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Inglaterra

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Inglaterra
England
CapitalLondres
Ciudad más pobladaLondres
Idioma nacionalInglés (de facto)
Lengua regionalCórnico
GentilicioInglés, -esa
Forma de gobiernoNación constituyente del Reino Unido dentro de una monarquía constitucional parlamentaria
MonarcaCarlos III
Primer ministroKeir Starmer (del Reino Unido)[sin verificar]
Superficie130 395 km²[sin verificar]
Población (2021)56 490 048 hab.
Densidad407 personas por kilómetro cuadrado
MonedaLibra esterlina (£)
Huso horarioUTC+0; verano: UTC+1
Prefijo telefónico44
LemaDieu et mon droit («Dios y mi derecho»)
HimnoGod Save the King (de facto)[nota]

1. Resumen[editar]

Inglaterra (en inglés, England) es una de las cuatro naciones constituyentes del Reino Unido. Ocupa la parte sur y central de la isla de Gran Bretaña, que comparte con Escocia y Gales, además de más de cien islas menores, entre ellas las islas Sorlingas y la isla de Wight. Su capital y ciudad más poblada es Londres.

Limita al norte con Escocia, al oeste con Gales —sus dos fronteras terrestres—, al noroeste con el mar de Irlanda, al suroeste con el mar Celta, al este con el mar del Norte y al sur con el canal de la Mancha. Frente a su costa sureste se encuentra la Europa continental, y al oeste de Gran Bretaña queda Irlanda.

Según el censo de 2021, Inglaterra tenía 56 490 048 habitantes, lo que representa alrededor del 84 % de la población del Reino Unido. La mayor concentración demográfica se da en torno a Londres, en el sureste y en las conurbaciones de las Midlands, el noroeste, el noreste y Yorkshire; varias de estas zonas se consolidaron como grandes regiones industriales durante el siglo XIX.[1]

El territorio ha estado habitado por humanos modernos desde el Paleolítico superior. Inglaterra toma su nombre de los anglos, una de las tribus germánicas que se asentaron en Gran Bretaña durante los siglos V y VI. Se convirtió en un Estado unificado en el siglo X y, desde la era de los descubrimientos, ha ejercido una influencia cultural, política y jurídica notable en gran parte del mundo. El idioma inglés, la Iglesia anglicana y el derecho inglés —base de los sistemas de common law de numerosos países— se desarrollaron en Inglaterra, y el sistema parlamentario de Westminster ha sido adoptado o adaptado por muchas naciones.

El Reino de Inglaterra —que desde 1284 incluía a Gales, y de manera formalizada entre 1535 y 1542 incorporó jurídicamente ese territorio— dejó de existir como Estado soberano el 1 de mayo de 1707, cuando el Acta de Unión con Escocia dio origen al Reino de Gran Bretaña. En 1801 se sumó el Reino de Irlanda y, desde la partición de Irlanda en el siglo XX, el Estado se denomina Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Inglaterra no posee parlamento propio; sus asuntos se gobiernan desde el Parlamento del Reino Unido, a diferencia de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, que han desarrollado instituciones descentralizadas.

2. Etimología[editar]

El nombre England proviene del inglés antiguo Englaland, que significa «tierra de los anglos».[2] Los anglos fueron una de las tribus germánicas que se asentaron en Gran Bretaña durante la alta Edad Media. Procedían, según la interpretación más extendida, de la península de Angeln, en la actual región alemana de Schleswig-Holstein.

La referencia más antigua que se suele citar sobre los anglos aparece en el siglo I, en la obra Germania de Tácito, que emplea el término latino Anglii. En cambio, el registro más temprano del nombre territorial como Engla londe se encuentra en la traducción al inglés antiguo de la Historia eclesiástica del pueblo inglés de Beda el Venerable, realizada hacia fines del siglo IX. La Crónica anglosajona documenta asimismo la palabra Englaland en un sentido territorial antiguo: al narrar que el rey Malcolm III salió «de Escocia a Lothian, en Englaland», la usa para describir un espacio que hoy corresponde al sureste de Escocia, entonces parte del reino de Northumbria.[3]

La elección de un término derivado de anglos y no de sajones ha sido objeto de explicaciones complementarias. Una hipótesis señala que la forma de la península de Angeln, de contorno «anguloso», pudo motivar el nombre tribal, aunque la etimología del etnónimo sigue siendo disputada entre especialistas. En el plano político y cultural, los reinos anglos de Northumbria, Mercia y Anglia Oriental abarcaban durante la Heptarquía una porción mayor del territorio y alcanzaron una primacía cultural importante a través de centros monásticos como Lindisfarne. A ello se sumaba una razón práctica: llamar Anglia a la isla evitaba la confusión con los sajones continentales, sometidos por Carlomagno e integrados en el Imperio carolingio y luego en el Sacro Imperio. Durante el reinado de Alfredo el Grande y sus sucesores se consolidó el vocabulario angelcynn («pueblo de los ingleses») y Rex Anglorum («rey de los ingleses»), y en el siglo XI el término «ingleses» desplazó al de «sajones».[4]

