Irán
| República Islámica de Irán | |
|---|---|
| جمهوری اسلامی ایران Jomhuri-ye Eslâmi-ye Irân | |
| Capital | Teherán |
| Ciudad más poblada | Teherán |
| Idioma oficial | Persa |
| Forma de gobierno | República islámica teocrática con elementos presidencialistas |
| Líder supremo | Mochtabá Jameneí |
| Presidente | Masud Pezeshkián |
| Vicepresidente primero | Mohamed Rezá Aref |
| Presidente del Parlamento | Mohammad Baqer Qalibaf |
| Superficie | 1 648 195 km² (puesto 17 del mundo) |
| Población estimada | 92 417 681 hab. (2025) |
| Densidad | 56,1 hab./km² |
| PIB nominal | USD 1 081 383 millones (2021) |
| PIB per cápita (nominal) | USD 12 725 |
| IDH | 0,799 (2023), categoría alta[sin verificar] |
| Moneda | Rial iraní (IRR) |
| Huso horario | UTC+3:30 |
| Código telefónico | +98 |
| Dominio de internet | .ir |
| Fronteras | Irak y Turquía al oeste; Azerbaiyán y Armenia al noroeste; mar Caspio y Turkmenistán al norte; Afganistán y Pakistán al este; golfo de Omán y golfo Pérsico al sur |
1. Resumen[editar]
Irán, oficialmente República Islámica de Irán, es un país soberano de Asia Occidental. Históricamente fue conocido en Occidente como Persia, nombre que deriva de la región meridional de Pars o Fars. Limita al oeste con Irak y Turquía; al noroeste con Azerbaiyán y Armenia; al norte con el mar Caspio y Turkmenistán; al este con Afganistán y Pakistán; y al sur con el golfo de Omán y el golfo Pérsico. Con 1 648 195 km², es el decimoséptimo país más extenso del mundo y, con más de 90 millones de habitantes, también ocupa posiciones altas en la tabla demográfica mundial. La capital y ciudad más poblada es Teherán.[1]
Irán es uno de los centros civilizatorios más antiguos del planeta. Su territorio albergó el reino de Elam y, más tarde, a los medos y al Imperio aqueménida, fundado en el siglo VI a. C. por Ciro el Grande. Tras la conquista islámica del siglo VII, la antigua Persia se integra en el mundo musulmán, al tiempo que conserva y proyecta la lengua persa y gran parte de su cultura. En 1501 la dinastía safávida instaura un Estado unificado y convierte el chiismo duodecimano en religión oficial, rasgo que define al país hasta el presente. En el siglo XX, la revolución constitucional de 1906 y la posterior entronización de la dinastía Pahlaví modernizaron ciertas estructuras, pero la monarquía cayó en 1979 con la Revolución iraní, liderada por el ayatolá Ruhollah Jomeiní, que dio paso a la actual República Islámica.
En el plano geopolítico, Irán es considerado una potencia regional. Posee las cuartas reservas probadas de petróleo del mundo y las mayores reservas de gas natural, lo que le otorga una renta energética sostenida y un papel relevante en los mercados globales de hidrocarburos. Es miembro fundador de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), de la Organización de Cooperación Islámica (OCI) y de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).[2]
La sociedad iraní es étnica y lingüísticamente diversa. Los persas constituyen la mayoría, seguidos de azeríes, kurdos, luros, árabes, baluchis, turcomanos y otras comunidades. El idioma oficial es el persa (fārsī) y la religión oficial es el islam chií duodecimano, con minorías suníes, cristianas, zoroastrianas y judías reconocidas en forma limitada por la legislación. El país concentra un número significativo de sitios arqueológicos, monumentos y patrimonios inscritos por la UNESCO, y el persa es idioma oficial de un conjunto cultural que se extiende más allá de sus fronteras.[3]
2. Etimología[editar]
El nombre «Irán» es un cognado de «ario» y significa, en su sentido histórico, «tierra de los arios». Aparece en los textos avésticos en la forma Aryānā vaēža, referida a una región habitada por pueblos iranios, generalmente ubicada en Asia Central. En época sasánida se registran las voces Ērānšahr y Ērān, la segunda documentada en inscripciones del siglo III junto a un texto parto en el que aparece el etnónimo aryān, ya con el significado de «iranios» o «iraníes».[4]
Hasta el siglo XX, el país fue conocido en Occidente como Persia, nombre derivado del griego Persis, que a su vez procede de Pars, la región del suroeste de Irán asociada al origen del Imperio persa. Los propios iraníes utilizaron durante siglos la denominación Irán para referirse a su territorio, mientras que Persia predominaba en los idiomas europeos. En 1935, Reza Pahlaví solicitó formalmente a las representaciones extranjeras que emplearan el nombre Irán.[5]
3. Historia[editar]
3.1. Prehistoria y primeras civilizaciones[editar]
El actual territorio de Irán presenta vestigios de ocupación humana desde el Paleolítico. Los restos más antiguos de homininos se remontan a alrededor de 800 000 años, con numerosos sitios del Paleolítico medio documentados principalmente en los montes Zagros, en el oeste del país. La agricultura aparece hace unos 12 000 años en yacimientos como Chogha Golán, donde se identificaron pruebas tempranas de domesticación de trigo; hacia la misma época, Ganj Dareh muestra indicios de domesticación de cabras.[6]
En el cuarto milenio a. C. comienzan a desarrollarse asentamientos urbanos y una cerámica pintada característica en Susiana, en el suroeste. La ciudad de Susa fue fundada hacia 4400–4200 a. C. y llegó a ser capital del reino de Elam. Susa es uno de los grandes centros urbanos tempranos del Oriente Próximo y conserva una de las tradiciones continuas más largas de ocupación. En el norte y noroeste se extendió la cultura Kura-Araxes, que conectaba el Cáucaso con la meseta iraní.[7]
3.2. Antigüedad: medos, aqueménidas y helenismo[editar]
Los medos y los persas eran pueblos iranios de lengua indoeuropea que se desplazaron durante el segundo milenio a. C. desde Asia Central. Los medos, establecidos al norte y noroeste de Irán, formaron el primer Estado iranio de entidad integradora. En alianza con Babilonia, el rey medo Ciáxares participó en la destrucción de Nínive en 612 a. C., sellando el fin del Imperio neoasirio. El dominio medo fue breve.
