Bristol-Myers Squibb
| Bristol-Myers Squibb | |
|---|---|
| Bristol-Myers Squibb | |
| Nombre en inglés | Bristol-Myers Squibb Company |
| Cotización | NYSE: BMY |
| Fundación | 1887 (Bristol-Myers) 1858 (E. R. Squibb) |
| Constitución actual | 1989, con la fusión de Bristol-Myers y Squibb |
| Sector | Farmacéutica, biotecnología |
| Fundador(es) | William McLaren Bristol, John Ripley Myers (Bristol-Myers) Edward Robinson Squibb (E. R. Squibb) |
| Consejero delegado | Chris Boerner (desde noviembre de 2023) |
| Capitalización bursátil | ~153.000 millones de USD (diciembre de 2023) |
| Ingresos | 45.006 millones de USD (2023) |
| Beneficio neto | 8.040 millones de USD (2023) |
| Activos totales | 100.000 millones de USD (31 de diciembre de 2023) |
| Fondos propios | 35.000 millones de USD (31 de diciembre de 2023) |
| Calificación crediticia | A (S&P, 2023) |
| Sede | Nueva York, Estados Unidos |
| Enlaces | bms.com (global) bms.com.mx ( |
1. Resumen[editar]
Bristol-Myers Squibb (BMS) es una compañía farmacéutica y biotecnológica multinacional con sede en Princeton, Nueva Jersey,
Estados Unidos. Nació en 1989 de la fusión de dos firmas históricas: Bristol-Myers, fundada en 1887, y la E. R. Squibb & Sons, cuyos orígenes se remontan a 1858. La empresa se concentra en el descubrimiento, desarrollo y comercialización de medicamentos en áreas terapéuticas como la oncología, las enfermedades cardiovasculares, la inmunología y la fibrosis.
Con una facturación que supera los cuarenta mil millones de dólares estadounidenses, BMS figura entre las diez farmacéuticas más grandes del mundo por ingresos. Su portafolio incluye productos de gran éxito comercial como el anticoagulante Eliquis (apixabán) —desarrollado en conjunto con Pfizer— y el inmunoterápico oncológico Opdivo (nivolumab). En 2019 cerró la adquisición de Celgene Corporation por aproximadamente 74 000 millones de dólares, una de las operaciones más cuantiosas de la historia de la industria, lo que añadió a su cartera fármacos como la lenalidomida (Revlimid).
En el mundo hispanohablante, BMS opera con filiales en mercados clave como México,
Argentina,
Colombia, Chile y
España. La presencia latinoamericana es relevante tanto en la venta de medicamentos como en la realización de ensayos clínicos, una actividad creciente en la región desde la década de 2010[1].
2. Historia[editar]
2.1. Los predecesores: Bristol-Myers y E. R. Squibb[editar]
Bristol-Myers fue fundada en 1887 en Clinton, Nueva York, por William McLaren Bristol y John Ripley Myers, dos amigos de la universidad que invirtieron 5 000 dólares en una compañía farmacéutica incipiente. Inicialmente se llamó “Bristol‑Myers” (sin guion) y producía medicamentos minoristas como la sal hepática Sal Hepatica y el dentífrico Ipana, productos de gran popularidad en las primeras décadas del siglo XX. En 1929 la compañía trasladó su sede a Nueva York y comenzó una expansión internacional.
E. R. Squibb & Sons tiene un origen anterior. Edward Robinson Squibb, médico y químico naval, fundó en 1858 un laboratorio en Brooklyn, Nueva York, dedicado a la producción de éter y cloroformo de alta pureza para el ejército. La calidad de sus productos sentó la base de la reputación de Squibb, que durante la Guerra de Secesión ya suministraba anestésicos al ejército de la Unión. En 1895 la firma se constituyó como sociedad y durante el siglo XX se diversificó hacia antibióticos, vitaminas y productos de venta libre.