En las lenguas celtas, en cambio, prevaleció el nombre de los sajones: Sasana en gaélico irlandés, Sasainn en gaélico escocés y saeson como gentilicio en galés, mientras que el galés denomina Lloegr al territorio. La forma poética Loegria, popularizada por las leyendas artúricas, deriva de esa tradición. Albion se aplica también a Inglaterra en contextos poéticos, aunque en sentido original designa la isla de Gran Bretaña en su conjunto.

3. Historia[editar]

3.1. Prehistoria y antigüedad[editar]

Las primeras evidencias de presencia humana en el territorio que hoy es Inglaterra corresponden al Homo antecessor y datan de aproximadamente 780 000 años. Los restos protohumanos más antiguos descubiertos en Inglaterra tienen alrededor de 500 000 años y proceden de Boxgrove, en los actuales condados de Norfolk y Suffolk.[5]

El ser humano moderno llegó a la zona hace unos 35 000 años, aunque las condiciones de la última glaciación obligaron a una despoblación temporal. Hace unos 11 000 años, al retroceder los hielos, la zona volvió a poblarse; estudios genéticos sugieren que los nuevos pobladores procedían del norte de la península ibérica. En ese momento el nivel del mar era más bajo, y Gran Bretaña estaba unida por tierra a Irlanda y a Eurasia. Con la subida del nivel del mar, Gran Bretaña se separó de Irlanda hace unos 10 000 años y de Eurasia aproximadamente dos mil años más tarde.[6]

Alrededor del 2500 a. C. llegó la cultura del vaso campaniforme, asociada a la introducción de recipientes de arcilla y a la metalurgia del cobre. En esa época se levantaron o remodelaron grandes monumentos neolíticos como Stonehenge y Avebury. La mezcla de estaño y cobre permitió producir bronce, y más tarde hierro, lo que facilitó mejores arados, el avance de la agricultura y la fabricación de armas más eficaces.

Durante la Edad del Hierro se difundió la cultura celta, con lenguas britónicas como lengua hablada. La sociedad era tribal; la Geographia de Ptolomeo registra una veintena de pueblos en la zona. Los romanos invadieron Britania en el año 43, durante el reinado del emperador Claudio, e incorporaron gran parte del territorio a la provincia de Britania. La resistencia indígena más conocida fue la de Boudica, reina de los icenos, cuyo levantamiento terminó con su derrota y posterior suicidio en la batalla de Watling Street.[7] Un estudio moderno sobre la Britania romana estima que entre los años 43 y 84 los invasores pudieron matar entre 100 000 y 250 000 personas de una población quizá cercana a dos millones. En el año 410, con la decadencia del Imperio romano, las tropas romanas se retiraron para defender las fronteras de la Europa continental, dejando Britania expuesta a nuevas invasiones.

3.2. Edad Media[editar]

Tras la retirada romana, las costas de Britania empezaron a ser atacadas por guerreros germánicos procedentes del noroeste de la Europa continental: sajones, anglos, jutos y frisones. Durante los siglos V y VI se asentaron en número creciente, primero en el este del país. Su avance se contuvo durante algunas décadas tras la victoria britana en la batalla del Monte Badon, pero luego se reanudó y, para fines del siglo VI, el territorio bajo control britónico quedó reducido a una serie de enclaves en las zonas más accidentadas del oeste. La escasez de relatos contemporáneos hace que este período sea conocido como una edad oscura. Existen varias interpretaciones en conflicto sobre la escala y el proceso de la invasión anglosajona; no hay consenso pleno sobre si se trató de una migración masiva en el sur y el este o de la llegada de una élite militar que fue absorbida por la población local.[8]

Hacia el siglo VII los territorios dominados por los recién llegados se habían fusionado en una docena de reinos, entre ellos Northumbria, Mercia, Wessex, Anglia Oriental, Essex, Kent y Sussex, conjunto conocido tradicionalmente como la Heptarquía. La religión cristiana, que tras la dominación romana había perdido peso en las zonas conquistadas, fue reintroducida desde Roma por la misión de Agustín a partir de 597 y, en el norte, por misioneros irlandeses ligados a Aidan. Las diferencias entre las tradiciones romana y celta se resolvieron a favor de la primera en el Sínodo de Whitby del año 664, formalmente dedicado a la fecha de la Pascua y a la tonsura clerical.[9]