En 550 a. C., Ciro el Grande, de la dinastía aqueménida, unificó a los persas, derrotó a los medos y fundó el Imperio aqueménida, que se expandió por Babilonia, Siria, Asia Menor y el Levante mediterráneo. Su hijo Cambises II incorporó Egipto. El Imperio aqueménida fue el mayor imperio del Próximo Oriente hasta entonces. Darío I reorganizó el territorio en satrapías, impulsó una red de calzadas y promovió construcciones monumentales en Susa y Persépolis. La expansión hacia Grecia derivó en las guerras médicas, que debilitaron al imperio. En 334 a. C., Alejandro Magno invadió el territorio y, en pocos años, puso fin al dominio aqueménida. A su muerte, la región pasó a los seléucidas.[8]
A partir del 247 a. C., los arsácidas de Partia impusieron su dominio sobre la meseta iraní. El Imperio parto fue durante unos cuatro siglos un intermediario entre Roma, India y China, y un rival persistente del Imperio romano en Oriente. En 224 d. C. lo sustituyó el Imperio sasánida, fundado por Ardashir I. Los sasánidas construyeron una administración centralizada, revitalizaron el zoroastrismo y compitieron con Bizancio hasta su caída en el siglo VII.[9]
3.3. Conquista islámica y dinastías medievales[editar]
La conquista árabe musulmana comenzó en la década de 630 y concluyó con la caída del último sah sasánida, Yazdgard III, en 651. El territorio iranio se incorporó progresivamente al califato, primero omeya y luego abasí. Durante varios siglos, la mayoría de la población se convirtió al islam, al tiempo que se preservaron la lengua persa y numerosos elementos de la civilización anterior. Las revueltas contra el poder central y la progresiva debilidad del califato abasí facilitaron la formación de dinastías regionales.[10]
Entre los siglos IX y XI florecieron dinastías iranias como los tahiríes, los safaríes, los samaníes y los buyíes, en un período que la historiografía moderna llama «intermezzo iraní»: dinastías musulmanas de origen iranio que desplazaron a las élites árabes y renovaron el uso del persa en la literatura y la administración. De esta etapa surgen figuras como el poeta Rudakí y, más tarde, Ferdousí, autor del Shahnamé (Libro de los Reyes), un pilar de la lengua y la identidad persas. Las dinastías selyúcida y jorezmita, de posterior hegemonía túrquica, mantuvieron el persa como idioma de cultura y gobierno.[11]
El siglo XIII trajo la invasión mongola. Entre 1220 y 1221, Bujará, Samarcanda, Herat, Tus y Nishapur fueron arrasadas, y la destrucción alcanzó buena parte del territorio. En 1258 cayó Bagdad y, con ella, se extinguió el califato abasí. El Iljanato mongol, establecido en Persia, terminó por islamizarse y, durante su dominio, se produjo una renovación cultural significativa. La peste negra de mediados del siglo XIV mermó severamente la población.[12]
A fines del siglo XIV, el conquistador turco-mongol Timur invadió Persia y fundó el Imperio timúrida. Sus campañas fueron particularmente destructivas, como la matanza de Isfahán de 1387. A los timúridas les siguieron las confederaciones turcomanas Qara Qoyunlu y Aq Qoyunlu, hasta que el asentamiento de los safávidas cerró el ciclo medieval.[13]
3.4. Edad Moderna: safávidas, afsáridas, zand y kayares[editar]
En 1501, Ismail I se proclamó sah y fundó la dinastía safávida, unificando Persia bajo un poder autóctono. El Estado safávida impuso el chiismo duodecimano como religión oficial, decisión que separó a Irán de los imperios otomano y mogol, de predominio suní, y que dio al país una fisonomía religiosa duradera. El reinado de Abás el Grande (1587–1629) supuso una era de centralización, esplendor arquitectónico y expansión comercial. Isfahán se convirtió en capital y en uno de los centros urbanos más admirados del mundo islámico.[14]
Tras la caída safávida en 1722 y un período de fragmentación, Nader Shah, de la dinastía afsárida, restableció un imperio amplio e inauguró en 1736 un breve pero intenso periodo de conquistas. Nader Shah alcanzó la máxima extensión territorial de Irán desde época sasánida, aunque el esfuerzo bélico agotó la economía. A su muerte, el país volvió a dividirse. La dinastía Zand controló el sur y centro de Irán, y fijó su capital en Shiraz.[15]
En 1794, el caudillo kayar Agha Mohamed Khan desbancó a los Zand y fue coronado sah en 1796. La dinastía kayar gobernó Persia hasta 1925. Durante el siglo XIX, el país se vio atrapado entre el Imperio ruso y el Imperio británico. Las guerras ruso-persas de 1804–1813 y 1826–1828 terminaron con la pérdida de amplios territorios caucásicos, formalizados en los tratados de Gulistán y Turkmenchay. Gran Bretaña, por su parte, buscaba proteger la India y reforzó su influencia en el sur. La pérdida del Cáucaso, la presión diplomática y la debilidad fiscal marcaron todo el siglo.[16]
3.5. Siglo XX y Revolución constitucional[editar]
La Revolución constitucional iraní de 1906 estableció la primera asamblea legislativa del país y obligó a la monarquía a someterse a una constitución. El proceso fue limitado y sufrió retrocesos, en parte por la intervención de rusos y británicos. En 1921, el oficial Reza Jan dio un golpe de Estado y, en 1925, derrocó a la dinastía kayar y se hizo coronar sah con el nombre de Reza Pahlaví. Reza Shah impulsó una modernización autoritaria: reorganizó el ejército, la administración y la educación, promovió la centralización y cambió el nombre internacional del país a Irán.[17]