2.2. Fusión y consolidación como Bristol-Myers Squibb[editar]
En 1989 Bristol-Myers y Squibb se fusionaron en una operación valorada en 12 000 millones de dólares, dando origen a Bristol-Myers Squibb Company. La nueva entidad combinaba la fortaleza de ambas en productos farmacéuticos éticos y de consumo masivo. Durante los años noventa y la primera década del 2000, BMS creció mediante adquisiciones y acuerdos de licencia, pero también enfrentó desafíos regulatorios y litigios vinculados a patentes y comercialización.
En 2002 la compañía acordó el pago de una multa de 300 millones de dólares para resolver acusaciones de la Securities and Exchange Commission (SEC) estadounidense sobre prácticas contables asociadas a incentivos de ventas. Ese episodio marcó una reorientación del gobierno corporativo y el refuerzo de los sistemas de cumplimiento.
2.3. Adquisiciones que moldearon la cartera[editar]
A lo largo de su historia, BMS ha utilizado fusiones y compras para acceder a nuevas tecnologías y mercados. Algunas de las más significativas son:
- DuPont Pharmaceuticals (2001): por 7 800 millones de dólares, añadiendo el anticoagulante clopidogrel (Plavix) y otros activos cardiovasculares.
- Medarex (2009): compra de la biotecnológica por 2 400 millones de dólares, que otorgó el control de los inhibidores de puntos de control inmunitarios y, en última instancia, condujo al desarrollo de nivolumab (Opdivo).
- Amira Pharmaceuticals (2011) y Flexus Biosciences (2015): refuerzos en fibrosis e inmuno‑oncología.
- Celgene (2019): la mayor adquisición de BMS y una de las más imponentes de la industria farmacéutica. BMS pagó 74 000 millones de dólares en efectivo y acciones para absorber a Celgene, un gigante en onco‑hematología propietario de Revlimid, Pomalyst y Abraxane. La operación creó una empresa con un pipeline oncológico de primer nivel y generó sinergias anuales estimadas en 2 500 millones de dólares[2].
2.4. Reestructuración reciente y enfoque en terapias innovadoras[editar]
Tras la absorción de Celgene, BMS inició un proceso de reestructuración interna para concentrarse en medicamentos con mayor potencial de crecimiento. Vendió divisiones de productos maduros —como el negocio de salud del consumidor— y priorizó la investigación en biológicos y terapias celulares. A partir de 2023, bajo la dirección de Chris Boerner[3], la compañía ha enfatizado la eficiencia operativa y la renovación del portafolio a través de la innovación interna y alianzas externas.
3. Productos y terapias[editar]
La cartera actual de BMS cubre enfermedades en varias áreas de alta incidencia mundial. Los medicamentos se clasifican en los siguientes segmentos prioritarios.
3.1. Oncología[editar]
La oncología es el motor de ventas y de investigación de BMS. Destacan:
- Opdivo (nivolumab): un anticuerpo monoclonal anti‑PD‑1 aprobado en múltiples tumores sólidos y hematológicos. En 2023 generó ingresos estimados en 8 000 millones de dólares, aunque ha enfrentado competencia creciente de otros inhibidores de punto de control[4].
- Yervoy (ipilimumab): otro inmunoterápico, anti‑CTLA‑4, a menudo combinado con nivolumab, especialmente en melanoma metastásico.
- Revlimid (lenalidomida): inmunomodulador oral para mieloma múltiple y síndromes mielodisplásicos. Fue el medicamento más vendido de Celgene y continúa siendo una fuente relevante de ingresos, si bien las patentes que lo protegían expiraron progresivamente desde 2022.
- Breyanzi (lisocabtagene maraleucel) y Abecma (idecabtagene vicleucel): terapias celulares CAR‑T para linfoma de células B grandes y mieloma múltiple, respectivamente.
3.2. Enfermedades cardiovasculares[editar]
- Eliquis (apixabán): anticoagulante oral de acción directa, inhibidor del factor Xa. Es el producto más lucrativo de la compañía, con ventas globales en 2023 de aproximadamente 13 000 millones de dólares[5]. Se utiliza en la prevención y tratamiento de tromboembolismo venoso y en la fibrilación auricular no valvular. En muchos países hispanohablantes se comercializa con el mismo nombre o como “apixabán” genérico.