En el siglo IX comenzaron los ataques vikingos desde Escandinavia. El saqueo del monasterio de Lindisfarne en 793 se considera a menudo su punto de partida. Hacia la década de 860, el avance del denominado gran ejército pagano condujo a la creación de una zona bajo dominio danés, el Danelaw, en el norte y el este de Inglaterra. Wessex, bajo el rey Alfredo el Grande, sobrevivió como último gran reino anglosajón y sus sucesores fueron recuperando terreno. La unificación política de Inglaterra se atribuye a Æthelstan, que en 927 gobernó sobre el conjunto del territorio tras someter a los últimos reductos de Northumbria. Una nueva ofensiva escandinava llevó a la conquista de la Inglaterra unificada por Canuto el Grande en 1016, que la convirtió en el centro de un imperio del Mar del Norte de corta duración —integrado también por Dinamarca y Noruega—, pero la dinastía autóctona fue restaurada con la subida al trono de Eduardo el Confesor en 1042.

La muerte de Eduardo en enero de 1066 desató una crisis sucesoria. Harold Godwinson se impuso en Stamford Bridge a un ejército noruego dirigido por Harald Hardrada a fines de septiembre, pero fue derrotado poco después por Guillermo, duque de Normandía, en la batalla de Hastings del 14 de octubre de 1066. La conquista normanda resultante expropió a la élite inglesa y la reemplazó por una aristocracia de habla francesa, cuyo idioma dejó una huella profunda y permanente en el inglés. Guillermo conservó en buena medida el sistema administrativo anglosajón —condados, sheriffs, recaudación de impuestos y tribunales reales—, aunque entregó los puestos clave a normandos.

Bajo la dinastía Plantagenet, llamada así por su origen angevino, Inglaterra formó parte de un entramado de feudos que incluía territorios en Francia, como Aquitania. Entre los monarcas más notables del período figuran Ricardo I, Eduardo I, Eduardo III y Enrique V. La firma de la Carta Magna en 1215 limitó los poderes del soberano mediante la ley y protegió privilegios de los hombres libres. El catolicismo monástico floreció y, con patrocinio real, se fundaron las universidades de Oxford y Cambridge. Gales pasó a ser feudo de la Corona durante el siglo XIII, y el señorío de Irlanda quedó vinculado a la monarquía inglesa por concesión papal. En el siglo XIV, la disputa sucesoria entre los Plantagenet y la Casa de Valois condujo a la Guerra de los Cien Años. La peste negra, que golpeó Inglaterra desde 1348, llegó a matar hasta la mitad de los habitantes.

Entre 1453 y 1487 se libró la guerra de las Dos Rosas, enfrentamiento civil entre las ramas de York y de Lancaster. Enrique Tudor, de la casa de Lancaster, invadió con soldados galeses y bretones y venció en la batalla de Bosworth Field en 1485; allí murió el rey Ricardo III y se inició la dinastía Tudor, con Enrique VII como primer monarca.

3.3. Edad Moderna[editar]

Durante el período Tudor, Inglaterra desarrolló una marina estable e intensificó la exploración en la era de los descubrimientos. Enrique VIII rompió la comunión con la Iglesia católica en el contexto de su divorcio y, mediante el Acta de Supremacía de 1534, se proclamó jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra. El origen de la ruptura fue ante todo político y jurídico: unir la autoridad secular y la religiosa bajo una sola corona, más que una confrontación teológica como las que marcaron buena parte del protestantismo europeo.[10] El mismo monarca incorporó jurídicamente Gales al Reino de Inglaterra mediante las leyes de 1535–1542.

Los reinados de las hijas de Enrique VIII, María I e Isabel I, estuvieron marcados por fuertes tensiones religiosas. María restableció temporalmente el catolicismo; Isabel volvió a romper con Roma y consolidó la supremacía anglicana. La era isabelina suele describirse como una edad de oro de la historia inglesa: florecieron el teatro, la poesía, la música y la literatura, y el país dispuso de un gobierno centralizado y eficaz.

En el plano exterior, Inglaterra compitió con el Imperio español. La primera colonia inglesa en América fue fundada en 1585 en Virginia por Walter Raleigh y se llamó Roanoke; fracasó y pasó a la historia como una «colonia perdida». La Compañía Británica de las Indias Orientales llevó esa rivalidad al comercio con Asia, frente a neerlandeses y franceses. En 1588, una armada zarpó de España con el propósito de invadir Inglaterra y restaurar una monarquía católica; el plan fracasó por problemas de coordinación, tormentas y el acoso de la flota inglesa. España envió nuevas armadas en 1596 y 1597, también dispersadas por temporales atlánticos.

La estructura política de la isla cambió en 1603, cuando Jacobo VI de Escocia heredó la corona inglesa como Jacobo I, creando una unión personal entre ambos reinos. Bajo su reinado se publicó en 1611 la versión autorizada de la Biblia conocida como King James Version, texto estándar del protestantismo anglófono durante cuatro siglos.