Durante la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido y la Unión Soviética invadieron Irán en 1941 para garantizar el suministro de petróleo y abrir un corredor logístico hacia la URSS. Reza Shah fue obligado a abdicar en favor de su hijo, Mohammad Reza Pahlaví. En 1951, el primer ministro Mohammad Mosaddeq nacionalizó el petróleo, lo que provocó un bloqueo británico y, en 1953, un golpe de Estado orquestado por los servicios de inteligencia británicos y estadounidenses. El sah consolidó entonces un régimen autoritario con apoyo occidental y creó una policía política conocida como SAVAK. Su «Revolución Blanca» reformó la tenencia de la tierra y la condición jurídica de las mujeres, pero concentró el poder y marginó a la oposición.[18]
La oposición al sah se expandió en los años setenta aglutinando a líderes religiosos, izquierdistas, nacionalistas y sectores de clase media. Las protestas de 1978 y principios de 1979 desbordaron la capacidad del régimen. El sah abandonó el país en enero de 1979 y Ruhollah Jomeiní regresó del exilio. Tras un referendo realizado ese mismo año, se proclamó la República Islámica el 1 de abril de 1979.[19]
3.6. República Islámica y guerras[editar]
El nuevo régimen suprimió la monarquía y reorganizó el Estado con base en la Constitución de 1979. Jomeiní asumió como primer líder supremo. El secularismo del período Pahlaví fue reemplazado por un orden teocrático con órganos electos y no electos. En noviembre de 1979, estudiantes iraníes ocuparon la embajada estadounidense en Teherán, tomando como rehenes a decenas de funcionarios durante 444 días, hecho que rompió las relaciones diplomáticas entre ambos países.[20]
En septiembre de 1980, Irak invadió Irán, iniciando una guerra que duró ocho años y que terminó en 1988 sin un vencedor claro y con cientos de miles de muertos. El conflicto consolidó al nuevo régimen, reforzó el discurso nacional y tuvo un costo material enorme. En 1988, con la guerra ya concluida, el gobierno iraní ejecutó en secreto a miles de prisioneros políticos. Amnistía Internacional documentó la ejecución de 4 482 personas, mientras organizaciones opositoras elevan la cifra hasta 30 000.[21]
Tras la muerte de Jomeiní en 1989, la Asamblea de Expertos eligió al ayatolá Alí Jameneí como nuevo líder supremo. En la década de 1990, Irán vivió una etapa de reconstrucción y de relativa apertura parcial bajo la presidencia de Akbar Hashemí Rafsanyaní, seguida por los intentos reformistas de Mohamed Jatamí, cuyo alcance quedó limitado por las instituciones no electas del sistema. En 2002 el presidente estadounidense George W. Bush incluyó a Irán en el llamado «eje del mal», y el programa nuclear iraní pasó a ser un punto central de tensión internacional. La elección de Mahmoud Ahmadinejad en 2005 y la controversia electoral de 2009 generaron grandes protestas sociales, especialmente el llamado Movimiento Verde.[22]
3.7. Crisis nucleares, sanciones y protestas recientes[editar]
El programa nuclear de Irán se convirtió en uno de los temas más escrutados de la política internacional. En 2015, Irán firmó con el llamado P5+1 el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), que restringía su programa nuclear a cambio del alivio de sanciones. En 2018, el gobierno de Estados Unidos se retiró del acuerdo y restableció sanciones, lo que afectó la economía iraní y llevó a Teherán a superar varios límites del acuerdo. El PAIC quedó paralizado de facto, aunque no se declaró formalmente disuelto.[23]
Las sanciones, la corrupción y el descontento social produjeron numerosos ciclos de protestas internos. En 2017 hubo movilizaciones nacionales por la economía; en 2019, las primeras de alcance significativo desde 2009; y en 2022, la muerte de la joven kurda Mahsa Amini bajo custodia policial provocó el mayor ciclo de protestas en el país en la historia reciente, con un amplio componente de protesta por los derechos de las mujeres y contra la obligatoriedad del velo. La represión dejó decenas de muertos y detenidos.[24]
En 2025 se produjo una escalada inédita con Israel, resumida en la llamada «guerra de los Doce Días», en la que fuerzas israelíes y estadounidenses atacaron objetivos en Irán. El conflicto agravó la crisis económica y minó aún más la legitimidad del régimen. Hacia fines de 2025 y comienzos de 2026 se registraron, según The Economist y la BBC, las mayores protestas desde 1979. En este contexto, el 28 de febrero de 2026 un bombardeo estadounidense contra la oficina del líder supremo mató a Alí Jameneí. La Asamblea de Expertos eligió en marzo de 2026 a su hijo Mochtabá Jameneí como nuevo líder supremo.[25]
El relato de los acontecimientos de 2025 y 2026 procede de la cobertura de The New York Times, The Guardian, Al Jazeera, The Economist y la BBC, todavía preliminar: algunas versiones pueden no reflejar la totalidad de los hechos.
