo muertos, porque buena parte de la población había abandonado sus casas por miedo a los derrumbes —un detalle que explica por qué las cifras de víctimas de esta secuencia son menores de lo que la destrucción haría suponer—.

Domingo 22 de mayo, 14:55. Un tercer sismo. Los cortes en el tendido eléctrico provocaron incendios y se rompieron cañerías de agua potable. Muchas edificaciones estaban destruidas por dentro mientras sus fachadas seguían en pie.

Dieciséis minutos después llegó el grande.

4. El terremoto del 22 de mayo[editar]

4.1. La ruptura[editar]

A las 15:11:43 comenzó una ruptura tectónica de proporciones no registradas antes. Empezó cerca de Traiguén y se propagó hacia el sur en una sucesión de rupturas a lo largo de toda la costa meridional chilena, fracturando la zona de subducción entre las penínsulas de Arauco y de Taitao, más de 1.000 km de norte a sur.

Duró más de diez minutos. Estudios posteriores sostienen que en realidad se trató de una sucesión de 37 o más terremotos cuyos epicentros se repartieron a lo largo de 1.350 km. El área devastada —entre Talca y Chiloé— supera los 400.000 km², y la zona más golpeada fue Valdivia y sus alrededores, donde la intensidad alcanzó entre X y XII grados de Mercalli.

En Valdivia gran parte de las edificaciones se derrumbó de inmediato mientras el río Calle-Calle inundaba el centro urbano.

El testimonio más citado de esos minutos es el del valdiviano Hernán Olave, que lo publicó al año siguiente en su crónica Horas de tragedia:

El terremoto era como un gigantesco cíclope que con un enorme mazo iba aplastando todo con furiosa ira. Un solo golpe y abajo la torre del cuartel de Bombas… Impuestos Internos, el Centro Español, la Catedral, la Iglesia Evangélica y tantos otros. De pronto el gigante enloqueció y empezó a repartir mazazos a diestra y siniestra, dejando brutalmente herida a toda la ciudad.

Es una descripción literaria, pero coincide con lo que registran los datos: no fue una sacudida sino una sucesión, y la ciudad no cayó de golpe sino edificio a edificio a lo largo de más de diez minutos.

4.2. Los efectos geofísicos[editar]

Tres magnitudes dan la escala del fenómeno, y conviene leerlas con cuidado porque circulan a menudo sin su procedencia:

  • El desplazamiento de las placas. Las de Nazca y Chiloé se acercaron bruscamente cerca de 40 metros, frente a los 8 o 9 centímetros anuales de su movimiento normal. Es decir, el sismo consumió en diez minutos el equivalente a varios siglos de acumulación.
  • El eje terrestre. Se estima que se movió unos 3 centímetros.
  • La energía liberada. Se ha calculado que equivale a alrededor del 22 % de toda la energía sísmica liberada en el planeta entre enero de 1906 y diciembre de 2005, un siglo exacto.

Dos días después del terremoto, el 24 de mayo, entró en erupción el volcán Puyehue, a unos 200 km del epicentro, y cubrió de cenizas el lago homónimo.

5. El maremoto[editar]

5.1. La costa chilena[editar]

Pocos minutos después del sismo principal, todas las localidades costeras entre Concepción y Chiloé fueron arrasadas. En buena parte del litoral el maremoto causó más destrucción que el propio terremoto.

La secuencia en el puerto de Corral, junto a Valdivia, quedó documentada con precisión:

  • El nivel del mar subió más de 4 metros y hacia las 16:10 empezó a retirarse rápidamente, arrastrando los barcos fondeados en la bahía.
  • A las 16:20, una ola de 8 metros golpeó la costa a más de 150 km/h.
  • Diez minutos después el mar se retiró de nuevo, arrastró las ruinas de los pueblos costeros y volvió con una ola de más de 10 metros.

Varios navíos quedaron destruidos. El Canelos encalló tras ser arrastrado más de 1,5 km tierra adentro. En la bahía del río Valdivia acabaron el Carlos Haverbeck, los vapores Prat y Santiago, los remolcadores Pacífico y Chanchorro y la draga Covadonga —esta última, sobre una escuela cerca del río Cutipay—.