En los años siguientes, las tensiones entre Carlos I y el Parlamento desembocaron en la guerra civil inglesa, entrelazada con los conflictos coetáneos de Escocia e Irlanda en las guerras de los Tres Reinos. Los partidarios del Parlamento vencieron, Carlos I fue ejecutado y la monarquía fue sustituida por la Mancomunidad de Inglaterra. Oliver Cromwell, líder del ejército parlamentario, asumió el título de lord protector en 1653 e inauguró un período de gobierno personal. Tras su muerte y la renuncia de su hijo Richard, Carlos II fue invitado a regresar en 1660, en lo que se conoce como la Restauración, época en que volvieron a florecer el teatro, la literatura y las artes. La Revolución Gloriosa de 1688 estableció constitucionalmente que rey y Parlamento gobernarían juntos, con primacía efectiva del Parlamento, y la Declaración de Derechos de 1689 prohibió que el rey suspendiera leyes o recaudara impuestos sin aprobación parlamentaria.

En 1666, el Gran Incendio de Londres destruyó buena parte de la ciudad, que fue reconstruida con numerosos edificios diseñados por Christopher Wren. La creación de la Royal Society en 1660 impulsó la ciencia, y a fines del siglo XVII aparecieron con nitidez dos facciones políticas, los tories y los whigs. Bajo los Estuardo, Inglaterra expandió su comercio y su flota mercante. El 1 de mayo de 1707, después de que los parlamentos de Inglaterra y Escocia aprobaran la unión, nació el Reino de Gran Bretaña; cada reino conservó sus propias instituciones legales y eclesiales.

3.4. Épocas contemporánea e industrial[editar]

Tras la unión con Escocia, la ciencia y la ingeniería recibieron un fuerte impulso, mientras la expansión del comercio británico protegido por la Marina Real allanó el camino para la formación del Imperio británico. Internamente, el mismo proceso alimentó la Revolución Industrial, que transformó la agricultura, la manufactura, la ingeniería y la minería, y multiplicó las redes de carreteras, canales y ferrocarriles. El canal de Bridgewater, en el noroeste, se abrió en 1761 e inauguró la era de los canales. En 1825 entró en servicio el ferrocarril de Stockton y Darlington, primera línea ferroviaria pública de pasajeros con tracción de vapor.

Muchos campesinos y trabajadores rurales se trasladaron a las nuevas ciudades industriales, como Birmingham y Mánchester; a esta última se la llamó «la primera ciudad industrial del mundo».[11] Durante la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas, Inglaterra gozó de una relativa estabilidad interna y su poder naval se afirmó en la batalla de Trafalgar, victoria británica sobre las flotas combinadas de Francia y España. La derrota española en Trafalgar no hizo sino intensificar la rivalidad angloespañola que ya se había expresado en 1588; al mismo tiempo, las guerras napoleónicas reforzaron una incipiente identidad británica compartida con escoceses y galeses.

En la era victoriana, Londres se convirtió en la mayor y más poblada área metropolitana del mundo. El prestigio comercial, militar y naval del Imperio británico alcanzó su punto más visible. La época vio una aceleración tecnológica que consolidó el poder británico: ferrocarriles, transporte a vapor, telecomunicaciones y nuevos métodos industriales. En el plano interno, la agitación de radicales como los cartistas y las sufragistas fue abriendo paso a la reforma legislativa y al sufragio universal.

El estallido de la Primera Guerra Mundial movilizó a cientos de miles de soldados ingleses, que combatieron por el Reino Unido en el bando aliado. Dos décadas después, en la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido volvió a formar parte de los aliados; el desarrollo de la aviación militar hizo que muchas ciudades inglesas sufrieran bombardeos aéreos durante el Blitz. Tras la guerra, el Imperio británico experimentó una rápida descolonización. El automóvil se convirtió en el principal medio de transporte, y el desarrollo del motor a reacción por Frank Whittle abrió paso a la aviación comercial. En 1948 se creó el Servicio Nacional de Salud (NHS), que proporcionó atención sanitaria gratuita en el punto de uso a todos los residentes permanentes. Desde mediados del siglo XX se reformó la administración local y, desde la década de 1970, la economía se desplazó de la manufactura hacia el sector servicios.

Desde el siglo XX se ha producido un importante movimiento de población hacia Inglaterra, primero desde otras partes de las islas británicas y más tarde desde la Mancomunidad de Naciones, en particular del subcontinente indio. A fines del siglo XX, la administración del Reino Unido inició un proceso de descentralización que creó parlamentos o asambleas en Escocia, Gales e Irlanda del Norte, mientras que Inglaterra y Gales siguieron funcionando como una sola jurisdicción judicial.