4. Gobierno y política[editar]
4.1. Estructura del poder[editar]
El sistema político iraní es una república islámica teocrática. Su marco constitucional, aprobado en 1979 y modificado en 1989, combina instituciones electas con órganos no electos que concentran la autoridad final. La máxima figura es el líder supremo, responsable de la supervisión de las políticas generales, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, encargado de designar al jefe del Poder Judicial, a los mandos de la radiotelevisión estatal y a los principales comandantes de la Guardia Revolucionaria. También designa a seis de los doce miembros del Consejo de Guardianes.[26]
El líder supremo es elegido por la Asamblea de Expertos, un cuerpo de clérigos con mandato de ocho años. Desde 1989 hasta 2026 ocupó el cargo Alí Jameneí. Tras su muerte en las circunstancias ya referidas, lo sucedió su hijo Mochtabá Jameneí. El presidente de la República es el jefe del Gobierno, elegido por sufragio universal, pero debe ser aprobado por el Consejo de Guardianes y no controla las Fuerzas Armadas. El Parlamento, Asamblea Consultiva Islámica, es unicameral y cuenta con 290 escaños. Toda legislación debe ser ratificada por el Consejo de Guardianes, que actúa como cámara alta de facto. El Consejo de Discernimiento del Interés del Estado media entre el Parlamento y el Consejo de Guardianes y asesora al líder supremo.[27]
Las elecciones iraníes incluyen consultas presidenciales, parlamentarias y de la Asamblea de Expertos. Sin embargo, muchos observadores extranjeros y organismos internacionales señalan que no son plenamente libres ni competitivas, porque el Consejo de Guardianes veta candidaturas con criterios políticos e ideológicos. Freedom House describe a Irán como un régimen autoritario y señala que las libertades de reunión, expresión y prensa están severamente restringidas.[28]
4.2. Poder judicial[editar]
El jefe del Poder Judicial es designado por el líder supremo y, a su vez, designa al presidente del Tribunal Supremo y al procurador público principal. Existen tribunales públicos para causas civiles y penales, así como el Tribunal de la Revolución, que entiende en delitos contra la seguridad nacional, contrabando de narcóticos y actos contra la República Islámica. Las sentencias de estos tribunales son definitivas e inapelables. También funciona el Tribunal Especial del Clero, que responde ante el líder supremo y se ocupa de imputaciones contra clérigos.[29]
La pena de muerte sigue vigente en Irán y se aplica a delitos comunes como el tráfico de drogas, además de delitos contra el orden islámico. Organizaciones de derechos humanos han denunciado ejecuciones de menores infractores, una práctica prohibida por tratados internacionales. En 2016, Irán ocupó el primer lugar mundial en ejecuciones de menores según informes citados por The New York Times.[30]
4.3. Fuerzas Armadas[editar]
Las Fuerzas Armadas iraníes están compuestas por dos organizaciones principales: el Ejército (Artesh) y el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (Sepah, conocido también como Pasdaran). El Ejército comprende fuerzas terrestres, aéreas, navales y un sistema de defensa antiaérea. Los Guardianes de la Revolución tienen sus propias ramas terrestre, naval y aérea, y controlan la Fuerza Qods, dedicada a operaciones exteriores, y la Organización de Movilización de los Oprimidos (Basij).[31]
El aparato militar iraní está orientado principalmente a la defensa del territorio y a la proyección de influencia regional mediante alianzas y milicias en países como Irak, Siria, Líbano y Yemen. En 2016, el presupuesto militar iraní, incluidos los Guardianes, se estimaba en 15 900 millones de dólares, muy por debajo del presupuesto de Arabia Saudita y de los aliados regionales de Estados Unidos. El presidente Barack Obama reconoció en 2015 que el gasto militar iraní era una octava parte del de los países aliados de Estados Unidos en la zona y una cuadragésima parte del del Pentágono.[32]
4.4. Derechos humanos[editar]
La situación de los derechos humanos en Irán es motivo de atención y crítica por parte de organismos internacionales. Las manifestaciones pacíficas, la libertad de reunión, la libertad de prensa y la libertad de expresión están severamente limitadas. Se encarcela a opositores, periodistas, activistas sociales, defensores de derechos humanos, abogados y políticos. El gobierno bloquea sitios web y, en ocasiones, corta el acceso a internet durante protestas. El código de vestimenta islámico obligatorio ha sido aplicado de manera variable y su incumplimiento ha dado lugar a detenciones.[33]
La discriminación de género es profunda. En el índice global de brecha de género de 2015, Irán ocupó el puesto 137 de 140 países. Las mujeres enfrentan restricciones legales en materia de herencia, testimonio judicial, custodia de los hijos y participación en ciertos espacios públicos. Las minorías sexuales son perseguidas. Las minorías religiosas reconocidas —cristianos, judíos y zoroastrianos— tienen escaños reservados en el Parlamento, pero los bahá'is y los musulmanes suníes enfrentan formas variadas de exclusión e inseguridad. Los abusos de las fuerzas de seguridad, la tortura y las confesiones forzadas han sido denunciados de manera sostenida por Amnistía Internacional y Human Rights Watch.[34]
5. Organización territorial[editar]
Irán se divide en 31 provincias (ostān), gobernadas cada una por un gobernador (ostāndār) designado por el ministro del Interior. Las provincias se subdividen en condados (shahrestān), y estos en distritos (bakhsh) y distritos secundarios rurales (dehestān). Las principales ciudades, además de Teherán, son Tabriz, Mashhad, Esfahán, Shiraz, Ahvaz, Qom, Karaj, Kermanshah, Urmía y Rasht. La capital es el principal centro político, industrial, comercial y cultural del país.[35]
6. Geografía[editar]
6.1. Relieve e hidrografía[editar]
Irán está dominado por la meseta iraní, rodeada por cadenas montañosas. Los montes Zagros se extienden por el suroeste y separan la meseta de las llanuras de Mesopotamia y del golfo Pérsico. Los montes Elburz, al norte, bordean el mar Caspio y contienen el pico más alto del país, el Damavand, con 5 610 m. Las principales llanuras son la costa baja del Caspio, al norte, y el área mesopotámica del suroeste, en la frontera con Irak, en la zona del Arvandrud, nombre iraní del Chat-el-Arab.[36]
El interior del país es mayoritariamente árido o semiárido. Dos grandes desiertos, el desierto de Lut y el gran desierto de Kavír, ocupan amplias cuencas interiores. Los ríos más importantes son el Karún, el Sefid-Rud y el Hilmand. El lago Urmía, en el noroeste, ha sufrido una reducción drástica de superficie en los últimos decenios. La costa del mar Caspio es la única zona con clima templado húmedo del país.[37]
6.2. Clima[editar]
El clima de Irán está condicionado por su relieve y por la interacción de masas de aire continentales y mediterráneas. En invierno, el aire frío de Asia Central y Siberia se encuentra con masas húmedas del Mediterráneo, produciendo precipitaciones en el oeste y el noroeste, sobre todo en las laderas de los Zagros y en la costa del Caspio. La costa de las provincias de Gilán y Mazandarán es la región más lluviosa y húmeda. En verano, los vientos continentales secos del noreste dominan gran parte del país.
