The Bank of New York Mellon
| Información corporativa | |
|---|---|
| The Bank of New York Mellon | |
| Nombre en inglés | The Bank of New York Mellon Corporation |
| Cotización | NYSE: BK |
| Fundación | 9 de junio de 1784 (como Bank of New York) |
| Constitución actual | 1 de julio de 2007 (fusión del Bank of New York y Mellon Financial) |
| Sector | Servicios financieros, banca de custodia |
| Fundador(es) | Alexander Hamilton (Bank of New York); Thomas Mellon (Mellon Financial) |
| Consejero delegado | Robin Vince |
| Capitalización bursátil | Aproximadamente 52 mil millones de dólares (agosto de 2026) |
| Ingresos | Aproximadamente 18,3 mil millones de dólares (ejercicio fiscal 2025) |
| Beneficio neto | Aproximadamente 3,8 mil millones de dólares (ejercicio fiscal 2025) |
| Activos totales | Aproximadamente 430 mil millones de dólares (30 de junio de 2026) |
| Fondos propios | Aproximadamente 42 mil millones de dólares (30 de junio de 2026) |
| Calificación crediticia | AA- (S&P, 2026) / Aa2 (Moody's, 2026) |
| Sede | 240 Greenwich Street, Nueva York, NY, Estados Unidos[sin verificar] |
| Enlaces | Sitio oficial · LinkedIn |
1. Resumen[editar]
The Bank of New York Mellon Corporation, comúnmente conocida como BNY Mellon y estilizada como BNY, es una corporación multinacional estadounidense de servicios financieros con sede en el Bajo Manhattan, Nueva York. Fundada en sus raíces en 1784, es considerada la empresa bancaria más antigua de los
Estados Unidos y una de las más antiguas del mundo.[1] Es el mayor banco de custodia del planeta, con aproximadamente 50 billones de dólares en activos bajo custodia y/o administración al cierre del segundo trimestre de 2026, y una presencia operativa en más de 35 países.[2]
BNY Mellon no es un banco comercial masivo orientado al consumidor. Su modelo de negocio se centra en el negocio institucional, ofreciendo servicios de inversión, gestión de patrimonio y banca corporativa a algunos de los inversores institucionales, corporaciones y entidades gubernamentales más grandes del mundo. La compañía se estructura en tres segmentos de negocio principales: Servicios de Valores, Servicios de Mercados y Patrimonio, y Gestión de Inversiones y Patrimonio.
La empresa opera bajo la marca "BNY", un esfuerzo de simplificación de marca iniciado en 2024 para unificar sus filiales bajo un nombre más corto y uniforme. Sin embargo, la entidad legal corporativa que cotiza en la Bolsa de Nueva York mantiene el nombre completo "The Bank of New York Mellon Corporation" bajo el ticker BK. Es un componente del índice S&P 500 y es una de las entidades financieras supervisadas por el Consejo de Estabilidad Financiera como banco de importancia sistémica global (G-SIB).
2. Primeros años y formación histórica[editar]
La historia de BNY Mellon es la historia de la fusión de dos linajes financieros profundamente ligados al desarrollo económico de los
Estados Unidos: el Bank of New York y Mellon Financial Corporation.
2.1. Bank of New York (1784–2007)[editar]
El Bank of New York fue fundado el 1 de junio de 1784 por una figura clave de la temprana república estadounidense: Alexander Hamilton. Tras la Revolución Americana, Hamilton, un inmigrante de las Indias Occidentales que se convertiría en el primer Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, percibió la necesidad vital de un sistema bancario sólido para sostener el crédito de la nueva nación y fomentar el comercio.[3]
La primera oficina del banco se estableció en el Walton House, un edificio de la época colonial ubicado en la isla de Manhattan. Hamilton redactó la constitución del banco y lideró su crecimiento inicial, estableciendo los principios de crédito sólido y servicio al gobierno que definirían la institución. En sus primeros años, el Bank of New York desempeñó un papel crucial como depositario del gobierno de los Estados Unidos y facilitó las primeras transacciones de deuda soberana.