Pueblos enteros desaparecieron. Puerto Saavedra y Queule fueron prácticamente borrados del mapa; en Puerto Saavedra los 2.500 habitantes alcanzaron a huir a las tierras altas y vieron desde allí cómo las olas se llevaban mar adentro todas las casas salvo una. Toltén quedó tan destruido que hubo que refundarlo cinco kilómetros más allá, y hoy se distingue entre Toltén Antiguo y Nuevo Toltén.

5.2. A través del Pacífico[editar]

La onda cruzó el océano.

Lugar Efecto
Isla de Pascua (Rapa Nui) Olas de más de 10 m; destruyeron el ahu Tongariki y el agua entró más de un kilómetro, hasta la base del Rano Raraku
Hawái (Estados Unidos) Llegó quince horas después, a más de 10.000 km. En Hilo, olas de 10 m y 61 muertos; 4 m en el resto del archipiélago
Japón 139 muertos, con olas de más de 6 m, sobre todo en la región de Sanriku, al noreste de Honshu. Fue el país más afectado fuera de Chile
Filipinas 21 muertos
California (Estados Unidos) 2 muertos, con olas de entre 1,5 y 2 m
Islas Pitcairn 12,2 m, la mayor altura registrada en la propagación oceánica
Península de Kamchatka 7 m
Nueva Zelanda, Samoa, islas Marquesas Efectos semejantes, de menor magnitud
Hong Kong Subida del nivel del mar de 0,3 m

Las dos olas mayores —Pitcairn y Kamchatka— no causaron desastre porque ambas zonas estaban muy poco pobladas.

6. El «Riñihuazo»[editar]

Es el episodio que los chilenos recuerdan como una hazaña y no como una catástrofe, y con razón: fue la catástrofe que no ocurrió.

6.1. El problema[editar]

Los derrumbes provocados por el terremoto bloquearon el desagüe del lago Riñihue, el último de la cadena de los Siete Lagos, que vierte por el río San Pedro —el mismo que, aguas abajo, atraviesa varias localidades y llega a Valdivia antes de desembocar en el Pacífico—.

El antecedente existía y estaba escrito: en el terremoto de 1575 un derrumbe cerró el mismo desaguadero, y el dique natural cedió en abril del año siguiente, inundando de forma desastrosa una extensa región.

Las cifras del riesgo eran éstas:

  • Cada metro que subía el lago equivalía a 20 millones de m³ acumulados.
  • El tercer y último tapón medía 24 metros de altura.
  • Si el lago lo rebasaba, bajarían por el río San Pedro más de 4.800 millones de m³ con un caudal superior a 3.000 m³/s — frente a los 400 m³/s que el San Pedro no superaba ni en sus mayores crecidas.
  • La ola habría destruido todos los pueblos de la ribera en menos de cinco horas, y el caudal podría haber sido incalculablemente mayor si el tapón llegaba a colapsar de golpe.
  • En la zona amenazada vivían unas 100.000 personas.

6.2. Las palas[editar]

Participaron batallones del Ejército de Chile y cientos de obreros de la Empresa Nacional de Electricidad (Endesa), la Corfo y el Ministerio de Obras Públicas, además de estudiantes y voluntarios. La dirección técnica correspondió al ingeniero Raúl Sáez.

El plan consistía en rebajar el tapón de 24 a 15 metros con 27 topadoras, para que el lago se vaciara despacio, mientras otros equipos detenían el flujo de los ríos que conectan el Riñihue con los lagos Panguipulli, Calafquén, Neltume y Pirihueico.

Y aquí está el detalle que ha hecho célebre la operación: la maquinaria no sirvió. Las orugas de las topadoras se pegaban en el barro y la movilidad resultó imposible. Lo que la máquina no pudo hacer lo hicieron cientos de obreros llegados de todo el país, armados con palas.

Los trabajos se prolongaron cerca de dos meses, en pleno invierno del sur de Chile. El 24 de julio de 1960 se ejecutó la voladura que abrió el paso, y el lago comenzó a vaciarse de forma controlada, con lo que desapareció la amenaza sobre las cien mil personas de la cuenca.