Las tierras altas interiores tienen clima árido, con amplitudes térmicas extremas. Las temperaturas de verano superan con frecuencia los 45 °C en el sur y el interior, mientras que en invierno las heladas son comunes en las altiplanicies del norte y del oeste. La costa del golfo Pérsico y del golfo de Omán, en cambio, tiene inviernos suaves y veranos extremadamente cálidos y húmedos; las precipitaciones, sin embargo, son escasas. El llamado «viento de 120 días» sopla con constancia entre mayo y septiembre en el este y sureste, y es un factor adverso para la vegetación, al transportar polvo del desierto.[38]
7. Economía[editar]
La economía iraní es de planificación centralizada con fuerte presencia estatal en los sectores estratégicos. La renta petrolera constituye la principal fuente de divisas y de ingresos fiscales, aunque el PIB de Irán es menos dependiente del petróleo que en décadas pasadas. El país posee las cuartas reservas probadas de petróleo del mundo y las mayores reservas de gas natural. La OPEP y otras fuentes citan con frecuencia estas magnitudes, aunque las cifras exactas varían según el criterio de medición.[39]
El PIB nominal iraní se estimó en 1 081 383 millones de dólares en 2021, aunque los efectos cambiarios y las sanciones hacen que estas cifras sean muy oscilantes. El PIB per cápita nominal se ubicó en 12 725 dólares en ese mismo año. En términos de paridad de poder adquisitivo, el PIB per cápita se estima en 13 993 dólares. La moneda es el rial iraní, afectado por una elevada inflación crónica. El país vive crisis monetarias recurrentes y una depreciación sostenida del rial. En el marco del conflicto de 2025–2026, la economía experimentó un deterioro adicional y una extensión de la crisis de abastecimiento interior.[40]
Los sectores agropecuario, industrial y de servicios generan empleo para la mayoría de la población activa, aunque la renta petrolera sigue dominando las exportaciones. La agricultura se concentra sobre todo en las franjas del Caspio, los oasis del centro y los valles del oeste y del noroeste. La minería incluye hierro, cobre, zinc, cromo y otros productos. La producción de vehículos y la petroquímica son actividades relevantes. Las sanciones internacionales, la inflación y la falta de inversión extranjera han impedido una modernización sostenida del aparato productivo.[41]
La pobreza y la desigualdad han aumentado. El coeficiente de Gini se estima en 35,9. Las protestas de 2017, 2019 y 2022–2023 tuvieron en sus orígenes demandas económicas concretas, ligadas a la caída del poder adquisitivo y al aumento del precio de los alimentos y del combustible. El descontento económico se combinó con demandas políticas, de derechos y de igualdad de género.[42]
8. Demografía[editar]
La población de Irán se estima en más de 92 millones de habitantes, lo que lo convierte en uno de los países más poblados de Asia Occidental. La densidad demográfica media es baja, cercana a 50 habitantes por km², con una distribución muy desigual: las zonas urbanas del norte, del oeste y del centro concentran la mayor parte de la población, mientras que los desiertos interiores y el sureste más árido están escasamente habitados. Teherán y su área metropolitana reúnen una porción significativa de la población total.[43]
La sociedad iraní es diversa. Los persas constituyen cerca del 61 % de la población, seguidos de los azeríes, que representan alrededor del 16 %, los kurdos en torno al 10 %, los luros el 6 %, y árabes, baluchis y turcomanos con porcentajes menores. Las cifras étnicas deben tomarse como aproximaciones, puesto que no existe un censo que desagregue oficialmente las identidades étnicas de manera uniforme.[44]
La lengua persa es el idioma oficial y se habla en casi todo el país, aunque se reconocen socialmente otras lenguas y variedades como el azerí, el kurdo, el luro, el árabe, el baluchi y el turcomano. El persa también tiene hablantes en Afganistán, donde se denomina darí, y en Tayikistán, donde se escribe en alfabeto cirílico y recibe el nombre de tayiko. Irán es el centro de la producción literaria y editorial en persa y conserva una de las tradiciones poéticas más influyentes del mundo islámico.[45]
La religión dominante es el islam chií duodecimano, considerada la religión oficial del Estado. Las estimaciones sitúan a los chiíes entre el 90 y el 95 % de la población y a los suníes entre el 5 y el 10 %, con comunidades kurdas, baluchis y turcomanas predominantemente suníes. Cristianos, judíos y zoroastrianos son minorías reconocidas, aunque su peso demográfico es pequeño. La Comunidad bahá'í, que en su día fue una de las más numerosas, no está reconocida oficialmente y sufrió una fuerte emigración y represión tras la Revolución Islámica.[46]
La fecundidad cayó de forma notable desde fines del siglo XX, y la población tiende al envejecimiento. La urbanización supera con creces la media regional. Los principales polos urbanos después de Teherán son Mashhad, centro religioso del chiismo, con el santuario del imán Reza; Isfahán, antigua capital safávida; Tabriz, capital histórica de Azerbaiyán iraní; Shiraz, ciudad literaria cerca de Persépolis; Ahvaz, centro petrolero del suroeste; y Qom, sede de grandes instituciones religiosas.[47]