4. Gobierno y política[editar]

4.1. Administración y Parlamento[editar]

Inglaterra forma parte del Reino Unido y no cuenta con gobierno ni parlamento propios. La unión de 1707, que dio origen al Reino de Gran Bretaña, implicó la transferencia de las funciones de gobierno de Londres al Parlamento del nuevo reino. Antes de esa fecha, Inglaterra tenía su propio monarca y el Parlamento de Inglaterra.

El sistema político se enmarca en una monarquía constitucional con gobierno parlamentario, en la tradición del sistema de Westminster. La Cámara de los Comunes, cámara baja del Parlamento del Reino Unido, tiene su sede en el palacio de Westminster. De los 650[sin verificar] distritos electorales del Reino Unido, 532 miembros del Parlamento representantes de los 650 distritos electorales en Inglaterra corresponden a Inglaterra.

Desde la descentralización de fines del siglo XX, Escocia, Gales e Irlanda del Norte han ido desarrollando sus propias instituciones. En Inglaterra no se siguió el mismo camino. A comienzos de la década de 2000 se planteó crear asambleas regionales, pero el rechazo en un referéndum celebrado en 2004 en el noreste de Inglaterra detuvo el proyecto. La excepción notable es el Área del Gran Londres, que desde 2000 cuenta con una asamblea electa y un alcalde, reforma respaldada por el referéndum londinense de 1998.

4.2. Derecho y sistema judicial[editar]

El derecho inglés se desarrolló a lo largo de los siglos y es el fundamento de los sistemas de common law utilizados en numerosos países de la Mancomunidad de Naciones y, con matices, en los Estados Unidos. Aunque Inglaterra forma parte del Reino Unido, los tribunales de Inglaterra y Gales constituyen una jurisdicción separada de la de Escocia.

El núcleo del sistema es el precedente judicial: los jueces, al decidir los casos, aplican su interpretación de los hechos a la luz de decisiones anteriores. La jerarquía judicial está encabezada por el Tribunal Supremo del Reino Unido, creado en 2009 tras una reforma constitucional que le transfirió las funciones judiciales de la Cámara de los Lores; sus decisiones son vinculantes para los tribunales inferiores. Por debajo se sitúan el Tribunal de Apelación, el Tribunal Superior de Justicia para asuntos civiles y el Tribunal de la Corona para asuntos penales.

El secretario de Estado de Justicia es el ministro responsable ante el Parlamento de los jueces, el sistema judicial, las prisiones y la libertad condicional de Inglaterra y Gales. Según datos oficiales británicos, la delincuencia registrada en Inglaterra y Gales subió entre 1981 y 1995 y descendió alrededor de un 42 % entre 1995 y 2006.[12] La población reclusa alcanzó en 2008 una tasa de 147 presos por cada 100 000 habitantes, una de las más altas de Europa occidental. El Servicio de Prisiones de Su Majestad albergaba en septiembre de 2022 a 81 309 reclusos en Inglaterra y Gales.

5. Geografía[editar]

5.1. Relieve y regiones naturales[editar]

El relieve de Inglaterra combina colinas bajas y llanuras en el centro y el sur con zonas montañosas en el norte y el oeste. Al norte se encuentran los Peninos, considerados la principal cadena montañosa de Inglaterra, y el parque nacional del Distrito de los Lagos; al oeste se extienden Dartmoor y las colinas de Shropshire. Las rocas más jóvenes afloran en el sureste, en torno a Londres, y la edad geológica progresa hacia el noroeste. La línea Tees–Exe, trazada de manera aproximada, separa las rocas más blandas y de menor altitud del sureste de las más antiguas y duras del norte y el oeste, que producen un relieve más elevado.

La geología es predominantemente sedimentaria. Las capas se formaron durante largos períodos, mientras los continentes se desplazaban y el nivel del mar subía o bajaba. Casi toda Inglaterra se asienta sobre el bloque de Avalonia, un antiguo microcontinente de la historia geológica del Paleozoico. La glaciación y los depósitos glaciares modificaron ampliamente el paisaje; al norte de una línea aproximada entre Bristol y Londres se aprecian, por ejemplo, campos de drumlins y depósitos de till. En el este de Yorkshire, en la zona de Holderness, los acantilados de creta resisten mejor la erosión que los depósitos glaciares más blandos, lo que explica el rápido retroceso costero de algunos tramos.

5.2. Clima[editar]

Inglaterra posee un clima oceánico templado y húmedo. Las temperaturas invernales rara vez descienden de −5 °C y las estivales no suelen superar con frecuencia los 32 °C.[13] Los meses más fríos son enero y febrero, y julio suele ser el más cálido. Las precipitaciones se distribuyen con relativa uniformidad a lo largo del año, aunque el oeste del país recibe más lluvia que el este.