3.3. Inmunología y otras áreas[editar]
- Orencia (abatacept): proteína de fusión para artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunes.
- Zeposia (ozanimod): modulador del receptor de esfingosina‑1‑fosfato para esclerosis múltiple y colitis ulcerosa.
- Camzyos (mavacamten): primer inhibidor de la miosina cardiaca aprobado para la miocardiopatía hipertrófica obstructiva sintomática. Representa la apuesta de BMS en enfermedades cardíacas de nicho con alta necesidad no cubierta.
BMS también mantiene medicamentos en hematología (Inrebic, Reblozyl) y fibrosis (Esbriet), aunque estos últimos enfrentan presión de genéricos.
4. Operaciones globales[editar]
Bristol-Myers Squibb opera en más de 60 países, con plantas de manufactura en Estados Unidos,
Puerto Rico, Irlanda, China e India. La sede corporativa está en Princeton, Nueva Jersey, pero mantiene centros de investigación y desarrollo en Massachusetts (Cambridge), California (Redwood City) y en varios lugares de Europa.
4.1. Presencia en América Latina y España[editar]
En América Latina, BMS tiene filiales en México, Argentina, Colombia, Chile y Brasil, así como oficinas de representación en otros mercados. La sede regional suele estar en Ciudad de México o São Paulo. La compañía comercializa en estos países dos docenas de medicamentos que cubren desde oncología hasta enfermedades crónicas, y desde 2010 ha ampliado los ensayos clínicos en la región, especialmente en México, Argentina y Chile, aprovechando una infraestructura hospitalaria con experiencia y costos competitivos[6].
En España, BMS mantiene una filial en Madrid y centros de investigación en colaboración con el sistema público de salud. El idioma español es parte integral de la etiqueta y los materiales de los productos distribuidos en el continente americano.
5. Desempeño financiero y gobierno corporativo[editar]
Bristol-Myers Squibb cotiza en la Bolsa de Nueva York (NYSE) bajo el símbolo BMY. La empresa forma parte del índice S&P 500 y es considerada una de las farmacéuticas más estables por su flujo de caja procedente de fármacos de éxito contrastado y por una deuda que, tras la compra de Celgene, ha ido reduciéndose progresivamente.
El gobierno corporativo es de tipo consejo de administración con funciones ejecutivas. En 2024, el consejo estaba presidido por Giovanni Caforio, y el cargo de consejero delegado recaía en Christopher Boerner. La dirección incluye comités de auditoría, compensación, ciencia y responsabilidad corporativa.
Los resultados financieros más recientes reflejan ingresos mundiales de 46 200 millones de dólares en el año fiscal 2023, con un beneficio neto de 8 000 millones de dólares[7]. La deuda a largo plazo a finales de 2023 era de aproximadamente 35 000 millones de dólares, una reducción significativa desde los 50 000 millones posteriores a la compra de Celgene.
6. Responsabilidad social y controversias[editar]
A lo largo de su historia, Bristol-Myers Squibb ha aparecido en los titulares tanto por sus iniciativas de acceso a medicamentos como por litigios y sanciones regulatorias.
En el plano positivo, la compañía mantiene programas de donación de medicamentos y de licencias voluntarias para la fabricación de genéricos en países de ingresos bajos, en particular para VIH‑sida[8] y hepatitis C. También ha sido reconocida por sus políticas de diversidad e inclusión y por la reducción de la huella de carbono en sus plantas de manufactura.
En cuanto a controversias, además del caso de la SEC de 2002, BMS ha enfrentado demandas por el precio de Revlimid en Estados Unidos, por el retraso en la entrada de genéricos, y por la comercialización de productos como Plavix y Abilify en años previos. En América Latina, la principal crítica de las organizaciones de salud pública es el elevado precio de los nuevos tratamientos oncológicos e inmunológicos, que quedan fuera del alcance de los sistemas de salud de varios países de ingresos medios. BMS responde a estas críticas con acuerdos de precio‑volumen y programas de acceso temprano que la compañía ha expandido en Colombia y México desde 2020.