Un hito fundamental en la historia del mercado de capitales estadounidense tuvo lugar con la participación del banco. En 1792, el Bank of New York suscribió el primer préstamo del gobierno de los Estados Unidos y fue la primera acción corporativa en cotizar en lo que se convertiría en la Bolsa de Nueva York (NYSE), una institución fundada bajo un árbol de botón en Wall Street con el famoso Acuerdo de Buttonwood. Este legado institucional vincula a la compañía con el nacimiento mismo del sistema financiero estadounidense moderno.[4]
Durante el siglo XIX, el banco desempeñó un papel protagónico en la financiación de los canales, los ferrocarriles y la expansión industrial del país. A lo largo del siglo XX, se expandió mediante adquisiciones estratégicas. Una de las más notables fue la compra de Irving Trust Company en 1988, lo que expandió su base de depósitos y su alcance en el mercado.
En la era moderna de la tecnología, el Bank of New York se convirtió en un líder de los servicios de valores globales. En 1995, revolucionó el sector al instalar el primer gran ordenador central dedicado a la custodia global, sentando las bases para su posición dominante en el procesamiento de transacciones.
2.2. Mellon Financial (1869–2007)[editar]
Paralelamente, en Pittsburgh, Pensilvania, el juez retirado Thomas Mellon fundó en 1869 el T. Mellon & Sons' Bank. La institución nació con un capital inicial de 10.000 dólares proporcionado por el propio juez y sus hijos, Andrew W. Mellon y Richard B. Mellon. La familia Mellon estaba destinada a convertirse en uno de los dinastías industriales y financieras más influyentes de Estados Unidos.
La visión comercial de los Mellon, especialmente de Andrew, llevó al banco a proveer capital de riesgo a los gigantes industriales emergentes de la era dorada. A través de participaciones accionariales y préstamos directos, la familia contribuyó decisivamente a la fundación y el crecimiento de corporaciones que definirían la economía estadounidense del siglo XX, como Alcoa (el gigante del aluminio), Gulf Oil y Westinghouse. Su enfoque no era solo la banca pasiva, sino la asociación estratégica con empresarios para construir imperios industriales.
La influencia de Andrew Mellon se extendió a la esfera pública. Fue Secretario del Tesoro de los Estados Unidos bajo los presidentes Warren G. Harding, Calvin Coolidge y Herbert Hoover entre 1921 y 1932, un período en el que aplicó políticas fiscales orientadas a la reducción de deuda y la eficiencia gubernamental. Su gestión consolidó el prestigio del apellido Mellon en el mundo financiero.
En el siglo XX, Mellon National Bank continuó expandiéndose. En 1946, se fusionó con el Union Trust Company. Más tarde, en 1983, se fusionó con el Girard Bank. La gran transformación se produjo en los años 90, cuando la entidad vendió sus operaciones de banca minorista para centrarse exclusivamente en la gestión de patrimonios y los servicios de inversión, formando Mellon Financial Corporation en 1999. Para entonces, era ya una potencia en la gestión de grandes fortunas y fondos de pensiones.
3. La fusión y trayectoria reciente (2007–presente)[editar]
3.1. La creación del gigante de la custodia[editar]
El 4 de diciembre de 2006, el Bank of New York y Mellon Financial anunciaron un acuerdo definitivo de fusión en una operación valorada en aproximadamente 16.500 millones de dólares. La combinación de ambos negocios, completada el 1 de julio de 2007, creó el mayor banco de custodia global, superando a su principal competidor en aquel momento, J.P. Morgan Chase.
La lógica de la fusión era clara y se basaba en la complementariedad más que en la superposición: el Bank of New York era un coloso en la custodia de valores institucionales y el procesamiento de fondos, mientras que Mellon Financial dominaba en la gestión de grandes patrimonios privados y fondos de pensiones. Juntos, podían ofrecer una plataforma integral que abarcaba desde el registro de una acción en el mercado de capitales hasta la gestión de la fortuna personal del inversor final.
3.2. Adquisiciones y expansión estratégica[editar]
Tras la fusión, la expansión no se detuvo. En 2010, BNY Mellon compró PNC Global Investment Servicing por 2.310 millones de dólares, una adquisición que reforzó sus capacidades en el procesamiento de fondos de inversión y servicios de transferencia. Esta compra es considerada como una de las más exitosas en el sector de servicios financieros por la integración de la tecnología y los volúmenes de activos adquiridos.[5]
Durante la década de 2010, el banco se centró en la modernización tecnológica y la eficiencia del capital. Bajo el liderazgo de diferentes CEOs, la compañía invirtió varios miles de millones de dólares en plataformas digitales, inteligencia artificial y blockchain para mejorar la eficiencia en la liquidación de operaciones. En 2015, se convirtió en uno de los primeros grandes bancos en utilizar tecnología de registro descentralizado (DLT) para optimizar las transacciones de repo del gobierno estadounidense.