Desde que existen registros, la temperatura más alta medida en Inglaterra fue de 38,5 °C el 10 de agosto de 2003 en Brogdale, Kent, y la más baja fue de −26,1 °C el 10 de enero de 1982 en Edgmond, Shropshire. Las marcas históricas anteriores citadas a veces en compilaciones provinciales incluyen valores superiores, aunque no siempre corresponden a estaciones normalizadas; por eso el valor de 2003 suele citarse como récord oficial.[14]

5.3. Flora y fauna[editar]

Hoy poco más del 10 % de Inglaterra está cubierto de bosques, aunque antes de la expansión agrícola e industrial el bosque cubría la mayor parte del territorio. Páramos y brezales ocupan aproximadamente una cuarta parte del país. En las tierras bajas dominan el roble y el haya; el pino y el abedul son más comunes en zonas altas. New Forest, en el sur, es una de las mayores extensiones de vegetación natural que quedan; debe su nombre a su designación como coto por Guillermo el Conquistador en 1079.

La fauna es en general similar a la de otras zonas de las islas británicas. Inglaterra tiene pocos mamíferos de gran tamaño y muchas especies de aves, sobre todo acuáticas y marinas. El zorro rojo se ha adaptado con éxito al medio urbano y es, después de la rata parda, el mamífero urbano más exitoso del país. Entre los anfibios nativos se cuentan el tritón crestado, el tritón liso, el tritón palmeado, el sapo común, la rana común y la rana de charca. Entre las serpientes autóctonas figuran la víbora europea, la culebra de collar y la culebra lisa; otras especies han sido introducidas. En el conjunto de Gran Bretaña se han registrado 220 especies de moluscos no marinos en estado silvestre, además de 14 especies de gasterópodos que viven sólo en invernaderos.

6. Organización territorial[editar]

La organización del gobierno local en Inglaterra es compleja y depende, en última instancia, del Parlamento y del gobierno del Reino Unido, ya que Inglaterra no tiene parlamento descentralizado. El nivel superior de las subdivisiones lo forman las regiones de Inglaterra:

[ Desplegar / Plegar ] — Regiones de Inglaterra
  • Gran Londres
  • Sudeste de Inglaterra
  • Sudoeste de Inglaterra
  • Midlands del Oeste
  • Midlands del Este
  • Noroeste de Inglaterra
  • Nordeste de Inglaterra
  • Yorkshire y Humber
  • Este de Inglaterra

Londres se divide en 32 municipios londinenses además de la City de Londres. En el resto del país conviven condados, distritos y autoridades unitarias, con competencias y denominaciones que varían según la zona. Los concejales se eligen por sufragio directo.

7. Economía[editar]

El Banco de Inglaterra, fundado en 1694 por el banquero escocés William Paterson, es el banco central del Reino Unido. Desde su fundación actuó como banco del gobierno y en 1946 fue nacionalizado. Posee el monopolio de emisión de billetes en Inglaterra y Gales; en Escocia e Irlanda del Norte, ciertos bancos conservan derechos de emisión propios.

Inglaterra acumula alrededor del 85 % del PIB del Reino Unido. La economía ha experimentado una fuerte terciarización: desde los años setenta, la industria pesada y los sectores manufactureros tradicionales han perdido peso frente a los servicios, en particular las finanzas concentradas en la Ciudad de Londres. Las exportaciones más importantes incluyen productos farmacéuticos, automóviles, petróleo —extraído de la parte inglesa del mar del Norte y de yacimientos terrestres como Wytch Farm—, motores aeronáuticos y bebidas alcohólicas. La agricultura es intensiva y altamente mecanizada; produce alrededor del 60 % de las necesidades alimentarias del país con aproximadamente el 2 % de la fuerza laboral. Dos tercios de la producción corresponden a la ganadería y un tercio a cultivos.

Las cifras de producto varían según la fuente y el año. La Oficina Nacional de Estadística citó para 2021 un PIB regional de aproximadamente £1 961 238 millones para Inglaterra, lo que equivaldría a unos £34 690 por habitante.[15] Otras compilaciones más recientes sitúan el valor agregado bruto en torno a £2,1 billones (2023), con una renta por habitante cercana a £36 600. La comparación entre años exige atender a si se usa PIB o valor agregado bruto y a la base de población empleada.

7.1. Turismo[editar]

El turismo desempeña un papel relevante en la economía. En 2018, el Reino Unido en su conjunto fue el décimo país más visitado del mundo, y 17 de los 25 sitios del Reino Unido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO se encuentran en Inglaterra. Entre los más conocidos figuran Stonehenge, la Torre de Londres, la costa Jurásica, la abadía y el palacio de Westminster, los baños romanos de Bath, la garganta de Ironbridge y los jardines de Studley Royal. La muralla de Adriano, límite septentrional del Imperio romano en Britania, es uno de los mayores vestigios romanos del mundo y recorre unos 117 km al norte de Inglaterra.