El episodio se conoce como la «hazaña» o «epopeya del Riñihue» y quedó registrado en el documental La Respuesta (Hazaña del Riñihue), del historiador chileno-español Leopoldo Castedo, que le dedicó también un libro.

7. Víctimas: por qué las cifras no coinciden[editar]

Este es el punto donde conviene ir despacio, porque las dos cifras que se citan habitualmente no miden lo mismo.

El rango que suele darse va de 1.655 a 2.000 muertos. La cifra baja procede del Servicio Geológico de los Estados Unidos. La alta se atribuye al periódico chileno La Cruz del Sur, pero el desglose que ese mismo periódico publicó el sábado 28 de mayo de 1960 era distinto: 962 muertos, 1.410 desaparecidos y 160 heridos de diversa consideración, bajo un titular que hablaba de «más de dos mil muertos y heridos».

Es decir: el «2.000» que circula como número de muertos corresponde en su origen a una suma que incluía desaparecidos y heridos, y además a un recuento preliminar hecho seis días después del sismo, cuando media región seguía incomunicada. Los desaparecidos de un maremoto acaban en su mayoría contándose como muertos, de modo que la cifra real bien puede estar en la parte alta del rango o por encima; pero eso es una inferencia, no un dato publicado, y las dos cantidades no deben sumarse ni intercambiarse.

Lo que no está en discusión es la escala de los damnificados: más de dos millones de personas.

7.1. Los daños, zona por zona[editar]

De Ñuble a Cautín. Chillán, la ciudad más austral que mantuvo contacto con Santiago, tuvo el 20 % de sus edificios gravemente dañados. Talcahuano quedó con el 65 % de sus viviendas destruidas. Concepción contabilizó más de 125 muertos y 2.000 hogares arrasados; el puente sobre el río Biobío se derrumbó en tres secciones, y la siderúrgica de Huachipato estuvo a punto de quedar inutilizada cuando la mezcla de hierro empezó a enfriarse al cortarse la electricidad. El agua inundó las minas de carbón de la península de Arauco. Los Ángeles fue destruida en un 60 % y Angol en torno al 82 %. Traiguén, junto al epicentro, perdió el 70 % de sus viviendas.

El lago Villarrica se desbordó y un alud sepultó a los 300 habitantes de la comunidad mapuche de Peihueco. En Villarrica y sus alrededores se contaron unas 200 muertes.

Temuco fue la excepción, y es un dato con enseñanza: los edificios del centro, construidos con materiales resistentes, aguantaron. De unas 15.000 viviendas, sólo el 3,5 % sufrió daños severos, y se reportaron diez heridos en toda la ciudad.

Valdivia. El 40 % de los hogares quedó destruido y más de 20.000 personas damnificadas. El desbordamiento del Calle-Calle obligó a evacuar los barrios de Collico, Las Ánimas e Isla Teja. El cuartel de bomberos y el hospital quedaron inutilizables.

Osorno. En la zona cordillerana del lago Rupanco, el desprendimiento de más de 100 millones de m³ de tierra al lago levantó una ola de hasta 10 metros que golpeó la localidad de Gaviotas y sus alrededores: más de un centenar de muertos y desaparecidos. El Hotel Termas de Rupanco fue arrasado por un alud.

Llanquihue y Chiloé. En Puerto Montt, con unos 36.000 habitantes urbanos entonces, los muertos no llegaron al centenar, pero el 70 % de las viviendas quedó inhabitable o irreparable. Fue en la Población Modelo, por deslizamiento de laderas, donde se registró el mayor número de víctimas de la ciudad. El aeropuerto El Tepual, cuya pista acababa de terminarse, se abrió para atender la catástrofe y se convirtió en la pieza clave del puente aéreo internacional, por ser el único aeropuerto de la zona afectada al sur de Concepción. La destrucción determinó además la forma futura de la ciudad: fue a partir de entonces cuando Puerto Montt empezó a expandirse hacia sus terrazas altas, con poblaciones nuevas levantadas para cubrir la demanda de vivienda que dejó el terremoto.