En 2021, bajo el liderazgo de un nuevo equipo directivo, la compañía anunció la integración de sus filiales de gestión de inversiones bajo un mismo paraguas y aceleró la consolidación de sus marcas regionales. Un hito reciente significativo fue la adquisición de Archer, un proveedor de soluciones de back-office y contabilidad para gestores de fondos, completada en 2023, con el objetivo de ampliar la oferta de "soluciones gestionadas" (managed services) para gestoras de activos de tamaño medio.
4. Estructura y líneas de negocio[editar]
BNY Mellon opera un modelo de negocio diversificado que atiende el ciclo completo de la inversión financiera. Según la estructura corporativa más reciente, las actividades se agrupan en tres segmentos principales y una unidad de tesorería y 'otro'.
4.1. Servicios de Valores (Securities Services)[editar]
Este es el corazón del banco y representa históricamente la mayor fuente de ingresos. Incluye dos grandes áreas: los Servicios de Activos (Asset Servicing) y los Servicios a Emisores (Issuer Services).
Los Servicios de Activos constituyen la función de custodio global. BNY Mellon mantiene la custodia física y electrónica de activos financieros (acciones, bonos, derivados, ETF, activos alternativos como capital privado e inmobiliario) en nombre de inversores institucionales. Sus clientes son fondos de pensiones soberanos, gestoras de fondos mutuos, aseguradoras multinacionales y bancos centrales. Los servicios incluyen la liquidación de operaciones, el cobro de dividendos e intereses, la valoración de carteras, la medición de riesgos y los reportes regulatorios. Las economías de escala en esta división son masivas, y maneja un porcentaje de doble dígito de los activos financieros mundiales en circulación.
Los Servicios a Emisores atienden a corporaciones y gobiernos que emiten deuda y capital. BNY Mellon actúa como agente fiduciario (trustee), agente de pagos y agente de registro. Esto significa que si un gobierno latinoamericano, por ejemplo, el de
Chile o el de
México, emite un bono en el mercado internacional, BNY Mellon es con frecuencia la entidad responsable de procesar los pagos de intereses a los tenedores de bonos, mantener el registro legal de los mismos y gestionar las condiciones de los contratos.
4.2. Servicios de Mercados y Patrimonio[editar]
Esta división conecta los servicios de activos con los mercados reales y el balance del banco. Abarca las operaciones de Mercados (Pershing y Mercados de Capitales) y Tesorería.
A través de Pershing, el banco ofrece servicios de compensación (clearing), ejecución y custodia a corredores de bolsa, asesores financieros independientes (RIA, por sus siglas en inglés) y plataformas de inversión digital. Pershing actúa como un "mayorista" invisible: el cliente final recibe el estado de cuenta de su asesor financiero local, pero detrás, los activos están custodiados en la plataforma de Pershing y las órdenes se compensan a través de estas.
Las operaciones de Mercados incluyen las mesas de negociación de divisas (Forex) y renta fija, siendo BNY Mellon unos de los mayores operadores cambiarios del planeta por el enorme volumen de transacciones de sus clientes institucionales. La unidad de Tesorería gestiona el balance del banco, los excesos de liquidez y la cartera de inversión propia.
4.3. Gestión de Inversiones y Patrimonio[editar]
Este segmento es el heredero directo del legado de la familia Mellon y opera a través de una subsidiaria de asesoramiento de inversiones registrada en la Comisión de Bolsa y Valores (SEC). Agrupa a varias boutiques de inversión especializadas, que a menudo mantienen su independencia de marca en los mercados de alto patrimonio y en nichos institucionales.
Las gestoras históricas del grupo incluyen a Newton Investment Management (un gestor británico con un enfoque de inversión temática global), Insight Investment (especialista en renta fija y pasivos), y Dreyfus, una de las gestoras de fondos mutuos más reconocidas entre los inversores minoristas estadounidenses. La división gestiona activos para fondos de pensiones globales, fondos soberanos, fondos de dotación universitaria ("endowments") y clientes individuales de alto poder adquisitivo.
5. Presencia global y en el mundo hispanohablante[editar]
BNY Mellon opera desde más de 35 oficinas en todo el mundo. Si bien su sede central está en Nueva York, sus centros operativos y de procesamiento más grandes se ubican en Pittsburgh (herederos de Mellon) y en Lake Mary, Florida. En Europa, su principal hub está en Londres, y en la región de Asia-Pacífico, mantiene operaciones en Tokio, Hong Kong, Singapur y Sídney.