El organismo oficial de promoción turística es Visit England, que difunde la oferta del país y contribuye a la economía de visitantes del Reino Unido. En 2020, la guía Lonely Planet situó a Inglaterra como segundo mejor país para visitar, después de Bután. Las restricciones de la pandemia de COVID-19 redujeron de manera significativa el número de visitantes en 2020 y 2021; en marzo de 2021 se aplicó un período de cuarentena de diez días a quienes entraban a Inglaterra desde una serie de países de una «lista roja».

8. Demografía[editar]

Según el censo de 2021[sin verificar], Inglaterra tenía 56 490 048 habitantes, alrededor del 84 % de la población del Reino Unido, con una densidad que ronda los 432 hab./km². La población se concentra sobre todo en el sureste, Londres y las antiguas conurbaciones industriales de las Midlands, el noroeste, el noreste y Yorkshire.

La composición étnica registrada en el censo de 2021 fue: 81,0 % blancos, 9,6 % asiáticos, 4,2 % negros, 3,0 % de ascendencia mixta y 2,2 % de otros grupos. En materia religiosa, el 46,3 % se declaró cristiano, el 36,7 % sin religión y el 6,7 % musulmán; les siguieron hindúes (1,8 %), sijs (0,9 %), judíos (0,5 %) y budistas (0,5 %), con un 6,0 % que no declaró religión.[16]

El inglés es la lengua nacional de hecho, aunque no existe una declaración jurídica general que lo consagre como oficial. La lengua de señas británica (BSL) fue reconocida legalmente como lengua de señas del Reino Unido en 2022[sin verificar]. El córnico, hablado históricamente en Cornualles, es la principal lengua regional de Inglaterra.

9. Cultura y ciencia[editar]

Inglaterra es la cuna del idioma inglés, hoy una de las lenguas más habladas del mundo, y de la rama anglicana del cristianismo. Su sistema parlamentario de Westminster, su tradición jurídica de common law y su literatura han influido en numerosos países.

En la era isabelina florecieron el teatro, la poesía y la música inglesa. La Biblia del rey Jacobo, publicada en 1611, se convirtió en el texto bíblico de referencia para la mayor parte del protestantismo anglófono durante cuatro siglos. La Royal Society, fundada en 1660, fue una de las primeras instituciones científicas modernas y contribuyó a convertir a Inglaterra en un centro de avanzada de la ciencia europea.

La Universidad de Oxford, cuyas primeras enseñanzas documentadas suelen datarse en 1096, y la Universidad de Cambridge, fundada en 1209, son las dos universidades más antiguas del mundo angloparlante. Ambas han formado a una proporción notable de las élites científicas, políticas y literarias británicas.

La Revolución Industrial, iniciada en el siglo XVIII, transformó profundamente la sociedad inglesa y convirtió al país en la primera nación industrializada del mundo. El proceso no fue un simple cambio tecnológico: implicó migraciones masivas del campo a la ciudad, la aparición de una clase obrera industrial y una reordenación de las jerarquías sociales.[17]

10. Deporte[editar]

Inglaterra es considerada la cuna del fútbol de asociación, que con el tiempo se convirtió en uno de los deportes más practicados del planeta. La tradición futbolística inglesa ha tenido una proyección particular en América Latina y en España, donde el modelo competitivo británico, los clubes y el vocabulario del juego dejaron huellas que llegan hasta la actualidad. El país es también sede de competiciones de gran arraigo, como la liga inglesa de fútbol.

El cricket y el rugby guardan una estrecha relación histórica con Inglaterra, aunque su difusión global no siempre alcanza la misma amplitud que la del fútbol. En los Juegos Olímpicos, el Reino Unido compite como delegación unificada; Inglaterra, sin comité olímpico propio, no participa como Estado independiente.

11. Presencia y legado en el mundo hispanohablante[editar]

La relación entre Inglaterra y el mundo hispano tiene raíces profundas y a menudo conflictivas. En 1588, la derrota de la armada enviada por España contra Inglaterra marcó una de las páginas más citadas de la rivalidad entre las dos monarquías. Dos siglos más tarde, la victoria británica en Trafalgar sobre las flotas combinadas de Francia y España confirmó el dominio naval británico y entró con fuerza en la memoria histórica de los países hispánicos.

Esa competencia no impidió la circulación cultural. El inglés, nacido en Inglaterra, es hoy la segunda lengua más estudiada en muchos países hispanohablantes. El modelo educativo de Oxford y Cambridge, la literatura shakespeariana y el fútbol inglés han tenido una presencia duradera en la cultura popular de España y de América Latina. En el extremo opuesto, la literatura y las artes del mundo hispánico también han influido en los estudios ingleses, en especial a partir del interés romántico y victoriano por la España medieval y del crecimiento de las comunidades hispanas en el Reino Unido en el siglo XX.