9. Cultura[editar]
La cultura iraní es una de las más antiguas y continuas de Asia. Integra elementos preislámicos, islámicos y cortesanos que se expresan en la poesía, la música, la arquitectura, la miniatura, la caligrafía y las artes aplicadas. El persa literario clásico de Ferdousí, Rumi, Saadi y Hafez es una referencia central de la cultura nacional y de la identidad iraní moderna. La poesía de Hafez y Saadi se recita todavía de memoria y sus tumbas, en Shiraz, son lugares de intensa visita.[48]
La música clásica persa, basada en un sistema modal conocido como radif, ha sido inscrita por la UNESCO dentro del patrimonio inmaterial de la humanidad. El Noruz, el año nuevo persa celebrado el equinoccio de primavera, es la gran fiesta civilizacional compartida con otros pueblos y es también parte del patrimonio inmaterial de la UNESCO. La caligrafía, la carpintería de madera, la miniatura y la confección de alfombras tienen tradiciones regionales muy elaboradas. El cine iraní es uno de los más prestigiosos del cine de autor contemporáneo, con figuras como Abbas Kiarostami, Mohsen Makhmalbaf y Asghar Farhadí, ganador en dos ocasiones del Óscar a la mejor película internacional.[49]
Irán alberga 30 sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, entre ellos Persépolis, la plaza de Naghsh-e Jahán de Isfahán, el palacio de Golestán de Teherán, los jardines persas y la ciudad histórica de Yazd. Estos sitios abarcan desde los grandes complejos aqueménidas hasta la arquitectura religiosa safávida y el urbanismo tradicional de las ciudades del desierto. El calendario iraní, de origen solar, es uno de los instrumentos de medición del tiempo más precisos de la Antigüedad y sigue utilizándose civilmente.[50]
La cocina iraní se compone de platos basados en arroz, pan, cordero, hierbas frescas, yogur y especias suaves. El chelo kabab, el ghormeh sabzi, el fesenjan y el tahchin son algunos ejemplos conocidos. El té es la bebida cotidiana, y los dulces de Isfahán, Tabriz y Qom gozan de gran reputación. Los bazares tradicionales de Teherán, Tabriz, Isfahán y Shiraz funcionan a la vez como centros de intercambio económico, social y arquitectónico.[51]
10. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
Irán y el mundo hispano han mantenido contactos intermitentes a lo largo de la historia. Las primeras relaciones formales entre Persia y España se remontan al siglo XVI, cuando la corte safávida buscaba alianzas contra el Imperio otomano. Embajadas persas llegaron a la corte de Felipe III, y se conservan testimonios de viajeros españoles y persas de esa época. En América Latina, la presencia cultural persa se refleja en la toponimia, en la recepción de la poesía de Omar Jayam y Hafez y en el interés por la arquitectura y las artes decorativas islámicas.[52]
En el siglo XX, Irán estableció relaciones diplomáticas con la mayoría de los países hispanohablantes. El intercambio comercial se concentra en sectores como el petróleo, la petroquímica, los productos agrícolas y, en menor medida, la cooperación técnica. Las sanciones internacionales han limitado en parte el intercambio financiero. En el ámbito académico, varias universidades mexicanas, argentinas, chilenas y colombianas han creado grupos de estudios sobre Irán y el mundo persa. La televisión hispanohablante de canales iraníes, sobre todo la señal HispanTV, emitida en español desde Teherán, intenta difundir la perspectiva oficial iraní en América Latina, aunque su audiencia es segmentada y su línea editorial está ligada al Estado iraní.[53]
En la cultura popular hispanohablante, Irán es mencionado con frecuencia en relación con sus sitios patrimoniales, su cine, su poesía y su historia moderna. La proyección internacional del cine iraní en festivales de España y América Latina, la traducción de poetas persas al español y la comunidad universitaria han sido los canales estables de encuentro. No obstante, el conocimiento general del país sigue limitado por la cobertura mediática centrada en la geopolítica, la crisis nuclear y las protestas internas. La diáspora iraní en países hispanohablantes es reducida y se concentra en ciudades grandes.
11. Asuntos internacionales y situación actual[editar]
Irán mantiene una diplomacia activa en Asia Occidental y Asia Central. Es miembro fundador de la ONU, del Movimiento de Países No Alineados, de la Organización de Cooperación Islámica y de la OPEP. También forma parte del BRICS y es observador de la Organización Mundial del Comercio. Su rivalidad con Arabia Saudita y con Israel, su papel en la guerra civil siria, su apoyo a milicias regionales y su programa nuclear definen su perfil internacional. La normalización o deterioro de esas relaciones cambia con rapidez según la coyuntura.