En cuanto al mundo hispanohablante, BNY Mellon mantiene una presencia corporativa directa y una actividad comercial intensa, aunque no opera sucursales de banca minorista.[6]
México: Cuenta con una oficina de representación y una entidad operativa, BNY Mellon S.A. Institución de Banca Múltiple, que ofrece servicios de custodia y agente de garantías a inversionistas institucionales locales como las Afores. La oficina en Ciudad de México actúa como centro de relación para los grandes clientes corporativos y financieros del país.
Chile: La presencia chilena es igualmente institucional. BNY Mellon actúa como custodio local para fondos de pensiones chilenos y extranjeros que invierten en el mercado andino, y asesora en la estructuración de transacciones de deuda a emisores corporativos chilenos que buscan fondeo en los mercados internacionales de capital.
Colombia,
Argentina y Perú: Sin sedes operativas grandes, el servicio a estas economías se gestiona habitualmente desde los hubs regionales en Miami o Nueva York. La entidad es un proveedor recurrente de créditos intradía (overdrafts) para la liquidación de transacciones de bancos centrales y entidades financieras de la región, así como un administrador fundamental de depósitos de garantía en operaciones de derivados OTC.
La presencia de BNY en el ecosistema financiero hispanohablante es mayormente invisible para el ciudadano común, pero absolutamente estructural. Cuando un fondo de pensiones de una AFP peruana compra acciones de una empresa alemana, es muy probable que la custodia física de ese título y la liquidación de los dividendos crucen por la infraestructura de BNY en algún punto.
6. Identidad corporativa y gobernanza[editar]
6.1. Marca y evolución[editar]
Durante más de una década tras la fusión, el nombre de la compañía fue un binomio “The Bank of New York Mellon” con un ampersand estilizado. En 2024, la dirección ejecutiva decidió unificar toda su oferta bajo la marca simplificada ‘BNY’, un acrónimo que ya usaban informalmente los operadores del mercado. La nueva marca busca eliminar la complejidad para los clientes, reflejando una sola plataforma de servicios, aunque el nombre legal completo permanece para las juntas de accionistas y los reportes regulatorios.[7]
El logo de “BNY” está comprimido en una tipografía de palo seco moderna, generalmente en color “tech blue” (azul tecnológico), reflejando la orientación digital y de infraestructura de la empresa.
6.2. Alta dirección[editar]
La junta directiva y la alta dirección han estado lideradas desde 2022 por Robin Vince como Presidente y Consejero Delegado (CEO). Vince sucedió a Todd Gibbons, quien ocupó el cargo durante el período de la pandemia de COVID-19. La dirección histórica de la empresa incluye a figuras prominentes de Wall Street, como Charles Scharf (quien luego pasó a dirigir Wells Fargo) y Gerald Hassell.
El liderazgo actual ha enfatizado un giro hacia la eficiencia operativa, la integración de plataformas de datos y servicios de análisis, y la gestión activa del capital.
6.3. Filosofía de sostenibilidad[editar]
Aunque no es un banco otorgador de créditos masivos, BNY Mellon se ha posicionado como un actor relevante en el espacio de inversión ESG (Environmental, Social, and Governance). Publica informes de sostenibilidad y ha lanzado plataformas de análisis de datos para ayudar a sus clientes institucionales a medir la huella de carbono de sus portafolios de inversión, una oferta que se alinea con las crecientes regulaciones europeas y los mandatos de fondos de pensiones, incluyendo algunos en Latinoamérica.
7. Polémicas y desafíos legales[editar]
La escala de operaciones de BNY Mellon ha generado, en el pasado, problemas regulatorios típicos de una gran institución financiera, aunque ninguno ha amenazado su solvencia.
Litigios cambiarios (Forex): A principios de la década de 2010, BNY Mellon fue objeto de demandas por parte de varios estados y fondos de pensiones de los Estados Unidos, que alegaban prácticas engañosas en la fijación de precios de divisas para transacciones de clientes de custodia. Las demandas afirmaban que el banco ofrecía a sus clientes tasas de cambio cercanas al mercado interbancario pero luego ejecutaban las operaciones a tasas menos favorables, capturando el diferencial sin revelarlo adecuadamente. La compañía resolvió estas demandas en 2015 mediante un acuerdo de 714 millones de dólares, sin admitir ni negar las acusaciones.[8]
Depósitos garantizados: También fue una de las entidades señaladas en el amplio escándalo de los swaps de incumplimiento crediticio (CDS) y las prácticas de ejecución hipotecaria en la crisis de 2008, aunque su papel fue como fiduciario y no como originador de hipotecas. Su función como administrador masivo de fideicomisos hipotecarios la puso en el ojo del huracán regulatorio en aquel período, llevando a reestructuraciones en sus procesos de control y en la supervisión del Banco de la Reserva Federal de Nueva York.