En Chiloé las cifras aproximadas son de 800 muertos, con destrucción de la mayor parte de los palafitos en Chonchi y Dalcahue; los poblados de la costa occidental quedaron aislados.

7.2. Resumen por zonas[editar]

Zona Destrucción Efectos principales
De Ñuble a Cautín Variable, del 20 % al 82 % Daños en edificaciones, puentes caídos, inundaciones
Valdivia 40 % de los hogares Desbordamiento del Calle-Calle; edificios principales inutilizables
Pueblos costeros Del 90 % al 100 % en algunos casos Arrasados por el maremoto; algunos reubicados después
Osorno Graves en la zona cordillerana Deslizamientos y aludes; más de 100 muertos o desaparecidos
Puerto Montt 70 % de las viviendas Daños en el puerto, la costanera y barrios enteros
Chiloé Severa en la costa Destrucción de palafitos; unos 800 muertos

8. Consecuencias institucionales[editar]

El terremoto cambió la forma en que Chile y el mundo se organizan ante los desastres.

En Chile, el Plan Nacional de Emergencias creado para responder a la catástrofe se mantuvo en los años siguientes y en 1974 se convirtió oficialmente en la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI), dependiente del Ministerio del Interior.

En el mundo, el maremoto que mató en Hawái, Japón y Filipinas llevó a las Naciones Unidas a impulsar un sistema global de avisos. En 1965 nació el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico, con sede en Honolulu. Es la razón por la que hoy un sismo submarino en Chile dispara alarmas en Japón en cuestión de minutos.

9. El sacrificio de Collileufú[editar]

Entre las consecuencias del terremoto hay un episodio que la justicia chilena investigó durante dos años y que conviene contar con precisión, sin adornos.

En los días de las réplicas y los maremotos, en la localidad de Collileufú, en la costa cercana a Puerto Saavedra, en plena zona mapuche de La Araucanía, una comunidad sacrificó a un niño de seis años con el propósito de calmar al mar. El niño se llamaba José Luis Painecur Painecur y fue arrojado al mar desde un precipicio. Su cuerpo nunca fue encontrado. La ceremonia fue planteada a la comunidad por una machi, autoridad ritual mapuche, llamada Juana Namuncura Añén.

Tras dos años de investigación y con los acusados procesados, la justicia resolvió no condenarlos, por entender que habían «actuado sin libre voluntad, impulsados por una fuerza física irresistible, de usanza ancestral». La resolución se amparó en el artículo 10, inciso 9 del Código Penal chileno, que eximía de responsabilidad penal a quien obra «violentado por una fuerza irresistible o impulsado por un miedo insuperable».

Durante el proceso los inculpados recibieron golpizas y necesitaron protección policial.

Es un hecho aislado y judicialmente excepcional, y así debe leerse: no describe una práctica corriente de un pueblo, sino un caso único, ocurrido bajo el impacto de la mayor catástrofe natural registrada, que el propio sistema judicial chileno consideró sin precedentes.

10. El lugar del terremoto en la historia[editar]

Sesenta y seis años después, el terremoto de Valdivia sigue siendo el número uno de una lista que nadie quiere encabezar: desde 1960 no se ha registrado instrumentalmente ningún sismo de magnitud igual o superior.

Su importancia científica está en el registro y en el alcance. De este terremoto existe una documentación instrumental que no existe de ningún sismo anterior de su tamaño —la prensa chilena ha descrito el 22 de mayo de 1960 como el día que cambió a la vez la geografía de Valdivia y la historia de la sismología—; y fue el que demostró, con 61 muertos en Hilo y 139 en Sanriku, que un terremoto no es un fenómeno local.

Y dejó una lección que no es sismológica sino administrativa, la del Riñihue: la mayor amenaza no llegó con el sismo sino tres días después, en forma de un lago que subía en silencio, y se resolvió porque alguien la vio venir a tiempo. Las 27 topadoras que se hundieron en el barro y los cientos de hombres con palas que las sustituyeron son, en la memoria chilena, la imagen que ha quedado de mayo de 1960 — más incluso que la de la ciudad de Valdivia hundida bajo el Calle-Calle.