El programa nuclear iraní es uno de los objetos de escrutinio internacional más intensos. Irán ha afirmado que sus actividades son pacíficas, pero las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) registraron durante años incumplimientos y limitaciones al acceso. En 2025, la Junta de Gobernadores del OIEA adoptó una resolución que, por primera vez desde 2005, declaraba formalmente a Irán incumplidor de sus obligaciones de salvaguardias nucleares, según documentación parlamentaria británica citada en este contexto. Irán negó las conclusiones y describió la presión como políticamente motivada.[54]
La agudización de la crisis interna de 2025–2026 y la muerte del líder supremo Alí Jameneí en un bombardeo atribuido a Estados Unidos inauguraron una fase de incertidumbre política inusual. La rápida elección de Mochtabá Jameneí como sucesor, de acuerdo con las fuentes citadas, fue presentada por el régimen como una demostración de continuidad, pero los observadores la consideran un punto de quiebre. La simultaneidad de guerra exterior, crisis económica y protestas masivas configuró, según analistas, el momento más frágil del sistema desde 1979.
12. Conclusión lexicográfica[editar]
Irán no se define por una sola dimensión. Es a la vez una civilización milenaria, un Estado moderno con instituciones teocráticas, una potencia energética y un país de enorme diversidad interna. Su nombre actual convive con una historia en la que Persia dejó una impronta global. La combinación de tensión internacional y descontento interno ha hecho de Irán un foco periodístico y académico de primer orden.
El nombre Persia fue sustituido formalmente en el uso internacional por Irán en 1935, durante el reinado del sah Reza Pahlaví, aunque ambos términos siguieron empleándose según el contexto. ↩︎
Irán fue uno de los cinco miembros fundadores de la OPEP en 1960. Sus tensiones con las sanciones internacionales han generado variaciones en la capacidad efectiva de exportar crudo. ↩︎
Las estimaciones étnicas varían según la fuente y, en Irán, el censo no desagrega de modo uniforme a todas las comunidades. Los porcentajes citados son aproximaciones de Minority Rights Group y deben leerse con cautela. ↩︎
La documentación epigráfica del término ērān se remonta a los primeros reyes sasánidas, aunque la idea de un «Gran Irán» cultural, lingüístico y religioso es anterior al Estado nacional moderno. ↩︎
La instrucción de 1935 no eliminó por completo el uso de Persia en la literatura occidental, y en contextos históricos y culturales ambos nombres conviven como sinónimos. ↩︎
Las dataciones de la ocupación humana temprana en Irán proceden de investigaciones arqueológicas en los Zagros. La cronología exacta de los yacimientos sigue afinándose con nuevas excavaciones. ↩︎
Elam no era un Estado homogéneo durante toda su historia, sino sucesivas entidades con centro en Susiana que interactuaron con Mesopotamia. ↩︎
Las fuentes grecorromanas presentan la conquista como una sucesión de batallas singulares, pero el control efectivo del extenso territorio aqueménida no se consolidó de manera uniforme. ↩︎
El Imperio sasánida alcanzó su máxima extensión a inicios del siglo VII bajo Cosroes II, poco antes de su colapso ante la expansión musulmana. ↩︎
La conversión al islam fue gradual. Las élites persas participaron activamente en la administración califal y, en muchos territorios, el árabe no desplazó de inmediato al persa como lengua administrativa y literaria. ↩︎
El Shahnamé fue completado hacia 1010 y sigue siendo una de las obras centrales de la literatura persa. La persistencia del persa escrito en la época poscalifal es uno de los rasgos distintivos del «intermezzo iraní». ↩︎
Las cifras de mortalidad de las campañas mongolas y de la peste negra son objeto de amplio debate historiográfico. ↩︎
La cifra de 70 000 muertos en Isfahán procede de tradiciones históricas locales y debe tomarse como una magnitud aproximada. ↩︎
La conversión masiva de la población al chiismo no se completó en una generación, pero la política religiosa safávida definió el marco legal y doctrinario del Estado iraní posterior. ↩︎
Nader Shah fue contemporáneo de la expansión europea en Asia y, en algunas crónicas, se lo compara con los grandes conquistadores de Eurasia. ↩︎
Los tratados de Gulistán (1813) y Turkmenchay (1828) cedieron al Imperio ruso territorios que hoy corresponden en gran medida a Armenia, Azerbaiyán, Georgia y partes del Cáucaso. ↩︎
Reza Shah gobernó formalmente como sah desde 1925 hasta su abdicación en 1941. Su programa modernizador fue descrito con frecuencia como una dictadura eficaz que priorizaba el orden y la expansión del Estado. ↩︎
El golpe de 1953 fue confirmado después por documentos desclasificados de la CIA y por los archivos británicos, que mostraron el papel de ambas potencias en la Operación Ajax. ↩︎
El referendo de marzo de 1979 preguntó por el establecimiento de una «República Islámica» y obtuvo una mayoría oficialmente abrumadora. El carácter de ese voto y sus alternativas siguen siendo discutidos por historiadores. ↩︎
La crisis de los rehenes duró de noviembre de 1979 a enero de 1981 y marcó la ruptura definitiva de relaciones entre Washington y Teherán. ↩︎
Las ejecuciones de 1988 fueron negadas o minimizadas durante años por el Estado iraní y no han sido objeto de un juicio independiente completo. Las cifras varían según la organización que las reporte. ↩︎
Tras las presidenciales de 2009, los candidatos Mir-Hossein Mousavi y Mehdi Karrubi denunciaron fraude. Las protestas posteriores fueron reprimidas y sus principales líderes quedaron bajo arresto domiciliario durante años. ↩︎