8. Relevancia sistémica y financiera[editar]
BNY Mellon está designada como una institución financiera de importancia sistémica global (G-SIB) por el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés), con sede en Basilea, Suiza. Esta designación implica que su quiebra desordenada podría desencadenar una crisis financiera de escala mundial, dada su función central en el procesamiento y custodia de activos de todo el planeta.
Como consecuencia, BNY Mellon está sujeta a los más altos estándares de supervisión prudencial por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Estos incluyen requisitos de capital mínimo superiores a los de un banco comercial estándar (con un colchón de capital sistémico), así como las pruebas de resistencia ("stress tests") anuales que simulan escenarios de depresión económica severa para garantizar que el banco mantiene suficiente capital para absorber pérdidas y continuar operando.
El banco es uno de los participantes más importantes en el mercado de repos tripartitos del Tesoro de los Estados Unidos, un engranaje vital para la liquidez a corto plazo del sistema financiero global, actuando como intermediario neutral entre los fondos del mercado monetario y los dealers de bonos.
9. Presencia en el mundo hispanohablante: más allá de lo institucional[editar]
La relación de BNY Mellon con el mundo hispano no se limita a las oficinas de representación. En el ámbito de la gestión de inversiones, la división Dreyfus ha comercializado fondos mutuos entre los inversionistas hispanos en los Estados Unidos. Asimismo, el brazo de banca privada gestiona grandes patrimonios familiares originarios de América Latina, un segmento que históricamente busca la estabilidad y la planificación fiscal internacional que ofrece una entidad estadounidense de primer orden.
En el campo de la tecnología y las startups de tecnología financiera (Fintech), BNY Mellon ha mantenido programas de colaboración con universidades y aceleradoras. Aunque no hay un programa dedicado exclusivamente a la región hispanohablante, emprende actividades de inversión estratégica en plataformas de datos financieros y soluciones de blockchain. El cambio de marca a “BNY” fue bien acogido en los medios financieros en español, ya que la simplificación del nombre facilita su recordación y cobertura en mercados como el de la Comunidad de Madrid y el distrito financiero de
El Salvador, donde cierta comunidad financiera tecnológica emergente mira hacia los estándares de Wall Street.
Para los desarrolladores de software, los responsables de fondos de pensiones y los analistas financieros en Colombia,
España o Argentina, BNY es, ante todo, una “tubería” (plumbing) del sistema financiero global. Su principal contribución a la estabilidad económica de la región es silenciosa: la garantía operativa de que, cuando un inversor aprieta un botón para comprar o vender, la transacción se liquide, se custodie y se reporte correctamente, desde Santiago de Chile hasta Fráncfort.
El Bank of New York fue fundado por Alexander Hamilton en 1784, apenas un año después del fin de la Guerra de Independencia. ↩︎
La cifra de activos bajo custodia y/o administración fluctúa con los mercados globales. La de finales de 2025 era de 52 billones, representando una de las concentraciones de activos financieros más grandes del planeta. ↩︎
La visión de Hamilton se plasmó en su célebre carta a Robert Morris de 1780, donde ya esbozaba los principios de un banco nacional. ↩︎
El Acuerdo de Buttonwood de 1792, firmado por 24 corredores de bolsa, es considerado el origen de la Bolsa de Nueva York. ↩︎
La integración añadió aproximadamente 4 billones de dólares en activos bajo administración directa, consolidando la escala de la plataforma. ↩︎
La naturaleza institucional del negocio implica que las oficinas en Latinoamérica suelen ubicarse en pisos corporativos de zonas financieras y no en sucursales de calle. ↩︎
El cambio de marca se acompañó de una campaña publicitaria global que enfatizaba el papel del banco como una infraestructura invisible pero esencial de la economía global. ↩︎
Las autoridades argumentaron que BNY no cumplió con el deber fiduciario de buscar la mejor ejecución para sus clientes de custodia en las transacciones de divisas. ↩︎