El legado global de Inglaterra se resume con frecuencia en cuatro elementos: la lengua inglesa, el derecho consuetudinario, el sistema parlamentario de Westminster y la industrialización. En el imaginario hispanoamericano, Inglaterra suele aparecer, junto con el resto del Reino Unido, como potencia literaria, académica y deportiva, aunque también como antigua metrópoli imperial cuya expansión redefinió las relaciones entre Europa y el resto del mundo.


  1. La cifra del 84 % es una aproximación recurrente en las fuentes oficiales británicas; el dato exacto depende del año de referencia y de la población del Reino Unido empleada en el denominador. Las regiones industriales del siglo XIX concentraron la urbanización y siguen figurando entre las más pobladas del país. ↩︎

  2. La forma intermedia Engla londe se documenta en traducciones altomedievales de Beda. El sentido original combinaba la idea de «tierra» con la de «pueblo» (Engle), de modo que la expresión equivalía a «la tierra del pueblo inglés». El nombre no procede de los sajones, aunque en las lenguas celtas el término para Inglaterra sí derive de sajón. ↩︎

  3. La cita de Malcolm III está tomada del documento de la Crónica anglosajona citado en la bibliografía especializada; ilustra que Englaland podía designar un territorio habitado por ingleses fuera de las fronteras políticas posteriores. ↩︎

  4. La adopción de Anglia como nombre habitual fue progresiva y responde tanto a la primacía de los reinos anglos como a una forma de distinguir a los «sajones de Britania» de los sajones continentales. Alfredo el Grande fue un caso notable: monarca de Wessex, se presentó sin embargo como rey de los anglosajones. ↩︎

  5. Las fechas de Homo antecessor y de los restos de Boxgrove proceden de la arqueología británica y han sido citadas en la Current Archaeology. La cifra de 780 000 años es anterior a los fósiles de Boxgrove, de unos 500 000 años. ↩︎

  6. La separación de Gran Bretaña respecto de Irlanda y Eurasia por la subida del nivel marino es un dato geológico general; las fechas redondeadas al milenio admiten pequeñas variaciones según los autores. ↩︎

  7. El episodio de Boudica está narrado en los Anales de Tácito. La batalla de Watling Street terminó en derrota y suicidio de la reina de los icenos según la tradición romana. ↩︎

  8. La naturaleza e intensidad de la invasión anglosajona es uno de los debates clásicos de la historia británica temprana. Hay posturas que defienden una migración masiva desde el continente y otras que hablan de una conquista de élites; la historiografía reciente tiende a distinguir entre el sur y el este, donde el reemplazo demográfico fue mayor, y el norte y el oeste, donde persistieron lenguas celtas. ↩︎

  9. El Sínodo de Whitby se libró formalmente en torno a la fecha de la Pascua y a la tonsura; de fondo expresó la alineación de la Iglesia inglesa con Roma frente a las tradiciones célticas. Consolidó la unidad litúrgica del reino. ↩︎

  10. La ruptura de Enrique VIII con Roma fue distinta de las reformas protestantes continentales: no partió de una disputa teológica central, sino de la negativa papal a anular su matrimonio y de la voluntad de concentrar la autoridad secular y religiosa en la corona. ↩︎

  11. El calificativo de «primera ciudad industrial del mundo» forma parte de la historiografía británica sobre la revolución industrial y suele citarse en materiales del Museo de la Ciencia de Londres. ↩︎

  12. Las estadísticas penales de Inglaterra y Gales deben leerse con cautela: la incidencia registrada depende de cambios legales, de criterios de denuncia y de la actividad policial. El descenso de 42 % entre 1995 y 2006 se calcula sobre la base de la Encuesta Británica de Criminalidad. ↩︎

  13. Los valores de −5 °C y 32 °C son aproximados y se citan en fuentes didácticas; no son mínimos ni máximos absolutos, sino umbrales de referencia del clima oceánico inglés. ↩︎

  14. Las compilaciones históricas registraban a veces récords provinciales no estandarizados; los valores de 38,5 °C (2003) y −26,1 °C (1982) suelen citarse como récords oficiales de la red meteorológica británica. Series posteriores a 2003 pueden incluir marcas por encima de 40 °C, según la estación. ↩︎

  15. Las magnitudes de PIB regional y renta por habitante dependen de la fuente. La Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido publica datos con periodicidad; las sumas en libras corrientes no son comparables sin deflactar frente a otros años. ↩︎

  16. La pregunta religiosa es de respuesta voluntaria en el censo inglés, de modo que el 6,0 % que no declaró religión introduce un margen de incertidumbre en la distribución porcentual. ↩︎

  17. La Revolución Industrial no afectó por igual a todo el territorio: el clivaje entre el norte industrial y el sur más agrario y de servicios se hizo más marcado durante el siglo XIX y dejó consecuencias en la geografía social y política. ↩︎