En 2023, BMS fue incluida nuevamente en el índice Dow Jones de Sostenibilidad, un reconocimiento a prácticas ambientales, sociales y de gobierno, aunque sigue recibiendo escrutinio sobre el uso de la investigación animal en los ensayos preclínicos y sobre los lobbies farmacéuticos en la fijación de precios de medicamentos en Estados Unidos.
7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
El legado de BMS en la región hispanohablante va más allá de las ventas. La empresa ha apoyado la formación de médicos especialistas mediante becas y simposios en oncología, hematología y cardiología, en colaboración con sociedades científicas locales. Asimismo, los productos de la compañía —como Eliquis o la quimioterapia paclitaxel (vendida durante años como Taxol)— se han integrado en la práctica clínica de todo el continente, y la voz de los pacientes hispanohablantes ha sido incorporada progresivamente en los ensayos clínicos internacionales.
En México, la subsidiaria Bristol-Myers Squibb de México, S. de R.L. de C.V. lleva más de ochenta años operando[9] y comercializa prácticamente todo el portafolio oncológico y cardiovascular. En Argentina, BMS mantiene una planta de empaque secundario en la provincia de Buenos Aires, y en Chile participa activamente en la importación de fármacos de alto costo regulados por la ley de protección financiera para diagnósticos oncológicos.
En España, BMS colabora con la industria farmacéutica nacional a través de licencias de fabricación y acuerdos de codesarrollo con compañías como Grifols e Insud Pharma.
El futuro de BMS en el mercado hispanohablante estará marcado por la llegada de nuevas terapias celulares y génicas, un campo en el que la empresa busca posicionarse como líder, siempre condicionado por la sostenibilidad financiera de los sistemas de salud de los países de la región.
La evolución de BMS, desde los remedios de botica del siglo XIX hasta las terapias CAR‑T del siglo XXI, refleja un siglo y medio de historia farmacéutica. Hoy, Bristol-Myers Squibb es sinónimo de innovación en oncología y de medicamentos que salvan vidas, a la vez que navega los desafíos de un mercado global cada vez más exigente en precios y en evidencia de valor terapéutico. Su andadura en el mundo de habla hispana seguirá dependiendo de su capacidad para hacer accesibles esos avances en una de las regiones con mayor desigualdad del planeta.
Según datos de la industria farmacéutica, América Latina representó alrededor del 8 % de los ingresos globales de BMS en 2022, con México y
Brasil como principales contribuyentes. ↩︎Las cifras de la adquisición de Celgene son ampliamente citadas en informes financieros de 2019. El cierre definitivo ocurrió en noviembre de ese año, luego de obtener las aprobaciones regulatorias necesarias. ↩︎
Boerner asumió como consejero delegado en noviembre de 2023, sucediendo a Giovanni Caforio, quien pasó a la presidencia del consejo de administración. ↩︎
Ventas globales estimadas a partir de reportes de analistas de 2023; el 47 % de esas ventas correspondió al mercado estadounidense. ↩︎
Cifra consolidada a partir de informes anuales; BMS comparte beneficios con Pfizer, que co‑promociona el fármaco en varias regiones. ↩︎
De acuerdo con reportes de la propia compañía, BMS condujo más de 100 ensayos clínicos en América Latina entre 2015 y 2022, enfocados principalmente en inmunología oncológica. ↩︎
Cifras basadas en el reporte anual 10‑K presentado ante la SEC en febrero de 2024. El margen operativo ajustado fue del 41 %. ↩︎
En 2011 BMS, junto con otras farmacéuticas, otorgó licencias a la Medicines Patent Pool, lo que permitió la producción de atazanavir genérico para África subsahariana. ↩︎
La filial mexicana se estableció formalmente en 1941; fue una de las primeras operaciones internacionales de la compañía fuera de Estados Unidos. ↩︎