El acuerdo de 2015 involucró a Irán, Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido, Alemania y la Unión Europea. Su implementación quedó suspendida de manera práctica tras la salida estadounidense. ↩︎
Las estimaciones de víctimas y detenidos en 2022–2023 varían según las organizaciones de derechos humanos y el Estado iraní. La represión posterior continuó de forma intermitente. ↩︎
El ataque y la sucesión de 2026 proceden de reportes de prensa sobre hechos muy recientes. ↩︎
La Constitución de 1979 y la reforma de 1989 definen las atribuciones del líder supremo. En 1989 se eliminó el requisito de que el líder fuera un gran ayatolá con autoridad religiosa amplia y se reforzó su papel político. ↩︎
Los clérigos chiitas dominan los órganos no electos del sistema. El poder ejecutivo del presidente está subordinado en la práctica al líder supremo en asuntos de defensa, seguridad y relaciones exteriores. ↩︎
Freedom House clasifica desde hace años a Irán entre los países «no libres». En su informe de 2025 reafirma que las autoridades electas carecen de control sobre los órganos del Estado que concentran el poder real. ↩︎
La independencia del Poder Judicial iraní es cuestionada por organismos internacionales, que critican la injerencia del poder político y la ausencia de garantías procesales efectivas. ↩︎
Irán ha firmado y ratificado algunos instrumentos internacionales de derechos humanos, pero no ha abolido la pena capital. Las ejecuciones de menores, aunque oficialmente restringidas, se han seguido documentando en años recientes. ↩︎
El Basij es una milicia ideológica de movilización popular vinculada a los Guardianes. Históricamente ha participado en la represión de protestas internas y en la guerra de 1980–1988. ↩︎
Las estimaciones de gasto militar son aproximadas y no incluyen por igual los gastos de milicias aliadas y programas misilísticos. ↩︎
La obligatoriedad del hiyab se endureció o flexibilizó según la coyuntura política. Tras las protestas de 2022–2023, su aplicación efectiva se volvió menos uniforme, aunque la ley se mantiene. ↩︎
Los bahá'is, considerados herejes por parte del establishment religioso, no están reconocidos como minoría religiosa y carecen de los derechos que la Constitución asigna a cristianos, judíos y zoroastrianos. ↩︎
El número de provincias ha cambiado a lo largo del tiempo; en las últimas décadas se crearon varias nuevas. Las fuentes oficiales iraníes citan 31 divisiones de primer nivel desde 2010. ↩︎
La altura exacta del Damavand se cita habitualmente en 5 610 m, pero algunas mediciones recientes varían ligeramente. ↩︎
El desierto de Lut y el desierto de Kavír son espacios deshabitados en su mayor parte, aunque en sus bordes persisten asentamientos y actividad agropecuaria limitada. ↩︎
El viento de 120 días es un fenómeno estacional bien documentado en la frontera entre Irán y Afganistán. Su nombre alude a su duración aproximada, no a una medición exacta. ↩︎
Irán aparece sistemáticamente entre los primeros países en reservas de gas natural y entre los cinco primeros en reservas de petróleo. La extracción se ve limitada por la tecnología disponible y por las sanciones. ↩︎
Las sanciones internacionales, especialmente las estadounidenses y las vinculadas al programa nuclear, restringen el acceso de Irán al sistema bancario internacional y limitan la inversión extranjera. ↩︎
Irán posee una base minera diversificada, aunque su participación en el comercio mundial de minerales es modesta en la mayoría de los casos. ↩︎
El índice de Gini en Irán se publica de forma intermitente; las series disponibles muestran una tendencia a la concentración del ingreso en las últimas décadas. ↩︎
Las cifras exactas de población dependen de la estimación utilizada. Worldometer y proyecciones de Naciones Unidas citan valores próximos a los 92 millones para 2025. ↩︎
Los porcentajes étnicos provienen de encuestas y estimaciones de organizaciones no gubernamentales, con amplios márgenes de variación. ↩︎
El persa mantiene una continuidad lingüística notable desde la antigüedad, aunque el persa moderno se escribe en alfabeto árabe adaptado y contiene numerosos préstamos del árabe. ↩︎
El artículo constitucional que reconoce a cristianos, judíos y zoroastrianos es la base legal para los escaños reservados en el Parlamento. La protección efectiva de esas minorías es motivo de controversia. ↩︎
Mashhad es uno de los principales centros de peregrinación del islam chií. Su población flotante y su economía dependen en buena medida del turismo religioso. ↩︎
La literatura persa es una de las tradiciones literarias más antiguas del mundo en una lengua viva. Ferdousí (muerto ca. 1020) y Saadi (siglo XIII) son referencias perennes en la educación iraní. ↩︎
El cine iraní obtuvo reconocimiento internacional desde la década de 1990, a pesar de las fuertes restricciones de la censura estatal. ↩︎
La cifra de sitios iraníes inscritos por la UNESCO puede quedar desfasada: la lista se actualiza de forma continua. ↩︎
Los bazares iraníes combinan funciones comerciales, religiosas y políticas. El bazar de Tabriz es también Patrimonio Mundial de la UNESCO. ↩︎
Las relaciones hispano-persas del siglo XVI no supusieron alianzas militares estables, pero dejaron correspondencia diplomática y descripciones de viaje que constituyen un aporte a la historia de los contactos entre ambos mundos. ↩︎
HispanTV es el servicio en español de la radiotelevisión estatal iraní (IRIB). Su programación ha sido vista por algunos gobiernos latinoamericanos como parte de la diplomacia pública iraní en la región; su influencia efectiva es difícil de medir. ↩︎
Las resoluciones del OIEA no son vinculantes por sí mismas, pero crean un marco de presión diplomática. La agencia ha señalado desde hace años la falta de plena cooperación iraní. ↩︎